Y así sin más, el miércoles se había hecho presente. Bakugō se levantaba con un humor mucho más asqueroso de lo normal. La mandíbula le dolía, ya que incluso dormido había estado presionando los dientes unos contra otros, y todo por los jodidos sueños e ideas que no dejaban que su cabeza descansara.
Seguía pensando en el asunto del quirk con Kirishima.
Después de lo del baño, se había encontrado con Todoroki a medio pasillo, con la mirada perdida y las ventanas cercanas llenas de escarcha. Joder, que por las prisas que llevaba al buscar al pelirrojo, ni siquiera había resentido el cambio drástico de temperatura. Solo cuando le vio a los ojos y el medio albino había eludido su mirada, supo que no había podido hacer nada tampoco.
¿Cómo es que un plan tan malditamente sencillo había salido tan mal? Le cabreaba demasiado, tanto que termino por lanzar varios estallidos de camino al aula, donde, para empeorarle todavía más su estado, ni Kirishima ni el inútil de Deku estaban en sus lugares.
No regresaron hasta que el salón había quedado completamente vació.
Era claro que ambos habían pasado su tiempo juntos, y a saber que mierda debieron hacer juntos. Así como había dejado a Eijirō, muy probablemente Deku se le hubiese abierto de piernas para satisfacerlo, y por eso no regresaron y estuvieron ocultándose de Todoroki y él. Sí, eso era lo que había pasado.
Al menos dentro de su cabeza, eso era lo que tenía sentido, sin saber que ambos realmente habían estado juntos, pero en el sentido más inocente de la palabra.
Katsuki se puso de pie de la cama y empezó a dar vueltas como león enjaulado. Estaba al borde de ir y reventarle la cara a Kirishima hasta que este 'recuperara' sus recuerdos con él.
La idea no era mala.
Él realmente amaba a Kirishima. Y no quería perderlo, por nada del mundo quería que algo como eso le pasara. Había luchado demasiado consigo mismo cuando sus sentimientos empezaron a surgir y le hacían estremecer y temblar, como una gelatina ante un terremoto de magnitud 8. No había luchado contra sí mismo tanto para aceptarlo, y más aún, someterse a ese sentimiento y a Kirishima en sí.
Se revolvió los cabellos con rabia, y gruño furiosamente antes de salir de su alcoba e ir hasta la habitación de Eijirō.
Abrió la puerta con de un portazo, no se equivocaba con que el pelirrojo seguía con su mal costumbre de no cerrar la puerta. ¿Qué no sabe la clase de cosas que podría evitarse si así lo hiciera?
Un ejemplo, era el que acababa de suceder.
Katsuki había entrado como toda una fiera salvaje lista para arrancar cabezas a la alcoba de Kirishima, donde el pelirrojo, apenas tuvo oportunidad de reaccionar y cubrirse de lo que estaba haciendo.
— ¡B-Blasty! ¡¿Qu-Qué demonios haces?!—Las mejillas Eijirō se habían puesto completamente rojas de la vergüenza. Había jalado todas las cobijas de su cama para taparse, a la vez que su móvil caía al suelo.
— ¿Cómo que qué hago, cabello de mierda?! ¡Vengo a…!—Y sus palabras habían quedado a medias tras ver el comportamiento de Kirishima.
Estaba sonrojado, agitado, sudando y jadeando levemente. Él conocía esa clase de comportamiento en el pelirrojo.
—Te… ¿Te estabas masturbando, Kirishima?—Cuestiona de manera directa. Él sabe que lo está haciendo, pero quiere que el pelirrojo lo afirme o solo quiere escuchar que patética excusa va a darle.
— ¿Qu-Qué dices? ¡D-Desde luego que no!—Esboza una sonrisa nerviosa. Sus manos se mueven sobre las cobijas, tratando de acomodarlas un poco mejor.
Bakugō avanza, y al ver el móvil de Eijirō sobre el suelo, lo recoge.
Kirishima palidece en cuanto lo ve tomar su móvil del suelo, y trata de quitárselo, pero, Katsuki sabe bien que no se levantara si eso, no ha bajado. El cenizo presiona el único botón que tiene el aparato, y como esperaba aparece el patrón para desbloquear, mismo que el conoce y si conoce a Kirishima, sabe que no ha cambiado.
El aparato cede al código y lo que ve el chico del quirk explosivo hace que una vena se marque peligrosamente sobre su frente. Está a nada de estallar el aparato.
Una fotografía de Deku es lo que había recibido en la pantalla.
— ¡¿Te estabas masturbando con una fotografía del inútil de mierda de Deku?!—Le arroja el móvil a la cara y Kirishima lo atrapa antes de que este si quiera le golpe.
— ¡T-Te juro que puedo explicarlo!—Dice, nervioso y dejando el móvil sobre la mesita de noche al lado de su cama. Pero antes si quiera poder hacer algo más que eso, Katsuki se le ha montado encima. — ¿B-Blasty?—
Katsuki mueve la cadera, y de inmediato siente la erección del pelirrojo. Después de todo, las sabanas no son demasiado gruesas.
— ¿Qué tiene ese nerd, que no tenga yo?—Dice el cenizo, con la voz ronca e inclinándose hacia Kirishima.
Eijirō no sabe que responder a eso o si es que se trata de una pregunta capciosa. Él se había despertado, y como buen adolecente que tiene las hormonas en ebullición casi todo el tiempo, tuvo una erección matutina que decidió tratar con una fotografía de su pareja. Claramente, debía usar su imaginación para ayudarse, puesto que esa fotografía la había tomado en el descanso del día anterior. Aunque se sentía un poco mal y sucio por querer manchar una imagen tan inocente del peli-verde, había proseguido a bajarse las ganas de ese modo. Más aparte que había tenido unos sueños para nada sanos, donde Deku aparecía con un traje de conejo demasiado provocativo. Justo en ese momento culpaba a Denki y su mente malsana que se le había contagiado a él. (Ya que él era un pan de dios que no era pervertido en ningún sentido).
—Kirishima…—Escucha la voz de Bakugō otra vez, no supo en qué momento se le ha acercado tanto, que siente la respiración de Katsuki sobre su rostro.
Tentativo. Los labios del cenizo se unen a los suyos, en un beso bastante menos brusco que otros y con una ligera pizca de 'cariño', ya que, el beso no buscaba un camino distinto que no fuera ese. Las manos de Katsuki le rodean el cuello, queriendo profundizar el beso.
Kirishima siente que la cabeza más ligera. La sensación de esos labios vuelve a ser familiar, pero ahora, esa sensación se vuelva mucho más fuerte. Se sentía dueño de esos labios por más raro que le pareciera. Todavía para rematar, le estaba gustando ese beso y el movimiento de los labios del cenizo.
Sin embargo, esos labios no son suaves como los de Deku. Ese aroma no es dulce como el de Izuku. Esa piel no es tan cremosa y suave como la de Midoriya. Ese amor que siente que Bakugō le trasmine en lo que está haciendo, no es el mismo que siente por Izuku. Una parte de él, siente que de ese momento como una escena cotidiana, como si otras veces hubiese pasado, pero a la vez, otra parte, le grita que se mueva, que se quite al cenizo de encima o de lo contrario, vería a Izuku completamente destrozado. Y eso era algo que él jamás se perdonaría en su vida si llegaba a hacer.
— ¡Eijirō! ¡Buenos…!—Y justamente iba entrando ese chico de ojos verdes, con una sonrisa. Así como el martes, había solicitado que fuera por él a su habitación, ya que ese día tenían servicio en sus internados y se irían juntos.
Sus ojos se abrieron del horror, y observo hacia donde estaba Izuku de pie, mirando la escena.
Deku sintió la mejillas arderle con fuerza, ya que ese cuadro romántico había sido algo incómodo de presenciar. Pero, la incomodidad y vergüenza se habían ido con la misma velocidad que llegaron, puesto que, ese cuadro había sido una fuerte bofetada de lo que verdaderamente pasaba y pasaría una vez esos días terminaran. Una realidad que él no quería por alguna razón.
Izuku no negaría que había sido demasiado doloroso verlo.
Katsuki continuaba encima de Kirishima pero ya no le estaba besando. Observo a Deku, y esa expresión que adorno su rostro por esos instantes. Parecía la imagen de un niño al que le rompen las ilusiones.
—Oh… L-Lamento molestarlos. T-Te espero en la sala común, Kirishima—Dijo Izuku agachando la cabeza y saliendo a prisas de la habitación.
— ¡Izuku! ¡Izuku, no es lo que parece!—Dice Eijirō, logrando empujar a Kacchan de encima suyo. Trata de levantarse y correr tras el peli-verde, pero termina cayendo de bruces por sus piernas enredadas extrañamente entre las cobijas.
Intenta levantarse de todos modos, aunque parece que entre más quiere quitarse las cobijas, estas se adhieren más a él.
—Mejor arréglate para que te largues, ya no lo alcanzas, idiota—Escucha que dice Katsuki, quien salta de la cama y sale de la habitación de Kirishima, azotando la puerta tras su espalda. Ignorando olímpicamente cualquier cosa que el pelirrojo le ha empezado a reclamar.
Apenas regreso a su recamara, se recargo contra la puerta y gruño con frustración. Paso una mano por sus cabellos, deseando sacar su frustración de alguna manera. Ya casi tenía a Kirishima otra vez, lo que significaba que el quirk no era tan poderoso para hacerlo olvidar lo que ambos tenían realmente… Al menos ese pensamiento fue el suficiente para hacer que Bakugō se calmara un poco y diera ganada esa batalla.
Suspiro sobre su cereal casi por tercera vez en ese rato que esperaba a que Kirishima llegara. Esos espirales de colores del cereal ya se habían remojado y no lucían demasiado apetitosos, incluso ya no tenían color. Jugaba con su cuchara, para mover esos espirales y esperar a que el apetito le regresara.
La imagen de lo que había visto en la habitación de Kirishima seguía pegada en sus ojos, y la sensación agría había hecho incluso de ese cereal dulce bastante amargo a sus papilas gustativas. No debería de ponerse en ese contexto, después de todo, ese acto que presencio era la absoluta realidad.
Seguía sin comprender porque le puso tan mal, y porque lo hacía suspirar con tantas ganas, como si en cada suspiro, su alma quisiera escapar de su cuerpo a una realidad alterna donde él y Kirishima estuvieran juntos sin que fuera un quirk el que les tenía unidos.
Apenas cayo en cuenta de eso, sacudió la cabeza en señal de negación. No, no, no y mil veces no. Él no podía tener esa clase pensamientos ni sentimientos hacia su compañero, no porque fueran hombres los dos, sino, porque él estaba con otra persona y Eijirō también.
El no sentía nada por Kirishima Eijirō. Más que una sencilla amistad y compañerismo.
Si, solo eso sentía por él.
—Midoriya, ¿estás bien?—Escucho la suave voz de Tsuyu llamándole. —Te ves algo… Decaído, kero. —La chica rana había ladeado su cabeza, mientras le continuaba observando con detalle.
—Has estado suspirándole a tu cereal durante casi 20 minutos—Apoyo Uraraka, mirándolo con la misma atención que su amiga. Así como Kirishima y él tenían servicio ese día, ellas también lo tenían. — ¿Sucedió algo?—
Izuku las observo y suspiro nuevamente. ¿Había sucedido algo? Si, y ese algo era que estaba descubriendo que los sentimientos que tenía por el pelirrojo no eran solamente debido a su reciente acercamientos, ni siquiera eran amistosos. Él sentía algo, un algo, que le entristecía.
No quería profundizar más o estaba seguro que su mente, que estaba en un caos ahora mismo, ya no sería capaz de soportar. Así como su corazón que tampoco quería ponerle las cosas tan simples.
— ¿Tiene algo que ver con Kirishima?—Intuye Tsuyu bastante bien. Cosa que hace a Deku removerse en su sitio, hacer que sus mejillas se enciendan y comience a negar con movimientos rápidos de su cabeza así como el movimiento de sus manos.
— ¡Para nada! ¡Y-Yo solo me levante y…!—Dijo, tratando de excusarse y lanzar alguna excusa que valiera su estado pero, la chica mitad rana se le adelanto.
—Así que si te gusta realmente Kirishima—Dice, mientras que toma un lugar delante suyo al igual que Uraraka.
— ¡D-Desde luego que no! ¡Y-Yo estoy enamorado de Todoroki!—Afirma con una seguridad dudosa. Siente que esas palabras no han salido con la misma seguridad de siempre.
—Calma, Deku… No vamos a juzgarte si Kirishima realmente te gusta—Dice la joven castaña con una sonrisa comprensiva. —Digo, creo que en algún punto esperaba que lo hicieras—
— ¿A-A que te refieres, Uraraka?—El peli-verde siente vergüenza de que le lean como un libro abierto.
—Apoyo a Ochako—Dice Asui. —Tú y Kirishima han pasado bastante tiempo juntos, y ambos se llevan bastante bien, kero—
—Exacto—Vuelve a hablar la castaña. —Algunas veces que nos vemos en el metro, la forma en la que tú sonríes con él, no tiene la misma… la misma sensación que cuando le sonares a Todoroki. Con Kirishima parece lucir muy distinta—Trata de darse a entender y darle su opinión de las veces que lo ha visto. Toman provecho de que la sala común está vacía, salvo por ellos, para poder hablar de ese tema con mayor tranquilidad.
Izuku pasea su mirada de la peli-negra a la castaña, permitiendo que exista un intercambio silencioso de ideas. Es ahí cuando la venda de sus ojos cae y los sentimientos recientes que tenía por el pelirrojo salen a flote del mar de excusas que usaba para ahogarlos.
Mueve al tazón de cereales a un lado de la mesa, y se apoya completamente, usando sus brazos para cubrirse de las miradas de ambas.
Bien, era un libro abierto para todos, entonces… ¿Por qué él mismo no se había dado cuenta de eso? No estaba enamorado, quizá, solo quizá, sentía una pequeña atracción por él y nada más. Es decir, era cierto, se llevaban bastante bien y se complementaban de alguna manera que seguía desconociendo. Le encantaba hablar con él de héroes y sacar a relucir su lado fanboy cuando la situación así lo ameritaba.
Le gustaba verlo sonreír, escucharlo reír, ver esos ojos rojos intensos y lo expresivos que eran. Su peinado era extraño, pero le gustaba y siempre le hacía pensar cuando tiempo le debería tomar dejarlo así. De igual modo, le daba curiosidad saber cómo es que se había hecho esa pequeña cicatriz que estaba sobre su ojo derecho, casi imperceptible. Le gustaba escucharlo hablar y sentir su aura llena de energía y confianza.
La forma en la que se llevaba bien con todos, su amabilidad, su carácter… Hasta le encantaba cuando decía que algo era 'Masculino' o 'Varonil'.
Oh no…
De verdad gustaba de él.
Soltó una especie de gruñido entremezclado con un suspiro. Revolvió su ya de por si desordenada cabellera, y regreso la vista a sus amigas que seguían mirándolo.
Ambas le dedicaron una sonrisa comprensiva. Izuku era la clase de persona que es capaz de darse cuenta de cualquier detalle mientras estaba en el campo de pelea, nada se le escaba… pero en el plano del amor y las relaciones, parecía hacer corto circuito como Denki y no entender nada de lo que pasaba. Ni antes de que Todoroki se le confesara le había pasado por la cabeza que el chico bicolor estaba enamorado de él.
Lo más triste era que ni él mismo se daba cuenta de cuando alguien le gustaba. Quizá porque nunca lo había experimentado tal cual y confundía los sentimientos con un cariño normal de amistad… Quizá.
Uraraka y Tsuyu se despidieron de él, y se marcharon para dejarle solo con sus propias ideas.
Mientras que Kirishima llegaba, Deku se puso a limpiar lo que había ensuciado y volvió a esperar a que llegara el pelirrojo, pero, entre más esperaba, Eijirō no llegaba. Comenzó a preocuparse, e iba a ir a buscarlo, sin embargo, la imagen de él y Kacchan llego a su cabeza y le hizo desistir de la idea.
Observo la hora de su móvil, y ya se les hacía tarde, más aún, Mirio le había enviado un mensaje un poco 'urgente', ya que el Sir quería hablar con ellos sobre algo antes de que salieran a patrullar. Midoriya suspiro, y le envió un mensaje a Kirishima, diciéndole que ya no podía esperarlo más y que lo vería más tarde.
Espero que las palabras que había usado no fueran demasiado crueles o que le hicieran sentir al pelirrojo que estaba triste por lo que vio.
No espero respuesta y salió de los dormitorios rumbo a la estación.
—Siga esta calle hasta el primer semáforo, de vuelta a la izquierda y todo recto vera el local unas cuantas calles después—Sonríe Mirio a la joven mujer que le ha pedido instrucciones para llegar a un lugar.
—Muchas gracias—La mujer hace una reverencia sencilla y se despide de ambos para emprender el camino que le ha sido indicado.
Lemillion y Deku retoman la ruta de su patrullaje. En el trascurso, Deku observa un aparador donde ve una figura de 'Crimson Riot', no evita suspirar con ganas.
— ¿Pasa algo, Deku?—Pregunta el superior. Desde que ha llegado en la mañana le observo bastante distraído y con menos energía, cosa que inmediatamente le ha alarmado, ya que el más pequeño siempre está atento a lo que ocurra en su entorno, haciendo anotaciones mentales o realizando alguna pregunta ocasional si tenía alguna duda. Pero ese día se encontraba especialmente callado y con la mirada perdida.
El peli-verde le observa, pero no encuentra palabras para explicar lo que sucede. Togata le ha dedicado una sonrisa, señal de que puede confiar en él, pero Izuku no sabe. ¿Cómo explicas algo a lo que ni tú mismo comprendes?
— ¿Pasa algo con Red Riot?—Inquiere, tal cual como lo hizo Tsuyu e Izuku se pone rojo completamente.
¿Qué tan obvio ha sido?
—Lo digo porque no has revisado tu celular en todo el día… Y siempre a esta hora ya están planeando donde comer—Continua el rubio. — ¿Se pelearon o algo?—
—Yo… yo no sé qué pasa—Sincera de golpe Izuku tras haberse quedado callado unos minutos más. —Hoy en la mañana lo vi con su pareja de verdad… Y…
—Debió dolerte mucho para bajarte los ánimos de este modo—Coloca una mano sobre el hombro del peli-verde, y este suspira otra vez. ¿Por qué todos son capaces de ver las cosas de ese modo tan simple? Mientras que él, parece que debe resolver todo un rompecabezas para entender lo que sucede en su entorno.
Peor todavía, sus sentimientos revueltos.
Es como si su corazón fuera el rompecabezas, armado por las piezas de Todoroki, pero que ha dejado que alguien más participe, siendo Kirishima quien ha puesto otras piezas. Todo para dejar a su corazón de colores y una forma distinta que él no logra comprender.
Ya no estaba seguro de que es lo que siente por ellos y eso solo le deja caer más peso a sus problemas.
—Escucha, Deku… No sé exactamente qué es lo que sientes por ellos, ni lo que debes estar pensando ahora, pero, si permites mi consejo, te diría que—Hace una pequeña pausa antes de proseguir. —Te diría que le entregues estos días a Kirishima, si sientes algo por él, por más pequeño que sea, tienes que dejar que salga. Si después de estos días, el sentimiento perdura, te diría que trataras de luchar por su amor, digo… Según el quirk, él no olvidara nada de lo que esté haciendo estos días, y sabrá que tu sientes algo por él. Pero, si él quiere seguir con su 'verdadera' pareja, está bien, lo intentaste, y eso, creme que deberá ser más que suficiente. Pero, en caso de que el sentimiento no pase más de estos días, solo fue un flechazo inofensivo y estarás bien para regresar con tu verdadera pareja—
Izuku escucha atentamente cada palabra que ha dicho Togata, y lo analiza. Al menos trata de hacerlo, ya que su cabeza sigue sumida bajo ese manto de confusión e indecisión. Si lo ve desde cierto punto, Mirio tiene razón, o al menos su modo de ver su problema es bastante lógico.
El problema es que él no sabe. Izuku teme que si le dedica esos días a Kirishima, entregando parte de su corazón y centrando solo su atención a consentir su flechazo termine por enamorarse completamente del pelirrojo, deje a Todoroki y al final, Eijirō tenga que rechazarlo porque él ama a Bakugō.
Eso le aterra. Le aterra que vaya a romperle el corazón, a la humillación, a lastimar a Shōto, incomodar a Kirishima y perder ese pequeño vinculo que tiene con el pelirrojo.
Existen demasiados contras.
—Bueno, es solo mi opinión, tu eres libre de hacer lo que quieras hacer—Mirio le sonríe, y le da un par de palmadas al hombro como señal de apoyo. —Pasemos por el parque, y revisa tú móvil—
Antes de que Deku pueda si quiera pueda reaccionar a lo que ha dicho, el rubio se ha adelantado. Haciendo que el peli-verde le siga un par de pasos por detrás. Lo que el chico de ojos esmeralda no sabe y no noto, fue que Mirio había compartido un par de mensajes con Tamaki.
Era claro que el comportamiento de ambos había sido alarmante cuando llegaron por la mañana. Togata le había preguntado a Amajiki investigar si Kirishima le había enviado algo a Deku, a lo que la respuesta fue afirmativa.
Midoriya saca su móvil del bolsillo mientras sigue a su superior. Lo había dejado en silencio completo, es decir, el aparato ni siquiera estaba en vibrador. Lo sostuvo en sus manos, mirando la pantalla apagada.
Presiono la tecla para encender la pantalla, y lo que vio le dejo con los ojos completamente abiertos como platos.
Había poco más de 100 mensajes, y casi 30 o más llamadas pérdidas. Todo eso, obra de Kirishima.
Se detuvo de golpe y se quedó mirando la pantalla. Se quedó mirando las notificaciones hasta que la pantalla volvió a apagarse sola. Sabía que estaba mal distraerse con sus cosas mientras estaba de patrullaje, pero debía (necesitaba), saber que decían todos esos mensajes.
Tuvo que apartarse del camino por donde iba y se recargo contra un árbol. Mirio se detuvo a la par, pero no le dijo nada. El rubio estaba vigilando el doble por ambos, y había hecho a la vista gorda como siempre que Izuku necesitaba consultar algo en su celular. No es que no lo tuvieran permitido.
Los primeros mensajes que leyó Deku, al menos los primeros 50, eran palabras de: "Lo siento" "Discúlpame" "Perdón" "Lo lamento" "Soy un cobarde"
Después de esos 50, eran pequeños párrafos donde se repetían las palabras una y otra vez, o donde Kirishima se disculpaba por lo sucedido, así como otros donde el pelirrojo se declaraba un cobarde por no poder darle la cara para que lo perdonara.
Deku sentía el corazón colapsar de ternura, tristeza y culpa.
Leyó cada mensaje, hasta llegar a los últimos donde, Kirishima había puesto que si quería terminar con él por lo sucedido era libre de hacerlo, ya que, según el propio pelirrojo, no era digno de un ser tan dulce como él que le había perdonado ya una vez por dejar que los labios de otro se posaran sobre los suyos, y que peor, que el inconscientemente consintiera el beso, la postura y los sentimientos de continuar.
Izuku supuso, en ese momento, que quizá terminar la relación no sería tan mala idea.
Si la terminaba, Kirishima tal vez lo soportaría y tendría algunos días de dolor por eso, pero, apenas la medianoche del domingo pasara, él regresaría a la normalidad y no habría ninguna clase de dolor. Él no fortalecería esos sentimientos que tenía por Eijirō, y su relación con Todoroki no se vería afectada de ninguna manera más. Kacchan ya no lo trataría de matar con la mirada, y se dedicaría a hacer feliz a Kirishima a su manera.
Todos saldrían ganando.
Entonces… ¿Qué esperaba que no mandaba ese mensaje que dijera que terminaban? ¿Por qué no escribía nada de lo que tenía en mente?
No quería eso.
Observo a su Senpai, como si Mirio tuviera la respuesta a sus dudas o la solución al conflicto interno que tenía en esa sonrisa que mostraba a los civiles que iban de paseo y a él cuando sus miradas coincidieron.
Recordó sus palabras. Y su cabeza volvió a hacer nudos.
Siendo que Izuku es una persona honesta y noble, tenía activada la confirmación de lectura para los mensajes. Dejando saber a su 'pareja' que ya había leído todo lo que había puesto, ya que, en menos segundos de los que parecieron más y más mensajes de disculpas empezaron a llegar. Todos tenían los sinónimos de "Perdón" en mayúsculas.
Hasta que después de unos 50 mensajes más, se detuvieron.
Midoriya siguió mirando la pantalla sin saber que escribir. Observo el nombre de contacto de Kirishima, donde debajo de este se leía el famoso 'Escribiendo…' Varias veces lo vio aparecer y desaparecer, la duda de saber que era lo que quería ponerle le estaba inquietando. Así que, para quitarse esa sensación, decidió contrarrestarlo antes de tiempo, o mejor dicho, no medito demasiado la siguiente acción que hizo. Misma que fue enviarle un mensaje.
"¿Dónde comeremos hoy? :0 "
Había enviado, y espero la respuesta pacientemente. 'Escribiendo…' Apareció seguido de eso, la respuesta de Kirishima.
"¡Aquí!"
Seguido de eso, envió la posición de donde estaba. La posición no se encontraba demasiado lejos del parque donde estaba con Mirio.
"Voy en camino"
Y listo, fue todo lo que él respondió. Dejo el aparato en vibrador ahora, y se dispuso a ir con Mirio, quien había dado indicaciones de cómo llegar a un local a unas personas más.
—Oh, ¿ya se arreglaron las cosas?—Sonrió el rubio, antes de empezar a caminar otra vez.
—Si… eso parece—Respondió la sonrisa con una propia, pero, justo en ese momento cayo en cuenta de lo que había hecho.
¿Dónde estaba ese plan que tuvo en mente? ¿Dónde está ese "todos saldrían ganando"? No supo donde había quedado esa idea que tenía en mente. Demasiado tarde había comprendido su error.
Seguido del parque, a unas cuantas calles, estaba una especie de 'Distrito de comida', donde por ambos lados de la calle, estaban múltiples puestos de comida y algunos de juegos. Parecido a un festival, pero sin serlo realmente.
El aroma a comida era lo que inundaba esa calle. Carne siendo cocinada, la esencia de las especias por el aire, el aroma dulce de los postres, y distintos puestos de juegos. El ambiente se sentía bastante cómodo para estar disfrutándolo en compañía de amigos o parejas, así como de la familia, por misma razón, era un punto bastante atractivo para los maleantes que buscaran asaltar a los civiles y por donde ahora mismo caminaban algunos demás héroes profesionales.
No por el hecho de estar de patrullaje significaba que no pudieran llegar a esa clase de puntos a tomar un pequeño descanso.
Tanto Lemillion como Deku llegaron a unos baños antes de continuar adentrándose más por los puestos y buscar a Kirishima.
Izuku había caído en su estado muerto otra vez, y mantenía la mirada perdida. Togata seguía caminando a su lado, hasta que vieron una enorme masa de color amarrillo en un puesto donde estaban vendiendo 'curry'.
El rubio supo inmediatamente quien era, no es como que el famoso héroe 'Fat Gum' no llamase la atención.
— ¡Oh! ¡Allá están!—Señalo Togata, atrayendo la atención de Deku, quien salió de su ensoñación y empezó por ver a los lados bastante nervioso.
Mirio juraría que Izuku había temblado.
La alegre voz de Lemillion no paso por alto por Fat, quien dejando de comer ese delicioso curry, giro hacia la dirección de donde escucho su voz. Tamaki, quien estaba a su lado y perfectamente escondido por el enorme cuerpo de Fat, también había escuchado su voz y había buscado al rubio con la mirada de igual modo.
Los dos chicos de la agencia de Nighteye, se acercaron hacia Fat y Tamaki.
— ¡Hola chicos! ¿Ya comieron?—Pregunto amablemente el enorme héroe.
—A eso veníamos, Señor—Respondió educadamente Mirio.
— ¡En ese caso, deben probar este curry! ¡Esta riquísimo!—Aprobó Fat con el tazón en sus manos.
—Yo lo probare—Dice el rubio.
—Ah… d-disculpe, Fat Gum, ¿Dónde está…?—Habla Deku, atrapando la atención de los otros tres.
—Fue a… —Fat iba a responder, pero el mencionado llego justo a tiempo.
— ¡Aquí estoy, aquí estoy!—Kirishima iba llegando, con la respiración bastante agitada. No tardó demasiado en regularizar su respiración, y se compuso de inmediato.
Llevaba en sus manos algo que estrujo contra su pecho, mientras caminaba lo suficiente para reducir la distancia entre él e Izuku.
El chico de ojos esmeralda observo atentamente cada detalle de lo que estaba haciendo. Desde el rojo que tenía sobre las mejillas, los nervios que se le notaban a kilómetros, y un ligero temblor en su cuerpo. Kirishima no estaba haciendo ningún contacto visual con él, escapando de su mirada esmeralda.
—¡Lo siento muchísimo!—Hizo una reverencia hacia Izuku, tendiendo la pertenencia que llevaba en sus manos.
Era nada más ni nada menos que un peluche de conejo, aunque estaba bastante interesante, ya que venía disfrazado de All Might. Midoriya pareció analizar cómo es que el conejo había terminado usando ese disfraz, más aún, que fuera específicamente un conejo. No sabe de dónde ha sacado Kirishima que le gustan los conejos, pero no es como que le molestara, le gusta y admite que el conejito se ve adorable con ese disfraz de All Might.
Kirishima se quedó en esa posición hasta que sintió las manos de Deku tomar el peluche. Sentía el corazón en la garganta con la idea de tener que enderezarse y hacerle frente a ese chico amable que era su novio. Una extraña presión en su espalda se hizo presente, y con ello, no dejaba de imaginar un sinfín de imágenes de Izuku con los ojos llorosos, una mirada desilusionada, llena de dolor y tristeza, así como las reacciones de este.
Creía que, apenas observara a Deku, este le arrojaría el peluche a la cara, mientras le decía lo mucho que lo odiaba. La sola idea le estremeció.
—Eijirō—Llamo Izuku, con voz suave y reduciendo más el espacio que había entre ambos.
El pelirrojo levanto la mirada del suelo, y observo bastante asustado al peli-verde. Pero, lo que vio en el rostro de Midoriya fue lo único que no pensó.
Una sonrisa y un sonrojo, fue lo que le recibieron en ese rostro.
Red Riot no se controló en ese momento. Sintió algunas lágrimas escapar por sus ojos, y se lanzó a abrazarlo y envolverlo con fuerza.
— ¡De verdad lo siento, no quería hacerte daño!—Dijo entremedio de sus lágrimas. — ¡Te juro que lo último que quiero es lastimarte! ¡Por favor lo siento!—
Fat no reprimió su emoción al ver aquella escena tan bonita. Había visto al pelirrojo desde que llego a la agencia bastante decaído, mirando su móvil todo el tiempo y escribiendo cosas. Claramente eso era algo que les había preocupado a Tamaki y a él. Eijirō siempre llegaba con ánimos por las nubes y energía de sobra, pero ese día, parecía un zombi y un aura mucho más pesada y negativa que la de Tamaki algunos días, le perseguía como una nube personal.
Tras que el héroe profesional le preguntara que ocurría, el pelirrojo le había contado todo, bueno, omitiendo ciertos detalles.
Fat, con una sonrisa, le dio una idea y ánimos para que "recuperara a su hombre". Asegurándole que todo saldría bien si lo intentaba. Ya que, Fat Gum veía en Izuku a un muchacho bastante amable y sencillo, con un gran corazón. Con ello, estaba seguro que el peli-verde le perdonaría si la disculpa de Eijirō sonaba sincera.
Cabe mencionar que había olvidado el quirk.
No era su culpa, no toda realmente, había visto a Kirishima bastante decaído con ese asunto, que le hizo olvidarlo completamente. ¿Qué puede decir?, antes del quirk, veía a Kirishima siempre tan entusiasmado por la hora de la comida donde veía siempre a su amigo, (un pequeño detalle que Fat consentía, ya que no era su zona de patrullaje).
Siempre veía esa sonrisa en el joven pelirrojo, así como ese inusual brillo en su mirada.
—Calma, Red Riot—Dijo Izuku, mientras una mano correspondía al toque, ya que la otra sostenía el peluche contra su pecho. —No estoy molesto contigo ni nada—
Eijirō se apartó para verlo a los ojos y las lágrimas se juntaron otra vez. Así como volvió a abrazar al chico más bajo. Le apretó contra su cuerpo, no podía hundir su rostro en la curva del cuello y el hombro de Izuku debido a su máscara, así que solo pudo conformarse con apoyar la frente contra su hombro.
El brazo del peli-verde le estaba rodeando el cuello, y acariciaba su cabeza para darle consuelo. Izuku dejo en ese momento que el aroma de Eijirō le envolviera completamente, así como su calor y los sentimientos que estaba tratando de transmitirle por ese abrazo. Sentía el corazón del pelirrojo latir desembocado contra su pecho. Así como el suyo, que también latía con bastante fuerza. Como si ambos corazones quisieran salir de sus pechos y unirse.
¿Cómo iba a enfadarse con él si se ponía así de lindo?
Ambos estaban comiendo en un puesto, a unos puestos más alejados de Fat, Tamaki y Mirio. Uno donde justamente vendían katsudon. Esta vez, Izuku no dejo que Kirishima pagara la comida como siempre, él había pagado los dos platos para ambos.
Deku había sentado al pequeño conejito sobre sus piernas, mientras él comía bastante hambriento ese delicioso plato de katsudon. Ya que solo había medio desayunado ese cereal y no había probado más bocado.
Kirishima la miraba de reojo, sobre todo cada que percibía las mejillas del chico llenas de arroz. El ver a Deku así, con las mejillas llenas de comida, le daban un aura demasiado tierna que Eijirō guardaba en su corazón. Iba a grabarse cada imagen de Izuku así, o tomarle fotografías cuando no se diera cuenta. Dudaba que por más amor que le tuviera, dejaría que le tomara una simple foto así.
—Sobre lo que viste en mi habitación, yo… ¡Te juro que con Blasty solo tengo…!—Dijo el pelirrojo.
—N-No tienes de que disculparte, Eijirō… Yo, se cómo es Kacchan, así que no debes disculparte—Interrumpió el peli-verde. No quería recordar nada de eso, solo quería disfrutar de ese momento al lado de Red Riot, como lo había estado haciendo los últimos días. — ¿Qué tal ha ido tu patrullaje?—Desvía el tema, queriendo dejar ese otro tema como finalizado.
—Oh… ¡Va bastante bien! Todo tranquilo, solo hemos detenido un par de ladrones—Responde, siguiendo la corriente. —Ha sido un día muy tranquilo la verdad… casi aburrido—
—No debemos esperar que todos los días sean llenos de acción… a veces estos días son bastante agradables—Responde Izuku.—Esta clase de días, donde puedes ver a las personas caminando de un lado a otro, ver esta clase de paz… Te llena de energía y te muestra que los esfuerzos de los héroes dan sus frutos maravillosamente. Que todo esfuerzo y sacrificio vale la pena por esta paz…—
Concluye sus palabras, mirando al conejito de sus piernas y después regresa su mirada a Eijirō, quien no ha dejado de verle con los ojitos cristalizados y brillosos.
—¡Esas han sido las palabras más varoniles que he escuchado!—Dice con una sonrisa amplia y bastante enérgica.
Izuku se sonroja y se encoge de hombros. No encuentra que responder a eso, y solo le dedica una sonrisa. El pelirrojo la responde y empieza a charlar sobre otros temas que considera, no tan interesantes, pero que le gustaría hablar con él.
Es así como pasan su rato de descanso.
Después de comer, de charlar y de ir a los sanitarios una vez más, todos retoman sus caminos. Izuku se despide de Kirishima con un beso rápido, le da vergüenza y pena que Mirio lo vea, ya que sigue sin acostumbrarse a dar muestras de cariño en público.
De su lado, Eijirō le abrazo nuevamente, no queriendo soltarlo. Pero el deber llamaba y ellos debían de acatar las órdenes.
Toman caminos opuestos, aunque Fat va a seguir por los puestos un rato más, los únicos que parecen alejarse son los dos chicos de la agencia de Nighteye. Kirishima observa en la dirección de donde Izuku se ha ido, y no deja de hacerlo hasta que le pierde de vista.
La sonrisa que se le forma en los labios atrae la atención de Fat, quien ahora come unos dangos.
—Mira nada más esa sonrisa, Suneater—Dice Fat. — ¡Esa sonrisa es la de un enamorado! ¡Y la sonrisa que yo quería ver desde en la mañana!—
Kirishima tras escuchar esas palabras se pone completamente rojo, casi pareciera que el tono de su cabello se ha pasado a su rostro e incluso se ha hecho brillante. Suelta unas risitas nerviosas y apenadas.
Los tres continúan caminando por los puestos, hasta que Fat siente una mirada proveniente de un puesto al otro lado de la calle. Es ahí donde ve al civil del quirk, parece llamarle la atención de alguna manera con la mirada.
—Suneater, Red Riot, ustedes adelántense, ya los alcanzo—Dije el enorme héroe. —He visto unos dulces bastante buenos por allá—Señala con la mirada al puesto cercano al civil.
Tamaki lo reconoce, pero Kirishima no.
—Si… está bien, Fat Gum—Responde Amajiki, mientras retoma el camino junto a Kirishima quien no hace más comentario alguno. Conoce lo suficiente a Fat para saber que le gustan esos dulces de daifuku*.
Fat llega al puesto, y pide algunos de esos dulces, permitiendo que el civil se acerque.
—Disculpe que lo interrumpa en sus patrullajes, pero necesitaba darle esto—Dice el civil, entregando un sobre cerrado. —La última vez no pude dar tantos detalles como me habría gustado, ya que, incluso yo desconozco mi poder...—Suelta algunas risitas nerviosas. —Espero que pueda ser de más ayuda—
Fat Gum toma el sobre y mientras le entregan los dulces lo abre para dar una leía rápida a lo que viene dentro.
—Decidí preguntar a las personas que he 'ayudado' con mi quirk todo lo que considere relevante… Espero que sea suficiente—Suspira el civil. —De verdad lamento todo esta situación—
—No es su culpa, las cosas pasaron demasiado rápido como para que alguien pudiera haberlas evitado—Fat mantiene esa sonrisa característica suya. Una que por lo general ayuda a las personas a calmarse.—Además… no creo que esto sea malo—La mirada del héroe va a dar a donde están sus dos internos, ambos están delante de un puesto de 'Tiro al blanco', donde Kirishima parece animar a Tamaki a que juegue.
El civil encarna una ceja sin comprender.
—No se preocupe, le haré llegar esta información a la persona correcta—Concluye.
—Muchas gracias, y de nuevo, lamento mucho los problemas—Hace una reverencia el civil antes de despedirse de Fat.
Ambos se despiden, y el héroe regresa junto a sus dulces en un recipiente plástico. Guarda la carta que le han dado, y continúa junto a sus jóvenes internos su patrullaje.
Taishiro Toyomitsu*, no cree que aquello que le paso a Kirishima haya sido un problema o mala suerte. Ha aprendido a ver más allá de las cosas, y sabe que eso que le paso al pelirrojo no tiene nada que ver con un descuido, sino, que bien podría animarse a decir que ha sido una oportunidad para estar con una persona que sabe que le gusta.
Eijirō no lo hace tonto.
Taishiro sabe que a Eijirō le gusta Izuku. Pudo verlo en su mirada, en su modo de referirse a él, la forma en la que lo trata y el hecho de que cada que se menciona la agencia de Nighteye, el pelirrojo se poner nervioso.
Antes del quirk, molestaba a Kirishima con eso. Solía decirle que creía ver a Deku por la otra acera y la repuesta de Red Riot era buscarlo inmediatamente con la mirada, ansioso por verlo. Justo cuando el nombre de Izuku salía, Fat prestaba atención a la mirada del pelirrojo, donde siempre veía ese inusual brillar de sus ojos. Antes creía que era solo imaginación, pero tras varias veces de presenciarlo, supo que no se trataba solo de él.
Incluso Tamaki lo sabe.
Solo los dos involucrados parecen que no se dan cuenta.
El día termina. Nada ha sucedido, al menos nada fuera de lo normal. Detener algunos criminales cuando intentaban robar una tienda, orientar personas, ayudar a niños perdidos, entre otros pequeños actos heroicos que conformaban a los héroes, la jordana de ese día termina y Togata e Izuku regresan hacia la estación del metro.
El sol había caído desde hacía unas horas, y muy pocas personas se encontraban por las calles.
Deku había enviado un mensaje a Kirishima para saber dónde estaba o si sus rondas ya habían terminado. La respuesta llego rápidamente, diciendo que lo esperaba en la estación del metro junto a Amajiki.
Dicho y hecho, cuando llegaron, estaban los dos. Kirishima como siempre charlando animadamente con Tamaki, mientras que el contario solo se limitaba a asentir. No es que no le gustara hablar, así era él.
Apenas detectaron la presencia el uno del otro, Eijirō no tardo demasiado en correr hacia su pareja y abrazarla con fuerza. Mirio les dio su espacio y camino hasta quedar cerca de Tamaki. Izuku apenas sintió los brazos de Eijirō envolverle con fuerza, le correspondió al abrazo.
Extrañamente, ese abrazo fue demasiado reconfortante.
No pasaron demasiados minutos más, cuando el sonido del metro que anunciaba su llegada apareciera.
Una vez los 4 dentro del vagón, cada 'pareja' tomo un lado del vagón. No pasa mucho para que Kirishima termine dormido sobre el hombro de Izuku, así como Mirio termina durmiendo sobre el hombro de Tamaki.
Una escena adorable hasta cierto punto.
Midoriya deja de revisar su móvil, todo para estar atento a los movimientos que hace su pareja. Ya que van cerca de dos veces que le sostiene la cabeza para que este no se vaya de narices al piso. No evita sonreír y soltar algunas risitas.
Observa del otro lado que Amajiki hace lo mismo con su compañero. A la vez que puede ver ese sonrojo en extremo en las mejillas del chico.
—Ohm… Midoriya—Escucha que dice Amajiki. —Fat Gum me pidió que te diera esto—
Debido a la distancia de ambos, y a que no podían moverse, Suneater usa su quirk para hacerle llegar ese sobre con su brazo hecho un tentáculo de pulpo.
—Dijo que era importante que lo leyeras—Finaliza antes de reacomodarse un poco y acomodar de mejor forma la cabeza de Mirio.
—Es… ¿Es sobre el quirk?—Pregunta, y el contrario afirma con el movimiento de su cabeza. —Gracias—dice antes de observar el sobre con atención.
El sobre ya había sido abierto, suponiendo que Fat debió abrirlo antes para comprobar el contenido.
Antes de poder leerlo, los movimientos del metro al detenerse y avanzar, hacían que Izuku no pudiera leer bien esa carta, ya que se concentraba en mantener a Kirishima sobre su hombro. Aunque al final, decidió moverlo para acomodarlo sobre sus piernas.
La tierna imagen del pelirrojo dormido le enterneció demasiado, que prefirió dejar la carta en su mochila y leerla después que tuviera oportunidad, por ahora, se dedicaría a consentir sus sentimientos por él.
Tamaki había observado todo desde su sitio, y no evito sonreír un poco, se sentía incómodo viendo esas muestras de afecto que se daban, pero no iba a negar que le parecían tiernas. Sin saber, claramente, que Mirio también había observado todo.
Le gustaba fingir estar dormido y apoyarse sobre Amajiki. A fin de cuentas, era su pareja y también le había extrañado en ese día.
Notas:
*El daifuku: es un pequeño mochi con un relleno dulce, comúnmente anko, pasta endulzada de judías azuki.
*Taishiro Toyomitsu: Según la wiki, es el nombre real de 'Fat Gum'
Me siento tan mal por demorar la actualización y peor todavía, que he podido actualizar esta historia pero no puedo con la que tengo activa ;-; Me lleva...
En fin, no tengo más que decir. Muchas gracias por la espera y espero que el capitulo valga la pena la espera ^^
Gracias por su paciencia y sus comentarios, siempre ayudan mucho a seguir ;v;
Att:
Midna-Nightly (づ ᴖ ɜ ᴖ)づ
PD: *:・゚✧*:・゚✧*:・゚✧*:・゚✧¡Felices fiestas! *:・゚✧*:・゚✧*:・゚✧*:・゚✧
