Llegó el día. Era casi verano pero en Londres eso no importaba; el cielo estaba nublado y gris, llovería más adelante. Sebastián preparo la ficha de Ciel y de Grell, dándoles el visto bueno como Doctor de que estaban curados y aptos para vivir en sociedad. Y propuso acompañar él mismo a Ciel mientras que Henry Smith –William- acompañaría a Grell a quién Ciel había propuesto ir a su mansión. No fue difícil salir de ahí todo gracias a Sebastián y su muy buena reputación como Doctor.
Sebastián había conseguido cambios de ropa para Ciel y Grell, mientras él iba con traje al igual que Will. Un carruaje les esperaba fuera y les llevo a las afueras de Londres donde estaba la mansión Phantomhive, conforme iban llegando los recuerdos de Ciel volvían a él. Una vez ahí el viejo mayordomo Tanaka reconoció al niño y le abrazó llorando.
La familia entera esperaba al supuesto heredero y cuando le vieron solamente la tía de Ciel, Angelina Durless, le reconoció. Ciel de pequeño no había podido salir mucho de casa por lo que la familia Midford no le conocía. Angelina le abrazó llorando de alegría y le defendió ante la familia Midford quienes estaban hambrientos por la fortuna Phantomhive. Cuando quedó claro que Ciel era el heredero y que sería el cabeza de familia de los Phantomhive además de que recuperaría su título de Conde, propuso a Grell y Will trabajar para él en la mansión. Ellos aceptaron.
Cuando los Midford se fueron y Ciel se quedó a solas con Sebastián en el estudio de su padre.
-Lo he recuperado todo gracias a ti. Lo que sea que desees… es tuyo. –Dice con seriedad el niño que ahora mismo parece un adulto-
-Ya te lo dije, querido… -Sebastián se acerca peligrosamente a él- …tu alma. –Le beso ferozmente y Ciel juro haber visto sus ojos brillantes y sus dientes más afilados que de costumbre-
