Desde ese momento Sebastián se convirtió en su sombra, le aconsejaba sobre negocios, le ayudaba en sus clases de etiqueta que según Ciel eran innecesarios, también a organizar eventos para que de nuevo fuera reconocido, incluso había adoptado el papel de mayordomo principal dejando a Tanaka descansar más. Llevaba un traje negro y guantes blancos, y se veía tan apuesto como siempre. Y cuando estaban a solas aprovechaban para desatar su pasión.

Pero Ciel debía asumir el puesto de Perro Guardián de la Reina al igual que sus antepasados, y ocuparse de los trabajos más oscuros y sucios del submundo que la Reina Victoria le otorgaba. Con Sebastián a su lado le fue fácil cumplir las órdenes de la Reina, no solo era un mayordomo competente sino que también un muy buen asesino. Ciel seguía preguntándose de dónde demonios había salido. Cada día se creía menos su fachada de Doctor.

Un día decidió investigar por su cuenta. Y encontró la ficha del Doctor Sebastián Michaelis.

"Eh… el de la fotografía… no es… no es Sebastián…" Finny se asustó.

"¿Quién es ese viejo?" Meylin preguntó.

"Obviamente… Sebastián no es quién dice ser…" Bard comentó.

Ciel acudió a la única persona que conocía que podría ayudarle. Undertaker le recibió encantado, a su forma siniestra claro, y Ciel le enseño todo lo que había investigado sobre "Sebastián".

-Oh~ él no es Sebastián Michaelis… -Observaba los informes de Ciel- …Sebastián Michaelis murió hace año y medio. Yo mismo le enterré. –Recuerda sonriendo con emoción- Tuve que ampliar su ataúd, en sus últimos años cogió un poco de peso y…

-¡Eso no me interesa! –Le corta Ciel- Entonces, ¿Quién es… mi mayordomo? –Pregunta inseguro de cómo llamarlo, ¿Amante? ¿Amigo? Mayordomo es mejor-

-¿Dices que él te encontró a ti?

-Si… Me encontró y… sabía quién era… Pero a él le conocía más gente ¿Cómo pudo engañar a todos los del Hospital? –Ciel le había contado TODO a Undertaker, para que este pudiera ayudarle con cualquier cosa-

-Creo que jamás te mintió. –Undertaker se sienta sobre uno de sus ataúdes- Puede que sí sea el Diablo. –Sonrió espeluznante, Ciel odiaba llegar siempre a la misma conclusión-

-Gracias por tu ayuda Undertaker. –Se despide Ciel-

De vuelta a su mansión recuerda que más de una vez ha visto los ojos de Sebastián brillar de forma inhumana, y a veces cuando tienen relaciones siente sus uñas más largas al igual que sus dientes. Y es perfecto en todo lo cual no es normal.

¿Quién es el hombre al que ama?