N̴̄̓̾҉̝̦̟̙͡o̦ͯ̓̇̍̂̌ͬ͢͜ ̖̻̻̄͌̊̍̔ͩ͆q̝̟ͬ̋̀̏̐̾̐͠u̶̱͔͖̖ͣͫ̓ͬͦͯĩ̷̑͏͕͚̙̦eͤ͊̓̏͠͏̘̫̥̱͢r̄̈́̄͏̜͖̬̯͚͓̲͉̜͠o̼͍̯ͨ̓͌̐͂̌̕ ̡̹͇̮͕͙̞̠ͨͦ͋͊̍ͪ̍̚q̷̵̟͎̬̻̠̺ͤͤͦ̽ͣ̽u͓̥̤͕ͥ̂̀͂̅̓̈́͆̔͘͡e̩͙͉͖̽̈̂̍̿̃ ̶̛̠̹̜̑ͬͫ̈́ţ̗̪̖̱̬̫̙͚̆̎̽̀̋͑̊̚͝ë̴̔̾͏̹̹ ̛̜̼͇ͨ̅̾̾̌̀a̖̥ͥ͋̓̐l̡͔̀ͫ͑̀e̱̗͙ͪ̿ͪͤ̽̌j̤͔̟͉̹̦͍͊ͤ̃ͬͪͫe̵̟͓̗̻̜͐̄ͬͧͨͅs̬͙ͩ͐̊͆...͕͚̥͇̿͟ ̨̗̰̆͌ͤͯ̚N̩̜̩̠͙̳̒o͇̮̤̺̳̪̫ͦͯ̍̈́ͣ̌̀ ̷̢̹̖̱̯̲ͧ̀ͯͯͪ̈ͫ͆͠q̺̞̗̙̰̘͎̂ͮ͋̕͜ủ̢̩̫͈̦̆̐͐ͮ̑i͎̲̞̓̌̃̓̅͘e̳̯͈̘̦̮̘ͦ̿ͪ̿ͭͨ́ͤͨ͠͠ͅr͎̞͔̎̍́͢ͅo̶̞̭͍̪̤̲͈̓͆̿̀̿̕͜ ̲̰̈́̂ͬ͛̃͊̀̎̎̀͟͢q̘̩̖͕̳̲ͥ̐̂̒ͫͮ͘u͚̪̙̦̖ͦͧ͡͠ȅ͙̫̜͑̃̈́̓́̏͌ͨ͘ ̩̖̜̭̻̗̳̐̆͐̌ͮ̐̈́d̦̟̝̞̫͔̘̞̀̊͒̍̆͊̍ę̙͗ͨ̃̅j͉͕̯͙̖̦͕̉̂ͪ̀ȩ͖̙̙̉ͮ̄̏ͧ̔̃́͜͞s͕̣̪̗̲̤̼̙͋ ͖̱̙͖͔̗̫̠̯ͦ̋̀̃̋͘d̨̫̬̻ͫͬͦ̉̃̀͡e͍̼̺̙̩̗̗͒ͫͬ̂͋ͥͦ͜ ̷͈̜͍̠͎̪͇͉̙ͯ̓͒͆̊a̧̡̰͔͒̿̉̈́́̅ͨ͞m̫̑̇̽̿̌a͉̼͕̘̘̠͙̙ͦ̒ͣ̏͌̓r̶̤̟͗͌̀́̂̊̇̓͛͜͠ͅm̻̝̫̘̝̓͐͐́e̵̱̼͕̊ͭ,̸̧̬̜̮̼̰ͧ̈͑ͮ́ ̤͎ͦ͗̉̀p̷̨̰͎̘͈̔ͩ͑̀̒̿̊o̟̼̹̮̗̘̔̈ͦ͊ͬr̷̦̖̼̘̫͖͕̙ͨ͟͢ ͎̺͙͍̠̮̣̈́̉͊̄͡f͚̠̲͕̙̦͈̽̀̒̿̃̒͆̆͐͟a̢͈͈̭̱̩͖̒ͦͅv̷̧̩͇̪̺̖͚͇̂ͪ̀̃͐̒ͧő̢̌͌̅̔ͪ̎̈҉͔̼̘͔͉̳̤r̸̨͖͉̐̄ͦ,͚̓͛̽ͫ͋ ͈̯̝̰̩͕̟̪̐̃Ę̛̲̟̹͔̼̲͕͎̐̔ͬͦ̃͘ḭ̸͎̞̝͔͕͚̬ͧͧͭ̂ͬ͒͢j̹̙̰̓̅̕͟i̗̪̖͉̬ͦ͊ͭͮ͋̄ͮ̀͟r̢̙͙̩̫̥̀̍͌̾̀̒̊ō̧̳̯̜̉ͭ̆̃̌͋.̳̰͎̟ͧ̇͛̈ͪͮ̎


Despertó.

Un sobre salto, con el corazón acelerado y la cabeza dándole vueltas. Se sentía desorientado, agotado física y emocionalmente y bastante hambriento. Pero eso no fue todo.

No está en su habitación.

Hay demasiados posters, y figuras. La decoración en sí es mucho más sencilla que la suya. Incluso en las cortinas no logra distinguir esas flamas que deberían tener. Si bien hay pesas, no está su saco de boxeo, así mismo hay un aroma distinto a su colonia masculina. Un aroma mucho más suave y fresco.

Espera un poco antes de ponerse de pie o moverse más en esa pequeña cama. Espera a que sus ojos se adapten a la oscuridad y empiece a distinguir cosas por los pequeños rayos de luna que se filtran por el balcón.

Se percata de igual modo que lleva puesta una de sus pijamas.

Reconoce los posters, todos de All Might. Reconoce las figuras de héroes, (mayor mente las del Símbolo de la Paz), el cómo todo el entorno está completamente limpio y ordenado. Solo por algunas notas esparcidas por el escritorio.

Pero sin duda, el aroma fresco y con ligeros matices dulces, así como un pequeño movimiento que se efectúa al lado suyo, es lo que logra comprender todo y saber dónde y con quién esta.

—Midoriya…—Dice, en voz baja. Gira la cabeza lentamente hacia un lado de la cama donde. Lugar de donde provino ese pequeño movimiento.

Observa a Izuku, durmiendo plenamente al lado suyo. Siente un estallido en su cabeza.

Podría decir que es algo parecido a si Bakugō le estalla la cara cuando su quirk no está activado para protegerlo, pero aumentado a miles de veces más. El intenso dolor que empieza a sentir lo obliga a ponerse de pie y procura no hacer demasiado ajetreo para no despertar al peli-verde.

No tiene idea de porque está en su habitación, y durmiendo con él.

Una vez de pie, se sujeta la cabeza de un lado y avanza hasta el baño como puede. El dolor se intensifica a cada segundo y paso que da.

Apenas logra entrar y cerrar la puerta con el menor ruido posible, enciende la luz. Se sujeta del lavamanos y observa como sus ojos cambian del rojo a un rosa a cada segundo. No percibe nada distinto en su vista más que eso, y el dolor que se está volviendo insoportable. Mismo que está surgiendo desde la espalda.

Jadea buscando aire. Cierra los ojos con fuerza, y es ahí cuando el segundo estallido ataca su cabeza, dejando a conocer todo lo que paso como una película en su cabeza.

Todo lo que ha pasado. Todo lo que sucedió cuando despertó esa noche en la cama del hospital tras sentir un dolor agudo en su espalda. Recuerda esa mirada preocupada en Izuku, en su Senpai Tamaki, en Fat Gum y en Mirio.

Recuerda lo que paso el lunes… el martes… el miércoles… el jueves… Lo recuerda… TODO.

Apenas las memorias de esos días terminan de atiborrar su cabeza, el dolor desaparece y el rosa también.

Le toma algunos segundos reaccionar a todo lo que ha pasado. Incluso se sienta sobre la tapa del excusado y se sigue sujetando la cabeza. No puede creer nada de lo que ha pasado, nada de lo que vivió.

Así mismo, no solamente recuerda todo de principio a fin. También recuerda los sentimientos que tuvo, las sensaciones, los pensamientos que tenía en ese momento… Pero sobre todo, la piel de Izuku la recuerda con tanto detalle que siente la sensación en las manos picándole.

Recuerda los besos que le dio. Los celos que tenía. Esas miradas furtivas que le daba. La culpa y tristeza de cuando le atrapo con Bakugō. Incluso la indescriptible rabia que tuvo cuando Todoroki y Bakugō le emboscaron en el baño.

Repite lo que considera de mayor importancia en su cabeza y lo analiza. Al menos lo intenta. Ya que no puede pasar más de dos minutos de concentración sin recordar a Midoriya y esas sonrisas que le brindaba en su relación.

Sabe que está mal dejar que esas sonrisas aparezcan en su cabeza en ese momento. Pero no ha sido lo único que ha estado mal…

Ha estado mal desde el momento en que ambos compartieron esos primeros almuerzos juntos, desde que empezaron a salir como amigos. Desde que se iban y regresaban en el metro juntos y se quedaban hablando hasta que uno de los dos debía regresar con su pareja antes de que esta quisiera matarlos.

Ha estado mal dejar que sus sentimientos por Izuku flotaran a la deriva de su corazón. Porque ahora, ese sentimiento se había intensificado demasiado, al PLUS ULTRA, diría All Might.

Ya me gustaba desde antes, sincera consigo mismo. Y no era mentira. Desde el campamento, había aprendido a ver a Izuku con otros ojos… Pero en esos entonces el sentimiento no era nada comparado con lo que sentía ahora. Añadiendo el hecho de que para esos momentos, se disputaba demasiado sus sentimientos por Katsuki e Izuku. Finalmente, después del rescate de Bakugō y el sentimiento de pérdida que sintió, decidió luchar por el cenizo y dejar al peli-verde en manos de Todoroki.

Pensamiento que solo tenerlo en mente le ha producido una tremenda sensación agría.

No sabe que hacer ahora. Creía que esos sentimientos se habían ido en los brazos de Bakugō, en sus besos y sus caricias. Creía que todo lo que alguna vez sintió por Izuku había pasado al olvido. Pero… después de esos días donde se veían comúnmente, que pasaban algo de su tiempo juntos y lo que habían vivido en esos últimos días de la semana, eran el claro ejemplo de que esos sentimientos continuaban ahí, ocultos bajo el querer que le tenía a Katsuki y la mentira con la que trato de ahogarlos.

— ¿Qué… que se pone que haga ahora?—Pregunta, esperando que quizá el jabón o los champú le digan la respuesta.

Suspira con demasiadas ganas.

Sale del baño, observando de primeras a Midoriya que sigue durmiendo. Camino en busca de su móvil. Mismo que encontró cargando al lado del de Deku sobre el escritorio. Lo desconecto de la fuente y antes de regresar al baño a continuar pensando, vio unas hojas.

Las detallo, leyendo velozmente algo que decía "Ojos Rosa". Recordó lo del baño, y tomo ambas hojas para entrar con ellas al baño nuevamente.

Hasta donde él recuerda, había recibido un ataque desde la espalda, pero no sabía más de ello. Solo sabía que había estado esos días con Midoriya como su pareja sin tener ningún cargo de culpa en su consciencia.

Una vez sentado en el piso del baño, ya que en el retrete le había incomodado un poco, empezó por leer todo lo que venía en esas hojas. Asimilando todo lo que recordaba, y la poca evidencia que había en su móvil de esa semana.

Hizo un trabajo que no hacía en clases.

Prestaba tanta atención y relacionaba todo en su cabeza. Todo hasta que llego a la conclusión de que había estado bajo un quirk, y vaya quirk el que le toco vivir.

Se sintió tremendamente culpable por lastimar a Bakugō de ese modo, por apartar a Izuku de Todoroki. Culpable por tratar de agredir a sus amigos cuando ellos solo buscaban protegerlo de sí mismo en ese momento donde quedó a merced del "Cupido Negro".

Siente muchas cosas negativas en ese instante, que le obligan a respirar por la boca unos instantes. Es demasiada información la que tiene que asimilar y demasiados sentimientos que debe tener en orden ahora para poder tomar una decisión concreta y saber qué es lo que hará a continuación.

Lo primero que debe hacer es aclarar que ya no está bajo los efectos del quirk…

Lo que lo llevara al lado de Katsuki otra vez, y dejara a Midoriya con Shōto…

Dejar a Midoriya con Todoroki…

Dejar a Izuku con Shōto…

Dejarlo en sus manos… A su merced. A sus caricias. A su amor. A su brazos.

No… No quiero eso—dice para sí. Ese sentimiento agrio le estruja el corazón con fuerza con la idea de pensar en eso. Dejar que Izuku regrese a brazos de Shōto le produce coraje y una sensación de molestia hasta ahora desconocida para su persona.

Tal vez si la compara, fácilmente diría que son celos.

¿Pero celos de qué exactamente? ¿No se suponía que había estado bajo un quirk todo ese tiempo y que esos sentimientos aumentados por Izuku eran parte del quirk?

—Mentir no es varonil…—Dice nuevamente para él. Suspira y se lleva una mano a los cabellos, echando todo lo que puede hacia atrás. —No entiendo nada de esto… es decir… siento que estoy… No sé ni cómo estoy… —

Echa la cabeza hacia tras, mirando el techo del baño. Esperando encontrar las respuestas que busca, pero así como el jabón y el champú, no le dicen nada.

Sabe que está mal. Él quiere a Bakugō… Su lugar está al lado de su amado Blasty.

Pero…

Pero…

Es la primera vez que pensando en lo que siente por Katsuki, ha surgido un "Pero" Y él sabe porque ha surgido ese Pero. No es por algo, sino por alguien que lleva nombre y apellido y está durmiendo justo ahora en la misma habitación donde esta.

Dicho pensamiento le lleva a recodar a Midoriya una vez más, y más… Hasta el punto en que ha terminado por saturar su cabeza con él, en sus sensaciones, sus pensamientos y en el hecho de que las manos le pican por acariciar esa piel.

De recorrer cada una de las cicatrices que tiene en el brazo. De enredar sus dedos en el cabello verde. De volver a ver esas expresiones que son capaces de demostrarle esperanza y bondad, así como de expresarle el deseo más impuro del ser humano en toda su gloria.

Esa dulce sensación de los labios del más bajo, así como su textura y lengua tímida moviéndose contra la suya. Sus gestos temerosos e inocentes. Su ternura y esa sonrisa. Hasta su voz era suficiente para hacerlo ponerse de gelatina. Y ni se diga ese aroma propio del peli-verde, que eso es un combo suficiente para derribar todas su defensas y dejarse someter por él.

Su cabeza se satura, su corazón desborda de sentimientos, y todo su ser quiere estar al lado del pecoso.

Quiere que ese sea SU lugar…

Sin embargo, se obliga a recodar a Bakugō y los sentimientos se entremezclan. La cabeza le da vueltas otra vez y su corazón se comprime en su lugar dolorosamente. Quiere azotar la cabeza contra el azulejo del baño y esperar que una contusión le salga para que le dé la respuesta a lo que busca.

— ¿Por qué no podré tenerlos a ambos?—Piensa, y casi quiere reírse ante su propio comentario. Es un deseo egoísta y le hace sentirse narcisista por alguna razón que no comprende. A él no le molestaría ser pareja de ambos, siente que tiene mucho amor para darles a los dos. Pero es claro que Blasty no lo consentiría de ninguna manera y no quiere que Deku se sienta en menos.

Mantiene la mirada sobre el techo, y después regresa su atención a la carta. Deja las hojas a un lado y posa nuevamente su atención en su móvil. Observa la carpeta donde tiene sus fotografías con Bakugō y no reprime una sonrisa. Tiene repitiendo en su cabeza cada cosa bonita que han pasado juntos, cada sentimiento que aflora en su pecho cuando están juntos y cada sensación que tiene cuando sus pieles se unen.

Sale de la galería y observa esa nueva carpeta que tiene bajo el nombre "Midori usagi"

No había demasiadas fotografías. La carpeta marcaba solo 20. Abrió la carpeta y empezó por admirar cada una de esas imágenes.

Había unas donde salía su Senpai, Mirio y Deku de esa vez que comieron en los jardines. Otras donde solo aparece Izuku de perfil, con una mano sobre su mentón, pareciendo analizar lo que hace.

Pero hubo una que se llevó su corazón en un respiro.

Esa fotografía donde salen abrazados y con algunos libreros de fondo. Él estaba detrás de Izuku, abrazándolo por la espalda y con su mentón apoyado sobre el hombro del pecoso. Mientras que Midoriya sostenía el móvil para tomar la fotografía.

Una sonrisa se forma en sus labios, no muestra sus afilados dientes. Siente las mejillas ponerse rojas y el corazón bombeando con alegría. Ese momento lo tiene marcado a fuego en el corazón. A la vez, que recuerda sus pensamientos de ese momento.

"Quiero dormir en tus brazos todo el tiempo que pueda hacerlo. Quiero quedarme contigo así", recuerda haberse dicho en ese momento, e incluso recuerda que al pensar en eso hundió su cabeza en la curvatura del cuello de Midoriya.

Suspira, pero a diferencia de los otros suspiros que ha dado, este lo percibe fresco de su corazón. De esos que llaman suspiros del alma.

Nuevamente, siente que la cabeza la da vueltas y el pecho le duele.

Bloquea el aparato otra vez y lo deja sobre las hojas a su lado. Piensa todo nuevamente, de principio, desarrollo y final. Eso le basta para creer que llega a la respuesta tras otros cinco minutos mirando el techo. Ha decidió que va quedarse con Katsuki.

Aunque le hubiese gustado seguir al lado de Midoriya, sabe que su relación no podía lograrse sin lastimar a otras personas. Por dicha razón, considera mejor terminar todo y regresar al lado de las personas que les corresponde.

Pero al salir del baño, se ha dado cuenta que no ha llegado a nada nuevamente.

Sobre todo cuando mira a Izuku, mismo que ha cambiado de posición. Paso de estar acostado de lado, para acostarse boca abajo.

Deja las hojas y su móvil lo reconecta. Se queda de pie, mirando a Midoriya. Observa su gesto tranquilo mientras duerme. Como su respiración lenta y acompasada escapa un poco por sus labios entreabiertos. Observa la curvatura de su espalda y un poco más abajo, al menos hasta donde las cobijas le permiten apreciar su figura.

El cómo su cabello rizado se esparce sobre la almohada como enredaderas. Incluso esos vendajes que se asoman ligeramente por el cuello y los brazos, causado por atravesar el edificio en desplome, le parecen lindas.

Es ahí donde se da cuenta que no quiere dejarlo. No quiere dejar que nadie más tenga esas vistas de él. Que nadie más lo toque, lo bese, y acaricie como él lo ha hecho. Que a nadie más le muestre esas expresiones lascivas y eróticas.

No quiere que sea de nadie sino es suyo.

Es un pensamiento que llega a ser posesivo a un nivel peligroso si se tiene en cuenta, pero quizá por ser tarde, tener hambre y que el sueño le volviese a alcanzar, no analizo eso último que pensó como debería. O al menos no considero hacerlo.

Lo último que pensó antes de acomodarse nuevamente al lado de Midoriya, fue esa misma frase de su héroe y modelo a seguir Crimson Riot.

"Un corazón masculino, significa una vida sin arrepentimientos"

Y él, no quiere arrepentirse de lo que está seguro hará al despertar. Abusando de la situación, mueve a Izuku un poco para poder abrazarlo y dormir juntos. Con el peli-verde en su pecho y entre sus brazos, y sus piernas firmemente entrelazadas.

Ha tomado la decisión de no dejarlo… Pero… también ha decidido no dejar a Bakugō tampoco.


Después de lo sucedido el día anterior en USJ. Aizawa había llegado a la solución de castigo apropiada para Todoroki y Bakugō, aunque con la intervención de All Might, el castigo no fue tan estricto como Shota deseaba.

Al final, el castigo era que deberían llegar antes a limpiar el salón, y limpiarlo de vuelta cuando fuera la hora de salir. Así mismo, lavarían los baños de su piso y estarían tirando la basura del dormitorio. Todo hasta que Eijirō dejara de estar bajo los efectos del quirk.

Dicha razón, por la cual ahora ambos estaban aprovechando el tiempo libre que les quedaba antes de que las clases comenzaran en dormir un poco. No habían podido dormir demasiado con la situación de sus parejas.

Sobre todo cuando Izuku había llevado a Kirishima a su habitación a dormir con él. Según esto, era para que Kirishima continuara tranquilo y no despertara esa condición tan mala que tuvo. Nadie le negó esa idea, es más, incluso Iida le ayudo a llevarlo a su habitación y Denki le llevo un pijama del pelirrojo.

Cabe destacar que Bakugō casi quería romper la puerta de la habitación de Izuku, pero sino quería tener más días de castigo, debía tragarse su coraje. Shōto pasó exactamente lo mismo. Tuvo incluso la idea de calentar la habitación para que no fuera cómodo para ninguno abrazarse dormidos, pero también tuvo que contenerse de alguna manera.

Regresando al presente, Todoroki se había quitado el saco y doblado hábilmente de modo que este pudiera servirle de almohada. Estaba recostado sobre su pupitre con esa almohada sustituta, y se cubría incluso con los brazos.

Bakugō, de su lado, tenía los pies sobre el escritorio, los brazos cruzados y la cabeza en una posición un poco incomoda. No era la mejor para dormir un poco, pero no le haría segunda a Todoroki y su idea del saco-almohada.

El resto de los alumnos fueron llegando normalmente y haciendo un poco de alboroto. Procuraban que el accidente de ayer no afectara demasiado, pero era claro que muchos seguían pensándolo.

Antes de que algo más sucediera, Aizawa había hecho acto de presencia como siempre puntual.

—Buenos días a todos…—Dijo el profesor con cansancio como siempre. —Bakugō, Todoroki… despierten o alargare más sus días de castigo—

Momo se había acercado a mover un poco al chico medio albino, quien despertó y tallo su ojo derecho mientras bostezaba un poco. Denki se había acercado de igual modo al cenizo, quien apenas recibir un toque despertó. Aunque no parecía haber entrado en el mismo estado onírico que Todoroki.

Los dos se acomodaron en sus lugares, mientras Aizawa lanzaba su saco de dormir al piso. Ni bien la clase comenzara la puerta del aula se abrió de golpe, dejando ver a dos jóvenes respirando agitados bajo el marco.

— ¡Lamentamos la demora!—dijeron casi al mismo tiempo.

Apenas Aizawa les reconoció no tardó mucho en regañarles. Aparte de llegar "tarde" y de estar presentes ese día.

—Se supone que ambos deben estar descansando, ¿Por qué están aquí?—dijo el Sensei, mirando a Izuku y Eijirō que recuperaban sus respiraciones.

— ¡Ya nos sentimos mejor para estar aquí, Aizawa-sensei!—dijo Kirishima bastante animado como de costumbre.

La mirada del peli-negro se fue en Izuku, quien solo se encogió de hombros. Percibió que Midoriya no pudo hacer mucho para frenar a Eijirō de su idea de querer ir a clases. Suspiro.

—Tomen sus lugares entonces—señalo con cansancio, como siempre.

La pareja entro al salón y tomaron sus lugares para dar inicio a las clases.


Las horas pasaron, y llego la ansiada hora del descanso. El ambiente en el salón no se sentía especialmente pesado, ni mucho menos. Todo estaba en una extraña calma. Incluso Bakugō y Todoroki dejaron pasar a la joven pareja sin ninguna interrupción de por medio.

Estaban agotados emocional y físicamente como para querer ponerse a discutir algo que en esos días no tenía ningún sentido. Incluyendo el hecho del accidente de ayer, donde por una sola milésima de segundo sintieron miedo.

Miedo por haberlos lastimado y perdido en ese desplome.

Verlos heridos, y que Kirishima durara bastantes horas dormido, fue suficiente para que se contuvieran y esperaran a que los días pasaran. Que si bien tampoco les agradaba la idea… No tenían de otra si es que no querían herirlos más de algún otro modo.

Dejando así que la pareja se fuera a degustar su comida en unas escaleras alejadas del tránsito estudiantil.


— ¡Te digo que tengo ese libro! ¡Cuando quieras te lo presto!—Hablaba alegremente Kirishima cuando había salido un tema que relacionaba a sus héroes favoritos.

—Eso sería maravilloso Eijirō, siempre he querido leerlo—responde Izuku, contento de ver al pelirrojo tan alegre y lleno de energías como siempre.

— ¡Ya está! ¡Apenas las clases terminen, iremos a mi habitación!—Continuo con ese entusiasmo, a la par que ingería parte de su comida. Ese día había decidido comprar algunas rebanadas de pizza, mientras Deku había comprado otra hamburguesa.

Izuku solo pudo mantener una sonrisa sobre sus labios, para después beber un poco de su refresco, dejando que la charla surgiera sola como siempre entre ellos. Al menos así fue hasta cierta pequeña interrupción.

— ¡Tu, maldito erizo rojo!—Tetsutetsu había llegado junto a Shinso y Kendo. — ¡¿Qué es ese rumor de que atacaste a tus compañeros?!—continuo hablando el chico, mientras aplicaba una llave sobre Kirishima.

— ¡Todavía no termino de comer!—Se quejó el pelirrojo, tratando de soltarse del firme agarre de su amigo de otro salón.

—Calma Tetsutetsu, déjalo que termine de comer por lo menos—Dijo Kendo, dando algunos golpecitos amistosos al hombro del peli-gris.

— ¿Cómo supieron de eso?—Pregunto Midoriya, paseando su mirada en los alumnos del grupo 1-B y Shinso.

—No es muy común ver a alguien como Fat Gum pasearse por los pasillos con un civil de acompañante—responde Shinso con calma. —Un rumor se esparció y es por es que estamos aquí—completo su respuesta, manteniendo un poco de distancia de los otros dos chicos del grupo 1-B.

Izuku entendía que Tetsutetsu quisiera ir a ver a Kirishima y que Kendo le acompañara, pero no sabía qué hacía Shinso con ellos.

—Me tope en el camino con ellos. —Responde el peli-purpura como si supiera lo que pensaba Midoriya. —Estaba buscándote para entregarte esto. Ojiro me dijo que era tuyo. —

Midoriya se fija en el libro que le tiende. Recuerda vagamente que Ojiro le pregunto por ese libro de historia del quirk, y sobre si podía prestárselo a un "amigo" suyo. No esperaba que ese "amigo" fuera Shinso.

—No creí que fueras tú el amigo que menciono Ojiro—dice Izuku. Ambos realizan el intercambio de cosas, permitiendo que en un momento las manos de Shinso toquen las de Midoriya.

Deku observa de reojo y nota que Eijirō ha visto lo que hacen. Espera a que reaccione. Que ese rosa surja de sus ojos y empuje a Tetsutetsu y ataque sin mediar más a Shinso. Pero no hace nada. Solo les ha observado un poco antes de regresar a tratar de seguir liberándose del agarre de su amigo.

— ¿Todo en orden?—pregunta Hitoshi, detallando esa mirada extrañada y pensativa del pecoso.

—De maravilla—responde, con una sonrisa un poco forzada. Shinso no inquiere más, sabe, por su "amigo" Ojiro, lo que ha pasado en el salón 1-A y las parejas involucradas. No es su asunto, así que no insiste en saber más de un tema que no le importa demasiado. Talvez por Midoriya, a quien considera un rival y alguien por quien siente un mediano aprecio. Pero se insiste, no es su asunto.

Observa de reojo a los otros tres.

—Me retiro. Gracias por el libro—Shinso esboza una media sonrisa y palmea el hombro de Izuku, queriendo comprobar (después de todo), si lo que Ojiro le ha dicho es cierto sobre las reacciones de Kirishima, pero ni su tacto han hecho total reacción en él.

Izuku sabe que algo anda mal.

Shinso se retira y a los pocos minutos Kendo y Tetsutetsu lo hacen igual. El peli-gris se retira después de haber hecho luchas contra Kirishima y de regañarle por tratar de herir a sus amigos. Eijirō cuida sus palabras en ese momento, pero las palabras no cuentan tanto si las acciones no coinciden.

Y Midoriya sabe que esas acciones no lo hacen.


Al terminar de comer y de camino al salón. Izuku decide detenerse en el pasillo por donde iban, seguían en la parte aislada.

—Kirishima… Tu recuerdas, ¿no es así?—Pregunta de golpe, soltando su mano de la del pelirrojo en el acto y confrontado su mirada esmeralda con la rubí de Kirishima.

Eijirō parpadea, sorprendido. Pasa saliva y se pone nervioso. Creía que había sido demasiado cuidadoso para guardar la apariencia de que seguía bajo el quirk.

—P-Pero de que hablas Midoriya—Ese ha sido su error, y lo remata llevando una mano a su boca. Sabe que ha dicho algo que no era.

Deku siente como una pequeña grieta surge en su corazón. Entonces él si recuerda.

—Yo recuerdo qu—

—Dime la verdad—Exige. Frunciendo el ceño y sosteniendo la mirada lo más que puede sobre los ojos de Kirishima que buscan un refugio de ellos.

Silencio. Es la respuesta que recibe de Eijirō. Su mirada trata de escaparse de Izuku, quiere mentirle, deseaba mentirle, pero no puede hacerlo. No tiene el suficiente valor de ver a Deku a los ojos y decirle esa bien preparada mentira que ya tenía en su cabeza.

Suspira al verse atrapado y obligado a decir la verdad.

—Si… si recuerdo todo—Sincera y confronta la mirada de Izuku. —Incluso sé que estuve bajo los efectos de un quirk—

No puede deducir que ve en esos ojos esmeraldas. ¿Está contento o esta triste? Su expresión no cambia demasiado, más que el movimiento de sus cejas que hacen saber que se ha sorprendido por sus palabras.

Midoriya lo sabía. Sabía que algo extraño estaba pasando. Un sexto sentido era lo que le gritaba que algo andaba mal. Es consciente de lo que esas hojas decían y a pesar de haberse preparado mentalmente para esa posibilidad, el golpe siguió siendo doloroso.

El pecoso baja la mirada y no encuentra que más decir. Su cabeza ha quedado en blanco completamente. Eijirō aprovecha que Midoriya baja la mirada para acercarse y sujetar a Izuku por las mejillas para hacerlo verle a la cara. Ha sido un acto que no pensó bien, solo había dejado que sus manos, sus pies, y cuerpo se movieran solos.

Kirishima ve esos ojos verdes cristalizados por lágrimas. Odia verlo así. Odia ver que se pone mal, sobre todo si él tiene la culpa.

— ¿Qué haremos ahora?—pregunta el peli-verde, posando sus manos sobre las manos de Eijirō. El que Kirishima recuerde, anuncia el final del quirk y por cociente su relación.

Es claro que ninguno quiere que eso pase.

Pero si Izuku se ha dado cuenta de que Eijirō ya no estaba bajo el efecto del quirk, ¿Qué le aseguraba que Bakugō y Todoroki no se darían cuenta también?

El que quisieran fingir que seguían juntos a base de eso, y que descubrieran que era una mentira los últimos días, traería demasiados problemas y muchos malos entendidos. Así como heridas muy fuertes a personas inocentes.

Sin embargo… el pecoso ha visto una luz de esperanza y recuerda las palabras de su superior. Eijirō recuerda todo, y sabe que estuvo bajo los efectos de un quirk, y aun así decidió seguir con él, a su lado. No corrió a brazos de Bakugō, no hizo ningún comentario al respecto de eso hasta que él lo ha confrontado.

¿También siente algo por él? Si la respuesta es afirmativa, (que realmente lo es), está dispuesto a hacer lo que sea para que Kirishima esté a su lado. Fue una promesa que se hizo hacia sí mismo el día de ayer si es que veía que Eijirō le amaba.

—Esto… ¿Esto quiere decir que me amas de verdad, Eijirō?—Deku esboza una sonrisa, pequeña y tímida como su personalidad. Deja solo una pequeña lagrima recorre su mejilla que esta sonrojada. Sus ojos le brillan con una emoción pura y espera que el pelirrojo le responda. Esa ilusión es algo que enternece el corazón del más alto.

Pero es aquí donde Kirishima no tiene idea de que hacer.

Su corazón está divido en partes iguales. Una parte le pertenece a Bakugō y la otra a Midoriya. Tanta es su igualdad, que no puede tomar una decisión. Esta mal querer tenerlos a ambos. Y lo sabe, desde que despertó lo sabe. Pero no puede tomar una decisión. Elija lo que elija, va a terminar por lastimar a alguno de los dos. Y eso es lo que quiere evitar a toda costa.

Así como sus ojos suelen expresarlo todo, en ese momento donde desvió su mirada de los esmeraldas ojos de Izuku, le da entender todo lo que no le puede y no se atreve a decirle.

—No… No me amas ¿verdad?—dice Izuku, con un tono herido que atrapa la atención del más alto de inmediato.

— ¡No, no, no! Yo… yo de verdad te quiero mucho, Midoriya—Sus manos regresan al cuerpo del más bajo, sujetándole ahora por los hombros. —Y quiero estar contigo… —

—Pero quieres estar con Kacchan también—Termina lo que cree que Eijirō iba a decir. El silencio que hace Kirishima con eso, es suficiente para que el pecoso lo entienda. —Entonces… no podemos estar juntos—

Ambas miradas se confrontan. El verde contra el rojo regresan, y los sentimientos en ambas miradas expresivas estalla. Deku se aparta del agarre de chico de ojos rojos, y retrocede un par de pasos. Verlo alejarse le lastima a Kirishima como no pensó que lo haría un acto tan sencillo como ese.

—Midoriya… yo… ¡Solo dame unos días para— Pide, con una clara desesperación en su voz.

— ¡No!—Corta de golpe el pecoso. — ¡Ese es el problema! ¡Tú dudas de querer estar conmigo, pero yo no lo dudo en ningún momento! ¡Yo realmente quiero estar contigo, a tu lado!—Suelta, con la voz agitada y entrecortada. Siente que se romperá en miles de partes por lo que quiere decirle.

Es doloroso. Muy doloroso. Más doloroso que cuando se ha roto alguna extremidad. Ha sido más doloroso que todas las heridas que le han dejado cicatrices en su brazo. Por un momento tuvo la esperanza de que Kirishima le amaba como él había decidido amarlo.

Por un simple momento, creía que le había elegido a él por encima de Katsuki…

Pero se equivocó.

Y a causa de su equivocación, su corazón empieza a agrietarse como un espejo.

—Midoriya…

— ¡Yo de verdad te amo, Eijirō!—Suelta, y las lágrimas caen. —Yo no dudo en querer estar a tu lado. Ya no dudo en querer elegirte a ti por encima de cualquier persona—

Las miradas se encuentran, y esos ojos verdes llenos de lágrimas comprimen a Kirishima que no sabe qué hacer ni que decirle. Su mente ha estallado a conjunto de su corazón en miles de voces y susurros que le dicen "cobarde" sin descanso.

No eres un hombre—Piensa el pelirrojo con rudeza hacia su persona al ver a esos ojos verdes llenos de lágrimas.

—Ni siquiera me hablas por mi nombre… me vuelves a decir Midoriya otra vez… —Dice, y limpia las lágrimas que puede con el dorso de su mano. No quiere lucir así de patético delante de él, pero no puede contener su dolor que cae en esas gotas saldas buscando darle consuelo. —Me siento como un idiota…—Continua, limpiando sus sentimientos.

Eijirō quiere acercarse, pero al primer paso que da, Midoriya retrocede. No quiere que lo toque, ni que lo siga mirando más. No quiere porque sabe que al primer toque que de Eijirō a su cuerpo, le romperá más de lo que cree que esta.

—Aclarare todo… para que regreses con Kacchan—Empieza a caminar, pasando al lado de Eijirō. Espero, patéticamente lo hizo, pero espero a que Kirishima quisiera detenerle, que cambiara de idea y le dijera que lo elegía a él, aunque él mismo sabía que eso era imposible… pero el pelirrojo solo se quedó quieto, mirando a la nada.

Haciendo que su corazón se rompiera un poquito más.


Lo hablo. Lo dijo a todos una vez que llegaron al salón. Había solicitado a Cementoss unos minutos de su clase para dar ese comunicado "importante".

Las palabras mágicas que Bakugō y Todoroki buscaban escuchar, así como el resto de la clase. Ya que eso significaba que las cosas volvían a la normalidad y no habría más problemas de por medio.

Entonces…

¿Por qué el ambiente se percibía tan deprimente?


Tras las clases, el grupo de Bakugō iba bastante animado. E incluso se podría decir que el cenizo se veía "contento" (a su manera claro). Ni lento ni perezoso había tomado a Eijirō de la mano y salido con él del aula junto a Denki y Sero.

Todoroki, igualmente tomo a Izuku de la mano para irse con él. Aunque el símbolo de la paz había solicitado hablar a solas con el pecoso, el medio albino decidió esperarlo junto a Iida y Uraraka que habían notado algo decaído al peli-verde.

De mismo modo, Kaminari había visto a Kirishima. El pelirrojo solo caminaba como un zombi guiado de la mano de Katsuki.

Algo había pasado y había afectado a ambas partes por igual. Y por lo visto, ese "algo" que paso no fue nada bueno.

—Enseguida les regreso al Joven Midoriya… ¿Por qué no van a dar una vuelta por ahí? ¡Oh, lo tengo!—Había dicho Toshinori mientras sacaba un hoja de una carpeta. —Busquen a Present Mic y entréguenle esta hoja… olvide llevársela. Les garantizo que cuando regresen ya habré terminado de hablar con el Joven Midoriya—sonríe Toshinori, entregando la hoja a Iida que no duda nada en hacerle un favor al ex –símbolo de la paz.

Todoroki, ya más tranquilo y "alegre", acepta de buena gana hacer esa petición, no sin antes besar a Izuku en la mejilla.

Seguido de eso, los tres jóvenes se marchan.

Los dos se encontraban en el salón de profesores. Ese donde muchas otras veces se había reunido a hablar siempre de temas importantes. Solo que esta vez, Izuku estaba sentado en el mismo sofá con Toshinori y ninguno sabía si ese tema que abordarían sería importante.

Una vez solos, All Might aborda el tema con calma.

— ¿Estas bien, Joven Midoriya?—Pregunta, notando que su sucesor tiene una mirada de muerto.

Deku suspira.

—No… no lo estoy—Sabe que no puede mentirle a su ídolo. Sobre todo porque carga con esa mirada perdida y porque se siente tan mal que ni una mentira (o intento de mentira), saldría de sus labios de manera convincente.

— ¿Es sobre el Joven Kirishima?—Toshinori no necesita más respuesta cuando Izuku asiente lentamente y observa como una solitaria lágrima desciende por su ojo derecho. Una lágrima que está representando al resto que Izuku se empeña en contener con fuerza.

Sabe que está tratando de controlarse y no desplomarse delante de él. Ve en sus ojos más de lo que el propio Izuku quiere o puede decir.

—Yo… yo no dudo en lo que siento por él… Pero… Eiji—Kirishima—Se corrige de inmediato. —duda en estar conmigo—Suelta el pecoso con sumo dolor. Un dolor palpable en su tono y entre esas palabras.

All Might palmea la espalda del chico de cabello verdoso.

—Yo me enamore de él… le amo—Levanta la mirada, para ver a su ídolo y esa expresión que Toshinori ve, le sacude horriblemente.

De todas las veces que lo ha visto llorar, es la primera en la que ve tanto dolor reflejado en sus ojos. Apenas sus miradas se encuentran, Deku se rompe a llorar. Siente que no tiene con quien más dejar salir ese dolor que esta estrangulando con fuerza su garganta para hacerlo soltar distintos sollozos.

Permite que Izuku llore todo lo que quiera mientras trata de darle consuelo y apoyo.

All Might también fue joven y alguna que otra vez llego a enamorarse. Sabe lo difícil que era enamorarse a esa edad y sufrir de igual modo por el amor no correspondido.

Pero sin duda, lo más difícil de todo, es ver a alguien que quiere o aprecias, cuya sonrisa siempre te ha hecho sonreír a ti… Llorar desconsoladamente y con tanto dolor que es transpirado por cada poro de piel.


Algunos minutos más, Izuku logra calmarse y All Might decide darle algunos consejos y ofrecer su apoyo incondicional si lo necesita. La respuesta del más joven es una sonrisa pequeña, no llega ni siquiera a ser considerada sonrisa por el símbolo de la paz que la observa.

El pecoso acompaña su afirmación con el movimiento de su cabeza, y después sale del salón de profesores donde sus amigos apenas iban llegando de su encargo.

El rubio observa a su pupilo, y ve esa nueva sonrisa que se forma en sus labios. Una sonrisa magistralmente perfecta que es capaz de engañar a cualquiera que la está mirando. Quiere confiar que estará bien…

Pero es difícil creer que lo estará.


Han pasado casi dos horas desde que se marchó Deku del salón de profesores. Y Toshinori sigue revisando algunos trabajos y registros que ha hecho.

Aizawa ingresa al salón y se sorprende de verle ahí.

—Creí que estarías en la habitación… ¿Qué sigues haciendo aquí?—pregunta el peli-negro.

—Oh… ah… Solo estaba terminando de verificar algunas cosas—Le responde con una sonrisa. Pero Shota reconoce esa sonrisa perfectamente. Es una sonrisa que busca decirle "Todo está bien" pero que realmente está gritando "Algo no está bien". Toshinori debe saber que no puede engañar a su pareja.

—Si es por lo de Midoriya y Kirishima… Ambos sabíamos que las cosas acabarían. Tú escuchaste lo que dijo ese Civil—Dice Aizawa, entrando de lleno al salón y tomando lugar al lado de rubio. —Son jóvenes… lo que sienten ahora no es amor, solo están confundidos por lo que sienten y las hormonas—

—Nosotros empezamos a salir a su edad, Aizawa—Recuerda Toshinori. —Tal vez con la diferencia de algunos años… Pero salimos desde muy jóvenes—

El peli-negro se sonroja un poco. Así como All Might no debe mentirle a su pareja porque le conoce bien, Eraserhead no debe de subestimar la memoria de su pareja tampoco.

—Lo nuestro es diferente—Menciona Shota.

—No. No lo es—Contra argumenta Yagi. —Vi al Joven Midoriya y ese dolor que reflejaba su mirada cuando dijo que Kirishima no le quería igual… Fue la misma expresión que vi de ti cuando Mic te rechazo—Esa mirada azul se fija en él, y en que como Aizawa se encoge de hombros y tuerce los labios un poco.

Para ninguno es un recuerdo agradable de recordar.

—No hay nada que podamos hacer para esos dos—El peli-negro se recargada sobre el hombro del rubio mientras cierra los ojos.

—No… por desgracia no—Responde Toshinori, recargando su cabeza con la de Aizawa.—Todo queda en manos de ellos ahora… solo… solo espero que cualquier decisión que tomen, lo hagan después de rechazar todas las posibilidades que no les hagan felices—

—Conozco a Midoriya… y él es capaz de sacrificar su felicidad por hacer felices a otros—Suelta Shota, quien casi podría abandonarse a brazos de Morfeo en ese cómodo hombro. —Así como cierto símbolo estúpido que esta conmigo—

Una risita es lo que responde el rubio.

—Si… por eso me preocupa—Responde Yagi.

Recuerda sus años mozos, donde, guiado por esa idea de sacrificarse y sacrificar su felicidad, dejo ir a Aizawa muchas veces. Le vio amar a otros cuando él deseaba ser amado por él.

Siempre queriendo que él fuera feliz, incluso si él mismo debía sufrir por ello.

Haber vivido eso, le hace desear con toda su alma que su querido pupilo no sufra lo mismo que él sufrió.

Quiere que sea feliz… Merece ser feliz.


Algunos chicos estaban en la sala común. Entre ellos estaba Kirishima y Bakugō, mirando la televisión. Con ellos estaba Sero quien jugaba en su consola portátil. El pelirrojo seguía con su mirada perdida y bastante desanimado. No prestaba atención a la pantalla exactamente, ya que esa imagen de Izuku seguía pegada en su cabeza.

Al igual que su declaración que no dejaba de sonar en su cabeza.

Ese "Te amo", había sido la perdición de su estado.

Katsuki de su lado, no quería confrontar a Kirishima por cómo estaba. Tenía sus sospechas, y ponerse a reclamarse eso mismo que creía firmemente le pasaba a Eijirō, podría traer una pelea innecesaria y hacer que Kirishima repensara ciertas que no debería.

Un poco más lejos, en la zona de la cocina, estaban Uraraka y Tsuyu junto a Iida y Sato que preparaban la cena. Haciendo que todo ese piso oliese de maravilla. Aoyama había querido participar en la comida, pero decidió mejor observar lo que hacían sus compañeros al no tener talento exactamente culinario.

Tokoyami se encontraba jugando cartas con Ojiro, Koda y Shoji en una de las mesas más cercanas. Estaban apostando dulces y Shoji era quien llevaba más.

El resto estaba por alguna parte de los dormitorios… o al menos eso pensaron hasta cierta llegada inesperada que entro corriendo a la sala común.

— ¡Todoroki y Midoriya terminaron!—Grito Kaminari a casi todo pulmón. Seguido de eso, se sujetó de las rodillas, respirando agitadamente. Señal de que había corrido hasta llegar ahí.

Su grito y esa declaración habían atraído toda la atención de sus compañeros, haciendo incluso que la "vida" le regresara a un pelirrojo que estaba hundido en el sofá. Mismo que se compuso de inmediato como resorte.

Inmediatamente después del rubio, Ashido, Jiro, Hagakure, Momo y Mineta llegaron a la par.

— ¡¿Qué?! ¡¿Estás seguro de eso, Kaminari?!—Ochako fue la primera en preguntar.

— ¡Claro que sí!—Apoyo Mina. — ¡Todos los vimos!—Dijo, señalando a los presentes que acaban de llegar.

—Les vimos irse a una zona apartada de los dormitorios—Contribuye Mineta. —Supusimos que harían cochinadas…—Continua antes de que Jiro le golpe.

—Su-Supuse que Mineta podría tener razón y decidimos seguirlos para pedirles que no hicieran esas cosas en público—Habla apenada Hagakure.

—Pero no hicieron nada…—Habla Momo. —Solo… escuchamos cuando Midoriya le decía que no podría seguir a su lado… y…—La chica siente que no debe seguir hablando.

Los seis habían visto esa expresión dolida de Todoroki, así como la de Izuku en ese momento que le decía esas cosas. No es un tema que deban andar divulgando por ahí.

No era fácil recodar esa expresión que había hecho Shōto, sobre todo por ver esa solitaria lágrima que decencia de su mejilla. Ni esa desesperación que le surgió del golpe el medio pelirrojo preguntando el porqué de su separación. Misma que ninguno de ellos decidió seguir escuchando, ya que habían huido de la escena apenas notaron la situación ponerse muy sería.

Kirishima se quedó quieto… Estático en su lugar y culpándose por lo que había pasado. Le había roto tanto el corazón a Deku como para que ya no quisiera seguir al lado de nadie.

No seas idiota, siente que le dice su cabeza.

A veces puede ser intuitivo. Y fue una de esas veces donde lo ha sido. Sabe que esa ruptura tiene que ver con la confesión de Izuku.

"Yo te amo, Eijirō"

Le golpea la culpa en toda la cara. En el corazón, en la cabeza y en el alma. Así de fuerte ha sido el sentimiento que Midoriya tiene por él, que lo ha hecho alejar a Todoroki de su lado.

Los chicos deciden moverse y hacer cualquier cosa antes de que los mencionados lleguen. Justo, algunos minutos después, Todoroki entra y atraviesa la sala común para llegar a su habitación.

Esa mirada rápida que dedica a todos, les hace sentir que han sido atravesados por flechas de hielo. Esa mirada cargaba con mucho odio, una mirada que a todos les recordaría a esos tiempos antes del festival deportivo donde era tan distante de todos. Sin saber, que esa mirada buscaba ocultar el dolor de un corazón roto.

Shōto pasó de todos sus compañeros, dejando el ambiente ligeramente más frío.

Nadie hizo ningún comentario.

La mayoría espero, (indirectamente), a que Midoriya hiciera lo propio y entrara. Pero por más tiempo que esperaron, Izuku nunca apareció.

Al paso de más y más minutos, el pecoso nunca hizo aparición alguna. El ver la hora del reloj les hizo a todos creer que Midoriya seguía fuera así que, los amigos más cercanos a él, decidieron salir en su búsqueda, o al menos eso querían.

Aizawa les había llamado la atención para que se fueran a dormir, aclarando ante los comentarios de sus alumnos que Midoriya estaba en su habitación desde hacía mucho tiempo.

No dudaron en ir a ver como seguía o porque razón termino con Todoroki.


—Yo no iré—Suelta el cenizo, con un gruñido y con la muñeca de Kirishima atrapada firmemente entre sus dedos. —Y este idiota tampoco—

—Vamos Bakugō, solo nos aseguraremos de que este bien—Insiste Kaminari, ya que Eijirō continua sin decir una sola palabra. Su mirada rubí se paseaba en Katsuki y en Denki. Observa como Kaminari hace el esfuerzo de sostenerle la mirada al cenizo. Una hazaña diga de auténticos valientes o temerarios idiotas que no tuvieran miedo de ver a un demonio a los ojos.

Observa en el rubio del rayo como pasa saliva de manera dura. La mirada ámbar de Kaminari se posa en la suya, y entiende que lo que hace Denki lo hace por él. Así de fuerte ha llegado a ser su amistad con el chico del quirk eléctrico.

Un cobarde que no puede decidir y ha lastimado a Midoriya. Que ha arruinado su relación con Todoroki y que lleva una carga culposa en la cabeza y el corazón.

—Por favor… Bakugō… Quiero asegurarme de que esta bien—Habla, por primera vez desde hacía un rato, habla por fin y deja su mirada en Katsuki. Las dos miradas rubí se encuentran, y el cenizo suspira con irritación.

—Bien—Es lo único que dice, antes de caminar por delante de Kaminari y seguir jalando al pelirrojo por la muñeca con fuerza.

Llegan después cerca de la habitación de Izuku, donde Uraraka y Tsuyu insisten en llamar a la puerta con mucha insistencia.

Apenas Eijirō ha visto la puerta de la habitación del pecoso, se queda clavado al piso. ¿Qué tan mal esta con sus sentimientos? Este tan mal, que no sabe qué hacer y que muy seguramente no medito que se supone que haría.

Bakugō siente el tirón que da su mano cuando Eijirō se detiene de golpe. Lo observa y alza una ceja en señal de confusión.

— ¿Qué mierda te pasa? ¿No que querías saber cómo esta Deku o qué?—Regaña al ver que Eijirō luce… ¿asustado?, no sabe exactamente deducir que clase de expresión tiene ahora. Pero no piensa averiguarlo o la respuesta tal vez no le guste en lo más mínimo.

Se queda al lado de Kirishima, haciendo que ahora su mano pasara de tomarle de la muñeca a tomarle la mano completamente y entrelazar sus dedos con él.

Muchas veces que ve a Eijirō, le "gusta" o interesa saber que piensa. Que es lo que pasaba por esa cabeza hueca que tiene como novio. Pero nunca ha sentido esa necesidad como ahora, donde verdaderamente deseaba saber qué cosa pensaba Kirishima de la situación que estaba viviendo.

Denki les ve unos segundos antes de moverse hacia donde están las dos chicas. La mirada de Kirishima sigue a su amigo rubio, quien parece preguntar algo. Uraraka niega con el movimiento de su cabeza, mientras Tsuyu dice algo a la par que ve en su dirección. Lo que provoca que Bakugō le vea con desinterés e ignore olímpicamente lo que haya dicho esa chica. De su lado, a Kirishima le hace desviar la mirada y encogerse más en su lugar.

Siente que con la sola mirada de la chica rana, le está gritando que no debe estar en ese lugar.

Tú tienes la culpa de esto, se castiga Kirishima otra vez en su cabeza.

Unos minutos más de insistencia al llamar a Izuku, ahora con compañía de Kaminari, la puerta sigue sin abrirse y ni señales de respuesta por parte de su inquilino.

Otros minutos más pasan, todo para dar tiempo a que Iida y Momo llegan con ellos. Y por las miradas que tienen, es claro que no llevan buenas noticias.

Decidieron dividirse para poder comprobar la situación de los dos ex novios. Iida y Yaoyorozu fueron a ver como continuaba Todoroki, pero este solo les pidió "amablemente" que no le molestaran y que le dejaran solo por un rato.

Mientras que Uraraka y Tsuyu estaban tratando de hablar con Deku, pero este continuaba sin dar señal alguna de "vida".

Hablan algo más en ese grupo pequeño y después deciden marcharse todos a sus habitaciones al ver que no servirá de nada insistir en que Izuku les abra.

Denki regresa con la pareja que continua en su lugar sin decir o hacer algo más. La mirada de cachorro que le dedica Kirishima hace hablar al chico de ojos ámbar.

—Al parecer Todoroki no quiere a nadie cerca de su habitación y Midoriya no habré ni responde a nada—Resume Denki, rascando su nuca y suspirando de ultimo ante la situación.

Katsuki no necesita más y cree que Eijirō tampoco, así que retoma el camino a sus habitaciones junto al rubio del rayo. Sabe que ha sido una autentica pérdida de tiempo haber ido a ver como estaban esos dos. Pero no puede negarle a Kirishima nada en ese momento. Mucho menos al ver esa expresión tan golpeada que tiene.

Apenas han entrado al elevador, y poco antes de que las puertas se cierren completamente que les llevara a su piso, es cuando la vida le regresa a Kirishima quien sale del elevador a tiempo dejando que la puerta se cierre apenas ha terminado de salir.

Bakugō no pudo reaccionar a tiempo de detenerle y solo golpea las puertas del ascensor.

Denki teme por su seguridad ahora.


No sabe que ha sido eso. No sabe de dónde le surgió la adrenalina de hacer lo que ha hecho, pero ahí estaba… Fuera del elevador, con el corazón en un frenético frenesí de latidos ocasionados por el miedo, la confusión y todo lo demás que tiene dentro en esos momentos que sigue sin poder controlar.

Quería, de verdad quería saber si Izuku estaba bien y no quería irse sin haber escuchado aunque fuera su voz.

"Un corazón masculino, es una vida sin arrepentimientos"

Repite en su cabeza, esperando que de alguna manera Crimson Riot le de la fuerza que necesita para moverse y hacer todo lo que su confundida cabeza e indeciso corazón no le permiten por cuenta propia.

No quiere arrepentirse nunca de lo que haga. Así mismo, tampoco quiere ser esa persona que era en secundaria, ni la que fue antes de eso.

No quiere tener miedo nunca más ni arrepentirse de no haber hecho algo.

Quiere ser valiente y afrontar todo lo que venga en su vida como un verdadero hombre. Con un verdadero corazón masculino.

Camina, vaciando su cabeza en el proceso. No quiere que ningún pensamiento interrumpa su decisión. No quiere que nada haga flaquear lo que está por hacer.

Llama a la puerta, con insistencia. No importa siquiera que su brazo este temblando como gelatina y sienta los huesos como el plomo.

—Midoriya… soy Kirishima… Por favor, abre la puerta. —Es lo mejor que siente ha podido decir. Espera, paciente a que el pecoso abra o diga algo.

El silencio en ese momento le facilita el escucha cualquier cosa que venga del interior de la habitación.

Al paso de los minutos, toda la determinación que tiene se empieza a ir al traste. Insiste nuevamente en llamar y pedirle que abra la puerta, pero no escucha nada. Empieza preocuparse cuando su valentía está empezando a pender de un hilo.

Apega su frente a la puerta y suspira sonoramente contra ella.

—Solo… solo déjame saber que estas bien—Pide, casi llegando al grado de sentir que lo está suplicando. Y es eso lo que le permite escuchar algo del interior.

Pasos, es lo que escucha. Aunque estos suenan como arrastrando los pies.

—Quiero dormir… vete por favor—Escucha su voz. Una voz que suena tan apagada y carente de ese ligero tono dulce que tiene.

— ¿Puedes abrir la puerta?—Pregunta Eijirō.

—No—Responde Izuku. —Ya te dije que quiero dormir, estoy muy cansado… Vete—

Kirishima siente ese "Vete" como un "Quédate"… Pero no está seguro de si en verdad eso significa o es una tetra que su mente está creando para confundirle más.

Quiere insistir en pedirle que le deje entrar… ¿Por qué? ¿Qué se supone que hará si entra o si Izuku accede a abrir la puerta?

Habían dejado muy claras las cosas en el pasillo por la tarde. Ese momento donde Eijirō no se sintió como un hombre y que se ha arrepentido de no haber dicho ni hecho nada. Se arrepiente de lo que está haciendo y de insistir en lastimar a Midoriya. Pero a su vez, quiere estar ahí… quiere estar ahí para él, con él y por él.

¿Qué puede decir ahora?

Siente que quiere decir demasiado. Quiere soltar todo lo que piensa en ese momento. Quiere decirle todo lo que siente que su corazón suplica le diga. Sin embargo… no puede hacerlo.

—Lo siento—Dice Eijirō, mordiendo su labio inferior con fuerza. Se reprocha por eso, pero no se detiene. —Sé que te lastime… y que… y que has terminado con Todoroki a causa mía. Yo… yo te quiero demasiado, pero tienes razón en que también quiero a Bakugō… No puedo elegir y eso me está matando y te ha dañado a ti en el proceso. Lo último que he querido es lastimarte, pero soy un cobarde que lo ha hecho de todos modos y no tiene el valor de confrontar sus sentimientos para entender a quién quiere en realidad… Izuku por favor, lo siento mucho… yo… yo… —El pecho le duele, los ojos le pican y la garganta le arde.

Reconoce que quiere llorar. Que le duele y que se siente como un cobarde. Un verdadero hombre sabría elegir y no estaría con esas cosas de indecisión como él.

Un verdadero corazón masculino no tendría dudas de lo que siente.

— ¿Izuku… sigues ahí?—Pregunta después de algunos minutos en silencio donde ya no ha escuchado nada que venga de la habitación.

—Si es todo lo que quieres decir, ya lo escuche… Ahora vete—Responde, escuchando esa voz entrecortada y ahogada por los miles de nudos y sollozos que quiere dejar salir pero que su dueño no permite.

—Por favor… Izuku…

—Vete… Kirishima.

Eijirō ya no puede hacer nada más. No tiene idea de que más decir, o que hacer. En parte siente que lo tiene bien merecido.

Quiere insistir, pero… ¿De que serviría? Le ha roto el corazón…

Suspira y se obliga a sí mismo a moverse para alejarse de la puerta. Nunca en su vida se ha sentido más miserable que en ese momento donde ya no tiene la fuerza para pelear más.

Donde no tiene la determinación que hace falta…


Izuku escucha sus pasos alejarse de la puerta y se queda escuchándolo hasta que el sonido de los pasos desaparece.

Regresa a su cama y se queda sentado, mirando a la nada como lo había estado haciendo desde hacía rato.

Ha sobrecargado su corazón con todo ese peso negativo. Con todas esas heridas y no ha podido dejar escapar ni una sola lagrima en todo el proceso. Solo ha llorado en ese momento con All Might, y de ahí a más, no lo ha vuelto hacer.

Se llevó una mano al pecho, esperando poder sentir los latidos de su corazón que le recordaran que estaba vivo. Ha sentido tanto dolor que el mismo se denominó muerto. Pero, ¿Cómo no sentirse así después de todo? Decidió que amaría a Eijirō por encima de Todoroki, porque estaba seguro de que lo sentía por el pelirrojo era amor tal cual. Un amor sin dudas en su corazón y cabeza. Un amor que no le hacía dudar en ningún momento de las acciones que tomaría o de lo que harían. Un amor puro que le llenaba completamente de felicidad.

Estaba seguro de que lo amaba. Aun seguía sin saber cómo es que llego a esa clase de conclusión, pero lo había hecho y se había sentido tan feliz y cómodo con esa idea, que no existió ninguna clase de miedo o advertencia por parte de su lado raciocino.

Pero… justo ahora se daba cuenta que ese amor no era correspondido por el pelirrojo con la misma intensidad que él. Y eso dolía. Una parte de él quiso abogar por Eijirō, diciendo que recodara que el pelirrojo le dijo que le quería mucho y que lo que sentía por él estaba al mismo nivel que lo que sentía por Bakugō.

Pero querer no es suficiente cuando uno verdaderamente ama.

Querer y Amar no es lo mismo, aunque ambos tengan como objetivo demostrar un sentimiento en común, existe todo un abismo que les diferencia. Un abismo que solo los románticos comprenden y aquellos que han amado con toda el alma y locura, conocen.

Él es de esos que acaban de conocer ese abismo.

Haberle dicho todo eso a Kirishima, y escucharlo hablar, le han roto más de lo que parece y ni así puede llorar a lágrima viva como esperaría hacerlo. Quiere sacar esa estaca de dolor que hace reducir los latidos de su corazón a niveles que le hacen dudar que sigue ahí haciendo su trabajo de mantenerlo vivo y llevar sangre a todo su cuerpo.

Observa su entorno y toda la oscuridad que le rodea en ese momento. Misma que se ve interrumpida por los débiles y frágiles rayos que se filtran por los extremos de las cortinas del balcón. Se había cambiado ya a su pijama, y dejado su móvil en silencio absoluto y boca abajo sobre su escritorio.

Veía que la luz de la pantalla se encendía, seguramente de mensajes y llamadas.

Un suspiro tembloroso escapa de sus labios. Opta por querer dormir un poco mejor y esperar a sentirse mejor por la mañana… aunque sabe que no lo hará, porque nada de lo que está pasando es una pesadilla. Aunque él desee con toda su alma que lo sea.

Se recuesta completamente sobre la cama otra vez, metiéndose entre todas las cobijas. Una vez acomodado, estira los brazos hasta alcanzar ese objeto que ha llevado a la cama con él.

Un objeto que le hacia sonreír como idiota cada lo miraba y calzaba perfectamente con la decoración de su habitación.

Aprieta a ese adorable conejito en sus brazos, mismo que desprende un cierto aroma a la colonia masculina de Eijirō. Pero no solo el conejito lleva ese aroma… también las cobijas cargan con esa dichosa colonia que Izuku siente le quema los pulmones al respirar.

Ese aroma. El conejo y todos los bonitos recuerdos que tiene en la cabeza pasando como una película, se convierten en el detonante perfecto. Las lágrimas empiezan a caer sin reparo ni límite alguno. Se permite llorar desconsoladamente mientras continua abrazando el conejo, queriendo hundir sus sollozos en él.

Las paredes de su habitación. Sus figuras de All Might y los posters, el conejito en sus brazos y la oscuridad de su alcoba… son los testigos de su corazón roto.


Antes de seguir con la publicación, quiero decir que debido a que no recordaba mi contraseña y que tuve varios problemas con la plataforma, es que no había actualizado nada aquí.

Mil disculpas por eso u u

Pero ahora que ya recupere mi cuenta, publicare toda la historia que ya esta terminada y otra actualización pendiente 3

Ahora si, continuamos~