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Si papa todo está en orden, quédate tranquilo que dudo mucho que sea asesina o quiera explotarme sexualmente- trataba de dejar tranquilo a su padre.

Rachel ya sabes cualquier cosa que necesites no dudes en pedirlo, tu padre dice que tu cuenta estará actualizada cada primero de mes-

Papa no necesito dinero, pienso traba…

No nada de eso, dedícate a estudiar-pedía amablemente desde el otro lado de la línea.

Papa te amo, y amo a papi pero deberían dejar de cuidarme tanto ya tengo 22 años-

Y seguirás siendo nuestra pequeña toda la vida-

De acuerdo, papa voy a llamar a Adam que lo llame antes y no me atendió-

Bueno está bien, te amamos cielo-

Yo los amo más-

Se dejo caer en esa inmensa cama que en vez de hacerla sentir cómoda y abrigada la hacía sentir más sola que nunca, para colmo de males su novio no la atedia, hacia tres días que estaba en esa ciudad lejos de toda persona que la conociera y le pudiera dar ese amor y cariño que tanta falta le hacía, se estaba comenzando a desesperar.

Quinn estaba encerrada en el cuarto de la diversión y dentro de una hora exactamente se cumplía el día, por lo tanto tendría que ir a sacarla de ahí, si no lo hacia ella misma. Esa era uno de los requisitos que le había impuesto Noah y lo iba a seguir como si uno de los mandamientos fuera. A pesar de que todavía no habían interactuado desde lo sucedido con las galletas, no iba a negar que toda la situación en cuestión de segundos se había vuelta un tanto intima, y al no saber cómo reaccionar se limito a huir a su habitación.

Pero claro otro de los ítems era que vigilara que comiera sano, entonces mataría dos pájaros de un solo tiro, ya sabía que la rubia amaba el chocolate y la carne en partes iguales, así que le haría una comida liviana pero rica en proteínas.

Una hora después se encontraba sacando del horno una carne cubierta de verduras y un caldo especial que hacia las delicias de cualquiera que estuviera cerca, tan cerca como Quinn que en aquel momento como poseída entraba a la cocina y se sentaba en una banqueta enfrente de la isla.

Eso huele riquísimo- dijo pero claro Rachel estaba de espalda y no pudo evitar pegar un grito a penas la escucho.

Dios Santo!- exclamo llevando una mano a su pecho dirigiendo su mirada hacia la rubia que estaba tratando de aguantar como podía una carcajada- Te hago la cena y encima me asustas y lo peor es que estas aguantando una carcajada?- repuso enseguida mientras se cruzaba de brazos y la cuestionaba con la mirada seria.

Quinn se movió en su lugar y levanto sus hombros tratando de parecer inocente de lo que se le acusaba- eso, eso es para mí?- pregunto con un poco de timidez.

Si, digo es para la dos, lo estaba sacando del horno justo iba a llamarte- explico mientras sacaba unos platos y cubiertos para servir la cena.

Deja que te ayude- y sin más puso un plato al lado del otro a una distancia bastante cerca que no paso desapercibida por Rachel y su mirada inquisidora- Es que no me gusta que me vean comer, entonces de esta manera me resulta… llevadero?- esa era su explicación? Rachel rasco su nuca algo confusa.

Pero tan cerca?- cuestiono al ver el escaso espacio que había de plato a plato.

Oh no bueno lo puedo alejar mas, pero no tanto como que puedas girar tu rostro y verme comer- explico de una manera que rosaba la incomodidad.

Y cuando vas a cenar, digo en una cita?- indago sentándose al lado de la rubia mientras se adueñaba de los cubiertos.

Mmm eso, es… tengo 26 años y mi última cita fue a los 20- contesto sin más.

Como!- exclamo rápidamente sorprendida por la respuesta que le había dado la rubia.

Yo, veras Rachel yo- pronuncio apenada buscando la respuesta a algo que le resultaba realmente incomodo- tengo…

Qué, que es lo que tienes?- pregunto presa de la intriga, Quinn se removió inquieta e incómoda en su lugar.

Suspiro pesadamente mientras se tocaba la frente con el dorso de su mano- yo, mira no te preocupes de acuerdo?-

Rachel asintió agarrando con su mano la de la rubia, que era aquello tan difícil de decir, que hasta veía como la respiración de Quinn se aceleraba.

Sufro de una fobia… hace 6 años ya…

Una fobia?- no entendía le tendría miedo a las arañas? Y eso en que influía a la hora de cenar?

Si, agorafobia eso… eso es lo que me diagnosticaron- respondió mientras todo ese aire contenido en sus pulmones salía abruptamente de su cuerpo.

Rachel abrió la boca sorprendida por lo que acababa de escuchar y un mar de preguntas y dudas golpeo su menudo cuerpo.

Pero si me has llevado a la Universidad, y le has dicho a tu no se qué, que preferías la seguir manejando tu auto…

La Universidad está cerca ya te habrás dado cuenta, y soy consciente que no iba a ver nadie en las instalaciones, nada que me mmm presuponga algún tipo de inseguridad, lo de salir a pasear en mi auto, bueno es lo único que hago, me subo al auto y doy vueltas, ni siquiera eh ido a despedir a mi hermano al aeropuerto- explico rápidamente con un sonrojo en su rostro.

Y te la pasas aquí adentro? Quien hace las compras?- cuestiono rápidamente intentando aclarar ciertas dudas que se le habían instalado.

Noah, y mmm bueno ahora tu, o bueno las puedo hacer por internet, la ropa la compro así- respondió levantando sus hombros restándole importancia.

Y si enfermas? Digo ni que fueras la mujer maravilla-

Bueno la psicóloga viene los martes ya la conocerás es realmente encantadora y tengo una buena cobertura médica y si tengo que hacer análisis y eso casi siempre vienen a casa o me traslado en la noche, aun que esto último nunca lo necesite hacer- era tal vez la cosa más surreal que había escuchado en toda su vida, ella amaba estar en contacto con la vida, el aire, la naturaleza, incluso era una persona muy sociable, nunca podría vivir al margen de la sociedad.

De acuerdo-musito mientras sus pensamientos seguían martillando su cabeza, llevaba tres días en esa casa en contacto con la rubia y ya sabía que amaba el chocolate, disfrutaba de la comida, era una de sus escritoras favoritas y eso le daba un plus extra, y sufría un fobia que para ella sería un martirio, pero que sin embargo la rubia parecía llevar con normalidad.

Rachel todo está bien, estoy siendo tratada, por lo menos no me encierro por días en el cuarto de la diversión, ahora conduzco y mientras evite calles muy transitadas y conglomeraciones de gente estoy bien- comento mientras dejaba una tierna caricia en el brazo de la morena que parecía más afectada que sus propios familiares, excepto Noah el siempre estuvo con ella.

La cena transcurrió sin más inconvenientes, la cabeza de Rachel era una madeja de preguntas que sentía que no debía hacer pero que moría por preguntar, Quinn era un mujer guapa por donde se la mire, con una mirada tierna pero segura, dueña de unos ojos que por el poco tiempo que compartió con ella todavía no sabía si era verdes o avellana o tal vez tendría una mezcla de ambos, que padecía un complejo de cómico que la llevaba a decir pequeños chistes de los cuales eran inevitables no sonreír. Y que sin duda tenía un corazón noble porque no cualquier persona en su condición deja que una extraña entre a su hogar con la exigencia de mantener buenas notas y sin duda mantenerla en contacto con la sociedad.

Has hablado con tu novio ya?- pregunto Quinn sacándola de sus pensamientos.

La morena torció un poco el gesto pero al estar de costado no lo podía apreciar del todo- no me ha atendido, hable con unos de mis padres, el otro estaba en el jardín y Amy estaba muy dormida- contesto como de forma automática.

Y como se llaman tus padres?-se intereso, sin duda Rachel era algo nuevo e interesante para conocer.

Leroy es mi papa y Hiram mi papi- respondió todavía en forma automática, hasta que percibió el gesto confuso de Quinn- oh lo siento, es que, siento que te conociera de antes, y doy por sentado ciertas cosas-

Entonces tienes dos papas?- pregunto a pesar de que ya se lo había afirmado

Así es, mi madre me dio en adopción, bueno me entrego a ellos en realidad, porque ella no podía hacerse cargo- respondió extendiendo su explicación un poco más.

Y eres de Nueva York?- aunque se arrepintió de esa pregunta, eso era obvio.

No soy de San Francisco, pero estudio en Nueva York y bueno amo esa ciudad, la gente, Central Park, amo el teatro y los musicales, si supiera cantar no lo hubiese dudado- contesto y pudo notar como las palabras se llenaban de añoranza.

Amas esa ciudad minada de gente cierto?- y una nueva pregunta salía de su boca- yo lo siento parece un interrogatorio- agacho su cabeza apenada, cuando sintió la mano de la morena en su espalda.

Se lo llama conversación, no interrogatorio- indico dejando una nueva y suave caricia en la espalda de Quinn.

Sabes ese detalle podría desatar todo un ataque de pánico, pero sorprendentemente no lo hace- dijo mirando a los ojos de la morena, que al escuchar eso no pudo evitar sacar la mano de la espalda de la rubia.

Lo sorprendente es que me soportes todavía- musito sin perder el contacto de los ojos de la rubia- tengo una pregunta algo tonta.

Ninguna pregunta es tonta menos si va saciar una duda- replico guiñándole un ojo.

No sé de qué color son tus ojos, y eso es un crimen, digo estudio diseño y los encuentro indescifrables – dijo acercándose al rostro de Quinn sin darse cuenta de su proximidad, algo que la rubia no pudo pasar de alto moviéndose de manera brusca hacia atrás.

Perdón, yo no quise…

Rachel tranquila-interrumpió- es una reacción normal, son verdes, ambar algunas veces, si me da el sol algún día lo descubrirás y cuando recién me levanto son mmm eso también lo puedes descubrir si quieres- no pudo evitar reprocharse mentalmente por como sonó eso ultimo en su cabeza, fue un coqueteo inconsciente y lo único que esperaba es que la morena no le hubiese prestado la suficiente atención.

Claro como si congeniáramos a la misma hora a la…- silencio de repente lo dicho por la rubia tomo otro sentido en su cabeza

Yo no lo quise decir en ese sentido Rachel, es imposible que pueda dormir con otra persona a mi lado sin que de un ataque o algo- explicaba rápidamente, pero a veces hay explicaciones que terminan confundiendo más las cosas.

El rostro de la morena se transformó frunció desde su ceño hasta sus labios- eso quiere decir que si pudieras dormir conmigo lo harías?- cuestiono algo brusca.

No, digo sí, pero no de esa forma, ya sabes, ni con Noah lo pude hacer y lo conozco desde los 2 años- nuevamente una explicación que generaba mas intriga y desconcierto en la morena.

Conocer de los 2 años? Acaso no es tu hermano? Es adoptado?- eran tantas cosas que se agolparon en su cabeza que las largo como si nada.

No somos hermanos de sangre pero si de corazón- comenzó su tercera explicación rogando que esta fuera la definitiva- Noah y yo vivíamos en uf, en Miami

Eres de Miami? Increíble y tan pálida que eres- interrumpió con una leve sonrisa en su rostro al enterarse de donde provenía la rubia.

Si soy de Miami, mi padre es dueño de un complejo hotelero allí, y Noah a sus 2 años con su familia se mudo al lado de mi casa y nada nos hicimos amigos, todo el mundo pensaba que éramos novios, pero mientras yo escribía, el leía acerca de las fascinantes vidas submarina, mientras él era capitán del equipo de futbol americano…

Tú eras su porrista- afirmo pero la rubia sonrió y negó con su cabeza.

No, era la capitana del equipo de natación, el más famoso equipo de natación de todo Miami, mis tiempos eran imbatibles- respondió con orgullo, conversaron un rato más acerca de su vida, rieron ante ciertas aventuras que Quinn le conto de la vida como hija del dueño de un complejo hotelero que albergaba infinitas cantidades de personas por año de todo el mundo.

Y Quinn se enamoro de lo fascinante que podía ser observar Time Square en plena época festiva y pasear por Central Park o incluso poder disfrutar de unos de esos musicales que le contaba aquella apasionada morena que tenía enfrente.

Rachel quería preguntarle cómo fue que paso de tener una vida normal a temerle a toda persona que se le acercara, como podía mantenerse resguardada en ese apartamento sin tener necesidad de que la brisa matinal le acaricie el rostro, o incluso disfrutar de una simple lluvia.

Sin pensarlo Rachel entrelazo sus manos con las de la rubia de manera cuidadosa, mientras miraba como su piel morena contrastaba con la pálida de Quinn y le sonrió- Sabes creo que ya estas curada y lo que tienes es miedo, pero yo te voy ayudar- sentencio con palabras sinceras mientras apoyaba su cabeza en el hombro de la rubia, que no podía dejar de mirarla con los ojos bien abiertos.

Otra vez el silencio se apoderaba de ellas después de todo lo que la rubia le había contado, cada una en sus pensamientos, cada una en su mundo pero acompañándose, Quinn luchaba con ella misma con el sentimiento de salir corriendo y volver a encerrarse en su habitación por el contacto que estaba teniendo con esa pequeña y a simple vista maravillosa mujer. Mientras que la morena, trataba de idear una manera para que la rubia se insertara nuevamente en la sociedad, ahora sabía lo que sentía cada vez que salía, sabía que le afectaban varias cosas, no solo la exposición a muchas personas, sino que también que era un miedo a ser expuesto, era un fobia que se curaba con el contacto gradual a situaciones normales, entonces se pregunto cuánto haría que esa hermosa joven no disfrutaba de una película en el cine?

Tenemos que ir al cine- dijo sin más y Quinn no pudo evitar mirarla con detenimiento mientras una leve sensación de agobio ante esa posibilidad se instalaba en ella.

Yo ni siquiera puedo acercarme a esas calles de la ciudad Rachel- balbuceo nerviosa.

Ya lo sé, pero tú tienes que confiar en mí- musito con una sonrisa en su rostro- sé que no nos conocemos, pero sabes, realmente siento que si lo hago, como si lo hiciera de otra vida, entonces no puedo evitar sentir que si estoy acá es por algo- Quinn le regalo una sonrisa nerviosa, pensando cómo era posible que hablara de esa manera tan convincente.

Creo… que tal vez, yo creo que tal vez estas, yo no creo que pueda, hace 6 años de esto y solo puedo conducir mi auto- murmuro apenada por su cobardía

Tengo 365 días-

362- corrigió con una sonrisa

362 días, donde pueden pasar tantas cosas Quinn, ahora veamos una película- se estiro un poco y se hizo con el mando del televisor, hizo un poco de zapping hasta que la rubia la detuvo.

Esa Rachel, esa- escucho la emoción de la rubia en su voz

Eres bien extraña, mira la dejo solo porque es un musical- Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet era la película elegida de la rubia, unos minutos después las dos se encontraban disfrutando de la película y de su cercanía, Quinn estaba con su espalda apoyada en el brazo del sofá con sus piernas estiradas a lo largo de este, mientras que la morena se encontraba sentada en el piso con su espalda apoyada en el sofá y su cabeza recargada en el hueso de la cadera de la rubia quien instintivamente jugaba con unos bucles de pelo que se esparcían por un costado de su cuerpo.

Tal vez esa cercanía que estaban disfrutando no era justificada, se conocían hacía 3 días pero en realidad que iban hacer para pasar ese sábado? Que en realidad ya estaba por terminar, aparte Quinn parecía realmente cómoda con toda esa situación y no quería por nada perturbarla, le dijo que la ayudaría y si Rachel Berry tenía algo era palabra, tenia 362 días para averiguar qué hacer para poder ayudarla y su primer paso sería el martes donde hablaría con la psicóloga de la rubia.

Estaba a punto de hablar cuando escucho un leve ronquido, giro su cabeza rápidamente y la imagen que encontró la hizo sonreír con calidez, era la imagen perfecta, el flequillo de la rubia que casi siempre se encontraba hacia un costado caía sobre su rostro mientras que su boca se encontraba abierta levemente y un sonido que simulaba un ronquido salía por su nariz, se saco sus zapatos y se levanto de su lugar para dirigirse a su habitación, agarro una manta y volvió al salón pero si la imagen anterior había tocado su corazón con la que se encontró en ese momento rompió todos sus esquemas convirtiéndose en su favorita. Ahí estaba esa hermosa rubia hecha un pequeño ovillo con sus manos entre sus piernas y su rostro cubierto por esos cabellos rubios que caían rebeldes, se acerco a paso lento para que no se despertara y la cubrió con la manta.

Se detuvo unos segundos y susurro- prometo que haré todo lo posible para traerte a la vida Quinn Fabray y tengo 362 días para lograrlo.

Ese sábado había pasado de ser frustrante por no poder hablar con su amiga Amy por que esta se encontraba en la dimensión de los sueños y porque su novio no le atendió el teléfono desde que había llegado aquel lugar, una vez en su habitación ya metida en su cama volvió a pensar en aquella rubia, si ella la dejaba pasar un año sin pagar un centavo, ella la ayudaría con su problema definitivamente.

Agarro su móvil, busco el contacto de Adam entre la agenda y marco, a la espera de que el joven la atendiera, pero esto no paso, la llamada termino en el buzón como el resto de las llamadas que había hecho.

3 días y sin saber de su novio, tal vez este enojada pensó, suspiro de manera pesada agarro una almohada y la abrazo, se sentía sola no lo podía negar, pero si la vida le daba esa oportunidad ella no la iba a desaprovechar, y aunque le doliera en el alma estar lejos de todas sus personas queridas, y que el cambio de hora afectara de sobre manera la interacción con ellos, ella no se iba a rendir.

A punto estuvo de escribirles un mensaje a sus padres pero lo dejo pasar, eran muy tarde ya en Londres y seguro que esos mensajes serían eternos. Siguió dándole vueltas a sus pensamientos hasta que un rato más tarde el sueño la venció y así abrazada aquella almohada que le simulaba a su novio paso la noche.


Buuen Viernes...

y Buen fin de semana...

gracias por sus Reviews...