Domingo, 12:15 am.
Ambos terminaron por llegar hasta el edificio de su clase, donde Kirishima acompaña a Izuku hasta su habitación.
Deku abre la puerta de su alcoba, y se queda mirando a Eijirō.
—Entonces... ¿ya somos pareja?—Pregunta el pelirrojo. Después de ese momento en las afueras y que ambos caminaran juntos y charlando sobre algo, no llego a aclarar si realmente ya estaban juntos.
—Eso creo...—Responde Izuku con las mejillas completamente rojas. Tampoco sabe que es lo que se supone que son ahora. Aunque no lo esté demostrando, sigue con demasiadas dudas y preguntas que quiere hacerle. —B-Buenas noches—
—Buenas noches—Kirishima se inclina un poco para besarlo. Aunque el acercamiento es trémulo y algo dudoso, es Izuku quien termina por unir sus labios a los del pelirrojo.
Pero es ahí donde comienza todo.
Ese beso, perdió completamente su sentido inocente y de despedida. Puesto que en menos tiempo del que has tenido leyendo esto, la pasión de ambos se encendió completa e irremediablemente.
Las manos del más alto se posicionaron sobre las caderas de Izuku, y empezó por empujarle discretamente hacia el interior de la habitación. El contrario retrocede hasta que ambos quedan dentro.
El sonido de la puerta siendo cerrada es la advertencia final a que no hay marcha atrás a lo que está por suceder.
Las manos de Kirishima dejan de sujetarle la cadera, para bajar hacia la parte trasera de sus muslos y sujetarle de ahí para levantarlo. Midoriya entiende, y toma impulsó para que sus piernas se enreden en la cadera del pelirrojo. Sus brazos le rodean el cuello, y profundiza el beso que llevan.
Eijirō deja caer las cosas de ambos por el piso, sin importar donde caigan.
Lo que le importa a él por el momento es continuar besando y saboreando la boca del pecoso. Como extrañaba esa sensación y lo pasional que podía volverse en cuestión de minutos cuando se trataba de él.
Llegan hasta la cama, donde el pelirrojo deposita al peli-verde con cuidado. Se separan un poco, lo suficiente para verse a los ojos y tomar algo de aire que les ha sido arrebatado por el beso.
—Sabes lo que pasara, ¿verdad?—Habla Kirishima. —Voy a hacerte el amor. Besarte hasta hacerte sangrar los labios. Hacer que gimas mi nombre y quedarme aquí a tu lado—
Deku observa esos ojos rojos y la intensidad con la que le miran. Cada cosa que ha dicho, el tono grave que ha usado y la seriedad que incluyen sus palabras, le aseguran que Kirishima habla muy en serio sobre todo lo que va hacerle.
Se excita a tal punto, que la reciente erección le duele cuando presiona sus pantalones así como el hecho de que se siente terriblemente humedecido.
Eijirō le besa nuevamente, introduciendo su lengua en la boca ajena. Sus manos le desabotonan la camisa velozmente, que cuando Izuku apenas reacciona, el otro botón que cede a las manos del más alto es el de su pantalón.
Quiere que sus manos se muevan y puedan tocar a Red Riot, pero estas se quedan inmóviles cuando ve al pelirrojo enderezarse y sacarse la camisa de un modo que le pareció sumamente erótico. Detalla el cuerpo que esa camisa resguarda, aunque no hay mucho que deba detallar. Eijirō siempre se anda con el torso al descubierto con su traje de héroe, por lo tanto, Izuku ya tiene registrado toda esa parte del cuerpo en su cabeza.
La camisa fue quitada y arrojada a su suerte al piso. Al igual que la camisa de Midoriya, dejando a los dos en iguales condiciones.
Vuelven a besarse, lo que permite que Izuku recorra a su gusto la espalda de Eijirō. Aunque no solo su espalda. Recorre los hombros y los brazos, queriendo grabar todo y acariciando todo lo que pueda con sus manos. Su objetivo, al menos por el momento, es grabarse a detalle todo el cuerpo del pelirrojo. Mientras que el contrario, recorre los costados de su cuerpo hasta que llega a los bordes del pantalón del pecoso.
Comienza a deslizarlos y aprovecha eso para acariciar la piel de las piernas que se encuentra a su paso. Deku suspira contra los labios de Eijirō, y su cuerpo entero tiembla.
El pantalón repite el camino de las camisas.
Kirishima deja de besarle los labios, y ataca de primeras el cuello con una mordida suave. Sus dientes apenas se incrustan en la piel ajena, escuchan otro suspiro que le indica que va por buen camino.
Sus labios y dientes atienden el cuello, el hombro y la clavícula. Todo para empezar ese camino de pequeños mordiscos y besos húmedos que va dejando por toda la piel del pecoso. Le gustan los suspiros, pero él necesita escucharlo gemir. Esa vez pasada, cuando se masturbaron en conjunto, escuchar esos leves gemidos que daba Izuku le habían dejado con unas increíbles ganas de más. De escucharlo gemir su nombre completamente cuando le embista.
Justamente cuando esta sobre el hombro, observa la marca que continua sobre el hombro del pecoso. Esa mordida salvaje que le hizo hace días, tiene ganas de remarcarla. Pero sabe que podría dolerle, así que decide dejar otra llamativa mordida en el hombro contrario.
— ¿Te gusta m-morder mucho?—Pregunta Izuku después de que sintió esa punzada en su hombro otra vez. No le molesta, al contrario, le ha excitado más.
—Así es como marco lo que es mío—Responde Eijirō con media sonrisa, relamiendo sus labios. Una expresión que hace a Midoriya ponerse rojo completamente.
Sigue el camino hasta llegar a su pecho y ataca sin compasión sus tetillas. Lamiendo y mordiendo levemente el pezón izquierdo, mientras que con su mano izquierda, acaricia el otro erecto pezón con movimientos circulares.
Su mano derecha que está libre e inquieta, recorre una de las piernas. Iniciando por la rodilla, acariciando el muslo con lentitud e introducir su mano por debajo del bóxer. Juega un poco con Deku, ya que acerca su mano justo hacia su hombría, pero en ningún momento la toca. Lo que hace que los suspiros y jadeos se vuelvan más.
Izuku se muerde los labios para no dejar escapar ningún sonido fuerte. Pero entre las caricias y torturas placenteras que recibe, deja escapar algunos gemidos pequeños.
Kirishima deja de atender el pecho y sigue descendiendo por el cuerpo del peli-verde. Recorre las piernas ahora al mismo tiempo con ambas manos, mientras sus labios siguen repartiendo esos besos por el vientre y la pelvis. Todo hasta llegar a los extremos del bóxer. Se relame los labios cuando empieza a quitarlo.
Lo arroja al igual que el resto de la ropa. Se endereza y observa la maravilla que tiene ahora en la cama.
Un Midoriya Izuku, jadeando. Con los labios rojos y salivando. Con sus encantadoras mejillas rojas y sus ojos brillosos. Su cuerpo temblando y con algunas gotas de sudor que le recorren. Desea grabarse esa imagen a fuego, así como dejar todas las marcas posibles sobre esa noche en la piel del más bajo.
Vuelve a inclinarse, esta vez para admirar esa erección que demanda su atención. Izuku se cubre el rostro, nunca ha estado así con alguien y le avergüenza enormemente que Eijirō lo vea de ese modo. Que si bien, esa mirada lujuriosa alimenta su morbo, también le da mucha pena.
Su espalda se arquea y suelta un gemido un poco más fuerte. Esa reacción hace que lleve ambas manos a sus labios y los cubra. No espero que Kirishima diera una sensual y lasciva lamida a toda su extensión.
Esa expresión que ha dado Izuku hacia Eijirō, le endureció más de lo que pensaba cuando ambas miradas se encuentran.
Continuo con aquella erótica felación, haciendo de la succión del falo de Midoriya lo más ruidosa que pudiera, lo que hacía que Izuku no dejara de tener el rostro estallando en colores y se cubriera como pudiera para evitar soltar cualquier fuerte sonido.
Pero uno que otro gemido escapaba de sus labios, diciendo el nombre de su "pareja" entre ellos.
Kirishima lamia todo el tronco. Chupaba el glande como si fuera un dulce, y después lo introducía a su boca completamente. Repetía el proceso una y otra vez hasta que sintió como Izuku estaba listo para llegar a su primer orgasmo.
Llego a ese delicioso clímax justo cuando Kirishima tenía toda su hombría en su boca y una de las traviesas manos del pelirrojo acarició sus testículos. Toda su esencia es tragada por el pelirrojo sin protestas o caras. Lo que hace que los ojos verdes de Midoriya casi quieran salirse de sus cuencas ante tal espectáculo.
Toda esa clase de sensaciones eran nuevas para él, que incluso se sintió sorprendido de haber resistido tanto y no haber llegado a su orgasmo cuando Eijirō jugaba con él antes.
Se queda respirando agitadamente algunos minutos en los que ha visto al más alto sacarse el pantalón y lo que le quedaba de ropa para quedar completamente desnudo.
Desea hacer algo cuando ve la erección de Kirishima. Desea lamerlo completo, chuparlo, masturbarlo, y que finalmente se hunda en él. Sin embargo, es ahí que un pensamiento le cruza por la cabeza completamente y le deja inquieto y con algo de miedo si lo piensa detenidamente.
"Kirishima va a meter su pene por mi..." Es el pensamiento que le ha cruzado, mismo que le hace pasar saliva difícilmente por la garganta.
No sabe qué va a sentir, como lo va a meter o que es lo que se supone que pasara.
Eijirō nota que Izuku se pone tenso, y se acerca para besar su cuello. Cuando estaba con Bakugō, al cenizo le molestaba que le besara después de una felación. A menos que este estuviera tan perdido en el morboso e insano deseo, le dejaba.
Por lo tanto, prefirió besar el cuello de Deku para evitarse un disgusto igual.
Pero Izuku le separa de él, sujetándolo por las mejillas para que le vea a la cara y le bese directamente en los labios. No le molesta el sabor, puesto que no hay ninguno en específico en la boca del contrario. Los besos de Eijirō le calman.
—Podemos detener esto si quieres—Dice el pelirrojo.
—Quiero seguir—Asegura Izuku. Aún tiene miedo, se detecta en su voz temblorosa.
—Tienes algo que podamos usar como lubri— —Kirishima guarda silencio cuando ve a Midoriya sujetar su mano. Sus ojos se abren del asombro y sus mejillas se ponen rojas completamente.
Deku se ha llevado dos a la boca, a los cuales, se ha asegurado de dejarles llenos completamente de saliva.
Eijirō jura que no ha visto una imagen tan erótica como esa. Y su sorpresa es tal que se queda mirando a Izuku en un completo shock morboso.
—N-No tengo un lu-lubricante...—Menciona Deku, con algo de saliva escapando por la comisura izquierda de sus labios.
El contrario no resiste absolutamente nada y ataca los labios de Midoriya otra vez. Lo hace con un salvajismo y necesidad que abruman al peli-verde. Sus lenguas se enlazan, bailan y se exploran el terreno ajeno que no hayan explorado antes de sus bocas.
Mientras que Kirishima lleva su mano hasta donde palpa esta la entrada del pecoso. Comienza por dar algunas caricias a ese punto, comprobando cómo reacciona Izuku ante el tacto.
Siente que suspira, y eso le señala que puede seguir.
Acaricia un poco más y después mete uno de esos dedos llenos de saliva. Debe aprovechar la saliva antes de que se seque completamente. Aunque no le molestaría ver nuevamente a Deku meterse sus dedos a la boca y que los chupara con más lujuria que antes.
Un dedo entra primero e Izuku se encorva un poco. Sus ojos se fruncen y las manos que tiene entorno al cuello de Kirishima presionan la piel de este sin llegar a lastimarle.
La sensación es extraña.
El segundo dedo entra, y la sensación se hace más extraña todavía. Peor aún, cuando Kirishima empieza a hacer ese movimiento de tijeras, le hace pensar si eso en algún momento se sentirá tan placentero como veía en las películas porno.
Eijirō mete un tercer dedo cuando lo cree necesario, y es ahí que toca ese punto sensible que tienen los hombres. El llamado punto G.
La descarga de placer hace que el miembro de Izuku se endurezca otra vez.
—Ya estás listo...—Confirma Eijirō, cuando ve esa erección formarse otra vez. —Puedo hacerlo de dos formas... lenta o rápida—
— ¿Eh?—
—Si... eh... introducirme en ti... puedo, ahm, entrar en ti de una sola estocada o hacerlo lentamente—Ha aprendido mucho en lo que lleva de su relación sexual activa, las pelis porno, y todo el material que hay en internet sobre eso.
—H-Hazlo... hazlo de una sola—Pide Izuku.
— ¿Estás seguro? Te puede doler—
—Está bien... después de esto—Dice, y levanta su brazo lleno de cicatrices. —Me roto los huesos antes, que... que entres en mí no será nada—
Kirishima siente un golpe a su orgullo masculino con esa respuesta, no sabe bien porque, pero no va a averiguarlo ahora. Mientras que Midoriya ha soltado eso con tanta normalidad e inocencia que no sabe que pudo haber ofendido al pelirrojo con eso.
Se acerca a besar la frente de pecoso y después se sienta sin haber sacado los dedos todavía de la entrada del más bajo. Acerca su cadera y su miembro lo más cerca que puede. Retira los dedos e introduce solo la punta.
Midoriya se aferra a las sabanas, listo para recibir la estocada.
—Izuku...—Habla Eijirō, llevando ambas piernas del peli-verde a sus hombros, cosa que el contrario no entiende de primeras el movimiento. Pero lo que hace el pelirrojo es una tetra sucia de distracción.
Le llamo por su nombre, mientras colocaba sus piernas sobre los hombros. Observa que Eijirō lame la piel de su pierna que le queda cerca, con un gesto tan sucio que le atrapa y emboba.
Kirishima le sonríe con malicia cuando nota que esta hipnotizado, y sin más aviso previo, le embiste con fuerza.
Izuku abre la boca completamente por la intromisión, pero no suelta ningún sonido ya que sus manos se fueron a sus labios para comprimir ese gemido tan alto. Lo cual para Kirishima es una tragedia, ya que quería escuchar ese melodioso sonido. Pero su tragedia dura poco al sentir todo el interior de Deku comprimiéndole con fuerza.
A veces olvidaba que estaban pared con pared con sus compañeros y que el silencio o los sonidos más bajos deben ser su prioridad en esos momentos. Aun así, siente que ha cobrado ese golpe a su orgullo con lo que ha hecho.
Se inclina nuevamente, con todo y las piernas de Izuku sobre sus hombros.
—Me-Me moveré... Izuku—Dice en un suspiro, y espera a que Midoriya responda. Lo hace afirmando con el movimiento de su cabeza.
No quiere descubrir sus labios, por miedo a que los escuchen.
Red Riot empieza a moverse, lo hace lento y con la posición como tiene el más bajo, sabe que estará golpeando cierta parte de él que le hará delirar.
El vaivén es lento. A principio al menos. Ya que, a pesar de ese primer "golpe", quiere llevar las cosas con calma después.
Cuando Deku cree que tiene el control sobre su voz, deja de cubrir sus labios para sujetar la sabana. Gime, bajo, y jadea el nombre de Kirishima entre esos gemidos.
El pelirrojo cambia la posición, quitando las piernas del peli-verde de sus hombros y permitir que las mismas se enreden en su cadera.
Sus labios se unen, ahogando los gemidos de ambos en los labios del otro. El sudor no tarda en bañar el cuerpo de ambos, así como los movimiento que comienza a ser más rápidos y profundos.
Pronto la posición cambia. Kirishima sujeta a Midoriya por la espalda y lo levanta para sentarlo ahora sobre sus piernas y continuar embistiendo con más profundidad.
Izuku gime más alto otra vez, pero el gemido es ahogado en los labios de Kirishima. Sus manos le sujetaban por el cuello, y terminaban después por enredarse en sus cabellos que ahora caían sin reparo alguno por toda la cara.
Midoriya quiere decirle que se ve condenadamente sensual con su cabello al natural. Sin peinarlo hacia arriba como siempre en esos pinchos.
Las manos de Eijirō le sujetan por las nalgas, y lo hace moverse más rápido. Oprime esas nalgas con fuerza. Tal vez nunca lo admitiría en voz alta, pero cada vez que Izuku se inclinaba o le daba la espalda, sus ojos se iban a hacia el culo del peli-verde. En vestidores mayormente no puede verle, ya que sus ojos inmediatamente se desvían hacia abajo y podía ser atrapado.
Pero ahora estaban solos, juntos. El culo de Midoriya Izuku ahora le pertenecía y haría lo que quisiera con él.
—Que rico tienes aquí... I-zu-ku—Dice Kirishima. Juega con las palabras de su nombre de un modo lujurioso y coqueto. No sabe si Midoriya conoce el lenguaje sucio durante el sexo.
—Y... y... y tú tienes una buena boca, Eijirō—Responde Izuku, besando el cuello del más alto.
El contrario no responde otra cosa que no sea un par de jadeos y gemidos cortos. Decidió bajar a Izuku otra vez y quedar en la misma posición que antes.
Las embestidas siguen, mucho más fuertes. La cama y sus rechinidos respaldan esa fuerza y el movimiento.
—E-Eijirō... E-Eijirō...—Gime Izuku, sintiendo que su cuerpo a listo para llegar al segundo clímax de esa noche.
Kirishima le sujeta por las caderas, aumentando la fuerza y la profundidad de sus movimientos tanto como le es posible. Levanta un poco las caderas de Izuku, todo para poder golpear con su miembro ese punto tan sensible.
Lo que deja a Izuku debiendo cubrirse la boca otra vez con una mano, mientras que la otra se aferra a la sabana hasta que el clímax llega.
Su espalda se arquea, sus piernas se abren más y sus ojos se abren completamente en medio de lágrimas.
Kirishima da un par de golpes más, sintiendo esas contracciones internas de Midoriya que presionan su hombría a tal punto que no resiste más y termina por llenar todo lo que puede con su semilla.
Los espasmos les alcanzan, así como las olas de placer que recorren el cuerpo de ambos hasta la punta de los pies.
Respiraciones agitadas, y latidos de corazón yendo a un ritmo frenético, es lo que ataca después.
Eijirō sale de Izuku y se deja caer a un lado de la cama haciendo rechinar el colchón. Sujeta a Midoriya para recostarlo sobre su pecho.
Tras todo lo que sucedido, y lo que acaban de hacer, ya no les quedo más fuerzas para hablar o moverse en una mejor posición para dormir... o limpiarse un poco al menos.
Cuando menos se dan cuenta, han caído dormidos.
Despertó. Por alguna razón no escucho su despertador, olvidaba que los domingos no lo tenía puesto tan temprano como siempre. Usualmente se despertaba a la las 8. Ese momento donde ve los rayos de sol filtrarse por el balcón, fácilmente puede deducir que ya pasa de las 12 del mediodía. Estiro sus brazos por toda la pequeña cama, bostezando y noto que algo faltaba.
—Eijirō...—Dijo, en un susurro. El pelirrojo no está por ninguna parte de la cama, ni de la habitación. Al menos hasta donde le permite ver su posición no lo ve.
Por un momento llega a pensar que todo lo que paso fue un sueño. E incluso la confesión. Cruelmente cree que Kirishima le ha dicho todo eso para tener sexo con él y después marcharse. Pero descarta esa idea, porque conoce a Eijirō y sabe que es incapaz de hacer tal atrocidad. Aunque eso no quita que se siente un poco mal al no verlo. Quizá se arrepintió...
Tal vez el tener sexo con él, le ha hecho saber que a Kirishima que no quiere estar con él y que cometió un error al alejare de Bakugō.
Antes de que si quiera se mueva un poco o decida levantarse, escucha un sonido que viene de su baño. Escucha ese característico sonido de la taza siendo vaciada y en cuestión de minutos la puerta se abre.
Escucha un bostezo e inmediatamente se hace el dormido al distinguir de quien es.
Kirishima empieza a estirar los brazos y caminar desnudo hasta la cama otra vez. Pero se detiene al ver al pecoso, sigue en la misma posición boca abajo tal cual como lo dejo antes de irse al baño, pero la pose de sus brazos ha cambiado. Sabe que despertó. No por el movimiento de sus brazos, sino por el hecho de que ha abierto uno de sus ojos levemente y lo ha vuelto a cerrar, como si esperara que no le hubiese visto.
Eijirō sonríe.
—Izuku aún no despierta...—Dice en voz alta mientras se sube a la cama. —Tal vez pueda abusar de su cuerpo—Continua diciendo mientras se posiciona sobre el cuerpo del más bajo.
Las manos del pelirrojo recorren la espalda enteramente hasta la espalda baja. Recarga su cadera contra donde cree deben estar las nalgas del pecoso, (ya que este sigue cobijado), y mueve la cadera de manera sugestiva.
Antes de que pueda hacer otra cosa morbosa, las manos de Eijirō atacan sin piedad las costillas de Izuku en un frenético ataque de cosquillas.
— ¡Estoy despierto, estoy despierto!—Izuku se gira y trata de detenerlo, pero el ataque no cede. Así que decide atacar también con cosquillas como puede.
Los dos terminan enredándose el uno con el otro, en medio de cosquillas y caricias entre ellas.
Todo para que finalmente, fuera Deku quien quedara sobre Eijirō. Cada pierna de Midoriya está al lado de las caderas del pelirrojo. Sus manos están sobre el pecho de Kirishima.
De su lado, Eijirō tiene ambas manos sobre la cadera del más bajo, le dedica una sonrisa.
—Buenos días... bueno, tardes—Se corrige al recodar que es casi la una y media de la tarde.
—Buenas tardes—Responde Izuku. Se inclina y besa la frente del pelirrojo. Usa ese beso para empezar a marcar un camino que atraviesa el rostro del mencionado. Besa esa pequeña cicatriz. Sus mejillas, su nariz, sus labios, su mentón. Baja por el cuello, besando su clavícula hasta llegar a su pecho.
Pero los besos no se detienen y Midoriya sigue bajando, lo que hace que Eijirō quiera detenerlo, sin embargo, antes de que quiera decir algo, siente una caricia traviesa en su hombría, hecha por la mano de Izuku.
—N-N... ¿no estas adolorido o algo?—Pregunta Eijirō al ver hacia dónde va Izuku.
—U-Un poco...—Sincera el peli-verde. Continua bajando cada vez más entre esos besos y caricias a todo lo que puede. Ha marcado en su cabeza cada detalle del cuerpo del más alto, aunque fuera solamente el abdomen, los brazos y sus hombros. Así que ahora quiere empezar a marcar en su cabeza lo que sigue de las caderas.
—I-Izuku... —Eijirō se apoya sobre sus codos para ver mejor lo que el mencionado está por hacer.
Le observa dar un beso a escasos centímetros de su hombría, seguido de eso, una de las manos del pecoso sujeta el falo de su miembro para empezar a masturbarlo lentamente, casi haciéndolo parecer una completa tortura.
Kirishima se muerde los labios, lo que hace que Midoriya se preocupe un poco, creyendo que podría reventarse el labio con sus dientes. Sin dejar lo que hace, se acerca hasta el pelirrojo para plantarle un beso lo más demandante que puede.
Pero su error fue ese.
Eijirō aprovecha para sujetarlo completamente y sentarse con él sobre sus piernas. El movimiento hace que Izuku deje de masturbarlo y lleve sus manos a los hombros del contrario.
—Necesito entrar... por favor...—Suplica Eijirō, a lo que Deku no pone protesta. Al menos no puede cuando siente a esa mano traviesa de Kirishima palpando su entrara.
—H-Hazlo—Sabe que va a dolerle. Incluso cuando estaban jugando antes, ese dolor en sus caderas había estado presente. Pero ha desarrollado una resistencia al dolor que espera le ayude en ese momento. Antes poder mencionar algo sobre el lubricante, siente que algo desciende.
Algo desciende desde su interior hacia afuera, y no necesita ser un genio para saber de qué se trata.
Kirishima usa justo esa sustancia blanca que escurre, para usarla como un lubricante. Viéndolo desde algún punto puede sonar asqueroso, es consciente de eso. Pero en medio de toda esa ebullición de hormonas, lujuria y demás, incluso le pase la idea más morbosa y excitante de todas.
Deku se aferra a los hombros del pelirrojo, sintiendo como le prepara otra vez. Esta vez, ambos pueden verse completamente y con todos los detalles que quizá la madrugada no les hubiese permitido.
Esas miradas se sienten mucho más profundas y llenas de sentimiento.
—Voy a entrar—Dice Eijirō.
—Es-Espera... lo haré yo—Kirishima lo observa. —T-Tu recuéstate—
Midoriya le empuja suavemente por los hombros y el contrario obedece.
Izuku sujeta la erección del pelirrojo, tanteando que tanto debe moverse. Unos movimientos algo torpes de su parte, al sentirse nervioso por esa mirada roja que le observa, logra introducirse completamente el miembro de Eijirō completo. Suelta más quejidos dolorosos y jadeos leves. Incluso algunas lágrimas salen.
Cosa que le hace entender que no están resistente al dolor si se trata de esos puntos.
Le cuesta moverse a principio, ya que no sabe cómo debe llevar el ritmo. A pesar del dolor, quiere esforzarse. Escuchar los gemidos bajos de Kirishima es suficiente para que resista.
— ¿Te ayudo?—Habla el pelirrojo, mirándolo con una sonrisa entre jadeos. Izuku se avergüenza, pero sabe que necesita que le ayude con el ritmo. Afirma, tímidamente.
Las manos de Eijirō se van hacia las caderas del pecoso, mientras que las manos del más bajo se posicionan sobre el pecho del pelirrojo.
El movimiento es lento a principio, gozando más de la sensación que se provocan el uno al otro. Sus gemidos salen un poco más altos, debido a que no creen que todos sigan en sus habitaciones. Es domingo, casi ya las dos de la tarde. Y ellos deben ser los únicos que están haciendo esas cosas...
Al menos ese pensamiento es el que les hace sentir menos culpables de que esa orquesta de gemidos, jadeos, el sonido húmedo del movimiento de sus cuerpos y el rechinido de la cama, se escuchen fuera de la alcoba.
Ambos tenían una vista privilegiada el uno del otro, gozándose mutuamente, y dando sutiles caricias al cuerpo del otro.
Pero la velocidad se incrementa.
El pecoso se aferra más los hombros del pelirrojo, mientras que este, presiona más la cadera del contrario, así como sube un poco más su pelvis para darse más impulso y profundidad, buscando dar a ese delicado punto que eleva los gemidos del peli-verde.
Kirishima se sienta, sin dejar de embestir al contrario. Le abraza con fuerza, dejando que Izuku le imite abrazándolo igual.
La nueva posición hace que el miembro del pecoso reciba una deliciosa fricción con el vientre de Eijirō.
Lo que finalmente, después de unas embestidas más, Deku llega a su orgasmo y un par de embestidas más Kirishima llega al suyo igualmente. Hicieron lo que pudieron para contener los gemidos en los labios del otro en sus labios, pero son conscientes de que al menos algo debió escucharse por fuera.
Las piernas de Izuku se aferraron en la cintura de Kirishima, así como sus brazos alrededor de sus hombros.
Los brazos de Kirishima le rodearon con fuerza la espalda, mientras hundía su cabeza en el pecho de Izuku.
Respiraron agitados un poco en esa posición hasta que Eijirō se dejó caer en la cama otra vez, atrayendo a Izuku sobre su cuerpo.
Cabe decir que el sueño les alcanzo nuevamente...
Después de una ducha, y de que Kirishima le ayudara a limpiarse cuidadosamente esa parte que quedo impregnada de semen, y de que Eijirō hiciera de un ninja para llegar a su alcoba y regresar al cuarto de Midoriya con ropa limpia y sin ser visto, los dos se quedaron en la cama del pecoso.
Kirishima sentado sobre la cama, con la espalda recargada contra la pared, Deku estaba sentado sobre las piernas de Eijirō, acurrucado contra el pecho de este.
Aunque le guste estar así con él, esas dudas continúan en su cabeza. Sabe que debe confrontar esas dudas.
—Eijirō... ¿Por qué decidiste quedarte conmigo?—Pregunta. Es una duda que ha tenido desde la noche pasada, pero, por miedos no había querido conocer en respuesta. Hasta ese momento.
—Porque te amo—Responde de inmediato. —Te lo dije ayer... —Red Riot se reacomoda un poco cuando Izuku se aparta para verlo directamente cuando hizo su pregunta. Sus brazos le rodean mejor la cintura y apega su cabeza contra el pecho del contrario.
El pecoso le rodea con los brazos.
—Yo... durante el campamento, tenía sentimientos por ti y por Bakugō—Comienza a relatar. —No estaba seguro de lo que sentía realmente, porque nunca hice algún movimiento con ustedes, al menos así fue. Cuando se llevaron a Bakugō, sentí miedo de no verlo otra vez y ese miedo me hizo renunciar a ti e irme con él. Pensé que estando con él, olvidaría lo que alguna vez sentí por ti... Y pareció funcionar. Pero, después empezamos a vernos tú y yo. Charlar contigo era divertido. Estar contigo era genial. Ver tu sonrisa, escucharte hablar, mirarte... Antes del quirk... antes del quirk ya tenía otra clase de sentimientos por ti—
Midoriya ha empezado por acariciar el cabello de Kirishima con cuidado, sin dejar de escuchar lo que dice. Detiene esas caricias un poco cuando le escucha contar sobre sus sentimientos.
—Pero no sabía si sentías lo mismo o si me veías como lo ya lo hacía yo, ya que siempre te veía tan contento con Todoroki y yo solía olvidarte por ratos cuando estaba con Bakugō. Cuando paso el quirk, y viví en carne lo que era tenerte, no quería dejarte... pero tampoco quería lastimar a Bakugō o a Todoroki. Y... sin querer escuche esa charla entre Bakugō y tú en el ejercicio de ayer y yo... cuando Todoroki fue a decirme que no iba a rendirse en reconquistarte, entendí que no quería alejarme de ti y que lo que sentía por Bakugō se fue. Me siento mal... pensándolo así... pero...—
Deku le corta cuando cree que ya es suficiente. Le separa de su pecho, sujetando ahora sus mejillas.
— ¡Pero te prometo que haré todo lo posible por enmendar el daño que te hice antes! ¡Te prometo que nunca más te hare daño! ¡Por favor, así que no me rechaces!—Habla Eijirō otra vez, mirando directo a los ojos verdes de Izuku, algo le inquieto por el mutismo de Deku. Le asusta que tal vez, después de eso, Midoriya no quiera saber más de él. Realmente no sabe, pero ese silenció le ha dado miedo al rechazo. —Izuku...—
— ¿No crees que si quisiera rechazarte, lo habría hecho antes de todo esto?—Responde el pecoso sin soltar el rostro de Kirishima. Sigue con su vista clavada en él, sonriendo, pero esa sonrisa se desparece para hacer que Izuku ahora le abrace. —Perdóname, Eijirō...—
— ¿Eh? ¿Por qué?—
—Porque me rendí antes de querer luchar por ti—
Sí, que aún se sigue regañando por aceptar a Kirishima tan rápido después de haberle roto el corazón. Pero no puede negarle nada a esos ojos rojos que le miran con el más puro amor, ahora sin ser parte de un quirk el que lo ocasiona. Mentiría si dijera que el no llego a ver a Kirishima con otros ojos en el pasado, pero estaba tan concentrado en dominar el OFA, en averiguar los secretos que escondía su quirk así como en las noticias que All Might le daba algunas veces, que nunca se le había cruzado por la cabeza otra vez pensar en Kirishima de ese modo.
Cuando llego Todoroki y se confesó, decidió aceptarlo porque en un principio también quería a Shōto. Pero, tal cual como ha mencionado Eijirō, el pasar tiempo juntos, las charlas y esos pequeños detalles que les rodeaban, hicieron que eso que creía perdido en sus sentimientos surgiera a reclamar lo que le fue arrebatado injustamente.
Midoriya se aparta del abrazo, sujetando al pelirrojo de las mejillas otra vez. Se inclina a besar a Eijirō. Porque ahora esos labios le pertenecen, así como todo él.
Recuerda haberse dicho que nunca estarían juntos, porque dudaba que Eijirō le quisiera. Ahora, que sabe que siempre existió un sentimiento por él, verdaderamente le daban ganas de darse un golpe con todo el One for All activado por haberse rendido tan fácil. De todas las peleas que siempre había tenido, había decidió rendirse justo en la que no debía y en la que tenía un poco más de ventaja.
Pero ya estaban bien ahora... Y eso era lo que verdaderamente les importaba a ambos.
Y así se quedan... en medio de besos y caricias por lo que queda del domingo.
EXTRA:
Los días continuaron pasando... Haciéndose semanas, luego meses y finalmente años.
Las cosas terminaron por arreglarse entre todos. Al menos entre los cuatro involucrados. Todoroki y Bakugō, que si bien intentaron un poco separarlos otra vez, sin trucos sucios claro, se conocieron un poco mejor en medio de su alianza. Curiosamente ese suceso doloroso y un objetivo en común, les hicieron convivir más de lo que hubiesen pensado.
Haciendo que de esa alianza surgiera un extraño cariño, una comprensión mutua por ser rechazados y que poco después el amor surgiera entre ellos.
Habían decidido arreglar las cosas tiempo después. Disculpando los errores y las palabras que habían estado fuera de lugar esos días de esa semana.
Dejando todos esos momentos como algo del pasado y una historia que pudiera contarse después.
— ¡Papá llego, Papá llego!—Decía un pequeño de cabello verde y lacio que corría hacia la puerta, recibiendo al actual Símbolo de la Paz. Otro pequeño, de cabello castaño y rizado le seguía igual de emocionado que el primero.
— ¡Mis pequeños!—Deku dejo sus cosas apenas pudo para recibir a sus dos pequeños que habían corrido llenos de alegría hacia él. Los dos niños se lanzaron a los brazos de su Padre, quien les abrazo con fuerza.
— ¡¿Cómo te fue?! ¡¿Atrapaste a muchos villanos?!—Pregunto el pequeño de cabello verde, con sus ojos rojos y un par de pecas esparcidas por sus mejillas. — ¡Hace rato te vimos en la televisión!—
— ¿En serio?—Pregunta Izuku.
— ¡Si, si! ¡Papá Eiji nos dejó ver la tele si terminábamos la tarea!—Responde el pequeño de cabello rizado y café, con ojos verdes y grandes.
—Sí, pero no terminaron y apague el televisor...—Interrumpe una voz más, haciendo que los dos pequeños se compartieran miradas cómplices. —Bienvenido a casa, cariño...—
Izuku carga con los dos pequeños, y se acerca hasta quedar lo suficientemente cerca con Kirishima. Su actual esposo y Padre de sus dos pequeños hijos: Yagi de 5 años y Taishi 7 años.
Es claro que ambos, al ser dos hombres, no podían tener familia tal cual. Aunque a esas alturas ya existían todo tipo de máquinas, métodos, quirks y demás cosas que les otorgaban una familia incluso a personas del mismo sexo, tras su estable matrimonio de ocho años y relación completa de dieciséis años, dieron el siguiente gran paso a tener una familia. Tal cual y como lo había hecho el resto de sus compañeros. Incluidos Todoroki y Bakugō que ya tenían aun pequeño de 8 años.
Midoriya besa los labios de su amado esposo, haciendo que los pequeños hagan muecas y reclamen.
— ¡Estamos aquí, queremos amor también!—Reclama Yagi, el pequeño de cabello verde.
— ¡Papa Eiji siempre esta con Papa Izuku! ¡Nosotros queremos a Papa Izuku un rato!—Se quejó Taishi, el pequeño de cabello castaño. Los pequeños se afianzan al cuello de su Padre Deku, con sus celos más que claros.
—Hasta que terminen su tarea—Reprocha Eijirō.
—Porque no se adelantan, y ahora yo les ayudo con la tarea—Dice Izuku, bajando a los dos pequeños.
— ¡Si por favor!—Menciona al mismo tiempo los pequeños mientras corren de vuelta a la mesa donde tenían sus cosas.
— ¿Cómo te fue?—Pregunta Eijirō, rodeando la cintura de su esposo una vez están solos.
—Salve a unos niños que son tus fans... llevaban esas playeras de Red Riot—Responde, recargándose y abrazando por los hombros al pelirrojo.
A pesar de haber dado el estirón cuando era más joven, Kirishima seguía siendo más alto y la musculatura también era un poco mayor. Era curioso como el Símbolo de la Paz, uno de los héroes más fuertes de todos, siempre se sentía tan pequeño cuando estaba en brazos del Héroe Inquebrantable Red Riot. Ya no eran los jóvenes de 16 años... ya eran los adultos de 32 años que llevaban vidas heroicas y llenas de acción.
Acción en los dos estilos. Laboral y en la cama. Aunque lo segundo con menos frecuencia en parte por el cuidado de sus pequeños.
—Eso me recuerda que los niños quieren mercancía de héroes—Dice Eijirō, recordando la salida de la tarde cuando fueron por algunos suministros para la comida.
—Mientras no sean las granadas que venden de Kacchan, todo bien—A Deku le gusta apoyar su cabeza contra el hombro de Eijirō y dejar que le sujete de la cintura. Se siente a salvo en los brazos de Kirishima, así como pequeño en ellos también de alguna extraña manera.
—Bakugō dijo que ya sacaran esas cosas del mercado... han provocado muchos incendios—Los dos sueltan un par de risas antes de separarse un poco y verse a los ojos. Incluso con el paso de los años, ambos recuerdan lo que sucedió antes y sus dudas sobre cuánto tiempo duraría su relación. Verse ahora, como adultos, y con dos pequeños, y aún con ese mismo amor tan fuerte que les hizo unirse sin inmutarse al paso del tiempo, las discusiones y problemas, es un lo más hermoso de sus vidas.
Se besan otra vez, y después avanzan al comedor donde los dos pequeños esperan pacientes a que sus Padres lleguen.
— ¿Y qué les dejaron de tarea?—Pregunta Izuku.
—Escribir como se conocieron—Responde Yagi. —Y mencionar una anécdota de su juventud...—
—Yo tengo que escribir porque los admiro—Responde Taishi.
— ¿Estás seguro, Taishi?—Pregunta Kirishima. Antes le había escuchado decir que tenía otra clase de tarea.
—Bueno... me dejaron unos problemas de matemáticas... ¡pero también escribir a que persona admiro y porque!—
Los dos adultos se intercambian una mirada entre ellos, cómplice junto a una sonrisa.
—Bueno, les contaré como fue que conocí a su Madre...—Dice Kirishima, bromeando con Deku con eso. Mismo comentario que hace que se gane un ligero codazo por parte del peli-verde, lo que hace que el pelirrojo suelte algunas risitas. Izuku sabe que nunca dejara de molestarlo con eso. —Fue un hermoso día cuando estábamos de campamento...—
Mientras Kirishima narra esa hermosa historia de amor, Deku termina por ir a preparar la comida. Escucha la historia desde la cocina, y le resulta interesante algunas veces que lo piensa, que, de no haber sido por ese quirk, tal vez Eijirō y él no hubiesen terminado juntos.
Tal vez ambos estarían con alguien más y tarde se habrían dado cuenta de lo mucho que se querían.
Agradece ese incidente aunque siente culpa por ello también.
Pero ahora es feliz. Ya no había ninguna sola duda en su corazón. Kirishima había cumplido con creces esa promesa de no hacerle daño nunca y de enmendar el error que cometió cuando le rechazo. Ambos logaron cumplir su sueño de ser héroes, y mejor aún, tener una hermosa familia.
Después de esos 7 Días... Su vida cambio para un hermoso bien. Y si alguien le llegara a preguntar si estaba dispuesto a repetir esos días, asegurándole que su vida sería como lo es ahora, los repetiría sin duda alguna.
Notas:
¡Y así termina 7 Días!
Honestamente, no sé qué más decir. Estuve trabajando lo final por varios días, ya que no me convencía ni una ni otra cosa. Finalmente, me dije: "Eh, es mi primer Fic de BNHA y de una de mis OTP... ¿Por qué darle un final triste?" Porque si, esta historia ya iba para tener su final angst a como lo había planteado con el día 5, pero de verdad que no quería que mi primer fic de ellos tuviera un final así de malo, así que, si ven que algunas cosas como que medio no cuadran o quedaron algunos huecos, pues... fue porque forcé a que se tuviera su final feliz. Yo quería el final feliz, no les mentiré.
No tengo corazón para hacer sufrir a estos dos pedazos de cielo.
Finalmente todos tuvieron su final feliz. Hasta Bakugō y Todoroki que terminaron juntos y felices.
No sé cómo explicar ese pedazo extra con los hijos... ya que verdaderamente no tiene mucho que ver, pero no había leído algo así KiriDeku sobre una familia y pues... quise poner algo así porque YOLO y porque me nació ponerlo y no resistí la idea de ponerlo.
En fin, ya para no hacer más larga la nota...
Quiero agradecer infinitamente el apoyo que le dieron a esta historia, que sé que fue corta, pero ya próximamente haré alguna más larga, pero con capítulos cortos o igual a esta, corta pero con capítulos largos.
Muchas gracias por seguir la historia, por votar, por dejar sus comentarios que siempre me levantan el ánimo y me encantan mucho.
Al grupo KiriDeku de FB que le dio amor y memes a esta historia.
Muchas Gracias a todas y todos Nos leeremos luego ^^
Att:
Midna-Nightly (づ ᴖ ɜ ᴖ)づ
PD: ¡Deja aquí un corazón si sabes la razón de los nombres de los dos pequeños!
PD: Muchas gracias por su atención y su apoyo
