.::. She kills my EGO .::.
.
Disclaimer: Todo personaje aparecido y por aparecer son propiedad intelectual de Naoko Takeuchi y Yuki Kure, la historia y trama son propiedad reservada de la autora aquí presente.
Recording 013
·»
Click, click.
—Taiki, inclina un poco más la barbilla. Excelente.
Click, click, click.
—Seiya, dale un poco más de nostalgia a tu expresión. Eso es.
Click, click.
—Esa pose es perfecta, Yaten. Mantén ese rol.
El obturador de la cámara pulsaba incesante, capturando en el fragmento de un segundo, las versátiles figuras de los hermanos Kou. La sesión fotográfica se hallaba a cargo de la afamada y talentosa Saki Itabachi.
—Nos vemos de nuevo. –había soltado en cuanto entró a la primera de las locaciones preparadas para el photoshoot del álbum de Three Lights, y del que a solicitud de Taniyama Kai estaría al frente.
No pudo negar su sorpresa al recibir la invitación a ser artífice de tal obra, hacía mucho desde la primera y última vez que trabajara con esos chicos. La experiencia por cierto, le había sido grata. Aceptó ante la perspectiva de un nuevo reto artístico.
Atendiendo a su estudio y revisión acerca del concepto global que se buscaba marcar para el Photobook, lo primero que hizo Saki fue programar el dispositivo de su Iphone en el altavoz del estudio, mientras que los estilistas daban los últimos toques al look sui generis en la historia del grupo.
¿Qué había sido de aquellos muchos serios y elegantes que postulaban la homogeneidad en su imagen? Estos que ahora se le presentaban eran tres iconos de una vitalizada generación juvenil que buscaba inyectar energía y originalidad a la escena musical japonesa.
Infaliblemente esto era obra de una distinta visión del CEO junto a una transformación sustancial en la percepción de los muchachos, así como de un entendimiento sagaz que era responsable de una producción como esa. Su asombro no fue menor cuando encontró esa mente sagaz, en los ojos esplendorosos de Reiko Hino.
Pronto, la habitación rustica y desgastada del departamento que buscaba ser uno de los escenarios que potenciara las imágenes en la triada Fashion&Boheme&Rock, se halló inundada de sonidos electrónicos intercalados con trozos de las canciones recién grabadas de Three Lights. Of course, esto era permitido en la secrecía del círculo de colaboradores en la producción del álbum.
Era su hábito crear un ambiente ad hoc y sugestivo alrededor del concepto o temática determinada, por lo que antes de realizar cualquier trabajo se dedicaba a reunir toda una serie de elementos que ayudaran a construir el contexto perfecto para dejar a sus dedos y la cámara hacer su magia.
Aquel detalle era el que hacía de Saki Itabachi una de las más afamadas artistas en el campo de la fotografía, por la construcción de historias a través de sus tomas, así como por la proyección de ideas más que imágenes en sus fotos.
La sesión estaba programada para dos días y una noche, durante las que Yaten, Taiki y Seiya lucirían una serie de outfits que serían la envidia de cualquier pasarela, demostrando así sus artes en el modelaje. Ellos al reconocer a Saki como la fotógrafa asignada, se limitaron a sonreír por la impresión agradable de volver a ver un rostro conocido, además de la seguridad de contar con una técnica habilidosa.
No tomó mucho para que la sesión comenzara.
—Seiya, cambia de posición la guitarra, suéltala un poco más. Es tu compañera de viaje, no un simple instrumento.
Click, click, click.
—Eres la personificación de la elegancia Taiki, sedúceme con tu porte.
Click, click.
El mayor de los Kou sonrió por la soltura de la Itabachi, siempre había sido así, directa y rigurosa en pos del arte que se proyectaba en el lente de su cámara. Aunque lo cierto era que había cambiado, pese a que su imagen seguía siendo la de clásica-hipster-desenfadada, un toque de elegancia y feminidad se hacía presente en ella como un halo. Determinó que Kai Taniyama había hecho bien en requerir su talento para el Photobook dentro del ambicioso enmarañado de su 'comeback', el resultado parecía augurar algo grande. Era todo un ensamble artístico, no una llana estrategia mercadotécnica y de entretenimiento. Desde la portada del álbum, las fotografías, el diseño gráfico del CD, el guion del MV, los arreglos, las letras, el vestuario, la imagen…
Sus ojos violetas inevitablemente fueron a parar en la menuda figura de Reiko Hino, que cruzada de brazos y con la mirada fija y absorta, apreciaba cada una de las tomas que iban traduciéndose en imágenes en la amplia pantalla del ordenador. En esa cabecilla oscura de largas mechas era que confluía toda esa suerte de ideas, el conjunto de detalles y conceptualización artística que en toda su carrera jamás tuvieron, y que como una tempestad en medio del mar, desataba toda su fuerza para crear y proponer. Para destilar su talento.
El legendario "Dreamers Ball" de Queen comenzó a sonar y desprenderse del audio acondicionado, y una serie de disparos se sucedió en torno al aura nostálgica y tildada de blues, que el rasgueo de la guitarra dejaba flotar en la extensión del departamento.
"Oh take me take me take me
To the dreamer's ball
I'll be right on time and I'll dress so fine
You're gonna love me when you see me
I won't have to worry"
Hino cantaba mientras observaba a sus chicos realizar tal o cual ademán, sumergidos en un rol que ajustase a la triada de la temática, ostentando su versatilidad en cuanto a poses, gestos y miradas. Juzgó que se veían realmente apuestos. Taiki luciendo una corbata de lunares y un chaleco de satín oscuro, una camisa desenfadadamente abierta en el cuello. Anillos de madera en sus largos dedos. Su cabello estéticamente revuelto a un lado, la hebilla de memorias noventeras. Seiya enredado en una palestina de colores cetrinos, remarcando con un smokey eye, sus orbes zafiros. Delgadas cadenas pendían de uno de sus bolsillos. Y Yaten…
Rei no podía mirarlo sin evocar la escena en el ascensor, y las fotografías que con gran destreza y precisión Saki iba capturando con su mágica cámara, no ayudaban precisamente a olvidarlo. Casi podía aspirar nuevamente la cítrica fragancia impregnada en ese oscuro suéter de punto y estrellas rojas, y la calidez desprenderse de su alta –al menos más que ella- complexión, que al acorralarla en el elevador, percibió en todo el cuerpo. Los estoperoles y la moldura estilizada de esos pantalones de piel ajustándose a sus piernas no eran el mejor llamado a la cordura.
Sintió encendérsele las mejillas.
Ya estaba delirando. Por Dios, ¡era Yaten Kou!
Por su salud mental, dejó de observar las imágenes en la pantalla y fue a perderse en los percheros corredizos que resguardaban las prendas que habría todavía de llevar durante el photoshoot. Buscó entretenerse con los accesorios originales que los diseñadores de vestuario habían creado manualmente.
Ya tocando la noche, la sesión se interrumpió en un intervalo de descanso, cambio de vestuario y retoque de imagen; también para un cambio en el ensamble de la locación. Era tiempo de dar paso a la toma individual.
Chris Brown y Buck-Tick verberaban en el aire.
Seiya se cambió rápidamente y, exhibiendo un conjunto elegante y rebelde a la vez, bailaba con la música poniendo en aprietos a la estilista que trataba por todos medios remarcar su smokey eye y desvanecer el brillo en su rostro. No le importaba si todo el staff le veía divertido por su espíritu enérgico e infantil, él iba y venía con la pobre estilista detrás de sus pasos. Detuvo su algarabía sólo cuando Rei se acercó a él para entregarle uno de los obentos que el CEO había enviado a la locación, y de paso preguntarle entre cuchicheos qué es lo que se traía entre manos porque hacía una hora Serena simplemente había llamado para avisar que iba al lugar del photoshoot y que la esperara afuera del edificio.
"Si estás allí no tendré ningún problema en pasar, ¿no?", resonó de nuevo su vocecilla emocionada antes de colgar sin siquiera dejarle oportunidad de enterarse de lo que sucedía.
—Nada, Rei-chan. Sólo llamó, dijo que estaba aburrida y la invité a venir un rato. No hay problema, ¿o sí? –murmuró por lo bajo, imitando su tono por la pura diversión de continuar viendo su rostro alarmado y salpicado de angustia.
—¡Por supuesto que hay problema! –bisbisó incrédula por lo estúpido de su suposición-. Ella no es parte del staff ni de los colaboradores, ¿cómo pretendes que metamos a una fan?
—Ella no es sólo una fan.
—Ay, ya sé, pero no está permitido. Lo siento, pero esta vez no puedo ayudarte, son cosas importantes de la producción y no me voy a arriesgar a que se filtre información alguna en los medios. No y no. –masculló intentando sonar autoritaria.
—Vamos Rei-chan –canturreó Seiya aún por lo bajo-. Te compensaré. ¿Qué tal un Berry Refresher en la locación de mañana? Yo invito.
—Qué Berry Refresher ni qué nada. No quiero. No, es no. Llámala y cítate con ella en otro lugar, si quieres cuando volvamos al estudio. Aunque te aviso que quiero que tengamos una plática respecto a eso. No me parece buena idea que tú y ella…
—La llamaré. –indicó cortando el camino que la sacerdotisa tejía en sus palabras.
Lo último que deseaba era escuchar era una alusión a lo malo de su relación o un consejo a rendirse, incluso si venía de su mejor amiga. Él no razonaba siquiera la idea de separarse de ella. Sí, tenía un novio, pero que no era dueño completamente de su corazón. Él lo sentía, así como el hecho de que aquél no la amaba como él lo hacía.
Serena en algún momento voltearía a verlo, ¿verdad? Esos encuentros cada vez más constantes que últimamente tenían era un indicio, ¿no?
Tenían que serlo.
Sonrió al rememorar cómo casi la noche de navidad estuvo a nada de besarla. Y no lo consiguió por el repiqueteo inoportuno del celular de su dama y la demanda del señor Tsukino requiriéndola temprano en casa.
Hino se calló ante el hermetismo de Seiya y suspiró, rogándole que por favor comiera algo antes de que se reanudara la sesión. El mediano de los Kou le respondió con una sonrisa amplia y feliz.
"Supongo que vale la pena", díjose antes de ir donde Taiki y Yaten, y dejarles de igual modo una caja de obento, sugiriéndoles recuperar un poco de energía.
—Veo que se llevan bien. –aventuró la Itabachi, que sentada en el sillón que se acondicionó para el descanso, cambiaba el dispositivo de su cámara. Sus ojos marrones la escudriñaban con curiosidad y a la vez con diversión.
—Sí, nos hemos hecho buenos amigos. –respondió Reiko dejando otra de las cajas frente a la fotógrafa, y sentándose en el descansabrazos del minimalista sofá.
—Me sorprende ver a este Three Lights. Es decir, de inicio me asombró ver tan complejo armazón en una propuesta de 'comeback', y te confieso que esperé ver a cualquier persona, menos a una señorita tan joven como tú moviendo los hilos detrás de tal producción. No es común.
Hizo una pausa para sonreír enigmáticamente y prosiguió.
—Parecen otros a cuando yo los conocí. Más desenvueltos, más maduros, más artísticos. Más exquisitos. Todavía recuerdo esos ayeres en que fotografié a Yaten Kou bostezando.
Ante la mención de su nombre, el platinado viró los ojos del espejo en que contemplaba los detalles de su arreglo a manos de otra de las estilistas, al gesto burlón de la castaña fotógrafa.
—Pensé que no existían ya esas fotos.
—Y no existen… claro que no. –expuso con una fingida gravedad, que a Taiki hizo reír. Había que aceptar que poseía un particular y ácido sentido del humor.
—Saki…
—Ya, ya, no dije nada. –señaló al tono de advertencia que le escuchó titilar al menor de los Kou, y con una parsimonia casi ritual, se concentró en observar su comida convertida en cena.
Hino hizo otro tanto.
—Y dime Rei, ¿tienes novio?
Taiki comenzó a toser, sintiendo que se ahogaba con un trozo de pepino. ¿Por qué diantres Saki tenía que haberle preguntado eso? ¿Acaso pensaba que era un tema casual de conversación? Que él recordara, el protocolo humano no estipulaba el ir por la vida preguntándole a la gente que apenas conoces, si tiene alguna pareja sentimental.
Parpadeando en confusión, la joven productora sintió cómo sus mejillas se calentaban por ser abordada de una manera tan inusual, esperó que quizá ella enarbolara algo así como: "¿Y cómo decidiste ser productora?" Incluso pudo esperar un: "No te ofendas, pero pensé que eras una de las estilistas"
Nunca imaginó que su vida sentimental sería llevada a ser uno de los tópicos de conversación.
—No, claro que no –se apresuró a decir, llenándose la boca de arroz-. Con un proyecto tan importante como este, yo no podría. Tengo suficiente harem con Three Lights, ¿no crees?
La Itabachi se sonrió, encontrando humor en la respuesta de Hino.
—Tienes toda la razón, es justo un sexy harem de testosterona. –concordó, soltando una risa abierta que encontró eco en la de la sacerdotisa.
Taiki rodó los ojos incrédulo, y alabó que fuera precisamente la impertinencia de Saki lo que las hubiera hecho congeniar, cosa buena para el desarrollo de las sesiones. Yaten, que a diferencia de otros photoshoot se hallaba más sensible a su entorno, encontró en la charla de Saki y Rei un interés particular, debido a que era por medio de la observación de la dinámica que ella tenía con los otros, que él iba juntando uno a uno, elementos para conocerla, para descifrarla. Elementos para acercarse a ella.
Lo acontecido en el ascensor hacía una semana, no dejaba de darle vueltas en la cabeza, haciéndole revivir el torbellino de sensaciones que experimentó ante su repentina proximidad. Después de aquel día, su sola presencia le provocaba oleadas de minúsculas descargas eléctricas, que enloquecían cuando el aroma fresco y dulce que desprendía como una estela al pasar a su lado, o cuando se inclinaba brevemente para indicarle tal o cual cosa respecto a un detalle de las grabaciones o algún arreglo.
No podía explicárselo con claridad. Esa disposición, esa susceptibilidad desconocida.
Por otro lado, no pudo negar que al oír el cuestionamiento formulado por Saki en torno a la existencia de alguien en la vida sentimental de su productora, la imagen de aquel insensato violinista acudió a su cerebro. Mientras la estilista continuaba su labor en acomodar con la aguja de un estilizado peine profesional algunas hebras para lograr el efecto enmarañado que se demandaba para su toma individual, Yaten no respiró aguardando por la respuesta que ella destilaría de sus labios. Casi la escuchó enunciar el nombre aquel.
Sin embargo, la respuesta que obtuvo fue mucho mejor de lo que esperó. Se regocijó al saber que para Rei, Three Lights era su prioridad, y que sus pensamientos se encontraban enfocados en ellos y nada más. En él. Le gustaba pensar que ella en algún momento le dedicaba parte de sus pensamientos.
—Ok, se acabó el descanso. –anunció Saki, sustituyendo en sus manos la caja de obento por la profesional cámara fotográfica.
Yaten fue el primero en realizar las secuencias individuales, acompañado con algo de jazz tocado por la agrupación francesa Novelle Vague. Yaten se convirtió entonces en un caballero misterioso y solitario. Elegante y exquisito. Inalcanzable y sensible. Su única compañera es la música.
Rei evitó mirarlo directamente, el aura mística y arrogante que desprendía en su adoptado rol la turbaba, en su lugar, prefirió distraerse mirando las tomas capturadas en el ordenador y en el monitoreo que por mensajes recibía de parte de Taniyama Kai.
Y entonces se le ocurrió.
—Hey Seiya, sonríe.
El mediano de los Kou atendió a la voz de su productora y, antes de que pudiera comprender a plenitud lo que acababa de suceder, Hino ya guardaba en su teléfono celular la foto tomada por sorpresa.
—¿Qué fue eso Rei-chan?
—Una foto.
—Ya sé que fue una foto pero, ¿por qué me tomas una así? Ni siquiera me dio tiempo de poner mi mejor pose. Digo, si la quieres enmarcar y colgarla a la mitad de tu cuarto.
Rei enarcó una ceja.
—No la enmarcaré ni la colgaré en mi cuarto, bobo. La subiré a mis redes sociales.
Tanto Taiki como Seiya la miraron como se mira a un bicho raro.
—¿Qué? ¿Por qué? Eso me suena todavía peor.
—¿Para qué más va a ser? Para crear expectativas de su comeback. Pu-bli-ci-dad gratuita… -silabeó Hino al teclear en la pantalla de su Iphone una frase sencilla que acompañaría la foto recién tomada y que estaba por adjuntar.
—Ah, ya comprendo –habló Taiki con una sonrisa de tintes maliciosos-, pretendes que nuestras fans y el medio comiencen a promocionarnos por medio de la curiosidad que les causará las pequeñas pistas que se les darán por la red.
—Te apuesto un Java Chip a que en media hora mi cuenta estará saturada de cientos de: "Awww, he's so cute!", "I love him!", "Marry me, please!"
El tonito dulzón y chillón que la chica utilizó para imitar a sus miles de fans, logró arrancarles una sonrisa. Además de los ademanes exagerados que agregó.
—Me ganaré también unos cientos de seguidores y un acoso permanente como su stalker personal.
—Las fans te odiarán. –apuntó el pelinegro, dejando a la maquillista darle un retoque antes de que Saki le llamara para su secuencia individual. Yaten estaba por concluir.
—No necesariamente, puedo ser amigable y darles lo que quieren. Me amarán si a través de mi pueden verlos y saber de ustedes.
—Me da miedo tu sagacidad… ¿Siempre has sido así? –señaló Taiki, cruzándose de brazos, aprovechando el momento de descanso prolongado antes de su turno.
—¿Quieres decir que sería bueno para nuestra publicidad si…?
—¡Twittea! –ordenó la pelinegra a Seiya, interrumpiendo su lenta comprensión.
—Oh, ok, soy bueno twitteando.
—Pero tampoco cualquier cosa, sino pequeñas dosis relacionadas con el comeback, con el álbum, las canciones, el concepto. No tonteras que puedan comprometerte a ti, a mí, al grupo o a la compañía. ¿Entiendes?
—Por supuesto, Hino Taniyama-San. –dijo el pelinegro, entrando a su 'account' desde su Galaxy.
Taiki rio por las palabras de su hermano que la comparaban con el CEO de la compañía. Ella tampoco se aguantó las ganas de sonreírse por las ocurrencias que sólo podían provenir del mediano de los Kou.
—Ahora tú –dijo Hino enfocando el Iphone hacia Yaten, que se aproximaba a pasos aletargados y perezosos. El reloj estaba por marcar las diez de la noche.
—No, ni lo sueñes.
—Vamos Yaten, es por las fans; si quieres que compren el álbum deben amarte. –intentó convencerle estratégicamente.
—¿Más? Si no hago nada y ya dicen amarme.
Hino suspiró.
—Pero son quienes te mantienen, así que sonríe de una maldita vez.
Yaten rodó sus ojos verdes y bufó.
—Ya-ten…
Y lo hizo. Ante los ojos asombrados de Seiya que ya se enfilaba a pasar junto a él para tomar su turno en el set principal, Yaten inusitadamente hizo un guiño sonriente y con su mano izquierda formó la clásica "V" que la mayoría de las celebridades asiáticas utilizaban para posar en sus selcas.
Hino se apresuró a capturar aquel gesto antes de que por arte de magia desapareciera como una fantasmal ilusión. Lo que efectivamente en segundos sucedió.
—¿Feliz? –gruñó el platinado por lo bajo, yendo a desplomarse en el mismo sofá en que Taiki descansaba.
El mayor no pasaba desapercibido el hecho de que Rei Hino ejercía ya bastante influencia en ellos, en los tres, no sólo en Yaten. Tanto como para realizar cosas que nunca pensaron que harían.
Pasaban ya de las dos de la mañana cuando la sesión fotográfica terminó de la mano de Omarion, y el todo equipo se despidió para ir a casa a recargar energías para la segunda y tercera rondas que aún faltaban en un par de locaciones.
—¿Te llevamos a casa, Rei-chan? –preguntó Seiya, en la entrada del edificio que había fungido como set de la primera sesión. La camioneta negra y polarizada con el manager al volante, se hallaba esperando el arribo de los idols.
—Mi coche está en el estacionamiento, estaré bien por mi cuenta.
—¿Segura? ¿No preferirías ir con nosotros al departamento y quedarte por esta noche? Creo que es peligroso que vayas sola hasta Hikawa. –opinó Taiki, sorprendiendo a los otros dos por tan aventurada propuesta.
Rei no supo si le aterraba más regresar sola al templo o estar en compañía de esos tres.
—No creo que eso sea muy buena idea. Minako y Lita estarán preocupadas si no llego a casa.
—Pues llama y avísales. También creo que es más seguro que vengas con nosotros. –apuntó Yaten recargado en la portezuela de la camioneta.
¿De verdad aquello había salido de sus labios? ¿Yaten, el señor quisquilloso celoso de su privacidad estaba de acuerdo en alojarla por una noche? Ok, si Rei no creía poder sorprenderse más en la vida, en ese momento lo estaba haciendo. Claro, ella no podría imaginar que él tuviese alguna otra intención oculta más que ¿pura simpatía? Y obviamente, en un llamado a la razón lógica, terminó por aceptar los argumentos de los hermanos Kou para secuestrarla a su lujoso departamento ubicado al sur de la ciudad.
Bien, ¿qué podía pasar?
Cierto, que a Minako le diese un ataque en cuanto lo supiera.
—Está bien, encargaré que lleven mi coche a Lantis –cedió extrayendo su móvil del enorme bolso color perla que le acompañaba al hombro-. Sólo espero que mañana despertemos vivos los cuatro, o no habrá comeback. –jugueteó Rei esperando a que Lita le respondiera el teléfono y poder avisarle, confiando en que ella por poseer un juicio más sensato que el de la rubia Aino, tomaría la noticia con calma filosofía.
Decidido, Three Lights y su productora subieron a la camioneta y tomaron la arteria periférica que cruzaba la ciudad de norte a sur; el tráfico por la hora fue escaso, y en cuestión de media hora estuvieron llegando a la zona en que se situaba el complejo residencial.
.
·»
Holas ^o^)/
Por fin después de bastantes semanas sin dar una con la actualización de esta historia, vuelvo a la carga. Espero de aquí en más sea una cosa más ágil de leer. What do you think? Rei... Yaten ... Uuuuy xD
Espero hayan disfrutado de la lectura. Muchas gracias por sus alertas, comentarios y follows, soy feliz. Mención especial me merecen: Nickrivers, Lexie, Demencia, Estrella Blanca, Made & Anny Mizuno. Las amo diez mil millones.
Y ahora ámenme, ya que el señor B. sigue sin animarse a hacerlo xD Si quieren agregarme a sus redes sociales, en mi profile están mis links ;D
This is Sparta!
¡Por un mundo con más TrueLove Rei/Yaten!
¿Comentarios? ¿Reviews?
¿Animos para esta escritora de oficio?
.
*::Sol::*
