.::. She kills my EGO .::.

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Disclaimer: Todo personaje aparecido y por aparecer son propiedad intelectual de Naoko Takeuchi y Yuki Kure, la historia y trama son propiedad reservada de la autora aquí presente.


Recording 014

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No fue tan malo como pensó.

De hecho, esa noche Rei descubrió para su sorpresa –y ¿horror?- que el grado de empatía que la unía a los hermanos Kou era grande… bastante en realidad.

El primer indicio lo halló cuando acordaron en pedir algo ligero para cenar, y terminaron atascándose de sushi, pizza y una botella de Clericot. Eso le valió que Seiya le gastara innumerables bromas acerca de su apetito nada femenino, y sobre el hecho nada inocente de que siendo la única mujercita en el departamento, beberse la mitad del vino no parecía ser una maravillosa idea.

Rei naturalmente, le sacó la lengua. ¡Apenas y se hubo tomado dos copas! La deliciosa pizza artesanal italiana lo ameritó.

Miraron videos musicales al azar durante la cena, en parte como una actividad laboral, en parte de disfrute colectivo; las ideas o los apuntes surgían espontáneamente y sin la intención primera de continuar trabajando en el comeback. Sin embargo, lo hacían. Y es que ese era el punto de trabajar con la música, no se sabía nunca cuándo comenzaba el trabajo y cuándo la diversión. Se mimetizaban, confluían. Sus propias vidas eran música.

Otro momento memorable, fue cuando Taiki al ofrecerle una taza de café antes de irse a dormir, acabó enseñándole a destilarlo manualmente.

Rei al no contener su curiosidad, siguió el aroma exquisito que de un momento allanó todo el departamento, y en la amplia y fina cocineta, descubrió que el mayor de los Kou tenía madera de coffee-make-man. No tuvo que hacer demasiado para convencerlo de que le enseñara los pasos y recomendaciones elementales para hacerlo ella misma, dejando de manifiesto su segunda adicción en la vida: el café.

Encontró adorable la improvisación que sus anfitriones hicieron para armarle un pijama básico. Yaten puso una camiseta de algodón sin mangas y Seiya unos shorts que aunque flojos para su talla, bien cumplían su cometido. Taiki puso su parte con unos calentadores bastante suaves en una corrugada tela negra.

Aunque quizá lo más bizarro de toda la noche, fue cuando la guardiana de marte terminó en compañía de Yaten Kou hasta las tres de la madrugada, nada más y nada menos que jugando videojuegos.

Nada más antitético que eso, right?

Y comenzó cuando Rei, curiosa por naturaleza, se anduvo paseando por el departamento y su atención fue a caer en el librero izado al fondo de la sala de estar. Una hilera de libros, películas y videojuegos se hallaron alineados perfectamente uno al lado de otro, llenando el mueble en su totalidad. No le fue difícil identificar a los dueños de aquellos entretenimientos tomando en cuenta sus personalidades. Sus dedos acariciaron algunos de los lomos y estuches.

Sin poder resistirse, tomó entre sus manos la edición 2008 de Super Mario Galaxy. Sus ojos amatistas, parecieron brillar.

—¿Podemos jugar esto? –preguntó como una niña solicitando el permiso de sus padres.

Seiya saltó de su lugar en el sofá y fue directamente a cumplir su capricho, aprovechándose de la oportunidad de probar aquella edición que pertenecía a Yaten y que vale recalcar, no prestaba a nadie. Le sorprendió ver que a pesar de la ligera contracción que se formó en sus cejas, en ningún momento el platinado pronunció palabra para prohibir que siquiera se atrevieran a abrir el estuche. Y su sorpresa fue doble, al escuchar de su propia boca decir que él jugaría también. Rei se halló simplemente emocionada, desde que era una niña no jugaba una partida de Super Mario Bros.

Un par de horas más tarde, terminaron tirados en la alfombra mirando la lámpara en el techo mientras el Ipod de Yaten reproducía entero el álbum "Room on fire" de The Strokes. Taiki y Seiya se habían ido a dormir cuando se vieron excluidos de la conversación inesperada que de pronto Rei y Yaten entablaron con motivo del tono de mensaje que repiqueteó en el celular del platinado y que anunciaba la apertura de Reptilia. Ella no pudo contenerse de preguntar: "¿Te gusta The Strokes?"

Fue allí que todo se salió de control. Para cuando se despidieron y se dijeron "hasta mañana", supieron que algo había cambiado entre ellos, que algo había por fin hecho click y encajado perfectamente.

Lejos de la incomodidad e inquietud que sintieran después del suceso ocurrido en el ascensor días antes, parecía existir ahora un sutil halo de complicidad y afinidad. Por supuesto, ninguno de los dos lo puso de manifiesto con palabras, pero fue evidente cuando al día siguiente en la segunda parte del photoshoot con Saki, Yaten se acercó a Reiko después de su sesión individual y sin previo aviso ni congoja, se adueñó de su café, robándoselo de las manos para darle un gran sorbo mientras le hacía algunas precisiones sobre las fotografías.

Rei en principio no dio crédito a la desenfadada acción, sin embargo entendió que no lo había imaginado, algo realmente se había transformado en su trato, y no pudo negar que el cambio sorpresivamente le agradaba.

—¿Sabes cuantos seguidores me gané ayer con tu foto? –dijo ella queriendo obtener de vuelta su latte.

—¿Tu cuenta ya se hizo oficial? –preguntó él, siguiéndole el juego con su eterno tono de burla. Dio otro sorbo al café, y sólo hasta entonces se lo devolvió.

Rei torció los labios con disgusto y limpió el borde del vaso. Casi se lo había terminado y aparte le dejaba sus babas. Yaten bufó al notarla hacer eso.

—No tanto así señor celebridad, pero sin contar, si fueron por lo menos más de un par de centenas. Me he convertido en su productora-stalker oficial.

—¿No lo eras antes ya?

Los ojos amatistas amenazaron con convertirse en dagas y atravesarle la garganta, pero en cambio Rei soltó una sonrisa. ¿De verdad Yaten Kou la estaba haciendo reír? Porque eso parecía salido de un pasaje surrealista.

—No puedo creer que esté siendo cambiado por mi hermano el neuras. ¿Qué rayos te hizo ayer?

La voz juguetona de Seiya flotó en la estancia. Se había aproximado a ellos después de que la estilista por fin terminara de montar el look para su toma individual; y por supuesto, le fue imposible no apuntar aquello al verlos hablar tan civilizadamente sin gritarse, insultarse o ignorarse mutuamente. No era tan tonto como para no darse cuenta que la noche anterior algo había ido raro con esos dos, como si de pronto se hubieran hecho amigos por culpa de un grupo musical y un videojuego.

Le divirtió la idea de que su hermano había caído en uno de esos clichés de socialización que tanto detestaba. E incluso por un instante, viéndolos hablar, hasta se sintió envidioso por ver a su mejor amiga entablando una relación confianzuda y desenfadada con alguien más que no fuese él. Y que además, ese alguien fuese su propio hermano.

Sonrió por lo irrazonable de su pensamiento.

—No te cambié. Y él no me hizo nada –aseveró Hino colgándosele del brazo con una nueva sonrisa-. No tengo la culpa de que a ti no te gusten los Strokes.

Seiya rodó los ojos y negó con la cabeza, incapaz de no sucumbir a los encantos de su productora. Y es que la realidad era que él no podía siquiera fingir enfadarse con Reiko, en especial cuando ella era la única cómplice que tenía en su entramado romántico con la princesa de la luna. Su única mejor amiga.

—Ok, ok, me rindo, pueden ser amigos –consintió paternal-. Ahora, necesito que hablemos de algo. –dijo con seriedad y en un tono más bajo, jalándola para llevarla lejos de los oídos entrometidos de su hermano menor, en el remoto supuesto de que algo de lo que dijese le interesara.

Rei lo miró intrigada y asintió. Yaten hizo el que no escuchó lo último y se sentó en el sofá pretendiendo consultar las novedades en su teléfono. Tenía que acostumbrarse a esa sensación rara que le daba el verse privado de la atención de su Rei Hino, en especial cuando sabía perfectamente que Seiya le llevaba ventaja en eso de tener una amistad con ella. En realidad, ni siquiera estaba seguro del por qué se sentía así. Comenzaban a ser amigos y punto.

Respiró y soltó el aire para aclararse. Sin Seiya y Rei en el salón de la locación, Yaten se concentró en el screen de su Iphone, logrando oír a lo lejos a Saki Itabachi corregir a Taiki por la rigidez de su postura. Le dio curiosidad pasarse por la cuenta de Miss Stalker para ver de propia mano el efecto de su estrategia de publicidad.

Y ciertamente que había ganado seguidores. Bastantes. Y la mayoría de sus menciones efectivamente versaban en el tono que ella satirizó la tarde anterior. "¡Qué envidia!", "¡Seiya-chan es tan lindo!", "¿Cuándo saldrá el nuevo disco? ¡Muero por escucharlo!", "Rei-san you're an angel", "¿Yaten Kou puede sonreír así? ¡Tiene una sonrisa preciosa! He muerto *asdasdasdasd*"

El peliplata sonrió leyendo los comentarios a su parecer exagerados pero clásico de las fans, todo lo exageraban y se desvivían con cada fotografía de sus idol como si la vida se les fuera en ello.

"—Vamos Yaten, es por las fans; si quieres que compren el álbum deben amarte.

¿Más? Si no hago nada y ya dicen amarme.

Pero son quienes te mantienen, así que sonríe de una maldita vez."

De algún modo, aquellas frases comenzaron incipientemente a cobrar significado. Entonces, una idea cruzó por su torcida mente. Trazó una línea con su dedo índice en el screen hasta tocar la casilla de menciones y decidió divertirse dejando un corto mensaje.

" Reiko_Hino es mejor que vuelvas con Seiya o Saki hará todo un Photobook solo de Taiki"

Yaten se descubrió a sí mismo riéndose por la travesura orquestada, imaginando los cientos de menciones que la chica recibiría cuestionando qué era eso del Photobook, quién rayos era Saki y de dónde diablos traería ella a Seiya. Tuvo que cubrirse la boca con la palma de su mano para contener la carcajada que ya salía de sus labios. Hino querría matarlo y él argumentaría a su propia técnica de publicidad, así que no podría más que hacer un berrinche o tomarlo con humor, que para el caso era lo mismo porque enfadada o sonriente, de cualquier modo ella siempre lucía hermosa y…

"¿Qué rayos fue eso?", se cuestionó al darse cuenta del tono de sus pensamientos. No era para normal pensar así, ¿verdad?

—¡Te lo recompensaré, Rei-chan! ¡Te compraré el desayuno de toda una semana, en serio! ¿Qué te apetece para mañana? ¿Qué tal un wrap y un café vienés?

A Yaten, la euforia de Seiya pasó a segundo plano en cuanto los miró cruzar el umbral del salón, de vuelta de donde quiera que hubiesen ido. Sus ojos enseguida fueron a engancharse de la esbelta figura que se contoneaba al vaivén de sus largos cabellos negros, sonriendo con incomodidad y tratando de quitarse de encima los gestos cariñosos que su hermano mayor le prodigaba con marcada lambisconería, seguramente por concederle alguno de sus tontos deseos.

—Deja de acosarme o me arrepentiré. –advirtió la joven productora inflando las mejillas. Y sucedió entonces que al cruzarse de brazos, se volvió a mirarle y le sonrió con tintes de resignación, como sonríe alguien que se halla haciendo una obra buena por la que probablemente se vaya al cielo y eso lo justifique todo. Sin embargo a Yaten, esa sonrisa le bastó para sentir un latido arremeterle contra el pecho. Sonreía hermosamente, así como toda ella. Los hoyuelos que se formaban en sus pómulos eran adorables, al igual que los labios brillantes que se alargaban con finura debajo de su nariz respingona.

Definitivamente no era normal pensar así.

Ni respirar así, ni sentir así.

Inhalando aire, se levantó del sofá y el que fue a salir de la estancia fue él. Necesitaba oxigenarse, y si continuaba allí estaba seguro de que o terminaría loco o desmayado en el suelo. Rei le observó salir con un gesto de extrañeza, no obstante, tratándose de Yaten Kou, cualquier reacción podía esperarse sin razón aparente. Lo que debía preocuparle ahora era el cómo hacer y qué inventar para que Serena fuese capaz de venir al estudio de grabaciones sin notarse tan obvia. ¿Por qué tenía que ser tan blanda tratándose de Seiya?

Suspiró.

—Nunca creí que fueras a ser tú quien me diera más problemas con este Photobook, si no tuviera la agenda llena, no tendría reparos en darte lecciones privadas. –decía la Itabachi con sorna, dirigiéndose a un Taiki sonriente que caminaba su lado. Llegaron hasta Seiya e Hino.

—¿Dónde está Yaten?

—Parece que tuvo una crisis de diva o algo así –respondió Seiya con la burla tintineándole en la voz-. ¿Es mi turno? Te advierto que me encuentro bastante inspirado.

—Ya veremos, pequeña estrella. Dame un respiro, que no he tomado ni un descanso en todo lo que va del día –rezongó Saki abriendo una botella de agua para luego dejarse caer en el sofá más cercano-. Mrs. Three Lights, debería echarle un vistazo al carrete.

Rei amplió una sonrisa ante el mote de la fotógrafa pero tomó gustosa la invitación. Sentada frente al ordenador, se deleitó con cada una de las proyecciones apresadas por la cámara de una de las artistas visuales más talentosas de todo Japón, convenciéndose de que no desmerecía para nada aquél título. Podía imaginarse los promocionales, rememorar cada una de las canciones ya armadas, el guion del MV que grabarían en unos cuantos días, las presentaciones que harían con aquellos vestuarios y el impacto que tendrían en el medio.

No pudo contener el calorcillo que se le extendió en el cuerpo, una emoción conocida. Satisfacción. Orgullo. Estaban logrando tanto…

—Es hora, Seiya. Espero que tu cuerpo hable más que tu boca. –retó Saki, utilizando ese acento confianzudo que ya era característico en el trato con los hermanos Kou. El pelinegro se limitó a sonreír con arrogancia y la siguió al espacio acondicionado con el tópico de su toma. Taiki permaneció en su asiento preguntándose por Yaten mientras tecleaba algunos botones de su celular.

La sacerdotisa llevó sus ojos a la salida por la que él había desaparecido y la expresión confusa que distinguió en su rostro le hizo preguntarse si estaría bien. La vibración de su móvil en el bolsillo la hizo desviar su atención. Un mensaje destelló en la pantalla, opacando las muchas notificaciones que le anunciaba su cuenta de Twitter. Sus pestañas aletearon con emoción al leer el contenido después del remitente.

"Te tengo una noticia. El Dr. Stavenhagen ha preguntado si tienes asesor de tesis. Si mi instinto no me falla, parece que quiere postularse para ello. ¿Qué opinas de eso?

Etou"

Rei esbozó una enorme sonrisa. ¿Que qué opinaba? ¿Es que todos los días la persona que más admiras en la academia se interesa por tu trabajo de investigación?

—¿Qué es tan divertido?

La vibración de la varonil voz provocó que los ojos de Rei se alzaran para encontrarse inesperadamente con los verdes de Yaten, que motivado por la abstracción de ella en su teléfono, supuso que había ya leído su mención en la red social; no obstante, fue consciente de su error cuando fue testigo de cómo ella escondía nerviosamente la pantalla del Iphone. Ni siquiera ella supo explicarse el por qué había reaccionado así, sus brazos habían actuado por pura inercia.

Yaten frunció el ceño, turbado. ¿No lo había imaginado, verdad? Borrosamente sus pupilas lograron distinguir un nombre. Aquel odioso nombre.

Su expresión ligeramente se endureció.

—¿Es necesario que me quede? Mi toma ha sido hecha.

—Todavía faltan unas cuantas tomas grupales, Yaten –informó Taiki, extrañado del repentino humor del platinado. Nunca en su vida de celebridades había dejado el trabajo hasta que todo concluyese-. ¿Estás bien?

—Lo estoy, sólo preguntaba. –comentó evitado el contacto con la mirada de Rei, que ya repuesta, buscaba la forma de actuar con normalidad con él, sintiéndose un poco decepcionada al ver la confianza entre los dos desvanecerse en el aire.

Y de alguna manera, presentía que esta vez, ella era la culpable.

Desde aquel día, sin que Rei siquiera lo sospechase, Yaten comenzó a tomar cualquier excusa para frustrar cualquier interacción que Rei pudiese tener con el tal Kiriya, incluso si eso significaba errar una y otra vez en las grabaciones, inventar avances en su solo que no existían, tomarse larguísimos descansos para extender las jornadas laborales. E incluso un día reprenderla por la irresponsabilidad de poner más atención a su teléfono más que a las grabaciones, etcétera, etcétera. Hasta Serena lo encontró más odioso de lo normal.

Sí, Rei había encontrado una excusa para invitarla al estudio, y Seiya apenas y pudo esconder su alegría desbordante, cosa que para Taiki y Yaten fue más que obvia.

Sin embargo, al tiempo que el platinado se mostraba con ese comportamiento agrio respecto al trabajo, Rei se dio cuenta que también se tornó más condescendiente con ella. No la contradecía tanto como antes, obedecía sus indicaciones cuando le tocaba grabar, inclusive un día le invitó un par de bebidas de la nada. Si bien era cierto que desde la noche que pasara en el apartamento de los Kou, él hablaba más con ella, ahora lo encontraba más interesado en entablar conversación. Ya fuera de tal o cual sonido, o tal o cual propuesta.

A Rei le gustaba ese cambio en él, pero no por eso dejaba de ser escalofriante. ¿Qué es lo que pretendía? ¿De verdad quería sólo ser su amigo?

"Genial, y ahora quién es la paranoica", pensó llegando al ya conocido Audi que antaño le chocara al bajar al primer nivel del estacionamiento. Quiso pedirle disculpas al coche antes de cerrar la portezuela del copiloto por haber sido capaz de dañar algo tan bonito. Se le olvidó al ver entrar en el asiento líder a Yaten, que de modo inusual se había ofrecido a llevarla a casa diciendo que casualmente tenía algo qué hacer por aquel rumbo y que resultaba conveniente a la sacerdotisa que ese día había enviado su Mini Cooper al mecánico para una revisión.

Se incorporaron a la avenida principal conversando del último álbum de Arctic Monkeys, mientras el equipo de sonido amenizaba con los acordes de "Do I wanna know". A los segundos de comenzar a reproducirse, Rei ya se encontraba extasiada preguntando si le gustaban los Artic, y cómo diablos no se había dado cuenta. Yaten consideró gracioso que ella fuera igual que las fans de las que irrisoriamente se mofara, pero no lo evidenció.

El trayecto le pareció demasiado corto cuando se estacionó en la esquina de la calle que daba a las escalinatas de Hikawa. Allí Hino se despidió haciéndole prometer que le prestaría una versión demo que tenía de la agrupación y que ella jamás había podido encontrar. Yaten permaneció estacionado, mirándole desaparecer camino arriba, hasta que su fina figura fue tragada por la penumbra del páramo.

"Vete ya. ¿Qué es lo que esperas?", se dijo al percatarse de que pese a que Rei había desaparecido desde hacía ya diez minutos, él no arrancaba el auto, como si esperara algo. A que ella regresara tal vez.

—Eso es estúpido. –pronunció en voz alta, encendiendo el coche. Sin embargo, sus extremidades se negaron a realizar un movimiento más, que no fuera apagar el auto y salir fuera.

No se dio cuenta del momento en que decidió subir las escaleras hacia el templo, tampoco con qué objeto lo había hecho. ¿Qué le diría si llegaba a verla en ese instante?

No tuvo la oportunidad de meditar sobre ello. Tampoco de saber cómo lidiar con lo que sus ojos vieron.

Al fondo del santuario, en el sendero que daba a la entrada a la Casona Hino, Rei era besada por aquel fastidioso violinista. Ese tal Kiriya Etou.

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Nite'

¿Se acuerdan todavía de esta escritora? Tanto tiempo, right? Lo siento, de veras que lamento haberme desaparecido de esta historia así nada más, como si a hubiese abandonado. Lo cierto es que a esta historia le tengo demasiado cariño que no podría dejarla así sin concluir. Quizá me tome tiempo, pero intentaré de darle su final como se debe. Y pues quiero decir que estos meses lo he pasado bastante mal, y no es normal para mi botar las letras que son como mi sangre vital, pero realmente no lo he pasado bien y esta ha sido la razón de mi ausencia. Con esta entrega pretendo volverme a nutrir de mis letras e inyectarme esta vitalidad que es de las pocas cosas que me mantienen en este mundo. Ojalá lo haya disfrutado, un capítulo algo atropellado pero shockeante. ¿Se esperaban lo del final? Se nos durmió el idol LOL

Muchas gracias a quienes se mantienen a la espera de un nuevo capítulo de esta historia, en serio que mi corazón recibe ese pedacito de amor que me dan al leer esto. Un gracias enorme a Mari Balestero, que no es por demeritar todos los demás reviews que me han dejado los últimos meses, pero al leerlo me hizo despertar de mi letargo emocional y decirme: "Hey, debes seguir haciendo eso que te gusta tanto".

Thank you!

¡Por un mundo con más TrueLove Rei/Yaten!

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*::Sol::*