Ciel había vividos muchos años como demonio junto con Sebastián. Había pasado tanto tiempo que todos los que le conocieron un día ya habían muerto, incluso los hijos de los hijos de aquellos han muerto. Ahora, en el siglo XXI en el año 2017, Ciel contempla el mundo con otros ojos.

El mundo seguía siendo igual. Excepto por la tecnología moderna y esos leves cambios en la forma de vestir quizás. Pero por dentro todos seguían igual de podridos que antes. Egoístas, vanidosos, ególatras, arrogantes, envidiosos, perezosos, avariciosos, pecando de los siete pecados capitales… Pensando en sí mismos, destrozando todo a su paso por tener algo más de comodidad en sus vidas, deseando siempre lo mismo cuando hacían contratos con Sebastián y él; dinero, lujuria y poder. No hay nada más para ellos.

Ciel tampoco se queja. Pasa los días haciendo lo que le viene en gana, hace un par de contratos de vez en cuando, Sebastián y él viven juntos como pareja sin preocuparse de que les juzgaran como antes. Siempre les ha dado igual pero llegaba un punto en donde empezaban a molestarles llamándoles enfermos y echándoles de la ciudad o donde estuvieran…

Pero desde hará unos pocos años Ciel siente un pequeño vacío en su interior, un minúsculo vacío en un sitio determinado… En su corazón. Su parte humana le hace falta… La anhela. Hay momentos en los que no puede distraerse y recuerda. Recuerda cómo era ser humano, tener esa seguridad de que en algún momento morirás y todo terminará, de que hay que vivir el momento porque todo termina, pero ahora no puede morir… él seguirá ahí cuando ya no haya nadie. Siente un gran vacío y frío cuando piensa en ello.

-¿Ciel? –Sebastián le llama, Ciel deja de mirar la gran ciudad que se alza a sus pies desde la ventana de su loft- amor ¿pasa algo? –Sebastián se acerca y le abraza por detrás. Ciel se relaja entre sus brazos-

-Solo pensaba… -Le sonríe levemente- ¿Es hora? –Sebastián asiente-

-Llevo escuchando sus plegarias todo el día… debemos acudir al llamado, mi amor. –Sonríe Sebastián- hay que ensuciar esa alma y llevarla a los infiernos… -Se acerca a los labios de Ciel y le besa apasionadamente- ¿Preparado para divertirnos un rato?

Ciel asiente, dispuesto a cumplir con el deber de su nueva vida, y junto con Sebastián se va en busca de esa alma descarriada.

Ahora si, muchas gracias por leer este modesto fic, gracias por tus comentarios y tu gran apoyo pluma.e3

Muchos besos y saludos

Pasen a leer mis otros fic's ;)