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Eran las 3 am y no podía dormir, el sueño no llegaba, había contado alrededor de mil ovejas, seiscientos carneros y quinientos gatos, pero aun así seguía con los ojos abiertos sin poder conciliar el sueño, lo peor es que a las 7 am ya tendría que levantarse para darse una ducha, desayunar e irse a la Universidad.
Se levanto de la cama pensando que si tal vez leía algo y se cansaba la vista podría conciliar el sueño y descansar unas horas, cerca de su mesa de noche se encontraban unos de los apuntes que tenía que leer para dentro de dos semanas, lo miro de manera pensativa, no era algo que quisiera leer en ese momento, entonces se acordó que el cuarto de la diversión tenía una biblioteca, eso era, abrió con sumo cuidado la puerta de su habitación y con pequeños pasos para no despertar a Quinn se dirigió a su objetivo.
Pero claro fue abrir la puerta y encontrarse de lleno con la rubia, quien aparentemente si podía dormir, aunque de una manera un tanto extraña, sentada en su sillón desde el cual trabajaba en su próximo libro, con la frente apoyada en el mesa, si, así Quinn Fabray aparentemente dormía, o eso fue lo que pensó Rachel.
¿No puedes dormir?-escucho de parte de la rubia, pero no parecía su voz, era más ronca y gruesa.
Yo… no la verdad que no- contesto resoplando algo molesta por eso.
Quinn volteo a verla, ahí justo bajo el umbral de la puerta, una pequeña morena vestía un diminuto pijama azul, compuesto por una camisa y un short con lunares blancos.
¿Contaste ovejitas?- cuestiono con el rostro apoyado en sus brazos.
Ovejas, carneros y gatos- respondió totalmente frustrada mientras se dejaba caer en aquel sofá que se encontraba en la zona de juegos.
Quinn la observo un momento y sonrió, tenía la mejor idea para que en esa noche de desvelo pudieran pasarla un poco mejor, se levanto de su sillón, y se dirigió donde estaba la morena, prendió el televisor, la consola de videos juegos, agarro los dos mandos inalámbricos y le paso uno a Rachel que la miraba de manera extraña.
No me mires así, si no puedes dormir como yo, por lo menos pasemos el desvelo de la mejor manera- dijo mientras en la pantalla ya se dejaba ver el inicio del juego- vamos a pelear- agrego lanzando una mirada al televisor.
Yo…yo no sé…
Yo tampoco, así que solo vamos a divertirnos- la interrumpió mientras levantaba los hombros para restarle importancia.
El juego era el famoso de Capcom, Street Fighters vs X-men, donde cada una tenia elegir 3 luchadores, mientras Rachel seleccionaba a cada chica que encontraba Quinn se decantaba por los que más cara de malos tenían, realmente no tenían ni la menor idea de lo que estaban haciendo, pero se iban a divertir seguro.
Una vez elegidos sus participantes, pasaron al escenario donde pelearían, se miraron con una sonrisa, esto al final era más complicado de lo que pensaba.
En china- pidió Rachel, perdida por las graficas que le mostraba aquella pantalla, Quinn se limito a sonreír y elegir el escenario que la morena quería.
Ya elegido los personajes y el escenario quedaba que la pelea comenzara.
Rachel daba su primer golpe con Tormenta de X-men a un de por si agitado Wolverine, la rubia la miro y murmuro un "menos mal que no sabía" que la morena escucho de manera perfecta y lo aprovecho para propinarle otro golpe aquel personaje vestido con un ridículo traje amarillo y azul y unas horrendas garras .
Hey eso no se vale- se quejo la rubia que con desesperación empezó a tocar todos los botones a su paso logrando que la pantalla hiciera una luz fuerte y apareciera el rostro en primer plano de Wolverine para después arrasar con Tormenta con un súper poder. Sonrió satisfecha cuando vio como su contrincante caía muerta y Rachel entrecerraba sus ojos.
Eso no se vale- señalo la pantalla enojada provocando una risa aguda en Quinn.
La siguiente en aparecer en escena era Rogue que a simple vista tanto para Rachel y Quinn tenía un aspecto algo simple e insulso, incluso llevo a que Rachel se replanteara su elección por el Girl Power.
Eso te pasa por feminista-se burlo la rubia que empezaba a avanzar hacia donde estaba Rogue.
Rachel se desespero y optando por los movimientos que había hecho la rubia antes con su joystick logro hacer que su personaje levitara y fuera directo a hacia Wolverine atrapándolo entre sus manos para darle un beso.
Oye se supone que le tiene que pegar- comento divertida Quinn mientras miraba a la morena, hasta que vio como esta sonreía satisfecha por que el personaje de la rubia caía rendido a sus pies.
Creo que no pudo con el encanto- Quinn la miro con el ceño fruncido y Rachel se echo a reír ante esa imagen.
Nadie muere por un beso- agrego ofendida- es ridículo.
Tú crees?-pregunto mientras el nuevo contrincante de Quinn aparecía, un tanto grotesco pensó la morena, un animal de color verde y cabellos naranjas hacia su aparición y la rubia sonreía con suficiencia.
Dudo que quiera besar a este- bromeo ganándose una carcajada que termino por contagiarla.
Definitivamente me quedo con la chica-musito de manera inconsciente Rachel.
Quinn giro su rostro rápidamente para encontrarse con la mirada concentrada de la morena en la pantalla, que habia querido decir con eso? Definitivamente lo dicho por Rachel la había desconcentrado totalmente.
Preparada para otro beso?-
Para lo que quieras-contesto y no pudo evitar ponerse inmediatamente roja de la vergüenza por esa simple respuesta. Aun que por dentro muriese de ganas de que esa pregunta se la hubiese hecho a ella y no sólo por aquel juego.
Volvió su atención a la pantalla y vio como ese animal verde era prisionero del encanto que parecía tener la luchadora que había elegido la morena y se lamento, mientras este era besado la energía del mismo disminuía a pasos agigantados y caía de nueva cuenta a los pies de esa chupa energías encantadora.
Es la segunda vez que me ganas con un beso, pero mi tercer participante es una chica- reprocho sacándole la lengua a Rachel mientras esta solo levantaba los hombros como si porque fuera una chica no podría llegar a tener el mismo efecto.
La elegida por Quinn era un personaje militar, rubia de pelo largo llamada Cammy con un provocativo traje que dejaba ver unos pechos bastante pronunciados y no lo pudo evitar –si la mía besara a la tuya ya sabemos quién ganaría- dijo guiñándole un ojo, ganándose esa carcajada que se estaba convirtiendo en su sonido favorito.
Espero que no tenga debilidad por las rubias- agrego Rachel mirando a Quinn, que sonreía concentrada en la pantalla, no supo porque, pero en ese momento con sus ojos clavados en el perfil de Quinn sintió unas ganas de besarla crecer desde el fondo de su ser.
Era hermosa, y no es porque se daba cuenta ahora, porque lo había pensado desde el primer momento que la vio, en aquel mediodía que la recibió con un pantalón vaquero azul algo roto y una sudadera gris, su pelo rubio cayendo por sus hombros y esos ojos que hasta ese día todavía eran un misterio, cada día que pasaba podía encontrarle un matiz diferente y eso le encanta.
Si!- exclamo feliz Quinn al ver como esa chupa energía como la había bautizado ya no era mas parte del juego.
Hey no vale no estaba prestando atención- se quejo Rachel volviendo la mirada a la pantalla.
Y que robo tu atención?- cuestiono mirándola por el rabillo del ojo.
Una rubia-murmuro y se mordió el labio, no lo pudo evitar y sintió como Quinn la miraba con el ceño fruncido-Venga que es el último round- dijo cambiando de tema rápidamente.
Una china sexy de nombre Chun-li representaba a Rachel que no pudo evitar levantar su ceja para cuestionarse en que estaba pensando cuando la eligió, vestía como una prostituta cualquiera.
Quinn miro a Rachel y luego aquel personaje que vestía con un sexy vestido dejando sus piernas al descubierto- ya sé porque la elegiste-bromeo haciendo referencia a las piernas de ambas.
Cállate y pelea- replico rápido para no perder la concentración, esta vez tenía que ganar si o si.
Derechazo de Quinn, izquierdazo de Rachel, patadas iban y patadas venían, hasta que Rachel en el afán de ganar logro una combinación de botones haciendo que la china dé un salto poniendo su cabeza hacia abajo para propinarle de patadas en la cara a la rubia de pechos pronunciados, giraba la china como si fuera un helicóptero y Quinn trataba de tocar todos los botones no podía para evitar el ataque que seguía pasándole factura.
Ahí estaban a un golpe de vencer, los cuerpos maltrechos de cada personaje daban a entender que cualquiera podía ganar y esa victoria la separaba un golpe, golpe que iba ser dado por Rachel después de empujar con su hombro a Quinn para distraerla y propinarle aquel certero golpe que dejaba fuera de juego aquella rubia.
Eres una tramposa Rachel Berry-acuso rápidamente Quinn dejando el joystick en el piso para atacar a cosquillas a la morena que se removía inquieta debajo de ella a carcajada limpia.
Para…para-pedía Rachel mientras trataba de agarrar los brazos de la rubia pero de manera inútil, esta tenía más fuerza que ella.
Di las palabras mágicas- exigió mientras seguía hincando sus dedos en las costillas de la morena, lo que paso después no se lo espero, Rachel entrelazo sus piernas en la cintura de la rubia y haciendo presión hacia su cuerpo frenando el ataque de Quinn, agarro sus manos y las llevo hacia arriba de su cabeza, dejando el rostro de la rubia a escasos centímetros del suyo.
La luz que emanaba aquella pantalla les proporcionaba la iluminación justa, donde la mitad de sus rostros aparecían iluminados y el otro lado totalmente oscurecidos, con sus respiraciones aceleradas y sus ojos conectados se quedaron unos segundos contemplándose.
Quinn parecía haber olvidado por completo todo trauma del pasado, era la posición más intima que alguna vez había vivido, y Rachel, bueno ella estaba en un debate crucial, tenía dos opciones, o la soltaba o la besaba, pero y si la rubia la rechazaba? Tenía que seguir viviendo con ella el resto del año y eso iba ser completamente incomodo. Pero y si le devolvía el beso?
Entonces un flash golpeo su pensamiento, Quinn era virgen, Quinn tenía una fobia que superar, Quinn no podía pasar por eventos traumáticos, entonces de a poco fue aflojando el agarre de sus piernas y sus manos para comenzar a liberar a la rubia.
Quinn se mordió el labio inferior mientras se incorporaba en su lugar, ninguna sabia que decir, Rachel encogió sus piernas y automáticamente se abrazo a ellas bajo la atenta mirada de la rubia.
Era evidente que algo había sucedido, algo que ninguna de las dos se animaba a preguntar, o tal vez si Rachel, pero era tanto el respeto que tenía para con Quinn que no lo iba hacer, no iba a exponerla a una situación de esa forma.
Será mejor que nos vayamos a dormir, te levantas en 3 horas- indicó Quinn a la vez que se levantaba del sofá para dirigirse hacia la puerta y abandonar el lugar.
Eres una idiota-pensaron a la vez, arrepentidas por no haberse animado a dar un paso más.
Rachel esa mañana desayuno sola, encontrándose con una nota de Quinn que decía.
"aproveche la lluvia y me fui al London Eye, avísame cuando salgas de clases y si quieres te paso a buscar"
El café estaba caliente así que lo aprovecho y lo sirvió, acomodo las cosas en su bolso y luego de cambiarse salió camino a la Universidad, en el camino le escribió a la rubia "quiero conocer ese lugar"
Quinn se encontraba en la protección de su auto con su portátil en las piernas escribiendo aquel cuento que tan bien le estaba sentando.
Si un cuento, después de tantas novelas románticas, decidió que quería hacer algo para el público infantil y cuando su inspiración o imaginación escaseaba el London Eye parecía transportarla a otra dimensión y la lluvia que rompía contra los cristales del auto le ofrecía la calma necesaria para que su mente se disparara.
Sintió como su móvil vibraba en la luneta del auto, lo agarro y sonrió cuando leyó que el mensaje era de la morena. "Avísame cuando salgas" sencillo pero quería terminar con el tercer capítulo para poder mostrárselo a Rachel.
4 horas más tarde un ruido producido por su estomago le indicaba que tenía hambre, por suerte justo la llamada entrante de Rachel lograba distraerla.
Hola- contesto con un tono bastante alegre.
Vienes por mi?-pregunto la morena con una sonrisa en su rostro que dejaba ver lo emocionada que estaba por pasear con la rubia, si bien era algo que ya le había ofrecido, nunca se lo llevaron a cabo, más allá del supermercado no habían llegado y ese día iba disfrutar de un paseo normal con Quinn, estar con ella afuera en la vida real la alegraba de sobre manera.
Ya mismo-contesto a la vez que cerraba su portátil y lo ponía en el asiento de atrás y emprendía su camino hacia la Universidad.
10 minutos tardo Quinn en llegar a dicho lugar y encontrarse con que la morena charlaba de manera animada con una rubia de vaya saber de qué cosa divertida ya que podía observar como esta se agarraba del hombro de su acompañante mientras una carcajada salía de los labios de la morena.
Se quedo mirando toda la situación, la interacción entra ambas, como en un momento la rubia alta poso su mano en la cintura de la morena y dejo un beso en su mejilla para luego girar hacia la derecha y dejarla ahí. Rachel miro para todos lados y justo cuando Quinn estuvo a punto de hacerse ver la morena diviso el auto de la misma y se lanzo a correr hacia ella con una sonrisa indescifrable en su rostro.
Quinnie- dijo al sentarse en el asiento de copiloto con una alegría extrema, la rubia le levanto una ceja cuestionándola por como la llamo-Que?- pregunto divertida.
Nada, nada- respondió poniendo en marcha el auto para abandonar las instalaciones, quería preguntarle quien era esa rubia que la estaba acompañando pero no se sentía con el derecho de hacerlo.
Hoy ha sido un día genial- comentaba la morena que se acomodaba en el asiento para poder tener una mejor visión de la rubia que en ese momento fruncía el ceño.
Que sucedió para que sea un día genial?- indago mirándola levemente para no perder su atención en el trafico.
El profesor nos unió en grupo de a dos y a mi toco Melisa Ross, su padre tiene una carpintería, así que vamos a utilizarlo como taller para realizar el trabajo que nos pidió- explico como si fuera una pequeña emocionada por un regalo nuevo, o en este caso una rubia nueva pensó Quinn.
Wow eso es genial- dijo con un poco de sarcasmo que desconcertó a la morena.
No supo que decir y por lo tanto prefirió mantenerse callada y cambiar el foco de atención de la rubia a la ventanilla, era eso o preguntarle que le pasaba.
Quinn se lamento mentalmente, no era la intención hablarle de esa forma pero estaba sufriendo de un ataque de celos que no podía manejar, era la primera vez que le pasaba algo así con alguien, y no tenía la menor idea de cómo tenía que portarse, o que tono de voz tenía que utilizar.
Lo siento- musito finalmente la rubia aferrándose más fuerte al volante de su auto, Rachel volvió a dirigir su mirada a Quinn y pudo ver como esta estaba un tanto nerviosa, entonces pensó que todo se debía a un ataque de ansiedad o algo así.
Te sientes bien, no… no hace falta que vayamos a ningún lado, lo sabes no?- indago con suavidad mientras dejaba un tierna caricia en el hombro de Quinn no pudiendo evitar que una sonrisilla se le dibujara en el rostro ante el gesto de Rachel.
Mira al frente- señalo con la vista, mostrándole a la morena que aquel sitio que tanto calma le regalaba Quinn se encontraba a escasos metros de ellas.
Pudo ver como los ojos de Rachel se abrían al máximo al ver aquella gigante rueda, o vuelta al mundo se personaba delante de ella, el London Eye, aquella estructura parecía imponente ante su pequeña silueta, miro a su alrededor y descubrió que todo aquel lugar tenía un encanto especial, los arboles con esas delicadas florecillas rosas, el rio Támesis a un costado.
Un lugar perfecto para disfrutar de una caminata, con un café en las manos y buena compañía.
Volteo a ver a Quinn y la encontró mirándola estuvo a punto de decir algo cuando la rubia le gano.
Prometo poner todo de mi para que podamos caminar por la Riviera, con un café y hasta si soy extremadamente valiente subirnos y todo- una sonrisa, una sonrisa nueva para los ojos de Quinn, un gesto simple que reflejaba apoyo, una sonrisa que le dejaba entrever que lo que acaba de decir había sido lo mismo que estaba pensando Rachel y eso fue suficiente no necesito que dijera nada.
Tengo que mostrarte algo- volvió hablar mientras se estiraba para agarrar el portátil que descansaba en el asiento trasero, se lo puso encima de las piernas y lo prendió, todo bajo la atenta mirada de Rachel.
Una vez que tenia lo que quería enfrente de ella, se lo paso a la morena, que la miraba confundida – es el cuento, todavía tengo que ponerle un nombre, pero quiero que me digas si te gusta, mmm Noah hacia eso, y me daba su visto bueno y no se tal vez, tu puedes hacer lo mismo- explico con un poco de timidez en su voz.
En serio me estas pidiendo esto?- pregunto con duda mirando como delante de ella un documento de Word aparecía para deleitarla con una fascinante aventura de una pequeña joven princesa que lo único que quería era enamorarse, pero que su padre ya había planeado todo su futuro con un duque de otro reino.
Bueno si quieres, igual no hace falta que lo leas aquí y ahora, puedes lee…
Ya mismo, no podría esperar a llegar a casa- interrumpió perdiéndose en la pantalla que tenía en frente.
Quinn suspiro, esa chica no tenía paciencia alguna, se acomodo en su asiento apoyándose sobre la puerta para poder ver cada expresión del rostro de Rachel al ir descubriendo lo que le sucedía a Hope, escucho y fue testigo de suspiros, sonrisas y hasta pequeñas risillas que escapan de los labios de la morena, vio su rostro pasar de la ternura al odio contra el Rey y volver a enternecerse en alguna que otra parte.
Pudo observar como el rostro de Rachel expresaba cada sensación y sentimiento de manera perfecta y pensó que tal vez hubiese sido una excelente actriz, un poco dramática seguramente e intensa pero excelente al fin.
No tuvo en cuenta que era ya pasado el medio día y que su estomago tenía un café una fruta unas galletas que Rachel había horneado el día anterior, pero su estomago si se lo iba hacer saber, justo en ese preciso momento, que un ruido sordo más parecido a un quejido grave llamaba no solo su atención si no también la de Rachel que no pudo evitar sonreír divertida, a la vez que Quinn llevaba sus manos a su estomago y agachaba la mirada apenada.
Me queda solo un capitulo, pero me parece que es hora de almorzar- comento divertida señalando el estomago de la misma.
Lo lees en casa?-pregunto con vergüenza y escucho la risa de Rachel que le indicaba que así sería.
Nuevamente puso en marcha el auto para poner rumbo a su hogar, y almorzar como se debía para callar de una vez esos sonidos que parecían que se había comido algún monstruo o algo parecido.
Estamos llegando a Tower Hill cuando en una esquina Rachel visualizo un puesto de comida, miro a Quinn y miro a su alrededor y sonrió, entrelazo sus dedos y no pudo evitar llamar la atención de la rubia.
Que…que sucede?- cuestiono mirando de soslayo a Rachel que en ese momento sonreía de manera picara, una nueva pensó Quinn que veía como aquella mueca era acompañada de una leve mordida de su labio inferior, simplemente irresistible.
Podemos bajar a comprar ahí?-pregunto como si se tratase de una pequeña, señalo el puesto en la esquina y Quinn suspiro, ella nunca se había bajado de su auto y hacerlo o pensarlo siquiera le suponía un ascenso considerable de sus pulsaciones.
Yo… yo… yo nunca baje de mi auto-trago saliva- tal vez… suspiro con fuerza y apretó el volante hasta dejar sus nudillos blancos.
Te vas hacer mal- dijo Rachel agarrando las manos de la rubia-y si… ya sé, vamos juntas de la mano y si te sientes muy agobiada me tiras de la misma y volvemos al auto y yo me encargo de ir en busca de nuestra comida chatarra, si?
Quinn la miro a los ojos fijamente, ahí estaba esa señal de esperanza que brotaba de sus ojos, esa sensación de calidez y bienestar, suspiro pesadamente y asintió con su cabeza.
Rachel rápidamente, temiendo que la rubia se arrepintiera salió del coche y corrió a la puerta del piloto para poder agarrar de la mano a la rubia y para que sintiera que la estaba acompañando en todo momento.
Vio como Quinn se debatía internamente entre abrir o quedarse al resguardo de su auto, unos segundos más tarde la puerta se abría y una cabizbaja rubia se aferraba de la mano de Rachel para encaminarse hacia aquel dichoso puesto.
No había nadie cerca, a mitad de calles se veía una parejita tomada de la mano tonteando y en la otra una señora con su perro, mas adelante un poco de tráfico y mas nada, un lugar medio desolado para poner un puesto de comidas pensó Quinn pero lo agradeció, ese era el avance más grande que había tenido desde los 20 años después de conducir su auto.
Rachel se detuvo justo enfrente de aquel puesto- venga Quinn dime que es lo que quieres?-pregunto entusiasta, cuando esta levanto su mirada para ver a Rachel, aquel dependiente que esperaba ansioso sus ordenes del día agrego- Lucy? Y su mundo se vino abajo, escuchar aquel nombre le atravesó el cuerpo, el alma y destruyo por completo cada avance logrado hasta el momento.
Se petrifico, se quedo quieta y Rachel no perdió ni un segundo de atención de como la mano de Quinn se volvía rígida, fría y un sudor empezaba aparecer en la misma-Quinn estas bien?- pregunto pero esta cerro sus ojos fuerte, y empezó a caminar hacia el auto con Rachel de su mano que decía cosas que la rubia no lograba entender y mucho menos procesar, abrió la puerta del auto y se sentó en el asiento del copiloto haciéndose un ovillo.
Rachel solo acertó a cerrar la puerta y correr hacia el lado del conductor, no dudo un segundo en sacarla de ese lugar y se reprocho mentalmente miles de veces por haberla forzado hacer algo así. La miraba por el rabillo del ojo y no veía a la mujer de hacía minutos, veía a una criatura indefensa, veía una pequeña que había sufrido más de lo que cualquier otra persona.
Llegaron 5 minutos después y con lentitud estaciono el auto en el garaje y todo el auto se volvió silencio, Rachel miraba a Quinn que no lloraba solo estaba en estado de shock en el asiento con sus piernas en su pecho abrazándose a sí misma.
Se saco el cinturón de seguridad y se acerco instintivamente hacia la rubia, acaricio su pelo con suavidad – que te han hecho? Que fue lo que te paso para que estés así?-
Era él, dijo Lucy, era él-murmuro la rubia, entonces Rachel que hasta ese momento no se había percatado se dio cuenta que sí, que efectivamente aquel dependiente había dicho el nombre de la rubia, y no Quinn que era el que ella usaba, si no su primer nombre.
Quien era él? Porque sabía tu nombre Quinn?-pregunto con suma ternura mientras abrazaba a la rubia.
Él… él es Jake- respondió…
hola buenas noches...
bueno acá son 1:08 y como ustedes cumplieron yo también...
Que chantajista RiseandShine16 no vale decir eso...
Y si soy extrabuena, porque si son como yo todavía sigue siendo sábado porque todavía no amaneció,
y para mi el día cambia cuando amanece, So es sábado!
Buen domingo... Saludos y gracias por todos los comentarios en serio!
