.::. She kills my EGO .::.

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Disclaimer: Todo personaje aparecido y por aparecer son propiedad intelectual de Naoko Takeuchi y Yuki Kure, la historia y trama son propiedad reservada de la autora aquí presente.


Recording 017

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Con lo obsesiva que era, Rei no pudo dormir por varios días, remembrando el penoso episodio de la noche en que, por primera vez, le había alzado aguerridamente la voz a Serena, reprochándole su cobardía al ceder a las exigencias de un puñado de personas egoístas que no veían más allá de sus propios intereses, e hiriendo en el proceso, a alguien que no pensó, llegaría a ser tan querido para ella.

Nunca, en sus más de veinte años, Rei tuvo un amigo como Seiya, tan alegre y noble, tan brillante e ingenioso. Le pesaba en el alma verle tan apagado, aunque él tratara de ocultárselo para no preocuparla; sonriendo, cuando a leguas se notaba que no quería hacerlo; bromeando, cuando seguramente, lo que más deseaba era ir y tirarse en el largo sofá del estudio, y dormir, y dormir para no pensar.

Era injusto. Era injusto y…

—Déjalo ya. Mejor concéntrate en arreglar esto, el párrafo vocal no coincide.

Y como una soga de salvación, la voz de Yaten Kou aparecía para desvanecer la culpa que comenzaba a crecer en su psique, como una ola gigantesca que amenazaba con ahogarla.

Tomó la hoja que se extendió frente a sus ojos, y trató de concentrarse en buscar la falla que el ojiverde le indicaba.

Resultaba irónico, considerando todo lo acontecido entre ellos, los desencuentros, los desacuerdos, las advertencias. Parecía como si las necias barreras que antes se izaban entre los dos, se hubieren desvanecido, diluido con el ritual comulgue de sus almas, aquel día en que sus emociones afloraron, en la bóveda de las escaleras de emergencia.

Y es que este Yaten que ahora esperaba, calmo y atento, por las correcciones que ella hiciera, era uno distinto, uno diferente a aquel Yaten que le reñía, al que le disentía; uno distinto al que, por más que quisiera, no lograba llegar a comprender; uno diferente al que, insolentemente, en medio de la grabación de un MV, le había robado un beso.

Inconscientemente, Rei se llevó los dedos a los labios.

—¿Te ocurre algo?

La productora parpadeó, saliendo de sus importunas reflexiones y, como si hubiera sido pillada en medio de una revelación vergonzosa, bajó su mano y se volvió, rápida y velozmente, excusando cualquier cosa: la búsqueda de un bolígrafo, un corrector, una copia nueva de la letra de la canción. Cualquier cosa que le pretextara el alejarse de su inquietante cercanía.

Yaten la observó confuso, ¿aquello había sido un sonrojo, o es que su mente volvía a jugarle una mala pasada? Definitivamente se trataba de una jugarreta, porque ¿cómo podría ella ruborizarse, cuando su corazón ya pertenecía a otra parte? Se reprendió así mismo por continuar albergando esperanzas en un sentimiento inútil que no iba a florecer. Se suponía que se había propuesto parar esas emociones unilaterales que no le traerían ningún bien, y en su lugar, simplemente mantenerse junto a ella, callando ese afecto que le comía las entrañas cada vez que la miraba, la escuchaba o pensaba en ella. Un acto masoquista que –sonrió sarcástico al aceptarlo- era idéntico a aquel que él mismo había censurado a Seiya.

"De tal palo…"

—Lo siento, creo que estaba distraída cuando marqué esto. Esta estrofa no la tendrías que cantar tú, sino Taiki. Y esta otra, Taiki, no Seiya. Dios, mátame, ¿qué estoy haciendo? –esto último fue susurrado muy, pero muy quedamente, lo cual no impidió que Yaten lo captara limpiamente y sonriera, en consecuencia, divertido.

—Creo que eso es una señal para hacer un breve receso.

—No, no tenemos tiempo para un breve receso. La versión preliminar de la primera colaboración tiene que quedar hoy. No podemos tener recesos.

—Concuerdo con Yaten –apuntó Taiki, saliendo de la cabina después de escuchar y constatar al intentar grabar algo que no iba con su voz, lo de confusión acerca de las estrofas. Habían trabajado sin pausa desde muy temprano, y el reloj, que marcaba ya más de las dos de la tarde, le dio la razón para demandar un descanso-. Estás histérica, necesitas darte un respiro para aclarar tu mente. Y nosotros también. Estoy mareado, Hino.

Rei abrió los labios para replicar, pero enseguida los cerró; la sinceridad de Taiki la dejó completamente desarmada. Tenía razón, ¿qué serían treinta minutos de descanso?

—¿Cómo te sientes, Seiya? –preguntó, buscando el consenso, y de paso, obtener alguna muestra de interés de su parte. Pues aún, cuando el mediano de los Kou se mantenía comprometido con los trabajos, su ánimo no contenía el aura alegre y brillante, que de costumbre. Y Rei sabía que era normal –y hasta sano- ese estado de ensimismamiento, pero no dejaba de resultarle raro, el no tenerlo revoloteando alrededor de ella, preguntándole mil cosas o contándole otras, como qué es lo que había ocurrido anoche, en el último capítulo de "Empire".

Seiya, que cruzado de brazos en el sillón negro de piel, dormitaba para recuperar el sueño que por las noches perdía, abrió los ojos y la miró.

—Rei-chan, no seas preocupona –dijo, adivinando por su inquieta expresión, lo que pensaba-. Estoy bien. Puedo grabar ahora o más tarde, no tengo problema.

Su sonrisa fue tenue y Rei le correspondió más tranquila, notando que, poco a poco, su corazón parecía estar recobrándose de la gran caída.

—Bien, treinta minutos y reanudaremos hasta desfallecer. En serio, chicos, "Game over" tiene que quedar hoy. Llevamos una ligera ventaja con el solo de Seiya, "Without you", pero todavía nos faltan dos. Taiki, Yaten…

—A mí me faltan unos cuantos arreglos para el cierre de la melodía –respondió Taiki, ante el silencio del menor. Abrió una botella de agua para beberse un trago-. Pero si te sirve de algo, ya tiene un nombre, por si quieres hacer adelantos en el esquema del tracklist.

—Excelente, sí. ¿Cómo se llama? –inquirió Rei, preparando su agenda del comeback para anotar.

—"Lady".

Nice –anotó risueña-. Suena elegante. Va mucho con los bocetos musicales que me mostraste con el violín.

—Ese es el punto. –azuzó Taiki y Rei abrió los ojos con sorpresa. ¿Estaba siendo el mayor de los Kou, asertivamente sarcástico y altanero? Definitivamente el mundo se había puesto de cabeza con un Taiki engreído, un Yaten dócil y un Seiya calmo y reflexivo.

—Ok, Mister. –jugueteó Hino, cerrando la agenda para consultar su celular en busca de nuevas notificaciones de e-mail y mensajes. El CEO Taniyama acababa de enviarle un correo con una primera selección –hecha entre él y Saki- de las fotos para el photobook, con el objeto de que le diera una última revisión con los muchachos y seleccionaran las fotos finales que irían a imprenta.

Apretó los labios. Tendría que hacer un hueco en la grabación para poder revisar las fotografías con los chicos. ¿Por qué el día sólo contaba con 24 horas?

Regresó a la bandeja y se encontró con otros tres mail, uno de los diseñadores de vestuario, que requerían de una reunión para actualizar el guardarropa adhoc con las nuevas canciones grabadas; otro del equipo de diseño visual, que preguntaba detalles sobre "forbidden love" & "just for fun" para trabajar en los teaser de lanzamiento; y un último, de Aoi Kaji, el manager del grupo, en el que le informaba sobre las agendas de los dos artistas colaboradores para el álbum: Kiko Alley, la afamada cantante de pop, y el rapero y productor, Clazzik.

Rei suspiró muy hondo. Su schedule comenzaba a atiborrarse de actividades y deberes. ¿Sería aquel un buen momento para suspender la escuela?

Cerró los ojos y se espantó la idea. "Papá me mataría", deliberó, mirando un mensaje personal.

"¿Tienes tiempo para un café? Estoy cerca de Lantis."

El mensaje pertenecía a Etou, y Reiko sintió una sequedad apoderándose de su garganta. Todavía tenía un asunto pendiente con él, uno que seguía haciendo mella en su conciencia y que no la dejaría quieta hasta que lo resolviese.

Haciendo un nuevo repaso mental sobre las tareas de ese día, respiró fuerte otra vez.

"Siempre hay tiempo para un café. Te veo en "Terrance" en quince minutos", tecleó, decidida a lidiar con la lluvia de responsabilidades, emociones y sentimientos que caían sobre su existencia. De otro modo, habría sido hipócrita juzgar en Serena, algo que ni ella misma podía llevar a cabo.

Tenía que hacer lo correcto.

—Saldré un momento –informó, guardando el móvil en sus jeans desgastados. Buscó su bolso color olivo y se lo cruzó sobre la camiseta sin mangas, ocasionando que los collares largos que pendían sobre su pecho, tintinearan musicalmente-. No tardo.

Los tres hombres no ocultaron su extrañeza por el repentino anuncio, en particular, cuando había insistido tanto en no realizar recesos durante la grabación. Sin embargo, a excepción de Yaten, ninguno pareció objetar. Para él había sido evidente el cambio en su ánimo tras revisar el teléfono, la tensión y palidez apoderándose de su rostro, la premura y ansia por querer salir de allí. ¿Quién podría causar tal descontrol en su espíritu? ¿Quién hacerla olvidarse de todo y correr en su búsqueda? El recuerdo de Hino reaccionando de la misma manera en la sesión con Saki para el photobook acudió a su mente, y la imagen de Kiriya Etou se le reveló por completo. Era él. Debía ser él.

Abandonó la esquela que contenía la versión de "Game over" sobre la consola y fue tras ella. La alcanzó casi en la puerta.

—Rei, espera -dijo, asiéndola de la muñeca. Ella se giró, confusa–.Yo…

¿Por qué rayos había procedido de esa manera? ¿Qué le diría? ¿Qué es lo que esperaba? ¿Detenerla? ¿Hacerla desistir de su amorío con aquel violinista? ¿Confesarle sus sentimientos?

Estaba loco. No, ella no debía saber. Ella no correspondía sus sentimientos. Ella amaba a alguien más y ahora iba a su lado. ¿Por qué no terminaba de comprenderlo de una vez?

Las pupilas amatistas fulguraron en una interrogante muda, esperando por lo que el peliplata tuviera qué decir. No ignoró el leve cosquilleo que le invadió el cuerpo, al ser plenamente consciente del toque de su mano. Yaten instintivamente lo percibió y, al notar que todavía sujetaba su muñeca, se determinó a soltarla delicadamente.

Carraspeó.

—Olvídalo. Lo veremos cuando regreses para la grabación. –habló, inventándose una salida para su precipitado actuar. Sintió las miradas de Taiki y Seiya atenuarse.

—De acuerdo –asintió Hino, tratando inútilmente de mirarlo a los ojos-. Por cierto –se dirigió a los tres-, mañana grabaremos la versión final de Game over con la colaboración de la "princesa Alley", so, los quiero temprano y con mucha paciencia, porque a diferencia de ustedes, dudo que ella sepa cómo grabar a mi ritmo. Les juro que será un día muy largo. –concluyó Rei con un guiño, antes de salir del estudio, dejando el eco de su voz en el aire.

—La odia, ¿no? –conjeturó Seiya con una sonrisa divertida, acomodándose de nuevo en el sillón de piel para una segunda ronda de sueño.

—Eso parece –admitió Taiki, consultando su celular-. Tengo que hacer una llamada. –avisó magro, para luego salir al pasillo y dejar a sus dos hermanos en el salón.

Yaten volvió a su lugar en la consola y recuperó la hoja de la composición. Se sentó frente a la MAC y tecleó algunos movimientos en su copia del archivo, resuelto a armar una posible sugerencia para la distribución de estrofas y la altura tonal de una serie de versos. Su cabeza optó por concentrarse en los trabajos y vaciarla de todo lo demás. Y es que, no fue hasta ese instante, cuando asió su muñeca y contempló sus ojos expectantes, que Yaten se dio cuenta de que Rei Hino no tendría por él otros sentimientos que no fueran de corte profesional. Y que, si acaso los tuviera, serían del tipo amistoso y nada más.

Llegados a aquel punto, lo único que le quedaba era centrarse en la música, su música, y en la trayectoria profesional que le prodigaba un hálito de bienestar y la vitalidad, que hasta que conoció a la verdadera Rei Hino, no había sido capaz de descubrir.

"Me rindo", admitió, sonriéndose débilmente.

Garabateó un cambio en la línea final de una de sus estrofas. Rayó: "It's time to say goodbye, i don't care anymore". Escribió: "It's time to say goobye. Like dust, my feelings will disappear"

—Oye, Yaten. ¿Te encuentras bien? –escuchó a Seiya preguntar con una voz adormecida. Se tornó a verle, pero lo encontró de espaldas, agazapado en el sillón. Parecía como si, simplemente, hubiera hablado dormido.

Yaten estuvo seguro de que no era así.

—Sí, vuelve a dormir.

—Bien, despiértame cuando ella regrese. –encomendó antes de perderse al sueño, borrando la engañosa sensación de que allí, entre su hermano menor y su mejor amiga, estaba sucediendo algo que él no alcanzaba a entrever; algo que le parecía familiar, pero al mismo tiempo, ajeno.

Jamás habría podido imaginar, qué tanto sus conclusiones no eran tan erradas, ni su presentimiento tan equivocado.

—¿Alguna novedad? –cuestionó Taiki, atravesando el umbral.

—Sí, tengo una propuesta para la canción. ¿Quieres echarle un vistazo?

El mayor se acercó curioso e intrigado. No era común que Yaten se involucrara mucho en el proceso creativo, a menos que la pieza le generara un firme interés. Inclinándose para mirar la pantalla digital, revisó el nuevo esquema.

—Se mira interesante –aceptó, analizando la esquela -. Pero, ¿estás consciente de que si estos cambios proceden, tendríamos que echar en tierra todo el trabajo de esta mañana?

—Ya lo sé, Hino querrá matarme. Pero tengo el presentimiento de que puede funcionar. –alegó Yaten con confianza, enviando copias de la nueva versión a la impresora.

Por supuesto, Rei ni siquiera habría podido imaginar el anárquico escenario que le esperaba, a su vuelta en el estudio. Su mente se hallaba inmersa en el encuentro que sostenía con Etou, quien puntualmente, la esperó en "Terrance", la cafetería en la que de vez en vez, se reunían para matar el tiempo y compartir un café.

—¿Quiere decir que, oficialmente, paso a tomar parte de la friendzone?

—¿Qué? No, ¡Etou!

Kiriya soltó una carcajada al observar cómo las facciones femeninas se descompusieron y su rostro se tiñó de escarlata. Le bastó una mirada para saber cuál era la respuesta a su proposición, no necesitó que se lo dijera de inmediato, se dio cuenta de lo mucho que le costó enunciar con sinceridad, sus verdaderos sentimientos; de cómo comenzó a balbucear al tratar de abordar el tema, y cómo, en su afán de no herirlo y no perder su amistad, le había rechazado, clara y cortésmente.

De alguna manera se lo esperaba, lo leyó en la confusión que la asaltó cuando él se había atrevido a besarla; sin embargo, quiso guardar una esperanza, la posibilidad que da el tiempo en momentos de indecisión. Y no era que estuviera predispuesto a la negativa, pero su espíritu de analista, siempre le llevaba a considerar por delante el peor de los escenarios posibles, y como buen prospectivista, se halló preparado para enfrentarlo. Por otro lado, eran esas las cualidades por las que él gustaba de ella: sincera, directa y noble. ¿Cómo podría él, simplemente, alejarse de ella?

—Tranquila, es una broma –posó su mano sobre la suya-. No es en serio.

—Tonto.

Él sonrió.

—Dudo que por esto desistas de las asesorías de titulación con el Dr. Stavenhagen, ¿o sí?

—Por supuesto que no. ¿Te crees tan importante? –dijo ella, sonriendo por fin cómodamente, después de que él, con sus artes sutiles, desvaneciera la tensión que cargaba sobre sus hombros.

Como si el ser rechazado no fuera suficiente... Dios, ¿por qué su alma no se agitaba por un hombre como él? Si le admiraba como a pocos, si se sentía en plena confianza con él, si la inspiraba a realizar sus anhelos. ¿Por qué su corazón no se rendía ante su afecto?

La imagen de Seiya tocando el piano, fulguró en su mente.

—Gracias, Etou. –formuló, inclinándose sobre la mesa y besándolo en la mejilla.

Tenía que volver a Lantis.

No obstante, nadie la preparó para lo que encontró.

—¿Es en serio, Yaten? –inquirió, con el fajo de hojas entre sus manos. Sus ojos amatistas le miraron retadores. Él no se dejó intimidar y le sostuvo la mirada. Una sonrisa ladina se alargó en sus labios.

—Es sólo una propuesta –dijo, encogiendo aburridamente los hombros-. Pero sabes que es buena.

Rei se mordió los labios.

Y es que maldita sea, ¡lo era! A Yaten se le había ocurrido reestructurar las estrofas de la canción, reasignando las voces en una altura tonal que buscaba contrastar con el registro femenino de Kiko Alley. Contrario al primer borrador, en que Rei colocara su participación en el fraseo coral, esta propuesta conseguía mezclar, realzar y armonizar las voces de los cuatro. ¿Cómo no lo vio antes? Al parecer, todo aquel asunto de Seiya, Serena y Etou, realmente estaban causando mella en su concentración.

Era innegable la genialidad de la nueva idea. Había allí un conocimiento musical sutil y la vez experimentado; no le pasaba inadvertido, el arriesgado entrenamiento auditivo y la creativa intuición sonora. Notó también, cambios en la letra, bisagras que reforzaban el mensaje de la melodía. ¿En qué momento Yaten desarrolló tales capacidades? ¿Y por qué hasta ahora se las venía a mostrar?

—Eres un infeliz, ¿lo sabes? –acusó, devolviéndole las hojas con un empujón en el pecho que lo hizo jadear y luego, reír. El divertimento por confirmar su triunfo en la querella, y ser testigo del berrinche oculto de su productora, le impidió reparar en que, al intentar mermar la fuerza del golpe, la tomó de las manos muy brevemente. Y a diferencia de él, esta vez, ella fue muy consciente.

Sus dedos largos y delgados como espigas de trigo; los huesos de sus nudillos, marcándose con cada movimiento de sus manos; los surcos de sus venas azuladas, latiendo bajo la pálida y suave piel.

Una oleada de calor la invadió, al recordarse todas aquellas insanas sensaciones que venían despertándose ante su proximidad. Ofuscada, se volvió a la MAC y se puso a editar el archivo de la canción.

—Vamos a grabar todo, desde el principio. –anunció, seleccionado los párrafos para eliminarlos y armarlos otra vez.

Desde su posición de espaldas, le fue imposible ver la sonrisa victoriosa que Yaten le dedicó a Taiki.

"I'm leaving…

Sorry, girl… but the game is over…

Don't ask why

Stop to cry

We can't get back together

Our break up is here

But you'll be fine...

This might be the last kiss,

the last word.

Look at me and listen:

It's over,

It's over, my love…"

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Hellow!

I'm really sorry...

Sí, sé que he tardado mil años en subir esto, pero si ustedes supieran (deseo que jamás lo sepan) lo que he pasado todos estos meses, tal vez me concederían un poco de su comprensión. Pero he vuelto, sigo aquí, y lo único que escudaré en mi defensa es que si no escribo más, no sería capaz ya de vivir. Gracias a quien todavía sigue al pie, siguiendo esta historia y apoyándome en mis proyectos, lo valoro y guardo en mi corazón como no tienen una idea. Mi muso les bendice.

Muchas gracias por sus lecturas y comentarios, en especial a: ale, serenalucy, Lirit Yazmin, Sweet Odango, Lexie C, Kamisumi Shirohoshi, Jenny Anderson, & Dreaming Blue Sky. No saben lo que mi corazón se deleita, llora y se alegra con sus opiniones :')

Y a todos los que se pasan anonimamente. Un placer escribir y compartirlo con todos ustedes que se dan la molestia de asomarse a este espacio.

¿Comentarios? ¿Revws?

.:Sol:.