.::. She kills my EGO .::.
.
Disclaimer: Todo personaje aparecido y por aparecer son propiedad intelectual de Naoko Takeuchi, la historia y trama son propiedad reservada de la autora aquí presente.
Recording 018
.::..::..::.
Saki rio por la ansiedad tan evidente que se imprimió en el rostro de Taiki cuando, en un noticiero matutino que se trasmitía por la pantalla del restaurante donde desayunaban, la sección de espectáculos hizo alusión al próximo regreso de Three Lights a los escenarios y a las especulaciones en torno a los trabajos que –según la presentadora-, prometían ser una total renovación para la agrupación, y lo más esperado del año, al rumorarse también la posible participación de artistas de gran fama.
Intuyó lo que vendría.
—Creo que ya debo irme al estudio. Hoy comienzan las grabaciones con los colaboradores e Hino no me lo perdonará si demoro demasiado. –habló el mayor de los Kou, limpiando con la servilleta de tela blanca, los restos de café en sus labios.
Saki volvió a sonreír, degustando otro bocado del platillo frente a ella. Con un gesto discreto, Taiki había alzado la mano hacia el mesero para solicitarle la cuenta. El hombre acudió de inmediato a su llamado. Sabía perfectamente quién era aquel cliente tan habitual durante los últimos dos meses, al igual que la señorita que le acompañaba; por supuesto, que el código de privacidad del restaurante, y su recta moral, le impidieron revelar el singular gusto que el idol había tomado en frecuentar aquel lugar.
—Termina con calma –apuntó Taiki, guardando su billetera-. Lamento no poder quedarme más pero, como ves, no hay mucho tiempo últimamente.
—Sí, puedo ver tu sentido de la responsabilidad ahogándote en este momento. –señaló Saki, riéndose antes de tomar un sorbo de té.
—¿Se nota mucho? –siguió su ácido juego- Los amoríos a escondidas no son mi fuerte, ¿sabes?
—Lo sé, y aun así insististe en tomarnos unos minutos para vernos esta mañana.
—Es que no creo que podamos hacerlo en todo lo que resta del día, y probablemente, tampoco de la noche.
—¿Tanto así? ¿Es que la señorita Hino ha declarado etapa crítica de pre-comeback?
—No exactamente –enunció el castaño, engendrando una expresión vaga en la Itabachi, que demandó ser explicada-. Hoy toca grabar con Kiko Alley.
Saki se soltó a reír a carcajada limpia, causando en el restaurante vacío, un eco que al castaño le pareció magnifico y hermoso. Toda ella lo era.
—Supongo que será toda una prueba de paciencia para tu productora. ¿Crees que no presente su renuncia antes de que termine el día?
—Exageras, Saki.
—Espera a trabajar con ella.
—No me darás tregua, ¿verdad?
El movimiento infantil que la observó trazar con su pequeña boca, le dio la razón.
—Te llamaré en cuanto pueda –dijo, antes de levantarse y acercarse para tomar su mano y besarla galantemente. Saki también sintió los labios fríos del idol, tocar cálidamente su mejilla.
—Aguardaré por ello. –respondió, mirando con adoración sus ojos malva. Taiki sonrió complacido y deseó poder besar más que su mejilla, no obstante, tenía muy presente que se hallaban en un lugar público, que aunque discreto, no dejaba de estar a la vista del mundo. Realmente era un asunto complicado, el querer a alguien.
Se apresuró a salir del restaurante para dirigirse a Lantis. Condujo por las avenidas principales, encontrándose con tramos congestionados por algún embotellamiento, el mal funcionamiento de los semáforos o algún choque suscitado en el camino. Arribó por fin a la agencia, cerca de las doce del día. Seguro que Rei se hallaba maldiciéndolo mentalmente.
Había avisado que se demoraría un poco para las grabaciones, inventándose una reunión con algún personaje de la industria, cuando la realidad, era que se había dejado vencer por sus enormes deseos de ver a Saki. No se habían visto en toda una semana y, adicto como se había vuelto a ella, le fue imposible prolongar su tortuosa espera.
¿Quién habría podido adivinar que el mayor de los Kou y la fotógrafa desarrollaran una sólida afinidad que los llevaría a salir unas cuantas veces para entablar amistad, y luego, conformarse como una pareja formal? En una noche de luna y cielo estrellado, luego de asistir al teatro y compartir una cena en la terraza del museo de arte moderno, él le había declarado sus sentimientos.
Y no es que premeditadamente Taiki buscara ocultarlo, consiente estaba de que en algún momento tendría que decirlo; sin embargo, con el cúmulo de situaciones que venían suscitándose con Seiya y su fracasado romance con la Princesa de la Luna, además de la tensión y estrés que parecían envolver los ánimos de Rei y Yaten por los trabajos del comeback, creyó inoportuno anunciar su relación con Saki Itabachi.
Ante ese pensamiento, sus labios se arquearon en una inevitable sonrisa.
Las puertas del ascensor se abrieron y los sonidos provenientes del estudio inundaron el pasillo. Al cruzar el umbral, encontró a sus compañeros muy concentrados en las actividades musicales; tanto, que ni siquiera le notaron ingresar al salón.
Distinguió a Seiya dentro de la cabina, modulando las estrofas que Rei pedía en tono neutral y solícito; Yaten se hallaba justo a un lado de ella, ambos sentados uno al lado de otro, observando las pautas musicales que se registraban en la pantalla, y compartiendo impresiones sobre cada toma. Parecían muy enfocados en armonizar los cambios que el menor había hecho en el último momento, y era evidente el aura de colaboración que permeaba en la sala.
"Creo que hubiera podido quedarme un poco más con Saki", consideró al notar que su presencia todavía era imprescindible.
—Me inquieta la apertura de aquí –señaló Yaten a Rei, marcando con la punta del lápiz un fragmento de la composición- ¿No crees que se contrapone con el tono alto con el que entraría Kiko Alley? No tengo muy claro su color vocal, pero suponiendo que se encuentra dentro de los rangos agudos, habría un choque en la altura musical.
Hino apretó los labios.
—Podría ser el caso, sí –analizó el argumento-. Seiya, ¿podrías hacer un switch en los tonos del fraseo? En vez de iniciar abajo y terminar hacia arriba, entra con una escala fuerte y vamos degradando hasta un mi o re. Quizá así se puntualizaría un contraste más nítido.
—Claro, trataré –dijo Seiya, carraspeando para liberar su garganta-. ¿No suena un poco extraña mi pronunciación?
—No, para mí se oye bien, pero si es algo que te inquieta, puedes marcar ligeramente el silabeo.
—Got it.
A la liberación de la pista, Seiya realizó un nuevo intento. Taiki aprovechó para sentarse en la solitaria silla giratoria, al lado derecho de Hino. Yaten se situaba a la izquierda.
—¿Y cómo va todo? –habló, siguiendo con los ojos las líneas coloridas que se pintaban en la MAC.
—Tenemos la versión preliminar que grabamos ayer, pero estamos probando combinaciones extras, en caso de que nuestras suposiciones resulten equivocadas.
—¿Sobre la voz de Alley?
Hino asintió.
—¿Has notado el arsenal de sintetizadores que se utilizaron en sus dos singles? Es complicadísimo definir su tono vocal real. –apuntó, solicitándole a Seiya que repitiera el tramo.
—Eso no ayuda a configurar combinaciones melódicas más certeras para la canción. –agregó Yaten, levantándose de donde había permanecido sentado, para caminar sin rumbo por el estudio. Al final, determinó irse a sentar al amplio sillón negro.
A Taiki le causó gracia el modo en que las explicaciones de ese par, parecían complementarse, como si se tratara de un discurso previamente ensayado. Jamás los había sentido tan compaginados en el nivel musical, y que de repente, ambos estuviesen tan inmersos en el proceso creativo, le resultó sumamente irónico pero divertido.
—¿Y a qué hora llega nuestra invitada?
—Desde hace una hora debió estar aquí. –respondió Reiko sin sobresaltos, ocupándose en repetir el audio para apreciar la última captura.
—No me convence del todo. –opinó Yaten, subiendo los pies a la mesilla de centro.
—A mí tampoco –estuvo de acuerdo Hino-. No es su color.
Hizo señas a Seiya, dándole a entender que lo dejarían por ahora. El pelinegro abandonó los audífonos y salió de la cabina, consternado.
—¿No tienes audios de Kiko-chan? –preguntó, recargándose en la consola con las manos en los bolsillos.
—Esa es una buena idea, podríamos revisar el material de nuevo, ya sabes, cuatro pares de oídos son mejor que dos. –propuso Taiki, adivinando el pensamiento de Seiya.
Rei asintió persuadida. Buscó entre sus archivos videos musicales y presentaciones de Jpop Star, que tenía de la idol. El MV de su single más popular: Oh, boy!, se apoderó de las pantallas del estudio y un beat electrónico latió en las enormes bocinas. En el video, muy colorido si hay que agregar, Kiko Alley cantaba sobre cómo los chicos en general, desconocen los complicados –volubles- sentimientos de una chica enamorada, mientras que con una premeditada ternura infantil, ejecutaba una coreografía coqueta.
Reiko, que se recargó cruzada de brazos, en la consola al lado de Seiya, casi salta de la impresión cuando el mediano de los Kou comenzó a cantar de repente, ejecutando parte de la coreografía que ya era conocida en todo Japón.
"Oh, oh, you really love me? Not sorry anymore. I'm done. Oh, boy!"
—Are you serious? –inquirió la productora, dejando salir la risa que quiso contener. Una cosa era mirar a Kiko bailar así, y otra cosa era Seiya tratando de actuar cute.
—Es obvio que no. –afirmó Yaten, plasmando una mueca de desagrado.
—Y creo que te equivocaste en la parte que alza los hombros, cuando camina hacia atrás. –agregó Taiki, haciendo girar a medias la silla.
—Cierto, después de la vuelta se supone que pones las manos en la cintura y das tres pasos hacia atrás, alzando el hombro en cada paso. –indicó Rei, alzando ligeramente un hombro.
—¿A sí? Pues me gustaría verte hacerlo, Hino-chan. –retó Seiya, cruzándose de brazos. Plantado frente a ella, le dedicó una sonrisa de superioridad, que supo, lograría provocarla.
—Oh, por supuesto que lo harás. –enunció, incorporándose de la consola.
—Are you serious? –apuntó Yaten, duplicando la incredulidad de su expresión.
—Pensé que no te gustaba. –dijo Taiki.
—Y no me gusta, pero vamos, con esa mercadotecnia que utilizó SMent, en este país es imposible no saberse esa coreografía del demonio. –aclaró Hino, dando un giro, para imitar el segmento de baile en conflicto. Giro, manos en la cintura, tres pasos hacia atrás, hombros, pose de lado y un gesto tentador con la mano.
Los tres hombres la observaron de lo más divertidos. ¿Incluso ella era engatusada por ese tipo de cosas?
—Pretty good. Eso último se supone que es un corazón, no un espiral, pero buen intento. –juzgó la vocecilla dulzona que, con su jovialidad, vino a romper la complicidad del estudio.
Kiko Alley había llegado.
—Lamento el retraso, pero mi entrevista con Steady se prolongó más de lo que pensé –dijo, entrando al salón con un paso firme y seguro. Dejó su pequeño bolso negro, con perlas bordadas, en la mesa de caoba que se hallaba en medio de la estancia. Sus varias pulseras de plata, tintinearon alegremente a su movimiento-. Pero no necesito explicarlo, ustedes saben cómo es eso, ¿no chicos?
Taiki y Seiya no tuvieron oportunidad de responder, pues ella se apresuró a saludarlos alegre y efusiva, abrazándolos amistosamente. Ellos por supuesto, tan herméticos en su trato social, o con personas que apenas conocían, se sorprendieron con la audaz acción. Lo cual no detuvo a la chica Alley, que se expresaba con una confidencia y familiaridad, que retóricamente, inducía a la conversación. Su sonrisa, blanca y enmarcada en un precioso fucsia mate, se alargaba encantadora y fascinante, mientras sus dedos, adornados de anillos y uñas azules, sostenían un vaso de té helado. Usaba el pelo suelto, y la luz blanca y azulina de los reflectores en el techo, hacían brillar el tono rubio cobrizo de su look. El atuendo que la ataviaba era simple –una blusa blanca de mangas largas y cuello alto, junto a una falda negra y botas largas de ante-, pero a leguas se notaba el trabajo impecable de su equipo de estilistas.
Instintivamente, Rei se miró a sí misma y se preguntó por qué esa mañana había optado por la hoddie de Adidas y tenis, en vez de los pantalones de cuero y el saco de botones dorados que se quedaron colgados en su closet. No obstante, aquel pensamiento apenas le duró el segundo que a Kiko le tomó, el acercarse al sillón de piel y situarse frente a Yaten. Con un brío fresco y juvenil, le extendió la mano.
—Hola, soy Kiko Alley y soy una gran admiradora de Three Lights, pero sobre todo tuya. ¡Estoy realmente emocionada de trabajar contigo!
La expresión ceñuda de Yaten, más que reflejar el hastío acostumbrado, denotó un aturdimiento que bien podía adjudicarse a la súbita y desatinada confesión de la chica Alley, o a su hiperactiva y refulgente personalidad. O quizá a ambas. Sus ojos la miraron con extrañeza, mientras en su fuero interno, se preguntaba cómo debía lidiar con una muchachita como esa sin ser descortés y sin riesgo de arruinar los ánimos de la grabación. Y es que, independientemente de que sabía que esa colaboración era una cosa importante para Rei y para sus hermanos, también lo era para él por ser miembro del grupo, y porque, inmerso como estaba en la creación de aquella canción, era algo que quería pulir lo mejor posible.
—Ah, gracias. Trabajemos duro en esto. –respondió magro, estrechando la mano femenina. Pequeña y suave al tacto.
—¡Por supuesto! –expresó con una sonrisa resplandeciente-. ¿Sabes? Mi manager y todos en general, me dicen que eres difícil de tratar, pero yo más bien creo que eres genial.
Para cualquier chica, enunciar aquellas frases sin tartamudear, constituiría toda una magistral proeza. La manera tan natural en que ella vertía palabras de sus labios, era intimidante; y también envidiable.
Rei carraspeó para aterrizar las energías. La pelirroja se volvió al llamado y sus ojos grises sonrieron.
—Oh, tú debes ser la productora, ¿verdad? –se aproximó a Hino-. Mi manager no para de hablar de ti. Dice que eres un As para esto.
Manteniendo su serenidad y calma, Rei tuvo que morderse los labios para no sonreírse en su vanidad. Y es que, demonios, era buena echándose al bolso a la gente.
No pudo reservarse el gusto de detestarla.
—Sí, lo soy. Y creo que tenemos mucho trabajo por delante –dijo Rei por fin, dejando a un lado las formalidades para enfocarse en la música. Buscó una impresión del esquema de la canción-. Bien, señorita Alley…
—Kiko. –corrigió la rubiecilla, tomando la hoja que la productora le extendió.
—Bien, Kiko, este es el borrador de "Game Over", con algunos ajustes que difieren del original. Para comenzar, reestructuramos la participación coral por un acompañamiento más activo, que armonice y a la vez se integre con la voz de los chicos. Yaten fue quien sugirió estos cambios basándose en el registro que hemos identificado en tus temas.
—¿En serio? ¡Wow!
—Aunque sólo es una aproximación, puesto que el tipo de melodía que grabaremos no es genéricamente electro-pop, sino una composición de R&B con algunos beats electrónicos –habló Yaten desde el sillón, girando un lápiz entre sus dedos-. ¿Crees que podamos hacer algunas grabaciones para corroborar que el registro es el correcto? Si es necesario, haremos más ajustes.
—¡Por supuesto, senpai! Lo que digas. ¿Dónde está la cabina?
Seiya casi se atraganta con el Vitamin Water que bebía, sorprendido de ver cómo en esta ocasión era Yaten quien se robaba la atención de la famosa idol. Debía aceptar que aquello fue un golpe para su orgullo, teniendo en cuenta que él era el carismático y cariñoso, pero también era gracioso, notar a Yaten tensarse por la libertad con la que Kiko-chan se dirigía a él. Otro tanto, era la expresión desencajada y adorablemente confusa de su mejor amiga, al ser testigo de tal escena. Como si mirara a un alienígena.
—Hino-san, ¿puedes poner la pista para escuchar la versión preliminar? –solicitó la Alley, abandonando su té helado en la mesa y concentrándose en la esquela en sus manos.
Descolocada por su inesperada iniciativa, Hino asintió y la pieza flotó en el estudio. Los sonidos eran blandos y melódicos, con breves picos electrónicos. El color de las voces se marcaba de forma diferenciada, realzando los matices particulares de cada uno; pero también estaban los silencios, esos vacíos que a la pop-star le tocaba llenar.
Sin ápice de timidez, Kiko Alley entonó las líneas marcadas en el esquema. Su voz, había que aceptar, era bonita; penetrante pero viva, lo que la llevaba a modular tonos altos y agudos. Sin embargo, Rei logró identificar un rasgo singular, que el exceso de sintetizadores velaba completamente. Su voz poseía un gran apoyo nasal.
—¿Lo notaste?
Hino se estremeció ante el susurró de Yaten a su espalda. Sintió su presencia cálida justo detrás de ella; su fragancia inundándole los sentidos. Aquellas sensaciones tan vívidas… ¿Qué era lo que últimamente pasaba con su cuerpo, maldita sea?
Intentando recuperar la compostura, respiró profundamente. ¿Él también lo había notado?
—Sí, pero es imposible darse cuenta con ese arsenal de filtros. –concordó, mirando cómo la chica Alley, dentro de la cabina, se colocaba los audífonos y les hacía una señal con la mano, indicando que se encontraba lista.
—Es rara. –enunció Yaten, observando a Kiko como se observa a un espécimen: intrigado y curioso. Era una chica sumamente extraña.
Rei le miró y pudo contemplar la sonrisa que tenuemente se dibujó en sus labios, una genuina. Y por una razón que no pudo comprender –todavía-, sintió la punzada de un aguijón en el pecho.
—¿Te lo parece? –respondió, desviando su mirada a cualquier otro lugar que le distrajera aquel súbito malestar.
"¿Qué rayos…?"
—¿Comenzamos? –preguntó Taiki, solicitando su aprobación para liberar la pista y ayudar en la captura de las grabaciones. Hino asintió y tomó asiento junto a él. No obstante, por más que quiso, no fue capaz de dejar de ser consciente de la figura de Yaten que, tras un paseo por el salón, terminó por recargarse en la mesa de caoba con los brazos cruzados; con los ojos muy fijos en el cristal de la cabina.
Varias horas de grabación después, se pactó un breve receso. Habían tenido dificultades con la alineación de las voces y se tuvo que ajustar, una y otra vez, la división melódica. Al final, habían alcanzado una versión final, pero no era precisamente lo que esperaban.
—Suena bien, pero…
—No te gusta. –declaró con naturalidad la chica Alley, extrayendo de su bolso un lipstick fucsia.
—No es que no me guste –aclaró Hino- más bien…
—Sientes que todo está alto. –explicó Yaten, desde el sillón de piel.
—¡Exacto!
—¿Cómo alto? –inquirió Seiya, intentando comprender el código de la charla, aunque poco le importó cuando Kiko llamó su atención para posar junto a ella en una selfie.
Hino rodó los ojos pero enseguida se rio. Finalmente veía a Seiya actuar como lo que era: Seiya Kou. Juguetón, coqueto y amigable. Y aquella chica Alley… Aceptaba que había sido prejuiciosa respecto a ella. Tenía talento, pero estaba mal explotado. Típico de Sment, compañía enfocada más en sobre-comercializar a sus artistas que en la creación musical.
—Quiere decir que los tonos de la canción son mayoritariamente agudos. Tu voz, mi voz, la de Yaten y la de Kiko, se mantienen en un mismo rango de musicalidad. Hay variaciones por el color individual de la voz, sí, pero tonalmente, se corresponden en una misma secuencia.
Para mala fortuna de Taiki, su tan acertada explicación sólo encontró eco en los oídos de la productora y el potencial nuevo productor. Seiya y Kiko oyeron a medias, entretenidos como estaban, en subir la foto a sus cuentas de Instagram y Twitter. Más tarde, las redes sociales japonesas se inundarían de teorías y especulaciones acerca de aquella foto y su comentario al pie: "Game over, baby…" acompañado de un corazón, un emoticón de nota musical y otro que realizaba la acción de enviar un beso. Las fans de Seiya, también se declararían en luto nacional al presentir que la diva Kiko-Hime, había irremediablemente atrapado el corazón de su idol favorito.
Pero por lo pronto, intercambiaban cuentas e ignoraban la cátedra de Taiki.
—That's right! Y ese es justo el problema. No se nota la retroalimentación que se busca en una colaboración, no se identifican claramente los diferentes estilos, porque suenan similar. Three Lights y Kiko Alley no figuran por separado en la canción. ¡Es un coro de iglesia!
Yaten y Taiki encontraron gracioso el sarcasmo de Hino, indicio de que comenzaba a bloquearse. Otra señal de eso, fue el modo irritado en que confiscó temporalmente los teléfonos de Seiya y Kiko Alley, y de paso, se bebió de un trago el contenido de Vitamin Water que restaba en la botella de Seiya.
—¿Y no sería mejor regresar al esquema que teníamos ayer por la mañana? –sugirió Taiki.
—Eso no resuelve el asunto del rango tonal.
—Pues entonces trabajemos en eso –punteó Yaten, cansado de darle vueltas a lo mismo. Determinado, se levantó del sofá y consiguió una copia nueva de la letra de la canción-. Mira, es complicado, si no es que imposible, que alguno de nosotros cambie su registro a uno más bajo. Seiya desafinaría, yo no me escucharía y Taiki sonaría demasiado grave. Así que, como yo lo veo, la solución más sensata, es bajar el tono de Kiko.
La pop-star sonrió luminosamente al escuchar al menor de los Kou, llamarla por su nombre.
—Oye, pero ¿estás seguro senpai? Nunca he cantado en tonos bajos.
—Siento que podría funcionar –le respondió inusitadamente amigable, una cualidad profesional que, sin darse cuenta, había aprendido a desarrollar-. Tampoco perdemos nada con intentarlo.
Rei meditó su propuesta y se quedó sin palabras. Tenía mucho sentido y todos los factores que le preocupaban habían sido considerados por él. No supo definir, entre el orgullo y la vanidad, qué era lo que le pesaba más. Hubiese querido encontrar esa respuesta ella misma, como la productora sabelotodo que llevaba las riendas de aquel comeback desde sus inicios; no obstante, también encontraba agradable esa sensación de sentirse acompañada, en el ámbito de la creación, por un punto de vista que llegaba a ser tan certero como el suyo; emocionarse por saber, que ahora podía ser capaz de compartir con alguien, su indómita pasión por la música.
—De acuerdo, reestructuremos todo de nuevo.
Alrededor de dos horas, les tomó volver a armar la canción. Desde sus diferentes puntos de vista, Taiki, Yaten y Rei, lograron renovar el esquema de "Game Over", mientras que, Seiya y Kiko se entretuvieron en provocar las redes sociales hasta que estuvo lista: se siguieron mutuamente en sus respectivas cuentas y se comentaron fotos, incluyendo la que acababan de tomar en el estudio, y en las que se les veía muy juntos y amigables. Seiya le dijo: "Deja el Insta y vuelve a la grabación." Y ella le respondió: "Sólo si tú me dejas de distraer."
Pero los dos volvieron al trabajo, cuando Rei llamó a Seiya para entrar a la cabina y ejecutar el primer párrafo que abría la canción. Mientras, explicaba a la señorita Alley, los cambios en su participación.
—Escucha, deberás cantar por debajo de tu rango tonal, eso hará que el color de tu voz sea más vibrante y sutil. ¿Sabías que posees un tono nasal en tu registro?
—No, siempre he trabajado con tonos altos y agudos, y la verdad es que no voy entendiendo muy bien cómo podría realizar estas señalizaciones.
Rei la tranquilizó y le habló sobre cada una de las intervenciones, ejemplificándole con su propia voz, los tonos resaltados en la hoja. La expresión de la idol fue de una total incredulidad y confusión; en ese momento, la seguridad que parecía irradiar a todas horas, pareció menguar. Aun así, una vez que Seiya salió de la cabina, deseándole suerte al pasar al lado de ella, trató de seguir las indicaciones de la productora.
"Una vez más… otra vez… de nuevo… ok, inténtalo otra vez… retiene la voz en el canal nasal… no tan alto… te estás pasando del rango, Kiko, esto no es para un recital..."
Era un desastre.
Pese a los cálculos y ajustes hechos a la canción, el tono de la Alley continuaba sin encajar. Pero Yaten tenía razón, al bajar su rango tonal, la armonía y la intensidad de la pieza se lograba maravillosamente, una tesitura que contrastaba las voces masculinas, con una voz femenina poderosa y bella; sin embargo, Kiko, incapaz de mantener a raya la intensidad de su canto, desafinaba completamente. Y si ella no conseguía alcanzar esas notas, la canción bien podía irse al diablo.
—Dejémoslo aquí, Kiko –dijo Rei, apretando el puente de su nariz, desesperada por los intentos infructuosos-. Descansemos cinco minutos.
La sentencia quedó flotando en el aire y Rei salió del estudio. Los muchachos la observaron irse y supieron leer su frustración, probablemente iba en busca de un respiro que le devolviera la paciencia. O tal vez a gritar al cuarto de baño o algo por el estilo.
—Está molesta, ¿no? Lamento estar causándoles problemas. Me siento como una novata.
—Tranquila, Kiko-chan. Ella no está molesta, sólo está estresada. Esta canción es la más complicada que hemos grabado en todo el álbum, pero no por ti. Las colaboraciones no son algo sencillo, ¿sabes?
Los cálidos ánimos de Seiya hicieron sonreír a la chica Alley, desvaneciendo de su pálido rostro, los rasgos de angustia que lo hacían ver apagado y sin su vitalidad natural.
—Tal vez sería mejor si canto algunos coros y…
—No –zanjó Yaten, cruzándose de brazos-. Estoy seguro de que puedes hacer esto, Kiko. Lo sé. Sólo necesitamos practicarlo otro poco. Ven, creo que simplemente estás apoyando mal.
Para cuando Rei regresó al estudio, los tres chicos se hallaban rodeando a la señorita Alley en el sillón de piel. Taiki de pie, recargado en la consola, Seiya, en el extremo del sillón más cercano a la puerta, y Yaten y Kiko, sentados uno al lado del otro, con sus copias de la canción en la mano. Le extrañó aquella aura de confidencia y atenciones. ¿Es que la pop-star era verdaderamente toda una novedad? Supo que no era así, cuando al escuchar con mayor atención, se dio cuenta de lo que realmente sucedía.
"Apoya en el diafragma pero no en la garganta… Dosifica la potencia de tu voz, reteniéndola en el canal nasal, eso hará que no sobrepases el rango tonal y se genere una ligera vibración… Eso es, pero controla más tu respiración o no podrás mantenerlo… Sí, así, muy bien, ya vas entrando en el color. Sugiero que distribuyas tu dicción, una ligera separación de las sílabas puede ayudarte a dosificar y apoyar correctamente… Prueba con esta línea… Un poco más alto… No tanto… Así, sí, excelente, mantenlo de ese modo…"
Yaten ayudaba a la chica Alley a ensayar sus participaciones en "Game Over", instruyéndola sobre el método y técnica que abría que usar para ejercitar el conjunto articulatorio fonador y lograr el color deseado. Con buenos resultados, por cierto, pues tal parecía que la señorita Alley había logrado comprender y asir el registro que se necesitaba.
Absurdamente, eso no la hizo sentir mejor. Y lo peor, era no saber por qué. Se suponía que debería alegrarse, estar casi brincando de la felicidad porque por fin, Kiko conseguía materializar el esquema de la melodía y sonaba tal como ella, Yaten y Taiki, lo configuraran en su mente; aliviada de que la colaboración no resultara un fracaso o un intento mediocre. Pero no. Rei se hallaba con un malestar desconocido agitándole las entrañas. La escena la incomodó: la atención y cuidado de sus tres estrellas para con la invitada Alley, la calma con la que la orientaban, la agradable e infinita paciencia de Yaten para explicarle todo, cuidadosa y atentamente. ¿Desde cuándo se había convertido en el señor amable?
"Es rara…"
Y por segunda vez en ese día, Rei sintió una presión aguijoneándole el pecho.
—¡Lo tengo, Hino-san!
La emoción tintineando en la voz de la pop-star, le hizo disipar todo pensamiento y sensación sombría. Esbozando una breve sonrisa, Rei la miró indulgente, pidiéndole que se preparara para otra ronda de grabaciones. La chica, con la confianza renovada, se enfiló a la cabina.
—¡Gracias, senpai! ¡Eres genial! ¡En cuanto terminemos esto, definitivamente te invitaré una comida! –clamó Kiko, colocándose los audífonos, contentísima de poder quitarse el estigma de cantante novata y finalmente ser capaz de cantar esa maldita canción que no la hacía lucir tan cool como esperó, en especial con su Three- Light-crush predilecto observándola; aunque con lo encantadores que Seiya y Taiki le resultaron, tampoco le sentó bien quedar como una principiante delante de ellos. Curiosamente, eso sirvió para tener a los tres hombres ocupados en ella, ayudándole adorablemente a hacer las cosas bien. Ella, tan acostumbrada a ser el centro de atención en todas partes y recibir un trato especial de las personas a su alrededor, no pudo ser más feliz, pero esa felicidad radicaba, no en el hecho de acaparar toda su atención, sino en el hecho de sentir su aceptación como par, como una colega inserta en el mismo medio, al mismo nivel. El aura de una verdadera colaboración. Lo que no ocurrió en las tres ocasiones que fue llamada para intervenir en una melodía que no era la suya, y de las que vagamente recordaba sólo haber llegado y seguir instrucciones del productor en turno. Más alto, más bajo, más fuerte, más melódico. Cuestión de una hora y ya estaba de vuelta en su agencia. No había sido realmente partícipe en la creación de una canción, como ahora lo hacía, y eso le otorgaba una sensación de importancia, que iba más allá de tener los focos de la fama sobre ella.
Yaten rodó los ojos por las impertinencias de aquella jovencita.
Sin embargo, sonrió. Fugazmente, pero sonrió.
La encontraba un poco irritante con su actitud infantiloide y caprichosa, pero no al punto de no soportarla. Quizá fuera el modo en que se conducía, con esa grácil libertad y seguridad para andar por la vida sin intimidarse por las circunstancias o personas, y que a pesar de tener la pinta de toda una diva, no temía reconocer francamente sus faltas, pedir disculpas o aceptar la ayuda de otros. Y es que en aquel mundo de celebridades, esas cualidades eran una rara reliquia ya casi inexistente en el medio.
—¡Concéntrate, niña! –le dijo, forzando una voz gruñona, tal como un profesor haría con su distraída estudiante.
Seiya burlábase de su hermano menor, aconsejándole que aprovechara la oportunidad de ser aceptado en sociedad y gustar a una chica bonita y famosa, que así tal vez dejaría de ser tan amargado. También exigió a la idol, que fuera amable con sus posibles lazos parentales y extendiera la invitación a los otros dos miembros de Three Lights.
Taiki se divertía de lo lindo escuchando las lides de los hermanos. Yaten mandando al diablo a Seiya, y el pelinegro riéndose en su cara, mientras Kiko soltaba una risilla que resonaba desde la cabina a las bocinas del estudio.
En tanto Rei…
Rei no sabía lo que le pasaba.
Forzadamente, pretendía sonreírse para integrarse al ánimo general; sin embargo, dentro, el pecho seguía contrayéndosele y enviándole diminutos pinchazos. Le inquietaba presenciar toda esa algarabía y sentía un agrio disgusto abrasarle las vísceras; no obstante, al preguntarse sobre la razón de su estado, encontraba insensata la idea de creer que fuera algo parecido a los celos, lo que la hacía sentirse de aquella manera estúpida.
Más todo lo olvidó, cuando escuchó a Kiko cantar.
"For-get the bri-ght days
We-ca-nnot back. I see your face
I realize… there's-no-love"
—¡Allí está! ¡Allí está! ¿Lo oyes? –exclamó Hino, emocionada por las magníficas tonalidades que apreció; en su repentino arrebato, sorprendió a Yaten jalándolo de la camisa y zarandeándolo para demandar su atención. Él, regalándole una sonrisa rendida, asintió.
—La vibración es preciosa, ¿verdad?
—Es bellísima. –dijo ella, correspondiéndole con una sonrisa extasiada.
Nuevamente, el reloj se detuvo. Por varios segundos, sus ojos se engarzaron, tropezando con ese mudo entendimiento que se reflejaba en sus pupilas, verde y violeta. ¿Qué era eso, tan cercano a la complicidad? ¿Qué era eso, tan palpitante e indescriptible? Rei no entendía por qué sus piernas temblaban y sus mejillas amenazaban con calentarse.
Y es que no… No podía ser que…
Él, él no le estaba pareciendo atractivo, ¿cierto?
"Es una maldita locura."
—Otra vez, Kiko, casi lo logras, pero recuerda dosificar la potencia de tu voz en el canal nasal. El último fraseo no es tan alto.
Él había dejado de mirarla, había roto el hechizo. Contemplándolo dar las correctas indicaciones, embebido en los sonidos, inmerso en la creación artística, por un instante le pareció brillante.
Como una estrella inalcanzable.
Pero no, ella no podía estar deslumbrándose por él, ¿cierto?
"Estoy enloqueciendo."
.::.
¡Holas!
Esta vez no demoré tanto como la última vez, quise aprovechar que mi muso Levine continúa cargado de inspiración y me puse a trabajar en lo más que pude, aunque quizá por su carácter de entremés, puede que si o no les haya gustado tanto como a mí, pero este capítulo es útil y necesario para dejarnos ver algunas aristas pendientes de los personajes, para finalmente, dejarnos ir a la declinación de esta historia. Taiki y su amorío con Saki, Seiya recuperado de su decepción amorosa y flirteando con una J-pop star encandilada con Yaten. ¿Hará esto último mella en los sentimientos de alguna de las mujeres involucradas? Por lo pronto, vemos que en Rei sí, que al fin se da cuenta que algo va raro, que algo le pasa con Yaten, aunque es demasiado tontita para verlo, ¿qué vaticinan para estos dos? ¿Serena pasará ya al olvido? En nuestro próximo capítulo, nos encontraremos por fin con nuestra pequeña Hino lidiar con su recien descubierta confusión, las bromas amorosas de un viejo amigo, y una sorpresiva propuesta. ¿Alguien ya quiere el próximo? *-*
Muchas gracias por sus lecturas y comentarios, en especial a: Jenny Anderson , Lexie C, Kamisumi Shirohoshi, serenalucy, Cary Kou & misuzu. No saben lo que mi corazón se deleita, llora y se alegra con sus opiniones :')
Y a todos los que se pasan anonimamente, un placer escribir y compartirlo con todos ustedes que se dan la molestia de asomarse a este espacio.
¿Comentarios? ¿Revws?
.:Sol:.
