.::. She kills my EGO .::.
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Disclaimer: Todo personaje aparecido y por aparecer son propiedad intelectual de Naoko Takeuchi, la historia y trama son propiedad reservada de la autora aquí presente.
Recording 019
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A diferencia de las grabaciones con Kiko Alley, las grabaciones con el rapero y productor Clazzik, resultaron ser todo un homenaje a la eficacia. La experiencia y el don creativo que poseía el hombre de casi treinta años, convirtió los trabajos de la segunda colaboración en una vivencia profesional sin precedentes para las tres estrellas; incluso para Rei, que aunque ya había trabajado con él en un par de grabaciones que hizo para Incube, la compañía musical euroasiática, no lo había hecho en un grado en que se le considerara co-productora directa.
Cuando Hino llegó aquella mañana al salón de grabaciones, Clazzik ya se hallaba instalado en la consola junto a Taiki y Yaten, con quienes intercambiaba, natural y fluidamente, algunas palabras. Tal parecía que las presentaciones e introducciones se hallaban hechas y que, quien llegaba tarde a la fiesta, en realidad era ella. Asombrada, miró su reloj.
¡Pero si estaba con diez minutos de anticipación!
Divertida, sonrió, recordándose el primer día que trabajó con Three Lights y anheló con todas sus fuerzas que algún día la motivación por la música les hiciera necesitar de ella, tal como se necesita una taza de café al despertar. Y ahora, mirándolos completamente insertos en la tarea de tomar las riendas de su carrera musical, podría decir que ese día milagrosamente había llegado.
—Buenos días, creo que llego algo tarde.
Al sonido de su voz, los tres hombres se giraron para mirarla.
—No en realidad, más bien creo que fuimos nosotros los que llegamos antes. Seiya hizo demasiado ruido desde las cinco de la mañana, así que ya nadie pudo dormir y preferimos venir desde temprano. –explicó Taiki, dándole la bienvenida con su afable y relajada expresión. Rei no dejaba de pensar en que algo le notaba cambiado, a pesar de no saber definir el qué.
—Hacer ejercicios en la caminadora no me parece una actividad escandalosa, de hecho, sería recomendable que ustedes dos tomaran más en serio las rutinas del entrenador Higurashi. Están perdiendo condición. –habló Seiya desde la cabina, bajándose los audífonos al cuello para unirse a la conversación general, y de paso, saludar a su mejor amiga al dedicarle esas simples palabras. Ella por supuesto, lo comprendió perfectamente.
—Sería mejor si cerraras la boca y te concentraras en tu parte, eso sí que sería recomendable. –zanjó Yaten, ocupándose en guardar las tomas que recién capturaran.
El ácido apunte sacó a Taiki una sonrisa socarrona, con las pocas horas de sueño decente –dícese en una cama y sin pausas-, que apenas podían disfrutar últimamente, se vio bien servido de la acusación hecha a su hermano. No le causó nada de gracia ver perturbado su descanso por la repentina y enérgica sesión de ejercicios.
Por supuesto, Yaten no se dio por aludido y, concentrado todo su interés en las ideas y el conocimiento que el nuevo colaborador les compartía a manos llenas, inclusive obvió la presencia de Hino en un acto inconsciente que sólo duró el momento, que a Clazzik le tomó abrazarla con afecto. Llegado aquel instante, su cuerpo se tensó.
Sabía que se conocían, ella lo mencionó cuándo anunció que trabajarían con él, pero la idea de saber que Rei siempre tendría hombres de todo tipo pululando a su alrededor, no dejaba de contrariarle. ¿Cuántos de esos hombres trataban con ella con tanta libertad y confianza? Por su salud mental, no querría saber la respuesta. Tampoco era como si le correspondiera saberla.
Se permitió una mirada para recordarse su imagen. La encontró encantadora con su saco azul marino de corte militar y botones dorados; el pelo suelto peinado de lado y las ondas cayendo sobre su hombro derecho. Le descolocó percatarse que, al alcanzar sus ojos, Hino le miraba de una forma intensa que no supo descifrar. No obstante, bien podría haberse tratado de una ilusión falaz de su mente pues, ella había desviado tan rápidamente sus pupilas, que no pudo asegurarlo.
Pero, ese leve rosa en sus pómulos… ¿no había sido acaso un sonrojo?
—Oye Reiko, qué voz tan grandiosa tiene este chico –señaló Clazzik con su barbilla, al locutorio donde cantaba Seiya-. Desde Mirlo no había escuchado un color tan cálido y versátil. ¿Dónde lo encontraste? ¿Qué estos chicos no cantaban Jpop cursi para adolescentes?
Rei echó a reír por su ácida y directa sinceridad, una de las cualidades de su personalidad carismática. Se habían conocido en Incube y terminaron congeniando, tanto por el trabajo musical, como por la franqueza de sus caracteres. Fue notable cómo en un lapso corto de tiempo, Rei logró ganarse la estima y aprecio de Clazzik, por lo que, en cuanto ella le habló sobre una colaboración en el álbum de la agrupación que ella dirigía, no lo pensó dos veces y aceptó de inmediato. El rapero lamentó que su disquera no tomara la decisión de contratar a un espíritu tan libre y creativo como el suyo; no obstante, se alegraba de que el CEO de Lantis hubiese visto lo que los otros no y valorara la increíble capacidad que poseía, encomendándole a su grupo estrella del momento.
—Sí, bueno, quitamos algunos ponys y arcoíris e insertamos algunos riffs y sampleos.
Clazzik rio por su ingenioso sentido del humor.
—Buen trabajo, Reiko. La pieza es bastante buena, tiene excelentes elementos melódicos, una perspicaz estructura vocal y una letra inteligente: algo pegajosa, con mensaje empático… Va a venderse bien.
—Gracias, Shuji –le llamó por su verdadero nombre-. Pero tendré que decirte que esta vez comparto mi crédito con Yaten, él me ayudó a armar el bosquejo inicial. Es un alivio tener tu visto bueno en la última canción del álbum. Lanzamos en tres semanas.
—Oh, ¿de verdad? Buen trabajo, enanín –felicitó el rapero, palmeando enérgicamente su espalda-. Tienes madera de buen productor.
Para Clazzik, que era bastante alto, denominar a su compañero de grabaciones como "bajito" no iba con el afán de ofenderle, sino como una muestra de reconocimiento; no obstante, para Yaten, en broma o lo que fuera, el mote no le cayó en nada a su orgullo varonil.
Rei y Taiki estallaron en risas hasta que Seiya, inusitadamente, demandó que se pusieran serios porque ya se había cansado de esperar allí dentro sin hacer nada y que si ya no le tocaba a grabar bien podía irse a la cafetería de al lado por algún aperitivo porque ya tenía hambre y se estaba poniendo de mal humor.
Allí estaban las consecuencias de madrugar y desayunar demasiado temprano.
Puestos en cintura por el mediando de los Kou, Rei, Three Lights y el productor invitado, continuaron los trabajos de "Like magic", una canción ligera de ritmos pausados y gotas de rock & blues, ensamble perfecto para insertar los estribillos de rap creados por Clazzik. Un tipo de acople bastante popular en el medio musical por entonces.
—¿Y cómo va mi equipo maravilla?
La inesperada llegada de Kai Taniyama al estudio los sacó, momentáneamente, de su concentración. Sin embargo, no se detuvieron. Seiya continuó cantando la estrofa del segundo verso mientras Yaten y Taiki se mantuvieron al control de la consola. Sólo Rei y Clazzik que se hallaban escuchando y valorando las grabaciones, recargados en la mesa de trabajo, ubicada al centro del estudio, pudieron estar en condiciones de saludarlo adecuadamente. Ambos con un abrazo y un apretón de manos, en especial al colaborador huésped, con quien Taniyama intercambió más que un saludo e incluyó una cálida bienvenida a Lantis.
—Traje algunas bebidas y aperitivos. No sé qué de todo esto les gustará pero intenté hacer una elección variada. –habló el CEO, abriendo las tres bolsas de papel que había dejado en la mesa antes de dar los saludos.
Rei se acercó a ayudarle a sacar todo. Le resultaban conmovedoras las atenciones que Kai Taniyama les prodigaba para su bienestar y comodidad, ya fuera presentándose él mismo –cuando el tiempo de su agenda se lo permitía- para saber sus necesidades o enviando a alguien para solventarlas. En esta ocasión, intuitivamente había determinado que, siendo el día de grabación de la última canción del álbum, sus muchachos no habrían tenido tiempo siquiera de almorzar.
Certeramente, no se equivocó.
Una vez terminado el fragmento, Seiya salió de la cabina y se unió a Taiki y Yaten para saludar a su jefe. Kai los recibió gustoso y bonachón como un orgulloso padre que encuentra a sus niños haciendo disciplinadamente la tarea. Como un gesto de condecoración, dio a cada uno una bebida vitaminada.
—Por cierto Rei-chan, vi a tu novio en "Terrance". –apuntó el CEO anecdóticamente.
El comentario vertido por Taniyama hizo que las miradas fueran a parar a la joven productora que, tomada por sorpresa, no supo de lo que su empleador hablaba hasta que sintió el silencio desvanecer el antojo con el que miraba y saboreaba el panini de queso mozzarella y cabra que aguardaba por ella sobre la mesa.
—¿Qué? ¿Cuál novio?
—El chico pelirrojo, ese con el que a veces…
Las mejillas de Hino se tornaron rojas como dos grandes manzanas.
—¡Ah, no! No Taniyama-san, él, él no es mi novio –urgió en explicar-. Somos muy buenos amigos, vamos a la misma universidad. No hay nada más. A veces tiene asuntos por esta zona, me llama y nos encontramos en el café.
Quiso golpear a Seiya y desvanecer su burlona expresión de: "Ninguno en este salón te cree nada de ese cuento, lo sabes ¿no?" Ni qué decir del modo en que evitó a toda costa toparse con las pupilas de los otros dos hermanos o de Shuji.
—¿En serio? Qué decepción –suspiró Taniyama-. Pensé que en verdad salías con él, inclusive ya estaba por hacerte firmar un acuerdo de privacidad, soltería y todo eso.
—¿Un acuerdo de soltería? –preguntó, confusa.
—Claro que no, sólo estoy bromeando –rio Kai-. Te pusiste blanca, Hino-chan. ¿Es que te gusta alguien ahora mismo?
—¡Taniyama-san!
—De acuerdo, de acuerdo, no tienes que decirme. Ustedes mis estrellitas son tan aburridas…
Clazzik se solazaba de lo lindo presenciando cómo el CEO se divertía a costa de sus artistas, tomándoles el pelo. Encontraba esa dinámica bastante extraña para el medio en que se encontraban, pero si algo se decía de Lantis, era precisamente que no se parecía en nada a las otras disqueras, desde las relaciones con sus artistas, como en la manera de hacer música. Y ahora era testigo presencial de tales rumores.
Con el hielo roto y olvidado el asunto del estado sentimental de la productora –por lo menos por la mayoría-, decidieron tomar un break para almorzar algo. Taniyama se puso al tanto de los avances y Rei de los pendientes, Seiya del nuevo promocional con Orion, la famosa marca de joyería y Taiki de la reunión para el viernes con los ejecutivos de las cadenas televisoras del país. Shuji bromeó con su intención de alistarse en Lantis y confesó que nunca le habían agradado los niños lindos de Three Lights, cosa de la que ahora se retractaba al constatar que eran diferentes, más agresivos artísticamente y con más con personalidad.
—¿Se supone que tendría que dar las gracias por eso?
—Es un elogio, enanín.
—Pues no suena mucho a uno –señaló, levantándose de la mesa- ¿Deberíamos continuar? Ya pasa de mediodía.
Ante la mención de la hora, Rei se incorporó como impulsada por un resorte.
—Él tiene razón, deberíamos continuar. –secundó Rei, sintiéndose extraña al decir "Él".
Sin embargo, fue incapaz de formular su nombre sin sentir que se ruborizaba. Era incomprensible aquel remolino de sensaciones y pensamientos que últimamente la allanaban con respecto al menor de los Kou, y no fue hasta la grabación con Kiko Alley que pudo darse cuenta. Algo le pasaba con él, algo que no sabía bien definir y que estaba muy lejos de la situación inicial en que coincidieron por primera vez en ese mismo estudio.
Ya no era odio e indiferencia, tampoco distanciamiento y obligación, mucho menos disgusto y tomento. Le admiraba. Su evolución a nivel personal y profesional la había encantado en mil formas, él se transformó, se había fortalecido y su esplendor, la había tocado. Sí, le admiraba. Insensata sería si no fuera consciente de la forma en que sus ojos, como atraídos por un imán, recaían frecuentemente sobre él, atentos a sus movimientos, a sus gestos o a sus acciones.
Probablemente, el descubrimiento de sus habilidades para la creación musical haya sido el bastión que la hizo inclinarse a su favor, pero no era tonta como para ignorar que desde antes, su cuerpo se vio doblegado por sensaciones y palpitaciones que, en nada, tenían que ver con la admiración, sino con otra cosa.
Atracción.
Hino se mordió los labios al percibir el fantasma de un sello reaparecer sobre sus labios. Tragó saliva al rememorar, fugazmente, el beso que Yaten le había robado en el rodaje del MV. La cercanía de su cuerpo, sus manos delgadas asiendo su cuello, su fragancia ahogando sus sentidos…
Necesitó respirar hondo para no delatar la inquietud que le produjo evocar la turbulenta escena. La imagen de él acorralándola en el ascensor, tampoco fue una que le tranquilizara las emociones. Su cerebro parecía estar disfrutando infinitamente con el mal rato que le estaba haciendo pasar en medio de un asunto de mayor relevancia que la fiesta, que de pronto, habían decidido armar sus hormonas.
¿Es que no sólo era admiración, sino que ahora resultaba que le gustaba?
"No es… No, puede… No, Rei Hino, ¿estás demente?"
—¿Te parece bien si entro ahora?
Su corazón dio un salto al escuchar su voz. Yaten se hallaba frente a ella, esperando por una respuesta. Su garganta se bloqueó.
—¿Estás bien? Te ves resfriada.
Acto seguido, él posó una mano sobre su frente para corroborar su temperatura. Gran error, considerando que, con la clase de pensamientos que surcaban su mente, su temperatura corporal no hizo sino aumentar junto al rubor de su rostro.
—¿Tienes fiebre? –inquirió Seiya, acercándose preocupado al oír la suposición.
Hino se irritó al verse de nuevo el centro de la atención general cuando, afectada por sus emociones, lo que quería era ir a meterse debajo de una piedra.
—No, no me pasa nada, sólo hace un poco de calor. ¿Podríamos concentrarnos de una vez? Entra a la cabina Yaten, es tu turno. –zanjó, liberándose del contacto del platinado para huir al sofá de cuero, al otro extremo del estudio. Necesitaba espacio para respirar.
Seiya no insistió y calló, pero la siguió con los ojos. Sabía que algo la alteraba, se veía nerviosa y difusa. Quizá fuera el estrés del comeback, pero no era común en ella perder los estribos y la calma en cuestiones profesionales. Aunque tal vez lo que la contrariaba no pertenecía a ese tipo de asuntos. No obstante, ¿qué hacer para ayudarla? Si ella no se abría a él, él tampoco podría acercarse, y no por falta de confianza, más bien por respeto a su personalidad.
Rei no era de las mujeres que exponen sus problemas y piden consejo para solucionarlos, su estilo era más bien el de reflexionar el problema, darle vueltas para analizarlo y hasta entonces, si resulta necesario, pedir una opinión externa. No antes. Así, en esas circunstancias, lo único que podía hacer era mantenerse en su rol de observador y estar allí en caso de que se requiriere. Ahora que su visión del mundo se hallaba más abierta a la empatía por los demás y no enfocada en una sola persona, Seiya caía en cuenta de que podía leer, en su entorno inmediato, cosas que antes podían pasarle desapercibidas y, que su panorama antes gris por el duelo del rechazo, en realidad no era tan gris como creía.
¿Acaso eso era lo que la madurez significaba? Seiya pensó que no lo sabía, aunque ahora, finalmente, podía decir que sí, ahora se sentía en paz en relación con el expediente Tsukino. La había amado, sinceramente, intensamente; pero había sido su decisión, su opción de vida y eso no le correspondía a él recriminárselo. Tema finito.
—Debe prestármelos alguna vez, Taniyama-san. Creo que hoy me iré de aquí lleno de ideas para nuevas canciones y ya los tengo ya en mente. Sus voces por separado son un diamante en bruto para pulir. –expresó Shuji, palmeando amigablemente el hombro de Seiya.
—Por supuesto, cuenta con ellos –concedió el CEO-. Y no echaré en saco roto lo que has dicho. Si un día concluyes contrato con Incube y te llamó para integrarte a las filas de Lantis, no aceptaré un no por respuesta, ¿de acuerdo?
Clazzik sonrió y asintió con agrado. Seiya, celebro y apoyó la moción.
—Me voy por ahora, Reiko –anunció Taniyama, incorporándose de su cómoda posición en el sofá-. Pedí una ronda de comida para la tarde, por favor hagan una pausa para alimentarse y descansar. Te llamaré más tarde para concertar una reunión en la que ajustaremos los últimos acabados del álbum. Un placer saludarte, Shuji. –concluyó, despidiéndose de los presentes.
Rei asintió y lo miró partir. Con la atención de nuevo en la tierra, ella y Clazzik se enfocaron en las grabaciones de Yaten. Ambos escucharon la improvisación de estribillos no contemplados en el esquema original y Rei no pudo ocultar el entusiasmo que la abordó al notar la seguridad con la que los tres iban en aquella colaboración, dejando una impresión impecable. Su íntimo deseo de verles convertidos en artistas, en el estricto sentido de "creadores" de música, se cumplía frente a sus ojos.
Y embargada como estaba en su orgullo de productora, no fue consciente de la manera en que miraba a Yaten, embebida y con una sonrisa de idiota. Él sí y el corazón en su pecho tembló.
¿Qué era ese brillo pincelado en sus ojos? ¿Por qué ella lo miraba así? ¿Qué acaso no se daba cuenta de las consecuencias de esa mirada? Maldita sea, lo estaba poniendo nervioso.
La distracción de sus pensamientos le llevó a desafinar el registro, ganándose un par de comentarios irónicos por parte de Seiya y Clazzik. Yaten los ignoró y solicitó repetir la última línea, prometiéndose a sí mismo, enfocarse en la línea. Su timbre inconfundible verberó en el equipo de sonido con sus notas aspiradas y melódicas. No resistió mirar por el cristal de la cabina y se descolocó al advertir que Rei no había dejado de observarle, como absorta. ¿Qué se suponía que significaba eso?
Yaten no dejaba de pensar en lo que ella antes refiriera sobre el pelirrojo violinista y en lo ansiosa que se tornó al aclarar el supuesto "malentendido". ¿Cómo es un malentendido un beso de mutuo acuerdo? Ok, sí, pudieren existir unas cuantas explicaciones coherentes y creíbles para ello, pero él las desconocía. No era un adivinó, ¡por Dios! ¿Cómo iba a saber que ellos dos no estaban en una relación?
Kami, ¿eso era cierto? ¿Ellos no tenían nada que ver? ¿Aquel tipo no era su novio? Yaten no podía ignorar el significado encerrado en tal suposición: todavía tenía una oportunidad de acercarse a ella, de conquistarla. ¿Lo rechazaría? No estaba seguro. Mirándola así, frente a él, de pronto sentía una esperanza renovada.
Y es que, si se permitía repasar los hechos acontecidos entre los dos los últimos meses, era indudable que algo se había gestado: una correspondencia, un entendimiento que había derivado en complicidad. Y si consideraba todas aquellas circunstancias, actitudes, palabras y silencios; y si osaba tomarlas a su favor, entonces Yaten… aún si no estuviese seguro, al menos podía sentirla vulnerable frente a él, con esa ligera inclinación que no sabía descifrar.
Rei necesitó respirar cuando su desequilibrada imaginación le hizo especular con la idea de que él le cantaba, que desde la cabina, entonaba para ella el fragmento en que su yo lirico confesaba su fatal enamoramiento. Él la miraba fijamente y eso no ayudó a su trastornado cerebro a desechar tales delirios. Mucho menos cuando al término de su grabación, él, insensatamente, le guiñó un ojo.
Sus mejillas ardieron y su corazón palpitó acelerado.
—Ustedes dos deben esconderlo muy bien, por lo menos hasta que el éxito de este álbum esté afianzado. Una vez que te ganes el respeto de tus seguidores y colegas, ya nada podrá manchar tu reputación.
Rei frunció las cejas y miró confundida a Clazzik, situado a su lado en el largo sillón de piel.
—¿Esconder qué? ¿No entiendo de lo qué hablas?
—Que están saliendo, por supuesto. Tú y el enanín. ¿Qué más va a ser?
Debió haber sido asqueroso cuando el café, que en ese momento bebía, manchó el traslucido brillo de la mesilla de centro, y de paso, a la eterna bola de billar 8 fulgurando en el centro. Sí, Reiko se había atragantado con el café y lo había escupido de la impresión.
—¿Qué? No, Shuji, creo lo estás malentendiendo, nosotros…
—Lo tomaremos muy en cuenta, gracias. –comentó Yaten, entrando en el salón con una cara de disgusto por el desastre, cincelándole el rostro.
Hino casi lo apuñala con los ojos.
—¡Yaten!
—¿Qué? Nos ha descubierto cariño, no hay nada que se pueda hacer. –apuntó, dócil e indulgente, como una recomendación a Hino de que era inútil seguir guardando el oscuro secreto.
Y sin un ápice de remordimiento, el peliplata fue por su chaqueta y salió del estudio, pretextando sesión con Higurashi, el entrenador físico.
Hino parpadeó sin palabras, un gesto de incredulidad no cabía en su rostro. ¿Por qué hacía algo como eso? Yaten era un idiota. Y era un idiota porque aquellas declaraciones le habían puesto el corazón a latir como un desquiciado. Otra vez.
Taiki no le dio importancia, creyendo que era una más de las tretas que su hermano gastaba para hacer rabiar a la joven productora. Sin embargo, Seiya ya no lograba convencerse de aquella explicación, quizá dos de meses antes sí, pero ahora, no veía propósito en su inesperado proceder. No quería adelantarse a las especulaciones, pero para él, la situación no lucía muy normal que digamos.
Y Shuji, él rio por la claridad de los hechos. La química entre esos dos estaba allí, flotando en la habitación como una tormenta eléctrica. Era evidente y resultaba gracioso que una de dos: nadie aún se hubiese dado cuenta –incluidos los involucrados-, o que lo ocultaran de un modo tan patético, que cualquiera con sensibilidad y un poco de atención, podía verlo. En fin, en algún momento habría de saberse, ¿no? Y en ese caso, su consejo podría ser de alguna utilidad.
Libre la cabina, en rapero entró a grabar el fragmento de su intervención en "Like magic".
Eran las nueve de la noche cuando Shuji se despidió de sus amigos, Seiya se fue con él ante la invitación del rapero a acompañarlo al after party de la inauguración de una boutique de marca que promocionaba. Rei lo consideró conveniente dado el esfuerzo que todos habían hecho ese día, era justo que ellos descansaran o se divirtieran un poco. De cualquier manera, no habría ya nada qué hacer más que ajustes en la armonización y ensamble de todas las canciones en el entregable del álbum y la incorporación de los solos.
El reloj casi marcó las diez, cuando Taiki e Hino salieron del estudio y subieron al elevador, allí se encontraron con Yaten, que regresaba de la sesión con el entrenador Higurashi.
—¿Han terminado? –preguntó, desistiendo de su intención de bajarse en el piso. Era obvio que ya era hora de irse a casa.
—Sí, Shuji te dejó saludos. Dice que llamará cuando tenga listas sus nuevas canciones. –apuntó Taiki, sacando de su bolsillo el teléfono que comenzaba a timbrar. Al mirar el remitente, oprimió el botón del piso siguiente.
—Creo que me bajaré aquí, adelántense ustedes. Hay poca señal y es algo importante. Te veo en casa, Yaten.
Y en cuanto el elevador se detuvo, Taiki desapareció por el pasillo, dejándolos solos.
La atmósfera conocida incomodó a Rei. Evitó a toda costa llenar su memoria de imágenes y sensaciones que la hiciesen hiperventilar; aspiró profundo, tratando de mantenerse ecuánime y serena.
¿Podía su cerebro dejar de crearse telarañas en la cabeza?
—¿Así que decidiste seguir el consejo de Seiya y retomar los entrenamientos con Higurashi? –habló Reiko, creando conversación circunstancial.
—No necesito el consejo de un rehabilitado del rechazo para tener sesiones de preparación física con mi entrenador. Las he tenido los últimos dos años sin gritar a los cuatro vientos que lo hago. Además, está en nuestro contrato. Seiya es un hablador. –dijo Yaten, concentrado en el numero rojo que cambiaba con cada piso descendido.
—¿Está en su contrato? ¿En serio?
—No, pero ¿tú crees que las fans sólo nos siguen por el talento?
Hino rodó los ojos y rio por su eternísimo sarcasmo.
—Por cierto, ¿qué rayos fue eso? –preguntó, con la duda pulsando en su lengua.
—¿Qué fue, qué?
—Aquello con Shuji, lo de que estamos saliendo. "Nos ha descubierto cariño, no hay nada que se pueda hacer" –imitó su aspirada voz flotando en el estudio- ¿Por qué has inventado eso?
Yaten sonrió por lo gracioso que era escucharla emular su propia versión de él y la encontró adorable. Sacó de su boca la paleta de cereza que saboreaba para quitarse la ansiedad que desde hace semanas, venia sintiendo cada vez que ponía un pie en Lantis. Desconocía a ciencia cierta, si la razón se hallaba en su apretada agenda o en la mujer que dirigía sus trabajos musicales.
Divertido, ladeó su cabeza.
—¿Quién dijo que era un invento?
—¿Qué dices?
—Sal conmigo.
Las palabras se atrancaron en la garganta de la productora y el aire se esfumó de sus pulmones ¿Había escuchado bien? Él, él…
—Escuchaste bien. Estoy pidiéndote una cita.
Dios.
—¿Te apetecería si saliéramos a un café? Aunque no sé si eso sea buena idea, es un lugar muy concurrido y ya sabes, Aoi podría infartarse si algo así se filtrara en la prensa. O tal vez podríamos ir al departamento y ordenar algo para comer, aunque tampoco creo que sea un escenario cómodo para ambos.
Yaten parloteaba neutral, quitado de la pena, como si nada de lo que dijera resultase insólito en su conversación, como si invitar a salir chicas fuese su primordial especialidad; mientras que ella, ella sólo sentía temblar las piernas. ¿En verdad le estaba pidiendo salir? ¿Yaten Kou? ¿Una cita?
"¿Eres una retrasada? ¡Es tan obvio!", juró escuchar a Minako, abofeteándole mentalmente, por segunda vez, ante la torpeza con la que siempre parecía conducirse en cuestiones amorosas.
¿Amorosas? ¿Amor? ¿Cómo había brincado de una cita al amor? Rei no tenía una idea, su mente de había puesto en blanco y lo único que fue capaz de percibir, fue ese incontrolable mariposeo revoloteándole en el estómago, junto al ardor que le inundaba la cara.
—Creo que lo más confortable sería citarnos en Lantis. ¿No te molesta si cenamos aquí? ¿Te parece el viernes? Podríamos terminar los pendientes del día y luego ordenar algo bueno para cenar. La sala de ensayos parece ser una opción tentativa para que nadie nos moleste, ¿no crees?
—Sí… es decir, espera, ¿por qué tú…?
—Me gustas.
Rei se quedó helada y sus ojos, cansados, se abrieron de la impresión. Sólo el ruido de las puertas, al abrirse, la sacó de su aturdimiento.
—Ok, entonces el viernes. Mañana nos vemos.
Y así, en cuanto el elevador se detuvo en el primer sótano y cerró sus puertas, Yaten liberó el aire que había estado conteniendo desde que, en un impulso valiente como estúpido, le había soltado a Hino lo de salir; y luego, como si aquello no hubiese sido suficiente, le había confesado directamente sus sentimientos.
"Me gustas"
Yaten se llevó una mano a la cara.
"¿Lo hice? ¿En serio se lo dije?"
Pero es que su boca no había podido parar cuando, a cada gesto tímido de ella y a medida que el encantador sonrojo se intensificaba en sus mejillas, su lengua escupía palabras, una detrás de otra, que milagrosamente contuvieron coherencia y asertividad, pues de lo contrario, habría quedado como el idiota más grande del universo.
Además, ella no había enunciado un "no". Tampoco un "si", pero sus reacciones hablaron por ella. No atisbó disgusto, hubo más bien sorpresa, incredulidad; no hubo molestia, sino una desazón causada por una timidez adolescente que no le conocía. Pero lo que en verdad le animó, lo que encendió la pequeña chispa que le hizo albergar una oportunidad, fueron sus ojos. ¡Cuán lindamente brillaban! Ellos fueron los que le dijeron, los que le expresaron ese "si" que no necesitó ni una palabra.
¿Sería ella capaz de leer sus sentimientos? ¿Sería él capaz de transmitírselos?
Claro, Yaten no fue el único que sentía explotar sus neuronas. Rei necesitó parar un trio de veces en el trayecto a Hikawa porque manos al volante temblaban y su lucidez se vio nublada por lo recién sucedido.
Llegó a casa ofuscada y sin aire. Los latidos en su pecho no menguaron por más que intentó calmarse. No obstante, Mina al mirarla entrar, ni siquiera reparó en su estado.
—Oh, llegas a tiempo para la cena. Lita hizo un té delicioso. Está duchándose.
—Hola, Mina –saludó, abandonando su bolso en el piso-. ¿De verdad? Mataría por una taza para mis nervios. –declaró, deshaciéndose del saco azul.
—Uhm, sí. Oye, es cierto que Seiya está saliendo con Kiko Alley. –inquirió la Aino, cepillando su cabello húmedo.
—¿Qué? ¿De dónde sacas eso?
—Todo el mundo habla de eso en Twitter e Insta.
—¿No se suponía que odiabas a Three Lights y no querías saber nada de ellos? ¿Cómo es que ahora te importa?
—Sí, pero el chisme es el chisme. En el set es la comidilla del momento. –apuntó, fraccionando su pelo para trenzarlo.
—Por supuesto que no, la princesa Alley resultó ser una disciplinada y carismática persona, así que terminó haciéndose amiga de los tres.
—¿De los tres? ¿Me lo juras? ¿Yaten, la diva, siquiera le dirigió la palabra?
—De hecho él fue quien la ayudó a realizar sus grabaciones. –señaló la pelinegra, recostándose en la duela para hallar un poco de descanso.
—¿Estamos hablando del mismo Yaten Kou? Ojos verdes, cabello plateado, mal carácter…
—Sí, Mina el mismo. No es tan infernal como crees.
—Ahora mismo, ¿lo estás defendiendo?
Rei intentó que el calor que subía a sus pómulos, no se le notara.
—No lo estoy defendiendo, es sólo que… ellos han cambiado, ¿de acuerdo? Son agradables cuando les hayas el modo.
Minako miró a su amiga con claro escepticismo, pero decidió ser condescendiente y no continuar con el tema.
—Oye, ¿y no crees que cierta personita se haya inquietado con esto? Yo realmente creí que sí era verdad. Se ven tan afectuosos en esa foto… y Seiya se ve súper bien. No notarías que fue rechazado hace unas semanas.
—¡Minako!
—¿Qué? No recrimines mi sinceridad. Es la verdad.
—Sí, pero no tienes que hacerlo sonar tan cruel. –censuró, incorporándose en la duela, en posición de loto.
La rubia se encogió de hombros indicándole que no había solución a eso.
—De cualquier modo, si es o no verdad, a ella no debería importarle, inquietarle o lo que sea. Eligió a Darien, ¿ok? Ella lo decidió por sí misma.
—No lo decidió por sí misma y lo sabes. –contradijo la Aino.
—¡Lo hizo! Decidió hacer caso a las personas que decidieron a quién debía querer y por qué. No es una niña, Mina, no la defiendas. –alteróse la guardiana de Marte, levantándose para echarse a andar por la habitación.
—No la estoy defendiendo, Rei. Sólo digo que es una chica muy confundida y que tal vez, si hablamos con ella, el aclaremos la cabeza un poquito –notó cómo la pelinegra rodaba los ojos-. Sí, ya sé que ya lo hemos hecho, pero quizá esta sea la conversación que la empuje a decidirse.
—No lo sé, Mina. ¿Crees que nos escuche como las escuchó a ellas? Porque no estoy dispuesta a permitir que vuelva a lastimar a Seiya.
—Nadie quiere eso, el chico es cute, qué puedo decir. Cuidaremos que no pase nada de eso, ¿de acuerdo? –tranquilizóle y le extendió la mano para que dejara de caminar sin rumbo y fuera a sentarse junto a ella para esperar a Lita y tomar el té.
—De acuerdo –consintió Rei, dejando salir un suspiro. Tomó la pequeña mano y más calmada, se sentó a su lado-. Ahora, ¿me puedes decir qué pasó en el episodio de ayer de tu serie? No pude verlo.
—¡Te perdiste lo mejor! ¡Naoki por fin regresa del Polo Norte! Y vieras qué beso le plantó Hikari…
—¡OMG! ¿En verdad? ¡Ya era hora! ¡Hasta que se dio cuenta la mujer! –articuló emocionada por el rumbo que había tomado el argumento. En un tono más confidencial, preguntó-: ¿Y cómo besa tu co-estrella de reparto?
Minako sonrió pícara.
—Tiene talento el muchacho.
Ambas chicas se soltaron a reír y pretendieron olvidar sus cotidianas preocupaciones, el asunto de una princesa desorientada, presiones diarias y para Rei, una dosis extra de tensión y mariposas encapsuladas en un solo nombre: Yaten Kou.
.::.
Hey!
Vengo otra vez con una nueva entrega. Y sí, por fin Rei se da cuenta que algo le pasa con el muchachito Kou, quien se nos ha armado de valor y bam! La ha invitado a salir y le ha dicho que le gusta. Dios, creo que fue demasiado para un solo capítulo xD Aunque he de decir que revisando, esta historia en sí ha sido larga para que en capítulo 19, por fin se diera la acción jajajajaja Lo siento, creo que yo estoy chapada a la antigua y para mí, el proceso de enamoramiento es sumamente interesante, y pues bueno, aquí está esto. Digo, para mi va bien el ritmo narrativo, aunque bien parecerá a alguien que esto se torna muy lento, lamento si es así, pero en mi pacto con el lector, así va la trama y pues espero seguir contando con vuestro apoyo. Y ¿será que Serena pasará al olvido definitivamente? Hagan sus apuestas LOL
En nuestro próximo capítulo, Seiya tendrá un lindo gesto con sus fans, Lita y Rei tienen una conversación interesante y ¿qué pasará en esta cita? ¿El álbum por fin quedará listo? ¿Alguien ya quiere el próximo? *-*
Muchas gracias por sus lecturas y comentarios, en especial a: serenalucy , Lexie C, Kamisumi Shirohoshi, Jenny Anderson, len & misuzu. No saben lo que mi corazón se deleita, llora y se alegra con sus opiniones :')
Y a todos los que se pasan anonimamente, un placer escribir y compartirlo con todos ustedes que se dan la molestia de asomarse a este espacio.
¿Comentarios? ¿Revws?
.:Sol:.
