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Hay momentos en la vida en las que hay que dejar de sentir miedo y dejar de dudar para finalmente actuar de una vez, darle forma al presente, saltar las piedras para dejar de tomar caminos que no conducen a nada.

Vivía escondida, protegida en el calor de su hogar y a pesar de que ahora una morena de sonrisa encantadora, de personalidad atrapante compartía su vida, no estaba satisfecha. Sentía que a pesar de que su vida estaba dando un giro, un cambio, todavía no se enfrentaba de cara con la vida y por lo tanto no la disfrutaba.

Recorrió de arriba abajo cada parte de ese edificio que con el dinero que le dejo su primer libro se encargo de comprar y tras la ida de su ultimo inquilino lo transformó en su fortaleza, en su caballo de Troya. Estaba cansada de la rutina que estaba llevando, estaba cansada de esas cuatros paredes pero sobre todo estaba cansada de perderse de los detalles, de las pequeñas cosas que le traía Rachel a su vida.

Como cuando una tarde que Rachel llego riendo a carcajadas producto de la torrencial lluvia que azotaba Londres y que por supuesto la había agarrado desprevenida, a pesar de que Quinn siempre le insistía en que llevara paraguas, aquella estrepitosa carcajada llego a los oídos de la rubia que justo se estaba haciendo un café, salió al salón encontrándose a una morena que se deshacía de las prendas mojadas mientras que su risa no cesaba.

Nunca me voy a acostumbrar al tiempo de esta ciudad-atino a decir bajo la incrédula mirada de Quinn.

Sin más que decir dejo un beso tierno en la mejilla de Quinn y se perdió en su habitación no sin antes anunciarle que se daría una ducha caliente y que esperaba su café negro cuando saliera.

Ella no había disfrutado del caer de la lluvia sobre su cuerpo hacía más de 6 años y cada vez sentía más la necesidad de hacer algo como aquello.

Estaba siendo víctima de sus extremas decisiones, pero no fue consciente de ellas hasta que Rachel se cruzó en su vida, con su aire despreocupado, con su ímpetu para perseguir su sueño. Ella sólo se había dedicado a escribir en la seguridad de su hogar, aventurándose a crear personajes que salían de su imaginación, de su deseo por vivir una vida distinta. Sin embargo casi 2 meses después de la llegada de Rachel a su vida, todo ese miedo estaba desapareciendo, convirtiéndose en valor, o bueno deseo de una vida normal.

Ni Noah, ni Santana, ni Britt habían sido capaces de que su miedo a salir y no por aquella fobia de la que no quedaba nada hacía años, desapareciera.

Su miedo era al sentirse expuesta, vulnerable ante el contacto social, sí, tenía síntomas de las secuelas de su fobia, como pequeños ataques de ansiedad o el sentirse agobiada. Pero la verdad era que lo que Quinn Fabray tenía era miedo a ser una inadaptada, cosa que estaba muy lejos de ser.

Ahí estaba con su casa convertida en la mansión del conde Drácula, según Britt y la maldita fiesta no sería si no hasta en 2 días. Su cabeza estaba ultimando los detalles de la cita que tendría con Rachel en 1 hora y sus 12 minutos exactamente, pero el problema más grande que tenía en ese momento estaba delante de sus ojos en forma de vestido, bueno 3 vestidos para ser exactos.

No tenía una cita hacia el mismo tiempo que llevaba encerrada, porque ahora Quinn Fabray se sentía así atrapada, encerrada en su castillo, esperando que el príncipe la rescatara, tal vez se estaba sintiendo mas Hope que nunca, aunque su princesa era la heroína salvadora del príncipe encantado.

Su dilema no podía extenderse mucho más, tres opciones totalmente distintas tenía adelante suyo y no sabía con cual quedarse.

Un vestido color uva con atravesadas líneas en rosa que llegaba hasta sus rodillas, con un escote normal nada revelador era la primera opción, lo acompañaría con un saco negro y unas botas hasta sus tobillos.

La segunda era más simple pero no menos elegante, un típico vestido negro ceñido hasta su cintura y con su falda con vuelo de color blanco, nada jugado pero que sin duda le quedaba genial, el abrigo seria el mismo pero con un cambio en sus pies, en vez de botas serian unos zapatos negros de tacón pero no tan altos, para no hacer sentir mal a Rachel. Porque Quinn estaba en todos los detalles y uno de esos sería no opacar la belleza de su morena.

Y su ultima y mas jugada opción era un vestido blanco hasta sus rodillas que delineaba cada curva que llevaba con orgullo, el abrigo para acompañarlo sería beige largo hasta arriba de sus rodillas y unos zapatos del mismo color que el abrigo.

Se dejo caer cansada en el sillón que estaba a un costado de su cama visiblemente molesta por su falta de decisión, así que decidió echarlo a suerte, agarro un papel y escribió los colores de los vestidos y el que saliera sería el elegido.

Lo hizo, agito su mano con vigor y dejó escapar unos de esos papelitos al suelo, al tomarlo sonrió porque era toda una estupidez lo que estaba haciendo. Finalmente la segunda opción fue la elegida producto del azar así que satisfecha por tener que lidiar con una cosa menos se metió en la ducha, todavía le faltaba ese detalle, maquillarse, peinarse, vestirse y llegar puntual a su cita.

Pero si creían que el drama de ese hogar terminaba ahí se equivocan, Rachel Berry era dueña de una gran indecisión a la hora de las citas y era capaz de sentirse nerviosa, ansiosa, insegura y muchas cosas más en sólo un pestañar. Pero había que darle crédito en algo, a pesar de estar en Londres era capaz de contagiar de esos nervios a sus padres y a su amiga.

Cariño cualquier cosa que te pongas le gustara- decía Leroy mientras que desde la cámara de su portátil veía con una sonrisa juguetona un cantidad indefinida de ropa encima de la cama de Rachel.

No Rachel no hagas caso a ese viejo anticuado, lleva tus piernas al aire- contradecía Amy, con ella había establecido conexión desde la tablet de Quinn, bendita tecnología.

Mas respeto pelirroja de bote- acuso Leroy rápidamente y Rachel no pudo evitar rodar sus ojos.

Se pueden concentrar? Hola los llame para que me ayuden no para que peleen como siempre- los reto sentándose en su cama cubierta por una toalla, porque ella llevaba bañada, perfumada y peinada hacia 2 horas.

Dinos dónde vas a ir?- pidió con suavidad Hiram que hasta ese momento se había mantenido al margen de la discusión Amy vs Leroy.

Dijo que era una sorpresa, que cualquier cosa me quedaría perfecta, pero sé que ella llevara vestido- respondió

Bueno que ella lleve vestido solo te dice que tu también tienes que estar acorde y por supuesto nada atrevido- aconsejo su padre ganándose la atención de todos- creo que hace unos meses te mande un vestido negro ese que deja tu espalda descubierta y…

Mis piernas estilizadas- agrego Rachel entusiasmada-gracias papá eres el mejor, ya sé que me pondré y…

Rachel- llamo Amy- usa los zapatos negros que tienen esos pinches de chica mala en la parte de atrás-

Gracias por ayudarme, los amo-agradeció con una sonrisa brillante en su rostro.

No hay de que Rachel y ya sabes nada de besos en la primera cita-bromeo Leroy haciendo sonrojar a su hija.

Y luego hablaremos con Quinn sobre sus intenciones-

Papá- reprocho Rachel, odiaba cuando se ponían así de sobreprotectores- saben qué? Se me hace tarde, mañana los llamo, los quiero- saludo a las pantallas y corto la comunicación con los tres a la vez, no era de mal educada solo quería evitar que los 3 se pusieran de acuerdo para hacer sentir incomoda a Quinn.

Agarro ese vestido negro que todavía no había usado, el corte era perfecto su escote era justo ni tan pronunciado ni tan cerrado tampoco, pero el detalle como bien lo había dicho Hiram residía en su espalda, tal vez el otoño Londinense le daría una tregua y la dejaría disfrutarlo o que en este caso Quinn lo disfrutara.

19 horas marcaba el reloj de la rubia quien se estaba echando la última mirada en el espejo antes de salir a buscar a Rachel, ese día solo se vieron para almorzar y poco más, un poco nerviosas incluso conversaron sobre nada importante, ni siquiera Rachel fue capaz de contarle sobre la nueva tarea que el sr Snow había pedido y eso era mucho decir, a la morena le encantaba contarle con lujo cada detalle de sus clases con aquel hombre de profundos ojos verdes y divertida barba colorada.

Nadie podía culparlas, tendrían su primera cita como personas normales, no es que no lo fueran pero siendo Quinn una de sus protagonistas era normal tener ese pensamiento.

Ahí estaba Lucy Quinn Fabray parada en la puerta de la habitación de Rachel Barbra Berry, tomando valor para tocar a su puerta y dar comienzo a su tan ansiada primera cita.

Dos golpes le anunciaron a la morena que todo era real, que no se había vestido de esa manera especial por nada.

Buenas noches- saludo Quinn con una sonrisa bañando su rostro.

Buenas noches Quinn- verla ahí parada frente a sus ojos la hizo temblar de pies a cabeza, hermosa, elegante, una mujer que enamoraría a quien se propusiera.

Estas… estas muy hermosa Rachel- alago con un ligero balbuceo, porque si Quinn la hizo temblar a Rachel, la morena no iba ser menos y todavía no había visto el detalle de su espalda- estas lista?-pregunto con suavidad.

Si, si agarro mi abrigo y soy toda tuya- respondió con un guiño de ojos girándose hacia la derecha para quedar de espalda a la rubia, por supuesto que ese movimiento estaba completamente pensado y el efecto no tardo en surgir, al volverse Quinn parecía estar algo tiesa, paralizada tal vez- estas bien?- quiso saber ante el rostro algo enrojecido de la rubia.

Yo…tu… eres… vamos?- atino a contestar estirando su mano para que Rachel la tomara, esta solo asintió con su cabeza y tomo del brazo a la rubia para caminar hacia el auto.

No hablaron nada y no porque no tuvieran nada que decir, si no porque se sentían sorprendentemente incomodas, una cosa era jugar como ellas lo hacían en la comodidad de su hogar, provocándose una a la otra pero eso, eso era una cita, eso no era jugar, eso era sin duda asumir y aunque ya se habían dicho que se gustaban no podían evitar sentirse de esa manera.

Y… donde iremos?-se aventuro a decir Rachel.

Sabes bailar?- una pregunta con otra pregunta no ayudaba en mucho a la morena.

Bueno… depende que tengo que saber bailar?- si Quinn jugaba ella también.

Sonrió tontamente, eran esas cosas las que más disfrutaba de estar con Rachel no necesitaba esforzarse porque todo parecía fluir sin más.

Ya sabes un poco de esto y de lo otro- respondió meneando su cabeza de forma divertida.

El camino fue un poco más ameno, por fin Rachel pudo contarle la tarea que el sr Snow le había mandado hacer y no era más ni nada menos que un diván, que el estilo de diseño era libre pero que lo tendrían que justificar, decir que Quinn disfrutaba de escuchar como Rachel relataba con entusiasmo las ideas que tenía para su tarea era poco, podía estar escuchándola por horas, la morena era una apasionada en lo que respecta a su carrera, no solo quería aprender a crear muebles, Rachel Berry quería convertirse en el Picasso del diseño y por supuesto lo conseguiría.

Hemos llegado- anunció Quinn estacionado el auto enfrente de un edificio un tanto rustico, cuidado pero rustico, con una entrada de piso de mármol y dos columnas blancas de estilo romano.- cenaremos y bailaremos- dijo abandonando el auto para poder abrir la puerta del copiloto.

Que caballera-bromeo Rachel haciendo sonrojar a la rubia.

Mmmm me gusta más… señorella- apuntillo Quinn mordiéndose el labio.

Señorella?- cuestiono divertida mirando hacían la rubia que no tardo en tomar su brazo y dirigir sus pasos hacia la entrada de dicho edificio.

Si, una mezcla de caballero y señorita- explico guiñando un ojo de forma elocuente.

En la entrada Quinn indico en la recepción que tenían una reserva a su nombre y 5 segundos más tarde un muchacho vestido con un traje negro, camisa blanca y un gracioso corbatín rojo las guio por un extenso pasillo que daba a un salón circular también de piso de mármol pero con el detalle que era como un tablero de ajedrez blanco y negro.

Rachel no decía nada solo disfrutaba de todo lo que iba apareciendo delante de sus ojos y agradecía haber elegido aquel vestido que llevaba.

Atravesaron el salón hasta llegar a unas escaleras blancas que daban al piso superior, Rachel seguía agarrada al brazo de Quinn y esta no podía sentirse más dichosa de tener a esa mujer a su lado. Lejos había quedado cualquier pensamiento o sensación de agobio, ver la mirada expectante de la morena era el mejor remedio para todos sus males.

Señoritas esta es su mesa, cuando quieran vendré a tomarle su pedido, el show empieza en 1 hora y luego podrán poner a prueba sus dotes para el baile- explico aquel joven con ese acento que tanto le gustaba escuchar a Rachel.

Dios Quinn esto es… es genial, que es este sitio?- no puedo evitar preguntar.

Bueno es un restaurant antiguo de Londres que tiene un exquisito show de baile- contesto clavando sus ojos verdes en los ojos de sorpresa de Rachel.

Me encanta Quinn en serio, pero no tendrías…

Rachel- la corto enseguida- es nuestra primer cita y quería que fuera especial-

Es perfecta- reconoció la morena acariciando la mano de Quinn.

Después de unos minutos de mirar meticulosamente la carta que tenían en frente se decantaron cada una por un plato distinto, demasiado distinto.

Así que lasaña vegetariana- musito curiosa Quinn cuando el chico que le tomo la orden se retiro.

En serio Quinn yo soy despistada en muchas cosas, pero creo que en dos meses tendrías que saber que no como carne- dijo con una risilla escapándole de sus labios.

Yo- rasco su cabeza visiblemente avergonzada- la verdad no preste mucha atención, pero es que has cocinado muchas cosas que llevaban carne y…

Y verduras, mis padres son carnívoros, Amy también lo es y bueno Adam también- interrumpió aquella explicación de porqué no se había dado cuenta de que era vegetariana.

Claro entiendo-

A medida que pasaba el tiempo sus alrededores más lejanos se iban llenando de gente, pero el detalle residía en que las mesas colindantes a ellas estaban vacías y el chico que las había llevado hacia su mesa no pasaba por ahí a menos que Quinn lo llamara.

Eso es apropósito?- pregunto echando un vistazo a su alrededor.

Quinn sonrió- bueno no me puedes culpar, de esta manera tenemos más intimidad- si ese era el punto de vista de la rubia y la verdad era que le encantaba el detalle.

No dijeron mas nada y se dedicaron a disfrutar de la cena que las estaba invitando a ser devorada.

Quinn tienes que probar esto- exclamo Rachel totalmente extasiada por la mezcla de los ingredientes había saboreado.

La rubia solo levanto su ceja observando el rostro de Rachel que era todo un poema- pues qué esperas, dame- pidió Quinn que no tardo en recibir aquel bocado de tan exquisita pasta en su boca de la mano de Rachel.-oh dios mio… Rach esto es riquísimo- atino a decir tapándose la boca con la mano.

Verdad que si?- si era una cita después de todo y los nervios habían quedado olvidados en algún calle que transitaron hasta West End.

Hablaron de manera normal disfrutando de sus compañías, entre pequeñas bromas de la mano de Quinn, algunos que otros sonrojos de parte ambas, cosas típicas de una cita, miradas de acá, guiños de ojo de allá.

Y tan metidas en su capsula estaban que no se dieron cuenta que las luces del salón habían disminuido para dar inicio al show hasta que su mesero personal se acerco para indicarles del comienzo del mismo.

Miraron hacia abajo al salón circular y divisaron una pareja, él llevaba un traje gris con su pelo engominado y ella vestía un delicado vestido negro con un pronunciado corte en su pierna derecha.

La música no tardo en llegar y Rachel no pudo evitar esbozar un gran sonrisa- tango- musito dedicándole una rápida mirada a Quinn que había optado por acercarse a su lado y tener una visión un poco más amplia de la performance que ya estaba dando inicio.

Esa pareja que se deslizaba por aquel salón estaba haciendo las delicias de cada una de las personas que se encontraban allí, eran sensuales y apasionados, sincronizados de tal manera que cualquiera juraría que llevaban haciendo eso desde que nacieron, la pierna de ella subía por la parte de atrás de él con sugerencia. Los quiebres de cinturas, las vueltas para un lado y para el otro, la mano de él presionando sobre la parte baja de la espalda de ella provocando de esta manera una inclinación de su cuerpo y volver a pegarla a su viril pecho de una brusca pero pasional.

Cuando terminaron se podía apreciar producto de la luz que les daba de lleno una capa de sudor sobre sus frentes y como sus respiraciones estaban aceleradas.

Todos aplaudieron sin cesar un mero regalo por aquel show que acaban de regalarle.

Quinn es la mejor cita de todas- musito Rachel con ese entusiasmo que llenaba de luz sus ojos y ampliaba su sonrisa hasta cotas insospechadas.

Bueno, lo mejor está por venir- replico agarrando con firmeza su mano invitándola a bajar como las demás parejas estaban haciendo- bailamos?- invito tratando de descifrar la mirada que le estaba dando Rachel en ese momento.

Con decisión la morena se aferro a la mano de Quinn y caminaron al salón que en ese momento se estaba llenando de parejas amateurs que intentaban de manera fallida imitar a los protagonistas que habían pasado hacia segundos.

No estás nerviosa?- quiso saber Quinn a pasos de llegar al salón.

Un poco, pero muero por intentarlo- respondió con seguridad.

Yo no sé si lo haremos bien, pero que nos van a mirar dalo por hecho- afirmo Quinn frenando en seco a la vez que pegaba a su cuerpo a Rachel, no lo pudo evitar y la morena frunció su ceño por lo dicho por la rubia, hasta que entendió el porqué, la yema de los dedos de Quinn se deslizaron por su espalda con extrema delicadeza como si se fuera a romper o algo así.

No la miraban porque eran dos mujeres bailando o intentándolo, no la miraban porque con sus ojos se decían más que con sus labios, la miraban porque eran hermosas y porque sus cuerpos emanaban amor, había devoción en cada paso que daban, era el intenso agarre de Quinn en la cintura de Rachel lo que llamaba la atención.

No sabían si se querían, no sabían si se estaban enamorando, solo les importaba disfrutar de lo que estaban haciendo sin agobiarse. Cuando Brittany se enterara de que Quinn Fabray estuvo bailando con más de 20 personas a su alrededor saltaría de la felicidad.

Un paso más que importante en la vida de la rubia que no lo hubiera dado de no ser por la motivación que le producía descubrir de lo que se estaba perdiendo de la mano de Rachel Berry.

Me gustas- susurro con la voz algo ronca en el oído de la morena- me encantas-

Un dulce escalofrío recorrió su espalda cuando sintió esas palabras, un escalofrió que por supuesto no escapo para la mano de la rubia.

Me encanta que tu piel se erice por mi culpa- dios si le seguía hablando de esa manera no iba a contenerse sin besarla mucho tiempo más.

Quinn…- que difícil se le hacía hablar- esto yo no sé…

Déjate llevar Rachel- otro susurro grave y sensual que la hacía temblar por completo.

Y lo hizo, Rachel llevo sus manos hacia la cabeza de Quinn y hundió sus dedos en su nuca tironeando levemente su pelo para separarla de su oído obligándola a que la mirara. Esos ojos verdes con pequeños matices amarillos que tanto les gustaban la invitaban a que lo hiciera, que la besara sin ningún tipo de miramientos, sin barreras ni reparo.

Qui…

Y si no lo hacía Rachel lo tendría que hacer Quinn, se inclino presionando mas su mano en la cintura expuesta de la morena y la beso, lento sin apuro, como si sus labios se conocieran de toda la vida, los de Rachel tomaron el labio superior de la rubia entre los suyos a la perfección, saboreando su exquisito gusto, se besaron sin desesperarse recorriendo cada centímetro de carne, los labios de Quinn parecían deshacerse entre los de la morena que era carnosos e imponentes, el baile no había cesado, ahora bailaban y se besaban en una sorprendente sincronización, era un paso para el costado y Rachel inclinaba su cabeza para el otro, un paso hacia delante y Quinn fusionaba mas sus labios con los de la morena, cuánto tiempo había pasado? A quien le importaba cuando se estaban disfrutando como nunca.

Hasta que la espalda de Rachel sintió algo frío y gimió ante el cambio brusco de temperatura.

Se separaron por ese pequeño exabrupto y se dieron cuenta, que el salón estaba vació y que nuevamente Quinn la estaba aprisionando contra una columna fría de mármol.

Ahora entiendo porque dijiste que nos mirarían- bromeo la morena viendo como solo quedaban los meseros acomodando las mesas.

Por lo menos no nos has interrumpido- agrego mientras sus dedos seguían jugando con la espalda de Rachel- vamos a casa?-

Es la primer cita y me quiere llevar a su casa señorita Fabray?- cuestiono divertida mientras se dirigían hacia la salida para buscar sus abrigos.

Que puedo decir… al parecer no soy tan señorella como pensaba- respondió levantando sus hombros con inocencia.

Ya veo que era todo para convencerme de volver con usted-

Tal vez, pero sabe que señorita Berry?- pregunto siguiéndole el juego.

Qué?-

No es para lo que usted cree, yo soy una persona algo peculiar… vera- explico con misterio a la vez que le abría la puerta del auto- estoy en busca del… del verdadero amor, de mi alma gemela, el amor de mis vidas pasadas y me temo que todavía faltan muchas citas más para poder saberlo-

Entonces… tendremos otra cita?-se atrevió a preguntar mordiéndose su labio inferior.

Todas las que hagan falta señorita Berry- respondió poniendo en marcha el coche para volver a su hogar-por cierto… esos zapatos son…

Son- la animo a continuar.

Especiales-musito saliendo de West End con una sonrisa en su rostro.

Ese día no hubo Melisa a pesar de que la tuvo que ver mañanas atrás cuando fue en busca de Rachel y las sillas, ese día no hubo Evony, ni siquiera el recuerdo de Jake, ese día miércoles 28 de octubre no hubo más que Quinn y Rachel conociéndose de una manera distinta, de una manera más intima.

Ese día que estaba llegando a su fin dieron un paso más en la construcción de su amor, disfrutaron de una noche dejando todos los fantasmas que la rodeaban de lado.

El regreso fue en silencio pero lleno de expectativa recorriendo su cuerpo, qué pasaría al llegar? Desde que se habían besado no volvieron a dormir juntas, creyeron conveniente marcar esa apropiada distancia más que nada porque ambas eran conscientes de sus besos podían ser peligrosos.

Señorita Berry, como buena señorella que soy la acompañare hasta la puerta de su habitación- musito abriendo la puerta de su "terrorífico" hogar.

No esperaba menos de usted- agrego continuando aquel especial juego.

Espero que haya disfrutado de la velada y que acepte el viernes ser mi pareja en la fiesta de halloween- se aventuro a pedir con un leve sonrojo inundando su rostro.

Rachel se mordió su labio llena de ternura ante aquella imagen de Quinn- pensé que nunca me lo pediría, pero… permítame ser yo quien pase por usted-

De acuerdo- sonrió jugando con sus manos- es en la puerta azul- bromeo señalando con su cabeza al final del pasillo.

Que tenga buenas noches- pronuncio Rachel abriendo la puerta de su habitación y a punto estuvo de ingresar cuando sintió la mano de Quinn agarrar su brazo con suavidad-si?

No respondió, tiro del brazo de Rachel para acercarla hasta su cuerpo y besarla, pero suavemente sin provocaciones, sin hacerlo de manera intensa, solo un delicado beso de buenas noches.

Buenas noches señorita Berry, que sueñe con los angelitos- susurro sobre los labios de Rachel antes de emprender su camino a su habitación.

Esa noches ambas se durmieron abrazando a su almohada, ambas se durmieron con una sonrisa inmensa en su rostro, esa noche algo especial daba comienzo.


Buenisimooos días para todas...

Que tengan una excelente semana!

Gracias como siempre por cada review son geniales no me voy a cansar de decirlo.

Espero que hayan disfrutado de la cita...