.::. She kills my EGO .::.
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Disclaimer: Todo personaje aparecido y por aparecer son propiedad intelectual de Naoko Takeuchi, la historia y trama son propiedad reservada de la autora aquí presente.
Recording 022
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"Young & talented: Rei Hino. Who is she?
Three Lights producer"
El artículo de cuatro páginas figuraba como uno de los apartados principales de la edición de CéCi para el mes de abril. Lita se deleitó mirando las buenas fotografías elegidas para ilustrar la entrevista; en ellas, Rei lucía risueña y fresca. En una respondiendo a su interlocutora, en otra dirigiendo una de las grabaciones y, en una tercera que sorprendía por su espontaneidad, ella riendo con Seiya y Yaten. Lita miró la imagen una y otra vez, convenciéndose de que no se trataba de una edición o una pose premeditada. No, era real.
"Mou… ¿Cuántas cosas no habrás vivido en ese estudio y te lo guardas para ti sola?", recriminó a la sonriente Rei de la fotografía mientras daba otro mordisco al pan tostado que acompañaba su té de la mañana.
En ese momento, como tratándose de un conjuro, la heredera Hino entró a la cocina y se encontró con su amiga desayunando sobre la encimera. Sonrió enérgica.
—Buenos días, Lita.
—Buenos días, señorita productora de Three Lights. –respondió la castaña, fingiendo una indignación que sólo podría sentir Minako.
Rei se sonrió por lo extraño del saludo y se volvió a verla desde el refrigerador en el que se detuvo para tomar algo de yogurt griego. Encontró su respuesta en la portada de la revista que Lita izó en su mano.
"Ah, eso."
—¿Cuándo hiciste esto? –demandó saber.
—La semana pasada.
—¿Y se puede saber por qué lo sé hasta hoy? Si no fuera porque Minako me pidió comprarla ayer, ni enterada.
—No es como si lo hubiera querido ocultar, Lita –dijo la pelinegra, sentándose en el banco frente a ella-, sólo lo olvidé.
Lita enarcó una ceja, dudosa. Le resultaba muy raro que una cosa tan importante como su primera entrevista como productora fuera omitida por la sacerdotisa.
—¿Todo está bien? –inquirió. Su instinto le decía que se estaba perdiendo de algo relevante.
—Claro que sí, ¿por qué no habría de estarlo? –respondió Rei, bebiendo de la taza de café que con ansia se había servido.
—¿Segura? Es extraño que no nos comentaras algo tan importante.
—Lo siento, en verdad. He tenido muchas cosas en la cabeza y de plano lo olvidé. Creo que esto ameritaba al menos una copa de vino o una cena para celebrar, ¿cierto? Podríamos hacerlo esta noche si están disponibles. –habló la pelinegra, de súbito levantándose para abandonar la taza de café en el fregadero. No obstante, el suspiro de Lita le anunció que era demasiado tarde para huir.
—Rei, eres mala mintiéndome. Ven, vuelve a sentarte y dime qué es lo que en realidad sucede. Sabes que no me rendiré hasta que me lo cuentes.
Ante el mandato de la Kino, la sacerdotisa se mordió los labios. Completamente rendida, fue y se dejó caer en el banco.
—Bien, lo que sucede…
Y terminó relatándole todo lo acontecido durante aquellos meses: desde el rechazo de los idols hasta el asunto espinoso de Serena y Seiya, pasando por el apego y la amistad que fue forjando con los hermanos Kou, su atareada vida en la academia, lo precipitado sobre el asunto con Etou y la irrisoria e inesperada situación con Yaten.
A medida que se lo contaba, Lita miró una paleta de colores desfilar por el rostro de su amiga pero se abstuvo de hacer comentarios; en cambio escuchó paciente hasta que el relato hubo finalizado y, entonces, comenzó a reírse divertida.
—¿Qué? ¿Qué es tan gracioso? –preguntó Rei, ansiosa por su reacción- Por supuesto, hasta yo encuentro mi situación un tanto ridícula.
—No, no es eso. Es que lo veo tan claro.
—Oh, ¿en serio? ¿Qué de todas las partes? Porque créeme que mi cabeza ya no da más para entender.
—¿En verdad no te has dado cuenta? –apuntó indulgente, como una hermana experta a una ignorante.
—¿Darme cuenta de qué?
"No tiene ni idea", se convenció la Kino, sonriéndose maternal.
—Te gusta.
—¿Qué?
—Yaten, él te gusta y mucho.
—¿Qu-qué estás diciendo? ¡Lita! –objetó Hino con colores cándidos iluminándole la cara- ¡Él y yo somos amigos!
—Amigos que se han besado y tienen citas clandestinas –apuntó Lita, divirtiéndose de lo lindo-. No lo niegues, Rei. Yaten te atrae. De otra manera ya le hubieras dejado clara la situación, tal como hiciste con Etou. Y sin embargo, mírate, enrojeces y balbuceas sólo por hablar de lo que te pasa con él.
—Yo no… No es… Maldición. –se rindió.
—¿Lo ves? Está muy claro –sonrió la Kino, rozándole la nariz con su índice-. Ahora, ¿lo invitarás a salir?
—¡Lita! Generalmente esperaría esa clase de comentarios de Minako, no de ti. Y ¿qué me dices tú? ¿Ah? No te veo invitando a salir a Andrew.
—Oye, después de tener tan clara revelación deberías empezar a vislumbrar tu siguiente paso. Y para tu información, ¿recuerdas que te dije que tenía el presentimiento de que se me declararía en el cine? Pues sí, mi querida amiga, lo hizo. Ya soy su novia formal. Ahora, volvamos a ti y a Yaten.
—¡Lita!
—¿Qué? El romance me transforma –excusó soñadoramente, recargando el mentón en la palma de su mano izquierda-. Jamás me hubiese imaginado que entre ustedes dos habría algún tipo de química pero, entre más lo pienso, me resulta lógico. Sus personalidades se parecen.
—Nuestras personalidades no se parecen.
—Ambos son engreídos, a su modo. Los dos son orgullosos, a su modo. Ambos son testarudos, a su modo. Los dos son…
—Ya, es suficiente –cortó la numeración que la chef hacía con la ayuda de sus largos dedos-. Ya entendí, ¿sí?
Las risas de Lita resonaban por toda la cocina.
—No sé. Tal vez –esto último Rei lo dijo entre dientes, sintiendo los colores fulgurar en su faz-. Pero… y sobre lo otro… ¿Tú crees que he sido una mala persona? Quiero decir, con lo del asunto de Seiya y Serena. Desde el principio no debí entrometerm…
—¿Qué? ¿No lo sabes?
Lita y Rei respingaron y se volvieron hacia la voz que provino del umbral. Minako, incorporándose a la conversación truncada, entró al comedor con la somnolencia haciendo mella en su ánimo.
—¿Qué es lo que no sé? ¿Qué es lo que tendría que saber? –indagó Hino confusa.
—¿No se lo has dicho? –interpeló la rubia a la Kino, quien le devolvió una mirada significativa.
—Rompió con Darien. –informó finalmente la chef, adelantándose a la posible explicación sin tacto de la rubia.
—¿Qué? ¿Cómo que…?
—Rompió con Darien: rompió, terminó, finito, bye-bye. –puntualizó Minako, yendo al grano y no dejando lugar a duda alguna.
—¡Y cómo iba yo a saber eso!
Minako se encogió de hombros haciéndose la desentendida; sensatamente decidió que sería más productivo darle los buenos días a la cafetera que ser la vocera de la noticia. Lita carraspeó, pensando que esas no eran formas de tocar un tema tan espinoso.
—Rei, tranquilízate. Sólo pasó lo que todo este tiempo esperamos que pasara: que Serena, por sí misma, se diera cuenta de sus sentimientos y buscara su propio futuro con quien de verdad ama.
Cayendo en el trasfondo de sus palabras, Rei se levantó del banco, como impulsada por un resorte.
—¡Seiya! ¡Tengo que…!
—No –la detuvo Lita tomándola del brazo- déjalos. Si ella ha decidido luchar por lo que en verdad siente y quiere, lo mejor es dejar que lo haga y no interferir. Antes dijiste que te pesaba haberlo hecho, ¿no?
Hino la miró con los ojos llenos de preocupación pero no pudo contradecirla. Lita tenía razón, ya se había inmiscuido demasiado y su participación en el asunto había causado daño a otras personas a su alrededor. Era cierto, si Serena iba en serio, si iba a luchar por su felicidad, ella no tendría qué hacer otra cosa que apoyarla como su amiga. De igual forma, si Seiya, por más herido que estuviese, decidía darle otra oportunidad a su amor, era su propia decisión. Debía apoyarlos a ambos y rezar por su felicidad.
Rendida, asintió en acuerdo.
—¡Perfecto! –celebró Minako al saber el meollo zanjado y resoluto el problema.
Alegre, tomó de los hombros a la doncella de Hikawa e hizo que se sentase de nuevo; dejando frente a ella una nueva taza de café caliente como una advertencia de que ni soñara con que su charla había terminado. A su vez, se sentó a su lado.
—Ahora dime, ¿cuándo es el concierto de apertura del Galaxy Tour? –preguntó en sumo interesada, sorbiendo ruidosamente de su taza de hello kitty!
—El próximo fin de semana.
—¿En verdad? ¿Y estarás allí?
—Mina, ella es la productora. –intervino la Kino, reprimiendo una sonrisa.
—Sí pero, ¿qué tal si ya está harta de trabajar con ellos y ya no quiere ir? Podría pasar y nadie la juzgaría.
Rei soltó una risa divertida por sus cada vez más evidentes comentarios. Se llevó la taza a los labios y bebió, luego agregó cantarina:
—Tengo boletos extra para el concierto.
Los ojos azules de Minako brillaron, dilatándose.
—¿Qué clase de boletos?
—Golden VIP con invitación al After Party.
Minako abrió la boca sorprendida pero enseguida buscó ocultar su emoción. No estaba dispuesta a aceptar en voz alta que, aunque Three Lights rompiera relaciones con ellas, aun gustaba de su música. Secretamente. Bueno, casi secretamente.
—¿Los venderás? Te darían una buena suma por ellos. –quiso sonar desinteresada.
—Supongo que debería tomar eso como una señal de que no quieres ir, ¿verdad? Es una lástima, Yaten se dio a la tarea de reservarlos justamente para ustedes. Pero tienes razón, quizá me den buena plata por ellos.
Ambas amigas la miraron asombradas, en especial la Kino, quien imprimió un particular brillo de complicidad en su expresión, un "¿y aun así sigues negándotelo? Eres una tonta", que Hino supo descifrar pero se hizo la loca.
—Espera. Sé que lo que debería preguntar es por qué Yaten-amargado-Kou te dio esos boletos expresamente para nosotras, así de la nada, sin tener motivos. Pero confieso que en este momento me resulta irrelevante.
—¿Eso quiere decir que irás o no irás? –punteó Hino, solazándose con la debilidad fangirl de su amiga rubia.
La actriz se mordió los labios.
—Por supuesto que iré. Boletos Golden VIP y una invitación a un After Party, ¿quién, en su sano juicio, podría despreciar eso?
—Ahora sé que Minako Aino, no. –apuntó Rei soltando la risa.
—¿Oíste eso, Lita? ¡Iremos al concierto de Three Lights! –gritó la actriz, saltando por toda la cocina. Finalmente la castaña no pudo eludir verse contagiada de su alegría y soltó con ella un gritillo de emoción.
Rei sonreía contenta por el efecto que aquel obsequio por parte del menor de los Kou, causó en sus amigas, justo como él predijera. A ella también le había sorprendido su gesto, teniendo en cuenta que habían pasado muchos meses desde que habían cruzado palabra, y no en los mejores términos que digamos.
—Sería más divertido para ti si miras el concierto con tus amigas, ¿no lo crees? Si te quedas en el backstage no podrás disfrutarlo en su totalidad. Y más importante, no podrás ver los detalles en los que podríamos mejorar el show en las presentaciones subsecuentes, ¿no te parece? –le había dicho el platinado después de entregarle el sobre con los dos boletos. Hino reconoció lo inteligente y persuasivo de su argumento, no obstante, su corazón latía emocionado por lo que en realidad había detrás de aquellas palabras.
Él se preocupaba por ella y quería que estuviese contenta, aun si tenía que realizar acciones que el antiguo Yaten tildaría de impensables y ridículas. Sin embargo, ese Yaten Kou que cómplice le había hecho un gesto para que guardara el secreto y no dijera nada, y que se fue apurado ante el llamado de su manager para ir a los ensayos y el soundcheck al Tokyo Dome, era distinto, era otro. Y Rei había caído rendida por él.
—¡Oh, por Dios! ¡Cuánta gente!
Minako miraba emocionada por la ventana del coche, mientras buscaban un lugar dónde aparcar. Era ese el primero de los conciertos con los que Three Lights volvía a los escenarios tras lanzar a la venta su nuevo álbum, el cual logró colocar –en sólo unas horas- varias de sus canciones en los ranking charts nacionales e internacionales.
Decenas y decenas de personas llegaban al recinto por la estación de tren próxima, andando, en taxis o en coches particulares. No sólo jovencitas, que en su mayoría portaban camisetas oficiales con el nombre de la agrupación en una tipografía enorme o con el rostro de uno de los miembros de la banda en la extensión de sus alborozados pechos; también se hallaban entre los asistentes chicos fanboys, padres de familia, niños y jóvenes adultos.
En pequeños grupos de amigos o en parejas, la gente se dirigía hacia la entrada del Hall, donde buscarían las filas correspondientes a lo indicado en sus tickets.
Les costó encontrar estacionamiento, todo alrededor estaba lleno. Lita, Mina y Rei tuvieron que caminar alrededor de veinte minutos para regresar a las inmediaciones del Tokyo Dome y subir como en peregrinación, las escalinatas del gran estadio. Se contagiaron del entusiasmo de un conjunto de chicas que iban junto a ellas y practicaban, entusiastas, el fanchant de "Just for fun" y del clásico "Search for you love", comenzando ellas también a ensayarlo a medida que avanzaban, engarzadas la tres de los brazos.
—Te cambio mi camiseta. –dijo de pronto Minako, mientras esperaban en la fila número 1. La de la sección VIP.
—¿Qué? ¡No! –respondió Rei, revisando los mensajes que había recibido del staff en su celular.
Todo parecía marchar sobre ruedas. Incluso Seiya le había enviado una fotografía exclusiva del camerino, donde ya el equipo de estilistas hacía su magia. En ella pudo apreciar a Taiki dormitando mientras Kate le maquillaba, y cómo Tori y su implacable secadora daban volumen al cabello plata de Yaten. Asimismo, logró ver que el entrenador Higurashi, Kai Taniyama y Kaji Aoi se encontraban allí y su alma se liberó del gran peso de no estar presente. Le conmovió que todos hubieran estado de acuerdo con la idea de que ella supervisara el concierto desde el público y qué mejor, que en compañía de sus queridas amigas.
—Tal vez se encuentren con Bombón. Estoy pensando en darle un boleto a ella. –le había compartido Seiya a la salida del último ensayo en el Tokyo Dome. En ese instante, Rei comprendió la resolución que él había tomado respecto a Serena: deseaba darse una segunda oportunidad.
Y de corazón se alegró en saberlo.
—Lita, te cambio mi camiseta. –propuso Mina, ahora a Lita.
—Mina te advertimos en el stand que te arrepentirías de escoger ese modelo. Debes hacerte responsable de tu propia impulsividad. –rechazó la Kino, recibiendo uno de los banners que el fanclub de Taiki, Always Tai, regalaba a las fans.
—Está bien, está bien aceptaré con dignidad el seguir exhibiendo la gran nariz de Yaten Kou en todo su esplendor. Total, no es mi nariz. Apuesto a que podré revenderla después en ebay. –rumió, estirando los bordes para apreciar la imagen 2D que abarcaba la mitad de su menudo cuerpo. Sí que había sido muy impulsiva al elegir ese modelo.
Nota mental: la gratitud es un mal consejero.
—¡Kya! ¡Seiya-kun publicó en Insta! –escuchó a las chicas detrás de ella y sus manos buscaron en automático su teléfono.
Las tres miraron la fotografía que el mediano de los Kou había publicado desde su red social. En ella mostraba –en primer plano- una gran sonrisa y dejaba espacio a la cámara de captar a Yaten y a Taiki, detrás de él, sonriendo de forma amigable.
"Tokyo, are you ready for the show?", versaba en la descripción.
Hino sintió de pronto que iba a llorar. ¿Quién le iba a decir que llegaría el día en que sería capaz de producir a una de las bandas más famosas de Japón? ¿Qué un día alguien confiaría en sus habilidades y le dejaría crear música, que era lo que tanto le apasionaba? ¿Quién le iba a decir que un día haría amigos tan entrañables y hasta se enamoraría?
"¡¿Enamorada?!"
—¡Una sola fila, por favor! ¡Las puertas se abrirán en cinco minutos!
El aviso de uno de los miembros del staff de seguridad ni siquiera la dejó reparar en su realización y menos, en su evidente sonrojo. Risas nerviosas allanaron las repletas filas ante la expectación del próximo ingreso al recinto; iba a suceder, el evento más esperado por las fans de Three Lights después de tres largos años: el regreso de sus estrellas.
Amenizado el ambiente con canciones de sus amados artistas, los asistentes ingresaban a las gradas y buscaban sus asientos, se encontraban con conocidos y se tomaban de las manos, coreaban las canciones, probaban sus lighstick, levantaban sus banner… El Tokyo Dome parecía una fiesta en la que todo el mundo se sentía feliz y emocionado. Rei observó desde su lugar en los palcos preferenciales, cómo el lugar se iba llenando a su total capacidad.
Inspiró extasiada.
—¡Serena! ¡Estás aquí! –el grito feliz de Minako llegó a sus oídos y se volvió para ver, efectivamente, a la princesa de la luna ocupar el asiento contiguo a ellas. Seguramente Seiya había buscado por todos medios, reservar aquel lugar cerca de ellas tres.
"Cielos, ese chico", suspiró rendida ante su hermosa nobleza y cariño. Sólo esperaba que su amiga rubia por fin valorara aquel corazón en toda su riqueza y esplendor. Sin embargo, al notar el brillo alegre e ilusionado fulgurando en sus ojos añiles, supo que ella estaba inmensamente feliz.
"Feliz y enamorada"
Minako gritó; Serena gritó; Lita gritó. Rei no tuvo más remedio que unirse a la gritadera y abandonarse a sus sentimientos de fangirl, brincando y abrazándose con sus compañeras.
Cuando las luces lentamente se apagaron en el Tokyo Dome, los alaridos y exclamaciones no se hicieron esperar. ¡El concierto estaba comenzando! La anticipación se ancló en el aire, causando un murmullo de excitado parloteo que gradualmente fue sofocado por el silencio, como si de repente, todo el mundo hubiese contenido la respiración.
Rei observó a Lita, Minako y Serena, las tres aferrando sus dos manos a su corazón, mirando como hechizadas hacia el enorme y oscuro escenario. Aquella imagen la hizo recordar aquella vez, hacía algunos años, en que Mina la había arrastrado a su primer concierto de Three Lights, cuando apenas y los conocía de nombre. ¿Quién diría, después de un lustro, que estaría de nuevo allí asistiendo a su concierto y no sólo como una fan más, sino como su productora?
—¡Está por comenzar! –vociferó Serena cuando la pantalla puesta sobre el escenario se iluminó y el carrete de una cinta vieja empezó a reproducirse, como el intro de antelación al show.
De pronto las luces se extinguieron para volverse a encender de golpe, en un abanico de colores que iluminó a la banda en vivo y dejó los enérgicos acordes de "Just for fun" adueñarse del estadio.
Taiki apareció al centro del escenario con su traje negro brillando entre las nébulas grises del humo, acaparando toda la atención del público. Su voz grave resonó en el Tokyo Dome, haciendo derretir a más de uno. Lita gritó enfebrecida.
Seiya, desbordante de energía, surgió de una plataforma a la izquierda del escenario, cantando ferviente sus estrofas de voz central. Con el gran carisma que le caracterizaba, encendió los ánimos de los fans, haciéndoles brincar y agitar sus lighstick con ahínco.
A la derecha, otra plataforma hizo aparecer a Yaten, cautivando con su porte enfundado en una resplandeciente chaqueta rojiza. El fino sonido de su timbre asemejaba una flauta mágica que hipnotizó con su vivo encanto.
—Hands up! Hands up!
Entre clamores y gritos, el público estallaba en júbilo, loando su regreso después de tanto tiempo de ausencia. La audiencia saltaba y cantaba, coreando canción tras canción y reaccionando ante cada incentivo de sus idol: un saludo, un guiño, una entonación vocal distinta.
—Tokyo, are you ready?
Las luces centelleaban como estrellas, cometas perdidos en la vía láctea. "Everything" se dejó escuchar con sus impresionantes coros y la gente se movió al vaivén de sus acordes de soul, cual si se tratase de un vals.
Lo matices de un arcoíris luminiscente anunciaron la entrada de un "Game over" fuerte y peligroso. Kiko Alley deleitó al público con su potente y recién descubierta tonalidad, jugueteando en el escenario con los tres hermanos: acariciando a uno de los hombros, tomando a otro de las manos, tocando la mejilla del último. Y aun si se tratase de una ensayada coreografía, no dejaba de lado la envidia, los celos y el shipping de los fans que, extasiados, observaban.
La música latía potente, traspasando el alma y los sentidos de los asistentes. La euforia era inexplicable: maravillosa. Taiki, Seiya y Yaten se vigorizaban con la energía y vitalidad del público; impulsándolos a entregarse completamente.
Con "Forbidden Love" la gente se volvió loca. El baile desenfadado y sexy de Seiya seguro que causó uno que otro desmayo entre las secciones, al igual que la arrebatada acción de Taiki al bajar a la zona de vallas y tomar las manos de afortunadas fans que gritaban al pie del escenario, trastornó a la multitud. Yaten, a su forma tan especial, tomó algunos de los presentes lanzados a las plataformas y compartió su afecto: se colgó un collar hecho a mano por alguna fan, alzó y se echó a los hombros uno de los banner de su fanclub, Silverlight, y se tomó al azar, él mismo fotografías con los teléfonos de sus seguidoras, para después devolvérselos a sus dueñas.
—Te lo dije, Yaten iba a ser tu preferido. –apuntó Minako en voz alta, burlona al notarla embobada con el menor de los Kou. En esa ocasión en que la había arrastrado a su primer concierto de Three Lights, la rubia le había visto idéntica expresión y se lo había vaticinado.
La notación provocó en Hino una carcajada limpia, recordándolo. Era cierto, ella se lo había dicho en ese entonces y, orgullosa, se había negado a aceptarlo. No obstante, finalmente podía reconocer que había caído rendida por la voz hermosa y única de Yaten Kou. Aún conservaba su membresía de Starlights con el número 2906 guardada en su armario; todavía le faltaba conseguir una en Silverlight.
La potencia y belleza de sus voces se vieron reflejadas en sus piezas en solitario. Con "Without you" el silencio fue desgarrado por la afligida voz de Seiya, que sensible, taladró en el alma de su público. Taiki y Yaten levantaron los ánimos con el romance palpitando en sus propias canciones, "Lady" & "By my side". La respuesta fue realmente impresionante: se notaba el gran trabajo vocal que durante todos esos meses habían cultivado en el estudio.
El momento cúspide llegó con los acordes de "Search for you love". Con nuevos arreglos, aquella canción que había sido su primer éxito como cantantes, constituyó la conexión íntima y especial con sus fans. Era el himno emocional del grupo, el vínculo con toda esa gente que les apoyaba. Inmersos un momento único, se formó un gran coro que hizo vibrar el Tokyo Dome desde lo más profundo de sus cimientos.
El toque divertido vino de la mano de Clazzik y su ingenioso rap en "Like Magic". Caminando por las plataformas, Three Lights y el prodigio de Incube se desplazaron entre las secciones centrales del estadio, tejiendo sus composiciones y regalando sonrisas de entera satisfacción; los bailarines iban y venían custodiándoles los pasos. Sus frentes brillaban en sudor por la energía desbordada.
Tras casi tres horas de constante entrega, se despidieron con "Look at the sky" como encore. Entre confeti, fuegos artificiales y gritos, los hermanos Kou hicieron del escenario de aquel recinto, su patio de juegos. Saltaron, gritaron, bailaron, rieron. Agradecidos desde el fondo de su ser, se tomaron de las manos junto a su equipo de bailarines y le regalaron a su público una gran reverencia.
Ese definitivamente, había sido un concierto para memorar.
El After tendría lugar en el 'Cocoon', un exclusivo club en Shibuya. A ella asistirían unos cuantos invitados especiales: personal del equipo de Lantis, colaboradores y allegados cercanos de Three Lights, diseñadores, artistas y unos cuantos afortunados, miembros de la elite japonesa, que se habían dado a la tarea de conseguir un lugar en el evento.
El 'Cocoon' era una construcción extraña. Se accedía a él por medio de una escalinata subterránea, ubicada en la esquina de un callejón. Quizá de allí su fama distintiva y high class entre el alma fiestera de la ciudad. Por dentro, el afamado club era una enorme plataforma desnivelada; el lobby era el primer estadio, seguido de escalones en descenso al dance hall y, finalmente hasta el fondo, como si se tratase de un maravilloso altar, se encontraba el stage.
Cuando Mina, Lita y Rei arribaron, el 'Cocoon' estaba repleto. La música latía en el aire, verberando entre respiraciones agitadas y cuerpos que pulsaban, sincronizándose con cada beat. El efecto era instantáneo. Cuando menos se dieron cuenta, sus cuerpos ya se movían con la música.
—¡Hey, Reiko-san! ¡Llegas tarde! –con un grito audible, Kiko Alley las interceptó en el lobby.
—¡Kiko! ¿Estás aquí? Estuviste estupenda en la presentación. –saludó Hino de vuelta, pensando en lo bien que se veía en ese vestido negro de piel.
—¡No me lo perdería por nada del mundo! El ambiente está increíble. ¡No sabes qué nerviosa estaba!
Pronto, y por su natural carisma para socializar, Kiko simpatizó instantáneamente con Mina y Lita. Sin dilación, se encargó de llevar a las tres a la sala exclusiva donde se hallaba Three Lights y sus colaboradores. A la distancia, Rei atisbó a un animado Clazzik conversar con Saki y Taiki, mientras un diligente mesero colocaba bebidas aquí y allá. Su corazón palpitó cuando, en su distracción ociosa, Yaten reparó en ella y le sonrió.
Gentilmente, todos les dieron la bienvenida, haciéndoles espacio entre los sillones largos y semicirculares. Minako y Kiko se sentaron al lado de Shuji, seguido de Saki, Taiki, Lita y Rei, que irremediablemente terminó sentada junto a Yaten.
—¿Y dónde está Seiya? –fue lo primero que preguntó, ignorando el mohín resentido del platinado porque fuera esa su inmediata preocupación.
—¿Por qué crees que de pronto la música se tornó horrenda? –se inclinó a responderle, causando en la doncella un fugaz escalofrío.
Los ojos amatistas buscaron el stage y encontraron al mediano de los Kou manipulando el tornamesa junto al DJ y una divertida Serena Tsukino, bailando a su lado. Su mirada violácea se entornó a Yaten y esperó encontrarse con su gesto de eterna desaprobación; sin embargo, notó cómo él simplemente se encogía de hombros y para esconder una sonrisa condescendiente, bebía de su brandy escocés: declaración muda de que, al igual que ella, había aceptado la decisión de su hermano a darse una oportunidad con la princesa de la luna.
—El concierto fue increíble. –enunció Rei por toda respuesta, sintiéndose cómoda con la atmósfera de la mesa.
—Esta es la centésima vez que lo escucho durante la noche. Creo que debes esforzarte más en preparar tus elogios. Mi productora se ofendería con algo tan mundano. –apuntó Yaten con su habitual y juguetona sátira.
La risa que brotó de los labios rojos de Rei, lo contagió.
—El mejor concierto al que he ido.
—No estás mejorando.
—Sentí que el corazón me iba a explotar en el pecho.
—Vamos, Hino. Las Starlights pueden hacerlo mejor.
Ambos se divertían con su pequeño juego.
—Estoy realmente feliz de haber tenido la oportunidad de trabajar con ustedes. –confesó la chica, posando una de sus blancas manos sobre la fuerte de él, situada en el espacio vació del sillón, fuera de las miradas indiscretas.
Yaten esbozó una sonrisa vanidosa y abrió los dedos de su mano para acunar y entrelazar los de ella, apretándolos suavemente. Aquella mínima acción bastó para robarles el aliento.
"Do you recall, not long ago
We would walk on the sidewalk
Innocent, remember?
All we did was care for each other…"
Mina gritó, histérica.
—Oh my gosh! ¡Lean on! ¡Esta es mi canción! ¡Bailemos!
Y jaló a la primera persona que estuvo a su lado: Clazzik, quien, intrigado por su carismática personalidad, no reparó ni un segundo en seguirla. Animados por la invitación alegre de la Aino, Kiko Alley saltó con Lita y Taiki dudó al ver que Saki se había levantado por inercia. Finalmente sucumbió a la idea del baile, y es que no podían pasarse toda la noche sentados en el lounge, ¿verdad?
Yaten por su parte, tomó la mano de Rei que aún mantenía entrelazada y se levantó con ella, sin preguntar ni decir nada. Simplemente la jaló con él a la pista.
Reiko, absolutamente sorprendida, lo siguió acalorada. Si bien la temperatura en el 'Cocoon' iba en aumento por el performance, ella sabía que el ardor en sus mejillas se debía al sonrojo que le causaba cada una de las acciones de aquel hombre de ojos verdes.
En medio de una lluvia de luces de neón y entre una marea vibrante de gente, el grupo de amigos se dejó llevar por la potencia y la cadencia de la música; y en su burbuja, Rei y Yaten se vieron arrastrados por ese ciclón de emociones que burbujeaban y se desbordaban en sus venas ante la presencia del otro. Bailaron; cómplices y absortos, como embriagados. Y por más que lo intentaron, durante esos breves minutos, no dejaron de mirarse.
Nada más terminar la pieza, con la excusa de "polvearse la nariz" de por medio, Rei se vio arrastrada –junto a Lita- por Minako un lugar recóndito del 'Cocoon'.
—¡Oh, por Dios! ¡¿Por qué no me lo dijiste?! –reclamó Minako en cuanto estuvo segura que nadie más escuchaba.
—¿Qué? –inquirió Rei sin entender su enésima reacción impulsiva de la vida.
—¡Lo de ustedes dos! ¡En la pista!
El calor de un rubor alcanzó las mejillas de la pelinegra al adivinar por dónde iba el sentido de la oración.
—N-no, no sé a qué te refieres.
—¡Que se gustan! ¡Que ustedes dos se gustan! Salían tantas chispas de sus ojos que creí que incendiarían el club. –se abanicó la rubia con las dos manos.
—No es cierto, no exageres.
—¡Claro que sí! Y tú lo sabías, ¿verdad? –acusó a Lita.
—Eh, yo, bueno no hace mucho que… -intentó escudarse la Kino, buscando desaparecer del blanco de su ira.
—Feas personas. ¿Cómo pudieron tenerme tan al margen de esto? Necesito una margarita. –punteó indignada, cruzándose de brazos.
—No es que no quisiera decírtelo, sino que no sabía cómo lo tomarías. Sé que él no es una persona de tu predilección.
—No pero si él te gusta, ¿qué puedo yo hacer? Tú serás quien le soporte sus ratos de diva.
—¡Ay, Mina! –expresó Lita, notando que su falta de tacto no tenía remedio.
—¿Qué? Estoy siendo sincera y condescendiente –justificó-. Además, reconozco que está haciendo méritos con nosotras. Se nota que no es tonto…
—Basta Minako –cortó Rei-, es suficiente.
—¿Y viste cómo la miró cuando llegamos?
—¡Lita! –exclamó la sacerdotisa, incrédula de verse asaltada por ambos flancos.
—¡Ya sé! ¡Pensé que había sido mi imaginación!
—¡Y quien diría que se le daba tan bien el baile! ¿No te parece que estaban muy pegados?
—¡Lita, por Dios, para!
Las mejillas de Hino eran dos carbones incandescentes.
—Oye, Rei. ¿Y besa mejor de lo que se ve?
—¡Minako!
Aquella noche inolvidable, Rei Hino se convertiría en el blanco fácil de las jugarretas de sus dos amigas, incluso a través de los años venideros en que, en más de una ocasión le recordarían que, testaruda como lo había sido, por fin aceptó estar enamorada de Yaten Kou.
Sí, señoras y señores, enamorada.
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Hey, everyone! ^o^
Han pasado varios meses desde la última vez, right? Ojalá todos esten en perfecta salud y con el éxito tocando a sus puertas. Mi segundo semestre de 2016 fue muy agitado, con algunas malas y buenas sorpresas, pero aquí sigo, disfrutando de lo que amo.
Mi primera publicación de 2017 -espero que la primera de muchas xD- y elegí comenzar con esta historia gracias a las energías que la adorable de Andrea Tsukino me inyectó con su maratónica lectura y sus buenas vibras; también a Martha Kou, a quien le deberé próximamente la continuación de "Handsome Devil" :B
Ahora, pasando a lo que nos truje xD ¿qué tal el capítulo? Personalmente lo amé, para mí el concierto es el momento cúspide de todos los esfuerzos de Three Lights y de Rei en su carrera profesional; creo que todos los artistas ven sus sueños cumplidos al hacer click con su audiencia. Y este concierto lo sentí, como si hubiese estado allí. A mi manera lo estuve, cuando asistí a dos de los conciertos de mi banda preferida BIGBANG, en quienes me inspiré para realizar esta historia. Quienes me conocen y han seguido otras de mis historias sabrán que nunca me ha gustado enredarme demasiado con el drama de los personajes, me gustan las resoluciones sencillas, que aunque tomaron su parte de reflexión moral/etica/sentimental, finalmente los personajes elijen el mejor camino para ellos. Y mi Seiya, el de esta historia decidió qué era lo que quería hacer. Ya Unamuno lo dijo, a veces el autor se vuelve títeres de sus creaciones, creo que mi pluma siempre ha sido así, soy el pretexto que mis personajes usan para crearse y ser. Y eso me parece maravilloso.
Seiya eligió ser feliz con su amada y yo lo respeto; y al parecer ella aprendió la lección y supo que nunca debía traicionarse a sí misma ni a sus sentimientos. Bien por la boba Tsukino~ le tomó bastante verlo.
¿Y mis bebés? Qué puedo decir, ellos me trastornan, me hacen soñar con mi propio romance que aunque sin momentos de pasiones arrebatadas, bastan todas esas pequeñas señales, avances y gestos para caer en las redes del amor. ¿Qué no es eso lo que más se disfruta de un romance? Les informo que este capítulo es la antesala del final. La próxima entrega constituye el último episodio de esta travesía. ¿Me acompañarán?
Por cierto, no pude evitar la intertextualidad con otra historia preciosa: "Member 2906" de mi queridisima colega Dreaming Blue Sky. Mi deseo de escritora me exigió dialogar con su maravilloso texto y no pude evitar evocarlo y hacerle un guiño en este capítulo. Ella es una autora magnífica y su tinta es calidad pura. Se merece todo el amor del mundo y es una de mis favoritas. ¿No la han leído? ¡Pues vayan a hacerlo! lol
Agradezco infinitamente su paciencia, apoyo y amor. El tiempo que ustedes dedican a leer estas líneas son un regalo del universo que yo jamás podría pagar. Incluso cuando mis formas, temas y modos no sean los más gratos para todo el mundo y hay quienes se han ido y vuéltome la espalda, ustedes mis lectores fieles que se han mantenido aquí: Gracias con todo mi corazón. En especial a: Dreaming Blue Sky, Lirit Yazmin, Jenny Anderson, Lexie, Kamisumi Shirohoshi, serenalucy, Kou Helena, Andrea Tsukino y Martha Kou.
Hasta la próxima entrega,
¿Revws?
.:Sol:.
