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.:She kills my EGO:.


Disclaimer: Todo personaje aparecido y por aparecer son propiedad intelectual de Naoko Takeuchi, la historia y trama son propiedad reservada de la autora aquí presente.


Recording 024

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—Una vez más, desde la segunda línea. –ordenó Yaten, magro, presionando el intercomunicador a la cabina.

Perdió de vista, no obstante, la nueva toma de lo que sería el fragmento coral del más reciente single de Kiko Alley. La tórrida impresión de un beso furtivo sobre sus labios vino a sustraerlo de su burbuja musical. Le encantaba esa impetuosa costumbre que Rei había adoptado para llamar su atención. Un año de noviazgo había borrado la timidez antes presente en sus primeros días de salir, la naturalidad de la confidencia y el audaz atrevimiento eran ahora la nota que permeaba su trato.

Complacido, sonrió.

—¿Y cómo va nuestra pequeña? –preguntó Hino, ocupando el asiento a su lado. Desde su lugar, agitó la mano en dirección a la cabina, saludando a la joven cantante. Kiko alargó una sonrisa perlada e inclinó un poco el cuerpo en señal de respeto.

—Creciendo –respondió Yaten, siguiéndole el juego-. La canción está casi lista. Quise probar un tono diferente en el coro, pero todavía no me decido qué versión irá para el single. Independientemente de ello, estoy seguro que se venderá bien.

Rei enarcó una de sus alargadas cejas.

—¿Será porque tú eres el productor y el compositor de la pieza? –punzó con una sonrisa burlona. El mediano de los Kou la miró con suficiencia.

—¿Qué puedo decir? No hay nada que yo haya hecho, que no se haya vendido bien.

Sin borrar la curveada línea de sus labios, ella le sostuvo la mirada.

—Ególatra.

Yaten se encogió de hombros, eludiendo la diatriba. Otro detalle acaparó su atención.

—Oh, tienes algo en el cabello. ¿Qué es? ¿Una hoja?

—¿Qué? ¿Dónde? –inquirió la sacerdotisa, palpándose el cabello en busca del imperfecto. Recibió la ayuda de sus novio para alejar lo que, efectivamente, era un pétalo de Sakura. Era ya el inicio de la primavera.

—Un cerezo. –declaró el idol, mostrándole a su damisela la rosada hojilla. Rei la tomó embelesada y le miró fijo, cálidamente.

—¿Hola? ¡Senpai! ¡Hino-san! ¡Sigo aquí! –habló Kiko desde la cabina, difuminando el momento romántico del par de tórtolos frente a ella-. No es educado presumir así en frente de otras personas, ¿saben?

Hino rio por el puchero infantil que esbozó la pelirroja. Le daba la impresión de ver a una pequeña niña riñendo con su madre por el devoto amor de su papá. Si no le conociese, Rei tendría que sentirse nerviosa por tenerla alrededor de su Kou favorito. Hacía cuatro meses que la chica Alley se había unido a la filas de Lantis.

El lanzamiento de Game Over hizo ver a SM Entertainment que poseía, en la voz de la ganadora de Jpop Star, un diamante en bruto que no había aprendido a explotar. Luego de la colaboración con Three Lights, le dieron un nuevo giro a su concepto y se le pretendió comercializar lo más que se pudo, con colaboraciones con demás estrellas del medio y un álbum de lo más ecléctico.

Llegó, sin embargo, el plazo para la conclusión del contrato con su agencia y Kiko no quiso renovar. Ella también había sido tocada por esa nueva faceta suya que le mostró sus propias capacidades y que le exigía, ahora que era consciente de ello, darse la valía que merecía su talento. Y allí estuvo Kai Taniyama, recibiéndola con los brazos abiertos en su compañía.

Ahora que formaba parte de Lantis, su creatividad y pasión no hallaba límites, las cadenas invisibles que antes la ataban, habían desaparecido. Sentía la libertad de ser y el reconocimiento de sus ahora pares.

Taniyama asignó a Yaten como su productor, valiéndose de su incursión en la producción. Un año atrás, Kai no habría atisbado que el menor de los Kou se convertiría en un potencial pilar del diseño musical de Lantis. En ese tiempo había elegido a Rei Hino para dirigir a su grupo estrella, sin vaticinar los grandes cambios que vendrían con ella. Cuánto había ganado desde el momento en que jovencita impetuosa cruzó la puerta de su oficina.

—Sí, sí. Tomemos un descanso de cinco minutos y continuamos.

Ante la orden de su mentor, Kiko rodó los ojos y suspiró. Abandonó la cabina y salió en busca de algo fresco. ¡Por supuesto que no iba a quedarse a mirar cómo aquellos dos derramaban su miel!

—¿Cómo van tus novatos? –inquirió Yaten, dedicándole toda su atención.

Una vez acabado su trabajo con el comeback de Three Lights, Kai estableció a Rei como productora fija y, agregó a su portafolio a un nuevo grupo masculino que quería debutar la siguiente primavera.

—Más que bien, tienen potencial. Al menos no me riñen como cierta persona que conocí hace algún tiempo.

—¿En serio hubo alguien así? Qué cretino. ¿Quién se atrevería a provocar a una chica tan linda como tú? –dijo, tirando de su brazo para acercarla a él y abrazarle, sentándola en sus rodillas.

—¡Lo sé, lo mismo me pregunto! Escuché que ahora es muy famoso.

La risa brotó de la garganta de Yaten. Había esperado aquella dosis de sentido del humor toda la mañana.

—¿Estás libre el miércoles? –cambió Hino de tema.

—¿Qué tienes planeado? –se mostró él receptivo.

—Es tu cumpleaños y pienso robarte de todas tus fans. –declaró la pelinegra, alargando una misteriosa sonrisa.

—¿Aunque Nana-chan te mate?

—Aunque Nana-chan me mate.

—Te expulsaran de Silver Light. –advirtió el idol.

—No-me-im-por-ta. –paladeó Rei, mirándolo de una forma casi devota.

—Suena prometedor. Tell me more…

—Tú, yo, cena italiana, vino tinto, música…

—Soy todo tuyo. –truncó la enumeración, dándose por tentado con su propuesta.

—Lo sé. –enunció ella sin vacilar, mirándose en los ojos profundos que la contemplaban. Cómo amaba sus ojos, tal cual dos lagunas transparentes-. Me encargaré de que no lo olvides.

Le besó.

Yaten hubo descubierto que esa mujer no era sólo apasionada con la música, sino que fuego con todo lo que amaba: devoción, cuidado, amor, dedicación. Yaten sentíase amado incluso si no estaba físicamente con ella, su amor lo envolvía como un manto, como una ola suave de mar.

Lo supo en el momento que se encontraron el día de su examen profesional, luego de su separación de varios meses. Entre aplausos y ramos de flores acompañados de abrazos de felicitación, sus ojos volvieron a cruzarse. "He vuelto. Estoy orgulloso de ti", reflejó el brillo de los verdes. "Te extrañé, tonto", gritaron, titilando, los violetas.

No hubo más. Aquel instante bastó para darse cuenta de que la conexión entre sus corazones traspasaba el espacio y el tiempo, como un latido silencioso y eterno.

¿Estuvieron siempre predestinados? ¿Su amor había sido escrito en las estrellas desde milenios atrás? Arriesgado e ingenuo sería decir que sí. Los misterios del universo son tan maravillosos que, podía que su amor y sus circunstancias fueran sólo productos del azar, una probabilidad que fue entre otras miles que no fueron.

A Rei le gustaba pensar que ese hilo rojo existía, más en el fondo sabía que fueron ellos dos, con sus decisiones y actitudes, los que se encontraron en el camino.

Agradecía por eso cada día, que de sus cientos de posibilidades, siempre eligiera esos pequeños pasos que le llevarían a él, al igual que el misterioso sendero que él trazó para llegar hasta ella.

En esta infinidad de cosmos, ellos habían logrado el milagro de ser.

Juntos.

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¡Chán!

Finalmente esta historia ha concluído. Siento todo el tiempo que tomó llegar hasta aquí. Lamento también si este cierre no era lo que se esperaba, nunca he sido hábil para finalizar mis historias más allá de lo que me dicta mi lógica creativa y mis sentimientos en ese momento. Quizá la ambigüedad se deba a esto último, mi ser ahora está sumergido en una ambigüedad nostálgica. Aún así, se que ahora es el momento de dar fin a esta travesía. Me conforta el corazón que mis bebés hayan llegado a ser felices en plenitud, un momento como ese debe ser de las memorias más bonitas para atesorar: ser amado y sentirse amado.

Nuevamente, infinitas gracias a todas esas personas que estuvieron aquí, anonimamente y no, en especial a: Xmena, Lexie, Jenny Anderson, bermellon, Hana Echizen, Usagi Broulliard, Dreaming Blue Sky, Cherryhino, Misuzu, Manzana Yamanaka, made, rogue85, Anny Mizuno, Lirit Yazmin, Demencia, Nickrivers, Mara Kou, camilalezcano10, Mari Balestero, misuzuangel12, Kamisumi Shirohoshi, alonesempai, Reiko Kou, ale, serenalucy, Sweet Odango, len, beni, Cary Kou, Kou Helena, lei, james, Andrea Tsukino, Naiara Moon, Martha Kou y Kath Kou19.

Sigo escribiendo, y como bien lo dijo Revueltas en "Mi temporada en el infierno", esa es mi manera de llorar.

Con amor,

Sol Levine.