Cap dedicado a Eiva69 ;)


20

Dia 3

Era un día más, era una tarde más donde Rachel estaba metida en terminar los últimos detalles de su diván mientras Quinn la observaba desde el marco de la puerta, le encantaba hacer eso, le encantaba poder retener en su memoria cada detalle de los movimientos que Rachel empleaba a la hora de realizar su trabajo.

La admiraba, admiraba la pasión que le dedicaba a su trabajo y entonces no pudo evitar pensar que si era de ese modo con todo lo que hacía, ¿cómo se verían a la hora de besarse? ¿Qué sería lo que los demás verían cuando ellas se besaban?

El diván era ostentoso e impecable, de un rojo sangre que invitaba a que cualquier se recostara en encima a descansar, tenía las patas de metal torneadas dándole el primero de los elegantes toques que componían esa pieza exquisita que Rachel había creado.

Definitivamente aquello era una digna obra de arte, tenía una mezcla de antaño con diseño moderno, al final Rachel se había decidido por una tela gamuzada en vez del tipico cuero, y ese detalle hacía que las ganas de probar la comodidad del mueble se hicieran cada vez más grandes.

Con una inmensa sonrisa, que según Quinn era de esa que a Rachel la llenaban de orgullo se giro para mirarla satisfecha porque su trabajo por fin había dado por concluido.

A quedado genial- reconoció de inmediato al ver el rostro de Rachel.

Creo que tienes razón- acertó a decir con su sonrisa a la vez que se acercaba a una caja que había mantenido la curiosidad de Quinn al borde.-crees que si te pido que te pongas un vestido blanco y te recuestes en él quede muy raro?- pregunto jugando con sus manos tal vez un poco apenada por ese atrevimiento.

Quinn la miro con una ceja levantada.- crees que puede decirme que tiene esa caja antes de cumplir tu pedido?- la curiosidad siempre es más fuerte verdad?

Rachel meneo su cabeza tratando de encontrar una respuesta antes de reír por aquella pregunta casi infantil de la rubia.

Es un accesorio para el diván, no crees que lo dejare así… vacio- metió sus manos en la misteriosa caja y saco lo que parecía ser dos cojines rojos en forma de triangulo.-contenta?- sonrió al ver que Quinn asentía al ver el misterio resuelto.

Una vez que la rubia desapareció de su vista se dedico a acomodar los cojines, bajo las luces para darle un toque más privado y del frigo bar que Quinn se había empeñado en que tuviera en el taller saco una botella de champagne y dos copas, no tenía motivos para celebrar, ni siquiera fue capaz de elaborar uno cuando Quinn volvió a entrar al taller con un simple y delicado vestido blanco que le llegaba a sus rodillas, un leve escote que apenas dejaba ver la piel de su pecho, y un cárdigan de una suave amarillo sobre sus hombros, el pelo cayendo por sus hombros terminaban de adornan por completo aquel sencillo atuendo que hizo tambalear a Rachel en su intento de acercarle una copa.

Yo… no sé que celebrar ciertamente, pero lo vi conveniente- susurro presa de un nudo en su garganta.

Ella la miro a los ojos, esos enormes ojos marrones que a veces mutaban a un café profundo- Brindemos por un nuevo comienzo- acertó a decir dando un paso hacia adelante.-brindemos por lo que la va vida nos va a dar- acerco su copa a la de Rachel que asentía con su cabeza mientras se mordía de manera inconsciente su labio inferior.- creo que lo haces apropósito- su voz grave hizo que Rachel se estremeciera involuntariamente.

Es… inevitable si no quieres que salte encima de ti y pierda toda la cordura- tal vez había sido mucho, pero lo tenía que decir, era el nudo que se le estaba formando en la garganta que tenía que expulsar de una buena vez.- pruébalo por favor- invito haciéndose hacia un lado a la vez que señalaba el acogedor mueble.

Sin protestar, ni hacer mención de lo que acababa de decir Rachel, se acerco lentamente al diván y como si estuviera en cámara lenta se sentó, aunque no era eso lo que pretendía Rachel, más al alzar el rostro y encontrar que la miraba con el ceño fruncido.

Qué?- pregunto tratando de descifrar a que se debía aquella expresión.

Tienes que recostarte- respondió como si fuera lo más evidente del mundo.-si no, nunca sabré si he cumplido con mi objetivo-

Y aunque sonó un tanto raro en los oídos de Quinn lo hizo, lentamente se fue deslizando hacia atrás sin despegar sus ojos de los de Rachel que si seguía aplicando presión en la copa seguro terminaría rompiéndola. El fluido movimiento de Quinn hizo que Rachel suspirara pesadamente, en un intento desesperado por controlar el impulso más primitivo que su cuerpo estaba teniendo.

Una vez que la espalda de Quinn estuvo contra el inclinado respaldo del diván, estiro su mano hacia Rachel invitándola a que ella también ocupara un lugar junto con ella.

Rachel negó con su cabeza, no porque no quisiera, si no porque simplemente cada vez que estaba junto a Quinn y empezaban a besarse sentía que no podía con sus sentimientos, no podía detener lo que su cuerpo le estaba exigiendo.

Era el momento de Quinn de fruncir el entre cejo ante la negativa de la morena.- Siéntate- exigió más que pidió, su voz sin querer o queriendo sonó mas autoritaria de lo que hubiese querido, pero el resultado había sido el querido, Rachel sentada a sus pies visiblemente nerviosa de su cercanía.- esto te habías imaginado para crearlo?- indago acomodándose en su lugar.

No hubo respuestas, solo un leva asentimiento por parte de Rachel.

Porque no me cuentas exactamente lo que te imaginaste?- ahora sí, con tono suave la invito a que le contara lo que ella ya presentía.

Rachel dejo la copa en el suelo y se giro para poder ver los expectantes ojos que ahora parecían de un verde oscuro con pequeñas matices ambarinas, como pretendía que pudiera hablar cuando esos ojos que parecían cambiar de color según la situación la miraban de esa manera.

Su mano viajo a las piernas de Quinn de manera inconsciente, mientras su mente elaboraba una respuesta que no sonara tan pervertida para la rubia, pero el contacto de su mano en la piel de la rubia no era de mucha ayuda, menos cuando Quinn había dado un pequeño respingo ante el contacto de su fría mano y con la pierna cálida de ella.

Sus ojos vagaron desde las piernas haciendo un recorrido lento y minucioso de lo que se iba cruzando a través de ellos, Quinn no era solamente hermosa, no era una mujer sencilla, no era una persona con la que tendría un rollo de una noche, Quinn era una princesa de cuento de hadas encerrada en su castillo y ella era su salvación o por lo menos lo pretendía.

No dijo nada, se incorporo levemente para arrodillarse y dejarse caer suavemente en el pecho de Quinn, buscando refugio, buscando que los brazos de la rubia la envolvieran y tal vez de ese modo se sentiría realmente segura de decir algo a modo de respuesta.

Una vez que su rostro quedo apoyado en el pecho de Quinn sintió como los latidos de su corazón se sincronizaban a la perfección con los de la rubia, algo que parecía imposible que sucediera.

Quinn entendía que lo que Rachel necesitaba era comodidad, necesitaba no sentirse expuesta para darle una buena respuesta, por eso no dudo ni un segundo en rodearla con su brazo disponible para reconfortarla, dejando pequeñas caricias en su brazo pudo observar como la piel que tocaba se erizaba levemente bajo sus dedos y se sintió importante.

Sientes esto- susurro Rachel mientras agarraba una de las manos de Quinn y la llevaba a su corazón.- late de la misma forma que lo hace el tuyo en una perfecta sincronización-

Y así era, era cuestión de sentir más allá y percibir que sus latidos iban totalmente acompasados.

Yo también te quiero Rachel- y al decir esas palabras sintió que el corazón se aceleraba junto con el de Rachel.

Con ayuda de su brazo Rachel se incorporo para quedar a centímetros del rostro de Quinn, que la miraba con un brillo especial en sus ojos.

Ya lo sabía- susurro acercándose a los labios de Quinn, tal vez no pudiera controlar sus impulsos pero la rubia, su chica aunque todavía no lo fuera le había dicho te quiero y eso y en cualquier lugar del mundo merece un beso.-pero me encanta haberlo oído.

Un beso más a la lista de besos, pero no un beso cualquiera, en la posición que estaban les era imposible no sentir que el calor que sus cuerpos estaban sintiendo era evidente. Sus labios y sus lenguas se encontraban en un delicado baile en que eran simplemente perfectas, era esa comodidad que siempre se hacía presente y en la que caían de manera inconsciente dejándose llevar por el deseo de tenerse de una forma más intima. No era ese el momento ni el lugar eso las dos lo tenían muy claro, pero que pasaba si se provocaban para saber hasta dónde estaban dispuestas a llegar?

Fue Quinn que sorpresivamente se deslizo hasta el cuello de Rachel para dejar un poco delicado y húmedo beso arrancándole un sonoro suspiro, entonces sintió como los dedos de Rachel se clavaban en su cadera y la apretaban indicándole de esa forma que estaba haciendo fuerza para controlarse.

Le pareció divertido tener ese poder sobre ella, entonces decidió que sería interesante jugar con sus dedos en la espalda de la morena, con disimulo subió la camiseta que llevaba Rachel para trabajar en el taller y metió su mano debajo. El calor de la columna de la morena en su mano se traslado a sus mejillas, mas cuando sintió como Rachel le mordía deliberadamente el mentón y que sus manos estaban lentamente subiendo su vestido inconscientemente.

Si había un momento de frenar aquello que estaban haciendo era ese, pero por primera vez no sentía pánico, no sentía miedo, sentía que estaba siendo ella como nunca antes lo fue.

Hasta que el aliento cálido de Rachel en el lóbulo de su oreja la hizo estremecer y mover sus caderas involuntariamente.

De repente se quedaron quietas, ni Quinn, ni Rachel se movieron, de repente aquel movimiento fue lo suficientemente sugerente para sentir algo que no tendrían voluntad para parar.

Fabray qué demonios estás haciendo con mi pequeña?- la autoritaria e inconfundible voz de Santana las saco del momento incomodo y por primera vez Quinn lo agradeció.

Ehh… mmm… esto…

No me digas que no es lo que parece, porque tus piernas no me dicen lo contrario- señalo a la posición que aún mantenían y de la que no se habían ni dado cuenta, era Quinn quien estaba prácticamente rodeando a Rachel con una de sus piernas mientras Rachel se encontraba entre medio.

Rachel sintió que sus mejillas se incendiaban del calor y la vergüenza que estaba sintiendo en ese momento y como pudo se levanto de su cómoda posición, porque si era maravillosamente cómoda.

¿Cómo demonios habían terminado de esa forma? No lo sabían, tal vez fue entre medio de los besos que fueron acomodándose, o tal vez cuando Quinn le beso el cuello, o cuando Rachel se había aventurado a susurrarle "has que pare" haciendo que la rubia se moviera involuntariamente.

No puedo confiar en ti Fabray- nuevamente la voz de Santana las sacaba de sus pensamientos.

Santana, no íbamos a…

A qué Fabray? Y tú no dirás nada, eras tú quien estaba arriba de la rubia regalada- tal vez no era el momento para reírse de la manera que Rachel lo hizo, pero no lo pudo evitar y después del que sonrojo se habría ido y tras esa acusación le fue inevitable.

No puedo evitar lo que le hace sentir a mi cuerpo, pierdo la consciencia, me olvido de lo que está bien o lo que está mal y solo pienso en que tengo a la mujer más hermosa que puede existir en este mundo para mis ojos.- mientras Santana giraba sus ojos asqueada por aquella respuesta de mas cursi, Quinn se sonrojaba y se mordía el labio feliz de lo que acaba de decir su morena.

Tu no dirás nada?- cuestiono severamente al ver el rostro de la rubia.

Quinn solo negó con su cabeza algo avergonzada, pero no era que no supiera que decir pero tampoco quería decirle delante de Santana y que ella hiciera algún comentario despectivo.

De acuerdo, hasta el sábado no la verás, despídete manteniendo tus piernas en el piso y tus manos lejos de su cuerpo, el sábado a las 8 en casa- sin más se dio media vuelta y las dejó solas.

Recuérdame que le saque la llave del edificio- bromeo Quinn mientras Rachel se acercaba para despedirse de ella.

Si no hubiese interrumpido…

No es algo normal? Digo que nuestros cuerpos quieran algo mas- era LA conversación que no querían tener pero que era necesaria.

Supongo… aunque todo lo hace un tanto más especial- espeto refiriéndose no sólo al hecho de que para Quinn iba ser su primera vez, si no que en realidad iba ser la primera vez de ambas y eso le daba un plus de pánico extra.

Te veo el sábado?- quiso saber y aprovecho para cambiar de tema.

A las 8- contesto dejándole un tierno beso antes de volver a su nuevo hogar- mañana vengo con San a la mañana a llevar a nuestra creación- agrego antes de terminar de salir del taller.

Estaba a un paso de salir del edificio cuando Quinn grito.

Rachel!- ella se dio vuelta para mirarla-Te quiero.

Rachel no contesto, sonrió mordiéndose el labio y abandono finalmente el edificio.

Día 4 y 5

En esos días Quinn ensayo mentalmente todo lo que le diría a Brittany para poder tener el permiso para poder salir con Rachel, si era tonto porque al fin y al cabo ellas no era nada de Rachel pero se tomaban tan en serio ese papel que no les iba hacer el desaire y ya que esta podría practicar para cuando conociera a los padres verdaderos de Rachel, si pasaba las exigencias de Santana y Brittany los Berry´s serian pan comido.

O bueno eso era lo que ella quería creer.

Por otro lado Rachel no había tenido más interacciones con Melisa, no la evitaba simplemente no la trataba, para Rachel perdonar y olvidar requería de un trabajo de tiempo y paciencia y aún así no se creía capaz de perdonarla ni siquiera de olvidar lo ocurrido.

Dia 6.

Y el dichoso día había llegado, eran las 6 de la tarde del sábado, Santana se estaba encargando junto con Rachel de hacer la cena de esa noche mientras Brittany jugaba con sus sobrinos que se habían invitado a último momento alegando que como primos de Rachel necesitaban dar el visto bueno a la pretendienta de la morena.

Ninguna se opuso, estar rodeadas de esos tres pequeños era lo mejor que les podía pasar, era el cambio de aire que necesitaban después de una semana llena de compromisos y obligaciones.

Ellos con sus sonrisas, sus inquietudes eran lo que necesitaban para desconectar por completo y sentir que todo estaba bien mientras ellos estuvieran sonriendo.

Stephanie le había insistido a Rachel en que le hiciera una casita del árbol y aunque no era específicamente de lo que se encargaba la morena no pudo decirle que no, por lo tanto con ayuda de Santana habían encargado todas las piezas necesarias para que al día siguiente entre todos construyeran la casita del árbol, pero sin el dichoso árbol porque el matrimonio carecía de arboles en su jardín.

Oliver y Patrick se encargaron de llevarle a Rachel una rosa roja cada uno, estaban encantados de que ella estuviera en el hogar de las López-Pierce y no precisamente porque la vieran como una prima más.

Oliver era una copia fiel de Santana, pelo oscuro, piel bronceada y cuando por fin la tartamudez de la que era víctima no aparecía tenia la misma forma de hablar que ella, incluso con sus 12 años llego a insinuarse a Rachel aunque esta lo tomo como una travesura y solo rio cuando él le dijo "prácticamente tenemos la misma altura y si mi tía es sexy yo también" no podía creer el descaro del niño, pero no lo podía culpar cuando era Santana la que lo alentaba a que sea un pequeño mujeriego.

Por otro lado Quinn miraba su armario tratando de decidir de una buena vez por todas que se pondría, eran sus amigas y su futura chica con las que cenaría pero sentía que tenía que dar una imagen de mujer seria a la que le va bien en la vida, quería que la vieran y dijeran que era una buena opción para Rachel.

"es ridículo" dijo dejándose caer en su cama, su móvil sonó salvándola de tener que elegir la ropa que usaría esa noche, al ver la pantalla vio el nombre de Rachel y sonrió.

"verde para la falda y negro para la camisa ;)" eso era lo que se recitaba la pantalla de su móvil y como un resorte se impulso de la cama y entre su ropa encontró una falda verde con bolsillos un poco más arriba de sus rodillas, luego de dejar dicha prenda en la cama volvió a buscar por una dichosa blusa negra y ahí la encontró con unos botones transparentes y pequeño bolsillo a la derecha, busco unas medias negras para protegerse del frío que se estaba instalando en Londres y un saco negro.

Luego de bañarse, cambiarse y maquillarse levemente salió de su hogar con una sonrisa de orgullo por lo que estaba haciendo, ya había tenido su primer cita y a esto lo podía tomar como la cena con los padres de la persona que pretendía.

Una vez en su auto puso música para que la acompañara en el viaje y no sentirse tan nerviosa.

Pero en cuanto escucho la canción que sonó se echo a reír "I Touch myself" pero en la versión de Saucy Monky, hizo de su vieja algo divertido, describía todo lo que ella sentía con respecto a Rachel, lo que le provocaba a su cuerpo cuando la dejaba sola después de un beso.

Cuando se dio cuenta estaba cantando a todo pulmón "Why Do You Love Me" de Garbage y sin más se dio cuenta que la casa de sus amigas estaba a menos de 100 metros, miro la hora de su reloj todavía le quedaban 10 minutos para calmar los nervios que en realidad habían desaparecido después de entretenerse con dichas canciones.

Agarro el vino del asiento del copiloto y salió a la calle, arreglo su pelo en el camino de cemento mientras contemplaba el verde jardín delantero, el porche con el piso de madera en color caoba y los sillones de madera con mullidos almohadones en blanco.

Y por último la puerta de madera blanca totalmente combinada con el resto de la fachada, volvió a mirar la hora faltaban 5 para las 8, no quería parecer ansiosa pero aún así toco a la puerta del matrimonio con tres fuertes golpes.

Unos minutos después un pequeña rubiecita abría la puerta.

Stephanie López- saludo estirando la mano adelante hacia ningún lugar en concreto a la vez que por atrás llegaba Santana con una mirada seria al ver que Quinn no le agarraba la mano a la niña.

Quinn, Quinn Fabray- dijo finalmente al agarrar la mano que le estaban ofreciendo.

Hasta que te mueves- soltó la pequeña conectando sus ojos con Quinn por primera vez.

La rubia hizo un paso hacia adelante y cuando vio que los ojos de Stephanie que eran casi grises miro a Santana de inmediato buscando una respuesta.

Rachel hizo lo mismo- se jacto con una pequeña risilla- no estoy ciega pero no te quedes muy quieta de acuerdo?- y sin más la niña las dejo para volver a ayudar a Rachel a poner la mesa.

San- saludo a su amiga entregándole la botella que tenía en las manos- es de mi colección, espero que les guste-

Pasa Fabray mi niña está preparando la mesa con tu gnomo- bromeo dándole un corto abrazo a Quinn.

Ya no la tratas como tu hija…o solo lo haces para fastidiarme?- reprocho entrando al salón del matrimonio.

Santana rio hasta que sintió que Patrick la abrazaba por la cintura- hey pequeño que ocurre?- pregunto en un tono suave mientras lo acompañaba con sus manos para que el niño lo entendiera.

Él se limito a mirar a la rubia con vergüenza y con sus manitos le dio a entender que quería que la presentara.

Así que ya no te gusta más Berry?- bromeo picándole las costillas.

Patrick solo levanto los hombros y volvió a mirar a Quinn como maravillado.

Quinn este pequeño encantador es Patrick mi sobrino del corazón- Quinn que no había despegado sus ojos del pequeño se levanto y dejo un tierno beso en su mejilla, Patrick se sonrojo, se bajo de las piernas de Santana y corrió hacia arriba seguramente para contarle a Oliver de que la rubia le había dado un beso.

San…

Stephanie y Oliver son hijos de mi hermano.-se anticipo a la pregunta.-vive en la casa de en frente, ella tiene una catarata más baja visión, es operable pero todavía no, hay que esperar que sea más grande, y Oliver no escucha de un oído lo que produce un leve tartamudeo…

Pero dijiste que el pequeño de recién se llamaba Patrick- la interrumpió señalando hacia la escalera por donde se había perdido el niño.

Si pero ya conocerás a Oliver es un encanto y Patrick es hijo de los vecinos, él tiene un problema en sus cuerdas vocales, no puede emitir sonido alguno pero escucha aunque igualmente hay que hablarle con señas .- explico con tranquilidad mientras Quinn trataba de asimilar esa nueva información que Santana le estaba dando, hasta que sintió pasos que se dirigían al salón.

Las puertas corredizas se abrieron y una sonriente Rachel aparecía con Stephanie en la espalda.

Te dije que estaba guapa- murmuro Steph en el oído de Rachel haciéndola largar una pequeña risilla.

Ahí en el sillón rojo que ella había adoptado como su refugio y lugar ideal para estudiar estaba Quinn mirándola, o tal vez adorándola. Rachel estaba vestida de manera sencilla, un jean negro que se apretaba a cada parte de sus piernas demostrando lo bien en forma que estaba para llevarlos con orgullo y una sudadera verde con un corazón rojo en el frente, el pelo lo llevaba suelto y por lo que podía ver el flequillo lo tenía más corto que hacía unos días.

Simplemente hermosa.

Se van a saludar o se van a seguir mirando como idiotas?-

Quienes se miran como idiotas?- pregunto Brittany llegando al salón con Patrick que codeaba a Oliver en las costillas.

Estas dos- señalo Santana por Quinn y Rachel que parecía que se comían con los ojos.

Quinnie- exclamo Brittany mientras se acercaba con los niños de su mano, Tenían 10 y 12 años pero no podían evitar tratarlos como si fueran pequeños niños y no como pequeños niños hormonales que eran en realidad.

Hola Britt, veo que vienes bien escoltada- saludo dejándole un beso en su mejilla mientras despeinaba a Oliver y Patrick respectivamente.

Yo… yo soy… mi nom…nombre es… Oliver- dijo finalmente estirando su mano hacia la rubia que lo miraba encantada, realmente parecía hijo de Santana a diferencia de Stephanie que no tenía nada de su tía, seguramente se parecía a su madre.

Es un gusto Oliver, soy Quinn- correspondió el saludo con una gran sonrisa.

Cuando se dio cuenta Rachel estaba a su lado, Stephanie sentada con Santana que la estaba atacando a cosquillas y Brittany había llevado a los chicos a lavarse las manos.

Hola- pronuncio en un susurro mirando a los ojos chocolate que tanto le gustaban.

Ella se mordió el labio y sin llamar mucha la atención se acerco a la mejilla derecha de Quinn para dejar un suave beso de saludo.

Te extrañe- dijo antes de separarse por completo de Quinn.

Yo más- sonrió encantada de ver nuevamente a Rachel.

Cursiiii- escucharon y vieron como Steph y Santana le sacaban la lengua antes de perderse detrás de las puertas de la cocina.

El profesor Snow quedo encantado con el diván y quiere exponerlo en la muestra de finalización de semestre-comento entusiasmada.

Bueno era lo mínimo que podía hacer, ha quedado genial- reconoció llena de orgullo.- y donde está ahora?- pregunto por el objeto en particular.

En la U, lo tengo que ir a buscar, pero Santana se lo quiere apropiar…

De eso nada, es nuestro, bueno tuyo… ya sabes tú tienes que decidir qué hacer con él.- los nervios de Quinn eran algo que divertían de sobremanera a Rachel.

Definitivamente es nuestro-musito agarrando las manos de Quinn para dirigirla hacia el comedor donde seguramente ya estaban todos.

Y así fue, cuando llegaron Santana estaba en la punta de una larga mesa rectangular de vidrio negro, mientras que a su derecha estaba Brittany acomodando a Patrick a su lado y enfrente de ella se encontraban Stephanie y Oliver respectivamente, dejando la otra cabecera libre junto con el lado derecho.

Por favor- insistió Rachel desplazando la silla de la punta para que Quinn se sentara, ella acepto sin rechistar y la morena se sentó a su derecha al terminar de ayudar de mover la silla hacia el centro.

Entonces Quinn… que pretendes con Rachel?- Santana fue directa, no iba a esperar a que siquiera tragara el primer bocado de su comida.

Comida que estaba compuesta por las mejores hamburguesas de soja, por insistencia de Rachel que iban a comer en su vida.

El menú hubiese sido otro, pero en vistas que estaban los niños y cuando Rachel les dijo que las hamburguesas de soja eran lo ideal si querían al otro día tener la fuerza suficiente para hacer su casita de (no) árbol.

Eeh… yo…

Rachel ahora es nuestra familia también, así que no solo tía Britt y tía San tienen que aprobarte- indico Steph con seriedad, era increíble como el gen López se pasaba de generación en generación.

Yo quiero lo mejor para Rachel- pudo articular finalmente, Brittany le regalo una tierna sonrisa junto con la adoración en los ojos de Rachel.

Patrick no quiso ser menos y dejando su hamburguesa de sabor extraño en el plato, levanto la mano para llamar la atención de una de sus tías.

Patrick quiere decir algo- anunció Santana- dice, que el también quiere lo mejor para Rachel, pero que quiere saber a que estas dispuesta por hacer que su sonrisa no abandone su rostro?.- mientras Santana chocaba su mano con el pequeño por hacer esa pregunta, Quinn se dedico a mirar a Rachel y encontrar la respuesta en sus ojos.

Antes de conocer a Rachel vivía en la comodidad de mi hogar, protegida del mundo exterior, con el miedo a no ser aceptada, con el miedo que me lastimaran, pero un día llego con su energía desbordante, con sus miles de sonrisas, con esas ganas de vivir que yo había perdido hacía años- la miro con los ojos brillando de emoción- entonces el miedo se fue, fue desapareciendo con cada sonrisa, con cada detalle que tenía para conmigo, tratando de cambiar mis hábitos y mi rutina-Rachel sonrió al recordar aquellas detalles que parecían tan lejanos.- hasta que un día supe que ella… supe que ella es todo lo que necesitaba para volver a vivir, así que… estoy dispuesta a entregar mi alma por ver sus miles de sonrisas cada día de mi vida.-

Wow Fabray no queríamos una propuesta de casamiento.-bromeo Santana, mientras Rachel se mordía su labio y dejaba una tierna caricia en su mano.

La cena, las bromas, las preguntas indiscretas siguieron durante todo el tiempo que estuvieron en la mesa, hasta que el primero en abandonar la casa fue Patrick que se estaba quedando dormido en las piernas de Rachel.

Luego el hermano de Santana había ido en busca de sus tesoros, había escuchado desde lejos, porque justo Brittany y Rachel la tenían secuestrada en el patio del matrimonio.

Mientras hablaban de la vida, Quinn les conto muy por encima que el cuento que estaba escribiendo había tomado otro camino más interesante pero que hasta que no le sacaran el cabestrillo no lo iba a continuar porque le era muy incomodo para ella escribir solo con una mano, aparte de que era realmente un proceso muy lento.

Cuando miro su reloj se dio cuenta que era casi medianoche así que decidió que lo mejo era volver a su hogar y no molestar a más a sus amigas aunque sus ganas de estar al lado de Rachel fueran mayores.

Saludo con un abrazo tanto a Santana como a Brittany, mientras Rachel la acompaño a la puerta de salida para despedirse como debía ser.

Así que… es un… buenas noches.- se animo a susurrar Quinn mirando a los ojos de Rachel.

Creo que si.- respondió dando un paso adelante.

Entonces… tú crees que Santana estará mirando por la ventana y me tirara con algo si te doy el beso de las buenas noches?-

No valdrá la pena el golpe?.- replico acercándose aun mas a Quinn que no pudo evitar ladear una sonrisa en su rostro.

Estoy recuperándome de una herida de bala, crees que un zapato pueda vencerme.- bromeo mientras con su brazo izquierdo rodeo la cintura de Rachel para estrecharla contra su cuerpo.

Negó con su cabeza divertida porque Quinn nunca perdería su sentido del humor, se aventuro a pasar sus brazos por detrás de su cuello para acercarse y besar con ternura aquellos labios que cada vez que probaba estaba más segura que eran los que debería besar durante toda su vida.

De puntitas de pie debido a los tacos altos que llevaba Quinn llego a su boca aferrándose con fuerza mientras sentía como con dificultad la mano derecha de la rubia llegaba a su cintura para hacer mas fuerte su contacto, le encantaban sus besos porque ninguno era igual a otro, porque ese en particular no le sabia a una despida si no a un simple hasta luego, o te veré mañana, era tierno para no provocar las hormonas de ninguna de las dos.

Pero claro estaban en el porche de Santana López no? Así que después de unos minutos de estar besándose sintieron como las luces de dicho lugar se encendían y se apagan para llamar la atención de ambas.

No puedo creer esto- espeto Quinn apoyando su frente con la de Rachel.

Me siento de 17 como cuando tenía una cita y Hiram se encargaba de hacerme pasar vergüenza cuando me dejaban en casa e intentaban besarme, nunca lo lograban porque enseguida las luces se encendían.- comento entre risas.

Ahora entiendo muchas cosas de mi adolescencia- agrego Quinn mientras le daba un último beso antes de desprenderse de la cintura de Rachel.

Mañana haremos la casita del NO árbol… vendrás?- pregunto metiendo sus manos en los bolsillos de su sudadera.

Dime la hora y aquí estaré- respondió con una sonrisa.

Esos de las 2 de la tarde estará bien… y Quinn?- ella la miro a los ojos permitiendo de esa manera que continuara con lo fuera a decir.- ven con ropa cómoda, negra en lo posible.-

Lo que guste mi princesa.- respondió haciendo una tonta reverencia antes de marcharse, estaba llegando a su auto cuando se giro para volver a ver a Rachel.- Gracias por el mensaje de hoy, lo necesitaba.- grito mirando su atuendo antes de subir a su coche.

Todo había salido mejor de lo que esperaba, sí Santana se comporto como lo sospechaba, pero a pesar de todos los momentos incómodos supo cómo responder y eso la hacía sonreír, volvió a poner música para que le hiciera compañía para regresar a casa pero justo cuando lo estaba por hacer su móvil sonó anunciando un mensaje.

"Eres lo mejor que la vida pudo regalarme, te quiero Quinn", lo leyó varias veces de reojo mientras prestaba atención a la carretera, si bien era de noche y no había tanto trafico no se podía confiar.

Así que puso música y dejo el aparato en el asiento de copiloto para que cuando se bajara lo primero que hiciera fuera responder a su Rachel.

Se podía que Quinn era feliz, aunque ciertamente era sólo una sensación que se estaba acercando a la felicidad como la conocería más adelante.

Rachel entró a su nuevo hogar e inmediatamente sintió como Brittany la rodeaba por los hombros y Santana subía las escaleras.

Que tengas buenas noches cariño.- saludo la rubia dejándole un beso en la cabeza antes de ir camino a su habitación.

Rachel era otra que empezaba a sentir que por fin estaba viviendo un amor como el que siempre había deseado y lo mejor era que ninguna de las partes se estaba esforzando para sorprender a la otra, si no que cada detalle que tenían eran espontáneos y no un quebradero de cabeza.

Tal vez el amor verdadero nos hace hacer cosas que jamás haríamos para otra persona, tal vez el amor ese que se te mete en los huesos y te cala tan hondo que te deja incapacitado para razonar, hace que perdamos el juicio y hagamos cosas ridículas como vestirnos como nos piden solo para complacer al otro, o cambiar rutinas establecidas.

Tal vez el amor es la pura felicidad que nos convierte en personas distintas, tal vez es el amor lo que necesita una persona para encontrar una nueva razón para vivir y arriesgarse.


Bueno volví... siento el retraso, pero acá estoy nuevamente.

Muchas gracias por seguir del otro...

Espero que les guste.