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Dia 9

Extrañar? Cómo describirían ese sentimiento? Que se siente con exactitud cuando uno extraña a otra persona o una cosa o una acción o incluso un programa de televisión?

Quinn Fabray hacía exactamente 3 días que no veía a Rachel, y estaba por enloquecer, no entendía como extrañar a alguien se podía traducir en un angustioso dolor en la boca del estómago. Por supuesto extrañaba a Noah, era su hermano del corazón, era su oído, los brazos que durante tanto tiempo la reconfortaron, fue esa voz que la animaba a escribir para dejar su marca en la historia de la humanidad, tal vez algo exagerado pero Noah su indiscutible hermano era así y ella no quería que cambiara por nada en el mundo. Por supuesto también extrañaba a su familia, a su hermana con todas sus excentricidades, a su madre con su dulzura al hablar y su padre con su típico rostro serio pero que escondía un gran hombre con un inmenso corazón, tal vez eran un tanto superficiales pero eso era un pequeño detalle que no opacaba el amor que les tenía.

Lo que no entendía Quinn era porque extrañar a Rachel le dolía tanto si sólo habían pasado 3 días desde la última vez que había visto a la morena, se sentía vacía, incluso la sonrisa de la que era víctima cuando Rachel andaba alrededor suyo se había esfumado. Aferrada al último recuerdo que tenía de Rachel se acostó en un su sofá a la espera de que Santana pasara por ella y pusieran en marcha el tan dichoso plan que tantos dolores de cabeza le había traído.

No pudo evitar pensar en el domingo a la tarde cuando con toda su valentía que cada día que pasaba más presente se hacía en su cuerpo, se dirigió con 2 potes enormes de helado muy a pesar del frío a la casa de sus amigas con el único objetivo de ver a Rachel.

Ciertamente lo que encontró al llegar fue mucho mejor que lo que su cabeza había imaginado.

Flashback día 7

Se bajó del auto, agarro la bolsa con los helados y camino por ese camino que le estaba empezando a caer cada vez más en gracia, era una pequeña bienvenida que le hacía sentir calidez y no nervios como la noche anterior.

Tocó a la puerta con tres fuertes golpes pero nadie salió, volvió a tocar con más fuerza hasta que sintió que la abrazaban con fuerza por detrás y supo de inmediato al ver esas manos bronceadas descansar en su abdomen que Rachel estaba pegada a su espalda.

Me gusta mucho como te queda el negro- susurro Rachel desde su espalda, Quinn solo sonrió tontamente, le encantaba complacer a su morena en esos pequeños detalles.-definitivamente me encanta como te queda el negro- volvió a repetir alejándose del cuerpo de la rubia.

Quinn se giró sobre sus pies para ver el rostro de Rachel y no pudo evitar reírse al encontrarla al punto de babear.

A mí me gusta cómo te quedan los pantalones de trabajo, pero me gustaría que dejaras de ver mis piernas y me saludaras como se debe- bromeo Quinn agarrando de la cintura a Rachel para acercarla a su cuerpo sin un mínimo de duda en su decisión.

Porque siempre me tienes que agarrar así?-pregunto con una sonrisa divertida.

Porque eres mía- respondió acercándose a los labios de Rachel.

mmm-murmuro la morena antes de mover su rostro y que los labios de Quinn impactaran en su mejilla desconcertándola por completo.-tengo que decirte algo- aquel anuncio lo único que hizo fue instalar un sentimiento de preocupación en el cuerpo de Quinn.-no puedo besarte…

Pero…

Déjame terminar-pidió-no puedo besarte porque soy la novia de Oliver.- el rostro de Quinn paso del desconcierto a la pura incredulidad.

Rachel Berry.- advirtió esta vez tomando el rostro a Rachel pero justo cuando los labios de Quinn estuvieron a punto de colisionar con los de ella, la puerta de la casa se abrió pero no era Santana quien estaba parada cruzada de brazos observado la escena que se estaba desarrollando en el porche de su casa, si no Brittany.

Sabes qué? Nos vamos a mudar a Manchester o no mejor más lejos cuando todo esto acabe, de esa manera voy a poder besarte, abrazarte y hacerte lo que quiera sin interrupciones.- espeto cansada de todas las interrupciones de las que eran víctimas, Rachel no acoto nada, pero su sonrisa al escuchar "hacerte lo que quiera" fue enorme.

Luego de saludar a Brittany con un abrazo y un beso en su mejilla se traslado con Rachel hacia el patio de la casa de sus amigas mientras Britt guardaba el helado.

Al llegar vio como Santana junto con Patrick estaban terminando de armar lo que era la estructura de madera de la casa, a su derecha un techo de fibra de plástico color negro esperaba a ser usado y mas al fondo Stephanie sentada en el pasto escuchando música, cuando se quiso dar cuenta, Rachel estaba siendo arrastrada por Oliver hacia un costado del jardín.

La escena le pareció tierna, Rachel hablando con el niño y señalándola, mientras este hacia un gesto de desagrado por vaya saber que la morena le había dicho.

La tarde la pasaron así, Rachel y Santana hacían la parte dura del trabajo, armaron cada pared con cada madera que previamente la morena se había encargado de cortar, Brittany hizo una merienda con chocolate caliente y bollos de queso para todos, ella junto con Stephanie pintaron de color naranja cada pared que las morenas iban terminando y por último Oliver y Patrick se ocuparon de colocar las 2 mini ventanas a la casa.

Sin duda ese domingo lo sintió en familia, ese día que aparentaba ser como cualquier otro termino siendo un paso más para que Quinn se sintiera normal, pero sobre todo para conocer a Rachel de otra forma, se perdió incontable cantidad de veces en los ojos color chocolate que concentrados ignoraban su presencia, quedo hipnotizada por las carcajadas agudas que sin vergüenza salían de la boca de Rachel cuando Santana se golpeaba un dedo, esos detalles que cuando estaba en el taller sin duda no podía apreciar.

El naranja combina a la perfección con el negro.-escucho que decía Rachel entrando a la casita, ella que se encontraba arrodillada dando el último retoque al que iba ser el nuevo refugio de sus ahora nuevos sobrinos, sólo sonrió de lado pero sin dejar la brocha que tenía en la mano.

Si creo que sí, pero aquí sólo hay naranja no…- no pudo continuar porque la brocha que estaba utilizando Stephanie termino en su espalda dejando una gran mancha de pintura.

Quiso enojarse, gritarle como lo hubiese hecho si en vez de ser Rachel la que había arruinado su jersey de hilo negro hubiese sido Santana o Noah, pero la risa, aquel sonido que a medida que pasaba el tiempo y más lo escuchaba más le gustaba pudo con su enojo, deshaciendo por completo el ceño fruncido que intento instalarse.

Sabes que es peor que una persona vengativa?- pregunto acercándose con lentitud a Rachel que intento escapar al ver las intensiones que tenía la mirada de Quinn.

Rachel trago saliva con dificultad y logro negar con su cabeza cuando se dio cuenta que por el tamaño del habitáculo en el que se encontraban, escapar sería una tarea un tanto aparatosa.

Peor que una persona vengativa- musito a centímetros de la morena-es Quinn Fabray vengativa.– y si más, sin siquiera esperar, pasó la brocha por el rostro de Rachel que quedo estática en el lugar.

Sí se esperaba que Quinn tomara revancha, pero no de esa manera, la pintura fría chorreando por su rostro no era lo que esperaba realmente.

El naranja te sienta bien.-bromeo Quinn escapándosele una risilla grave, cuando Rachel tomo consciencia se abalanzó encima de la rubia intentando ensuciarla con la pintura que caía de su rostro, así estuvieron entre risas de por demás estruendosas y llamativas, hasta que Oliver junto a Stephanie se metieron en la casita justo cuando Rachel intentaba besar a Quinn a la fuerza y esta se resistía.

Tía Britt dice que está poniéndose de noche y que es mejor entrar.- gruñó Oliver para rápidamente salir arrastrando a la niña rubia con él.

Creo que tu novio se enojo.-

Cállate es un niño muy sensible.- replico Rachel incorporándose para liberar a Quinn.-hoy no es día de besar a Quinn.- murmuro antes de dejar la casita y a una rubia con el ceño fruncido.

Pero yo si quería que fuera el día de besar a Quinn.- susurro para ella misma.

fin flashback

Rachel para ese entonces quería salir de clases y echarse a correr por las calles de Londres al departamento de Quinn, no solo la extrañaba, tenía necesidad de Quinn Fabray, tenía necesidad de verla, de sentirla, de olerla, no era un simple extrañar, era un necesidad tangible que se adueñaba de su cuerpo minuto a minuto, segundo a segundo.

Pueden pensar que tal vez era un tanto obsesivo ese pensamiento, pero 3 días a mensajes, donde besos volaban de manera cibernética con divertidas fotos adjuntas lo único que producían al cuerpo de la morena era un creciente malestar.

20 minutos la separaban de su actual hogar al de Quinn, pero claro en ese momento estaba en la clase del sr Davis que no ayudaba ni siquiera como para mitigar la ansiedad que recorría su cuerpo. Ansiedad que se iba a incrementar cuando una rubia a la que estaba ignorando se sentara a su lado.

No hay más trabajos en grupos, puedes volver a tu lugar.-la contundencia en las palabras de Rachel fueron como si una cuchillo se clavara en el pecho de Melisa y a pesar de que podía o no tener la culpa de que lo paso a Quinn, su insistencia era digna de admirar.

Yo solo quiero que me perdones, no puedo estar sin que me mires o me sonrías.- murmuro entre dientes para no llamar la atención del panzón del profesor.

Yo nunca te dedique una sonrisa que sepa.- espeto sin siquiera mirarla, no estaba enojada con ella directamente, pero no podía evitar sentir que si no hubiese sido por ese beso, ella estaría en el departamento con su rubia, regalándole a ella sus sonrisas.-pero si te hace sentir bien y de esa forma dejas de estar encima mío, te perdono, no puedo culparte a ti por la locura de tu primo, solo espero que no seas igual que él.

Lo siento Rachel, lo siento tanto…

Listo ya puedes volver a tu lugar Melisa.- con una feroz mirada indico que era momento de dejarla en paz y así lo hizo, Melisa volvió a su lugar con la cabeza gacha y por lo menos el resto de ese día no volvió a molestarla.

Estaba en el sofá de su casa cuando su móvil empezó a sonar, en la pantalla aparecía el nombre de Susan y un mensaje.

"La editorial quiere tener una reunión contigo sobre las pautas del cuento y tengo el lugar de la primera firma de libros ;)"

Para Quinn su agente era una simple genio, sólo ella podía conseguir todo lo que se proponía y no podía estar más que agradecida por todo lo que hacía por ella, si bueno Quinn era su "jefa" una muy buena de hecho pero al fin y al cabo el trabajo de Susan era excelente.

"programa todo y avísame ;)"

Si bueno para ser la escritora de moda su comunicación era un tanto basta pero que más se suponía que tenía que decirle.

El sonido de la puerta le indico que Santana ya había llegado y por lo tanto los nervios por lo que estaban a punto de hacer la asaltaron por completo.

Fue Spencer quien ofreció su casa para que el plan se llevara a cabo, el hogar de la castaña quedaba cerca de Crescent Park. Un lugar que en apariencias era céntrico pero tranquilo, una casa de estilo colonial típica de la ciudad Londinense. Frente a ellas Weymouth st se presentaba con un ligero tráfico que dejaba que se deslizaran con facilidad hasta llegar a la intersección con Hallam st.

No tienes que hacer esto.- musito Santana antes de bajar de su auto.- Spencer y yo podemos hacernos cargo y ya sabes que tenemos una agente que lo recibirá, realmente no se escapará.- aseguro colocando su mano en la pierna que no dejaba de mover la rubia.

Lo sé San, pero necesito ver como lo detienen y necesito hablar con él.- los nervios que batallaban en el cuerpo de Quinn eran evidentes pero la seguridad de sus palabras no desaparecía y para Santana era suficiente para seguir adelante con el plan como estaba detallado.

El plan, ese que tan minuciosamente Quinn había preparado, ese en el cual tenía todas sus esperanzas puestas para que por fin pudiera tener una vida como una persona normal. Una persona que en apariencias estaba perdiendo la cordura de la mano del amor, una persona que se sentía viva por dentro y moría de ganas por demostrárselo a su persona especial.

Ahí dentro de la casa Spencer se encargó de llevarla a su habitación a la espera de que el profesor Aaron Bale llegara para su clase, que podía salir mal? Bueno que Jake no fuera, que por alguna razón del universo decidiera no ir a su "clase particular".

La cita estaba planeada a las 15 hs, faltaban sólo diez minutos para que se cumpliera la hora y Santana entraba a la habitación que estaba martirizando los pensamientos de la rubia.

Calmate quieres.- ordeno con sus brazos cruzados mirando al piso.-Devon está en el edificio de enfrente vigilando cada movimiento y Spencer…

Ya lo sé, tiene cámaras en cada parte de su casa, no sé para que si no son necesarias pero bueno.- interrumpió con su ceño fruncido y una tanto irritada.

Confía en noso…

No me pidas que confíe en ustedes cuando llevó 6 años de mi vida esperando este momento Santana.- volvió a cortar levantándose de la cama.

Lo siento… sé que no hemos sido muy eficaces pero… pero esta vez no se escapará prometo recuperar tu libertad Quinn.-esa promesa era tal vez la primera que la escuchaba con tanto dolor de parte de la que ya se había convertido en su amiga, en otra protectora, era la primera vez que escuchaba hablar con tanto rencor a Santana y entendió que eso era una deuda pendiente que tenía, algo que solo la latina quería hacer para demostrarle que por algo era la mejor detective de todo Reino Unido.

Así fue que Spencer llamo de forma suave a la puerta de la habitación informándole que Jake estaba en la puerta a la espera de lo atendieran.

Le dejo un abrazo a Quinn, un gesto que casi nunca tenía para con nadie salvo Brittany o sus sobrinos, pero detalle que Quinn por supuesto agradeció, la dejo sola con sus pensamientos acechándola nuevamente pero con la certeza que le decía que esta vez sí era la definitiva, que esta vez sí se libraría de sus pesadillas y que finalmente podría soñar con que al dormir lo que acechara sus pensamientos fuera la sonrisa de Rachel, esa morena que sin quererlo era la razón más importante de su vida, era la razón fundamental por la cual se había decidido en dejar sus miedos de lado paso a paso para darse una verdadera oportunidad de vivir, de sentir.

Y la vida, el destino o lo que sea quiso que fuera una morena de reluciente sonrisa, de 1 metro con 58 centímetros de pura bondad, de puro valor quien fuera la encargada de mostrarle de lo que se estaba perdiendo, fue el ímpetu de querer ayudarla de manera desinteresada la que fue atrayéndola, encontrarla mirándola, cruzarla en los pasillos con esos pequeñísimos shorts que usaba, nunca se había fijado en una mujer en su vida y ahí se encontraba perdidamente enamorada de una pequeña mujer que irradiaba energía por cada uno de sus poros.

Rachel sabía que Quinn no estaría en su casa y aunque no le había dicho los porque no podía evitar querer darle una sorpresa, así que sin pensarlo se dirigió hacia el departamento de la rubia, caminaría como siempre pero antes pasaría por par de cosas para hacerle las galletas que tanto le gustaban a su rubia.

Rachel… Rachel Berry era una soñadora con los pies sobre la tierra, sabía cuáles eran las cosas que tenía que hacer para llegar a sus metas, sabía que no podía bajar los brazos ante nada, siempre supo que era lo que quería y como. Por suerte sus padres estuvieron en cada paso, en cada decisión que había tomado y siempre la apoyaron y la alentaron a que sea lo que su corazón le dictaba.

Era por esta razón que si su corazón le decía que Quinn era quien la haría feliz ella no iba ser quien para negarse a esos impulsos. Lo que Quinn le hacía sentir, no lo había sentido nunca por nadie, con solo un beso lograba hacerla temblar por completo, sentía que su corazón estaba a punto de saltarse de su pecho cuando la tenía cerca y sólo hecho de recordarla plantaba una sonrisa estúpida en su rostro.

Estaba por doblar en la esquina cuando metida en sus pensamientos, chocó de lleno con alguien, alguien que no pensaba encontrar en Londres.

Rachel?... oh dios Rachel.-esa voz, esa voz grave y tan Neoyorkina solo le indicaba que era la persona que menos quería ver.

Sintió unos brazos fuertes estrechándola con cariño y posesión, entonces se dio cuenta que tenía que reaccionar.

Adam?.-susurro incrédula.


uufff y que me tarde eeh.. lo siento... antes del sábado subo el proximo!