Feliiiz cumpleaños patito de mi corazón...
Nada de dormir y mejor que salgas a festejar...
Este humilde capitulo es para ti espero que lo disfrutes...
Feliiiz cumpleaños Feliiiiz!
23
Cuando crees en algo con mucha fuerza y con muchas ganas y no te rindes hasta conseguirlo, te conviertes en un imán, por lo tanto eso que deseas empieza acercarte hacia ti con una fuerza imparable, tus deseos pueden hacerse realidad en la medida que vayas a por ellos.
Dudar de uno mismo nos hace flaquear en las dediciones que tomamos, la duda es signo de debilidad, en cambio el temor es por sobre todas las cosas un acompañante de la valentía que tenemos dentro, tener miedo no más que el empujón inconsciente que necesitamos para tomar coraje.
Somos un sinfín de sensaciones aglomeradas en nuestro interior, encontrar la forma de llegar a lo que queremos es lo que hace interesante la vida que tenemos.
Soñar con algo es lo que inevitablemente hace darle sentido a nuestro días, desear algo es el propio motor para dar rienda suelta a emprender un nuevo día con decisión y convicción.
Finalmente Rachel y Quinn se encontraban nuevamente en el mismo hogar, en aquel departamento que había sido testigo de cómo las miradas se convertían en anhelos, de cómo una simple caricia empezaba a quemar y arder.
Rachel y Quinn compartían un deseo, uno muy grande. Sin embargo, no era el temor lo que les impedía llevarlo a cabo si no el respeto.
La vuelta de Rachel al departamento que compartía con Quinn se dio en los sucesivos días, sin prisa y con calma, sobre todo porque cierta morena necesitaba pensar con detenimiento como sería su relación con Quinn ahora que se habían confesado cada uno de sus sentimientos.
Todavía no eran oficialmente una pareja, ni nada de eso, pero ciertamente a ninguna de las dos le importaba el título que tuviera su relación, ellas estaban más que seguras que solo estarían juntas y que nada se interpondría para que su felicidad y su amor creciera… hasta donde tuviera que crecer.
Cuantas sesiones de besos tenían acumuladas para esta altura? Bueno habría que ver cuántos litros de agua fría tuvo que soportar Rachel para bajar la temperatura corporal cada vez que Quinn decidía cortar por lo sano con ellas. Sus bocas se buscaban bajo una necesidad tan imperante como la de comer o respirar.
Pero lo cierto era que esos besos se volvían cada vez más pasionales, cuando se besaban en el salón siempre era Rachel quien quedaba encima de la rubia aun cuando la que provocaba aquellas tórridas sesiones de húmedos besos era Quinn. Rachel no es que no quisiera besarla, pero después de casi 3 meses sin un contacto carnal su cuerpo no tardaba mucho en manifestar lo que realmente necesitaba.
Quinn por otro lado estaba segura de querer provocar a Rachel, le encantaba como cada vez que empezaba con un beso inocente terminaba con su morena entre sus piernas hasta que con una sonrisa y un beso en la frente se alejaba dejándola con las mejillas sonrojadas, con la respiración acelerada y el pelo hecho un desastre.
Ese día Quinn tenía algo muy importante que hacer, el bendito cabestrillo sería retirado para el bien de Rachel y para que no mentir para el bien de Quinn también.
Estas bien?- se interesó Rachel mirando a la preciosa rubia que estaba a su lado en el pasillo de ese frio hospital.
Si, ansiosa… necesito mi brazo derecho ya.- respondió con una mueca de fastidio.- no sabes lo molesto que es, siempre está en el medio.
No me digas.-ironizó Rachel rodando sus ojos.
Quinn no pudo evitar que una risilla se escapara de sus labios contagiando a Rachel, era obvio a que se refería.
Has hablado con tus padres?-
No la verdad que con los últimos trabajamos del Sr Snow estoy mucho en el taller y no me he comunicado con ellos, por qué?- pregunto acomodando su cabeza en el hombro de Quinn.
No, por nada… ya sabes hace mucho no te escucho hablar de ellos y no sé… quise saber.- contesto algo nerviosa pero la morena lo dejó pasar.
Habían pasado 5 minutos cuando un guapo doctor salió al pasillo para llamar a Quinn. Tanto la rubia como la morena se levantaron para ir con el doctor que no dejaba de sonreír de manera encantadora a Quinn.
Señorita Fabray, soy el doctor Harris, yo asistí en la intervención cuando la trajeron.- se presentó aun con una sonrisa de publicidad en su rostro, sonrisa que a Rachel le empezaba a disgustar cada vez más.
Doctor Harris ella es Rachel mi…- que decir en ese momento cuando no habían aclarado que eran.
Su compañera de piso.- agrego Rachel adelantándose a la rubia sin mirarla.
Encantado señorita.-saludo sin más para dirigirse a la rubia.-le voy a sacar el cabestrillo y voy hacer unos movimientos con su hombro, necesito que me diga si le molesta algo de lo que le hago de acuerdo?-
Quinn solo se limitó a asentir con la cabeza con la vista puesta en Rachel, eso que veía eran celos? Ese entrecejo fruncido y la boca arrugada le estaría indicando que su morena estaba celosa del doctor?
La rubia se limitó a sonreír por compromiso y a responder cada pregunta que le hacía el encantador doctor que si bien le parecía muy guapo, no tenía nada que hacer al lado de su chica, sus ojos celestes no tenían punto de comparación con la intensidad que le ofrecían los de Rachel.
El doctor se dedicó a realizar un par de ejercicios de rotación y ante la positiva respuesta de Quinn sólo le indico que se tendría que acercar en un mes para ver como evolucionaba, aconsejándole que si sentía alguna molestia tomara un analgésico.
Luego de salir de la consulta médica, estando ya en el auto Rachel no aguanto más el silencio en el que se obligó a estar para no tener que gritarle al doctor que estaba tocando más del cuerpo de su chica de lo que ella en casi 1 mes desde que fuera consciente de sus sentimientos.
Dios… tenía que tocarte tanto?-exclamo dejándose caer en el cómodo asiento del auto de la rubia.
Quinn no contesto como lo esperaba Rachel solo río con ganas provocando aún más el malhumor en la morena que la miraba con los brazos cruzados.
No entiendo que es lo gracioso Lucy.- reprocho mirando hacia el frente.
Eres adorable enojada…pero celosa eres simplemente encantadora.-acoto emprendiendo el camino hacia su hogar.-era buen mozo el doctor eh?-
Buen mozo? En serio… me estás diciendo que el doctorcito con sus ojos color cielo te pareció buen mozo… y acaso cuántos años tienes que dices buen mozo.- exclamó con su ceño fruncido.
Cielo, me encantas toda, cada día más.-aseguro llegando a un semáforo en rojo.- mírame.- pidió suavemente y Rachel solo la miro de reojo.-vamos mírame.-
Ella solo hizo lo que pidió Quinn y entonces sin tiempo a reaccionar la rubia la beso con una ternura irreconocible llenándola de dulzura con un simple gesto como ese suave beso en sus labios.
Podrá tener una sonrisa de comercial, unos ojos digno de príncipe de cuento de hadas y tal vez conozca muchos otros y otras más lindos, pero ninguno te lo puedo asegurar va a llenarme de todas estas sensaciones que tú sonrisa, tú besos, me regalan… eres…
Nada no pudo continuar porque los labios de Rachel a pesar de estar manejando y la imprudencia que conllevaba aquel acto sencillamente adolescente de besarse aún con el auto en movimiento.
Siguieron hasta a su hogar besándose en cada semáforo en rojo, evitando un posible accidente pero en ningún momento Rachel dejo de acariciar o el brazo o la pierna de la rubia incluso en ocasiones jugaba con el pelo que caía largo por sus hombros.
Pero fue estacionar y que Quinn se abalanzara sobre Rachel que si bien tenía su mano en su pierna no se esperó que la rubia reaccionara de esa manera, en un segundo el asiento de Rachel había quedado completamente de forma horizontal y con Quinn encima suyo devorando sus labios.
Por supuesto no se quejó, quien sería capaz de quejarse ante un ataque de pasión como aquellos, pero Rachel aparte de dejarse llevar y sentir como el calor en su cuerpo comenzaba a subir en tiempo record recordó que primero estaban en el auto y segundo que como siempre era la rubia quien había comenzado y seguro y no tardaría en darle fin aquel impulso.
mmm… car…cariño para… no…
Qué?- murmuro Quinn besando el cuello de Rachel quien se proponía darle fin contra toda su voluntad.
Subamos… no podemos hacer…
Sshuu… déjame disfrutar.-balbuceo mordiendo el lóbulo de la oreja de Rachel, pero la morena sabía que si ella era quien la apuraba, Quinn detendría todo aquel repentino desenfreno y lo hizo, lentamente sus manos que se encontraba en la cintura de la rubia comenzaron a bajar hasta situarse en el trasero de Quinn.
Pero la sorpresa de Rachel fue que en vez de conseguir que la rubia se quitara ésta metió sus manos bajo su camiseta apretando el hueso de la cadera que tanto le gustaba en apariencia a Quinn.
No!-exclamó Rachel cuando sintió las manos de Quinn subir de forma descarada, provocando por supuesto que la rubia se separaba de forma instantánea.-me encanta no me mires así, pero no en el auto, no tengo 16, tenemos un sofá mucho más cómodo y ni hablar de la gigante cama que dispone mi habitación para que…
Shuuu, no va ser en mi auto nuestra primera vez Rachel pero…-le dedico una sugerente mirada al cuerpo que parecía estar temblando y no precisamente por el frio debajo de ella.-no sé cuánto más pueda contenerme o cuanto más puedas contenerte, sé qué haces días te duchas con agua fría.- y ahí estaba aquella broma de la que Rachel ya estaba más que acostumbrada y de la que agradecía profundamente.
Rachel solo llevó sus manos al rostro de Quinn y la miro como con devoción, desarmándola por completo.
No sabes cuánto te quiero.-pronuncio antes de dejar un suave beso en los labios de Quinn para poner marcha a su departamento.
Cuando la necesidad es imperante, cuando la pasión se vuelve más grande que nosotros mismos, cualquier momento es propicio para demostrarlo al menos en pequeñas pero calurosas cantidades, ellas ya no se podían contener, ellas no querían contenerse más de lo que ya lo estaban haciendo.
Pero tenían una duda, aquella primera vez tendría que ser romántica o espontanea? Tendría que ser después de una cena a la luz de las velas o en un simple arranque de pasión como del que estaban acostumbradas? Cuán importante es el ambiente a la hora de demostrar el profundo amor que se tienen dos personas enamoradas?
La primitiva necesidad de convertir el sentimiento en una acto en sí, demostrarlo con el cuerpo, con el alma y con el corazón era lo que Rachel y Quinn estaban sopesando día a día, noche tras noche y beso por beso.
Eran 2 personas adultas que sabían lo que querían y tal vez el detalle de que Quinn fuera virgen era lo que las detenía, pero era justamente Quinn quien estaba 100% segura de lo que quería y cómo, solo faltaba aquel empujoncito de valentía para llevarlo a cabo.
Voy a terminar con mis victorianos muebles de salón.- anuncio Rachel saliendo de su habitación con una cómoda camisa básica color de blanca que se ajustaba de manera perfecta a su cintura y su abdomen, haciendo delirar a Quinn por aquellas vistas.
Cielos Rachel como pretendes que no te salte encima cuando usas esa ropa que te hace ver tan sexy.- Quinn se acercó pegando el cuerpo de la morena al suyo mientras sus manos incursionaban por debajo de la tela blanca. La piel suave de Rachel era la cosa favorita de los dedos de Quinn, era tersa y reaccionaba erizándose sin vergüenza por ahí donde pasaba.-dime como hago para detener todas estas ganas de ti que crecen y crecen dentro de mí?-
Contestar esa pregunta con palabras o mandar por un tubo todo esos pensamientos románticos, contestar con palabras o con el cuerpo?
Con el cuerpo fue lo instintivo, Rachel devoro con decisión los labios de Quinn haciendo que esta la pegara aún más a su cuerpo, ahí en ese pasillo que tantas veces había sido testigo de la contenida pasión de nuestras protagonistas, volvían a desahogar sus ganas, su pasión.
Sus labios jugaban entre el fino límite del típico tira y afloja, unos demandaban y otros se dejan hacer, unos dientes mordían los sinuosos labios de la otra boca mientras unos suaves gemidos salían de los damnificados.
Una atrevida valentía recorrió el cuerpo de Quinn y sin más levanto a Rachel haciendo que esta cruzara sus piernas detrás de su cintura y emprender el camino a la habitación más cercana.
Un grito divertido de Rachel mientras se aferraba al cuello de la rubia a la vez que esta besaba su cuello y mordía lo suficientemente fuerte para que la morena se quejara pero no de dolor.
Se miraron aún en la misma posición pero a los pies de la cama de Rachel que las invitaba a que se aventuraran y dieran rienda suelta a sus deseos.
Estas segura?-se atrevió a susurrar en el oído de Quinn haciendo que decenas de sensaciones recorrieran su cuerpo cuando el aliento húmedo y caliente choco contra aquella sensible parte de su cuerpo.
Si tratabas de evitar esto con ese susurro estas muy equivocada.- respondió mientras se inclinaba para dejar sentada a Rachel en la cama.
Ahí sus miradas se encontraron, los ojos verdes oscurecidos por el incipiente deseo de tener a Rachel de esa manera tan privada e íntima y los ojos de color chocolate de los que poco a poco se habían apropiado de sus sentidos se encontraban con un destello especial, expectantes de lo que fuera a pasar.
Con decisión y ante la mirada de Rachel se deshizo de su camisa quedándose con una delicada prenda de encaje negra que resaltaba por encima de la blancura de su piel.
Eres hermosa.-murmuro a la vez que sus curiosas manos recorrían la piel de la cintura de Quinn con un pequeño temblor producto de los nervios que la estaban asaltando.-se supone que yo soy la de experiencia pero siento tantos nervios y miedos y si…
Un dedo sello lo que fuera a decir, un dedo que la obligó a levantar la mirada hacia unos ojos que la invitaban a que continuara con lo que sus manos estaban haciendo.
Siguió con esa tímida exploración mientras que el cuerpo de Quinn se erizaba por completo, haciendo que su respiración se entrecortara, Rachel se levantó para quedar a la altura de la rubia y hacer lo que sus labios le exigían, comenzó a besar sus hombros mordiendo sutilmente el hueso sobre saliente de la clavícula de Quinn produciendo miles de sensaciones en ese cuerpo que se dejaba hacer.
Alzo sus brazos por encima de su cabeza invitando a Quinn que sea quien la despojara de esa prenda blanca que había sido la provocadora de que estén ahí en ese momento. Como si lo hubiese practicado toda una vida, con una destreza indescriptible Quinn deslizó por la cabeza de Rachel la preciada prenda que termino en el piso junto con la suya.
Estaban casi en las mismas condiciones, casi porque Rachel estaba sin sujetador perdida en la mirada de sorpresa que Quinn le estaba regalando, con la boca ligeramente abierta y su ceja levantada, escrudiñando que era lo que se suponía tenía que hacer con todo eso que se le presentaba ante sus ojos.
Busco de forma desesperada los labios de Rachel mientras el dorso de su mano acariciaba la espalda desnuda de su morena, se besaban seguras del paso que estaban a punto de dar, dejando que sus lenguas se acariciaran mezclando el sabor a manzana indiscutible de Rachel con el de Quinn, nuevamente movida por el irrefrenable deseo obligó a la morena a caer en la cama mientras ella tomaba aquella valiente decisión de perderse en la firme piel del abdomen de Rachel.
Sus labios aventureros trazaban un camino incierto entre las costillas y el ombligo de Rachel, con cierta timidez de acercarse donde realmente quería, sentía que su cuerpo comenzaba a levantar temperatura por zonas que nunca había pensado que podrían calentarse.
Pobre ingenua, si creía que Rachel se iba a dejar hacer o quedar quieta dejando que explorara su cuerpo como un pequeño boy scout, sintió como una de las manos de Rachel llegaban a su pelo y un tirón en la parte de su nuca la hacía levantar la cabeza para encontrarse con los labios de Rachel que pedían atención.
En esa distracción en que Quinn se dejó hacer Rachel aprovecho para hacer que la rubia quedara de espalda a la cama y ella encima suyo con una mirada llena de deseo y lujuria que lo único que hicieron fue acrecentar las ganas que Quinn llevaba en su interior.
A dos segundos de comenzar una nueva sesión de besos el sonido impetuoso que provenía de la puerta las interrumpió.
Oh no, no, no.- exclamó Quinn inmediatamente.-que tiren la puerta abajo hasta que no terminemos no saldrás de esta habitación Rachel Berry.-exigió anclándose a la cintura de Rachel que no podía evitar reír por la suerte que tenían y por la actitud de su rubia
El sonido de la puerta no cesaba pero entonces un sonido de voz bastante particular para Rachel llegó a sus oídos, eran unos murmullos graves que a lo lejos se escuchaba como sus padres pero, eso podría ser cierto?
Oh por dios.- exclamo Quinn dándose cuenta que sus futuros suegros habían llegado con 2 días de antelación a su pedido.-vamos levanta son mis suegros.-musito con una repentina seriedad instalada en su cuerpo.-y Rachel arréglate el pelo.
Salió al pasillo arreglándose la ropa y el pelo dejando atrás a Rachel que aún no caía que los que efectivamente estaban en la puerta de su hogar londinense eran sus padres.
Carraspeo nerviosa antes de abrir la puerta, acomodo su pelo nuevamente y sin ton ni son abrió la puerta encontrándose con dos hombres que bien conocía y que ya sentía como de su familia.
Quinn!-exclamaron como conociendo a la rubia de toda una vida, abrazándola entre los dos.
Si esa Quinn hubiese sido la que sufría de aquella horrible fobia en ese momento estaría gritando incluso hiperventilando por el contacto tan efusivo de los padres de Rachel, pero en ese momento no podía evitar abrazarlos y sonreír como tonta, por fin estaba teniendo una vida normal, como un mujer de 26 años.
Por dios Rachel, cariño que linda que estas!-espeto Leroy corriendo hacia donde estaba su hija para abrazarla y llenarla de besos.
Pensé que preferían abrazar a la rubia.- bromeo entre los brazos de su padre viendo como aún Hiram estaba agarrado a la cintura de su chica esperando que su marido cesara con su saludo para que sea su turno.
Basto con que Rachel abriera sus brazos para que Hiram la levantara en el aire como cuando era pequeña y la estrechara en su pecho.-mi niña, no sabes lo que te extrañamos- reconoció Hiram dejando a Rachel en suelo.
Que hacen aquí? Como es que…
Pero ambos hombres señalaron a la rubia que ya había cerrado la puerta y miraba al piso un tanto apenada.
Quinn Fabray.-pronuncio Rachel cruzada de brazos.-tienes algo que decir?
Yo… ellos… era una sorpresa para acción de gracias, no tengo una desde hace 6 años y supuse que no querrías perderte esa festividad.-balbuceo un tanto apenada, se suponía que era martes y acción de gracias a pesar de no haberlo hablado se festejaba el cuarto jueves de noviembre justamente el próximo en esa semana.
Bueno como sé que ya la conocen no hace falta presentaciones, ahora donde se van a quedar?- cuestiono a sus padres.
Acá.- respondió Quinn antes que los hombres.-tú duermes conmigo y ellos pueden dormir en tu habitación.
Wow Quinn, hasta hace 5 segundos nos caías genial, pero como dices que nuestra pequeña dormirá contigo así como ir a tomar el té?-
Tal vez había sonado demasiado fuerte Hiram con aquella sentencia para Quinn, pero tanto Leroy como Rachel sabían que estaba bromeando.
Cariño está bromeando.- se adelantó Rachel para tomar las manos de Quinn.- dormiré contigo y mis padres en mi habitación.- aseguro mirando a sus padres que solo sonreían ante aquella imagen que tenían.
Pero nada de cosas raras… por lo menos mientras estemos bajo el mismo techo.- aclaró Leroy y todos supieron que no estaba bromeando.
Bueno organicemos sus cosas así puedo ir a trabajar al taller.-indico Rachel con una sonrisa.
Ve tranquila que yo me encargo de ayudarlos, dudo que hayan traído tres maletas cada uno por una semana.- pero la mirada de aquellos hombros indicaba todo lo contrario.- oh por dios han traído tres maletas cada uno?-pregunto horrorizada ante esa idea.
Leroy y Hiram rieron no tanto así Rachel que sabía que eran capaces de eso.
No, no tres, pero si dos bien grandes.-respondió Hiram abriendo la puerta dejando ver dos maletas grandes pero no tanto como con las que Rachel había llegado en su momento.
Cariño puedes llevarme ropa a tu habitación, así no tengo que entrar y salir a cada rato de su cuarto.-pidió la morena cerca del oído de Quinn a la vez que dejaba una suave caricia en su cintura, la rubia no contesto solo asintió con la cabeza tragando saliva.
Dormir por una semana seguida con Rachel Berry seria una bendita tortura después de lo dicho por su padre.
Como pretendía que no intentara hacer nada cuando lo único que las rodeaba últimamente era una nube de excitación, entonces pensó que lo mejor sería bajar la calefacción para que Rachel se viera obligada a usar sudaderas o jersey o lo que fuera para taparse, así evitaría tentarse con la piel de su chica.
Pero claro como haría a la hora de dormir? O cuando la viera salir del baño recién duchada? Con su pelo mojado cayendo por sus hombros, o esas sesiones interminables en la que Rachel se la pasa poniéndose crema en sus torneadas y tentadoras piernas. Una semana de tortura, simplemente eso, una semana de tortura comenzaba para Quinn.
Pero claro como todo en la vida de Quinn no era de color de rosa, se le sumaría Santana López a la ecuación familiar.
Dos golpes fuertes en la puerta y el típico taconeo de Santana anunciaban una movidita tarde parental en el departamento de Quinn y lo peor era que Rachel estaría en su taller.
Santana.- susurro desganada.
Muévete Fabray mi niña me dijo que estas mis… que serían los padres de Rachel de mi si yo soy su madre londinense?-pregunto llevándose un dedo a su mentón.
Creo que aunque quisiera no podría responder esa pregunta ni en siglos.-respondió viendo como los padres de Rachel volvían al salón y volvían a sonreír al ver que Santana estaba en el salón.
Oh por dios señora López.- espeto Leroy encaminándose hacia la latina con una sonrisa para abrazarla, pero claro esas muestras de cariño con Santana no eran compatibles y levantando su mano derecha se limitó a saludar al hombre con un cordial saludo protocolar.
Es así nació de un cubo de hielo.-bromeo Quinn sentándose en unos de los sofás seguida de Santana.
No podemos no agradecerles por todo lo que han hecho por Rachel, estos casi 3 meses no ha parado de hablar de ustedes y de Brittany…
Yo que?-pregunto la rubia entrando con Rachel del brazo.-os por dios los abuelos!-exclamo la rubia para lanzarse a los brazos de Leroy y Hiram.
A ella no le hizo falta hacer muchas conjeturas parentales eh.-musito Quinn a Santana que veía como su mujer saludaba efusivamente a los padres de la morena.
Bueno yo creo que no trabajaré por hoy, me voy a dar un ducha y papis?-llamo la atención de sus dos hombres.- me ayudaran a preparar la cena? Se quedan verdad San?-
Por supuesto, hoy toca cena familiar.-respondió la latina.
Una vez sola en el salón de su propio hogar sintió como cuatro pares de ojos la miraban de manera acusativa, si eran dos padres y dos amigas que seguían en el papel de madres adoptivas que la miraban a la espera que dijera lo que en realidad Santana y Brittany ya sabían pero que igualmente querían volver a escuchar.
Dos suegros y dos suegras, 7 días por delante y muchas preguntas que responder, pero por sobre todo un incipiente deseo que apagar.
De cuenta regresiva...
