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Era en apariencia una mañana cualquiera, con el detalle que alguien estaba agarrando su cintura, era una mañana gris afuera en las calles de Londres donde el otoño estaba siendo más cruel que nunca pero que le permitía aquellos arrumacos al lado de una hermosa morena de piel suave y que olía a mil maravillas.

Era una mañana más que despertaba con la sensación de que por fin la vida le sonreía brindándole la oportunidad de ser feliz pero de una manera más elevada. Era una mañana como la que cualquier persona común, que despierta con su enamorado a su lado y que no quiere despegarse de la cama para afrontar las responsabilidades del día. Quería quedarse acurrucada el máximo de tiempo posible con Rachel agarrada de su cintura mientras que su cabeza estaba apoyada en su hombro y disfrutaba del perfume dulce y amaderado que desprendía.

Ya era jueves, jueves de acción de gracia, día de pasarlo en familia…

¿Y cuánto tiempo había pasado desde la última vez que Quinn Fabray había disfrutado de un momento en familia? No porque sus padres no pudieran viajar a Londres o no quisieran, justamente todo lo contrario, los señores fabray llamaban asiduamente a Quinn pero era ella quien necesitaba de su espacio, para crecer y desprenderse del linaje familiar al que al parecer estaba destinada.

Amaba a sus padres, pero no lograba entenderlos y Londres se presento como un hogar, aquel mundo que Quinn realmente quería disfrutar y tener un contacto más intimo con su familia sólo por esos momentos no estaba en sus planes. Aunque a quién engañaba, moría por que Judy le llevara por horas algún centro comercial o le indicara cuales eran los colores de moda que debería llevar.

La familia, podemos verlo como varias cosas, es una institución que no elegimos y de la cual vivimos renegando a pesar de que en el fondo sabemos que no cambiaríamos nada de ellos, la familia esta para que a determinada edad te avergüencen con tus amigos, con tu futura pareja, después cuando los logros llegan la familia esta para trasmitirte lo orgullosos que se encuentran por tus cometidos.

Pero claro, lo más importante de todo no se me iba a pasar por alto, la familia, sea constituida por mamá y papá, por una mamá o un papá o como sea que esté compuesta, desde el primer respiro dado por nuestros pequeños pulmones nos dan amor, siempre aún cuando nos parece que no, ellos los padres nos dan amor de manera incondicional. Podemos renegar de mil maneras pero nunca va haber en el mundo un abrazo tan cálido como el que te pueda dar tanto una madre como un padre.

La nostalgia estaba invadiendo el cuerpo de Quinn, en esos 6 años nunca se había puesto a pensar mucho en su familia, Judy viajaba religiosamente cada navidad y Russell para cada cumpleaños de Quinn, su hermana ella era un caso especial. Pero después de esas fechas todo se reducía a simples llamadas de teléfonos, ni siquiera video llamadas como lo hacía con los padres de Rachel.

Se aferro al cuerpo dormido de Rachel, se acomodó en la cama y decidió cerrar sus ojos para disfrutar de esa mañana en que su morena no tenía que ir a cursar y realmente podían hacer la vista gorda de sus responsabilidades. Automáticamente sintió como la pierna izquierda de Rachel se acomodaba en medio de las de ella y como su nariz rozaba la piel de su cuello, se estaba tan bien así, era algo que nunca pudo disfrutar, que había escrito incontable cantidad de veces pero que nunca por cuestiones obvias de su vida había vivido. Si definitivamente era el momento del día preferido del día, Rachel nunca despertaba primero aunque lo intentara y Quinn podía disfrutar de cómo su chica lentamente realizaba inconscientemente su proceso de despertar, algo por demás rutinario que a la rubia le encantaba.

Lo primero que hacia Rachel antes de abrir sus ojos y ronronear un grave "buen día" era aferrarse a la cintura de Quinn, al rato lo segundo que hacía era entrelazar su pierna con la de la rubia y por ultimo acercaba su nariz al cuello de la chica que observaba cada detalle. Toda una rutina que fuera a la hora que fuera era idéntica.

Buen día.-ahí estaba ese susurro un tanto infantil que llenaba de felicidad el pecho de Quinn.

Sigue durmiendo que está lindo para quedarse de este modo.-atino a decir mientras acomodaba su cuerpo de tal manera que quedaran con las frentes juntas.-amo verte despertar.-

Eres rara.-musito con la voz grave dejando un suave beso en la nariz de Quinn.

Porque soy rara?- pregunto besando uno de los ojos de Rachel, eso también era parte de la rutina, Rachel besaba su nariz y Quinn devolvía el beso en uno de sus ojos.

La mayoría de las personas dice, "me encanta verte dormir" y vienes tu a cambiar el discurso.- respondió girándose para pegar su espalda al pecho de Quinn.

Es aburrido verte dormir, estas ahí quieta respirando pausadamente sin hacer nada, pero verte despertar es divertido, es… eres rutinaria para despertar.- musito dibujando pequeños triángulos imaginarios en el abdomen de Rachel.

Te das cuenta? No haces círculos como la mayoría, estás haciendo.- levantó las sabanas para ver el movimiento de la mano de Quinn.- triángulos!- exclamo divertida- eres especial cariño.-

Creo que es hora de que te des cuenta que no voy a ser como la mayoría, no soy la mayoría, soy la minoría que a sus 26 años es virgen, soy la minoría que a sus 26 años descubrió lo que significa el amor, lo que significa sentir mariposas en la panza aunque las mías son escarabajos…

Y me encanta.- la interrumpió dándose la vuelta para verla a los ojos.- me encanta que seas así de especial, me encanta que no sientas mariposas porque yo siento como si tuviera millones de fans de One Direction saltando y gritando dentro mio con cada beso que me das, con cada roce de tu piel… Quinn eres todo eso que estaba resignada a no encontrar.-

Qué se debe hacer después de escuchar algo así? Cómo no besar a la persona que se tiene en frente y demostrarle con el cuerpo lo que las palabras ya dijeron?

La respuesta un beso, una caricia, una sonrisa y un sonrojo. Esas fueron las maneras que tuvieron para demostrarse lo que sentían. Era una mañana cualquiera, donde dos personas prácticamente enamoradas se besaban como si nada. Sin embargo, sus besos, sus caricias, sus respiraciones aceleradas no eran comunes, sus labios traicionaban sus deseos de parar con aquello porque los padres de Rachel estaban bajo el mismo techo.

Sus cuerpos demandaban satisfacer una imperante necesidad, ahí debajo de las sabanas una Rachel ya cansada de esperar o no por el momento romántico decidió llevar aquella relación un escalón más allá.

Comenzó a besar sugerentemente el cuello de Quinn a la vez que la obligaba a recostarse por completo en la cama y de esa manera ella quedara encima suyo, una vez en aquella posición una nueva batalla de besos y de manos buscando tocar algo más que el pijama que llevaban puesto comenzaba.

Una mano de Quinn que se deslizaba curiosa desde la espalda hasta la pierna de Rachel fue el detonante de un insignificante movimiento que desataría el sonido más maravilloso para los oídos de la morena, esa acción llevada a cabo por Quinn hizo que Rachel moviera sus caderas y que por la intima posición que compartían en ese momento que ni la rubia ni la morena entendían produjo un gemido celestial para Rachel, una pequeña fricción, un vaivén involuntario producto de una inesperada caricia.

Sin esperar más pero con disimulo volvió a realizar nuevamente aquel movimiento pero el resultado no solo afecto a la rubia si no que a ella también, un suspiro desgarrador salió de su garganta mientras Quinn presionaba su cintura para que eso que estaba haciendo Rachel no se detuviera, intentando de esa manera marcar un ritmo, un compás en donde la música que acompañaba aquel baile eran sus gemidos suaves y delicados, cuando se dieron cuenta, las dos estaban sin la parte de arriba de su pijama, se habían dejado llevar sin importarle nada ni nadie, ni siquiera ese delicioso aroma a café recién hecho que de seguro Hiram habría preparado, así como ignoraron los golpes a la puerta que Leroy había dado para avisarle que el desayuno estaba listo.

La boca de Rachel estaba pérdida por la piel de Quinn aprovechando el ataque de valentía y sintiéndose más adolescente que nunca decidió acariciar con su lengua de forma delicada unos de los pechos de la rubia que aun no se había animado a tocar con su mano. Quinn no pudo evitar estremecerse ante ese caliente y húmedo contacto, se mordió el labio consciente de que no podía hacer demasiado ruido porque los padres de Rachel estaban despiertos.

Una vez que la vergüenza había quedado desplazada por completo fue la rubia quien decidió que el pequeño short de Rachel era simplemente un estorbo, que necesitaba acariciar cada centímetro de su piel sin que nada se interpusiera en su camino. Sin distraer de su tarea a Rachel, bajo el short de la morena hasta donde sus brazos lo permitieron y luego ayudada por sus pies los termino de sacar. Ahora si sus manos podrían sentir aquella parte del cuerpo de su chica con gusto, el recorrido fue lento, con las yemas de los dedos realizo un detallista camino desde sus hombros bajando suavemente por la columna de Rachel que se erizaba por completo hasta llegar a su trasero, esa parte que deseaba no solo tocar si no que pretendía guardar cada detalle de la piel de la morena en sus huellas dactilares, quería recordar y disfrutar cada insignificante detalle.

Cuando sintió que Rachel abandonaba su labor y comenzaba a bajar hasta llegar a su ombligo vio la oportunidad de ser ella quien tome el control de la situación, cuando vio que la morena se despagaba unos centímetros de su piel llevó sus manos al cuello de Rachel la llevo a su rostros de una manera un tanto brusca y la beso para distraerla, para que se aflojara en sus labios y pudiera dejarla de espaldas al colchón. Rachel sonrió ante la mirada atrevida que Quinn le regalo, era esa última confianza la que necesitaban, ese último escalón que necesitaban subir para que su amor quedara sellado, para que eso que sentían tuviera el desenlace perfecto.

Y qué si no había sido después de una cita romántica? Y qué si no fue después de la típica cena a la luz de las velas? Era eso tan importante para que no sea realmente especial? No hay acto más importante en la vida de un ser humano que demostrar con el cuerpo el significado máximo del amor.

Ellas se estaban entregando a pesar de la advertencia de Leroy, ellas estaban conociendo el último detalle que les faltaba por conocer, se estaban dejando ser, ser libres de sentir aquello que su corazón con latidos acelerados ya les trasmitía.

Quinn se sentía Indiana Jones sobre el cuerpo de Rachel, besaba, mordía, tocaba y olía todo lo que se cruzaba a su paso y a su paso solo estaba la piel de Rachel que se encontraba sudorosa, agitada y porque no un tanto revuelta, sentía que sus piernas le temblaban que su corazón se saldría en cualquier segundo si Quinn seguía haciendo aquello con su lengua.

Pero es que de dónde había aprendido aquello si era virgen? Tal vez y si le quedaba consciencia después de las maravillas que estaba sintiendo se lo preguntaría.

En algún momento y muy de lejos escucharon que la puerta de su hogar se cerró, entendieron que los padres de Rachel se habrían ido por lo cual si en algún momento pensaron en parar con aquello, en ese momento ESO no era una posibilidad, mucho menos estando desnudas, muchos menos cuando Rachel acariciaba con una delicadeza exquisita la anatomía más intima de Quinn robándole los suspiros más hipnóticos que alguna vez escuchó, por una lado la suavidad de la mano de Rachel y por otro su boca jugando en sus costillas, quería centrarse en un sentir, o el de la mano o el de la boca que subía a unos de sus pechos y los atacaba sin piedad.

Sus manos estrujaban la sabana de sus costados sintiendo como una bola de nervios y fuego se mezclaban en la boca de su estomago, se sentía arder ante el contacto de Rachel, sus músculos tensos, las piernas contraídas hasta que esa bola mezcla de nervio y fuego comenzó a bajar precipitadamente, junto con su respiración agitada y todo eso se termino trasladando en una dulce y fascinante explosión que la hizo temblar de pies a cabeza. Podía sentir pequeños espasmos que su cuerpo realizaba de manera involuntaria y como si fuera en cámara lenta Rachel caía encima suyo besándola con una entrega indescriptible, como si ese hubiese sido el primer beso o el último.

Ya no quedaban palabras eso que sentían en ese momento, con el pelo hecho un desastre, sus labios hinchados se dedicaron a regalarse pequeñas y suaves caricias en sus hombros, en sus brazos. Algo se escuchaba, algo que se traducía como el sonido indiscutible de dos corazones desbocados producto de la adrenalina que la situación les produjo.

Mordiéndose el labio inferior Quinn suspiro y clavo sus ojos en los de Rachel, ahí no más que adoración, no había más que el comienzo de un amor tan grande que ni siquiera podían ser conscientes.

Dime una cosa.- susurro a escasos centímetros de los labios de Rachel que solo con un movimiento con sus cejas le animo a que continuara.- cómo es posible… cómo es posible que tardáramos tanto en hacer esto?-

Una risa incontenible y un beso arrollador fue la primera respuesta que Quinn recibió.

Yo pienso exactamente lo mismo.- musito como segundo respuesta.- fue perfecto.- aseguro contemplando la sonrisa que Quinn lucia.

Ha sido mil veces mejor que lo que pensaba o imaginaba Rachel.-espeto de manera entusiasta.

Te lo habías imaginado?-pregunto divertida Rachel e inmediatamente la rubia se sonrojo.

Bueno si… ya sabes no en plan morbo si no… bueno no sé dios si tengo 26 años y acabo de hacer el amor por primera vez con la mujer de mi vida…

Sorpresa, sorpresa para Quinn por lo que había dicho y sorpresa para Rachel por lo que había escuchado no precisamente por la parte de la primera vez justamente, si no por el revelador detalle de ser "la mujer de la vida" de Quinn, como tomarse eso, como reaccionar? Era demasiado pronto para sentir aquello? Como se miden esas cuestiones de todos modos?

Yo ya sabes…no quise decir que…

Hey Quinn no quiero que te retractes de lo que has dicho, porque lo dijiste sin pensar estabas nerviosa por lo que te pregunte está bien, se te escapo te confundiste… tranquila.- quiso tranquilizar Rachel, pero la verdad que para Quinn aquello no era una confusión por sentirse en un apuro, y sin duda se le había escapado pero eso no significaba que no sintiera cada unas de aquellas palabras.

Lo he sentido aquí.- musito Quinn llevando la mano de Rachel a su corazón que seguía latiendo descontrolado.- lo siento en cada beso y en cada mirada que me regalas, nunca en mi vida he sentido algo así… no quiero que pienses que es porque estoy condicionada por lo que acaba de pasar Rachel pero… siento que te pertenezco, te siento mía desde la primera vez que sentí tus labios.- si que era buena con las palabras Quinn, tanto que Rachel no había podido evitar que una lagrima recorriera su mejilla.

Siempre soñé con esto, con sentir un amor fuera de serie, no el típico chica conoce chico se gustan, tienen citas y el resto, podría decirte que fue desde la primera vez que te vi, pero te estaría mintiendo, pero si algo dentro mio comenzó a despertar con el correr del tiempo.- susurro Rachel con un sonido de voz algo entrecortado producto de esas lagrimas que comenzaban a caer y que Quinn no podía evitar limpiar.- siempre me sentí querida por mis ex parejas, pero contigo… contigo siento devoción, siento que mi cuerpo vibra con solo un roce de tu piel… pero sin duda desde que sentí tus besos supe que es a tu lado donde quiero estar.-

Dime Rachel, como pretendes ahora que no quiera hacer nuevamente el amor contigo.-espeto Quinn tirando de Rachel para que terminara sobre su cuerpo.

Señorita Fabray… no lo tomé a mal lo he pasado muy bien, pero no suelo hacer estas cosas tan íntimas con personas que no son mis parejas, me voy a duchar y desayunar con mis padres si no le molesta.- sin más salió de la cama así como dios la trajo al mundo bajo la indescifrable mirada de Quinn que no se creía nada de lo que acaba de decir Rachel.

Ah no Rachel no puedes hacer eso conmigo.-exclamo persiguiendo a Rachel a la ducha donde ya se encontraba bajo el potente chorro de agua.- cómo eres cap…

Palabras? Que palabras? Ver como por el cuerpo de Rachel una ligera capa de espuma se escurría y su pelo mojado caía largo por sus hombros sumado a aquellas curvas que delineaban su espalda y terminaban en un pequeño trasero hizo desvanecer por completo cualquier conjugación de letras que fueran capaces de formar una palabra decente.

Eso que Rachel había provocado era totalmente premeditado, sí hacia menos de media hora Quinn había tocado cada parte de ese cuerpo que ahora se encontraba en frente suyo, pero esa imagen era mil veces más excitante que cualquier otra cosa que haya visto jamás.

Creo que te has quedado sin palabras, ven deja que te ayude.- Rachel con una sonrisa triunfante en su rostro estiro su mano para hacer entrar a Quinn a la ducha con ella.

Yo… tú… tienes que ser mi novia, mi mujer, mi esposa… porque no mi amante… mi musa y no puedes decir que no.- un arrebato de seguridad incoherente, pero adorable, hizo que Rachel sonriera y que la besara de forma inmediata.

Quieres muchas cosas verdad?-pregunto sintiendo las manos de Quinn jugar en su espalda.

No, no te equivoques, no quiero muchas cosas.- respondió segura mirando esos ojos que eran para la rubia la cosa más linda que alguna vez había visto.

Ah no?-

No-aseguro Quinn.- solo te quiero a ti… por siempre… como tiene que ser.-no había replica que valiera, no había oportunidad de plantearse siquiera un no.

Y yo que obtengo a cambio?-indago un tanto divertida Rachel sintiendo como Quinn ahora mordía su hombro y la pegaba su cuerpo mojado.

Mi amor incondicional, mi entrega absoluta, mi locura y mi cordura… dime que si y te daré lo que me pidas, lo que desees… pero tienes que saber algo.-ese tono de misterio y esos ojos verdes que ahora por la luz que el baño tenía tenían pequeñitos destellos en color ambar.

Qué cosa tengo que saber?- quiso saber tratando por todos los medios de no perder la cordura ante los ojos de Quinn.

Que en cuanto me digas que si, nada será lo mismo, la vida como la conocías dejará de existir, seremos dos contra el mundo y nunca más sentirás la necesidad de un acto de amor… porque yo me encargare de darte amor hasta que la vida me lo permita Rachel Berry.-sentencio Quinn con una seguridad sorprendente.- que me dices?

Que tendría que estar loca para decirte que no.- respondió abrazando nuevamente a Quinn.

Pero aquel abrazo no duraría mucho, porque justamente Quinn se encargaría de romperlo, saliendo de la ducha para dejar a Rachel sola mientras el agua seguía cayendo por encima de su cabeza.

Recuerda esta fecha.- grito Quinn desde la habitación.-hoy 28 de noviembre Rachel Berry me has dicho que si a ser todo lo que la vida nos dé tiempo de ser… hoy 28 de noviembre va ser por siempre nuestra fecha… nuestro día perfecto.-

Nada volvería a ser igual a partir del aquel 28 de noviembre, habían sido casi 3 meses a pura intensidad, donde sus sentimientos fueron creciendo día a día, hasta que no pudieron resistir más contra aquello que las atraía como un imán, eran dos enamoradas que estaban dispuestas a disfrutar de su vida pero sobre de su amor.

Y el primer paso que tenían para vivir su amor era dar la cara ante dos padres, dos suegros que esperaban ansiosos en el salón de ese departamento junto con Santana y Brittany que habían llegado temprano invitadas por Quinn para pasar el primer día de acción de gracia que se celebraría en ese hogar. Ese fue el sonido de la puerta al cerrarse, ese fue el sonido que les aseguró que la casa estaba sola y que por lo tanto les permitió dar rienda suelta a cada uno de sus sentimientos, incluidos gemidos y suspiros que si bien no llegaban al salón si lo hacían hasta el pasillo, al cual Hiram, Leroy, Santana y Brittany no querían asomarse.


No tengo más que gracias, gracias por la visitas y por tomarse el tiempo de dejar una review.

Realmente muchisimaas gracias.

Cielo... este capitulo es para vos.

Yo tambien te extraño.

Saludos...