26
Muchas cosas habían pasado en 3 meses, muchas cosas no sólo en plano sentimental si no en el profesional tanto para Quinn como para Rachel.
Quinn llegaba a su hogar después de su segunda firma de libros, después de una entrevista en un programa de televisión que la editorial encargada de promocionar el nuevo libro de Lucy F le consiguió, se sentía agotada no lo iba a negar, por otro lado la fecha de entrega de su libro estaba pactada para el 15 de febrero, pero Susan estaba más que satisfecha de todo lo que estaba consiguiendo a pesar de las caras que Quinn le ponía.
No era porque tuviera algún tipo de problema, pero más eventos, menos tiempo para escribir y Quinn no estaba por la labor de dejar que su inspiración se fuera por un tubo por tanta firmas de libros y fotos de mujeres de aproximadamente 40 años que estaban enamoradas de los libros de Lucy.
La primer firma de libros fue un éxito, aunque nunca pensó que escuchar tantas veces "Lucy" podía llegar a generarle un trauma, por suerte Rachel estaba a su lado, por suerte Rachel le sonreía con dulzura, apoyándola en ese primer paso que su rubia estaba dando. Fue la "revolución literaria" literalmente, cuando el rumor de que Lucy F daría su primera firma de libros cada librería importante de Inglaterra la quiso en ella, Quinn no entendía, pero Rachel lo veía todo desde el otro lado, Rachel era una fan más con un privilegio extra, Rachel entendía a cada una de las personas que querían a Quinn en su librería, o que querían entrevistarla.
"lo harás prefecto" esa frase dicha por Rachel era de lo que Quinn se agarraba para hacer frente a cada pregunta, en cada foto, en cada firma aun cuando mano le temblaba por los nervios que le recorrían.
Estaba feliz, feliz por su carrera, feliz por su relación, pero con una pequeña incertidumbre paseándose en su cuerpo, algo le hacía ruido pero todavía no sabía que era, algo dentro suyo le indicaba que tanta felicidad no podía ser buena, entonces giro a su derecha en la última esquina y vio a Rachel abrazando al que desde donde estaba podía distinguir de manera perfecta como Adam, maldito Adam que estaba en Londres por un perfeccionamiento en el museo.
Estaciono, agarró su bolso, paso su mano por su pelo, acomodo sus anteojos de aviador a pesar de lo gris que estaba el día y bajo de su coche, con decisión, con autoridad, como si fuera la misma reina de Inglaterra, pisando fuerte para hacerse notar.
Y lo hizo, el primero en darse vuelta fue Adam, que inmediatamente se sonrojo al ver la cara de Quinn, luego lentamente la sonrisa de Rachel la relajo, no necesitaba nada más que ese gesto para saber lo que en realidad pasaba.
"hasta una próxima" escucho que Adam dijo a modo de despedida, Quinn Fabray no era celosa, Quinn Fabray odiaba cada persona que alguna vez se atrevió a lastimar a su chica, tan simple como eso, ella sabía perdonar pero no olvidar, y nunca iba a olvidar que Adam hizo que su novia, su morena llorara más de una vez.
Él vuelve a Nueva York- a Quinn no le interesaba nada de lo que Adam pudiera hacer con su vida- él vino a desearme suerte por la exposición y despedirse-agrego cuando sintió las manos de Quinn entre su pelo hasta que su cálido aliento chocó contra su cuello.
Odio con toda mi alma toda persona…
Que alguna vez me haya lastimado- continuo Rachel.
Entraron al edificio a los tropezones porque Quinn no soltaba a Rachel y sinceramente Rachel no quería que Quinn la soltara. Después de que los padres de Rachel volvieran a San Francisco y las cosas volvieran a la normalidad, Quinn se volvió ligeramente adicta a la piel de Rachel. No había una mañana en la que no se despertaran en los brazos de la otra, no había noche donde no hicieran el amor, no había tarde donde no se regalaran intensas miradas que terminaban en cargadas sesiones de besos y suaves gemidos.
Estaban enamoradas y se lo demostraban cada vez que podían (todos los días de ser posible) Rachel descubrió lo posesiva que Quinn podía ser, Quinn se dio cuenta lo demandante que Rachel llegaba a ser en ciertas ocasiones, pero aun así ellas se adoraban, ellas se necesitaban.
Cómo va la exposición?- pregunto en un murmuro mientras mordía el hombro de Rachel.
Me faltan unas cosas que tengo que ir a comprar… pero bien todo organizado- respondió con sus manos dentro de la camisa de Quinn, amaba la piel suave y tersa de la espalda de su novia.
Necesitas que te acompañe?-indago presionando su cuerpo contra Rachel que como siempre estaba contra la pared.
Mmm, no… solo tengo que ir a buscar lo que encargué-susurro al sentir como Quinn la levantaba del suelo para poder atacar su cuello.
Te extrañe-
Yo más-
Es imposible… yo soy más grande por lo tanto extraño más y te quiero más incluso- replico Quinn desabrochando el pantalón de Rachel.
Hmmm- Rachel gimió al sentir la mano de Quinn meterse dentro de sus pantalones.
Ya pensaste que quieres para tu cumpleaños?-pregunto suavemente concentrada la creciente humedad de su novia.
A ti… a mi… juntas…
Hecho- Quinn bajo a Rachel al suelo solo para darla vuelta y volver a besar, morder y lamer el cuello de la morena, a la vez que su mano seguía sumergida entre las piernas de esta.
Esa mañana no hubo ningún tipo de arrumaco para ninguna de las dos, Quinn porque tenía la entrevista temprano y Rachel por sus clases, la exposición en la que Rachel se inscribió le demandaba más tiempo del que estaba acostumbrada en el taller, por lo tanto menos tiempo para Quinn. Y la rubia cuando no tenía algún evento que la editorial o Susan le exigían asistir intentaba seguir con su maravilloso cuento.
En su cabeza todo estaba organizado, a donde quería apuntar, como iba ser cada aventura con la que Hope se iba a cruzar, como iba ser el encuentro con Faith, un encuentro en el que nadie en ningún momento se iba a dar a cuenta que Faith realmente era una princesa más de otro cuento de hadas, que esperaba desesperadamente a su príncipe azul.
Un cuento que para Quinn estaba claro en su mente, iba a transcender, su nombre ya reconocido iba a llegar a todas las masas, un cuento sin procedente escrito con pasión, con un mensaje distinto para cada persona que lo leyera inspirado en la mujer que en ese mismo momento gritaba su nombre producto del orgasmo que la asaltaba. Una mujer que ella estaba segura se convertiría en su esposa, en su todo.
Amo que grites mi nombre- Quinn en un respiro dejo caer su frente en el hombro desnudo de Rachel, quien por todos los medios trataba de que sus rodillas no le fallaran, de que su respiración volviera a normalizarse.
Quinn era para Rachel en cuanto al sexo avasallante, no la dejaba respirar en ningún momento, cuando Quinn Fabray quería hacer el amor con su novia no había nada que la detuviera. Por supuesto cuando a Rachel Berry le agarraban sus fogonazos de pasión Quinn temblaba pero le encantaba.
Voy hacer un monumento a tus manos- murmuro Rachel girándose para encontrar los ojos que tanto amaba, porque lo hacían, ellas se amaban pero ninguna lo decía, ninguna era capaz de alejarse del "te quiero" diario, no por miedo, si no por apresurar las cosas.
Pero continuamente se decían "amo tus piernas" "amo tus manos" "amo como cocinas" "amo tus besos" y así amo tras amo, ella lo sabían… ellas eran totalmente conscientes de que su amor era más grande de lo que sus bocas decían, pero preferían ignorarlo.
¿Alguna vez sintieron un amor tan grande que sintieron miedo de expresarlo? ¿Alguna vez sintieron que su corazón se saldría de su pecho por el beso de la persona que comparte sus días? Ellas sí, ellas sentían cientos de sensaciones, cientos de miles de sentimientos agolpándose en su interior. Y la mejor forma que tenían para demostrarse que se amaban con locura era a través de sus cuerpos, de la devoción con las que sus bocas se besaban, con la entrega absoluta de cada caricia, ellas aprendieron que una acción vale más que mil palabras.
Voy a preparar la cena… te vengo a buscar cuando la cena este hecha de acuerdo?- pregunto dejando un suave beso en los labios de Rachel que ya había terminado de acomodar su ropa para dirigirse al taller y seguir con su trabajo para la exposición que daría lugar justo el día de su cumpleaños.
Era 10 de diciembre faltaban sólo 8 días para la exposición y para el cumpleaños número 23 de Rachel y Quinn Fabray no sabía qué demonios regalarle a su chica.
El juego comenzó una mañana cuando Quinn miro el calendario y faltaban 17 días para el cumpleaños de su novia, entro al taller con un sonrisa bañando su rostro y pregunto sin muchas vueltas "que quieres para tu cumpleaños?" Rachel sólo ladeo su cabeza y respondió, a ti…a mí…juntas. Desde ese entonces la pregunta se repetía junto con la respuesta. A Rachel le parecía divertido pero Quinn la estaba pasando mal, terriblemente mal.
Noah le aconsejo que le regalara lencería, algo que Rachel usaría y ella disfrutaría, no era una mala idea sin duda, pero Quinn no estaba con el suficiente tiempo para ir a una tienda, no cuando el libro estaba escribiéndose y mucho menos cuando tenía tantas entrevistas y demás cosas para promocionar su nuevo libro del cual todavía no tenía idea que nombre iba a llevar. Ni siquiera tenía un nombre tentativo y eso para Quinn Fabray era una nueva frustración.
Santana por otro lado dijo que le comprara alguna herramienta, "Black & Decker son las mejores marcas y las que ella usa" que Santana supiera que marcas de herramientas usaba su novia era un regalo de la vida, pero esa idea no era justamente para un regalo de cumpleaños, era para cualquier ocasión.
Brittany tal vez fue la que más acertada fue, "no tiene por qué ser algo material, llévala a cenar, vayan a picadilly circus" algo distinto, ahora que Quinn no tenía miedo a salir era lo último que hacían, más que nada porque no podían quitarse las manos de encima y bueno por las nuevas obligaciones de la rubia, que para nada molestaban a Rachel quién disfrutaba de cada cosa que su novia le contaba o sentía con respecto a las entrevistas o las fotos con extraños.
Eran un complemento, se contenían como desde un principio pero en ese momento con otra consciencia, con otra implicación, con verdaderos sentimientos.
Ya les dije… se amaban sólo eran dos tontas buscando el momento adecuado, pero no estaban apuradas, ni siquiera necesitadas en decirse esas dos palabras que sentían en el interior de su ser.
Cuando es el momento justo o el momento ideal para decirle "te amo" a la persona que amas? Eso es claramente difícil de contestar, "te quiero" es tan importante como un "te amo" pero sin embargo esas dos palabras llevan un peso distinto, una entrega diferente. Querer y Amar… esa es la cuestión.
No le interesaba o por lo menos no en ese momento en el que Rachel miraba su taller satisfecha por las elegantes y originales piezas que llevaría a la exposición, solo le faltaba darle un toque de color algo que dijera que eran de Rachel Berry.
Rojo… ese es el color que te caracteriza- escucho detrás de su espalda- es tu pasión, es arriesgado pero elegante, es rojo Rachel Berry-aseguró Quinn rodeando la cintura de Rachel con sus brazos.
Yo estaba pensando en rojo también-eso era algo nuevo, la seguridad que se brindaban, como interpretaban sus silencios y lograban decir lo que la otra no se animaba.
Mañana… ahora hay que ir a cenar, necesito que leas algo que escribí, mañana tengo una firma en Manchester pero quiero escribir algo antes por eso quiero que lo leas- algo que a Rachel le encantaba, le encantaba leer pequeños fragmentos de lo que a la rubia se le iba ocurriendo, pero odiaba que Quinn no la dejara leer por completo los capítulos terminados.
Si había algo que a Rachel le gustaba de Quinn por sobre todas las cosas era como la rubia la cuidaba, la capacidad de no ahogarla, le daba sus espacios y a la vez la hacía sentir importante, como con una mirada Rachel sabía perfectamente lo que Quinn quería decirle o como se sentía.
Por otro lado Quinn amaba la energía de Rachel, lo metódica que era en su taller, como tenía sus tiempos organizados de tal manera que cuando no estaba en el taller estaba estudiando y cuando no estaba estudiando, estaba besándola como si se le fuera la vida en eso, pero lo que más le gustaba a Quinn de Rachel Berry eran sus sonrisas, todas ellas, como con cada una de ellas la expresión de sus ojos cambiaba por completo, pero la que más le gustaba de todas ellas era la que se le dibujaba después de hacerle amor, era una media sonrisa llena de satisfacción mezclada con el sudor y cansancio que junto con el pelo alborotado hacia la imagen de la perfección.
Santana dijo que "mejor que muevan sus culos de ese antro que tienen de departamento a nuestro hogar el sábado si no quieren que las saque a patadas"- comento Rachel leyendo un mensaje que la latina le había enviado- creo que nos extraña.-
Nunca lo va a decir en su vida…
Nació de un hielo-dijeron las dos juntas entre risas.
Dile que el sábado es tu exposición y más importante tu cumpleaños, que mueva el culo ella a la galería del centro-indico Quinn meneando una copa de vino.-en serio Rach que deseas…
Pero de repente esa pregunta quedó atorada, quedó en la nada cuando la respuesta a lo que venía preguntando por días llegó como si nada, ahí estaba siempre en frente de sus ojos, en la misma respuesta que Rachel le había brindado y ella no lo veía.
Que deseo de qué?-quiso saber inspeccionando la expresión en el rostro de Quinn.
Nada cielo, le escribiste a San?- respondió, necesitaba hablar con Santana sobre su regalo para su novia, y necesitaba a su amiga.
Dice "Rachel me extraña que pienses que me había olvidado de un día tan especial como tu primer cumpleaños"-leyó con el ceño fruncido.
Es tu primer cumpleaños en Londres y según Hiram, Santana tiene tu patria potestad en estas tierras, así que es entendible-explico con una sonrisa divertida en su rostro.
Sabes que Britt-Britt me lleva el desayuno a la puerta de U todavía no?- espeto negando con la cabeza, cada mañana era lo mismo, al llegar veía a su rubia amiga en el papel de madre protectora con una bolsita de papel madera que llevaba dos muffins aptos para veganos, un café y una fruta. Todo eso a pesar de que Rachel no salía de su casa sin desayunar porque por supuesto Quinn no la dejaba.- si no fuera por toda la gimnasia extra que estamos haciendo-guiño un ojo a la rubia- tantas calorías estarían pasándome factura.
No seas exagerada-río Quinn besando el hombro de Rachel- tampoco es que hacemos tanta "gimnasia"-susurro lo ultimo dejándola sola en la cocina.
Así pasaban sus días, eran amigas, compañeras, novias, amantes y en cada rol que ocupaban las dos eran cómplices, se querían en cada momento en frente de quien sea a pesar de lo poco que salían, en nada de tiempo se convirtieron en un pareja estable, de esas que logran esa estabilidad con los años, se caracterizaban por no forzar las cosas pero desearlas como nadie.
Y cuando no se veían se extrañaban con locura, por eso Quinn hizo todo lo posible por que la firma de libros en Manchester que iba llevarle horas de tiempo fuera por la mañana para asegurarse principalmente de estar fuera en el tiempo que Rachel estuviera estudiando. Así de ese modo no la extrañaría tanto, porque de seguro se iban a extrañar.
Una cosa era que Rachel estuviera en el taller o estudiando mientras ella escribía, no es que no le interesaba estar cerca de Rachel pero sabía que con solo caminar unos cuantos pasos estaría con ella, la podría ver trabajar o concentrada en sus apuntes peleándose con las gafas de lectura que ella misma le obligaba a usar. Pero estar en otra ciudad era otra cosa muuuy diferente y la paciencia de Quinn era limitada cuando se trataba de su morena.
Rachel … ella era un caso especial, se sentía extraña, en sus 23 años nunca sintió tanto la necesidad de estar con alguien de manera constante como lo hacía con Quinn, la necesitaba con ella, verla, sentirla. Necesitaba saber que estaban en el mismo lugar o la menor distancia posible, si no, sentía que algo dentro le faltaba, en la distancia sin Quinn Fabray cerca se sentía incompleta. Algo que nunca le había pasado, nunca fue dependiente de ninguna de sus parejas, pero claro estas no eran Quinn Fabray, estas no caminaban con tal elegancia que parecía que el mundo entero se iba a tirar a sus pies, sus ex parejas no tenían los ojos enigmáticos que ella tenía.
Amo tus ojos- musito agarrando el rostro de Quinn entre sus manos.
Hmmm… sin embargo los de Adam son más lindos que los míos- espeto con el ceño fruncido, a veces, Quinn era insegura, a veces necesitaba algo más de Rachel, aunque no sabía que era.
Con el rostro contrariado Rachel apoyo a Quinn en el escritorio donde escribía- Adam ni siquiera tiene un mínima pizca de ganarte en una competencia, en 2 años de relación Adam no fue capaz de hacer que me perdiera en su mirada…
No lo menos precies- interrumpió Quinn cruzándose de brazos.
No lo hago… sólo digo la verdad, Quinn tus ojos son… como el misterio que guarda el universo, a veces son verdes, otros parecen incluso amarillos y temo que seas la hermana perdida de Edward Cullen-bromeo como estaba aprendiendo de su rubia- tus ojos son mis tesoros, ansío cada despertar para saber de qué humor te vas a levantar, tus ojos son para mí un misterio pero a la vez tu manera de decirme lo que sientes, lo que quieres.
Todo eso te dicen mis ojos?-pregunto suavemente.
Si, así como tú sabes lo que dicen mis sonrisas-respondió abrazando a su rubia para disfrutar de ese momento, a pesar de que los tenían a diario.
Crees que algún día te cansarás de esto? –indago acariciando la espalda de Rachel con cuidado, como evitando romperla.
No puedes cansarte de lo que llevas esperando toda tu vida, no puedes cansarte de lo que anhelabas y creías que nunca lo ibas a encontrar- respondió con seguridad elevando su mirada para encontrar los ojos de Quinn.
Estos días al llegar… después de estar afuera, con el tema de la promoción del libro y ver tantas caras, sonrisas… sabes, cuando por fin llego y te veo en el taller siento paz, tranquilidad, me siento llegar a mi hogar- musito sin perder de vista como una sonrisa de sencilla y plena adoración adornaba lentamente el rostro de Rachel.
Y en serio piensas que puedo cansarme de esto?-cuestiono a centímetros de los labios de Quinn.
Nunca más preguntaría algo tan absurdo, aunque si recibiría a cambio esos besos lo podría pensar.
Quinn y Rachel, Rachel y Quinn eran una pareja sin igual, una pareja que había pasado por mucho en poco tiempo, dos personas que eran totalmente distintas pero que a la vez eran un complemento, eran la pieza perfecta del engrane de su vida.
Si por ellas fueran se irían a una isla en el medio del océano, siempre y cuando se tuvieran la una a la otra. Y sí tal vez era algo enfermo y retorcido ese pensar egoísta, pero el amor no es así, egoísta eh, no enfermo y retorcido, aunque a veces lo termine siendo. El amor de dos personas es egoísta, simplemente por no admite terceros y ellas lo sabían, no había terceros y ellas eran un completo, no eran medias naranjas, no! Quinn era la naranja que necesitaba una manzana, algo distinto que le mostrara una perspectiva diferente, hasta que llegó Rachel a su vida. Eran cursi, pero tampoco les importaba lo que los demás podrían decir.
Adam era pasado, Melisa… ella nunca fue nada, una pequeña piedra en el zapato, Evony y Jake tenían lo que merecían, por lo tanto Quinn y Rachel tenía una vida por delante… y un sueño en conjunto que cumplir.
Muy buenos días...
Sorpresa! si lo sé... seguro y esperaban que actualizara en Mayo del 2015 pero no.
Es más no quiero ser "agua fiestas" pero quedan 2 capítulos.
A cada una de ustedes que se tomaron el trabajo de capítulo por capítulo dejar una review.
Un gran GRACIAS! significa no mucho si no MUCHISIMO!
hasta dentro de unos días... Besos miles!
