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El Final

Una semana peleadas, una semana en la que solo se decían buenos días y buenas noches, donde los besos habían desaparecidos, donde las caricias eran un vago recuerdo de lo que era su relación hacía escasos siete días, ni Quinn hablaba a Rachel, ni Rachel hablaba a Quinn, no había más galletas, no había más abrazos posesivos para dormir, incluso los despertares en los que Quinn observaba a Rachel habían quedados guardados en algún cajón.

Propuesto esto era producto de una pelea, una discusión, la primera? No, era tal vez la número un millón, pero tal vez había sido la que colmo el vaso, la paciencia tiene un límite, y la de Quinn junto con la de Rachel estaba definitivamente agotada.

Se amaban con locura, porque con el correr del tiempo aprendieron que necesitaban una mirada para decirse cuanto se amaban, necesitaban una sencilla caricia para expresarse cuanto se extrañaban.

Pero el paso del tiempo trajo discusiones, tontas, tontísimas al principio, como, te has acpde ir a pagar la luz? Cuando la respuesta era un rotundo no, o te toca hacer la compra de la semana porque estoy ajustada con el tiempo de estudio de los finales. Entonces el reproche de Quinn aparecía junto con su ceño fruncido y sus labios arrugados. Peleaban por de quien era el turno de cocinar, a quien le tocaba hacer la cama, y agradecían al cielo no tener ninguna mascota, porque estaban segurísimas de que discutirían sobre de quien sería el turno de sacar al perro, gato, o pez, porque seguro y si tenían un pez discutirían por eso también.

Que se amaban como nunca habían amado a nadie en su vida, y como estaban seguras no lo harían, pero necesitaban gritarse, necesitaban extrañarse y volver para matarse a besos en el pasillo que fue testigo de cada arranque de pasión que las tenía como protagonistas.

Qué porque hacía una semana, o sea siete días que no se hablaban? Fácil, uno porque Quinn estaba celosa, dos porque Rachel estaba celosa.

Rachel era la nueva asistente de cátedra del señor Snow, tenía una beca completa para terminar sus estudios en dicha Universidad, y cada alumno de ese segundo semestre estaba detrás de la morena, nótese que cuando digo cada alumno también entran las alumnas. Esto hacia que Rachel día sí y día también recibiera flores, manzanas, peluches, chocolates y regalos por doquier que hacían poner verde a Quinn.

Por otro lado la rubia no se quedaba atrás, en cada entrevista que le hacían siempre dejaban en claro demasiado para los ojos de Rachel de que en el primer momento que estuviera soltera, nadie dudaría en tirarse a sus pies, y entonces llegaban los elogios que más sacaban de las casillas a la morena, que lindos tus ojos, cual es el secreto para tener ese cuerpo, y muchas preguntas o comentarios más que no le caían nada bien a Rachel.

Cuando llegaban a casa donde se suponía deberían descansar, empezaban los comentarios sarcásticos entre ellas, sí, eran tonterías de adolescentes, pero también eran miedos, a que alguien mejor llegara y les quitara de las manos lo que tanto querían y amaban.

Se atacaban por un estúpido mecanismo de defensa, estaban celosísimas, pero locas una por otra.

Rachel-Exclamo Quinn desde el baño-No hay más champú.

Pero Rachel estaba en el cuarto de la diversión distrayéndose con un juego que Noah le había enseñado a jugar cuando fue de visita, God of War, le encantaba ver como el desquiciado del señor de la guerra mataba a diestra y siniestra a cada personaje que le aparecía, eso había sido un tema de discusión, las horas que Rachel empleaba en ese juego, eran las mismas que empleaba Quinn para su libro, eso quería decir, que tanto efecto de sonido sangriento desconcentraba de sobre manera a la rubia y no podía centrarse en como Hope se enamoraba de una armadura que creía estaba su príncipe de en sueño.

Demonios Rachel, deja ese bendito juego-grito Quinn entrando al cuarto de la diversión.

Ya… ya… es que me quedan…. Listo, que decías?-pregunto girando su rostro hacia una furiosa Quinn, que para colmo o desgracia de Rachel estaba desnuda y enjabonada, Rachel trago con fuerza mirando sin descaró el cuerpo que no tocaba de ningún tipo de forma hacía siete y de repente tortuosos días, en qué estaba pensando cuando se enojo? Teniendo esa perfecta mujer delante de sus ojos todo parecía una lejana estupidez.

Donde está el champú Rachel?-volvió a Preguntar pero con un tono más suave, tal vez consciente de la mirada que le estaba dando su morena, su chica de piel canela.

Yo… creo que… no- hablar, conjugar una consonante con una vocal parecía el trabajo de un científico en esos momentos para Rachel, que para ese entonces ya había optado por ponerse de pie y acercarse sigilosamente hacia Quinn, que seguía inmóvil en el quicio de la puerta.

Porque me miras de ese modo?-pregunto provocándola.

Simplemente estoy viendo a la mujer más hermosa de todo el mundo… y estoy tratando de entender porque hace siete días que no le hago amor-respondió deshaciéndose de su camiseta.

Porque… eres idiota-balbuceo perdiendo su mirada en el cuerpo que rápidamente había quedado desnudo en frente suyo.

El champú está en el otro baño… porque no va…

Y de un modo un poco brusco Quinn aterrizo sus labios en los de Rachel, callando de ese modo lo que fuera a decir a continuación, era un 23 de enero, cinco era los meses que la morena llevaba en Londres, bueno casi seis, y casi dos los meses de relación oficial que llevaban juntas.

Peleaban porque eran tontas, discutían para tener un porque para reconciliarse, se enojaban la una con la otra para darse una razón para encontrarse de manera violenta por algún rincón de aquel apartamento. Eran felices como nunca lo habían sido en su vida, estaban por sobretodo enamoradas, pérdidas en una relación que no esperaban, pero que agradecían con cada parte de su cuerpo.

Deberíamos… pelear… más seguido-murmuro Rachel sintiendo las manos de su novia por todo su cuerpo.

Créeme si sigues… recibiendo tantas atenciones de esos alumnos hormonales seguiremos peleando-aseguró Quinn mientras dirigía sus pies hacia la ducha de la abandonada habitación de Rachel.- Creo que empezare a ir a la Universidad, debería dejar claro a quien perteneces-

Si no fuera porque… oh dios Quinn…

Decías algo?-la provocó mordiendo el hueso de su cadera, lo sabía era algo memorizado desde la primera vez que lo había hecho, a Rachel eso la volvía loca, lo que no sabía Quinn era exactamente Qué era lo que la volvía loca de ese apasionado gesto.

Me encanta cuando haces eso-indicó a la vez que un suspiro se escapaba de entre sus dientes.

Lo sé-

No te das una idea… de lo que me pone verte hacer eso-agregó rápidamente tratando de no caer al piso de la ducha.-no es solo la… eres tú, tu boca en mi piel… tus manos, y tenerte… dios cariño… es tan difícil hablar.

Pues no lo hagas-

Tenían la capacidad de ser las personas más tiernas y dulces, de ser capaces de profesarse su amor sin contemplaciones, sin embargo también tenían la capacidad de llevarlo al extremo más pasional, al más terreno más indecente donde dejaban de ser suaves y casi irrompibles para convertirse en una pasión incontenible, para arder de manera tal que sus cuerpos se volvían sudor. Así de ese modo ellas se demostraban que su amor rompía con cualquier tipo de barrera.


Eran exactamente las 5 am, y Quinn no podía dormir, ese día iba ser el más importante de sus 26 años y esperaba que fuera el más importante de Rachel también.

Era 14 de febrero, faltaba un día para que el cuento de Quinn viera la luz en las librerías de Inglaterra pero sobre todo era el día de los enamorados, el primero que celebraría sintiendo realmente amor en su corazón. Era 14 de febrero y si no podía dormir era porque ese día en particular tenía dos sorpresas, que cambiarían para siempre su vida y la de Rachel.

Quería despertarla, quería que saltaran en la cama por amarse como lo hacían, pero debía esperar, debía tener paciencia porque si no, simplemente arruinaría todo lo que tenía preparado para ese día.

Duerme cariño… si no quieres tener ojeras en tu sesión de fotos-murmuro Rachel abrazándose a la cintura de Quinn.

Ella no le contesto, no necesitaba hacerlo, así que abrazo un poco más fuerte a su morena, y para su sorpresa se quedó dormida, como si tener el cuerpo de Rachel de esa forma fuera el sedante que necesitaba para calmar su ansiedad.

La vida es un camino de sorpresas, un camino muchas veces agreste del que no paramos de quejarnos, a veces tenemos que aprender del dolor, de la soledad, de la traición para finalmente llegar al amor, para finalmente llegar a esa persona que estaba destinada para nosotros, algunos les llega a temprana a edad a otros les tarda toda una vida, algunos desafortunados pasan su vida sin saber el verdadero sentido del amor.

Ellas se encontraron y al verse, al escucharse algo insignificante cambio dentro suyo, se necesitaron sin saberlo, se buscaron de manera inconsciente, sus almas eran gemelas o mellizas o siamesas, quien sabe, pero tenían una gran certeza sobre algo, se pertenecían una a la otra.

Quinn estás segura de esto?- por millonésima vez Santana insistía en esa pregunta.

Cuál es la diferencia de lo que ya estamos haciendo ahora?-replico un tanto molesta por la pregunta que no abandonaba los labios de Santana.

Esto es totalmente diferente…

No, no lo es, es… Santana, quiero todo con Rachel y todo no tiene un límite, o un tiempo, como es eso que dicen en matemáticas-quedo en silencio pensando vaya saber uno que- el orden de los factores no altera el producto, bueno eso así, que lo haga ahora o dentro de un año, cual es diferencia.

Que esto no es una maldita ecuación, que esto es mucho más importante que sumar dos más tres- exclamo rápidamente, Santana no estaba en contra de lo que Quinn estaba a punto de hacer. Solo no quería que se apresurara a tomar una decisión que pudiera ser negativa en el futuro.

San… el que no arriesga no gana…

Estas dispuesta a morir por amor? Por arriesgarte de esa manera-quiso saber, tal vez un poco más calmada o tal vez no.

Que dramática, pero sí, estoy dispuesta a morir por amor San-aseguró mientras le entregaba el bolígrafo negro a la señora que tenía delante de ella.

Pues, entonces feliz San Valentín-y sin más la abrazó, dejándole claro con ese gesto que solo estaba ejerciendo el papel de buena amiga.

Eran alrededor del mediodía de Londres, Quinn había sufrido dos horas en una sesión de fotos para el periódico local, con una extensa entrevista sobre su nuevo libro que estaría a la venta a partir de la mañana siguiente, luego de esas tortuosas dos horas, tuvo que atender un importantísimo asunto junto con Santana, del que se había librado mucho más rápido de lo que pensaba.

"tengo el primer regalo de nuestro maravilloso San Valentín, pero si o si viene en un 2x1"

Rachel leyó el mensaje una y otra vez, ellas esa misma mañana se habían dado los pertinentes regalos de San Valentín, que pretendía Quinn Fabray con ese mensaje.

"cielo ya me diste tu regalo esta mañana, estas bien?"

Nadie podía culpar a Rachel por hacer esa pregunta, tantos flashees de la sesión de fotos tal vez habrían quemado alguna neurona a la pobre de su novia.

"jaja si tonta, estoy en el bar de la esquina cuando termines escríbeme, es una sorpresa, te amo"

Y el resto de la clase Rachel se la paso pensando que era aquella sorpresa, estaba acostumbrada a que Quinn siempre la sorprendiera con detalles constantes, así como ella también lo hacía con la rubia. Pero en un día tan especial para dos enamoradas la tenía un poco desconcertada.

Faltaban 20 minutos incluso menos si el profesor Snow daba por finalizada su clase, ella sólo tendría que quedarse en el caso de que algún alumno necesitara ayuda con algunos de los trabajos próximos a entregarse, internamente cruzaba los dedos para que nadie le consultara nada, pero sabiendo que medio alumnado seguía detrás suyo como si fuera la última mujer del planeta tierra sería imposible.

Rachel, puede irte- le susurro el profesor Snow con un guiño de ojo, un simple acto de compañerismo que dejo algo cortada a Rachel-si no sales en 5 minutos llegaras tarde y Quinn está mmm impaciente- agregó para que se diese cuenta de que por ese día era libre de cualquier tipo de acoso.

Gracias profesor, muchísimas gracias-espeto Rachel metiendo sus cosas en el bolso.

Caminar de su aula hasta el bar de la esquina no suponía mucho trabajo, ni siquiera mucho tiempo, es más estaba segura que a paso ligero estaría en 6 minutos ni más ni menos. Pero Quinn no estaba por la labor de esperar sentada en un bar, Quinn necesitaba estar con Rachel y comenzar o terminar de darle forma a su vida.

Ya sé porque todo el alumnado está detrás de ti-escucho que decían detrás de ella e inmediatamente sonrío al saber que ese tono de voz era nada más ni nada menos de su chica.

Así? Y porque es?- quiso saber jugando con la pulsera de plata que la rubia le había regalado esa mañana.

Porque simplemente eres irresistible, está en tu sonrisa, en tu caminar despreocupado, en el vaivén de tu pelo que desprende ese particular aroma a ti que embriaga y te deja desvariando- contesto acercándose hacia aquella mujer que era una tentación con piernas que parecían no terminar jamás.

Que romántica estas Fabray-musito antes de besarla, de manera suave como con adoración.

Puede que sí, puede que no-y volvió a dejar un beso sobre los labios de Rachel.-ahora vamos, tenemos muchas cosas por hacer y poco tiempo-indico agarrando la mano de la morena y empezando una caminata hacia el auto que las esperaba.

Una vez en el auto, Quinn le sonrió de manera infantil, feliz también por lo que estaba a punto de hacer. Se giro hacia el asiento trasero para agarrar un paquete marrón, volvió a mirar a Rachel y se lo entrego sin decirle nada.

Es lo que pienso que es?-pregunto Rachel abriendo el paquete marrón para encontrarse con la portada del tan ansiado libro, compuesta por una princesa de cabellos rojizos que caían imperfectos por sus hombros, con sus ojos color esmeralda y de fondo un frondoso bosque el cual le ofrecería la aventura más importante de su vida, la que la llevaría a encontrar el amor verdadero.-Cielo esta genial-exclamo saltando en su asiento.

La verdad es que sí, pero vamos anda lee, tenemos tiempo suficiente para que adelantes algo hasta llegar a destino-Quinn era toda sonrisas y Rachel era un manojo de expectación, ella sabía de la historia pero la rubia le había prohibido leerla por completo, sabía los detalles, de quien se enamoraba, de los árboles cantores, y las ardillas con espadas, sabía que el príncipe de la armadura era finalmente una princesa. Pero no conocía la verdadera historia.

"Antes de empezar a leer tenéis que tener en cuenta que no es una historia común, que para entenderla deberéis abrir vuestro corazón tanto como vuestra mente, tendréis que aceptar que el amor está en todas partes, que podéis encontrarlo en la insignificante caricia de vuestra mascota, en la mirada de vuestro hijo, en el reto de vuestra madre. El amor es una sensación de plenitud que llena el pecho, lo infla, lo transforma y lo convierte en felicidad. Dicho esto y teniendo en claro que es una aventura, solo os pido eso, abran por completo vuestra mente y déjense llevar por los caminos de un amor que peleara contra todo y disfrutad de las aventuras de vuestra protagonista"

La historia, el cuento, daba comienzo con el típico "Había una vez" y Rachel ya estaba suspirando, fueron tal vez 20 minutos en los que Quinn se dedicó a conducir y Rachel a leer, en los que la morena podía confirmar porque era que le gustaba tanto como Lucy F escribía, sin duda su poder para describir escenarios, describir como el personaje principal evolucionaba, cada sentimiento incluso los contradictorios hacían que el alrededor dejara de existir por completo, para volverse parte del cuento, había mariposas multicolores, y mapaches que ofrecían masajes, rosas que eran verdes y se creían las más hermosas, había un Rey que quería imponer su voluntad contra capa y espada, una Reina que estaba desesperada porque ansiaba el regreso de su hija.

Quinn había creado sin querer una historia digna de Disney, inspirada consciente o no en la mujer que estaba a su lado, los árboles cantaban para guiar a Hope en su camino, esa era la maldición de la malvada bruja, las rosas que no eran rojas sufrían de un intenso color verde por desafiar el color carmesí de los labios de la bruja, todo en ese bosque era un mundo nuevo para Hope, que lo único que había hecho fue pedir un deseo a un estrella fugaz.

Todo en ese lugar era un acertijo que debía solucionar, algo para lo que en su reino no la habían preparado, entonces de repente tropezó por las raíces del árbol más antiguo que existía en ese bosque, árbol que servía como prisión de un "príncipe" cubierto por completo de una armadura de plata al cual sólo le podía ver los ojos, dorados como el sol.

El "príncipe" sufría de una maldición también por la malvada bruja, sólo el amor verdadero podría sacarlo no sólo de su prisión, si no de su armadura. El árbol que funcionaba como prisión tenía otra misión, no podía dejar que el "príncipe" hablara con nadie, así que cuando él prisionera intentaba hablar, el árbol comenzaba a cantar.

Otro acertijo para solucionar, como te comunicas con alguien al que no dejan hablar? Así la historia continuaba, y Rachel estaba tan metida en la historia que no se había dado cuenta que hacía más de 20 minutos estaban estacionadas en el frente de una casa que desconocía.

Creo que es mejor que entremos y te dé la segunda y tercera parte de la sorpresa- espeto Quinn desde su asiento llamando la atención de Rachel.

Hemos llegado?-pregunto mirando hacia todos lados hasta que vio algo conocido-porque estamos en lo de Santana?-indago con su ceño fruncido producto del desconcierto.

Vamos bajemos y te lo explico en un momento-respondió bajando del auto para poder abrirle la puerta a Rachel.

Desde que bajo supo que algo grande la estaba esperando, algo que definitivamente no esperaba para ese 14 de febrero.

Un camino rodeado de césped, una casa de dos pisos de estilo victoriano, con grandes ventanales que llenaban de luz cada rincón de ese hogar le daba la bienvenida.

Quinn que…

Esto es nuestro nuevo hogar-la corto sin que su sonrisa abandonara su rostro-esto es la nueva etapa que pretendo que aceptes, es el amor que siento recorrer en cada parte de mi cuerpo, es…

Has comprado una casa? En serio? Sin consultarme?- pregunto mirando cada detalle que se le presentaba.

Rachel yo… creí que te gustaría-contesto en un suspiro en dónde se le fue el alma.

Cielo, cariño… me encanta, en serio, pero que necesidad había?- indago con suavidad acercándose con lentitud para abrazar a esa mujer que lo único que había hecho fue dejarse llevar por un "carísimo" impulso.

Yo… Rachel… siéntate en el sillón, y lee las últimas páginas del libro, yo estaré en el patio- sugirió antes de perderse por el pasillo que daba a la puerta trasera de aparentemente su nuevo hogar.

Si la idea de la casa no le había gustado, el final del libro y lo que contenía mucho menos, y Quinn Fabray no era tan valiente como creía que era, tal vez no estaba preparada para arriesgarse y morir de amor como lo pensaba.

Porque Quinn está en el jardín?-pregunto Brittany a Santana, espiando desde una de las ventanas de su hogar lo que pasaba en el tal vez hogar Berry-Fabray.

Seguro el enano no reacciono como ella pensaba, se lo dije Britt, se lo dije- contesto con el ceño fruncido.

Tal vez es porque no se lo esperaba, Rachel ama a Quinn…

Pero son una pareja, cuanto tardamos nosotras en decidirnos en comprar nuestro hogar? Rachel no debe estar muy contenta y espera que vea la segunda parte-indico masajeándose las sienes.

En ese momento Quinn supo que tenía que frenar todo, que tenía que arrebatarle el libro de las manos a Rachel antes de que llegara a la parte final, al punto crucial donde se suponía que la "sorpresa" sería el cambio de etapa, aquel paso que Quinn estaba preparada para dar.

Pero no iba a tener el tiempo suficiente.

Lucy Quinn Fabray- escuchó y pudo sentir como su corazón salía corriendo lo más lejos posible de su pecho para protegerse de la locura que había cometido. Quinn se quedó helada en el medio del patio trasero de la casa, mirando un punto fijo en el césped, a la espera de que todo lo que tenía terminara para siempre. –Esto… Quinn esto está en cada copia que saldrá mañana?- pero Quinn no respondió solo negó con la cabeza mirando hacia sus pies.-Porque no me miras?-quiso saber.

Si vas a decirme que no y dejarme, no quiero ver tu rostro al hacerlo-respondió con la voz quebrada, con el corazón oprimido.

Porque piensas que decirte que no llevaría a dejarte? Acaso no sabes que te amo como nunca lo hice con nadie? Acaso no eres consciente de que cada una de mis sonrisas son por ti, que cada mirada que te regalo son para que te des cuenta de lo enamorada que estoy de ti?-Rachel se acerco con seguridad y abrazo a Quinn, ofreciéndole paz y amor, ese que por un momento pensó que se había ido.- Quinn no sólo eres hermosa e inteligente y con un sentido del humor excelente, eres mi amor, mi amor especial y sin igual, eres mi complemento, contigo me siento en paz, en armonía… Quinn Fabray estoy enferma de amor por ti, estoy loca por tu piel, estoy hipnotizada por tu perfume, soy una adicta a tus besos, y te aseguro que después de tenerte entre mis brazos nada vale la pena si no estás a mi lado. Por mi el mundo se puede ir al demonio, puedo vivir debajo de un puente y no me va a importar mientras estés a mi lado sosteniendo mi mano.

Y entonces la valentía volvió al cuerpo de Quinn, y entonces su corazón volvió a latir lleno de esperanza, entonces sus ojos se llenaron de ilusión y ansiedad.

Yo… Rachel si quie…

Si quiero Quinn Fabray… si quiero ser tu esposa pero no voy a dejar de ser Berry-aseguró dando media vuelta para volver al que sería su nuevo hogar de ahora en más, dejando a una rubia con una tonta sonrisa en su rostro, con el corazón brincando de alegría.-si no te apuras puede que cambie de opinión con respecto al estrenar el diván del salón-grito asomando la cabeza por la puerta y Quinn corrió lo más rápido que sus piernas pudieron para llegar a donde su futura mujer se encontraba.

"Gracias por acompañar a Hope en esta aventura, gracias por aceptar que el amor es amor en cualquiera de sus formas, que el corazón no distingue, que cuando el alma vibra no entiende de sexos, razas o religión, gracias por llegar a este punto y darse la oportunidad de ver la felicidad que se logra al dejar los prejuicios de lado"

Ese era el final pactado de todas las ediciones que el libro de Quinn tenía, pero el de Rachel tenía un párrafo más, un pequeño apartado dedicado enteramente para ella, para la persona que había robado no solo su corazón.

"A ti amor de mi vida, a ti pequeña mujer de intensos ojos color chocolate, te dedico cada letra de este libro, cada pequeña parte de él, porque si no te hubiese conocido nada de lo que está escrito hubiese sido posible, a ti Rachel Barbra Berry te agradezco el haberme enseñado el verdadero significado del amor, gracias por estar a mi lado en cada mañana, por mirarme de esa manera que me desnuda el alma, por cada beso y por cada caricia. A ti amor de mi vida te dedico este libro.

A ti que me enseñaste que los amaneceres pueden estar pintados de suspiros, a ti que me inspiras a cada momento, por ti cada parte de mi, para ti cada latido de mi corazón, para ti mi amor eterno, porque tengo la certeza en cada parte de mi cuerpo que eras, eres y serás mía por los siglos de los siglos, una y mil veces.

Rachel Barbra Berry en este 14 de febrero y sin importarme en caer en un viejo cliché, te pido que aceptes ser mi esposa, que aceptes empezar un camino tal vez un tanto más complicado pero con la promesa de que a pesar de las peleas siempre estaré a tu lado, que no habrá nada más importante para mí que tu felicidad, que a pesar de las piedras del camino nada impedirá que te ame incluso más de lo que ya lo hago." Espero tu respuesta en el jardín de nuestro nuevo hogar.

Porque dijiste que ibas a conservar tu apellido si…

Por las dudas, Rachel Fabray no queda también-la corto caminando hacía la cocina en busca de agua que saciara la sed de su cuerpo.

Como que no queda bien? Queda perfecto-exclamó apresurando su paso.

Si claro, así como Quinn Berry verdad?-cuestiono llevándose un vaso de agua a su boca.

Quinn arrugo su rostro, la verdad era que no le gustaba nada como sonaba aquello.

Te das cuenta-la señalo con una sonrisa picara en su rostro- pero Berry-Fabray no queda nada mal-agregó dejando nuevamente a Quinn sola.

Señora Rachel Berry-Fabray- susurro Quinn antes de abrazar a Rachel por la cintura.

Señora Quinn Berry-Fabray- repitió Rachel con las manos entrelazadas en las de Quinn observando en el inmenso salón que solo estaba adornado por el diván rojo, en una casa vacía que esperaba ser llenada no solo de muebles que seguramente haría Rachel, si no por risas, amigos, y porque no pequeños niños que corretearían a sus madres.

Un nuevo comienzo, una nueva etapa estaban a punto de emprender llenas de incertidumbres pero con la certeza de que teniéndose la una para la otra todo sería una prueba más para demostrarse el amor incondicional que se tenían.

El amor llega, de alguna u otra forma, en otra ciudad, en otro país, a través de internet, por una mudanza obligatoria, pero sepan que cuando llega tiene un porque inexplicable de fondo, el amor está ahí esperando a que lo dejemos de buscar para finalmente aparecer. Abran los ojos del corazón y liberen la mente no hay otra forma de feliz.

fin.


Gracias a ustedes por caminar junto conmigo en esta historia.

Gracias por cada review, por estar ahí y ser parte de Una y Mil Veces.

Nos vemos en... más adelante con... solo no se vayan muy lejos ;)

Miles de gracias nuevamente!

jasgronn por ahí me encuentran.