¿Cuál es la mentira?
Se sienta derrotado en la silla frente al ventanal más amplio de la nave. Su mente está destrozada. No consigue decidir qué harán cuando lleguen a la Tierra. Luego escucha pasos, un aroma, una mano en su hombro.
El cansancio se esfuma.
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La necesidad aparece.
Su mano aprieta la de él.
— ¿Aún importa el trono?
Loki suelta una risa descarada.
— ¿Qué trono, Thor?
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Le mira, no le puede soltar. O desaparecerá. A Thor no le importa implorar con la mirada ni le incomoda el aparente rechazo, porque por fin lo atrapa entre sus labios.
— Ni reyes, ni hermanos. ¿Qué puedo ser, ahora, para que sigamos siendo?
— Nunca fuimos. Ni seremos.
Loki se suelta y avanza a grandes zancadas lejos de él. Le duele y el dolor le hace recordar: Loki siempre miente.
