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Ceguera
Loki es de los que prefieren la oscuridad porque le deja ocultarse. Da largas zancadas, dobla en una esquina y piensa en hacer un par de réplicas por si Thor le sigue. No es que lo desee, solo lo considera una posibilidad. Entonces golpea de frente con Heimdall. Loki mueve la cabeza en negación y se separa para seguir su paso.
— Si hubiese llegado a besarte ¿Habrías detenido la invasión de Jötuns?
A Loki no le gusta el tonito, intuye a qué momento hace referencia, pero no se voltea.
— ¿Acaso piensas que nunca nos besamos antes?
— Cuando comenzaste a desaparecer de mi vista, temí lo peor. Una alta traición. Así que cuando te descuidaste y te vi con Thor, me alivié. Pensé ingenuamente, que te ocultabas por amor.
— Así que siempre lo supiste…
— Veo todo, Loki. Tu amor por Thor fue lo más noble que te conocí.
— Claro, porque a tus ojos no éramos hermanos.
— Ni a sus ojos, príncipe. — Loki siente que Heimdall camina hasta ponerle una mano en el brazo. — Solo quiero ver a mi Rey feliz. Y sé que compartimos ese deseo, así que deja de escapar de ti mismo.
Loki prefiere el contacto visual, el físico le resulta ajeno a su naturaleza. Se da la vuelta con la sonrisa burlona en los ojos.
— Me enferma tu lealtad, Heimdall.
— A mí me enferma tu carencia de ella.
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Complemento
Loki se detesta más veces de las que gustaría admitir. Una vez, durante su exilio al caer del bisfrost, una mujer se lo dijo con aire de superioridad: Parece que quisieras que todos te odiaran como te odias a ti mismo.
A Loki no le gustó, así que la hechizó y la convirtió en una rana.
Pero ahora piensa en ello, pues el silencio del espacio es insoportable. Mientras todos duermen, él entra al cuarto de su hermano mayor.
— La última vez que hiciste esto, fue cuando casi morimos en una batalla en Niflheim.
A Loki no le sorprende que Thor lo espere sentado a la orilla de la cama. Hasta para el rubio es obvio. Loki quiere desaparecer, pero ya no es una opción.
— Hubo 2 veces más. — Confiesa — Una noche antes de tu coronación. Y la noche del funeral de madre.
Para Loki no es sencillo caminar hasta la cama y presionar el colchón con su rodilla. Odia la sonrisa tierna de Thor y la facilidad con la que él le abre sus brazos. La facilidad de Thor para perdonar y volver a empezar. Loki la odia.
— Entonces, si tanto hemos esperado ¿Por qué no te lanzas a mis brazos?
— Tal vez porque eres un idiota, hermano.
Loki se detesta más veces de las que gustaría admitir. Porque hasta Loki termina por aceptar, una tarde tras su encierro en Asgard, que esa mujer tenía razón. (Aunque no se arrepiente de haberla convertido en rana) y que parece que quisiera que todos le odiaran como se odia a sí mismo.
Por eso Loki vive en constante lucha interior, porque Thor parece que nunca lo odiará de esa forma, para Thor la única forma de estar con él es amándolo como nunca se amará.
Y eso… eso es muy jodido.
Así que cuando Thor le abraza y le busca los labios. Loki solo puede odiarse más y rendirse al amor que nunca merecerá.
