n/a: Si te gustó, déjame un review. Quiero seguir mejorando. Gracias!

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Drabble Final.

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Palabras

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A Thor no le gusta mirar por la ventana de la enorme nave, es doloroso observar aún los restos de su planeta esparcidos por el universo.

— Estás cometiendo un error, Thor. Deja que se marche.

La Valkyria da un trago, largo y veloz a su bebida. Odinson mira el líquido agitarse dentro de la botella casi como en una tempestad.

— Lo sé, pero antes de ser un Rey, fui un hermano.

Ella pega la frente al ventanal, frunce el ceño y agita la botella con más fuerza de la necesaria. A Thor no le importa, para él todos están atascados en el mismo lugar entre el dolor, el arrepentimiento y la duda.

— Sabía que esto pasaría — Thor mira como Valkiria se muerde el labio y piensa que se lo arrancará con los dientes cuando él menos lo espere — Loki es tu debilidad, mi Rey. Él te dejará vacío.

— Ya lo ha hecho y viví después de eso.

— No Thor, no lo entiendes. Estoy realmente segura que él es capaz de orillarte a fallar un golpe final. Él es capaz de cegarte. — Thor no responde, una sonrisa ladeada le viste los labios y su ojo se dirige al techo sin realmente mirar nada. — Y él no lo sabe. Debes decírselo.

— Es Loki, él ya lo sabe.

— No lo sabe. No lo cree.

Brunnhilda golpea la botella contra el ventanal, esta se despedaza entre sus manos y el ruido de los vidrios cayendo al suelo hacen que Thor gire, por vez primera, a mirarle a los ojos. Las lágrimas hacen que él intente abrazarla, pero Valkyria se aparta.

— Díselo. Cuando mueren solo te quedas con palabras atoradas en la garganta. Y esas palabras, no te dejan amar a nadie más. Díselo.

— No morirá, no lo dejaré.

— Mírame. ¡Mírame mi Rey! — El cabello oscuro de Brunnhilda se mezcla con sus lágrimas, sus ojos cafés están rotos, tan rotos que él no ve más que fragmentos. La Valkyria sigue ahogada en dolor, un dolor que ha durado más de mil años. Un dolor que huele a culpa — Ahora dime lo mismo. Dime que serás capaz de prometer algo que yo no pude cumplir.

Thor aprieta los puños y se gira para darle la espalda.

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Hogar

Es un cuarto cerrado, cuatro largos muros sin espacio para mirar al exterior. Sin un solo agujero para ver lo que no volverá a tener. Loki ha improvisado en el suelo un par de cojines y un tapete, es una escueta biblioteca probablemente perteneciente a un comandante Sakariano. Él es capaz de deducir cómo es una persona por los libros que lee y los que no. Pero justo ahora, no puede pensar en nadie, su mente está llena de su destino.

Los pasos perturban su soledad.

"En el agua nació una flor. Era la flor más hermosa del lugar y él la quería para solo su placer. Cuando la flor fue arrancada y entregada, él descubrió que en sus manos su único destino era finitud. Asustado intentó devolverla al lago… ahí el rey descubrió que hay acciones que no tienen vuelta atrás."

— Es una especie de prosa de Saakar. Lo único decente en este lugar está en esta habitación.

— Las viejas costumbres no se pierden.

Thor, con su imponente presencia se sienta en el suelo, hombro con hombro. El Dios del trueno se inclina un poco. Loki no se mueve, sigue leyendo hasta que su hermano mayor tira de él para hacerlo mirarle.

— ¿Cuándo fue la primera vez? ¿Cuál fue esa primera mentira para mí?

El pelinegro ríe quedo, casi puede confundirse como un suspiro de delicada sorpresa. Entorna la mirada y la dirige al único ojo de su Rey. De su Rey sin mas trono que su propio corazón.

— Hace muchos muchos siglos, Thor. Fue esa tarde en el jardín de mamá, me besaste ¿Recuerdas? Y me preguntaste si había sentido algo.

Thor lo toma de los hombros y lo envuelve en un abrazo. Loki es capaz de sentir la respiración acompasada del mayor, el vaho caliente le recorre la nuca y muere en la curva de su columna, el calor de su cuerpo viaja por su ropa y se extiende por toda su piel.

— No me mientas más. No me lastimes más. No me vuelvas a abandonar.

Loki sabe lo que Thor piensa, puede sentirlo cuando el mayor se aparta de él para volverlo a mirar. Loki sabe que Thor recuerda esa ocasión, porque a él le dolió su primera mentira, le dolió decir que lo que sintió fue asco, le dolió ocultar su verdadero yo, le dolió lastimar a Thor.

— Vas a arrepentirte de esto.

Sus dedos se deslizan suavemente por el rostro perplejo de su mayor, intenta que las yemas de sus dedos recuerden por la eternidad cada arruga, cada cicatriz, cada surco de su piel. Loki quiere guardar para siempre la imagen de él reflejada en el único ojo de Thor.

— Déjame creer que aún hay algo que puedo hacer por ti. Debí estar ahí, debí evitar todo esto…

— Eres torpe, Thor. Ya lo has hecho. Me has amado más de lo que nadie me ha amado, ni siquiera yo mismo.

Loki se aparta, no puede mirarlo a los ojos cuando dice eso. No porque sea mentira, sino porque es toda la verdad.

— Y te amaré más de lo que nadie hará jamás. Loki, iremos a casa.

La amplia espalda de Thor se junta con la suya, la sensación de seguridad que inundan a Loki desde la columna hasta el último cabello le provocan lágrimas contenidas.

— Ya no tenemos un hogar, tonto.

El pelinegro mira hacia el techo, se permite cerrar los ojos. Se permite imaginar que nada de eso está pasando, que cuando los abra, el jardín de Frigga seguirá ahí y que la mano de su hermano mayor se extenderá para levantarlo y llevarlo a jugar dentro del Castillo de Odín.

— Mi hogar estará donde tú estés.

Thor alcanza con sus dedos los suyos y en un gesto sutil se atreve a entrelazarlos, la piel con piel lo estremece. Esa mano le hace sentir que Thor es el Dios que puede lograrlo todo.

Loki quiere creer en eso.

Pero Loki conoce la verdad.

Y, sin embargo, no es capaz de decirle a Thor lo equivocado que está.

— Lo crearemos juntos, Thor.

Por favor.

Suplica…

Que esta sea su última mentira.