-Por favor ya deja de preguntar por Susana, quieres?- era evidente que Candy no sabía. No tenía caso que le dijera los sucesos acontecidos últimamente, si entre ellos no podía existir nada. Nuevamente tendría que alejarse y resignarse a vivir de esa manera.- Ella está bien. No debes preocuparte!...- el silencio se hizo incomodo- y tú? como estas? como te va en tu vida de casada?. Supongo que muy bien!.

-Por favor Terry! para de preguntar...yo...

-Pero que pasa? Acaso es malo querer saber lo que ha pasado en la vida de una vieja amiga de colegio?.. Tu ya lo dijiste... Te pregunte que sentías antes y después que te casaras y tu respuesta fue que "Me amabas en ese entonces" ahora es claro que ya no sientes nada.- No terminare de comprender tantas cosas.

- Terry! Tú tienes que velar por Susana. Ella es tu esposa ¡por favor olvídame¡…

-NO PUEDO MALDITA SEA, NO PUEDO!- PARA TI HA SIDO TAN FACIL…DIME…¿COMO LE HICISTE PARA OLVIDARME TAN RAPIDO?- grito golpeando el volante. Terry no podia ocultar su ira y al ver el rostro asustado de Candy aminoro su descarga…- Disculpa…..yo no quise asustarte…perdóname Candy!, pero no puedo entender, quisiera comprender donde quedo todo el amor que nos teníamos. Por qué no pude lograr lo mismo que tú? Por qué mientras yo me consumía de la rabia, los celos y el odio que en mi creció por saberte de otro, también crecía mi amor al punto de despreciarme por no tener el carácter para dejarte ir de mi corazón….Tu… vivías feliz con tu esposo con tus amigos y yo?…. Olvídalo Candy, no tiene caso! Me he vuelto tan patetico.- el dolor en sus ojos era evidente. El solo haber expuesto su corazón le llenaba de terror, pero él no mendigaría amor, no había nacido para hacerlo.

Minutos despues llegaron al hospital. Candy se encontraba aturdida de escuchar a Terry…sentía tantas ganas de abrazarlo, pero no podía si lo hacia su corazón lo añoraría y no podía permitirse tal cosa. No mientra existian situaciones que los separan.

Giro para verla y ella tenía su mirada perdida en algún punto fijo en el espacio, al escuchar su voz salió de su trance- Hemos llegado Candy.

-Gracias Terry….me dio gusto volverte a ver- ella estrecho su mano y Terry la tomo entre las suyas.

-Adiós Candy!. Quizás algún día nos volvamos a ver y puede ser que entonces...todo esto ya haya pasado.

-Adiós Terry!- su corazón parecía salir desbocado. Sentía nuevamente aquel vacío cuando lo dejo, pero no podía estrecharlo entre sus brazos, -"Susana lo espera".

Emprendió su marcha de regreso a su departamento vacío, triste y solitario. Entonces pudo llorar desconsoladamente en la penumbra de su habitación. Todo el momento que estuvo con ella había hecho el esfuerzo de retener sus lagrimas, olvidando por instantes todo el dolor acaecido por años. Se había alegrado verla, pero también había sentido dolor. Saco aquel instrumento que una vez le regalo, la armónica que por años ha tenido resguardada como el único recuerdo que hace sentirla cerca:- "tocar la armónica es como besar tus labios pecosa"- dijo entre lágrimas susurrando- aquí estoy de nuevo llorando por …..MALDITA SEA!-se levantó del piso, la noche era joven aun y se dispuso a salir por allí, a cualquier lugar que el destino lo llevara. Se arregló y tomo su auto con rumbo a…quien sabe dónde… entro a un club nocturno abarrotado de gente bailando, otros tomando y chicas hermosas por doquier. Con su característica bufanda y gorra para evitar ser reconocido por algún chismoso.

-Por favor sírvame un wiski doble.

-Enseguida señor

Se tomó uno, dos, hasta 6 y se sentía mareado, pero sin perder la cordura. Era hora de regresar a casa cuando fue interceptado por una hermosa mujer.

-Hola guapo!, no me digas que ya te vas?. Te he estado observando y, puedo sacarte de esa tristeza que te acompaña?.

-Ja ja ja Ah, sí? Y como sabes que yo estoy triste?, por favor!- subió una mano en señal de que lo dejara en paz y dispuesto a retirarse.

-No puedo dejarte ir… estas muy mareado y puede ser peligroso, por favor hazme caso deja tu auto en la parte trasera allí lo cuidaran. Confía en mí.

-No, yo debo regresar a mi departamento...de igual forma gracias por tu recomendacion.

Terry la observo por largo rato. Era una mujer de unos 28 años muy hermosa de cabellos oscuros y ojos verdes…Tenían cierto parecido con….-Dios mio, No otra vez!- pensó.

-Tu, trabajas aquí?

-De hecho soy la administradora. Contiguo al club hay un pequeño departamento que es mi hogar. Se que el lugar pueda darte una mala impresion de mi, pero no soy esa clase de mujeres, tu me entiendes. No puedo negarte que me gustas mucho.

Tomo el auto y en el trayecto pensó en lo sucedido. Alondra era una bella mujer y se habia preocupado por el. Cuando llego a su departamento algo llamó su atención en el interior del vehículo, echó un vistazo y pudo ver una bolsa.. Pensó de qué manera pudo llegar a su auto y entonces recordó que la única persona que estuvo fue….-Candy…esta bolsa es de Candy…si, ahora que lo recuerdo ella lo portaba…tengo que entregársela seguramente aquí lleva sus documentos personales. Tomo el objeto sin percatarse que estaba abierta volcando en el piso del auto parte del contenido.- Que tonto he sido y tu pecosa que despistada eres!. En ese momento levanto un librito en minuatura que despertó la curiosidad en Terry, no entendía que se podía escribir en algo tan pequeño. Lo tomo entre sus dedos y pudo divisar algunas fotos, si, eran las fotos del pequeño Nathan. Fotos de ella y del mismo bebe en brazos recién nacido.

-"Que esto?... será que Candy….claro! es normal…que tonto soy…es normal que haya tenido un bebe de su marido".- Estuvo viendo varios minutos las fotos, torturándose más y más al ver el fruto de un amor que no era de él, en esa personita. Sin embargo le pareció extraño no ver ninguna foto donde figurara el esposo de Candy – "Debe ser de esos tipos que no les gusta que le tomen fotos…idiota…a mí no me importaría si fuera mi caso". –Bueno debo aprovechar ahora que tengo tiempo. Mañana empiezan de nuevo los ensayos.

Terry se dispuso descansar un rato y luego iría a dejar la bolsa de Candy. "pretextos"-dijo una voz interna- "quieres verla de nuevo".

-Natalie, de casualidad has visto mi bolsa? No tengo idea donde pude dejarla?

-No Candy, recuerdo que ayer la llevabas cuando saliste por la tarde…. Que despistada eres! Como no recordar donde dejas algo tan importante!

-Sí, Natalie ahora si te doy la razon..soy una "Atolondrada". Allí tengo las fotos de mi hijo y mis documentos personales.- hizo un poco de memoria y recordó- ya sé dónde pude estar!. -djo con un grito

-Ay, Candy me vas a dejar sorda.

En ese instante alguien toco a la puerta. Sus ojos no podían dar crédito lo que tenía a la vista.

-Terry!

- Buenas Tardes, Señora Winston disculpe que me presente de esta forma, pero le he traído algo que ha dejado olvidado.- Candy no permitió que terminase de entrar y salió encaminándose a la puerta

-Te lo agradezco Terry. Lo daba por perdido, pero recordé que lo deje en tu auto. Perdona por las molestias ocasionadas.

-No fue nada. Además en auto es más rápido. Toma... esto cayo cuando tome tu bolsa …y…felicidades por tu bebe…realmente es precioso...- después de un silencio repentino- Candy… porque has venido a Nueva York teniendo un niño tan pequeño?, entiendo que tu marido deje que trabajes, pero hay algo que no logro entender aun.

-No hay nada que entender Terry y si, estas siendo muy entrometido- dijo frunciendo el ceño.

-Bueno, disculpa entonces. Me retiro….adiós Candy!

-Quien era ese hombre Candy? me parece haberlo visto en alguna parte, pero no logro recordar donde.

-Es un viejo amigo Nathalie. Después de algún tiempo nos encontramos y nos pusimos al dia con nuestras vidas, que se me paso el tiempo y no me di cuenta que deje mi bolsa en su auto.

-Oh, si….veo que ese amigo tiene muchas atenciones contigo.

-Qué tontería quieres decir Natalie? No estarás pensando en alguna estupidez, verdad? el es un hombre casado.

-Casado?...Oh...que lastima!….pero dime tu, en qué clase de tontería puedo pensar?

-Bah, ya deja eso…vamos que se nos hace tarde. Muy cerca de aquí hay un hermoso lugar que te va a encantar.

-Vamos!

-Buenas noches Eleanor!

-Hola hijo, como has estado? No te veo buen semblante. Hasta puedo decir que has perdido peso.

-No sé qué decirte, si bien o mal. En realidad….. No se como me siento.

-Que pasa Terry? Tienes algo que decirme?

-He visto a Candy madre!.. Ella está aquí en Nueva York en el hospital San Jose. Ayer la encontró caminando a orillas del rio Hudson.

-Ay, hijo!…no sé que decirte... hasta cuando seguirás empeñado en cerrarte a la posibilidad de seguir adelante. Tú sabes cuánto deseaba que ustedes se reunieran y olvidaran todas sus estúpidas promesas. Pense que era la mujer perfecta para ti hijo, pero la vida y las circunstancias dieron un giro a todo. Ella está casada y si es feliz con su marido, tú debes dejar eso atrás.

El castaño tenia los ojos brillantes- ella tiene un hijo!. Te das cuenta Eleonor?….en un momento pensé en hacer alguna tontería, pero con un hijo…no puedo hacer nada y me duele tanto.

Su madre sentía tanto el destino que le toco a su hijo. Deseaba tanto que el encontrara el amor. Terry ya no temía expresar sus sentimientos, en esos momentos su orgullo no existía y como un niño pequeño lloraba en el regazo de su madre.

-Por favor hijo quédate esta noche a dormir. No quiero que estés solo en tu departamento. Eso no te hace bien.

-Gracias Mama, te tomare la palabra…mañana debo levantarme temprano para los últimos ensayos de Macbeth. Iras al estreno?

-Por nada del mundo me lo perdería!.

Las clases de capacitación continuaban y las enfermeras iban implementando las técnicas aprendidas. Candy por las tardes atendía a dos pacientes uno con problemas de inmovilidad y el otro no tenía una pierna. Siempre con su sonrisa amable despertaba los mejores ánimos para continuar.

-Enfermera- llamo uno de los pacientes bajo su cargo- me podría ayudar a levantarme, aun no tengo mis muletas y me duele mucho la espalda estar en cama.

-Por supuesto señor. Venga apóyese en mi brazo- así lo hizo y una vez estuvo en pie con su pierna existente.

-Gracias!- no encuentro las horas de tener mis muletas, así me moveré más fácilmente.

-Es verdad…aun no nos han enviado, pero estaré al pendiente. No se preocupe por favor.

-Es usted muy amable señorita. Enfermeras como usted son dificiles de ver. Recuerdo a una en el campo de batalla. parecia un sargento...le deciamos a escondidas "La Sargento Hamilton"

-¿Como?

-Por favor disculpe, pero es que parecia un Sargento...Frannie Hamilton la Sargento. ja ja ja- era tan seria que su cara parecia una estatua

-¿usted conocio a Frannie Hamilton?

-Si, no voy a negar que era una buena enfermera, pero tenia un caracter de pocos amigos. No supimos mas de ella. Seguramente este con su familia o trabajando en algun hospital. Bueno...eso espero!

-Yo tampoco supe mas de ella, pero el mundo es tan pequeño que, tengo la seguridad que algun dia la vere otra vez.

Luego de terminar el turno de práctica y resultando todo satisfactoriamente se encamino a buscar a Natalie para irse al departamento. El Doctor Barrow la abordo

-Señorita Candice!

-Doctor Barrow, que se le ofrece? Quedo algo pendiente?- pregunto con curiosidad.

-Oh, no…nada de eso…todo está a la perfección. La hice detenerse por otro asunto- el hombre estaba un poco nervioso. En el estrado era un hombre elocuente y ahora?

-Otro asunto?...Bueno …le escucho

-Bueno vera. Tengo unos boletos de Teatro ... Eh!…A usted le gusta el Teatro?

-¿Como dice?

-¿Qué si a usted le gusta el Teatro?- hay una obra que quiero ver…Macbeth…el actor es grandioso según me han contado y quiero corroborar para tener un criterio propio. Por favor acepte mi invitación, puede decirle a su compañera que venga con nosotros.

…Candy no encontraba las palabras oportunas. Vio al hombre tan entusiasmado, pero como decirle que sí le gustaba el Teatro?, por la pasión que despertaba en cierta persona y que no podía asistir porque seguro lo vería junto a su Esposa?.

-No, no me gusta- mintió hábilmente-nunca me ha llamado la atención.

-No lo puedo creer! Usted que proviene de una familia tan ilustre como los Ardlay, no le gusta el Teatro?

-Eh, bueno...si...…está bien acepto.

-Bien, el estreno es mañana a las 7:00pm, pasare por ustedes a eso de las 6:30pm

-Le comentare a mi compañera. De seguro querrá acompañarnos.

-Vamos Natalie di que sí!. Por qué no vienes con nosotros al estreno?. Distráete un poco. Hemos estado sumergidas solo en el hospital que un poco de cambio de ambiente no nos caerá mal. Estoy fascinada!.

-No se lo pensare!. Dame tiempo mañana por la mañana confirmo… mira! Llego una carta para ti

-Carta para mí?...es de Annie.

"Querida Candy

Como has estado hermana?. Espero que las cosas en el hospital estén bien. Recibí tu carta Candy. Nathan te extraña mucho, pero no deberías preocuparte que entre Archie y yo le cuidamos, además Maggie y él, se han hecho muy buenos amigos nuestra hija lo adora. Por favor siéntete tranquila y termina con tus estudios. Te cuento que Albert ha preguntado por ti…Candy lo tienes en el olvido!. Espero que no te moleste, pero le he dado tu dirección, aprovechara que debe arreglar unos negocios en esa ciudad, así que pronto tendrás visita.

Tu hermana, Annie

-Albert viene a Nueva York. Viene a arreglar negocios.- susurro pensativamente- que bien, me alegro volver a ver a Albert. Entre los negocios y viajes Candy y Albert apenas se veían. Además que tras su boda se había ido a vivir a Canadá. A su regreso a Chicago busco propiedad asentandose en una Residencia hermosa y muy espaciosa, pero sentia ahogarse.

Llego el momento del estreno y Barrow había llegado por las muchachas, si, Natalie se decidió a última hora acompañarlos. El Teatro había hecho un lleno increíble. Verían a Macbeth, mujeres que se admiraban de la figura de Terence Graham, el famoso actor de Broadway en los afiches y en persona. Todas hablaban de lo mismo

-Ay, ese hombre es un portento de caballero. Es….es…Dios! no tengo palabras para describirlo.

-Todas andamos a la caza de ese galán- comentaba un grupo de mujeres jóvenes de la alta sociedad Neoyorkina-Ahora no me detendré.

Todas esas consideraciones fueron escuchadas por la rubia, conforme Barrow las llevaba a los asientos. Candy con su ceño fruncido se había llenado de….celos?- claro que no tengo celos?- pensó- es solo que ….-Basta Candy pareces una tonta.

-Por aquí candice, Natalie estos son nuestros lugares- dijo Barrow sentándose después entre las dos damas. Sus asientos estaban ubicados en el palco derecho del Teatro, los actores podrían ver a ese punto por el reflejo de las luces.

Luego de varios minutos las luces se apagaron y todo quedo en silencio. El telón subió y el escenario se ilumino con sus luces maravillosas. Era la primera vez que Candy vería actuar completamente a Terry, un sentimiento nostálgico atravesó sus sentidos y recordó aquella vez. Escuchaba su voz, esa voz que la hacía estremecer de pies a cabeza. Recordó las tantas veces que Terry recitaba en su villa de Escocia y ella era su única espectadora.- "Terry, eres deslumbrante" a su mente vinieron todos los recuerdos que ella quería ahogar en el olvido. Ahora él, está allí con su imponente figura y gallardía, ese hombre que amo en sus años de colegio y el único verdaderamente. Unas lágrimas brotaron sin poderlas detener, rodaron por sus mejillas hasta caer a sus manos. Bajo su mirada y se le agolparon todos los sentimientos que tenía reprimido. Verlo actuar le había traído muchos tristes recuerdos de su separación. Ella había puesto una coraza de hierro no permitiéndose el acceso a tambalear su cordura. Aunque ella lo siguiera amando, él no estaba libre y no podía luchar por ese amor. Barrow y Natalie la observaban, tenía un dialogo interno entre su corazón y la razón. Aludían a que la obra le había calado el alma. Antes que el primer acto terminara, limpio sus ojos para no dejar ver ningún rastro de estas.

Salieron al vestíbulo a la espera del segundo acto. Por un momento quiso ir a su camerino a felicitarle, pero desistió del intento- Seguramente Susana estará con él. No…no debo.

-Señoritas, estoy maravillado por la fuerza con que se desenvuelve ese actor. Nunca había visto semejante actuación. Vi que hasta te conmoviste.

-Sí, eh, es muy conmovedora- dijo con poco convencimiento.

Natalie estaba en silencio y pensativa. –"Ese hombre, me parece que es el mismo que llego hace unos días, no…no creo…Candy me lo habría dicho".- dijo para sí misma- esas lágrimas… no eran por la obra. Aquí hay algo raro.

Llamado al segundo acto

La atmosfera en el teatro había traído consigo viejas memorias. Terry actuaba magistralmente demostrando todo su esplendor como un digno representante de las obras de Shakespeare, de pronto en medio de su elocuencia pudo verla, su profesionalismo le permitió continuar, pero algo en su interior quería estallar. De momentos volvía su mirada. En algunos segundos breves chocaron y él, le dedico una sonrisa.

La obra termino y el director dio los agradecimientos a todo su elenco. Los aplausos se oyeron por todo el recinto. Retumbaban en los oídos los silbidos y BRAVO, BRAVO! Se escuchaban por doquier.

Ella se levantó de su asiento con la mirada fija en el escenario. Terry habia quedado de pie y la miraba …. de pronto una mujer se lanzó a sus brazos depositando un beso en sus labios.

-Terry, estuviste estupendo….


Notas: Gracias a todos por sus comentarios todos son valiosos para mi.

Candice White: Gracias por tu comentario preciosa. Aun hay mucho por saber y coincido con vos...solo una vez se ama y Candy amo solo a Terry, fue el unico por quien expreso en su diario y lo hizo audible que era a Terry el hombre que amaba.

Con respecto al final de Candy. Bueno he leido todas las versiones de la ultima novela que escribio la propia escritora y que puedo decirte? es verdad que la escritora no develo el nombre de esa persona, pero las personalidades de cada personaje valga la redundancia me hace encontrar evidencias de quien es Anohito. incluso he hecho algunas traducciones del japones al Español con la ayuda de una amiga que sabe el idioma para darme cuenta por fuente directa quien es esa persona. si bien es cierto que Nagita dejo escoger el anohito que uno quiera, lo cierto es que los datos, fechas y situaciones en los que Ahora candy vive en Reino Unido en una Residencia a orillas del Rio Avon, lleno de rosas y narcisos simbolo de sus dos unicos amores con un estudio lleno de las obras de Shakespeare que sabemos de quien es ese sello indiscutible. Aunque la obra esta llena de bastantes aspectos literarios y simbolicos, no se necesita ser un genio para saber que esa persona es Terence Granchester.

Bueno perdon si me extendi demasiado..

agradezco a las que siguen mi historia.