Después de haber danzado en las nubes del amor Candy y Terry recuperaron el aliento. La capa de malos entendidos había caído y sentían renacer en sus corazón una nueva ilusión. Los chicos del San Pablo aún se amaban. Ese amor que estuvo reprimido a punta de malas decisiones sobresalió a flote demostrando que era más fuerte que cualquier adversidad. Ella le había dicho que ese hombre no fue importante, pese a que llego con él, al matrimonio. No le importaba su pasado si habría que enterrarlo lo haría con tal de que ella lo aceptara en su vida.
-Candy…no sé qué ha pasado en tu vida, pero esperare con paciencia a que tú me lo cuentes. De mas esta decirte que tienes mi apoyo en todo lo que necesites…Te amo. Te amo mi pecosa por tantas cosas que hay en ti, porque eres imperfecta pero perfecta para mí, porque cuando estoy contigo encuentro una razón para seguir a tu lado, cuando me sonríes me haces el hombre más feliz del mundo Candy. Cuando te veo quisiera abrazarte, sonreírte, besarte. Te amo por lo que soy cuando estás conmigo.
- Terry…Yo también te amo. Te amo porque eras un hombre imperfecto, pero excepcional para mí, porque conmigo abres tu corazón y me confías tus secretos. La manera en que me abrazas y me dices que me amas, la forma en que me besas -en ese instante sus mejillas se sonrojaron tras recordar el beso minutos atrás
-Adoro cuando te pones así! Me hace recordar cuando nos encontrábamos en la falsa colina del colegio, recuerdas? También las veces que te enseñaba a tocar el piano. Desde entonces Candy….desde entonces te amé.
Candy llamo a sus recuerdos y sonrió al evocar aquellos momentos- ¡Claro que no olvido esos días Terry! Mi hijo y esos recuerdos son los que me han mantenido en pie. Nunca me imaginé lo que sucedería ni en tu vida ni en la mía, mis sentimientos no cambiaron. Había cometido un error y tarde me di cuenta, pero me había propuesto luchar y ser fuerte, debía demostrarme a mí misma que podía salir adelante sin la ayuda de nadie. Avanzando en el camino que yo misma elegí. No siempre que me sucediera algo tendría que recurrir a mis madres o a Albert, no… no siempre seria así.
-Quiero que te quedes conmigo- soltó de improvisto- Cuando termines tus estudios quiero viajar contigo a Chicago y traer al Nathan. Él debe estar con su madre.
Candy bajo la mirada.-Tengo que resolver algunas cosas Terry, en un mes regreso a Chicago, pero te prometo que vendré contigo. No quiero separarme de ti.
-Quiero que nos casemos. ¡Hablare con Albert si es necesario. – Candy asintió con la cabeza y su sonrisa llego hasta su mirada- quiero protegerlos.
Después de esa tarde en la que cada uno abrió su corazón , empezarían a cimentar la base de una relación. A pesar del tiempo y la distancia el amor siempre estuvo allí raído y encarnado hasta en lo más profundo de sus seres, pero no estaba roto!. Volverían a construirlo teniendo lo más importante "El amor". Volvieron con fuerzas renovadas a sus labores cotidianas. El Teatro y el Hospital.
Sus clases rutinarias, su trabajo en el hospital el tener a su hijo y en su amor. Candy ahora, si era feliz.
Así pasaron dos semanas, se miraban algunas veces por las tardes al salir del hospital ya que los ensayos y las prácticas de Candy se habían extendido más debido a la cantidad de pacientes que llegaban por las terapias de rehabilitación y Terry por la próxima obra en puerta….Hamlet.
Eleonor no podía estar más que agradecida con Dios por ver a su hijo feliz.
-Madre! Te traigo una sorpresa!
-Una sorpresa? Que será?
-Entra Candy!
-Hola Señorita Baker. Me da mucho gusto volverla a ver.
-Candice, que alegría! Verlos juntos me llena de tanta felicidad…han sido muchos años…pero mírate tú eres la misma chiquilla de Escocia, bueno no…está más linda. No es así Terry?- Eleanor le dedico a su hijo una sonrisa picara y él, se sonrojo- los años te han puesto más hermosa.
-Madre, por favor!
-Digo la verdad, acaso no lo es? Quién lo diría que aquella niña que conocí ahora está frente a mi convertida en una bella mujer.
-Gracias Señorita
Degustaron del delicioso almuerzo y después de tomar el Té ambos dieron un paseo por los alrededores. Terry la llevo a conocer su departamento que tras la muerte de Susana había comprado.
-Qué bonito departamento Terry! Está muy equipado. Es más espacioso que el que tuviste cuando vine por primera vez.
-Te gusta? Lo compre hace dos años después que deje la casa en la que vivía con Susana.- de pronto el semblante se ensombreció- que pasa Candy? Dije algo malo?.
-No… No es nada!
-No me engañas pecosa…dime que pasa?- tomo sus manos y la condujo a un sillón- Ven siéntate te has puesto palida de repente.
-Terry….yo….tu….Susana
-Habla Candy o es que acaso me vas a dar clases sobre los pronombres? Te informo que me los sé!
-Terry! Eres un insufrible, arrogante y engreído- frunció el ceño.
-Oh…. Eso también lo sé Pecosa, me lo has dicho tantas veces que el día que no lo hagas lo extrañare.
-Lo dicho….nunca cambiaras ¡
-Tu tampoco cambiaras Candy y lo prefiero! – dijo cautivándola con una mirada penetrante bajando a sus labios pidiendo de ellos- quiero besarte Candy!- bajo lentamente su rostro hasta posar sus labios en pequeñísimos besos suaves, apenas perceptibles que despertaban los sentidos de ambos. El sudor en sus manos anticipo de inquietud, sus ganas de amarla en ese instante, el silencio alentador convirtiendo el latir de los corazones en una maquina frenética de deseos. Con sus manos tomo el rostro de Candy y el beso se tornó apasionado. Un beso, un lienzo en sus manos listo para pintar en su boca los besos que solo el, le daría. Las piernas de ella temblaban, pero Terry la sujetaba en sus brazos, con sus labios pincelo la comisura de sus labios y con las yemas de sus dedos remarco los labios de ella. Era un toque sensual e íntimo. Un extendido beso que llegara hasta el alma.
Ambos se miraron fijamente y de nuevo sus bocas chocaron en desenfreno. Las manos de ellas se hundieron en los cabellos castaños, enlazando sus dedos detrás de la nuca haciendo suaves y lentas caricias con movimientos vivos de fragancia oscura, absorbiendo sus alientos. Temblaban como una hoja o como la luna en el agua.
Se detuvieron antes de caer en lo irrefrenable. Nuevamente sus miradas eran penetrantes y en sonrisas tuvieron que separarse.
-¡No te imaginas las sensaciones que me provocas Pecosa¡. Perdóname si soy un descarado o te falto el respeto, pero es lo que siento. Quiero llenarte de todas esas sensaciones cuando nos amemos. Que olvides todo lo malo, lo doloroso y empecemos de nuevo…. Yo los borrare con mi amor y mis besos. Porque te amo por encima de todo, porque soy capaz de cualquier cosa por ti y, todo mi amor es tuyo. Por eso voy a intentar con todas mis fuerzas que permanezcas a mi lado, queriéndome y queriéndote, compartiendo este amor, nuestras risas y nuestros planes.
-Terry. Yo…también quiero permanecer a tu lado siempre. No quiero alejarme de ti nunca jamas.
- Yo te quiero tal como eres, simple, espontánea y natural.- El castaño la atrajo hacia su pecho fuerte como un roble y con un abrazo protector le dio seguridad, la colmo de múltiples besos esparcidos en sus rizos- ¡Mi pecosa tramposa!, me besaste para distraerme…eh? Pero yo sé que tarde o temprano tendrás que decirme eso que tienes aquí- dijo señalandole su corazón- y que no te atreves a decir.
-Engreído hasta los Tuétanos!, pero asi te amo.
Los días pasaban y el arduo trabajo dejaba logros fructíferos. Candy estaba por terminar el curso. En ocho meses regresarían para especializarse como enfermera quirúrgica. Los conocimientos los tenia, pero debía tomarlo a forma de profesionalización con un título que lo respaldara. El doctor Martin le había enseñado muchas cosas, porque contaba con cuarto de cirugía, pero los hospitales le ofrecían más recursos y más experiencia.
-Candice!
-Doctor Barrow- La Rubia detuvo su andar, al ver al agitado médico correr tras ella..
-Candice, disculpe que interrumpa su camino.
-No se preocupe Doctor. Como ya sabe… No vivo tan lejos! …Así que dígame, pasa algo con las clases, mis pacientes?
-Oh…no…claro que no. Todo está perfecto…es solo que…bueno…deseo invitarla a cenar esta noche… en vista de que estamos por finalizar las clases. Me gustaría….
-Doctor…yo….-Candy recordó las palabras de Terry, empezaba a creer que tenía razón con respecto a la cercanía de Barrow. ¿Será que el medico realmente estaba interesado en ella?- siento decirle que no puedo.
-Por qué no puede?
- Tengo un compromiso previo.- y eso no era mentira, afuera del recinto la esperaba Terry quien a lo lejos miraba la escena inmutable.
-¿Es acaso que le desagrada mi compañía? No será que su apellido no lo permite?- Candy se sintió ofendida, porque en lo absoluto se consideraba más que nadie. Ni siquiera hacía uso del apellido Ardlay precisamente para evitar ese tipo de consideraciones o comentarios nefastos. Ella seguía figurando como una Ardlay porque así lo dispuso Albert y era únicamente por él, por agradecimiento a su amigo, que aun lo tenia.
-Por supuesto que no…no diga eso, ya le he dicho que es por un compromiso que ya tenía arreglado esa es la razón por la que no puedo aceptar su invitación. Creo que usted me confunde Doctor. No me conoce para decir semejante cosa.
-Por favor discúlpeme…pero, es que cada vez que la abordo usted me esquiva. Candy….usted me gusta mucho…desde que la vi, llamó mi atención y he tratado de decirselo, pero siempre tiene algo pendiente que hacer - Sin que Candy lo esperara el hombre tomo la mano de Candy, sin embargo la retiro al instante
- porque me rechaza?
-Yo….
-Que pasa Candy?- esa voz, el dueño de esa voz justo detrás de ella- sucede algo?.
-No... no pasa nada!... Doctor, disculpe…permiso.- el doctor comprendió cual era o mejor dicho quién era el "compromiso previo". El actor de Macbeth.
-Hasta luego Doctor- dijo Terry mostrando su sonrisa de medio lado con un tono de sarcasmo- no le agradaba que ese Doctor estuviese siempre cerca de Candy….son celos? Sí...y del tamaño de una montaña, aunque Candy le daba la confianza, él, no podía dejar de tenerlos.
Salieron del hospital y el semblante de Terry era serio .Se mantuvo callado por varios minutos. Candy temía que se hubiese enojado de nuevo por la "cercania del doctor". Previendo escuchar de su boca:TE LODIJE. Pero que podía hacer? solo esperar que terminara el curso.
-Parece que no quita el dedo del renglón el doctorcito, eh?- Candy no dijo nada.- te dije que ese hombre está interesado en ti y no quisiste reconocerlo.- la rubia miraba hacia la ventana- dile que estas conmigo, asi dejara de molestar.
…Allí esta! Tonto!- Pensó en su interior y una risita asomo sus labios, -¿ahora quién es el celoso?- susurro con una pizca de malicia en su mirada. Terry no pudo verla ni escucharla por el ruido ensordecedor de los autos -Lo hare Terry, pero mejor dime ¿adónde me llevas?
-Es una sorpresa!
-No me gustan las sorpresas Terry!
-Vamos Candy, no te impacientes que ya llegamos.
-Es aquí Terry?...yo conozco este lugar…. son las oficinas de Albert. Para que hemos venido al consorcio Ardlay?
-Te dije que hablaría con él, sobre nosotros. Es importante que lo hagamos Candy, por el bien de Nathan.
-Tienes razón- Las manos de Candy temblaban y sudaban- es necesario hablar.
-Albert nos puede orientar sobre qué hacer.
-Buenas Tardes Albert!
-Pasen Muchachos... Me alegro que al fin hayan arreglado sus diferencias. Sabía que no duraría tanto tiempo esta situacion.
-Albert!
-Perdóname Candy, pero ustedes debían resolverlo. Quería ver hasta donde llegaban los rebeldes del San Pablo . Además yo igual que tú, me sorprendí cuando me entere.
-Albert he solicitado una cita contigo para hablar sobre los planes que tenemos a futuro.-comento Terry decisivamente.
-Saben que no era necesario. Ustedes no necesitan concertar una cita para verme- Albert salió un momento pidió que les llevaran Café y té y que no le molestaran ni pasaran llamadas.
-Candy!, antes de todo necesito saber algo- Los jovenes estaban a la expectativa de lo que el Rubio preguntaría- ¿Has pensado o que harás cuando aparezca Jonathan reclamando la paternidad de Nathan?
-¿Cómo? …Yo no se lo voy a permitir... abandono a su hijo y nunca lo reconoció. El no figura en ningún documento como padre de Nathan…Terry! Albert! Como podría reclamarlo cuando no lo quiso desde antes de nacer- ambos sorprendidos por el arrebato de dolor de Candy. No podía más seguir callando lo que tanto le aqueja-Nunca ha querido saber nada de él, ni siquiera lo conoce.
¿Qué has dicho Candy?- pregunto el Rubio con la mirada clavada en su sufrimiento ¿por qué dices que no lo quiso desde mucho antes de nacer? Que es lo que nos estas ocultando?
-Por favor Candy!- Dijo Terry con tono suplicante- dinos lo que tienes que decir- Habla mi amor, el no podrá quitarte al niño por tu eres la madre y puedes argumentarlo con su abandono. Que aun no comprendo, como pudo hacerlo cuando estabas embarazada.
-Yo…tengo que contarles algo…no puedo seguir ocultándoles todo lo que ha pasado. Ustedes son las únicas personas a quienes le confiare esto porque no puedo más!- Candy ahora lloraba desconsolablemente. No concebia la idea de que la separaran de Nathan.
Albert y Terry se sentaron frente a ella. Estaban a la expectativa de lo que Candy diria, ella ocupaba un sofá frente a los hombres.
-Estoy en una encrucijada… hace tiempo, el día mi boda una mujer apareció ante mi…Ya me había casado con Jonathan y esa mujer sin ser vista pidió hablar conmigo. En un inicio me asuste porque no entendía que tenía que hablar conmigo una desconocida y a solas, Sin embargo me reuní con ella. Jonathan estaba atendiendo a los invitados. Asi que hablamos a puerta cerrada.
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-Señora Candice ¡perdone que la incomode en el día de su boda, y lamento haber llegado demasiado tarde.
-Me han dicho que usted solicita hablarme en privado. Puede decirme de que se trata? Le confieso que me sorprende. Por favor siéntese y dígame eso tan importante….No quiero sonar grosera, pero como puede ver tengo invitados que atender. La mujer al frente era sencilla, daba la impresión de venir del campo y era algo bonita. Poseedora de unos ojos azules tristes, apagados, sin brillo. Era una mujer joven de unos 25 años y su rostro estaba cargado por una tristeza indescriptible que Candy aun no podía descifrar -por qué es demasiado tarde? a que se refiere señorita...
-Sofia Señora...mi nombre es Sofia y lo siento mucho. La verguenza me invade...pero... debe saber que su marido nos ha engañado descaradamente.
Candy se levantó de inmediato de su asiento como tirada por un resorte y miro fijamente a la mujer- Pero que está diciendo? Por que se aparece para decir todo esto de mi Esposo? Acaso piensa que yo le voy a creer?
-Claro que no! y no tengo como probárselo, pero le estoy diciendo la verdad. No pensaba jamás aparecer, pero….
-Pero, porque entonces lo hace ahora? …que es lo que pretende?
-No pretendo nada más que decirle la verdad….. Me engaño cuando dijo que me amaba y que terminaría con usted para casarse conmigo, porque…..
-Por qué?
-Porque estoy embarazada Señora Candice. Estoy esperando un hijo de su Esposo.
-Oh, por Dios! Esto no puede ser cierto, no puedo creerlo. Jonathan no es de esos hombres!.- Candy de nuevo volvió la vista a la mujer con incrédulidad ¿Está segura de lo que me está diciendo?- Candy estaba llena de ira como nunca antes lo había estado.
-Completamente Señora! No tengo por qué mentirle con algo tan delicado. Cuando sé que podrían aplastarme si se lo proponen.
-Como supo usted de mí? Como ha sido todo esto?
-Señora Candice….yo trabaje de sirvienta en la casa del padre de Jonathan. Fui una tonta en creer que se casaria conmigo, pero solo fueron promesas. Una mujer de campo como yo es fácil de engañar, lo único que puedo decirle a mi favor es que yo si lo ame de verdad. Tengo mi gran cuota de culpa por ingenua y creer en las promesas de un hombre como él.
-Trabajo en casa de los Winston? Como es que no lo hace ahora?
-Me echaron a la calle cuando se enteró de mi embarazo. Yo no importo, pero mi hijo…no tengo trabajo.
-Debo comprobar todo esto que ha dicho. Por favor espéreme aquí. ¿Está usted dispuesta a sostener esto delante de mi Esposo?
La mujer fue invadida por un sentimiento de miedo, pero ya estaba allí. -Si señora, Yo no tengo nada perder!
Candy salió todavía sin poder creer lo ocurrido. No podia dar crédito a las palabras de esa mujer. Tenía que confrontarlo y salir de toda duda. Por unos momentos se preguntó si no era una embustera en busca de dinero, regresaría, pero lo descarto al ver a Jonathan venir hacia ella. Así que:
- ¿Quieres hablar conmigo a solas cariño?
-Sí, necesito hablarte de algo muy importante.
- Acaso quieres que adelantemos nuestra noche de bodas? Bueno ya somos marido y mujer, ¿Qué tiene eso de raro?. Nunca me has permitido tocarte. Un beso fue la hazaña de 30 segundos que me permitiste en nuestro noviazgo. Porque te amo espere tanto tiempo.-Candy quería borrarle de la cara la sonrisa cínica de un solo golpe, pero aun no tenía la certeza.
- Claro, si…te encantara estar conmigo a solas cariño. Ya verás la sorpresa que te tengo. Por favor entra! - para sorpresa del flamante recién marido, la mujer continuaba en la habitación. Se mantuvo inmutable con la mirada fija en la mujer y ella a su vez se la mantuvo. Candy entendió entonces que era verdad.
-Y esa mujer que hace aquí?- pregunto con asombro y enojo poco disimulado.
-Que tiene de malo? Es una persona que he contratado para que nos ayude con el servicio de nuestra casa en Canadá? Te parece mal?
-Para eso me hiciste venir?… ocúpate tú, sobre esos asuntos!- El hombre temblaba como una hoja y sus manos sudaban- No, no me parece que sea la clase de personas que buscamos.
- Por qué? Que tiene ella de diferente a las demás?. Por qué no darle la oportunidad de un trabajo. Además yo la necesito Jonathan.
-Insisto….no deberíamos contratarla.
-Insisto yo también. Dame una razón para que no lo haga.
-Candy, he dicho que no! y no me hables así…recuerda que soy tu Esposo y te exijo respeto! -la rubia lo tomo del brazo y lo condujo al cuarto contiguo.
-Y yo he dicho que si- La Rubia tomo fuerzano me hables así…recuerda que soy tu Esposo y te exijo respeto! y coraje para enfrentarlo- te diré algo Jonathan y espero que captes la situación…."no estás en condiciones de nada ni mucho menos de exigir" claro esta que no olvido que estamos casados, mas que nunca lo tengo presente. Asi que pasada mañana nos iremos como lo teniamos previsto y me llevare a Sofia con nosotros te guste o no te guste
-Pero que dices? Apenas la conoces, no sabes quién es. ¿Cómo es que te la llevaras a nuestra casa?
-Lo vamos a hacer porque de lo contrario, ¿sabes que el apellido Ardlay puede aplastarte como la cucaracha que eres? Prefieres esto o un escándalo? Te advierto que lo haría, así que no me tientes. Solo bastaría que le diga a Albert de las cosas que me he enterado y de inmediato te haría trizas.
Fin de Flash Back
-Nos fuimos a Canadá. Nos establecimos y días después le exigí interponer el divorcio. En un principio puso muchas objeciones y no quería hacerlo, incluso quiso obligarme- En ese instante Terry comprende y cierra sus puños lleno de ira- pude salir bien de todo eso. Logre que el divorcio fuera de mutuo acuerdo y en 10 meses nuestro matrimonio fue anulado por que nunca fue consumado.- el corazón de Terry se aceleró y su mirada se clavó en la de Candy! una sonrisa dibujo sus labios, no le había importado, pero lo que escucho lo hincho de orgullo.- como acuerdo me dejo la casa y un auto. comencé a trabajar como enfermera en el St. Michael's Hospital de Toronto. Sofía se quedaba en casa y pude cuidarla en el proceso de su embarazo tenía 4 meses cuando nos fuimos y 4 meses más tarde, dio a luz, el momento se adelantó . Se puso muy mal y en el hospital se hizo todo cuanto se pudo…yo…quería que se pusiera bien porque el niño la necesitaba… Me pedía, me suplicaba que si algo le pasaba que cuidara de su hijo como si fuera mío….No había necesidad que me lo pidiera. Yo amaba a ese niño desde antes que naciera y no lo iba a dejar!…. Sofía murió dos días después…y el niño se quedó conmigo desde entonces.
-¿Cómo hiciste para sobrevivir con el niño?- pregunto Terry
-Jonathan estuvo pasándome una pensión como indemnización por tres años, pero luego esta indemnización no llegaba, la necesitaba para el niño, porque con mi trabajo sufragaba los gastos de la casa. Tuve que vender el auto. Lo busque y…..no quiso saber nada del niño. Me dijo que me las arreglara como pudiera, que eso era lo último que recibiría. Que si queria mas dinero tenia que volver con el. Hace casi un año que no lo he vuelto a ver y no deseo que aparezca. Vendí la casa y con el dinero compre una muy bonita en Chicago. Esa casa será de Nathan.
-Es un desgraciado! Él no te quitara a Nathan. No tiene moral para hacerlo.
-Ahora más que nunca ustedes deben hacer algo…cásense y adopten a Nathan…yo les ayudare!- buscare la asesoría de un buen abogado. Mejor que nadie nos dirá que podemos hacer. Hay que prevenir situaciones desagradables. Aun me cuesta creer en la bajeza de Jonathan Winston.
Candy y Terry asintieron y empezarían los preparativos para el matrimonio, sería una boda sencilla y rápida. No había tiempo, no sabían si el padre de Nathan aparecería o no, pero debían estar preparados cuando Winston apareciera, estarían casados y habrían adoptado al niño.
-Albert necesito pedirte un favor! Candy y el niño necesitan estar protegidos. Podrías pedirle a tus sobrinos, que nos traigan al niño? No quiero que Candy regrese a Chicago. No por ahora. Pronto nos casaremos y quiero tenerlos aquí cerca de mí, para cuidarlos.
-Me parece buena idea. Me comunicare con ellos para que lo hagan lo más pronto posible. Claro que no sé qué justificación les daré cuando pregunten por que los hago venir.
-Yo me encargare de eso Albert. Cuando los vea les dire sobre mi pronta boda….considero que por ahora no contare a nadie más sobre Nathan.- Candy penso en que los niños adoptados también son discriminados como si tuviesen la culpa de quedar huérfanos. Tambien los niños de padres divorciados- ¡me casare con Terry!.- tras una pausa dijo- Tambien quiero visitar a mis madres. Las he tenido abandonadas, les escribi a menudo, pero me han hecho mucha falta sus consejos.
-Claro que iremos Candy. Te prometo que una vez nos casemos visitaremos el hogar de Pony. Siento mucho que no podamos contar con la presencia de tus madres, pero esto es urgente.
-Si Terry!
Al salir del consorcio Ardlay una voz los detuvo...ni en sueños pensaron volver a oirlos, menos verlos.
-Vaya, vaya ,Vaya, pero mira quien anda por aqui..."La dama de establo" convertida en enfermera. Acaso ya tu marido se aburrio de ti y te mando a trabajar?- espeto con furia y saña Elisa Lagan, seguida de la mala entraña de su hermano.
-Si hermanita y mira con quien esta? ... con el actorcete de quinta...ja ja ja. !son tal para cual¡
continuara...
Gracias por sus comentarios buenos o malos, todos son valiosos para mi.
espero poder haber aclarado dudas.
