"La diva y el rey"
Resumen: El mundo de los mortales estaba tan podrido y muerto ya, que nunca pensó que una voz tan preciosa pudiera salir de aquella obscuridad e iluminar un futuro para ambos, dos almas solitarias.
Disclairme: Ni Labyrinth ni Repo! The genetic opera, me pertenecen.
Capitulo dos: La nueva integrante del castillo.
Lentamente despertó, sintiéndose en una superficie suave. No intentó abrir sus ojos, ¿para qué lo haría?, ella misma se los había arrancado sin más en su última presentación. ¿Dónde se encontraba?, ¿acaso había logrado sobrevivir a la caída y ahora Roti la haría pagar por intentar dejarlo?.
Se incorporó con cuidado, en lo que pensaba que era una pequeña cama de hospital, sus sentidos nuevamente se habían agudizado al perder, de nuevo, su vista. Otra vez todo era obscuridad, nada más que aquello, pero desde que su mejor amiga murió y Nethan le había hecho creer que Shilo había muerto junto con ella, todo había sido obscuridad en su vida, así que no lo veía de forma distinta.
Se sentó con cuidado, dejando caer una de sus piernas al suelo, y se sorprendió al sentir una acolchada alfombra bajo sus pies, supuso que si Roti la había llevado a un hospital o algo así, sería todo de una fría cerámica, pero no era así… además no sentía que hubiera estado conectada a ninguna máquina.
— Señorita no debería levantarse… — Sintió una suave voz y una manos le tocaron con cuidado sus hombros, no… definitivamente, aquel servicio no sería dado a ella en GenCo. — Debe descansar… ¿quiere algo de comer?, me encomendaron ver si había despertado.
No sabía que decir exactamente, ni siquiera sabía dónde se encontraba. Con cuidado alzó una de sus manos y sintió una venda rodeando sus ojos y sus sienes, como si hubiera parado la hemorragia de donde estaban sus anteriores ojos mecánicos.
— ¿Dónde estoy? — Preguntó con suavidad, con su rostro alzado, pero no mirando hacía ningún punto en específico, podía sentir el suave ruido de ¿pájaros?, ¿aquellos eran pájaros?, nunca había escuchado a un pájaro cantar, más que en programas antiguos de televisión o de grabaciones antiguas. Podía sentir que estaba en suave colchas, como de sedas, casi como había leído que la realeza de antaño dormía.
— Le avisaré al señor que despertó, él vendrá a decirle todo lo que necesite. — Le dijo aquella suave voz, de lo que supuso, aún era una joven tal vez tenía la edad de Shilo.
Sintió la puerta de la habitación abrirse y cerrarse y ella esperó ahí, ¿qué más podía hacer que estar en aquella habitación?. No sabía cómo había sobrevivido ni nada de aquello, pero ahí se encontraba, en ese instante esperando al señor del lugar donde se encontraba, siendo que seguramente aquel hombre de alguna manera la había salvado.
La puerta se abrió, ella lo supo, siendo que también podía saber que no era la joven que le había hablado en un principio, pues los pasos se sentían de cierta forma más pesados en su caminar, el ruido que hacían que era distinto... era como si estuviera escuchando el ruido de un rey al caminar, pero aquello no podía ser y lo sabía.
Donde ella vivía no había más que sucios cerdos que fingían ser elegantes, pero que de aquello no tenían ninguna pisca.
— Es bueno ver que despertó — Sintió aquella voz, era como una voz que casi la invitaba a fiarse de ella. Sintió un suave olor a flores, no podía saber cuáles eran, pensó, pues por lo general sólo recibía flores artificiales. Casi dio un brinco cuando sintió una mano enguantada sobre la suya y como unos labios se posaban sobre sus nudillos. — Mi nombre es Jareth.
— ¿Cómo llegué aquí, señor? — Le preguntó sin preámbulos a aquel hombre, no podía saber cómo era, ni siquiera podía imaginárselo, pues tal vez el hombre podía poseer aquella voz cautivadora, pero podía ser igual que Roti.
— Yo la traje — Escuchó aquella firme voz, una voz que estaba segura repartía siempre ordenes a su alrededor. — Fingí su muerte, logré salvar su vida. — Le dijo. — Por ahora descanse, debo ir a encargarme de unos asuntos, puede quedarse en la cama, una de las sirvientas vendrá a ayudarla.
Con aquellas palabras sintió como el hombre abandono la habitación y como él había dicho una sirviente entró para estar con ella el resto del día y darle de comer, aunque también conversaron, aunque ella, Mag, nunca le preguntó sobre el hombre que era el dueño de ese lugar, eso quería hablarlo con él personalmente, pensó.
TBC.
