'Ven a la cama' le había dicho él y sólo con el dulce sonido de sus palabras todas sus preocupaciones se habían disipado.

Ya se ocuparía de enfrentarse al senador Bracken cuando tocara, pero ahora no, ahora estaba disfrutando de una ducha de agua caliente. Todo lo caliente que podía soportar, era lo que le pedía el cuerpo. Pensó que su subconsciente quería así contrarrestar todo el frío que había pasado. Le extrañó que Castle no hubiese irrumpido en el baño y se hubiese metido en la ducha con ella con la escusa de ahorrar agua y cuidar el medio ambiente.

Al secarse con la toalla notó como le empezaban a doler todas las contusiones que había sufrido, sin duda mañana se despertaría con unos buenos hematomas, que harían juego con los que ya tenía medio curados. Suspiró esperando que el día de la boda pudiera lucir brazos y escote sin toneladas de maquillaje.

Miró por la puerta del baño entreabierta hacia la habitación. Ni rastro de Castle aún. '¡Qué raro...!' pensó ella.


El escritor, sentado en su despacho a la luz del flexo, estaba ensimismado observando las tipografías de las tarjetas de boda.

Bueno, no exactamente. En realidad estaba observando el nombre "Katherine Beckett" escrito de mil y una formas. Pasaba el dedo siguiendo el trazo de la escritura con la misma suavidad que si estuviera acariciando su piel.

Oyó el secador de pelo que se ponía en marcha en el baño. Levantó la cabeza y miró a través de las estanterías. Sonrió. Había querido darle su espacio porque él también lo necesitaba.

Después de haber pasado tantas horas de agonía en la comisaría, mirando su silla vacía y deseando que ella estuviera ahí sentada, haciendo papeleo o callada y con el ceño fruncido o regañándole. ¡Cualquier cosa, pero en su silla! Necesitaba un momento de tranquilidad, para concienciarse de que todo había vuelto a la normalidad. Como tiene que ser.

¡Qué frágil es la vida tal y como la conocemos! Esta mañana estaban eligiendo unas tarjetas y pocas horas después el se consumía pensando que ese podía haber sido el último momento juntos en sus vidas. Y no dejaba de preguntarse ¿Qué sería de él sin 'Katherine Beckett'? ¿Qué sería de él si no hubiese encontrado el amor adulto, sincero, la comprensión, la complicidad y la admiración mutua?

No se dio cuenta de que el secador había dejado de sonar.

No se dio cuenta de que a través de las estanterías se veía una sombra moviéndose en la habitación.

- ¡Ey! - oyó él.

El escritor levantó la cabeza y se encontró a la sensual silueta de su 'Katherine Beckett' con todas las letras, tapada sólo con un ligero pijama. No dijo palabra. Sólo la miró y en unos segundos su expresión cambio de serio a perdidamente embobado.

Ella se acercó hacia él con la gracilidad que le caracterizaba haciendo que la tela del pijama bailase con sus pasos. Sin dejar de mirarlo a los ojos le acarició la mejilla, la mandíbula, la barbilla... El calor de su mano con aroma a gel de ducha le transportó a la realidad. Al presente.

- ¿Vienes a la cama? - le susurró ella enfatizando el pronombre.

Él ladeó la cabeza, le cogió la mano, le besó los nudillos y le miró pícaramente a los ojos. Ella sonrió y se mordió el labio mientras le miraba de arriba a abajo.

Entonces, en un segundo, el escritor dejó las tarjetas a un lado, se levantó y, con un gruñido propio de un hombre de la selva, se echó a la detective al hombro como si fuese un saco. Ella gritó de la sorpresa de verse izada tan fácilmente y rió a carcajadas mientras ambos traspasan la puerta del despacho camino a la cama.


Castle agotado hasta en lo más profundo de su ser, estaba empezando a quedarse dormido cuando notó el cuerpo de Kate agitarse entre sus brazos.

- ¡Beckett! ¿Qué te pasa? - preguntó asustado en la oscuridad de la habitación.

Ella se agitó aún más fuerte y estalló en una carcajada que ya no pudo reprimir. El escritor encendió una lámpara y contempló a su novia riéndose sin control.

- Dime que no te estás riendo de... mí. - dijo levantando una ceja realmente preocupado.

Hubiese sido un comportamiento postcoital nuevo, pero pensó que todo era posible. Kate hizo gestos con las manos y la cabeza negándolo mientras intentaba serenarse.

- T-Tendrías que ... - intentó decir, pero estalló en otra carcajada - ... tendrías que haberme visto con el ketchup y la remolachajajajaJAJAJAJAJA...

Castle observó cómo se le saltaban las lágrimas, contagiado se empezó a reír él también.

- Tuve que escupir la mezcla contra la tele... - cogió aire para serenarse - ... y luego tenía miedo de abrir la boca por si me olía el alientojojojojo.

Ella hundió su cara en la almohada riéndose.

- Ya te pasaré mi receta con sirope, chocolate y fresas para la próxima vez... - Castle se quedó pensativo, mirando a Kate con la tranquilidad y felicidad que le daba el volver a oír su risa.

- Buena idea. - dijo Kate mirándole con los ojos brillantes de tanto reír.

- ¿Sabes? Montar todo ese teatrillo con ese pobre hombre... eso seguro que lo has sacado de mí... - dijo el escritor con satisfacción.

- ¡Ou, venga ya! ¡Como si sólo tú pudieras tener ideas ingeniosas! - le recriminó ella fingiendo enfado.

- Soy una buena influencia, no lo negarás... la inspectora Beckett que conocí al principio no hubiese hecho algo tan friki... - el escritor cogió la almohada con la que Kate intentó golpearle.

Beckett le miró y dejó los ojos en blanco como hubiese hecho la antigua inspectora. Castle levantó una ceja y sonrió juguetonamente.

- ... No empieces una guerra si no piensas ganaaaaarlaaaaaa... - canturreó el escritor mientras apartaba la almohada y metía las manos debajo de las sábanas para continuar la 'guerra'.

- Vaaale, es cierto... no eres tan mala influencia... - dijo Kate reptando entre las sábanas para acercarse todo lo que pudo a él acabar besándole dulcemente en los labios.

Castle le devolvió el beso a la vez que deslizaba suavemente los dedos a lo largo de su esbelta figura. Sintió cómo a Kate se le ponía la piel de gallina a su paso. Pensó que si ella estaba encendida, sólo faltaba encenderse él. Y eso iba a ser fácil.

- Mmmm... - separó sus labios lo suficiente para poder hablar - Pero hay algo que no te voy a perdonar...

Kate se separó un poco y le miró esperando sus palabras.

- Que después de tanto tiempo juntos aún no me has dicho ninguna guarrada en ruso - susurró traviesamente.

- ¡Oye! que fui una estudiante seria ¡No aprendí a decir cochinadas! - se intentó escaquear ella.

El no dejó de mirarla con esa sonrisilla con la que sabía que podía derribar muros. Ella miró al techo unos segundos, luego sonrió y le miró a los ojos. Kate pasó de tímida a sensual en lo que a él le costó levantar una ceja.

La detective acarició las palabras en su boca, dejándolas escapar con una dulzura que embelesó al escritor:

- VY UDIVITEL'NYY CHELOVEK - le dijo peinándole la sien con sus dedos mientras le miraba fijamente.

Castle no entendía ni papa pero estaba completamente hipnotizado por sus palabras. A continuación Kate cambió de postura y acercó su boca al oído.

- YA LYUBLYU TEBYA VSEM SVOIM SERDTSEM - le susurró tan cerca que él pudo sentir el calor de su aliento.

Kate volvió a la postura inicial y acercó sus labios a los suyos. Muy próximos, pero sin tocarse. Era una tortura. Una bendita tortura.

- VSEGDA. - Pronunció.

Y al hacerlo sus bocas se encontraron en un beso que pasó de sensual a lascivo y apasionado. Kate recorrió su boca con lujuria y paró sólo cuando la entrepierna de Castle mostró signos de vida.

- Adoro esa lengua que dios te ha dado... en todos los sentidos posibles. - dijo él sin haber recuperado el aliento.

- ¡SNYAT' SHTANY!

El escritor seguía sin entender nada pero todo le quedó clarísimo cuando Kate le agarró el boxer y tiró de él con fuerza dejándolo desnudo otra vez.


Gracias por haber leído hasta aquí. Pongo la traducción de las frases en ruso:

VY UDIVITEL'NYY CHELOVEK= Eres un hombre extraordinario

YA LYUBLYU TEBYA VSEM SVOIM SERDTSEM = Te quiero con todo mi corazón

VSEGDA= Siempre.

SNYAT' SHTANY= ¡Quítate los pantalones!

Se supone que son las frases que le escribe en la carta (menos la de los pantalones, jejeje) que como no hemos visto la versión en castellano, no sé como lo traducirán exactamente.

Espero que haya gustado, reviews y comentarios son bienvenidos.

Como nota friki: He publicado también la versión en inglés, que tiene un 'babe' que en castellano no lo he puesto. Si habéis leído en capítulo anterior ya sabéis que ando un poco mosca con el asunto de los 'babes' perdidos.

Tengo intención de continuar, pero ando mal de tiempo así que no prometo nada...