último capítulo de relleno del 6x17 "en la boca del lobo" (o "dentro de la bestia" que me lo han traducido de otro modo, cachis). En principio se ubicaría antes del 6x22 (veritas).
- ¿Estás bien? - preguntó Castle en voz baja por enésima vez esa mañana.
La detective Kate Beckett dejó de escribir en el informe -por enésima vez esa mañana-, esbozó una leve sonrisa y miró al escritor, sentado en el silloncito al lado de su escritorio, inclinado hacia delante con cara de preocupación.
- Estoy bieeeen, Castle. - le respondió pacientemente.
Él volvió a apoyarse en el respaldo sin borrar su cara de preocupación. Habían pasado semanas desde aquel día en el que Beckett se infiltró y acabó siendo descubierta y torturada, para al final lograr escapar milagrosamente. Pero Castle lo tenía grabado como si hubiese sido ayer.
Y para avivar sus recuerdos, resulta que los chicos de narcóticos habían seguido las pistas que facilitó Beckett y había logrado capturar parte de la banda de blanqueo de dinero.
Esta mañana se habían puesto en contacto con la detective, que contaba como testigo de los delitos, y había tenido que volver a rememorar todo su infierno con pelos y señales. Hacía una hora que había vuelto de la planta de narcóticos en la comisaría y no había dicho ni una palabra. El escritor estaba preocupado.
- Y no me sigas mirando con esa carita de cachorrillo conseguirás deprimirme, Castle. - le regañó ella.
Él abrió los ojos y echó la cabeza hacia atrás.
- ¿Qué cara? - dijo haciéndose el inocente.
Ella sonrió y meneó la cabeza.
El ding del ascensor sonó cuando se abrieron las puertas y la forense Lanie Parish hizo su entrada en la comisaría.
Beckett, de espaldas al ascensor, no se dio cuenta. Pero Castle sí, de hecho Lanie le miró fijamente mientras se acercaba directamente al puesto de la detective.
- Buenos días, parejita. - saludó la forense.
Castle sonrió y levantó la mano.
- ¿Lanie? ¿Que te trae por aquí? - preguntó la detective extrañada.
- ¿Nos has traído un cerebro en formol o algo? - comentó Castle fingiendo mirar detrás de ella ilusionado como un chiquillo.
Las chicas le lanzaron una mirada matadora.
- Bueno, está en la lista de bodas... no pierdo la esperanza... - dijo un poco desilusionado.
Lanie cambió de tema sin prestar mayor atención, mientras Beckett sonreía.
- Tenía que traer unas pruebas a los chicos de narcóticos y me he pasado a... tomar un café en vuestra asombrosa máquina de la que tanto presumís - dijo esto último mirando directamente a Castle con los ojos muy abiertos y este le respondió levantando una ceja confuso.
Beckett ordenó un montón de papeles y suspiró haciendo recuento de todo el trabajo que le quedaba.
- Me encantaría acompañarte, Lanie, pero con lo que me han entretenido los chicos de narcóticos llevo mucho retraso burocátrico... pero mira, llévate a Castle, que lleva un rato ahí sentado y aburrido... - dijo haciendo un gesto con la mano.
- Vaya, ni que fuese un perrito, detective... pero acepto encantado. Me gusta apretar botones y oír los ruiditos de la máquina. - dijo levantándose como una flecha.
- El truco de las máquinas expresso es darle al botón más veces de las que deberías y ... ponerte a cubierto por si las moscas - dijo Castle de cachondeo.
Lanie, ignorando sus tonterías, le cogió del brazo y lo llevó a una de las mesas enfrente de la máquina de bebidas.
- ¿Qué? - dijo extrañado él.
Se aseguró de que Beckett no estaba mirando y entonces abrió su carpeta. Sacó con cuidado una funda de plástico que llevaba una cuartilla de papel dentro.
- Escucha, Castle. Los chicos de la científica han encontrado esto. - dijo.
El escritor miró con curiosidad lo que sostenía la forense en la mano, parecía un trozo de papel escrito por una cara pero lo mantenía del revés, de tal manera que no podía leerse pero se intuían los trazos marcados por el otro lado. Estaba escrita a mano.
- Es una carta de Kate. - dijo Lanie muy seria.
- ¿Una carta? ¿cómo que una carta...?
- Es una carta de despedida que escribió aquel día, Richard. Va dirigida a ti. - le explicó dejándola encima de la mesita.
Castle frunció el ceño y se quedó mirando el trozo de papel dentro de la funda. Puso su gran mano encima sin dejar de mirarlo fijamente y tragó saliva.
- Escucha, es una prueba para encerrar a esos cabrones por lo que le hicieron pasar a Kate, así que técnicamente no puedo dártela, pero léela mientras me tomo el café... en esa otra mesa ¿de acuerdo?
Él asintió. La forense se alejó para darle espacio.
Durante unos segundos no se movió, permaneció en silencio notando como se aceleraba su corazón. El ruido de la máquina de café y el aroma a expresso invadió la salita. Entonces dio lentamente la vuelta al plástico y observó el familiar trazo de escritura.
La leyó lentamente y conforme lo hacía notó que se le emborronaba la vista. Lanie lo observaba en la distancia sin decir palabra.
Castle pensó en que en otro mundo, en el que todo hubiese acabado mal, este papel escrito hubiese sido su último contacto con Kate. Dio gracias a Dios porque no fuera en su mundo. Él la tenía ahí sentada, haciendo papeleo, pero podría haber otro Castle, en alguna parte, que ya no la tuviese junto a él. Se sintió muy afortunado.
Respiró profundamente, sonrió, parpadeó y sus emocionados ojos dejaron escapar una lágrima. Le devolvió la prueba a la doctora con un débil gracias y abandonó la sala a paso ligero.
Beckett estaba archivando y clasificando cuando notó un rápido movimiento frente a ella al que no hizo caso, pero de repente oyó dos ruidos secos y su escritorio tembló.
- ¡Castle! ¡Pero que rayos te pasa! -dijo apartándose de la mesa impulsando su silla de ruedas hacia atrás.
El escritor se había subido encima del escritorio y le observaba desde arriba... eufórico.
- ¡Katherine Houghton Beckett! - hizo una teatral pausa para que todo el mundo atendiese, incluida ella.
Todos los agentes de la comisaría dejaron sus asuntos para luego, incluso las visitas y un sospechoso que salía de la sala de interrogatorios escoltado por policías, le prestaron atención. Y por supuesto la capitana Gates salió de su despacho quitándose las gafas, no dando crédito a lo que veía.
- ... Castle... - dijo Kate en voz baja echándole 'la mirada', pero él la ignoró.
- ¡Repito!... ¡Katherine Houghton Beckett! ¡Eres mi vida! ¡Te quiero! ¡Y deberías decirme más a menudo que tú también me quieres!
Beckett sostenía un expediente en las manos con el que tenía ganas de taparse la cara y desaparecer.
- ¡Sube aquí conmigo y dímelo! - le animó él esperando la reacción del público a su favor, pero todo el mundo se quedó callado de la impresión, y ella paralizada.
- ¡Oh, venga, detective, haga lo que le pide o no se bajará nunca! - le dijo Gates esperando volver a la normalidad lo antes posible.
Beckett echó una mirada de preocupación a la capitana. Luego miró a Ryan y Esposito que estaban esperando a ver qué hacía, también vio a Lanie a lo lejos y no miró a nadie más para no morirse de vergüenza.
Castle le tendió la mano y le miró todo ilusionado. La emoción de sus ojos no pasó desapercibida para Kate, que se preguntó que rayos había pasado en la sala del café.
- Vale, venga terminemos con esto... - dijo en voz baja.
Se levantó, puso un pie encima de la mesa, le cogió de la mano y Castle la aupó hasta tenerla abrazada a un metro sobre el nivel de suelo.
- ... Está todo el mundo mirando...- le dijo ella tensa como el palo de una escoba.
- Lo sé. Pero sólo tú y yo somos los protas, ellos son los extras. - le dijo él desafiante.
Ella rió su chiste, se relajó y le miró a los ojos. Esos risueños y azules ojos que no podía dejar de mirar.
- Te quiero, Richard Alexander... blablabla.. Castle. -dijo susurrando a regañadientes.
- Mmmm. No. - dijo él negando con la cabeza- Más alto. - le ordenó.
- Ejem... Te... ¡TE QUIERO! - gritó.
- Ha parecido una orden militar, Kate. Échale más sentimiento - le corrigió él, y luego dijo en voz más baja - Dios. Hablo como mi madre.
- ¡Vamos, puedes hacerlo mejor, Beckett! - le animó Esposito a lo lejos.
Kate se rió mientras todos los espectadores, excepto Gates, vitoreaban. Ella se calmó, se agarró al cuello de Castle, le acarició la nuca varias veces y le dijo en voz baja.
- Te quiero... te quiero... te quiero, cariño. - y le dio un beso en la boca
Castle, sin apartar sus labios de los de ella, levantó un pulgar como símbolo de victoria y todos en la comisaría aplaudieron. Incluída Gates.
Como veis, aquí sí que uso un 'cariño', ea. (para comprender esto leer anotaciones anteriores, je je)
Con esto doy por concluido las escenas 'perdidas' del 6x17. Espero que os haya gustado. Gracias a todos los que han comentado los capítulos anteriores.
Un abrazo a todo el fanfom de Castle. Nos vemos en la séptima!
