Mil perdones por el enorme retraso, esperop que no vuelva a suceder, este capitulo n o es la gran cosa pero ojala les guste
Tomaba notas de todo lo que decía la profesora Vector, trataba de analizar los últimos párrafos. Sentí un ligero cosquilleo en la nuca, molesto y persistente, voltee hastiada tomándome con su mirada glacial, entre cerré los ojos y lo mire con desprecio, el ladeo esa sonrisa tan suya y siguió mirándome.
Bufe audible procurando que él me escuchara y voltee indignada. Los minutos se me hicieron eternos, caso podía jurar que jamás había tenido una clase tan larga, y es que desde aquel momento podía sentir aún su mirada en mí, era algo que me quemaba.
Tan pronto como termino la clase tome mis cosas y salí apresurada del aula, apenas había dado unos pasos una mano me jalo y me introdujo en otra.
-Eres idiota- dije molesta una vez que me soltó.
-Calma Granger- sonrió examinándome descaradamente de pies a cabeza, casi sintiéndome desnuda no pude evitar cruzar las manos sobre el pecho mientras que el soltó una fuerte carcajada, lo cual me hizo enfurecer y sin pensarlo fui hasta él y le solté una bofetada que le volteo la cara. Su risa se apago al instante y me miro con odio, apenas estaba reaccionando de lo que impulsivamente acababa de hacer cuando su mano se enrosco en mi cuello y me estampo con rapidez en la pared, mi espalda crujió y sentí un dolor punzante recorrerme toda la espina dorsal. Quise gritar y quejarme, pero su mano en mi traqueo obstruía cualquier sonido que quisiera salir por mi boca- jamás vuelvas a pegarme- dijo con los dientes apretados y aún mirándome furioso- ¿te ha quedado claro?- sentí que la cabeza me daba vueltas a causa de que el oxígeno no me llegaba al cerebro, aún así logre asentir y por fin la presión que me impedía respirar aflojo haciéndome caer al suelo. Chille de dolor al caer, ya que el tobillo se me había doblado al hacerlo, pero nada comparado con el ardor que sentía en el cuello. Lleve las manos a él y lo sobe con cuidado. Volví a sentir una presión aunque esta vez fue como si me tratara con tacto, con cuidado y me alzo, yo lo mire con odio y reproche y me solté de él con un brusco movimiento.
-Ya hiciste suficiente, ahora porque no solo te largas de aquí- la voz me salió ronca y no fue hasta que hable que noté lo lastimada que tenía la garganta, hice una mueca y Malfoy me tomo la cara y la movió de un lado a otro, después llevo su brazo a sus labios y se mordió, me quede tan horrorizada como fascinada y por alguna razón que no alcanzaba a comprender no podía moverme.
-Bebe- dijo con tono autoritario al tiempo que me ponía su brazo con la sangre chorreando en frente de mí, yo lo empuje aún molesta.
-Estás loco, yo no pienso beber nada que venga de un vampiro.
-Dije que bebieras- lo siguiente que hizo fue que me jalo el pelo hacía atrás y puso su brazo en mis labios, sentí un sabor extraño y retiro el brazo. Empecé a dar arcadas reteniendo el impulso de vomitar, cuando finalmente las náuseas pasaron levante el rostro y él estaba con su sonrisa arrogante.
-Eres un desgraciado- mi voz volvía a ser normal.
-Si- sonrió más ampliamente- pero ahora me debes que te hayas recuperado- apreté las manos en puños totalmente cabreada por su comentario.
-Yo no te debo nada.
-Ambos sabemos que si Granger- me dirigió una mirada que no supe interpretar, dio media vuelta y salió del aula.
Me recargue en la pared y deje que me deslizara lentamente hasta el suelo. Escondí la cara en las rodillas, pensaba como podría salir de aquel lío en el que me había metido por error una noche, si tan solo no hubiera sido tan curiosa no estaría ahora ahí, debiéndole algo a Malfoy.
Suspire resignada y agotada.
-Hermioneeee- la voz de Harry y Ron la trajeron a la realidad, volteo a ver la tenue luz que entraba por la ventana y ya había anochecido.
Me levante con esfuerzos ya que tenía las piernas entumidas, estaba totalmente fría pero eso me importo poco.
-Hermioneee
-Ron, Harry aquí- entraron mis dos amigos.
-¿Dónde te habías metido?-dijo Ron- te has perdido la comida, ya casi es la cena- revolé los ojos, lo único en lo que pensaba Ron era en las comidas que me había saltado.
-Nos tenías preocupados- como siempre Harry parecía ser el más angustiado por mi ausencia, sonreí al saber que de seguro él era el que había organizado mi búsqueda.
-Lo siento, vine a hacer tarea.
-¿Aquí? ¿Por qué no en la biblioteca o en la sala común?- Ron siempre era tan despistado y justo en ese momento tenía que hacer preguntas como esas.
-No quería subir para no llegar tarde a la próxima clase, así que busque un aula vacía, pero me quede dormida.
Ron pareció complacido con mi respuesta, pero en cambio Harry… fruncía el ceño y mantenía su mirada en mi como tratando de descubrir lo que ocultaba, voltee la cara incomoda, evitando que el viera el temor en mis ojos. Oí su suspiro.
-Bien pues vamos al gran comedor, de seguro no has comido nada- también Harry miraba hacia otro lado aún concentrado en algo.
En ese momento mi estómago sonó y yo sonreí apenada, Ron y Harry rieron. Fuimos al gran comedor, y justo cuando estaba a punto de entrar mire la esquina contraria, donde una mirada glaciar se clavó en la mía, como siempre con el mensaje implícito "No se lo digas a nadie"
