Muchas gracias por la gente que me lee y me comenta, enserio gracias, en especial a anisaberu-chan, a pesar de que el capitulo es corto ojala y lo disfruten.
Pronto un enemigo del sol
Y un enemigo de la luna
Se enfrentaran hasta que solo uno venza
El cielo se teñirá de rojo con la sangre de los inocentes
Y una década de luz o de oscuridad caerá sobre la tierra
Dependiendo de quien haya resultado vencedor
Nada es lo que parece y en esta lucha encarnizada
Los amigos que se creían como tales darán la espalda
Habrá furia y traición en sus corazones
Y solo un sentimiento puro salvara a la humanidad.
Sintió la sangre correr por su brazo y por el rabillo del ojo solo pudo vislumbrar el brillo que aquel liquido escarlata había dejado en una rama. El ardor que sintió a continuación sobre la piel era lo de menos. Sabía que debía seguir corriendo así que pese al dolor que comenzaba a sentir en su cuerpo y el agotamiento del cual era víctima obligo a sus piernas a seguirse moviendo. Esa misma noche estaba decidida a desentrañar el secreto que con tanto ahínco resguardaba Malfoy.
Llego a un pequeño claro donde los arboles apenas se dispersaban un poco y la luz de la luna vislumbraba lo suficiente como para ver lo que aquel depredador estaba haciendo.
Los mechones rubios le caían desordenadamente cubriéndole parte del rostro, arrodillado como estaba la mitad del animal que cargaba entre sus brazos le caía en las piernas, y una de sus manos tomaba el cuello de la indefensa criatura que con su último intento pataleaba y luchaba patéticamente por salvar su vida.
Piso una rama y el crujir de esta hicieron que de inmediato él alzara la mirada posando esos ojos fieros en ella. Parecía molesto e irritado por haber sido descubierto aún después de todo lo que había hecho para mantener su identidad oculta, pero como siempre llegaba ella y lo arruinaba todo.
Se deslizo con rapidez hasta que sus cuerpos quedaron prácticamente juntos, a pesar del odio y el rencor que se leía en su mirada a ella le parecía hallar otro sentimiento en aquellos ojos grises, miedo.
Aquellos ojos y esa expresión aterrada la perseguirían durante toda su vida.
Edimburgo. Época actual.
La oscuridad era absoluta en aquellos túneles antiguos. Casi nadie tenía conocimiento de aquella hondonada, nadie sabía de su existencia excepto ellos.
La capa de aquel hombre hondeo y estuvo a punto de tropezar con una roca debido a la nula visión que tenía dentro de aquel lugar. Se mordió la lengua para evitar soltar una serie de maldiciones y siguió caminando hasta llegar a un punto dónde por fin llegaba la luz.
Suspiró con cierto alivio al sentir como las criaturas que había sentido reptar y deslizarse por las paredes y el suelo mientras seguían sus pasos retrocedían ante la luminosidad de aquellas antorchas.
Con una reverencia hacía el hombre que estaba sentado en el punto más alto, como si de un rey sobre su trono se tratara, se dirigió a él procurando mantener la vista baja ante aquella presencia imponente.
-Mi señor.
Los ojos del hombre a quien se dirigía el recién llegado miraban hacía aquella oscuridad impenetrable, donde aún estaban aquellas criaturas y seres queriendo atacar, con sed de sangre, hambrientos y vengativos. Apenas impasible el hombre sobre la silla hablo con una voz ronca y profunda.
-¿Y el chico?
-A sido convertido en vampiro mi señor- no se atrevía a levantar la mirada por miedo a que aquel acto le resultase insultante a su lord y descargara su poder contra él.
-Perfecto- sus labios apenas se curvaron hacía arriba en lo que podía haber sido tomado como una sonrisa- dile a Greyback que tenga listo a sus hombres, atacaremos en cuanto el sol sea cubierto por la luna- la cara rechoncha del interpelado mostro terror y sus ojos se abrieron de par en par con horror.
-Se… ¿se refiere al eclipse señor?- tartamudeo, su voz apenas en un hilo.
-Exacto- su sonrisa tan diabólica como el mismo lo era se ensancho.
-Pe..pero- tan pronto como la palabra salió de sus labios se arrepintió de haberlas dicho.
-Crucio- un dolor lo desgarro por dentro y gritó sin poderlo evitar, en cuanto la maldición se detuvo quedo jadeando y sudando hecho un ovillo en el suelo. Incapaz de decir una sola palabra más por experimentar de nuevo un castigo se mantuvo en esa posición, con los ojos fuertemente cerrados.
Sin duda se avecinaban tiempos muchos más oscuros de los que había habido con anterioridad, y esta vez ni el niño que vivió podría detenerlo.
Le tomo unos cuantos minutos darse cuenta de que aquellos gritos provenían de su garganta. Su vista se aclaró y pudo ver con total claridad la cara de sus compañeros, unos lo miraban asustados y otros confundidos. Jadeo al sentir como el desayuno ingerido apenas ingerido minutos antes se le regresaba por la garganta.
-Necesito salir
-Espera Potter- sin hacer caso a la profesora Mcgonagall salió apresurado dirigiéndose al baño de hombres más cercano, en cuanto apoyo las manos en el retrete devolvió la comida.
-Cielos hermano, realmente luces mal- la voz de Ron lo hizo volverse una vez que acabo de vomitar y con pasos pesados fue a enjuagarse la boca.
-No era necesario que vinieras- su voz salió en apenas un susurro ronco, la cabeza aún le dolía. Solo quería subir a su cuarto y tumbarse en la cama por el resto del día.
-Lo se pero Mcgonagall me envió a ver como estabas y por tu cara deduzco que nada bien.
En cuanto acabo de decir aquellas palabras la puerta se abrió de nuevo y por ella entro una chica de cabello castaño y alborotado.
-Harry – hizo una mueca al ver a su amigo tambalearse al tiempo que el pelirrojo lo sujetaba- deberías de subirlo al cuarto Ron, yo volveré por sus cosas- el peli-negro quería protestar, decirles que no necesitaba ser atendido y menos descansar, pero tan pronto como quiso incorporarse volvió a tambalearse sintiendo la bilis subir por su garganta. Haciendo uso de todo su auto control se obligó a sí mismo a no vomitar
-Voy a llevarlo al cuarto antes de que se desmalle- dijo Ron mirando preocupado a su mejor amigo, Harry apenas tuvo tiempo de lanzarle una mirada apesadumbrada a Hermione antes de ser arrastrado fuera del baño.
La castaña soltó un suspiro tan pronto como vio a sus dos mejores amigos salir por aquella puerta, quedándose sola. Se miró en el espejo y vio unas ojeras enmarcar sus ojos color chocolate, entrecerró sus ojos mientras escuchaba aún los gritos de dolor de Harry a mitad de la clase, solo lo había escuchado gritar de manera parecida en una ocasión y jamás de esa manera. Sabía y más tarde se lo preguntaría porque ese dolor había sido por la cicatriz. Hacía meses que no le dolía ¿Qué iba mal ahora? La última vez que aquella marca lo había atormentado había sido…meneo la cabeza negando a recordar aquella guerra.
Su mirada viajo más arriba, dónde a través del espejo unos ojos grises la taladraban, se dio la vuelta rápido queriendo gritar pero tan pronto como abrió sus labios estos fueron tapados por una mano.
-Shhh- sus labios se acercaron peligrosamente a su oído, con aquella voz profunda que le mandaba escalofríos por su espina dorsal él hablo- si quieres llegar con tu garganta intacta no grites- apenas pudo asentir y entonces aquella mano se retiró dejando que ella respirara por fin otra vez- ¿Qué le sucedió a Potter?- la miro con suspicacia.
Negándose a responder Hermione frunció los labios sintiendo como su coraje volvía y la ira la llenaba.
-¿A ti que demonios te importa?- lo empujo fuerte, aunque apenas él se movió la miro molesto.
-Yo que tú tendría más cuidado de mis palabras Granger- Hermione revoló los ojos cansada por su arrogancia, por el aire de superioridad que destilaba por cada uno de sus poros.
-Yo que tú dejaría de pavonearme en la escuela Malfoy- sonrió burlona y triunfal mientras lo recorría de pies a cabeza- ya no eres el rey que solías ser, tú familia a perdido toda la credibilidad y ahora tú eres un ser que solo causa asco y repulsión.
Normalmente el habría regresado el cumplido con otro comentario hiriente, pero debido a su nuevo estatus sus emociones se desbordaron siendo consumido por la furia. Sin pensar mucho en sus acciones la tomo del cuello y en un arrebato estampo su cabeza contra el espejo, Hermione se quedó pero a Draco le importo poco y nada.
-Deberías de estar agradecida de que no desgarre tu garganta en este momento Granger- sin otra palabra más la soltó y salió furioso.
La castaña tosió masajeándose el cuello, aquel tacto aunque había sido frío le quemaba la piel, a pesar de que aquellos dedos aún dolían y escocían no pudo evitar sonreír. Se sentía victoriosa, últimamente hacía que Malfoy perdiera la compostura y reaccionara de una manera nada inteligente, algo impropio en él. Si seguía así muy pronto el que aprendería la lección y vería quien era superior sería él.
