La escucho gemir y tomo sus caderas al tiempo que empujaba más fuerte dentro de ella, era brusco y salvaje en sus movimientos pero sabía que ella lo disfrutaba. Casi pudo oler como se acercaba el orgasmo, esos ojos celeste que lo miraban con una pasión desbordante y casi cegadora se lo anunciaban, sintió sus convulsiones y hundiendo sus dedos en su cabello jalo de el echándole la cabeza hacía atrás, sin pensar mucho en la infracción que estaba por cometer hundió los colmillos en ese cuello blanquecino y tierno que se le ofrecía. Sus sentidos estaban embotados y le impedían pensar con claridad, quizás aquel acto de absoluta rebeldía le trajera consecuencias el día de mañana, pero por el momento no podía pensar en nada más que en aquel líquido, caliente, espeso y escarlata que bajaba despacio por su garganta.

Tan pronto como los espasmos de aquella chica rubia cesaron la soltó y fue consciente de lo que la lujuria lo había hecho hacer. Dos puntos rojos eran la evidencia de su crimen. Hizo una mueca de desagrado pero de nuevo sin poderse contener le pasó rápido y sin recato alguno por el pequeño hilo de sangre que goteaba desde su cuello hasta su clavícula.

-Lo siento Tiffany- dijo con su voz ronca y cansada, aunque por dentro no había gran remordimiento dentro de él.

-Soy Trisha- dijo disgustada de que después de la magnífica sesión de sexo fuera incapaz de recordar su nombre, tal molestia se le paso casi enseguida y le dirigió una mirada aún coqueta- pero por ti puedo ser quien quieras- Draco arqueo una ceja ante su falta de dignidad. Esperaba que después de semejante insulto como era confundir a una chica con otra, sobre todo cuando se estaba teniendo relaciones sexuales, ella por lo menos le diera una cachetada, no que se le ofreciera nuevamente como lo estaba haciendo, aunque estaba acostumbrado a que todas las chicas del colegio perdieran el respeto por ellas mismas con tal de pasar una noche con él. Ella paso su mano por ese cabello platinado- puedes alimentarte de mí cuando quieras- se inclinó sobre él ofreciéndole los pechos- y de la parte que más desees.

En otro momento él habría aceptado aquella sugerencia gustoso pero en aquel momento lo único que sintió fue repulsión. Tomándola de la cintura hizo que se levantara de él.

-Quizás otro día- tomo su ropa y con rapidez comenzó a vestirse, sin prestar gran atención a las protestas de la Ravenclaw. Estuvo a punto de cometer un error al salir de su habitación y dejarla ahí. Regreso y mirándola con los ojos casi negros tomo su cabeza entre sus manos- olvidaras que estuviste aquí, salvo el sexo no hubo nada más, olvidaras lo que soy y seguirás con tu vida…ah y yo que tu usaría una bufanda- en cuanto la soltó la chica se mostró confundida. Sonrió satisfecho y se precipitó a salir.

Fue hacía el gran comedor, calculaba que sería la hora de la comida, y aunque ahora no necesitara consumirla tenía que fingir que era normal y comer aunque para él ya todo hubiera perdido su sabor.

-Hola Panss- se sentó a lado de la peli negro y le dio un beso rápido en los labios, aquella chica era lo más cercano que tenía a una novia, y aunque habían roto su compromiso antes de la guerra aún se seguían viendo y tratando igual. Eran la pareja de Slytherin, todos los respetaban y temían, a pesar de lo que aquel combate mágico había dejado en sus reputaciones la mayoría de los habitantes de aquel castillo los seguían tratando con reverencia.

-Hola Draco- hizo una mueca burlesca aventando unos cuantos trocitos de zanahoria- ¿has visto al trio de perdedores hoy?- se rio con desdén- han estado muy ocupados- se metió un pedazo de su tarta de calabaza y mastico con un porte aristocrático, como solo Pansy Parkinson sabía hacerlo.

-Por si no te habías dado cuenta acabo de salir de mi habitación Pansy- revoló los ojos. A veces olvidaba lo desesperante que su "mejor amiga" podía llegar a ser, pero a pesar de todo la quería… a su manera, de hecho ella era la única persona que lo había bajar solo un poco sus defensas, y el sexo con ella era espectacular, arrebatador y salvaje, nadie se le podía comparar en la cama. Con una sonrisa siniestra volteo a la mesa de los leones justo para ver como la castaña que más aborrecía le susurraba algo en el oído a Ron, el pelirrojo asentía y haciéndole gestos con la cabeza a Harry Potter los tres se levantaron y salieron. Un suspiro recorrió tres mesas del gran comedor a ver a los tres mejores amigos salir. Si había alguien más respetado que Draco Malfoy en la escuela ese era Harry Potter, y eso era algo que el odiaba por encima de todas las cosas.

-Ahora vuelvo- se levantó ante la mirada atenta de todas las serpientes, salvo de una que lo moraba aburrido y resentido. Esos ojos verdes lo siguieron hasta verlo desaparecer por la puerta del gran comedor.

Draco siguió sus pasos con cuidado de no ser visto, no sabía porque tenía esa necesidad de averiguar en lo que estaban metidos aquellos tres, y más por el comentario de Pansy, a veces podía ser algo irritante pero si algo tenía la morena es que era muy inteligente y sumamente intuitiva.

Camino por el pasillo y se detuvo cuando los vio desaparecer por unos baños que nunca se usaban. Con sigilo fue y no hizo falta que se pegara a la puerta ya que con su desarrollado sentido auditivo era capaz de escucharlos a la perfección.

-¿Seguros que funcionara?- reconoció la voz de Weasley.

-Ron no es la primera vez que la hago- la castaña le dirigió una mirada de reproche, siento la estudiante más inteligente encontraba insultante su desconfianza.

-Cierto- admitió Ron- pero no puedo dejar de sentirme nervioso- miro la puerta como si supiera que alguien estaba escuchando su charla.

-Tranquilizate Ron, todo saldrá bien- trato de consolarlo Harry

-Como la última vez- tan pronto pronuncio esa pequeña frase se arrepintió de ello, un silencio sepulcral se instaló entre ellos. Ninguno mencionó nada más pero era evidente que todos estaban pensando en lo mismo, la última vez que habían utilizado esa poción una persona había muerto, Ojoloco Moody.

-Bueno, ahora solo nos falta un cabello de algunas personas- se quedó pensativa, analizando quien no estaría ese día y no pudiera interferir con sus planes.

-Alguien que no sea del colegio- hablo Harry, Hermione volteo a verlo y una sonrisa le ilumino la cara.

-Eso es brillante Harry-un chirrido se escuchó, significaba que habían deslizado el caldero en caso de que alguien entrara no lo encontrara-Ahora solo tenemos que esperar a que repose y mientras encontraremos esas cabellos para ustedes.

-Esto me sigue pareciendo una idea muy descabellada- escucho aquellos pasos acercarse e inmediatamente fue a ocultarse tras una armadura, los vio salir pero al llegar a la esquina los dos chicos se despidieron de la castaña y el trio se separó. Sonriendo sin poder creer en su buena suerte salió de su escondite y fue tras ella.

Hermione tomó uno de sus libros y lo abrió centrándose en esa página, no sabía cómo es que habían llegado a ese punto, de nuevo iba a incumplir las normas. Paso la página y al instante la hoja le rebano el dedo.

-Ahh- se quejó y alzando su dedo vio como una gota de sangre salía por la herida y escurría manchando la palma de su mano- no puede ser- retrocedió queriendo ir al baño para lavar la herida pero se topó con un torso duro y musculoso.

En cuanto subió la mirada maldijo retrocediendo de nuevo, buscando escapar de su peor pesadilla, sintiendo como unas manos fuertes la sostenían al casi tropezar.

-Así que poción multijugos- sus ojos cafés se abrieron horrorizada de que precisamente él los hubiera descubierto- ¿Qué está planeando el trío de oro?- esas manos dejaron de aprisionarla pero ella permaneció en su sitio haciendo una mueca de despreció.

-Ese no es tu asunto Malfoy- dijo con odio cargado en su voz.

Tan pronto como aquel olor lo golpeo nublo su cordura y su razón. Cerró los ojos aspirando con fuerza. Era el olor más embriagante que había olido hasta ese momento. Volvió a abrir los ojos con la mirada oscurecida por el deseo, sin importarle quién era tomo aquella mano pequeña y frágil con una suya, la alzo frente a su mirada y lo que vio lo enloqueció aún más, llevándolo casi a la locura.

Sin pensar en sus acciones se inclinó olfateando una última vez, igual que haría un sabueso con su presa antes de despedazarla.

Bajo unos centímetros su mano, solo lo suficiente para que sus miradas se conectaran, sin abandonar aquellos ojos paso la lengua por su palma. Si antes había olido muy bien no era nada comparado con su sabor.

Hermione reprimió un gemido que hasta a ella misma la asusto. Como era posible que hubiera disfrutado aquel acto cuando posiblemente su vida estaba en juego. No podía despegar su mirada de la suya, pero aquella lengua hacía remolinos, limpiando por completo la sangre derramada, y tocando incomprensiblemente algún nervio que la hacía estremecerse de placer.

Draco tomo el dedo donde se mostraba la pequeña cortada y con un último movimiento se lo metió a la boca, enroscando su lengua alrededor del delgado dedo de ella. Su lengua se enroscaba al igual que una serpiente.

La sangre dejo de salir. Saco el dedo de su boca y frunció el ceño molesto por ese inconveniente. Deseaba más, mucha más.

Volteo a verla aún con aquella mirada oscura y amenazante, poso su mano justo en aquel hueco bajo su cara, sintió el pulso de ella y fue casi como si le estuviera quemando ¿Cómo era posible que a un sediento se le ofreciera agua y no la pudiera tomar? Paso la lengua por sus labios, saboreando ya la sangre que corría por esas venas, bajo esa piel suave y cálida.

Se inclinó hacía su cuello y la castaña pudo reaccionar, estaba asustada pero era más su sentido de supervivencia el que golpeaba fuertemente en su cabeza.

-Malfoy- quería sonar más firme pero su voz salió casi en un chillido. El rubio despertó de su ensoñación, parpadeo un par de veces casi como si acabara de volver de un sueño. Se dio cuenta de lo que acababa de hacer y molesto consigo mismo se dio la vuelta.

-Cúrate eso Granger- su voz ronca sonó de una manera mortal. Hermione fue incapaz de hablar, miro su dedo y se quedó perpleja al ver que ya no tenía nada, al parecer la saliva de un vampiro la había curado. Paso la mano por su cabello y sintiendo las piernas temblar se dejó deslizar lentamente hasta el suelo.

Draco llego molesto a su habitación, pateo la puerta y se sentó en la orilla de la cama hundiendo la cara en sus manos. Jamás había deseado tanto algo como drenar a aquella chica. Y si entendía bien la parte animal que pedía a gritos que fuera tras ella y la dejara seca su parte siempre aristocrática no se lo permitía. Era solo una sangre sucia, no era ni digna de alimentarlo. Soltó un suspiro frustrado y tomando su varita lanzó un hechizo que reboto en una caja que inmediatamente se hizo pedazos. Un pedazo de pergamino bolo hasta sus pies, donde reposo en el suelo. Aún confundido lo miro y un brillo maligno acudió a sus ojos. Habría una manera en la que se pudiera vengar de Granger. Ella pagaría por esa humillación. Pagaría por el momento en el que había decidió ir tras el i descubrir lo que era, en lo que se había convertido. Pagaría simplemente porque Draco Malfoy no se doblegaba ante nadie.