Capítulo 6
La luna fue ocultada por unas espesas nubes negras que amenazaban el cielo, sin duda sería una noche lluviosa, la morena agradecía al ser poderoso que estaba encargado de la lluvia, que aún no se desatara esa terrible tormenta hasta que llego al hospital. Llegaban compañeras algo empapadas por la lluvia, el día anterior había salido con Asami y le dijo que ese día doblaría. Estaría la tarde y esa noche. No sabe por qué su corazón se desilusionó al escuchar eso, una parte de ella estaba esperanzada a encontrarla de nuevo en ese callejón esperando por ella. Hizo su rutina de siempre: checador, locker, cambiarse, elevador, área de urgencias. Su corazón comenzó a latir al ver a esa hermosa mujer con su bata blanca impecable.
-Buenas noches Korra –saludó cortésmente la más alta.
-Buena noche doctora Asami – sus miradas se conectaron por unos segundos pero una dura voz hizo que dejaran de hacerlo.
-Contémplense en un lugar donde no estorben- la jefa Lin había llegado y como siempre su humor se hizo presente.
-Como si nunca lo hubieras hecho- una segunda voz se escuchó a sus espaldas e hizo que la jefa volteara sonrojada.
-Vete a tu área Kya-
-La supervisora me dijo que me viniera de apoyo, así que aquí estaré hasta que llegue algo a quirófano-
Cualquier persona que se atreviera a salir bajo esa tormenta es porque se estaría muriendo, la ojiazul se acercó a ventana de la sala de espera mientras observaba como las gotas caían en el suelo.
-Me encanta ver llover- una voz suave y muy conocida para ella la sacó de sus pensamientos- siempre y cuando no haya...- un estruendo se escuchó del cielo y la pelinegra cerró sus ojos con fuerza abrazándose de la persona que estaba a su lado, "Protección", era la palabra que sin duda describiría esos brazos.
-Es tierno verlas así, pero es mejor que se alejen de la ventana, no tengo ganas de atender a una doctora y a una enfermera que les caiga un rayo.
De inmediato las dos se separaron algo sonrojadas, esa voz era de una persona desconocida para Korra pero conocida para Asami.
-Jefa Toph, ¿Qué hace tan tarde en el hospital?-
-Ya expliqué el que hago aquí, pero ustedes por estar intentando fusionarse no la escucharon-
Las tres mujeres caminaron hacia la central de enfermeras. Korra aun desconocía a esa mujer.
-Ella ¿quién es?-pregunto casi susurrando
-Ella es la jefa de enfermeras Toph. Sólo que siempre está en el turno matutino. Pero a veces viene en el turno nocturno a hacer rondines. Anteriormente este era otro hospital, pero al comprarlo mi padre lo remodelo y dejo al mismo personal. Ella tiene 30 años de ser enfermera y 10 años de trabajar en este nuevo hospital. Es la madre de la jefa Lin-
-Se nota- rio la morena bajito
-¿Qué es tan gracioso señorita Korra?-
-Ehh no nada-
-¡Que tormenta tan fea hay! ojalá y no se vaya la luz por que ahora si saldrán los fantasmas- comento el doctor Bolin alumbrándose la cara con el otoscopio.
-¿Fantasmas?-preguntó la enfermera Opal algo interesada. –Vamos abuela usted es la que tiene más tiempo aquí cuéntenos algo-
-¿Abuela?-pregunto la morena
-Ella es nieta de la jefa Toph, Opal es hija de Su la supervisora del turno matutino –comentó por lo bajo.
-Si les contara algo de lo que pasa se harían pis en los pantalones- rió la mayor de todos
-A mí me han pasado varias cosas en la sala de quirófano-comento Kya haciendo que todos centraran su atención en ella
-Ahí se aparece un doctor. Siempre se aparece en la sala 5 y en el área de recuperación, las pacientes nos han platicado que un doctor las atiende y después se va, cuando el único doctor que siempre esta es el doctor Mako y el siempre está en la sala de médicos-
-A mí me platico un vigilante que una noche que estaban haciendo sus rondines le hablaron de monitoreo para informarle que una señora con un niño estaban en el área de consulta externa. Pensó que quizás la señora se había quedado encerrada, cuando fue no encontró a nadie, y por radio sus compañeros le decían que la mujer estaba a un lado suyo. Ese video yo lo vi junto con mi padre- comentó la pelinegra con un tuno de suspenso en su voz.
Korra no se consideraba una persona miedosa, jamás había pasado por su mente algo pensar en algo sobrenatural, su ardilla mental comenzó a funcionar-hospital antiguomuere mucha genteturno nocturno =fantasmas rondando-
-Hace muchos años cuando recién entre a trabajar aquí, un incendio se desato en el área de cocina. Anteriormente no había las medidas de seguridad y la tubería que transporta oxigeno exploto consumiendo todo primer piso, urgencias, terapia intensiva, quirófano y primer piso que es el área de maternidad y cuneros. Murió mucha gente, empleados y pacientes, el hospital quedó en pésimas condiciones y el señor Sato lo reconstruyo haciendo un hospital de primera calidad y económico. El área de vestidores anterior mente era la morgue pero se decidió cambiarla a un lugar más alejado del hospital-
Todos tragaron grueso al escuchar eso, la mayoría no tenía ni ocho años trabajando ahí.
-Y pensar que siempre me cambio ahí, ¿Qué tal si algún fantasma ve mi cuerpecito?-comento el único hombre que había ahí
-En una noche lluviosa así como está, yo era enfermera del turno nocturno, me mandaron a sótano por unas sábanas y bajé, al subir me encontré con un niño y pensé que estaba perdido. Le pregunté a dónde iba y sólo me señalo el ascensor, subí con él, no habló ni nada solo se me quedaba viendo, yo le sonreí. Pensé que quizás se había perdido. Le pregunté a qué piso iba y con su mano me señalo el piso quinto. Lo oprimí y me iba a dar la tarea de llevarlo. Al abrirse las puertas del ascensor, salí yo primero y puse mi mano en el sensor de la puerta para que no se cerrara y dejar salir al niño, fue mi sorpresa cuando no vi a ningún niño salir, me asome al por los pasillos y nada. Desde ahí comencé a utilizar las escaleras de servicio aunque ¿nunca han volteado para arriba o hacia abajo por el barandal? Quizás alguna noche alguien aparte de ustedes también se asome y se encuentres cara a cara con alguna alma en pena-
Las luces comenzaron a parpadear.
-Parece que la luz comenzara a fallar-comento la jefa mayor
-ah... pero hay luces de emergencia ¿no? además entraría la planta de electricidad-dijo la morena algo insegura
-si. Mi padre pensó muy bien en eso, en caso de que la planta fallara entrarían las luces de emergencia- la pelinegra no sabía si dijo eso para calmar a Korra o a ella misma-
El teléfono de la central sonó haciendo que Kya diera un brinco y tomara la mano de una sonrojada Lin –Urgencias… si aquí está. En un momento va- la mirada de Toph se fijó en ese sutil agarre de manos e hizo que de inmediato las dos enfermeras se dieran cuenta y se soltaran.
-Era de quinto piso doctora Sato, una paciente tiene dolor y necesitan que vaya a valorarla-comentó la enfermera quirúrgica
-Oh… ¿En quinto piso?-pregunto con algo de temor en su voz la doctora
-Puedo ir contigo si gustas-
Aquellas palabras lograron reconfortarla de alguna manera. Tomó su estetoscopio y se lo coloco en el cuello.
-Cuidado se las come algún fantasma- dijo en tono de burla el pelinegro
Las dos chicas se alejaron llegando a los elevadores, dudando si oprimir el botón o no.
-Son solo historias- aseguro la morena
-Si...- dijo insegura la otra chica
Las puertas se abrieron y de ahí bajo un hombre espantando a las dos chicas.
-Yo… lo siento… -se disculpó aquel hombre que por el uniforme que portaba, era del departamento de mantenimiento- disculpe Doctora Sato pero venía a buscarla, al parecer la luz se quiere ir y necesito más llaves del cuarto de máquinas, se las dejaron a su padre hoy-
-ah sí claro…solo que primero iré a valorar a una paciente si gusta esperarme afuera del cuarto de máquinas yo iré a llevárselas-
Las dos chicas subieron al ascensor, sus corazones poco a poco se fueron estabilizando, pero paso algo inesperado. Las luces del elevador comenzaron a parpadear y este se detuvo quedando en completa penumbra, por inercia las dos chicas se abrazaron. La obscuridad era total, ni siquiera podían verse las manos.
-¿Estás bien ¿Korra?-pregunto algo preocupada la pelinegra
-Asami... tengo algo que confesarte… -dijo en tono serio la morena –soy claustrofóbica-, las cosas no podían empeorar o eso pensaba hasta que sintió como el cuerpo de Korra se tornaba tenso, su respiración comenzaba a ser rápida y superficial.
-Tranquila Korra solo trata de respirar- ¿Cómo podía tranquilizarla si ni si quiera podía verla.-te vas a hiperventilar-
El cuerpo de la morena comenzó a temblar ligeramente, se sentía muy mareada, hace mucho que no estaba en un espacio tan cerrado.
-Vamos Asami, piensa, se va desmayar aquí. Distracción… si distraerla con algo ¡pero cómo si ni si quiera la podía ver! -pensó la chica y para su salvación las luces de emergencia entraron pudiendo ver por fin el rostro de la más baja.
-Voy a morir Asami. ¡Moriré! -decía la morena pegándose a la pared del ascensor
-Distracción… distracción…pensaba la más alta ¿Cómo distraerla?, por dios era doctora y no sabía que hacer! -se reprochaba a sí misma –¡Ya sé! -dijo en voz alta.
-que... ¿Qué sabes? –Preguntó la ojiazul sintiendo el cuerpo de la más alta acercarse. De hecho era demasiado acercamiento. Ya no sabía si respiraba así por su crisis o por tener a la otra chica muy pegada. Sintió que se desmayaba, no supo bien por qué hasta que se dio cuenta de lo que estaba sucediendo, -labios- pensó la morena, -¡Oh por dios!- se gritó en su mente, ¡Asami la estaba besando! ,si la hubieran conectado a un monitor su frecuencia cardiaca seria de 144 por minuto. Estaba sucediendo por fin. Su cuerpo correspondió a ese beso aferrándose al cuello de a más alta, un beso tímido pero como la naturaleza dictaba este aumento el ritmo. Si el hospital se les caía encima morirían felices. Fue un beso largo, de entrega, apasionado. Todo un beso de entrega, era el primero que compartían y ¿para qué mentir? lo disfrutaban mutuamente, la pelinegra jamás pensó que su beso seria correspondido y que gracias a un impulso pudo por fin demostrar lo que comenzaba a sentir por esa chica. Era suya en ese momento, sólo suya y así la quería para siempre. Su contraparte estaba de la misma manera, soñaba cada vez que dormía con esa elegante y segura mujer que ahora la besaba sin restricciones, ninguna de las dos se percató que el ascensor volvió a funcionar. La puerta se abrió dejando entrar a una pequeña de unos ocho años al ascensor, Korra fue la primera en abrir los ojos y ver a la pequeña que observaba el suelo, se separó rápidamente de Asami haciendo que esta dejara salir un gemido de reclamo, la más alta siguió los ojos de Korra dándose la vuelta observando ahora a la nueva pasajera. Sus caras se tiñeron de rojo al ver a la pequeña. Ninguna dijo nada solamente se observaban la una a la otra aun apenadas por lo sucedido, la puerta del ascensor se abrió y la niña salió primero caminado hacia su izquierda entrando por unas puertas.
-disculpa pequeña en esa área no hay nadie-camino la pelinegra detrás de la niña observando el largo pasillo que ahora tenía unas luces apagadas y unas encendidas, cuál fue su sorpresa al no encontrar a nadie en ese lugar-Korra… dime que tú también viste a esa niña-comento la pelinegra con su voz temblando.
Unos ruidos extraños se escuchaban de una de las habitaciones, esa área estaba deshabitada y la utilizaban como bodega. Otro ruido más se escuchó haciendo que las dos caminaran hacia esa habitación.
Una voz a sus espaldas las hizo pegar un gran brinco haciendo que la morena se pusiera enfrente de la más alta con intención de protegerla de ¿Toph?
-¿Jefa que hace aquí?-pregunto extrañada la más alta
-Se fue la luz y vine con el de mantenimiento a reiniciar los elevadores, ¿Qué hacen ustedes aquí?-
-Bueno verá, una pequeña se subió en el tercer piso y camino hacia acá-comentó la morena
-Ah mi vejez comienza a apoderarse de mí. Creo que lo que yo vi no fue una niña sino un niña. Curioso que aún se siga apareciendo-
Las dos chicas palidecieron por completo al escuchar aquello. Si bien Korra no creía mucho en fantasmas, ahí estaba la prueba de que si existían.
-Es mejor que vayan a la otra área, la paciente aún espera… y Korra… traes lápiz labial en tu labio-
Las dos mujeres salieron sonrojadas caminando hacia la otra área mientras que la jefa se quedaba aun observando aquel pasillo, otro ruido se escuchó de la misma habitación
-A las dos fantasmas que están ahí, les pido que controlen más sus hormonas y respeten su horario de trabajo. En este momento no soy tu madre Lin, soy tu jefa y pido que regreses a tu área de trabajo y a la otra fantasma le pido que regresa también o la dejare a doblar turno, al fin que mañana hay muchas cirugías-gritó la jefa para después salir de ahí –estos jóvenes de ahora-
Después de revisar a la paciente y dejar algún analgésico las dos chicas volvieron a subirse al ascensor, presionando el botón de primer piso para ir a la oficina de Hiroshi. Ninguna de las dos volteaba a verse, sus mejillas se teñían de rojo cada vez que recordaban lo sucedido
-Fue solo un beso Asami nada más, no esperes que te pida matrimonio-decía para si la doctora
Mientras que Korra sentía que en cualquier momento sufriría un infarto cerebral. El timbre del ascensor se escuchó, las dos salieron dirigiéndose hacia la oficina que estaba a unas cuantas puertas que de la de Asami, de un cajón la doctora saco las llaves, en la pared colgaba una foto donde mostraba a una Asami con una mujer idéntica a ella, en otro retrato, ella y su padre y luego una foto donde ella salía con los dos.
-La extraño mucho- rompió el silencio la más alta acariciando la foto.
-Me imagino –comentó la morena
-Korra… yo… quiero pedirte una disculpa por lo de hace rato-
El corazón de la morena se partió en mil pedazos al escuchar eso, su cara de tristeza fue muy notoria, tanto que observó el gesto de preocupación de la otra mujer.
-Descuida –dijo lo más tranquila que pudo, aunque por dentro su corazón estaba por los suelos, comenzó a caminar hacia la salida pero una mano la detuvo jalándola hacia el otro cuerpo, y de nuevo esos labios la volvían a besar haciendo que su cerebro produjera una enorme cantidad de dopamina, si el primer beso había comenzado suave y lento, este era abrazador y pasional, sus cuerpos reaccionaban ante aquel contacto, una mano traviesa comenzó a recorrer la espalda de la más baja, su cuerpo se tensó ante aquel toque, sentía una necesidad enorme de arrancarse la ropa y sentir esa suave mano tocando su cuerpo, y como era de esperarse el aire se acabó haciendo que se separaran, sus respiraciones eran agitadas y entrecortadas.
-La verdad no quiero disculparte –comentó la morena sonriendo.
-No esperaba que lo hicieras- dijo la pelinegra volviendo a unir sus labios, si afuera parecía que el cielo se caía, a ellas les valía un reverendo pepino. El llamado a la puerta las hizo separarse dando un pequeño salto.
-¿Quién?-pregunto la pelinegra aun si soltar de sus brazos a la más baja
-soy el de mantenimiento, sólo he venido por las llaves-
Una cara de disgusto apareció de la más alta.
-el solo hace su trabajo- rio la más baja
La doctora se acomodó un poco la bata abriendo la puerta para darle las llaves al apenado hombre, cerró la puerta nuevamente caminando hacia la otra chica con una cara seductora, esos sonrojos que provocaba en la ojiazul sin duda lograban que su libido aumentara.
-Y bien, ¿tiene algo que decir enfermera Korra?-dijo juguetonamente la oji verde
La otra chica solo sonrió con malicia al ver de nuevo a la doctora acercarse a sus labios.
-Doctora Sato, creo que sufro de hipoxia, necesito oxígeno en mi organismo, pero como aquí no hay ninguna toma de oxigeno tendrá que darme respiración de boca a boca-
A centímetros de sus labios el teléfono comenzó a sonar, un suspiro de molestia salió de la morena mientras que la doctora levantaba el teléfono.
-¿sí?-
-ya se tardaron mucho- se escuchó la voz de la jefa Toph del otro lado
-si ya vamos-dijo con pesadez
-¿Quién era?-pregunto curiosa la ojiazul
-El verdadero monstruo de este hospital-
Las dos chicas rieron y salieron de ese lugar, al llegar a la sala de urgencias solo estaba Opal y Bolin, a Asami nunca le había caído mal Opal, pero desde que vio como tocaba el abdomen de Korra cambió su actitud hacia ella, segundos después llegó Lin y quince segundos más llegó Kya algo sonrojada aun.
-¿Dónde estaban?-pregunto la jefa de urgencias
-Ah bueno… fuimos al quinto piso y después a la oficina del señor Sato, saben paso algo muy curioso, vimos a la niña del elevador y nos llevó al área desocupada de quinto piso y escuchamos unos ruidos extraños-
La cara de Lin cambio por una sonrojo extremadamente notorio, mientras que Kya se excusó diciendo que prepararía el instrumental para las cirugía de la mañana saliendo lo más rápido posible de ahí.
-Fue solo tu imaginación iatrogenia-
-Si sólo las hubiera escuchado yo quizás lo dudaría pero Asami también estaba ahí.
-¿Asami?-la voz de maco interrumpió aquella platica ¿desde cuándo ella te llama por tu nombre?, para todos eres la doctora Sato-dijo con molestia el chico
-Ella puede llamarme como quiera-dijo desafiante
-Como sea -dijo el chico rendido -sólo he venido por Bolin
El otro chico se puso de pie siguiendo a su hermano desapareciendo por una puerta, mientras que sólo quedaban las tres enfermeras y la doctora.
-Revisare las cámaras de esa área-dijo la doctora con seguridad
La cara de Lin se tornó nuevamente roja- quizás sólo sean ratones, no deben de poner mucha importancia-
-Quizás solo sea eso, llamaré a los de mantenimiento para que revisen a primera hora-
El tiempo transcurrió rápido, las siete de la mañana ya daban y las chicas del turno matutino comenzaban a llegar. El cielo aún seguía nublado y continuaba un aguacero torrencial, la temporada de lluvias se hacía presente. Asami se ofreció en llevar a Korra y cuál fue la sorpresa de Korra al ver que el puerto se encontraba cerrado.
-Puedes quedarte en mi casa- la voz de Asami sonó nerviosa y con algo de miedo
-¿No seré una molestia?- pregunto la otra chica
-Claro que no. De ahí le hablas a Tenzin, desayunamos, dormimos, despertamos cenamos y nos regresamos al trabajo-dijo sonriendo la más alta.
-Suena excelente tu plan-
