Hola a todos, nuevamente.

¿Alguien me extrañaba? ¿Qué? ¿Nadie? ¿Solo a la historia? Bueno… Lo comprendo… Jeje…

Agradezco mucho los que le dieron una oportunidad a esta historia. Ahora, a responder a los que dejaron review en el capítulo anterior:

nyxdark13: Me alegra que tenga esa especie de efecto en ti. Pero si leíste mi pequeño dramón, veras que no es del todo así. Disculpas de antemano. Espero no decepcionarte.

Jesus-The-Devil: Tampoco creo que quiera acabar la historia de esa forma, pero se oye gracioso. Y la verdad, no me di cuenta que los había cumplido, en realidad, me había guiado por la posición de distintas habitaciones para cada muchacho, si buscas lo que digo posiblemente lo entiendas. Y sin ánimos a ofender ¿Qué el negro no siempre es primero?

AkandeDMS: 0.0 Aquí esta.

RubyLRed: Cuando había leído tu comentario, al inicio me había dado cuenta de esa posibilidad, pero medite y me di cuenta que eso solo bloquearía su propia salida, por lo que sería estúpido, eso y también que ser atacado por flechas no te da mucho tiempo para pensar. Aunque me gusto que me mostraras ese detalle, gracias. Y con respecto al otro, creo que no, lo siento.

DekuIsGreen: Bueno… Espero no decepcionarte…

azuaje120: Ni idea de que signifique eso. Pero creo que no.

purpleflowers10: Supongo que tendrás que esperar tu Todomomo, esto lo hice mas por lanzar una moneda y ver quien quedaba primero (irónicamente fue mi OTP, jeje…) y con respecto a amado… Pues… Es complicado…

Gonzox-kun: Yo aún intento mantener la mía, de otra manera no estaría haciendo esta historia que me gusta hacer. Gracias por la review.

Acabado con esto.

Dejen una review si hubo algo que les gusto o que no les gusto (por esta vez, me gustaría que fueran lo más objetivo posible, ya que en cierta forma siento como que no ve convence por como hice el capítulo, no estoy acostumbrado a hacer un desarrollo como estos en tan solo un capitulo, por lo que se agradecería. Sin miedo.)

Espero que lo disfruten. Que tengan un buen día.


Si era sincera.

No sabía cuándo o como sucedió.

Bueno… Tal vez un poco, sí.

Pero seguía siendo confuso.

¿Realmente lo que sentía era eso? ¿Realmente dicha admiración y respeto se había vuelto amor? ¿Realmente estaba tan ansiosa por saber tanto de esa persona y querer ser esa persona, al punto de querer estar junto a él? ¿Realmente era bueno actuar bajo su propio juicio y conveniencia sin pensar en los sentimientos de dicha persona?

Había logrado evitar esas preguntas por un largo lapso de tiempo. Pero siempre volvían.

¿Qué era en realidad?

¿Realmente aquel chico que con sus propios méritos y forma de ser había logrado atrapar algo más que su amistad?

¿O solo era un cumulo de emociones alborotadas y desconocidas que solo estaban ahí como distracción?

Eso es.

Distracción.

Solo era eso. Una distracción. Un propio obstáculo mental puesto de forma inconsciente por su propia culpa. Y no es que lo odiara o lo despreciara, solo que… ¿No era el momento?

Por más que ignorara ese latir en su pecho. Por más que reprimiera esos sentimientos.

Aún seguían.

Distraiéndola. Molestándola. Obstaculizaban.

Era consciente.

Debía reprimirlos.

No solo para su propio progreso y el de sus amigos.

También para él.

Pero…

¿Era lo mejor?


Oscuro.

Todo se veía oscuro. Pero por alguna extraña razón. Era reconfortante.

"¿Dónde estoy?"

No podía describirlo con exactitud. Pero esa oscuridad había ayudado a que su agitado ser pudiera relajarse.

Era agradable. Se sentía liviano. Su entorno suave. Casi como si frotara en el infinito del espacio junto a un agradable aroma a té de hierbas.

"¿Té?"

A eso olía. A té. Un dulce e hipnotizaste aroma a té. Perfecto para disfrutar de un momento de paz y relajación. Tanto en soledad como en compañía.

— Huele… Bien… Se siente… Suave…

Susurro por reacción al éxtasis que sentía por las condiciones de su cuerpo y entorno. Se sentía como un sueño. Un sueño lleno de paz y tranquilidad que ya parecían extintos desde que entro a la U.A.

Olvidándose de cualquier preocupación presente. Olvidándose de cualquier problema futuro. Olvidándose del motivo principal por el cual había corrido alrededor de los dormitorios en búsqueda de una salida.

Solo quería disfrutar.

Disfrutar de ese tranquilo e hipnotizaste aroma a té. Disfrutar de esa agradable sensación en el vacío. Disfrutar de esa extraña pero reconfortante suavidad en su cuerpo.

Soltando un leve gemido de confort. Empezó a sacudir ligeramente su cabeza en búsqueda de una mayor suavidad. Queriendo disfrutar más de su placentero sueño.

— Jeje~… Me haces cosquillas~…

Aunque también sabía, que como todo sueño, puede volverse pesadilla en cuestión de segundos.

Abriendo sus ojos en estado de shock, al reconocer sin pisca de duda o confusión a la perteneciente de dicha voz, en especial de aquella extraña pero dulce risa.

Pudo verlo.

El porqué se sentía ligero. El porqué del aroma a té. El porqué de esa reconfortante y casi adictiva sensación de suavidad en su cabeza.

Midoriya Izuku. Estaba flotando. En un cuarto de apariencia normal y simplista. Y siendo abrazado nada más y nada menos que por Uraraka Ochako.

Si antes sentía estar flotando en el vacío del espacio.

Ahora quería caer como meteorito a la tierra… Irónico.

— U- U-U U-U –U –U –U-U – ¡¿Uraraka-san…?! — Exclamo Midoriya entre una mescla de vergüenza, temor, sorpresa y auto desprecio, adquiriendo un rubor digno de ganar el primer puesto para el tomate del año, y subiendo la temperatura de su cabeza al punto de que incluso Todoroki temería tocarlo.

La joven susodicha, mostrando una coqueta sonrisa, ignoro el grito de sorpresa por parte del joven, aumentando la presión de su abrazo, deseando que se mantuviera más cerca de ella por el mayor tiempo posible.

Para el joven peliverde era mucha información que procesar. No solo estaba siendo abrazado por una de los amigos más cercanos en toda la academia U.A., tal vez de su vida, también estaba el hecho de que todo su cuerpo entraba en contacto con las zonas más suaves de la joven.

— U- U- U- Uraraka-san… Por favor… — Intento suplicar lleno de vergüenza a su compañera, teniendo sus ojos dando vueltas como remolinos. Pero fue callado nuevamente por la presión del abrazo, teniendo su cara inundada entre las telas de la ropa de su compañera.

— Ya~, ya~, Deku-kun~…

Solo provoco que el joven peliverde estuviera a punto de caer desmayado por la mescla de sorpresa y confort que le daba el gesto de su amiga.

— U- Uraraka-san… Te- Tenemos que bajar, o- o podrías vomitar si mantienes tu quirk por mucho tiempo… — Intento argumentar el joven Midoriya, teniendo su voz temblorosa por la carrera de emociones que experimentaba.

La joven siguió ignorándolo mientras seguían flotando alrededor de la habitación de la susodicha.

— No me importa…

Rápida y fugaz fue la respuesta de Ochako.

— Quiero estar así…

Y si el joven peliverde sentía que estaba por desmayarse al solo entrar en contacto corporal intimo con su compañera. Esas palabras fueron su clímax final.

"¿Qué- Que fue lo que dijo?"

Pregunto mentalmente el atormento cerebro del joven portado del One For All.

Pero no tuvo tiempo para analizar algún mensaje oculto en esa oración. Cuando por reacción se separó del cuerpo de Uraraka, agarrando ambas manos de su compañera, juntando todas las yemas de sus dedos. Volviendo a sentir como la ley de la gravedad universal surtía efecto.

"Rayos."

No tardó mucho en arrepentirse de su decisión, al ver como ambos estaban a punto de caer de lleno contra el piso. Por inercia, tomo el brazo de su compañera acercándola hacia su cuerpo, recibiendo de lleno el impacto de dos cuerpos contra el piso.

— ¿U- Uraraka-san, t- te encuentras bien? — Jadeo Midoriya por la falta de aire provocado por la caída, sintiéndose más preocupado por el estado de su compañera.

No tardó mucho en volver a obtener su rostro colorado. Al ver la posición en la que se había quedado. Con ella encima de él.

Desde su posición, podía ver como el busto de la joven tomaba mayor tamaño, causa de la perspectiva. La camisa rosada en la cual se había relajado su rostro, tenía tres botones sueltos, deslizándose por las curvas de sus hombros, dejando al descubierto el hombro derecho de la joven.

Para Midoriya Izuku era demasiado que asimilar.

Uraraka Ochako. Una de las chicas más amables y alegres que hubiera podido conocer en toda su vida. Enérgica, optimista, de moral y actitud casi inquebrantable, y determinada. Incluso podría asumir que inocente. Cualidades que la habían vuelto una amiga y compañera digna de confianza ante sus ojos. Si buscara los sinónimos de la palabra amigo, creía que podría encontrar su nombre en el diccionario.

En estos momentos. No parecía ser la chica a la cual creía conocer bien.

Actuando por inercia, empezó a arrastrarse por el piso queriendo alejarse de la mirada de picardía que le brindaba la joven. Intento inútil al sentir como el cuerpo de la joven lo presionaba contra el piso, sintiendo como los muslos de la chica hacían contacto con sus piernas.

Midoriya entro en pánico. Juraba que si seguía así se iba a desmayar. Su cerebro no ayudaba para nada, al sentir como una extraña cadena de pensamientos carnales recorrían su mente. Pensamiento que el joven Mineta seguro aprobaría.

— U- U- U- U- Uraraka-san… — Su voz aun temblaba. — Tenemos que parar…

La joven hizo caso omiso a sus palabras, poniendo su mano izquierda sobre la cara del pecoso.

— ¡Huh-!

El peliverde sentía como los escalofríos empezaban a invadir su cuerpo, por el suave, e irónicamente, cálido contacto de su amiga.

Intento calmarse. Intento respirar. Inhalar. Exhalar. Con la oportunidad de poder relajar su cuerpo y mente, queriendo evitar cualquier línea de pensamiento y acción que le provocaba las intenciones de la chica con cabello de té.

Cosa casi imposible al sentir como la mano de la joven empezaba a recorrer su cuerpo.

Mejillas. Mentón. Cuello. Hombros. Deteniéndose ligeramente en los músculos de los brazos. Acabando en su mano derecha.

Se sentía impotente. Sumiso. Ante el peso y la actitud llena de indiferencia y osadía por parte de la chica que consideraba demasiado brillante para mirar.

La joven se detuvo mirando fijamente la mano del muchacho. Sus cejas se arquearon ligeramente, mostrando una ligera sonrisa, casi como si algo se le hubiera ocurrido al momento.

Y así era.

Tomándolo con ambas manos, empezó a acércalo a su cuerpo.

Midoriya no podía procesar lo que estaba sucediendo.

Casi podía sentir que su mirada se nublaba por las emociones que había logrado mantener bajo control hasta el momento. Pero viendo como su mano se acercaba lentamente al cuerpo de la joven quien no había dejado que escapara. Podía jurar que no aguantaría mucho.

Debía detenerla.

"Tengo que detenerla."

Sabía que sus habilidades serían más que suficientes para detener a una Ochako en ese extraño estado etílico. Pero a causa de sus propias capacidades sentía miedo de que cualquier acción pudiera lastimar de alguna manera a su compañera. Pero viendo el rumbo que tomaba el dejarse llevar por la joven, sabía que solo dejaría un resultado peor.

Aplicando un poco de fuerza en su mano atrapada, logro liberarse del agarre de la joven. Levantando la mitad de su cuerpo del piso, tomo de ambos hombros a la muchacha.

— ¡Uraraka-san! ¡Hay que detenernos! ¡Si seguimos haciendo esto! ¡Puedes hacer algo de lo que nos podamos arrepentir!

Exclamo Midoriya por inercia, soltando todo lo que quería decir por esa intensa pero corta experiencia, esperando a que su compañera pudiera reaccionar y volver en sí.

— No…

Pero contrario a lo deseado.

— ¡No quiero!

Solo recibió una tajante y negativa respuesta. Sintiendo como la joven empezaba a sacudirse en su agarre, queriendo ser libre.

— ¡U-Uraraka-san! ¡Cálmate! ¡Estas bajo los efectos de unas extrañas velas aromáticas! ¡Si logras calmarte te llevare con Recovery Girl, ella podrá ayudarte!

Intento argumentar el peliverde, teniendo la esperanza de que la joven pudiera entrar en razón a pesar de su estado etílico.

— ¡No quiero!

Volvió a responder, con las mismas características de una persona ebria.

Nunca hubiera esperado que la chica fuera tan terca y ruda, aunque debía ser por los efectos de las velas.

— ¡Uraraka-san! ¡Necesitas atención médica!

Siguió exclamando Midoriya, apretando el agarre que tenía en los hombros de su compañera. Esperando que dejara de poner resistencia por la ayuda que necesitaba.

— ¡No quiero atención medico…!

Nuevamente lanzo una negativa.

— ¡Solo te quiero a ti!

Silencio.

Podía jurar que después de ese bramido lleno de fuerza y coraje. Todo se había silenciado.

¿Sus oídos lo engañaban? ¿Escucho correctamente?

Debían ser las velas. Sí. Eso era.

Solo una extraña composición química podría afectar el psique de una persona al punto de hacerle gritar incoherencias.

Solo era eso. Una incoherencia. Un absurdo. Una barbaridad. Una tontería. Una incongruencia.

Una necedad soltada tan solo por el estado etílico de su compañera.

No había forma de que ella…

— Solo… te quiero… a ti…

O tal vez sí.

— ¿U- Uraraka-san?

Era difícil de asimilar.

No podía creerlo. O si quiera imaginarlo.

Una de las amigas más cercanas que hubiera podido tener en su vida.

"¿Le gusto?"

— U- Uraraka-san… Tu…

— Solo… a ti…

Podía escucharla, a pesar de tener la cabeza baja, y de cómo su corazón latía hasta el punto de escucharlo en sus tímpanos. Podía oír sus susurros con claridad.

¿Esto era real? ¿Realmente una de las personas más importantes en su vida como estudiante en la U.A.? ¿La persona la cual había depositado su confianza en él desde el inicio de las clases? ¿La persona que le había dado un nuevo significado a ese degradante apodo?

¿Le gustaba?

Su corazón latía a mayor velocidad con pensar en esas palabras.

Gustar. Querer. Amar. Tenían algún parecido. ¿No?

Pero…

¿Realmente podía creerla?

¿Realmente podía creer en la Ochako que no le importo ver cómo era atravesado por cuchillos, flechas, explotado, electrocutado, cegado y que estaba a punto de hacerle cosas que no deseaba recordar e imaginar?

¿Realmente podía creer en la Uraraka Ochaco que estaba en frente de él?

— Uraraka-

Intento decir algo, pero no pudo hacerlo.

No porque no tuviera palabras para soltar.

Solo eran…

— ¿Uraraka?

Lagrimas.

Pequeñas lágrimas empezaron a deslizarse por las mejillas de la joven, quien ya no se atrevía a mirarle a los ojos.

Midoriya había quedado en estado de shock.

Si bien había escuchado como la joven había llorado con anterioridad durante aquel festival deportivo, recordando lo frustrado que se había sentido por la incapacidad de hacer algo para aliviar el dolor que recorría a su compañera.

Tenerla en frente de él. En ese estado tan débil. Tan frágil. Tan vulnerable. Solo lo había descolocado.

Era extraño. Parecía irreal. Sabía que no siempre seria la chica cuya sonrisa parecía imborrable.

Pero tenerlo presente en primera fila, más siendo incapaz de pensar en algo que pudiera aliviarla.

Se sentía abrumado.

— Es tan molesto…

A pesar del llanto que parecía aguantar, todavía podía hablar.

— Este sentimiento… es tan molesto…

— Uraraka-san…

— Yo…

Sus miradas se habían encontrado. Todavía la tenía entre sus brazos, pero no se atrevió a hacer algo ante el movimiento de su compañera.

— ¿Qué debo que hacer?

Podía ver como el líquido seguía fluyendo por sus mejillas, empapando su propia camisa.

— Es tan molestoso… Pero… También me gusta…

Los ojos de Midoriya solo podían seguir abriéndose por las palabras de su compañera.

— Me gustas cuando ríes… Me gustas cuando sonríes… Me gusta cuanto estas conmigo… Pero a la vez no… Porque me siento pequeña y torpe… Pero también me ayuda a poder seguir adelante… Me preocupa cada vez que te metes en un problema… Porque siempre vuelves con alguna herida o lastimado…

La joven empezó a sujetar con fuerza la camisa del peliverde, escondiendo su rostro en el hombro del joven. Empezando a desahogar todos sus miedos e inseguridades ante los aquellos ojos verdes.

— Tengo miedo… Miedo de que me dejes atrás... Miedo de no poder alcanzarte… Miedo de que me olvides… Miedo de que te alejes de mí… No quiero… No quiero estar lejos de ti…

Cada palabra. Cada oración. Cada lágrima derramada. Podía escuchar como la voz de Uraraka parecía desaparecer poco a poco. Poco a poco. Al punto de casi ser un susurro tragado por el aire.

Pero las lágrimas no cesaron. Su posición seguía fija. El sentimiento aún se mantenía.

— Me gustas… Deku…

El sentimiento seguía.

— No sé cuándo… Ni por qué…

Todavía seguía.

— Pero me gustas…

No sabía decir si fue un acto por reflejo. No sabía si decir que fue lo más inteligente que pudo hacer. Solo sentía que debía hacerlo. No entendía él porque. Solo lo hizo.

— Uraraka-san…

Tomándola suavemente por los hombros, alejándola poco a poco.

Se atrevió a realizar algo que nunca hubiera esperado a hacer en su corta vida como estudiante o incluso como ser humano.

Acercándose lentamente a su rostro, cerrando los ojos más por reacción que por miedo a arruinarlo. Sintiendo como la fragancia a té se hacía más presente en su nariz.

La beso.

Un beso rápido y fugaz. En la frente de la joven Ochako.

Podía sentir como el calor se acumulada en su cara, casi parecía salir humo de su cabeza.

No sabía que decir. No sabía en qué pensar. Solo pudo actuar.

Actuar como si su corazón se lo ordenara. Actuar como si su cuerpo se moviera de forma automática.

Solo lo había hecho.

Nunca se había tomado el tiempo de tener esa especie de pensamiento o ideas en su cabeza. Y menos que su amiga más cercana fuera la fuente de dichos pensamientos.

Solo la veía como una amiga. Una confiable e increíble amiga. Parecía tan única, que se sentía culpable de tener que ocultar aquel secreto que solo conocían tanto su maestro como su supuesto amigo. Tan única que a veces se preguntaba si era una ilusión que desaparecería al parpadear.

No quería perderla. No quería preocuparla. Solo quería volver a ver esa dulce y alegre sonrisa en el rostro de su compañera.

No sabía si lo que estaba por decir alegraría de alguna forma el estado de su amiga. No tenía experiencia y menos conocimiento con estos temas.

Pero dicen que fregándola se aprende. Aunque no quería que así fuera.

"Por favor… No me odies."

— ¡Uraraka-san! ¡Yo…!

Pero antes de que pudiera decir algo.

— ¿Uraraka-san?

Pudo sentir el cuerpo de su amiga contra su pecho.

Se había dormido. Dormido entre los brazos de Midoriya.

No sabía cómo reaccionar ante esto. Por una parte estaba aliviado de que esto acabara. Pero por otro, se sentía inconforme por como había acabado.

— Bueno… No es su culpa… Esas velas hicieron demasiado daño al estado de Uraraka-san…

No pudo objetar nada ante su propio argumento.

Solo pudo soltar un suspiro resignado por como había acabado esto.

Con una amiga dormida. Y con unos sentimientos que nunca hubiera esperado tener.

— ¿Ahora que haré yo?

Solo podía resignarse al pensar en cómo afectaría esto a su relación con su mejor amiga.

— Lo mejor será no pensar en eso…

Intento convencerse a sí mismo, mientras empezaba a cargar a su compañera al estilo nupcial, dirigiéndose a la puerta de la habitación.

Queriendo dirigirse con Recovery Girl lo más rápido posible.

— ¿Cómo estarán los demás?