Hola a todos nuevamente.

Solo quiero disculparme por el retraso, aunque tampoco le había hecho un horario fijo para actualizar. Solo diré, que el tiempo y la inspiración no me sonríen algunos días (Esto es casi como una aventura para cada capítulo).

Aun así. También quería decir que… Se los advertí… Pero no importa, algún día se los compasare.

Pero dejando eso de lado. Responderé a los que dejaron review en el capítulo pasado (ahora han sido pocos lo que lo hicieron, pero creo que lo comprendo):

Saiko Shield: Muchas gracias por la review. Me alegro ver que alguien nuevo dejo uno. Espero que vuelva a tener tiempo para dejar uno.

Crixus316: Lamento haber jugado de esa forma con tu kokoro, no era mi intención, solo quería darle un desarrollo más… No sé cómo definirlo… "¿Canónico?"… Solo sé que quiero que se entienda y se comprenda para próximos trabajos. Pero gracias por la review, y también por el alago del manejo, siempre me rompo la cabeza pensando en una posible acción o actitud que no sea muy OCC en cada personaje, es un dolor de cabeza pero creo que lo vale. P.D.: Antes no entendía lo de Midorrilla, pero después de meditarlo solo estalle en risas. Eso me hizo el día. Gracias. Espero que vuelvas a dejar uno.

Yue-De-Sabiduria: Yo tampoco sé por qué algunos le gusta la piña en pizza, pero no me quejo, cada quien con sus gustos. Muchas gracias por tu review.

nyxdark13: Muchas gracias por tu review. Y lamento decirte que todavía tendrás que esperar. En lo personal. Quiero hacer un capitulo para cada relación, por lo que ya puedes suponer cuanto me faltaría para acabar. Pero espero que esto sea de tu agrado.

Acabado con esto.

Dejen una review si hubo algo que les gusto o que no les gusto (me gustaría más la primera, jeje. Okno.).

Espero que lo disfruten. Que tengan un buen día.


Plano.

Era la única palabra con la cual se podría definir.

Una persona plana. Y no por sus facciones corporales.

Por su propio ser.

Una imagen creada por su propia caja mental.

Aunque tampoco era como si le importara.

Mientras todo estuviera en su lugar para poder progresar como persona y heroína, estaba bien.

Podía soportar los comentarios hacia su persona por su falta de feminidad, estaba bien.

Podía recibir cualquier crítica hacia ella y sus propios gustos, estaba bien.

Solo eran palabras vacías que viajan como una mala nota de música a través del aire.

Todo se mantenía en su propia caja mental. Esa caja que se encargaba de guardar críticas, opiniones, incluso halagos hacia ella.

Lo único que tenía que hacer, era guardar todo lo posible en esa caja y utilizar solo lo que fuera útil o reflexivo, manteniendo lo innecesario dentro.

Aunque inconscientemente dejara que el tamaño de esa caja siguiera creciendo al punto de superar casi su propio ego. No le importaba.

Ya desaparecerían. Se borrarían. Solo tenía que dejar que siguiera el mismo proceso.

Escuchar. Recibir. Guardar. Usar.

No había necesidad de enfocarse en lo negativo o innecesario.

¿Feminidad? A quien le importa.

¿Música? A quien le importa.

¿Mostrar tus nervios e inseguridades hacia los demás, creyendo que son defectos que ningún héroe debería tener? A quien le importaba.

Si nada de eso le servía para poder saltar y vivir en el complicado mundo de los héroes. Donde un pequeño atisbo de miedo en el escenario significa perderlo todo.

Era mejor mantenerlo encerrado en esa caja.

Pero…

De ser así…

¿Por qué ese idiota a tuvo que abrirlo?

¿Por qué se sentía aliviada?

Y peor aún…

¿Por qué se sentía feliz?


La oscuridad. Parecía eterna.

Eterna hasta que sentía como un pequeño haz de luz le obligo a abrir sus ojos.

— ¿Huh?

Adolorido y confundido, tanto por la presión de las cuerdas que seguían en su cuerpo, como por la poca iluminación que tenía para identificar el lugar donde estaba. Se puso de rodillas al ver que era la única posición que podía tomar.

"Maldición… Primero amarrado como puerco, y luego, abandonado como perro." Pensó con ironía por la situación en la que estaba.

— Lo mejor será intentar desatarme… — Dijo sacudiendo su cuerpo en diferentes direcciones, esperando que la fuerza de flexión afloje o deslice un poco el amarre de las cuerdas en su cuerpo.

— Oh… Eso fue muy fácil… — Respondió sorprendido al ver como la presión que antes sentía al despertarse, había desaparecido con los primeros intentos de forcejeo. Cosa extraña al recordar como la fuerza de esas cuerdas lo habían arrastrado a ese extraño lugar.

"Como sea, tengo que regresar con los chicos…" Pensó al recordar en la situación en la que se encontraban, queriéndose levantar para salir lo más rápido del lugar.

— Quieto ahí…

Cosa que no pudo hacer. Al ver como dos jacks se encontraban a pocos milímetros de sus ojos.

— Te mueves un centímetro, te apuñalo. Respiras fuerte, te apuñalo. Gritas algo, te apuñalo.

No tenía que ser un genio para saber de quién era la voz que le daba dichas amenazas. Los jacks lo hacían más evidente. Incluyendo la repentina y opaca luz de la habitación. Podía escuchar como su voz tenía un tono autoridad y fuerza, más de la usual. Sintiendo como los escalofríos empezaban a atacar su cuerpo.

— Cierra la boca. — Ordeno, poniendo un pie desnudo debajo del mentón del muchacho, cerrándole el hocico.

Ahora que lo veía, queriendo evitar contacto con la puntas de los jacks, pudo ver el lugar donde se encontraba.

Esos posters. Esos instrumentos. Esa decoración que fácilmente podría confundir con la de un joven con problemas de pubertad. Pero que era la marca personal de la chica que se encontraba sentada en su cama, estirando su pierna para cerrarle el pico.

Era el cuarto de Jirou Kyouka.

— ¿J- Jirou?

— Silencio…

Intento hablar pero fue nuevamente callado por el pie de la joven. Casi podía oler el aroma que desprendía de su piel.

"¡Fuera!"

Pasaron varios segundos en silencio. Segundos con un Kaminari de rodillas, y una Jirou aun con su pie en la barbilla del joven. Segundos que la joven utilizo para alejarse del rubio, manteniendo sus jacks a un centímetro de los ojos del rubio.

Kaminari no comprendía lo que estaba haciendo, pero sabía que tenía que escapar.

"El problema son estos jacks…"

Remarco lo obvio al recordar las capacidades auditivas de la joven, quien podría escuchar incluso su respirar.

Todavía podía oír como la joven parecía estar haciendo algo a sus espaldas. Abriendo algo, moviendo objetos, ruidos secos de objetos ligeros al caer.

Era confuso. Incomprensible.

No podía pensar con seguridad lo que planeaba hacer la chica con quirk de sonido, al recordar en el extraño estado etílico en que se encontraban.

Pero de lo que si estaba seguro. Era que sentía pánico.

— Voltea…

Volvió a escuchar esa voz llena de autoridad y frialdad. Podía sentir como su espina dorsal llegaba a temperaturas bajo cero. Sentía miedo de voltear a ver cuál era la especie de tortura que le tenía preparado la peli morada.

— Voltea… — Volvió a ordenar, con un tono más oscuro y autoritario.

Kaminari podía soportar el dolor de ser clavado por esos jacks. Casi se le había vuelto una costumbre.

Podía noquearla con una buena descarga eléctrica, teniendo cuidado de no pasarse con la cantidad de voltaje liberada.

Pero la situación en la que estaba, más el estado de su compañera. Lo tenía contra las cuerdas.

¿Qué pasa si esos jacks llegan a un lugar más profundo que sus ojos?

¿Qué pasa si en el intento de escapar le sucede algo peor a la joven, tanto por utilizar su quirk como por su estado etílico?

Ambas preguntas resultaban en situaciones comprometedoras, pero no de la forma positiva.

Resignado, solo le quedo hacer caso a la joven, girando sobre sus rodillas viendo como los jacks le seguían hacia donde mirara. Volteo completamente, teniendo la vista donde debería estar Jirou, esperando que el próximo método de tortura no fuera tan doloroso como el recorrido por los dormitorios.

— ¿Qué te parece?

No podía decirlo con seguridad. No porque la tenue luz de la habitación no le permitiera ver con claridad. No porque esos jacks le bloquearan la visión. Esos se habían alejado cuando había dado la vuelta.

Era algo mayor. Era el shock.

Shock por lo que veía.

Shock por lo que presenciaba.

Shock por lo que tenía frente sus ojos.

Jirou Kyouka. Una chica fuera de lo común, al menos desde su punto de vista. Una chica con la cual podría preguntarse si realmente era un él o una ella. Una chica fría y algo distante, pero al fin de todo, agradable y habilidosa en diferentes campos si la conocías a fondo. La podría considerar una especie poco vista en su radar de chicas para ligar.

Pero al final de todo, exceptuando los momentos en los cuales era apuñalo por esos jacks, se había vuelto en una interesante compañera y buena amiga.

Solo eso. Una amiga con la cual no hubiera esperado a que se llevara tan bien desde que inicio en la U.A.

— Oye idiota…

Pero de ser así…

— ¿Por qué no hablas?

¿Por qué sentía que su corazón se estremecía por la vista?

No podía asimilar lo que veía. Debía ser una ilusión. Tal vez el efecto de las velas había alcanzado su cerebro y le empezó a provocar un horrible caos lleno de extrañas, pero agradables, alucinaciones en su mente.

Tenía que ser eso. Después de todo. Primero estaría muerto antes que ver a la fría y casi marimacho de Jirou Kyouka, llevar un blanco vestido de una sola pieza con pequeños estampados de flores violetas alrededor de la tela, con una delgada cinta del mismo color que las flores, amarrando la cintura de la joven resaltando la delgada pero fina silueta de su cuerpo. Y qué decir de su rostro. Ese rostro que solo parecía congelarte con su mirada. Tenía un semblante nervioso pero adorable junto al leve sonrojo que aparecía en su rostro por lo que vestía. Y para añadir un plus, la forma en la cual desviaba la mirada mientras jugaba con uno de sus jacks y agarraba con fuerza su vestido.

Kaminari podía sentir como su corazón se aceleraba a ritmos que nunca hubiera conocido. Casi sentía que necesitaría un desfibrilador más potente que los rayos que lanzaba al practicar para recuperarse.

Había visto un montón de chicas desde que conoció el arte del coqueteo. Pero lo que tenía al frente. Parecía ser la cúspide de la feminidad. Algo que nunca hubiera esperado de ella.

Yaoyorozu. Ochako. Mina. Tsuyu. Incluso Hagakure. Hasta varias chicas de la clase B. Siempre las había visto como las chicas que estarían en un alto puesto de encanto y feminidad, si existiera dicho top.

Pero lo que tenía al frente.

Rompió ese ranking, creando uno nuevo que parecía ser imposible de alcanzar.

¿Desde cuándo se veía así?

¿Podía vestirse así?

¿Por qué no la hacía más seguido?

¿Era una alucinación?

"Espera."

Eso debía ser.

"Una ilusión."

Una agradable e hipnótica ilusión que casi le proporcionaba un paro-cardíaco. Una de la cual solo desearía ver y contemplar un poco más.

"Pero…"

Tenía que volver a la realidad.

Al menos a la suya.

— Que…

Pero como si su cuerpo hubiera decidido traicionar al poco cerebro que le quedaba después de tantas descargas pasadas.

— Linda…

Solo pudo soltar las palabras que se le habían quedado atrapadas en su garganta ante la incapacidad de hablar por lo que había presenciado.

Y para lo increíbles oídos de la joven peli morada, no se le había escapado ninguna letra de su boca. Provocando un pícara sonrisa en su ya de por si sonrojado rostro.

— Creo que eso es suficiente. — Dijo de forma picara y alegre, acercándose al rubio que seguía de rodillas, tomándolo del cuello de su camisa.

— ¿J- Jirou…?

Intento articular cualquier palabra posible. Pero se sentía como gelatina al tener su rostro muy cerca de la joven Jirou, dejándose levantar por la poca fuerza de la chica, hasta estar completamente de pie.

— No me gusta que seas alto. — Dijo la peli morada al tener que levantar la cabeza para ver el rostro del rubio.

El joven quiso decir algo, pero ese ligero y adorable ceño fruncido en su colorado rostro lo volvió a callar. ¿Desde cuándo se había sentido tan nervioso para hablar con una chica?

"Ahora entiendo por qué Midoriya temblaba como gelatina." Pensó con ironía al ver que su estado le recordaba a su compañero peliverde.

— Aunque podemos arreglar eso…

Antes de que Kaminari pudiera preguntar a que se refería, o que siquiera pudiera soltar alguna palabra.

— ¿Eh…?

Empezó a sentir como retrocedía lentamente. Pasó a paso. Sentía como su corazón se sincronizaba con la cantidad de paso que daba. Caminando en reverse, no había podido dejar de ver el fino y sonrojado rostro de la joven. Era una imagen hipnotizante.

— ¿Eh?

Imagen que se rompió al ver como el rostro de la chica había desaparecido de su vista. A su vez, que sentía como sus pies se habían tropezado con algo. Girando su cuerpo por reacción. Logro aterrizar con ambas manos en la suave superficie de la cama que se encontraba en la habitación.

Suspiro aliviado por el resultado.

— Se nota que eres un casanova…

Alivio que no duro mucho al ver donde había caído.

— Acorralándome de esta manera… Maldito mujeriego…

En este momento. Tenía a la joven Jirou debajo de él, siendo la distancia que tenían sus brazos sobre la cama lo único que alejaba ambos rostros y cuerpos.

"¿Un ángel?" Fue lo único que le llego a su cerebro, al tener una vista casi completa del cuerpo de la joven con ese vestido blanco como el invierno en la cama.

Podía sentir como el corazón se le salía del pecho. Todo este tiempo lo único que hacía era tartamudear alguna incoherencia y dejarse llevar por la atrayente imagen de una Jirou femenina. Podía sentir como sus venas transportaban más sangre de lo usual.

Esa chica estaba produciendo sensaciones que nunca hubiera esperado sentir. Entre todas las chicas que hubiera conocido. Una de sus mejores amigas estaba tentándola a querer romper esa imagen de feminidad y felicidad de la joven.

Casi sentía que con cualquier otro estimulo explotaría y se dejaría llevar por sus propios e impuros deseos.

— Sera mejor… Que empecemos con la acción.

Casi sentía como su cerebro hacia un extraño click en su interior. Y no ayudaba para nada ver como la peli morada deslizaba la tela del vestido por su hombro derecho utilizando uno de sus jacks, dejando su piel expuesta hasta cerca de su pequeño busto. Y utilizando otro, atraía su rostro hacia ella por la presión que ejercía en su cuello.

10 centímetros. 10 centímetros era el espacio que dividía ambos rostros para obtener alguna especie de contacto. Centímetros que desaparecían por cada segundo transcurrido.

10 segundos para el impacto.

9, caía.

8, seguía cayendo.

7, pensaba.

6, reflexionaba.

5, miraba.

4, actuó.

Y los últimos tres restantes.

Los utilizo para decir lo que había querido decir desde que vio aquel extraño pero atrayente comportamiento que tenía su amiga.

— Hay que detenernos… — Susurro en los oídos de la joven, al estar completamente cerca de su rostro.

Se alejó lenta y discretamente de la cara de la joven.

Su expresión era un poema. Labios entreabiertos. Ojos como platos. Un ceño que no podía tomar ninguna forma por la repentina sorpresa. No podía culparla. El había estado en un estado parecido hace poco.

Pero tuvo suerte. Una gran suerte que su tiempo de reacción le obligara a su cerebro pensar más de lo que hubiera esperado. A reflexionar más de lo deseado. Empezó a pensar que estar bajo presión le ayudaba a pensar mejor. Cosa que le desagrado un poco por el estrés que sentiría. Pero debía admitirlo. Era lo mejor.

— Tu…

Aunque había alguien que no parecia estar de acuerdo con su decisión.

— ¡Maldito casanova!

Fue alejado de la cama por una poderosa patada en su estómago. Cayendo de lleno al piso sintiendo como algunos instrumentos amortiguaron su caída. Pero no la ira de la joven. Quien se puso encima de él, tomándole de la camisa con una fuerza casi irreal para su pequeño cuerpo, empezando a azotarlo contra el piso.

— ¡Tu… imbécil! ¡Cerebro frito! ¡Mal nacido! ¡Cabeza de aire! ¡Cacahuete andante! ¡Marginado social!

Podía escuchar con claridad sus gritos. Casi parecía como música que no había escuchado por un largo tiempo.

— ¡Mujeriego de mierda! ¡Clon alto de Mineta! ¡Tu…! ¡Tu…!

Casi lo sentía. La veía. La reconocía.

— ¡Maldito Jamming Whey!

A la verdadera Jirou Kyouka.

"Gracias al cielo." Fue lo único que pudo pensar al sentir como la joven había dejado de gritar al igual que azotarlo contra el piso. Ya se empezaba a preguntar por cuanto tiempo aguantaría esos golpes. Pero estaba agradecido de que todo acabara.

— Tu… Tu…

O eso parecía.

— ¿Qué hay de malo en mí?

¿Lo había oído bien?

Jirou Kyouka, la chica a la cual parecía valerle un pepino lo que pensara sobre ella.

¿Había preguntado eso?

Esto lo puso preocupado, parecía que el efecto de las velas aun causaba estragos en su comportamiento.

— ¡Ey! ¡Respóndeme! ¡¿Qué debo hacer para llamar tu atención?! ¡¿Eh?!

¿Llamar su atención? Si por cómo era ya era suficiente.

— ¡¿Debo vestir más de rosa para que me veas?!

¡¿Rosa?! Si era honesto. La prefería más con sus clásicos colores negros y morados.

— ¡¿Chillar como niña para que me escuches?!

Si era sincero, parecía linda cuando lo hacía. Pero si lo decía, seguro lo apuñalaría en sus ojos en cualquier oportunidad.

— ¡¿Pegarme a ti para que me sientas?!

¿Por qué habría que hacer eso? Prefería tener una vista completa de ella antes de que estuvieran pegados. ¿Y sentir?

— ¡¿Qué debo hacer para que te guste?!

Ok. Era suficiente.

No quería seguir escuchando como su amiga se menospreciara e idealizara que tenía que hacer algo para llamar su atención. Esos efectos de las velas solo causaban dolor en el interior de la muchacha.

No sabía qué hacer. Nunca había prestado atención a los protocolos de seguridad para situaciones como esta, aunque no recordaba si hubiera alguno que tratar un caso así.

Pero había algo que si había aprendido por sus propios medios y experiencias.

No estaba muy seguro. Sabía que había un 50% tanto de éxito como de arruinarlo aún más. Pero al saber que había un sentimiento, por más fugaz e artificial que fuera, debía aprovecharlo.

"Vamos Denki."

Rápido como un rayo. Tomo de los hombros a la joven Jirou. Acercando su rostro, cerrando los ojos por reacción.

— Eh…

Le dio un largo pero suave beso en la punta de la nariz de la joven.

Sentía como el agarre de la camisa de su cuello se había aflojado. Sentía la camisa un poco húmeda, asume que a causa de algunas lágrimas que se le habían escapado a su compañera.

No pasaron muchos segundos para sentir como ambas manos de su cuello lo habían liberado. Deteniendo su propia acción. Le dio una larga mirada llena de preocupación al triste semblante de Jirou.

— ¿Te encuentras mejor? — Pregunto.

— Cállate… Idiota… — Obtuvo como respuesta.

— Esa es la Jirou que conozco…

Pero el contraataco, junto a una pequeña sonrisa.

La joven solo se quedó en su lugar. Quieta. Estática. Dejando un silencio irreal en un lugar invadido por instrumentos.

— ¿Entonces…?

Kaminari tenía miedo a preguntar.

No quería romper el silencio que los envolvía con tal de mantener calmado a la peli morada.

Pero la curiosidad lo carcomía. No podía estar seguro si lo que decía su compañera podía ser cierto. Sabia las cosas que podían decir las personas al estar ebrias. Pero por alguna razón. Después de ver como el semblante casi frío y serio que caracterizaba a su amiga, se había derrumbado y reformado varias veces por su presencia. Después de escuchar sus gritos. Ver sus lágrimas. Enfrentar su ser. Algo dentro de él quería creer que era real. Ese sentimiento artificial. Quería creer que podía ser real. No entendía por qué. Pero…

"Gustar…"

Creía que era mutuo…

No podía decir que tenía alguna oportunidad para ser alguien que una chica tan excepcional como Jirou pudiera merecer.

Solo era un idiota. Un casanova. Un cargador eléctrico que se malograba al utilizarse mucho.

Pero…

Pensar en ese sentimiento. Por alguna razón. Lo sentía como un extraño plus. Un plus que deseaba mantener para mejorar no solo por él. También por sus compañeros y amigos. Por su futuro. Por su propio mundo. Pero en especial…

Por ella.

Porque también estaría en su mundo.

— ¿Acaso… yo te…?

Pero antes de que pudiera decir algo. Podía sentir el peso de su compañera contra su cuerpo.

Se había quedado dormida. Después de ese caótico frenesí de ira. Quien no lo haría.

— No es justo…

Suspiro con pesadez, pero teniendo un extraño semblante alegre en su rostro.

— ¿Ahora cómo voy a preguntarte sin que me acobarde?

Se río ante esas últimas palabras. Restándole importancia al recordar que lo mejor era llevarlo con Recovery Girl lo más rápido posible.

Alejándose lentamente de ella, con cuidado de despertarla teniendo un brazo para sujetarla. Arrodillado, le dio la espada con su brazo doblado, tratando de acomodarla en su espalda con este. Para luego levantarse y dirigirse a la puerta de la habitación de la joven.

— Viejo… Espero que los chicos se encuentren bien…