Hola a todos nuevamente.

Saben… ¿Alguna vez han intentado picar hielo con sus manos? ¿A su vez que construir algo sin sus planos? Es divertido… Jeje…

Pero enserio. Las únicas palabras para describir lo que hacía con esto serian: "Escribe. Borra." Pero multiplicado por mil. T-T

Solo espero que no les parezca muy OCC, que manejar personajes fríos o intelectuales es (al menos para mí) muy complicado, en especial durante situaciones como esta. Avísenme si hay algún inconveniente con eso, que de los errores se aprende.

Bien.

Dejando eso de lado. Responderé a los que dejaron review en el capítulo pasado:

Auror DragonSlayer: Muchas gracias por seguirla. Y lamento si esperabas algo más. Debí pensar en una forma de llamar la atención que no sea apelando al morbo. Aun así, agradezco el hecho de que le hayas dado una oportunidad a este fic. Eso me alegra.

Yue-De-Sabiduria: Muchas gracias. Espero que este también te parezca bueno.

nyxdark13: Solo puedo decirte que hay algo llamado ranking T. Y también paciencia… Mucha paciencia. Tal vez demasiada.

Crixus316: Gracias por la review. Y lo siento por ese error. Los insultos no son lo mío. Aunque me gustaría saber si conoces algunos que pudiera utilizar. Servirían para dramatizar. Y si, otro la "palma".

RubyLRed: Muchas gracias. Y tranquilo. A cualquiera le puede pasar. Me alegra saber que te gusto. Espero que este también te guste.

Por cierto.

¿Les gustaría que les respondieran por MP si dejan una review? Solo es una pregunta

Y también. Que piensas de las palabras Eri y Kouta.

Acabado con esto.

Dejen una review si hubo algo que les gusto o que no les gusto (me gustaría más la primera, jeje. Okno.).

Espero que lo disfruten. Que tengan un buen día.


No podía negar que le gustaban los retos.

Desafiar su propio intelecto y sacar conclusiones y soluciones en situaciones donde muchos llegarían a tirar la toalla.

Ese era su ser. Su esencia.

Pero a su vez… Era un arma de doble filo.

Sabía que el camino de los héroes era una pendiente con subidas y bajadas. Sabía que al ser una estudiante tendría que adquirir el mayor conocimiento y experiencia posible para el mundo de los héroes. Sabía que habrá momentos donde podía fallar. Y que esos serian momentos que utilizaría para reflexionar y mejorar como futura heroína.

Aun así…

Nunca hubiera esperado que eso pudiera superarla.

Toda esa confianza. Toda esa seguridad. Sus habilidades.

Se desmoronaron al igual que una casa de naipes por un simple soplido.

Y ser la imagen publicitaria para un comercial de shampo no servía de mucho.

Solo rebajaba aún más la seguridad que antes tenía a su propio intelecto y habilidad.

Realmente…

¿Sirvió de algo haber estudiado más allá del horario nocturno?

¿Sirvió de algo haber entrenado más allá del límite de sus propias capacidades?

¿Sirvió de algo hallar otra forma de destacar que no sea con su apariencia?

¿Sirvió de algo esforzarse si al final habrá alguien que pueda superarla en todos los aspectos que ella carecía?

Antes creía que no…

Pero…

Esas palabras…

Esas cuatro palabras que vinieron acompañadas de todas las virtudes que creía perdidas en su ser. Que creía no poseer.

Habían vuelto.

Habían regresado como el viento que si bien sopla contra ti. También puede estar a tu favor.

Lo que no sabía en ese momento.

Es que el viento había traído algo más que su seguridad.

Y esa curiosidad suya no tardaría en actuar.


Debía admitirlo.

Por más que supiera de la situación y el peligro en el cual se encontraban tanto el como sus compañeros.

Era agradable.

Por más oscuro que se viera su alrededor. La suavidad que envolvía su cuerpo, en especial su cabeza, era placentera.

Sentía como si una almohada hecha del algodón más puro rodeara desde su cabeza hasta el rostro.

Y el aroma que desprendía.

El aroma a un campo de pinos frescos al crecer.

Era embriagador. Casi toxico.

No tenía el deseo de abrir los ojos. No tenía el deseo de volver a correr.

Solo quería disfrutar. Disfrutar de esa suavidad y ese embriagador aroma por el mayor tiempo posible.

Ni siquiera la mayor de las catástrofes existentes en el mundo podría sacarla del placentero estado en el que se encontraba.

Y siendo lo serio que era al tener una decisión en su cabeza… Parecía posible…

— Shouto~…

Hasta que reconoció la voz que mencionaba su nombre de pila. Intento abrir sus ojos por el shock, sintiendo como su parpado derecho no podía abrirse, a su vez que tenía la vista nublada en el izquierdo.

¿Los últimos golpes antes de caer inconsciente habrán afectado su vista?

— Oh~… Ya despertaste~…

No. Solo veía borroso. Lo creía porque parecía reconocer el rostro de Yaoyorozu encima de él, como una borrosa mancha negra encima de un bulto rojo, por lo que opto en frotar su parpado izquierdo a su vez que intentaba frotar el derecho.

— ¿Huh?

Pero en vez de sentir que había llegado al otro lado de su rostro.

Sintió algo suave. Demasiado suave. Podía compararlo con una esfera de algodón. Pero algo carnoso. Y muy firme.

Intento moverlo una vez más. Esperando poder mover el objeto que bloqueaba su vista. Pero no cedía. Solo… ¿Rebotaba?

— No seas tan rudo~… Todoroki~…

Podía escucharla hablar. Peor aun. Podía escuchar como su voz parecía haberse contraído por lo que hacía.

Tragando su saliva.

— ¿Yaoyorozu? — Hablo por reacción, intentando mantener su típico semblante frío al tener una rápida idea de saber que era lo que tapaba el lado derecho de su cara.

— ¿Si? — Respondió de forma inocente, detectando un extraño tono de alegría en su hablar, indicando que aún seguía en el estado con la cual los habían encontrado en los dormitorios. Etílica.

— ¿Dónde estoy? — Volvió a preguntar.

— En mi habitación… — Respondió con una sonrisa.

— Y… ¿Yo…? — Volvió a tragar, temiendo que era lo que pensaba.

El joven heterocromatico empezó a sudar frío, teniendo un temblor casi imperceptible en su cuerpo.

Temblor que Yaoyorozu logro sentir. Provocando un ligera sonrisa en su sonrojado rostro.

— Tranquilo… Todoroki…

Posando su mano derecho en su cabeza, jugo con los mechones rojo y blanco de su cabello.

— Creati esta aquí…

Cualquiera diría que Todoroki Shouto era un maldito afortunado.

Estar recostado en una cama tanto de apariencia y calidad envidiables. A su vez que ser acortejado y acariciado entre las piernas y los pechos de una de las estudiantes más reconocidas y atractivas en toda la U.A.

Era un maldito bastardo con suerte. Es lo que diría Mineta.

Pero para Todoroki Shouto. Era su propia caída al abismo.

Podía sentir como su cuerpo alcanzaba temperaturas que no creía posible llegar si utilizaba sin temor a repercusiones con su propio quirk.

Podía sentir un calor del infierno en su lado derecho. A su vez que un frío comparable al espacio exterior en su lado izquierdo. Irónico sabiendo que ambos lados era lo contrario a lo hacia su quirk.

Podía sentir que incluso quemaría y congelaría la cama en la que estaba al mismo tiempo. Con posibilidades de también llevarse toda la estructura en el proceso y algunas cuantas personas.

"Aléjate de ahí." Le regaño su cerebro al sentir como su cuerpo empezaba a dejarse llevar por las suaves caricias de su compañera.

El joven fue rápido y directo.

Alejando su cabeza de la cómoda posición en la que se encontraba. Teniendo su vista a los pies de la cama, siendo incapaz de mirar el rostro de la joven.

— Yaoyorozu… Yo…

Intento disculparse. Por qué en parte sentía culpa por haberse estado aprovechando de la situación por quien sepa cuanto tiempo al estar tanto consciente como inconsciente.

Pero en vez de poder recitar las más sinceras palabras de lo avergonzado y repudiado que se sentía en ese momento.

— ¿Eh?

Sintió como era callado por las manos de la joven, quien atrajo su rostro a la altura de su pecho.

— Leí… En una revista que esto le gusta a los chicos…

¿Qué especie de revistas estaba leyendo?

Por qué parecía ser efectivo.

"¡No! ¡Shouto!"

Volvió a reaccionar. Alejando su cabeza nuevamente.

Se arrepintiendo de haberlo hecho eso. Y no por arrebatarse la suavidad que había sentido en esos pequeños segundos.

— ¿Y- Yaoyorozu?

Era por la vista que tenía frente a sus ojos.

— Leí también que esta era la ropa que preferían…

No sabía que decir en ese momento. Su conocimiento cultural no llegaba a superar a los de una hormiga. Por lo que no podía estar seguro si lo que decía era cierto.

En una parte. Un extraño sentimiento de gusto invadió su mente por lo que veía.

Y el otro. Deseaba poder arrancarse los ojos.

Sabía que el traje de héroe de Yaoyorozu era revelador. Muy revelador. Algunas veces llegaba a ver más de lo necesario.

Pero ver un extraño top largo semi-transparente con el mismo color a su traje, y que hacia un pésimo intento en cubrir su cuerpo desde sus hombros hasta los muslos. Mas su cabello bellamente suelto alrededor de su cuerpo y un rostro que haría desmayar incluso a mujeres. Era demasiado.

Actuando por reacción. Movió su mano en una búsqueda desesperada por la cama con la oportunidad de poder encontrar cualquier cosa que cubriera el cuerpo de la joven. Oportunamente, agarro su propia camisa de gimnasio, que no recordó habérselo quitado, tapando casi al completo el cuerpo de la joven. Desviando nuevamente la mirada hacia la pared más cercana, dándole la espalda.

El silencio invadió la habitación.

Ninguno de los dos dijo algo por un largo transcurso de segundos. Menos Todoroki quien sentía como su lado izquierdo empezaba a liberar pequeñas llamas por lo sucedido.

No era natural en el tener esa especie de emociones. Era extraño. Incomodo. Pero sobre todo. Desconocido.

No entendía porque sentía un calor más fuerte que las llamas de su propio quirk. Por qué temblaba sin necesidad de utilizar su lado de hielo. Porque su corazón latía a puntos altos de adrenalina si no estaba en una pelea a muerte contra un poderoso villano.

Su propio autoconocimiento le era consciente de cómo podía mantener la calma y el control en distintas situaciones de peligro.

Pero en ese momento. A pesar de no estar en una situación que conllevara la seguridad de un montón de vidas. Sentía que su corazón podría estallar si dejaba que el comportamiento inconsciente de su compañera siguiera tal como ahora.

No lo entendía.

— Shouto…

Y no sabía que debía hacer en una situación como esta.

— Yao…

Podía sentir como la tela de su camisa chocaba contra su espalda, sabiendo que era Momo quien empezaba frotar su gran busto contra él.

Bajaba. Subía. Bajaba. Y subía. Una y otra vez. Con movimientos suaves y delicados. Provocando más de un temblor en el cuerpo del estoico Todoroki.

— ¿Funciona?

No sabía a qué se refería. Pero si por funcionar se refiriera a dejarlo en shock y brevemente congelado tanto en cuerpo y mente. Podría decir que sí.

— Shouto~…

Intento alejarse. Pero no podía. Sentía como si su cuerpo hubiera abandonado todo tipo de razón, dejándose llevar por el extraño sentimiento de placer en su carne. Dejándose llevar por el contacto humano.

Por el contacto de Momo.

"¿Ahora… qué?" Se preguntó al sentir como las manos de Yaoyorozu le obligaron de forma casi involuntaria a voltear su mirada. Su cara. Básicamente, todo su cuerpo, poniéndose de rodillas.

Podía decir. Que agradecía la vista que tenía esta vez.

Esos ojos profundos. Esos labios rojos. Esa cabello fino y bien cuidado. Era una vista preciosa. Podía oler nuevamente esos pinos que lo embriagaban. Podía sentir el suave tacto de su compañera en el rostro. Tenía unas manos muy suaves.

— Yaoyorozu-

Intento hablar. Intento utilizar la poca razón que le quedaba en su cabeza para detenerse. No era porque no quisiera. El problema era esa chica. Quien solo mareaba su corazón y su cerebro. Al producir en él una cantidad de emociones y estímulos que nunca había experimentado en su vida. Al sentirse incapaz de poder procesar y analizar. Que hacer o que decir para ser libre de su caída al abismo.

— No te alejes de mí…

Pero no pudo.

No pudo hablar. No pudo pensar.

No pudo hallar una forma de detener su caída.

Era evidente. Más aun al ver como Momo le obligaba a tener su vista clavada en ella después de esa oración.

Podía ver como su rostro se acercaba. Como el aroma a pinos se hacía más fuerte. Como sus ojos se cerraban por inercia hacia lo desconocido.

¿Eso era todo?

Después de haber recorrido un duro camino. Después de habérselas arreglado para sobrevivir. Después de ver como sus compañeros caían uno a uno.

¿Hasta allí iba a acabar?

Al punto de caer rendido ante las simplistas y banales acciones de su compañera en estado etílico. Caer rendido ante esa tormenta de nuevas sensaciones y emociones. Caer rendido ante lo desconocido.

"No..."

No podía permitírselo.

"No debo…"

No podía dejarse llevar por la situación. No podía atreverse a sacar provechoso de esto.

No podía dejar que su compañera hiciera algo de lo que algún día pudiera arrepentirse.

"No…"

No al sentir como la poca cordura y paciencia que le quedaba empezará a desaparecer como el hielo frente al sol. No al saber que era lo que haría con esa extraña lluvia de emociones en su interior. No al saber a qué llevaría esta especie de acciones.

"No quiero…"

No quería lastimarla.

— ¿Qué pasa… Shouto…? — Pregunto Momo, quien todavía tenía sus manos en el rostro de Todoroki, al ver como su cara volvía a su antiguo semblante frio y serio.

El joven no dijo nada. No había necesidad de responder a esa pregunta. Solo debía hablar. Hablar de la forma más rápida y directa posible.

— ¿Eh?

Y tomándola desde sus hombros cubiertos por su camisa.

— Debes detenerte, Yaoyorozu.

Dijo lo que su cuerpo y mente no pudieron responder desde que descubrió la situación en la que se encontraba. Pero ahora. Por fin había dicho las palabras que creía necesarias para detener el estado errático que tenía su compañera. Detenerla sin necesidad de tener que utilizar sus propias habilidades, para no poder lastimarla. Era su objetivo.

La joven se había quedado en silencio. Un silencio tan sepulcral que casi parecía estar muerte en vida. Esto lo preocupo un poco.

— Tienes razón…

Hasta que pudo volver a escuchar su voz. Relajando un poco su seria mirada.

Para Shouto. Parecía que por fin la situación se había calmado.

— Después de todo…

No podía estar más errado.

— Soy tan patética…

¿Patética? ¿Había escuchado bien?

Yaoyorozu Momo, una chica disciplina, responsable, hábil, algunas veces estricta, pero teniendo un gran sentido de empatía y amabilidad hacia los demás, portando una sonrisa y una iniciativa envidiable. Volviéndola una líder nata en casi cualquier situación de peligro.

¿Se había dicho patética?

"Creía que ya lo había superado…" Pensó con amargura al recordar como la joven se rebaja constantemente con otras personas mejores en varios aspectos que ella.

Quería decir algo.

— Esto del amor… no es lo mío…

Pero esa última oración había destruido todo un esquema de palabras que planeaba soltarle a la joven.

"¿Amor?" Pensó con una cara de póker en su interior. Sintiendo como su cerebro cargaba una barra de información para procesar lo escuchado.

"¿Ah…?"

Había llegado a una conclusión. Conclusión que solo provoco que su lado izquierdo y derecho se activaran a la vez.

Si bien Todoroki podía ser conocido como el iceberg andante.

No era un monstruo sin emociones. Aunque tampoco podía considerarse como un gurú del tema. Pero al menos tenía un minúsculo, comparable al de un grano de arena, conocimiento sobre el tema.

— Yaoyorozu… ¿Qué…? — Intento hablar sintiéndose desconcertado por lo que oyó salir de sus labios. Sabía que las personas al estar en dicho estado podían decir un montón de sandeces de forma inconsciente.

Pero…

Al escuchar el tono con lo que decía. Al escuchar como su voz temblaba al hablar. Al oír como un tono lleno de verdad y miedo se la habían escapado al hablar. Le hacían dudar si realmente estaba ebria.

— No te preocupes por mí… — Respondió Momo con una falsa sonrisa, mientras intentaba cortar el paso de las lágrimas por sus ojos.

"¿Por qué…?"

Porque estaba llorando. ¿Había hecho algo mal? ¿Dijo algo que no debía?

Más importante aún.

"¿Por qué… duele?"

— Yo tampoco sé por qué hice esto~…

En una parte tenía razón. Su estado no le hacía consciente de lo que hacía. No podía culparla. Pero…

— Creí que me gustabas… Y que yo a ti… Pero que ilusa…

No entendía por qué esas palabras que solo debían volar por el aire dolían. Como si alguien hubiera puesto un extraño punzón en su corazón y se lo clavaran más profundo por cada palabra de la pelinegra.

— Soy…

No quería escucharla.

— Tan…

No quería verla.

— Patet-

No quería oír ni ver a la Yaoyorozu Momo que se lastimaba a sí mismo. Que se reprochaba a sí misma. Que no sabía valorarse como la gran persona y heroína que sabía que podía llegar a ser.

— ¿Todoroki…?

Hay quienes dicen que a veces el humano actúa por instinto.

Pero a pesar de eso.

"¿Porque… la estoy… abrazando?"

No sabía porque. Pero en cierta forma. Ese gesto había calmado un poco el tembloroso estado de su compañera.

— ¿Shouto?

"¿Porque… la bese?"

Pero como si no fuera suficiente, también tuvo que besarla.

Aunque no podía estar seguro si darle un beso a su cabello podía considerarse un beso. Pero por alguna extraña razón. Eso había calmado su corazón, dejando de sentir ese profundo punzón en su pecho, siendo reemplazado por un extraño calor que no quemaba como las veces anteriores. A su vez que parecía haber tranquilizado al completo el estado de su compañera.

Sintiendo como el hombro donde se recostaba la cabeza de la pelinegra se empezaba a humedecer.

Eso no le importaba.

Los segundos pasaron. El aun teniéndola entre sus brazos. Y ella aun recostada en su hombro.

— Yaoyorozu…

Intento hablar. Hablar para discutir a profundidad que eran con exactitud esa especie de sentimiento que decía tener su compañera. Que si de verdad estaba segura de sentir eso.

— No… No sé mucho sobre eso… Pero…

Debía ser sincero. Su escala con respecto al tema sería un número menor al uno pero mayor al cero. Tal vez un 0.5.

Pero.

Quería hacer el intento.

Quería descubrirlo.

¿Que eran esas emociones que recorrían su cuerpo? ¿Que era ese calor que sentía al abrazarla? ¿Que era esa emoción al escuchar su nombre? ¿Que era esa sensación de calma al estar con ella?

No lo entendía.

Pero quería descubrirlo. Explorarlo. Pero sobre todo. Experimentarlo. Y parecía que ella también le carcomía el hecho de querer saberlo.

Era lo mejor… ¿No?

— ¿Yaoyorozu?

Pero antes de que pudiera decir algo. Podía sentir como el contacto que tenía con el pecho de la joven subía y bajaba a un ritmo lento pero constante.

— Se… durmió…

Lo supo al ver como la joven tenía sus ojos completamente cerrados, teniendo una expresión lleno de paz y serenidad en su rostro. Haciéndola ver casi como un ángel sobre una nube.

"Me gustabas…"

No entendía porque o como esas palabras invadieron su cabeza.

Pero había producido algo que parecía casi impensable en el inerte e inexpresivo rostro del iceberg andante.

Con un ligero y casi imperceptible tono rosado en su rostro. Se dispuso a recostar a la joven en la cama, tomándola al estilo nupcial teniendo cuidado de despertarla.

Caminando con dirección a la puerta de la elegante habitación de Yaoyorozu.

Llevándose tanto a la joven como a unos extraños sentimientos en su interior. Con la intención de llevarla a que la trataran con Recovery Girl.

— Espero que ella sepa que es esto.

Finalizo sintiendo como una vez más dichas palabras invadieron su mente. A su vez que su corazón latía un poco más rápido.

— Espero los demás se encuentren bien…