Recién salidito de mi cabeza jeje,a pesar de mi ansiedad que no me dejaba dormir les traigo el nuevo capitulo jeje, Saludos a todos los humanos y no humanos que leen mi fic jejeje, besitos sanadores les deseo buen fin de semana.


Capítulo 8

Era una noche fría, últimamente el clima había estado muy variante en ciudad República, primero había un diluvio, luego un calor insoportable y ahora un frío que hiela hasta los huesos -una onda gélida golpea ciudad República, saquen sus abrigos ciudadanos republicanos que estaremos hasta cero grados-

-¡Genial! - respingaba la doctora en su auto mientras conducía hacia su empleo, el mal tiempo había comenzado en la tarde y ella no tenía preparada su ropa invernal-odio el frío- se decía así misma estacionado su auto.

Saludó a uno que otro colega médico o de enfermería que llegaba al hospital, pero sus ojos buscaban a una persona en especial y cuál fue su sorpresa al ver a esa persona vistiendo algo ligero mientras ella se congelaba en vida.

-Podrías pescar una gripe que se puede convertir en neumonía y necesitar un ventilador en el área de terapia intensiva, pedir interconsulta con un neumólogo para realizar una toracosentesis y colocar un pleurovack debido a la inflamación y al llenado de los alveolos y los pulmones de liquido o...-

-¿Y tu serías mi doctora? -

-Por parte de medicina interna si-

-Entonces me quitaré la chaqueta-

Las dos chicas sonrieron de buena gana

-Buena noche Korra-

¿Saludarle con simples palabras o regalarle un beso en la mejilla? O mejor aun, directo en los labios

-Buena noche doctora sato, le recuerdo que vengo del Polo Sur, así que estoy acostumbrada a climas más extremos-

El móvil de Asami comenzó a sonar, disculpándose tomó el teléfono alejándose un poco de ahí.

-Hola padre-

-Qué tal hija, disculpa por llamarte a esta hora, debes de estar ya en el hospital. Necesito hablar contigo sobre los nuevos estudiantes de enfermería que llegarán al hospital, como sub directora médica tienes que encargarte de la formación junto con la jefa Toph, dar la introducción. Mañana habrá una Junta con el director de la Facultad, te espero a la salida-

-Si padre,descansa- la ojiverde colgó su móvil volviendo la vista hacia una chica morena que la observaba con curiosidad.

-¿Mucho trabajo mañana?-

-Algo así. Mi padre hizo un convenio con una escuela de enfermería para que hagan practicas aquí, mañana habrá una junta y tengo que asistir-

-Suena pesado- dijo con preocupación la ojiazul

-Lo es, pero bueno ¿qué mas da? es mi responsabilidad hacerlo-

Las dos chicas se sonrieron, se olvidaron el reloj por unos minutos, al parecer checarían su entrada unos minutos mas tarde.

-¡Disculpen! Es tarde- el doctor Bolin llegó corriendo como siempre hacia el checador –uff solo 8 minutos de retraso, voy mejorando-

-Si, después de que llegabas 20 minutos tarde todos los días- dijo entre risas la ojiverde

-Bueno, ustedes en lugar de estarse observando en medio de los checadores, mas bien estorbando, deberían de cambiarse-

Las dos mujeres se sonrojaron por aquel comentario, sólo se dieron la vuelta y entraron a los vestidores. No había ningún alma en el vestidor, al parecer ya era algo tarde, a Korra jamas le había dado vergüenza enseñar su cuerpo, pero al estar frente a frente con la doctora Sato era algo diferente.

Su contraparte sabia lo que sucedía ¿por que no jugar un poco?, con suma sensualidad y delicadeza comenzó a despojarse de su ropa ante los ojos azules que la observaban de arriba hacia abajo y un sonrojo muy notorio aparecía.

-¿piensas trabajar así? Te recomiendo que te pongas el uniforme-

Las palabras de la doctora sacaron a Korra de sus nada limpios pensamientos comenzando a quitarse la ropa con rapidez; al parecer eso fue una navaja de doble filo, ahora los ojos verdes se encontraban clavados en esa figura delante suya.

-Es perfecta- susurro para si misma la ojiverde,o al menos eso pensó cuando noto el sonrojo en su compañera.

Después de cinco minutos las dos chicas se encontraban con sus respectivos uniformes caminando hacia la puerta del vestidor.

-Ojalá y sea una buena guardia- decía la morena mientras se observaba en el espejo, tomaba agua del lavabo y se lavaba la cara, unos brazos la envolvieron por detrás haciendo que diera un pequeño brinco.

-Yo siempre tendré buenas guardias si estás tú en ellas- susurro en el oído de la ojiazul haciendo que nuevamente se sonrojara-

-Te agrada hacerme sonrojar-

Sus miradas chocaron en el espejo frente a ellas, ese brillo que desprendían sus ojos eran dignos de admirar, escondiendo un sentimiento tan puro que estaba por desbordarse. La mas alta giro a su compañera haciéndola quedar de frente recargada en el lavamanos, sus labios se encontraron. Un beso entregado, desesperado, ansioso. Tenían tantas ganas de probarse y estaban aprendiendo que los besos no son tan tiernos al inicio, son apasionados, llenos de intensidad y necesidad y mas si no cuentas con tiempo para hacerlo, el aire comenzó a faltar en sus pulmones haciendo que se separaran un poco.

-Vámonos, faltemos al trabajo- la voz ansiosa de la pelinegra hizo que la enfermera frente a ella soltara un suspiro de anhelo.

-Le recuerdo doctora Sato que ya checamos la entrada y ya vamos tarde-

-Demonios-

Una sonrisa se asomo de las dos chicas, aunque quisieran irse tenían responsabilidades.

-Algún día usare mi autoridad como la hija del dueño- y un tono seductor se escapo de la dontora

-Y yo como la...- y un silencio apareció… Era verdad ninguna de las dos sabía que nombre ponerle a lo que tenían, ¿amigas con derecho? ¿amigas cariñosas? ningún titulo le cuadraba a la morena, se soltó de aquellos brazos que comenzaba a extrañar.

-Debemos irnos-

Después de eso las dos chicas salieron de ahí hacia el área de urgencias, sin dirigirse ninguna palabra. Las puertas de cristal se abrieron dando hacia la central de enfermeras.

-Llegas tarde iatrogenia. Doctora Sato hay un paciente con dolor precordial, lo pasamos al área de choque. Korra quédate con la doctora mientras Opal sube paciente a hospitalización-

La verdad Korra no sabia si emocionarse o cambiar lugar con Opal, ¿aunque en realidad cual era el motivo de su enojo? ¡claro! Su timidez, ¿pero y si Asami no quiere una relación seria? ¿y si hace el ridículo? Sus temores comenzaron a atormentarla, era consciente de su gusto hacia las chicas, ¿pero y si solo era una confusión de la mas alta? Miles de preguntas estaban en su cabeza, estaba tan sumida en sus pensamientos que no escuchaba una voz que la llamaba.

-Korra necesito un electrocardiograma, lo canalices con solución Hartman para una hora, le tomes bh, química sanguínea, tiempos de coagulación, dimero D,y enzimas cardiacas, ¿Korra me estas escuchando?- esta vez el tono de voz fue alto al preguntar.

-¿Eh?, si si voy- rápidamente comenzó a tomar los tubos para las muestras de laboratorio y a preparar las cosas.-

-Korra, necesito primero el electro- la doctora observaba con extrañeza como cambió el semblante de su ¿amiga? ¿amante? ¿compañera amistosa? Y ahora era ella la que se ponía a pensar, jamás le había atraído una mujer, pero desde que llego Korra puso su mundo de cabeza, tanto que hasta se estaba olvidando que hacia ahí.- el paciente-

Rápidamente entro al área de choque comenzando con el interrogatorio mientras que la morena conectaba los electrodos, el papel milimétrico salio del aparato, indicando que todo se encontraba bien, los laboratorios salieron normales y sus signos vitales estaban estables.

-Bueno señor Kazuki, todo salio bien, sólo tuvo una osteocondritis esternocostal, muchas veces los síntomas se confunden con un infarto, sólo se inflamó algún cartílago que unen las costillas con el esternón, le daré analgésicos y enseguida se puede ir-

Tomó su recetario anotando lo necesario para dar de alta al paciente, comenzó a buscar a aquella chica con la mirada encontrándola tomándole la tensión arterial a un chico que le sonreía demasiado para su gusto.

-¿El joven Jun?- salió preguntando el doctor Bolin de su consultorio.

-Soy yo-Decía el joven mientras le sonreía a la morena.

-Pase por favor- ordenó el doctor abriendo la puerta.

-No, yo lo atenderé Doctor Bolin. Pase a mi consultorio-

Y ahí estaba ella con el chico frente a ella y la ojiazul atrás de el esperando alguna indicación de la doctora.

-¿Y dime que te sucede?-

-Ah vera, yo hago mucho ejercicio- y el chico mostró su musculo de su brazo derecho mientras volteaba a ver a la enfermera que solo sonrió-

-Aja..continua- el tono de irritación en su voz era algo muy notorio, cosa que paso desapercibido para el galan que estaba frente a ella

-Entonces después de hacer 200 repeticiones terminé con un dolor de espalda tremendo, mi entrenador me dijo que estaría bien con un masaje pero no tengo quien me lo de, ¿hay alguna interesada?- y de nuevo volvía a ver a la ojiazul que se sonrojo.

¿Pero como se atreve a sonrojarla? se recriminaba a sí misma la ojiverde, tenia unas ganas tremendas de recetarle la colocación de una sonda Foley y un enema evacuante y ¿por qué no? Una castración también estaría bien – señor Jun, aquí es el área de urgencias, si necesita un masajista puede buscarlo o sacar cita en el área de rehabilitacion, lo único que puedo hacer es recetarle analgésicos-

-Y también me duele un poco la garganta-

Una sonrisa sombría se dibujo en la cara de la doctora –abre la boca- lo revisó con un abatelenguas observando que no había mucha infección pero sin duda lo haría pagar.

-¿Eres alérgico a algún medicamento?-

-No-

Y su sonrisa se amplió más- bien es simple, te tomas estas tabletas cada doce horas o hasta ocho horas, depende que tanto dolor tengas, y te dejare antibiótico inyectado, serán seis ampolletas cada doce horas, pasa a la farmacia y vuelves para aplicártelas.

El chico tragó saliva al escuchar la palabra inyecciones, pero al ver que Korra seria la persona que se la pondría se dejaría poner hasta 20, el chico salió hacia la farmacia dejando a las dos mujeres en el consultorio.

-¿De verdad no te equivocaste Asami?- preguntaba sorprendida la ojiazul

-Me ofendes Korra- colocó una mano en su pecho mientras reía de buena gana.

-Bueno, es que esas inyecciones duelen mucho-

-Lo sé- y de nuevo esa sonrisa malévola

La puerta comenzó a sonar indicando que el chico estaba de vuelta.

-Señorita enfermera ¿podría hacerme el favor de subir esto a cuarto piso? Yo le pondré la inyección al joven-

La morena la observo extrañada ante esa proposición -claro- tomó unos papeles y salió del consultorio, ya iba por el pasillo cuando escuchó un grito desgarrador proveniente de urgencias, al parecer ese chico jamas regresaría a ponerse las demás inyecciones, subió hasta cuarto piso entregándole los papeles a una enfermera.

Comenzó a ver a sus compañera correr hacia una habitación –¡Hey tu! Activa el código azul, ¡paciente en paro!- sus glándulas suprarrenales comenzaron a secretar adrenalina, levantó el altavoz –código azul en cuarto piso- y de inmediato corrió por el carro de paro metiéndolo en la habitación, de inmediato comenzó con las compresiones del RCP -uno, dos, tres- llegó hasta el 30 y una compañera ocupó su lugar. Estaba acostumbrada al ejercicio pesado, pero dar compresiones en un RCP es doblemente cansado, sabia que terminaría medio muerta al terminar el primer ciclo, lo bueno que había suplentes.

-¡Pásame una caja de guantes de afuera!- le indicó la jefa de piso que fue la primera en llegar al evento. Salió corriendo abriendo los cajones.- ¡¿Dónde están los guantes?!- gritó desesperada mientras que otra compañera le decía que en un cajón, si pudiera ir y golpear a su compañera lo haría –¡cual cajón si hay mas de 8!- gritaba frustrada la ojiazul, pasó un minuto y los médicos comenzaron a llegar junto con la jefa Lin, detrás de ella llegaba Asami quitándose su bata blanca.

-Korra te necesito en el código- decía la pelinegra en el pasillo.

Todos entraron a la habitación, subió el anestesiólogo Varrick, que seria el que se encargaría de la vía aérea, Asami sería la encargada de cardio mientras que Lin y Korra serian las encargadas de los medicamentos y los tiempos.

Asami se encontraba ahora haciendo un ciclo de RCP, mientras que el doctor Varrick colocaba el tubo endotraqueal, dos ciclos y Asami se observaba agotada.

-Pasa otra ámpula de epinefrina- daba ordenes la doctora mientras continuaba con su trabajo.

-Déjame a mi- dijo la ojiazul al ver el cansancio y el sudor en la frente de la doctora.

Comenzó las compresiones, tres ciclos, cuatro ciclos, y la paciente no volvía.

-Korra, es suficiente, hora de deceso 03:46-

A veces se gana y otras se pierde, Asami tenia muy presente que ella no podía jugar a ser dios, después de 20 minutos de lucha la paciente fallecio.

-Es todo muchachos, buen trabajo. Hablaré con el médico a cargo para darle la noticia a los familiares-

La doctora salió del lugar caminando hacia el ascensor, seguida de ella iba la jefa Lin y Korra, las tres subieron al elevador yendo a la planta baja

-¿Qué hiciste iatrogenia?-

-¿Yo? Yo nada, sólo iba pasando- decía la morena con tal inocencia que hizo reir a la mas alta.

Las tres mujeres bajaron del ascensor.

-Regresen ustedes,tengo algo que hacer-

Las dos chicas vieron a la jefa con extrañeza. Pero era mejor no cuestionarla, era normal verla caminando hacia el área de quirófano.

-Es una madrugada fría- rompió el silencio la mas alta observando aquellas puertas de cristal que estaban frente a ellas.

-Si, aunque para mi es agradable, y más si estoy contigo- la ojiazul volteó a ver a su compañera

Aquellas palabras hicieron que sus piernas le fallaran un poco tropezando con sus mismos pies, no era normal que Asami fuera torpe, pero esas cosas dichas por la más baja la hacían la mujer más tonta del mundo.

-¿Te encuentras bien?- pregunto preocupada la morena

-Si, todo bien-

-Podría ser alguna malformación que no has descubierto-

Y el momento lindo se corto por completo.

-Sigamos caminando-

La ojiazul se sonrió para si misma, tenía que devolverle alguna a la doctora.

La guardia paso sin contratiempos, las 7 am dieron en el reloj y la guardia nocturna comenzaba a entregar su turno,7:30 y ya se encontraban en el vestidor. A Korra no le extraño no ver a Asami. Por lo que había escuchado se había quedado de ver con su padre, camino hacia la salida y recordó que tenia que entregarle a la jefa Toph una constancia que le habían pedido, oprimió el botón del ascensor que indica hacia arriba, el botón comenzó a parpaderar y la puerta del ascensor de abrió, había pocas cosas que hacían que su corazón se estrujara, era una mujer fuerte y centrada, pero al ver lo que pasaba frente a sus ojos las lagrimas amenazaron con salir, y ahí estaba Mako y Asami dándose un beso algo furioso por la intensidad con la cual el chico tenia aprisionada a la mas alta.

-Yo... disculpen- fue lo único que dijo antes de comenzar a caminar hacia la salida.

-¡Eres un imbécil!- y una patada en la entrepierna dejo al chico doblado de dolor, -¡Korra espera!- que su padre la corriera si quería por haber golpeado a un compañero y empleado, lo único que le importaba era salir corriendo detrás de esa chica, su cuerpo se estremeció por el frío que hacia afuera, salió solo con su uniforme y su bata.

-Hija-

La voz de su padre la detuvo un poco- la reunión es a las ocho, deberías de estar en tu oficina-

-Yo... si... sólo... ya vuelvo padre- y la pelinegra comenzó a pensar ¿ir por su auto o correr?, divisó a lo lejos aquel caminar tan conocido para ella. Comenzó a correr detrás de esa chica hasta que por fin la alcanzo.- Espera Korra, déjame explicarte-

La ojiazul volteo a verla,en sus ojos solo había tristeza y enojo.

-No tiene que explicarme nada doctora Sato, usted y yo no somos nada-

-Pero yo quiero que seamos algo- decía desesperada la pelinegra

-¿Ah si? ¿Y que quiere que seamos?-

El silencio pesaba en esa conversación por parte de la doctora, la ojiazul sólo se quitó su chaqueta y se la colocó en los hombros a la doctora que ya comenzaba a temblar de frío- la que va a pescar una neumonía es otra. Es mejor que regreses, no tienes nada que explicarme, nos vemos mañana-

-Pero Korra- decía en un susurro la más alta al ver a su compañera comenzar a caminar.

-nos vemos en la noche-

La junta fue algo aburrida para la doctora que solo pensaba en mil maneras de torturar a su ex novio y como arreglar las cosas con Korra. Fue cobarde al no responder a la pregunta de la morena,pero en realidad ¿Qué era lo que quería?