Hola a todos nuevamente.

Como que… No se… En si yo mismo veo que su relación puede ser buena, solo que falta profundizarse más… Por lo que esto pudo salir un poco raro, al menos desde mi punto de vista, pero no me quejo, dejare que ustedes decidan lo que piensan…

Aunque creo que escuchar mucho Koi wo Shita no wa también pudo afectar al proceso… Bueno…

Dejando eso de lado. Responderé a los que dejaron review en el capítulo pasado:

RubyLRed: Tranquilízate, aquí esta. Espero que sea de tu agrado. Muchas gracias.

Yue-De-Sabiduria: Si, pensé que sonaba poco imaginativo lo del 0.5, pero me alegra ver que te causo gracia. Muchas gracias.

Auror DragonSlayer: Muchas gracias por el elogio. Y por cierto, te faltaba una "UUUUUUUUU" en su nombre. Y por otro lado, yo no lo sentí corto, pero no me quejo. Jeje… P.D: ¿Qué es una babydoll?

nyxdark13: Mucha gracias por su atención.

Acabado con esto.

Dejen una review si hubo algo que les gusto o que no les gusto (me gustaría más la primera, jeje. Okno.).

Espero que lo disfruten. Que tengan un buen día.


Aun recordaba ese día.

Primer día de la U.A. Sol de madrugada. Pétalos de cerezos al caer…

Y ese diminuto punto rojo contrastante con el paisaje.

Le parecía sorprendente y gracioso ver los cambios que puede dejar la preparatoria en las personas. Casi sentía que le daría un infarto por lo que vio.

En serio…

¿Qué le había impulsado de pasar al chico con apariencia emo a un extrovertido y enérgico pelirrojo?

Aunque debía admitir que le gustaba ese estilo. Sobre todo esos cuernos en su cabello.

Pudieron ser amigos de cuerno por eso.

Aunque. A pesar de esa apariencia y actitud con las energías para mover un auto sin sudar. Todavía veía esa expresión triste y sombría en su rostro.

Nada que unos cuantos golpes de relajación y unas inocentes amenazas no pudieran arreglar.

Aun no podía decir "Sayonara". No si aún no era capaz de dejar esa expresión en su rostro.

Ese chico se tomaba las cosas muy enserio.

Si bien entendía que el trabajo de los héroes era un tema complicado y difícil de manejar.

Nunca está de más poder tener un tiempo en el cual disfrutar del viento. La compañía. Las pequeñas cosas de la vida.

¿Volverse un héroe que pueda proteger a la gente?

Viendo lo serio y un poco dramático que era.

Seguro que podría hacerlo.

Pero no esperaba que fuera tan drástico…


El lugar era silencioso. Demasiado silencioso. La superficie era suave. Muy suave. A tal punto que el dolor en su nuca quedaba en segundo plano por el confort que sentía en su cuerpo. Incluyendo el agradable calor que lo envolvía. Mas la extraña esencia a vainilla que su nariz llegaba a percibir.

Le daba el ambiente perfecto para poder reposar después de haber recibido tantos golpes en la cabeza en medio de su escape de los dormitorios.

"¿Escape?"

No demoro mucho para que su cerebro se levantare de la somnolencia que sentía al primer segundo de ser consciente del confort de su cuerpo.

"¡Las chicas…! ¡Los chicos!" Pensó con histeria al recordar lo último que había visto antes de caer en la oscuridad de la inconsciencia.

"Debo levantarme y buscarlos…" Se regañó a si mismo tratando de levantarse de la cómoda superficie en la que se encontraba.

— ¿Huh?

Movimiento negado por el peso que sentía encima de él. Peso que le daba ese agradable calor, sintiendo como se empezaba a mover. Algo que no había observado al tener su vista clavada en el techo donde se encontraba. Pero ahora que lo notaba, incluso sentía algunas cosquillas en la punta de su nariz, por el extraño movimiento le daba la fuente de ese agradable calor.

— Oh… Buenas noches, kiri~…

No demoro mucho en identificar el peso que le brindaba ese calor. Tampoco demoro mucho reconocer el lugar donde se encontraba, por la variedad de artilugios y decoraciones de color rosa o violeta que tenía el lugar.

"E- El cuarto de Ashido…."

Tragando saliva de manera sonoro, solo pudo mantener una semblante nerviosa con sus pupilas tan dilatadas que parecía solo quedar el blanco en sus ojos.

¿Por qué?

Por qué no todos los días tienes tan pegado a tu cuerpo a una Mina Ashido etílica, teniendo como única prenda de vestir un suéter de lana color morado, que solo se encargaba de cubrir desde los hombros hasta sus muslos, dejando una buena cantidad de piel expuesta para el imaginario colectivo. Sintiendo como sus firmes atributos, tanto los de arriba como los de abajo, chocaban contra su cuerpo, a su vez que su alborotado y crespo cabello chocaba contra su cara. Podía sentir como si su propio quirk lo hubiera dejado tieso a puntos inimaginables, aunque no estaba activado.

Su mente se había quedado en blanco por un segundo.

— ¿Qué sucede~… Kiri~…?

Segundo en la que el rostro de Ashido quedo a escasos centímetros de él, viendo como tenía una inocente pero torpe sonrisa en su cara.

— A- A- Ashido… — Tomándola de los hombros, intento hablar entre nervios por el hecho de ver la situación en la que se encontraba, tratando de mantener la calma para que su quirk no se activara por sus emociones a flor de piel.

— Tienes que levantarte y salir de los dormitorios… Es necesario llevarte con Recovery Girl para que pueda tratarte el extraño estado que te han dejado esas velas…

Hablo de forma firme teniendo una mirada seria y decidida en su rostro, esperando a que su compañera respondiera a su petición.

— Buuuu~….

Parece que no funciono.

— ¡Yo quiero jugar~…! ¡Jugar~…! — Exclamo la joven de forma infantil, agitando sus brazos al aire como si de un ridículo intento de liberarse del agarre de su compañero se tratase.

— Ashido… Enserio… Detente… — Agito un poco el cuerpo de su compañera esperando que con eso la relajara un poco.

Grave error.

Fue lo que pensó al ver como la joven, a pesar de encontrarse en dicho estado, todavía podía realizar rápidos movimientos con sus brazos. Liberándose de su agarre, puso ambas manos sobre el pecho del joven pelirrojo, aterrizando nuevamente en la suave alfombra que recientemente había adquirido.

— Quiero jugar~…

Podía sentir como la cintura de la joven se movía sobre sus piernas hasta quedar encima de su abdomen. Sintió un aterrador escalofrío alrededor de su cuerpo, a su vez que un intenso calor en su rostro y orejas, teniendo como vista el área del torso hasta el rostro de su compañera.

— Enséñame que tan rudo puedes ser… Kiri~…

Y nuevamente. El cerebro de Kirishima se quedó en blanco. Pero esta vez por medio segundo.

— ¡¿Ashido?!

Esta vez no tuvo reparos en volver a tomarla por los hombros, empezando a agitarla de forma desenfrenada por los nervios.

— Ah… ¡L- Lo siento Ashido!

Se disculpó rápidamente al verse atrapo por sus emociones, deteniendo sus movimientos para ver como la cabeza de la joven pelirosa seguía dando vueltas por el rodeo.

— Wiiii~… — Era lo único que salía de los labios de la joven después de aquella sacudida. — Eso si fue rudo, pero divertido~…

"Yo no lo veo así…" Pensó el pelirrojo.

— Bien… Sigamos jugando…

— ¿Eh…? Ashido, esto es enserio… Hay que salir de aquí… — Intento hablar nuevamente.

— ¡Yan-ken-Po…!

Hasta que fue detenido por el nuevo juego de su compañera, quien ahora tenía una mano cerrada frente a él.

— Oye, Ashido… — Intento reclamar nuevamente el pelirrojo.

— Yan… Ken… Po… — Pero fue ignorado por su compañera quien mostró una palma abierta frente a él.

— No elegiste ninguno por lo que~… Perdiste~…

— Ok… ¿Entonces ya podemos-?

Y antes de que pudiera seguir hablando, fue callado por un fuerte golpe de su compañera en su brazo izquierdo.

— ¡Oye! ¿¡Porque fue eso?! — Exclamo sintiendo un ligero dolor en el área recibida.

— Es tu castigo por perder. Obvio. — Respondió animada preparando nuevamente su mano.

— Yan… ken…

— Ashido, espera-

— Po… Perdiste… Otra vez.

Y al igual que antes, esta vez le dio en su hombro izquierdo.

— Oye, eso es juego sucio…

— No lo es en otros países.

— ¿Y cuáles son esos?

— Yan, ken, po, perdiste. Toma otra.

Le respondió con otro golpe en su brazo derecho.

— Bien… Otra vez… — Exigió animada esta vez alejándose del abdomen del pelirrojo, poniéndose de rodillas frente a él, creyendo que su peso encima de él no le daba la capacidad de jugar.

— Yan… ken…

Y nuevamente volvió a cantar el verso del juego.

— ¡Po!

Siendo Kirishima el que termino el canto con un fuerte bramido, dándole una mirada de decisión a su compañera.

— Es bueno ver que te unes al juego… — Le felicito con una sonrisa inocente. — Pero igual perdiste…

El sentimiento de victoria le duro muy poco al pelirrojo, al percatarse que había dado piedra cuando su compañera saco papel.

"¡Rayos! ¡Me deje llevar por el momento!" Se maldijo mentalmente al ver lo influenciable que podía ser cuando sentía la competitividad en la situación.

"¡Estúpido pero varonil corazón de hombre!" Y se volvió a maldecir al sentir otro golpe, pero esta vez en el área abdominal.

— ¡Esto se pondrá emocionante~! — Y mostrando nuevamente su puño cerrado, volvió a su juego.

Y al joven Kirishima, solo le quedo seguir el juego. Con la esperanza que en medio de esto, con una pequeña victoria, pudiera convencer a su compañera pelirosa de seguirle hacia la enfermería con Recovery Girl, recodando tanto lo tercos como vulnerables que podían llegar a ser las personas en dicho estado.

"Hasta el momento tuve suerte de que no se enojara conmigo y me derritiera." Pensó con miedo al recordar que también debía tener precaución al momento de jugar con ella, recordando como en medio de la huida sus zapatillas se habían derretido por el ácido.

Mostrando su puño cerrado, con la convicción de tanto por su orgullo de hombre como por la seguridad de su compañera a pesar de los riesgos.

— ¡Hagámoslo!

— ¡Ese es el espíritu!

Y así siguieron.

Jugando. Sacando. Pero con Kirishima siendo lentamente apaleado por los golpes de su compañera.

— ¿Qué rayos? ¿Quién tiene tanta suerte? — Exclamo el pelirrojo sintiendo como la fortuna no estaba de su lado. Recibiendo nuevamente otro golpe en su brazo derecho.

— Mala suerte~… Kiri~… — Respondió entre risas su amiga, mientras volvía a agitar su mano para la siguiente ronda.

Si bien Kirishima se había acostumbrado a recibir una gran cantidad de golpes en base a su entrenamiento. El hecho de haber perdido cerca de 74 rondas, recibiendo golpes en distintas partes del cuerpo, incluso algunos cerca de la ingle sin usar su quirk, siendo lo más obvio posible, era doloroso.

"¡Maldición!" Pensó frustrado al ver que la siguiente ronda se volvió su derrota número 75.

— Sí que no tienes suerte Kiri~… — Respondió ella mientras le volvía a dar otro golpe.

— Creo que es evidente. — Respondió con un ligero tono de molestia en su voz, mientras estirada y sacudía ligeramente sus brazos, y hombros por el dolor.

— Si no logro ganar no seré capaz de ayudarte. — Admitió sintiéndose impotente al ver como tantos intentos estaban siendo inútiles para ganar.

Casi le recordaba a esa época deprimente en la secundaria. Esa época en la cual solo se sentía caer y caer a pesar de tener la habilidad para poder ser lo que su sueño pedía. A pesar de tener la oportunidad.

No lo conseguía.

"Olvídalo." Se reclamó a si mismo sacudiendo su cabeza al ver como estaba a punto de evocar esos malos recuerdos. Recuerdos que no servían para nada en una situación como esta.

— Como sea. Sigamos con esto que-

— ¿Con que quieres ayudarme? ¿Eh…?

Solo pudo quedarse completamente callado al ver como el rostro de la joven volvía a estar a escasos centímetros del suyo, sintiendo como los atributos de la joven volvían a entrar en contacto con su cuerpo.

— ¿Solo quieres ayudarme? ¿No?

Volvió preguntar la joven, con un extraño tono de emoción y seriedad en su voz. Y Kirishima, sintiéndose tanto confundido como nervioso por ese repentino cambio de ambiente.

— S- Si, por supuesto que quiero.

Solo puedo afirmar lo que quería, dando un ligero asentimiento de cabeza desviando la mirada de su compañera. Casi sentía que le daría un esguince cervical.

— Ok…

Fue todo lo que escucho por parte de su compañera, escuchando como su compañera empezaba a alejarse.

Si bien el joven Kirishima podía ser conocido como una roca. No significaba que su interior también lo fuera. Y estando en una situación como esta. Con la chica la cual no podía negar que le tenía tanto respeto como admiración por ser alguien capaz y digna de llevar el título de heroína.

Verla realizar dichas acciones junto a esas palabras de doble sentido, que parecían evocar los pensamientos más profundos y oscuros que hubiera esperado superar en la secundaria.

"Esto es demasiado."

Esto era demasiado para la mente del joven Kirishima. Todo ese tiempo relacionándose con el género masculino. Le había hecho olvidar los diferentes atributos o cualidades que podía tener una mujer. En especial si era alguien como Ashido. Lo suave y firme que podía ser su cuerpo. La fuerza que tenía. La calidez que podía transmitir. Lo bien que podían oler. Lo…

"¡Alto!"

Se maldijo mentalmente al ver como una vergonzosa línea de pensamientos empezaba a recorrer su cabeza al pensar en su compañera. Síntomas de la pubertad, puede ser.

— Kirishima~…

Pero dejando de lado sus problemas hormonales. El joven pudo escuchar como la voz de la chica lo llamaba. No sería nada inusual. De no ser porque sonaba como si no estuviera en la habitación.

— ¿A- Ashido?

Buscando en distintas direcciones de la habitación, no podía encontrar en ningún lugar a la susodicha que lo llamaba.

— ¿Huh?

Hasta que presto su atención a un extraña ráfaga de viento proveniente del balcón.

Alguien había abierto la puerta corrediza de cristal en la habitación.

— A- ¿Ashido?

Y frente a sus ojos, acercándose al balcón. Pudo ver quien lo hizo.

— ¡Este es el último juego! ¡Juguemos al héroe ya que quieres ayudarme! ¡Divertido! ¡¿No lo crees?!

No. No era divertido. En ningún sentido de la palabra esto podría definirse como diversión. Por más morboso que alguien pudiera ser. Esto estaba mal.

Sabía que el estado en el que se encontraba no podía ser consciente de lo que hacía. Sabía que esa actitud infantil y enérgica mezclada a su estado etílico podría causar problemas.

Pero ver a una Mina Ashido. Sentada tan felizmente al borde del balcón del lugar dándole la espalda, mientras empezaba a tambalearse hacia adelante y atrás.

— Empecemos el juego.

Solo lo había helado la sangre.

— ¡Oh~…! ¡Por favor~…! ¡Que alguien me salve~…!

Se podía escuchar un horrible tono de súplica en su voz mientras seguía balanceándose entre su delgada línea entre la vida y la muerte.

Pero el joven Kirishima, no podía moverse.

¿Y si se atreviera a soltarse al acercarse un poco? ¿Y si perdía la fuerza si intentaba agarrarla? ¿Y si produce alguno de sus berrinches mientras traba de ayudarla y caía?

Eran dudas que azotaban la mente del joven Eijiro. Dudas que no le permitían actuar con seguridad. Dudas que le hacían sentir inferior ante la situación que tenía presente.

Podía ocasionar que su compañera cayera desde esa gran altura y matarla. Podía ocasionar que ambos cayeran del lugar. Incluso el mismo podría ser el único damnificado si intentaba salvarla.

El miedo era real. La preocupación presente. Los nervios lo detenían. Y el balanceo seguía.

— Oh…

Siguió hasta que el agarre de Ashido soltó la barra de seguridad en la que se sostenía. Empezando a caer.

Pero…

"Voy a ser un héroe que pueda proteger a las personas."

— ¡Ashido!

Olvidándose de aquella tormenta mental. Viendo como el cuerpo de la joven empezaba a caer por la gravedad y su propio peso.

Corrió lo más rápido que pudo.

Podía sentir que el tiempo pasaba a cámara lenta. Que su quirk se activaba de forma inconsciente pero innecesaria para la situación. Podía ver como el cuerpo de la joven empezaba a desaparecer por el balcón.

Siendo su brazo derecho como la única parte que casi lograba ver por fuera gracia a la luz de la habitación.

Estaba desapareciendo. Estaba cayendo. Estaba dirigiéndose a una muerte segura.

— ¡Te tengo!

Muerte que Kirishima Eijiro no permitiría. No en su guardia.

— ¡No en mi presencia!

Teniendo su brazo derecho como el que logro sujetar a su compañera y utilizando el otro como palanca contra el balcón. Sentía como sus músculos empezaban a tensarse, sus ligamentos se estiraban, y algunos huesos tronaban. Todo para evitar que el peso de su compañera le hiciera caer a ambos.

— ¡Ashido…!

Empezó a gritar su nombre, sintiendo como una pequeña carga de adrenalina recorría su cuerpo. Empezando a contraer su brazo, atrayendo poco a poco el cuerpo de la joven peli rosa.

— ¡Ahora, si…! — Exclamo tomando con ambos brazos a la joven al tenerla suficientemente cerca. Dejándose caer contra el piso por su propio peso y el de su compañera, a causa del cansancio que sentía en sus músculos.

Mina estaba a salvo. Y Kirishima se encontraba agotado.

Exhausto pero aliviado. Teniendo un brazo sobre su espalada y el otro en su crespo y rosado cabello, abrazándola de forma inconsciente.

— ¿Kirishima?

— Ashido… ¿Te encuentras bien…? — Pregunto el pelirrojo preocupado entre jadeos mientras veía el rostro de su compañera sobre él.

No entendía porque, pero podía ver como un ligero tono rojo se hacía presente en el rostro de la joven. Tal vez la sangre se le subió demasiado a la cabeza. Eso debía ser.

— Hey… Kirishima… — Podía volver escuchar a su compañera hablar, pero parecía esta vez tener un tono muy bajo para su habitual actitud lleno de energía.

— ¿Qué sucede, Ashido? — Pregunto mientras ayudaba a pararse a la joven junto con él.

Y la chica, mostrando una gran sonrisa en su rostro con un ligero tinte rojo en sus mejillas. Había agitado un poco su corazón.

— Gracias por salvarme. Eres mi héroe. Kirishima.

Y recibiendo un rápido y ligero beso en su mejilla. Pudo sentir como si todo a su alrededor se hubiera detenido.

— Pero no se los digas a nadie… O las chicas… Podrían…

Hasta que sintió como volvía a la realidad por el repentino peso que sentía nuevamente en su cuerpo, a causa del cuerpo de la joven que se había quedado dormida teniendo como soporte al pelirrojo.

— ¡T- Ten cuidado! — Dijo Kirishima sin la oportunidad de ser escuchado, mientras volvía a tomar entre sus brazos a la pelirosa, cargándola al estilo nupcial.

— Vuélvete… un héroe… pero no… mueras…

Fue lo último que logro escuchar de su compañera pelirosa. Sintiéndose más confundió que aliviado por lo que había susurrada su compañera entre sueños. Y más aún al recordar lo suave que se sentían sus labios en su rostro.

"¡Alto!" Se volvió a advertir al sentir como ciertos pensamientos volvían a reproducirse en su cabeza.

Pero no podía negar… Que se sentía… Bien.

"Eres mi héroe. Kirishima."

— Eso debería decirte yo a ti. — Confeso con completa honestidad, sintiendo como sus mejillas y oídos empezaban a calentarse. Viendo el lindo y tranquilo rostro de su compañera al estar dormida en su hombro. Solo pudo sacar una afilada y nerviosa sonrisa por lo que tenía al frente.

— Viejo, esto no es tan varonil… Pero no está mal…

Soltó eso con una última sonrisa mientras se dirigía hacia la puerta de la habitación para ir con Recovery Girl.

— Espero que los demás se encuentren bie- ¡Oh! ¿¡Midoriya!? ¿¡Todoroki!?