La Luna comenzaba a estar en su punto más alto, ¿por qué todo lo que veía la doctora le parecía hermoso? A pesar del frío que calaba hasta los huesos, ella se sentía cálida y esa calidez se la debía solamente a aquella chica de ojos azules que la traía con la mente en otro lado. Estacionó su coche como de costumbre en su lugar. Se había ofrecido a llevar a su novia al hospital pero la chica se negó, fue extraño que le dijera que no, inclusive notó nerviosismo en esa voz que reconocería donde fuera pero al final aceptó la decisión de su chica. Caminó como era de costumbre hacia la puerta de cristal saludando al personal que pasaba y llegó al vestidor con la esperanza de ver a la morena. Cuál fue su sorpresa cuando se dio cuenta de que no estaba ahí, sólo estaba aquella estudiante de mirada pesada observándola con algo de… ¿enojo? "¿Será envidia?", se preguntan la doctora riendo para sí misma y con una cara triunfal llegó a su área de trabajó y lo primero que vio fue a esa mujer que le robaba el alma en cada suspiro que daba:

-Buenas noches, señorita Korra, ¿qué tal le va?-

La morena sonrió al ver a la doctora y con su mano le dijo que guardara silencio, la tomó de la mano y la condujo a la sala de médicos que se encontraba vacía. Apenas cerró la puerta la doctora la acorraló contra la misma dándole un beso de aquellos que te sacuden el cuerpo y el alma.

-¿Qué hice yo para que me voltearas a ver? -dijo la morena entre los labios de la más alta.

-¿Qué hice yo para merecerte? -

-Sólo voltearme a ver.-

Las dos mujeres rieron entregándose en un abrazo.

-Te extrañé. - decía la doctora mientras jugaba con el cabello de la ojiazul.

-Yo también la extrañé, doctora Sato, pero era necesario que llegara sola aquí, bueno, no llegue tan sola… -reía la morena nerviosa, deshaciendo el abrazo y caminando hacia un escritorio que había dentro.

-Cierra los ojos.-

-Oh, ¿vas a abusar de mí?-

-No. -decía la morena sonrojada.

-Rayos.-

-¡Asami! Ya cierra los ojos, por favor.-

La doctora hizo lo que le ordenaron, escucho unos ligeros ruidos y una que otra maldición.

-Korra, ¿estás bien, amor?

-Sí, ya puedes abrir los ojos.-

La doctora abrió los ojos lentamente y vio un hermoso oso de peluche frente a ella junto con una caja de chocolates, un libro y una nota que decía "Por siempre tuya".

-Oww… Korra.-

-Disculpa si es pequeño, yo sólo quería darte algo.-

-¡Es hermoso! -Estaba a punto de besarla cuando la puerta se abrió dejando entrar a un Mako con cara de pocos amigos, vio el oso y los chocolates riéndose. -¿Y eso?, ¿quien regresó a preescolar? O peor aún, ¿quién regala un libro?-

La morena sólo bajo su mirada apenada y algo triste, ¿cómo se le había ocurrido darle algo así a Asami? Quizás sí era algo tonto.

-Para tu información, Mako, cenas en restaurantes caros, joyas y palabras que se las lleva el viento no enamoran, yo me enamoro con letras, chocolates, con hechos… porque no a todas nos atrapan las joyas.-

La doctora tomó sus cosas junto con la mano de Korra saliendo del lugar.

-Es un idiota. -las dos llegaron al consultorio de la doctora mientras ella decía palabras incomprensibles y quizás hasta alguna mala palabra. La morena estaba aún cabizbaja, sumida en sus pensamientos.

-No, mi amor- la doctora se percató de aquello acercándose a la morena -Él es un tonto que creía que sólo con cenas lujosas y comprándome joyas estaría a su lado. Estos detalles son los que más valen, muchas gracias.- la doctora besó los labios de la enfermera sin darse cuenta que alguien estaba en el marco de la puerta.

-Qué tiernas pero llega ambulancia en 10 minutos, accidente automovilístico, pérdida de consciencia y depresión respiratoria. Iatrogenia ¿quieres ser tan amable de ayudarme con los demás pacientes?- decía la jefa con sarcasmo en su comentario mientras se alejaba.

-La jefa gritona me habla, tengo que irme.-

-Ve, Korra... ¿crees que pueda invitarte a desayunar saliendo?-

-No hay necesidad de que me invites, como quiera iba a pedir que me llevaras.- la morena guiño el ojo mientras salía del consultorio.

Asami se dejó caer en su silla mientras abrazaba el osito dando un gritito.

-Veo que también ya tienes un nuevo libro para aventarme.-

-Si no te callas lo haré.-

-Así que te sorprendió.- dijo el doctor Bolin mientras observaba el libró y los chocolates.

-Kamasutra lésbico…-

-¡¿Queeé?!- gritó Asami tomando el libró en sus manos.

-Tienes tres segundos para salir de aquí antes de que esto caiga en tu cabeza.-

El timbre que anunciaba la llegada de la ambulancia sonó.

-Te salvó la ambulancia.-

Los dos doctores salieron del consultorio, yendo hacía la entrada.

-Accidente automovilístico con pérdida de consciencia, contusión en cráneo y tórax.-

-Llama a rayos X, necesito radiografía de cráneo y tórax más un TAC de cráneo, preparen las cosas para la intubación, tubo número 8. Tomen biométrica hemática, química sanguínea, gasometría arterial, tiempo y grupo y Rh, que crucen 3 paquetes globulares y hablen con el doctor Varrick, necesitamos a un neurólogo.-

Todo el personal de urgencias liderado por la joven Sato comenzó moverse mientras que la jefa Lin se quedaba junto a la doctora ayudando a la incubación.

-Preparen también las cosas para catéter central.-

Con una maestría impresionante, la doctora intubó al paciente y colocó el catéter central, y mientras que el doctor Bolin se encargaba de dar respiración artificial con el ambú, la máquina de rayos X portátil llegó a urgencias; ya estaban listos para tomar la placa pero aun Korra no salía.-

-Iatrogenia sal de ahí.-

Korra salió colocándose al lado de la doctora.

-¿Por qué te quedas adentro? Si quiero que tengamos dos hijos.-

La enfermera comenzó a toser mientras que la doctora regresaba al área de choque. ¿Cómo era posible que dijera un comentario así, sonriera y después pusiera su cara sería y profesional?

-Que alisten una cama de terapia intensiva.-

Dos horas duró todo el ajetreo y papeleo correspondiente. El doctor Varrick llegó después de 15 minutos y la doctora le expuso el caso. Ya eran las tres de la mañana y sus pies ya la estaban matando, necesitaba con urgencia un café. Suspiró pesadamente mientras dejaba de escribir en la computadora pensando en que estaría haciendo su novia, ella ya tenía tres horas en terapia intensiva mientras que Bolin se encargaba de las consultas.

"SE TRATA DE PACIENTE MASCULINO DE 68 AÑOS DE EDAD, CON ANTECEDENTE DIAGNÓSTICO DE CARCINOMA EPIDERMOIDE DE PULMÓN, EL CUAL INICIA SU PADECIMIENTO ACTUAL EL DÍA DE HOY PRESENTANDO DISNEA CON SATURACIONES DE HASTA 90 % Y PALPITACIONES, MOTIVO POR EL CUAL DECIDEN FAMILIARES ACUDIR AL SERVICIO DE URGENCIAS PARA SU VALORACIÓN, DONDE MÉDICO TRATANTE DECIDE SU INGRESO PARA OBSERVACIÓN Y MANEJO.

A LA E. F. ENCUENTRO PACIENTE DE EDAD APARENTE A LA CRONOLÓGICA, ALERTA, ORIENTADO EN SUS TRES ESFERAS UBICADO EN TIEMPO PERSONA Y ESPACIO, CON LIGERA PALIDEZ DE TEGUMENTOS, GLASGOW DE 15 PTS., CRÁNEO NORMOCEFALO SIN ENDO NI EXOSTOSIS, OJOS CON PUPILAS ISOCÓRICAS NORMOREFLÉXICAS, MUCOSAS NORMOHIDRATADAS, CUELLO PLEÓRICO, AUMENTO DE LA TRAMA VENOSA, CAMPOS PULMONARES SIN ESTERTORES O SIBILANCIAS NI CREPITANTES, RUIDOS CARDIACOS RITMICOS DE BUEN TONO E INTENSIDAD, SIN DATOS DE SOPLOS, DOLOR EN REGION CLAVICULAR IZQUIERDA.

ABDOMEN BLANDO DEPRESIBLE, PERISTALSIS NORMOACTIVA, SIN DATOS DE IRRITACION PERITONEAL. EXTREMIDADES SUPERIORES ÍNTEGRAS ANATÓMICA Y FUNCIONALMENTE, CON HIPOTRÍA , SIN DATOS DE EDEMA, ARCOS DE MOVILIDAD INTEGROS, PULSOS PERIFERICOS PRESENTES, LLENADO CAPILAR MENOR DE 2 SEG., CON DOLOR EN REGION CUBITAL DEL BRAZO IZQUIERDO. EXTREMIDADES INFERIORES ÍNTEGRAS ANATÓMICA Y FUNCIONALMENTE, LLENADO CAPILAR ADECUADO, SIN DATOS DE EDEMA, PULSOS PERIFÉRICOS PRESENTES."

-Última nota.- dejó caer su cabeza en el escritorio con cansancio, levantó un poco la mirada y encontró un café frente a ella mientras que unas manos comenzaban a masajear sus hombros.

-¿Eres acaso un ángel enviado por el Ser Supremo? -

-No, lamentó desilusionarte pero sólo es tu novia.-

-Ella es mejor que cualquier ángel.-

Las dos rieron al unísono mientras que la enfermera abrazaba a su novia por la espalda regalándole un suave beso en la mejilla.

-Ya se terminaron las consultas, Bolin sólo dejó un paciente en observación, al parecer se va a ingresar pero quiere que tú lo veas primero.-

-No, mejor vamos a quedarnos aquí.-

-Asami... -Korra uso ese tonito de voz de reproche haciendo que la doctora se pusiera de pie.

-Tú ganas, iré a ver al paciente.-

-Como quiera ibas a ir.-

Las dos chicas salieron del área de terapia intensiva caminando hacia urgencias.

-¿Y tu estudiante? -preguntó con algo de recelo la doctora.

-Lin la dejó en admisiones tomando signos vitales mientras Opal y yo nos quedábamos atendiendo las aplicaciones y una que otra solución que Bolin indicó.-

-Bolin podría llevar toda el área de urgencias él sólo. -

-Lo dudó, sé que es capaz pero haría falta el atractivo principal de este hospital.-

- ¿Lo dices por ti?-

-¡Asami! -respingaba la enfermera sonrojada.

-Qué lindo suena mi nombre en tus labios.-

-Más lindo se ve otra cosa tuya en mi boca.-

-¡Korra, por Dios! -comentaba la doctora mientras hacía malabares para que si café no cayera.

-Touché.-

-Ya verás, Korrita…-

-¡Uy! Eso me asusta pero me gusta.-

-¡Korra!-

Las dos guardaron silencio al cruzar la puerta de cristal pero su sonrisa cómplice no se borraba.

-¡Asami! Mira es un masculino de 77 años, acude por presentar heridas en cráneo, motivo de un enfrentamiento sin referir motivo o razón, probable asalto a su persona, ingresa consciente y orientado, buen estado de hidratación, pupilas normales, con dolor en tórax, epigastrio, tele de tórax sin datos de trauma óseo, valorado por cirugía general quien deja para manejo vigilancia y observación de estado neurológico. Mako ya lo vio pero quería tu opinión al respecto.-

-¿Él era el que quería mi opinión? Pero eso no tiene que ver nada conmigo, él necesita un traumatólogo y neurólogo, no a un médico internista ni urgenciólogo y en su defecto él, como cirujano general.- decía la doctora mientras fruncía el ceño.

-Es lo que yo le dije pero no me hizo caso, dijo que te llamará porque quiere una interconsulta contigo.-

-Bueno, tómenle laboratorios preparatorios y un electrocardiograma y una RX de tórax. Lo valoraré y dejaré mi nota nada más.-

Las dos chicas entraron al consultorio. Bolin se dio cuenta que su amiga no estaba de humor haciéndose sólo a un lado.

-¡No sé qué es lo que quiere, no lo entiendo!-

-Hey, relájate, siéntate, toma tu café y te regalo un masaje.-

-Mejor sólo abrázame.-

La morena se sentó en aquella silla giratoria mientras tomaba a su novia de la cintura sentándola en su regazo.

-Tranquila, doctora, mejor cuénteme qué vamos a desayunar.-

-Siempre logras ponerme de buenas.-

-A ti te pongo como quieras.-

-¡Korra! -

- Lo siento, me debías muchas ya.-

-Tenemos dos horas más de turno, se me ha hecho eterno.- comentó la morena mientras jugaba con el cabello de la más alta.

-¿Y por qué se te ha hecho eterno?

-Porque tú no estabas.-

Y ese puchero inconsciente salió de la enfermera haciendo que el corazón de la doctora se estremeciera, no se había equivocado en elegir a esa mujer para tenerla a su lado toda su vida. Podía ser la mujer más tierna e inocente y en la intimidad podía llegar a ser toda una mujer apasionada.

De repente, las luces del consultorio comenzaron a parpadear e instantes después quedaron en penumbras.

-¿Aprovechamos la oscuridad?-

De inmediato la doctora buscó los labios de la más baja en un beso ansioso y desenfrenado, de ésos que alborotan la libido en un dos por tres. Sus manos comenzaron a recorrerse con ansiedad pero la luz de emergencia se encendió y una aparición casi fantasmal estaba en el umbral de la puerta. Aquella mirada pesada observaba a las dos mujeres casi devorándose. La doctora sintió un escalofrío recorrer su espalda, estaba consciente de que su perfecta amante la hacía sentir cosas inimaginables pero ese escalofrío no fue normal, abrió sus ojos topándose con esa pesada mirada.

-¡Kuvira! -exclamó con asombro mientras se ponía de pie y su novia hacia lo mismo.

-La buscan los de mantenimiento, necesitan una autorización para reiniciar el sistema.- su tono de voz fue frío, como si miles de afilados trozos de hielo salieran de su boca directo hacia la doctora.

-En un momento voy, gracias.-

Kuvira salió del consultorio cerrando la puerta tras de sí.

-Ella no me agrada.-

-Vamos, Asami, sólo es una estudiante con ganas de aprender.-

-Una estudiante que quiere estudiar tu anatomía.-

-Ya hablamos de esto, Asami. Ya sabes que yo sólo tengo ojos para ti.-

-Sí, pero a ella se le salen los ojos cada vez que te ve.-

-¿Y qué puedo hacer para que a mi novia se le pase el ataque de celos?-

-Quédate encerrada en mi casa y no salgas.-

La morena se acercó regalándole un beso en los labios.

-Tiene cosas que hacer, subdirectora del hospital República.-

Las horas pasaron rápido y la hora de salida llegó. Asami no regresó a urgencias después del apagón y la morena salió del hospital con un suéter ligero. La mañana era fría y lluviosa; una mañana hecha para pasarla con la persona que amas. El sonido de un claxon la alertó viendo que era el carro de su novia.

-La llevo, señorita?-

-Oh, disculpe, pero espero a mi novia que no me avisó que ya no regresaría a urgencias.-

-Qué mala novia tiene, mejor venga conmigo, le prometo que pasará una mañana inolvidable.-

Las dos sonrieron y la morena subió al lugar de copiloto.

-¿Por qué ya no regresaste?-

-Porque Bolin quería venir.-

-Oh, ya veo, ¿y qué tiene de malo? -

-Que el desayuno será en mi cama sobre tu cuerpo.-

Jeje, hola humanos, disculpen la enorme tardanza. Sé que no es un capítulo muy largo pero ya me había tardado mucho en publicar. Han pasado montones de cosas en mi vida, buenas y malas; tuve novia y luego ya no, y ahora salgo con la misma chica, jajajaja, curioso... Hay alguien que comentó que quizás esto pasaba en mi vida, y bueno, en lugar de doctora es una ingeniera, jajaja.

Miles de disculpas pero el trabajo, la pereza y otras cositas demandaban mi atención. No sé cuándo publicaré de nuevo, pero sí lo haré, aún sigo viva, jejeje. Saludos y besitos sanadores.