Cosa de hombres
Se sentía agotado, no había entrenado mucho, pero el calor era insoportable ese día. Decidió que era suficiente y apagó la cámara. Caminó hacia el pequeño refrigerador que había allí y saco una lata de bebida energizante, mientras tomaba una toalla y se la colocaba alrededor del cuello.
Una vez terminada la bebida se dispuso a salir, estaba por encaminarse al interior de la casa pero cambió de rumbo a último momento, dirigiéndose a la enorme piscina para refrescarse un poco.
Se arrodillo en la orilla y metió sus manos para mojarse el rostro, su cabello y los brazos. Estaba tan concentrado en sus pensamientos mientras masajeaba su nuca, que no se dio cuenta que el predador se aproximaba.
¡Clic!
-Apuesto Vegeta, pero que hermoso saliste en esta foto. ¡De seguro mis amigas querrán una copia!- Dijo poniendo zoom a la imagen.
-¡¿Qué usted qué?!- Pronunció alarmado- ¡Deme ese maldito celular!- Ordenó el príncipe.
-Oh, claro que te lo presto- contestó feliz, y se lo entregó.
Vegeta tomó el aparato y observó la foto: tenía una mano en su nuca mientras que la otra caía a un lado. Sus ojos estaban mirando un punto ciego delante de él y su cabeza ladeada levemente. Con una expresión seria que le daba un toque sensual, su torso descubierto dejando ver sus músculos, arrodillado al borde de una piscina con el sol sobre el, luciendo su piel bronceada y esas gotas de agua que caían de su cabello, recorriendo todo el costado de su cara hasta sus pectorales... Sí, era todo un sex symbol.
Sonrió y presionó "opciones", "eliminar". Y en la pantalla apareció "borrado"
-Hm… creo que se borró- Devolviendo el celular.
-¡Pero no te preocupes! Hice una copia y la envié a la computadora central- Dijo su queridísima suegra.
Su rostro palideció… ¿Había escuchado bien? ¿A la computadora central de la Corporación? ¿Aquella a la que todos tenían acceso? Abrió sus ojos lo más que le fue posible y habló.
-¿A… la maquina principal?
-Si- Confirmó.
-¡¿A caso está loca?! ¡¿Es que quiere que la estúpida prensa se entere y me interrogue hasta morir?!- Contestó furioso.
-¡No! Yo no quiero que mueras- agitó sus manos en el aire en signo de preocupación
-¡Pues vaya y arréglelo!-Gritó
Y sin pronuncia más la Señora Brief se marchó mientras el solo la observaba irse.
Iba a retirarse también, pero se dio cuenta de que ella había olvidado una bandeja con dos refrescos y sus deliciosos pastelillos… y ya que estaba ahí, aprovecharía la ocasión.
Se recostó en una reposera, escogió un refresco y se relajó olvidando su gran problema. No notó que andaba una mosca por allí cerca sino hasta que esta se adueño del otro refresco, auto invitándose.
-Hola papá- dijo la mosca llamada Trunks, tomando asiento a su lado.
-¿Qué haces aquí, niño? Creí que tu madre te había dejado bien en claro que quería ver limpia tu habitación cuando regresara- medio regañó al infante.
- Pues, si que son complicadas las mujeres, ¿verdad? – dijo adoptado una pose madura.
El padre del niño giró su cabeza hacia él, observándolo sorprendido… jamás podría adivinar que pasaba por esa pequeña e inocente cabeza suya.
-¿Y tú que sabes de mujeres? Solo tienes cinco años- Contestó.
- Pero papá, si yo ya soy un hombre- Reclamó algo ofendido.
- ¿Ah sí?- Bromeó Vegeta- ¿Desde cuándo?
- Desde que tengo novia- Contestó simplemente- Novias, de hecho.
-¿Novias?- Arqueó una ceja.
-Sí, tengo tres novias- Mostrando tres dedos de su mano- Julie, Lumíz, y Daniele- las nombró.
- Ay que fastidio, ahora no se callará- comentó Vegeta para él mismo.
-Julie es bonita. Tiene ojos con el cielo, cabello como la noche, la gracia de un perro y huele a flores- Describió a la primera de sus tres mujeres.
-¿Un… perro? – Preguntó confundido, imaginando a la niña correr en cuatro patas y con la lengua afuera.
- Si, los perro me hacen reír- Dijo inocente al mismo tiempo que reía por recordar a uno.
Hizo una pausa, tomando un poco de su refresco, y continuó.
-Luego está Lumíz. Ella es la más bonita de todas. Sus ojos son hermosos, color… rojo, igual que el césped…
-El césped, niño, es verde- Lo corrigió.
-¡Si, eso! Da igual- Retomando el relato- verde, como el hombre verdura- Haciendo mención a Piccolo- Su cabello es marrón y huele a chicle, como el de mamá. Ella siempre juega conmigo y me convida caramelos…. ¡también chocolates! Por eso es mi favorita.
-¿Tu favorita?- Rió divertido- ¿Y qué hay de la otra?- Preguntó entretenido.
-Daniele- Nombró- Ella… ella es mala, fea y no me convida chocolates… solo me gustaba porque era diferente a las demás. Pero ya no importa, ella dijo que no quería ser mas mi novia- Recordó y fingió deprimirse.
-¿Porqué? – Siguiéndole el juego. Inconscientemente, claro.
- Porque se enteró que yo tenía más novias- dijo encogiéndose de hombros- Ella se enojó y me gritó, por poco me pega- rió- Pero ¿sabes qué? No me importa, porque estaba bien loca. Además ella también era novia de Goten, y a mí no me gusta compartir mis mujeres. ¿Sabes a lo que me refiero?- Pregunto decepcionado.
Vegeta lo miró aguantando una carcajada. ¿Cómo era posible que se le ocurriese tal cosa? "maldición, este niño me está aflojando" pensó y se recompuso, cruzándose de brazos y haciéndose el indiferente y desinteresado.
-Hmp.
-Así que Goten sólo tiene a Daniele… pobre Goten- dijo Trunks. Cambió de postura repentinamente a una pensativa que duró unos segundos.
"De seguro está planeando algo maléfico en su cabeza demoníaca" pensó Vegeta, preguntándose si debía temer por su vida o no.
-Oye papá- Llamó su atención- ¿y tu cuantas novias tuviste?
-…
Silencio.
-Hmp.… Trunks vete a ordenar tu habitación- cambió de tema.
-Pero papá, te hice una pregunta...
-¡Ahora mocoso!
-Pero…- y una mirada de su padre fue todo lo que necesitó para irse sin chistar- ya…- dijo encaminándose a la casa.
Vegeta esperó a que Trunks se alejara lo suficiente para luego empezar a caminar en la misma dirección. Una vez dentro, lo primero que hizo fue dirigirse a la cocina. Estaba entrando cuando gritos de la entrada principal se oyeron, y curioso fue a echar un vistazo.
Caminó por los pasillos hasta legar a la puerta que daba al recibidor, tomó el picaporte en el mismo instante que su suegra aparecía en escena.
-Apuesto Vegeta, yo que tu no abr.…-Se apresuró a comunicar la madre de su mujer.
Demasiado tarde.
Abrió la puerta y miles de flash lo cegaron, y se vio rodeado de gritos y voces chillonas. Entre tanto escándalo solo pudo distinguir "te amo", "cásate conmigo" y miles de vulgaridades más, incluyendo carteles, fotos… ¡¿Fotos?! Si, era su foto. Aquella foto que su tan adorada suegra le había tomado y mandado a la máquina principal.
Cerró la puerta de inmediato, dispuesto a matarla. Pero al darse vuelta, en su lugar, encontró a cierta personita…
-Guau…- articuló mostrando sorpresa en su rostro.
-¡A tu habitación, mocoso!
-¿Mamá lo sabe?- pregunto el pequeño, creyendo que todas esas eran las novias de su papá.
- Demonios, ¿a caso crees que le hablo a la pared? Te di una orden, Trunks-dijo fastidiado.
-Es que… ¿En serio? ¡¿Cómo lo haces?!- dijo aún sin creerlo, pero se cubrió la boca con sus manos al ver la cara de disgusto de su padre - lo siento, ya voy- bajando la cabeza.
Se dirigió a las escaleras ante la dura mirada de Vegeta. Pero subió cuatro escalones y se detuvo, volteó y lo miro con una sonrisa.
-Oye papá… ya no tienes que hacerte conmigo- dijo refiriéndose a la agradable tarde que pasaron juntos- Descuida, no diré nada si tu tampoco lo haces- comento sonriente- Ese podría ser nuestro gran secreto.
Y desapareció por las escaleras, dejando al príncipe solo, con un gran problema allí afuera… y una media sonrisa en el rostro.
¡Muchas gracias por los reviews! Me encanta que les encante la historia y espero que les haya gustado este capítulo también. Ya saben, cualquier crítica es bien recibida… Me llenan de felicidad :´)
