La primera impresión
Se puso de pié y observó detenidamente cada una de las fotos que se encontraban sobre aquél mueble. Sonrió al ver un cuadro en donde aparecía una niña de unos once o doce años, al parecer estaba posando para la foto ya que tenía una mano en la cintura y otra en sus cabellos azules corriéndolos hacia atrás, dejando ver su hermoso rostro con esos ojos tan expresivos del color del mar. "Engreída" pensó Vegeta.
Siguió observando, otra foto llamó su atención, esta vez de una mujer rubia que sostenía a una Bulma bebé, quien reía alegre en brazos de su madre. Luego observó otra, en donde aparecían sus suegros y su bellísima mujer de unos veinticuatro años, los tres estaban abrazados y se veían felices, tan unidos… y pensar que él ahora es parte de ellos.
Ojeó las demás y caminó hasta el otro mueble ubicado al otro lado de la espaciosa habitación. Detuvo su andar quedando frente a una de mayor tamaño que las demás, una que sobresalía entre todas esas. Estiró su mano y tomó el cuadro, observándola por varios minutos con una sonrisa y una expresión divertida. En la fotografía aparecía sólo la hermosa y tierna carita de un Trunks con tres años de edad. Lo miró y estudió su cara, mechones de sus cabellos violáceos caían sobre su frente, su diminuta nariz, esa cálida sonrisa y sus ojos achinados a causa de esta… sus ojos, igual que los de Bulma, el mismo color y ese brillo tan único, la forma de mirar y expresar miles de sentimientos sin decir una palabra serían por siempre su más grande debilidad jamás admitida.
-Papá- se vio interrumpido- aquí encontré la caja de fotografías que la abuela nos dijo, tal vez haya alguna adentro- dijo Trunks.
El príncipe quedó pensativo, ¿cómo decirle a su cachorro que no tenía ninguna foto con él cuando era un bebé? ¿Y si preguntaba por qué? ¿Sería capaz de ser tan cruel y decirle que nunca fue su idea tener hijos y mucho menos un híbrido? Porque así fue. Porque "feliz" no es la palabra adecuada para describir lo que sintió cuando su mujer le dio la gran noticia. Porque él no quería que naciera Trunks.
-¿Es necesario que lleves eso?- preguntó serio.
-¡Sí! Es muy importante, papá. Verás, en dos días será el día del padre y la maestra nos pidió una foto en la que estemos junto a nuestro papá de bebés, pero no te puedo decir para qué porque es una sorpresa. Solo busquemos una foto ¿si?- explicó entusiasmado mientras arrastraba la caja de fotografías para luego abrirla y comenzar a buscar.
"¡Maldición!" pensó. ¿Qué haría ahora? ¿Cómo saldría de esta sin decepcionar a Trunks? "Huir es de cobardes" se dijo.
-Hum… Trunks… - llamó.
-¿Si, papá?- contestó deteniéndose.
-Mocoso…- comenzó a hablar mirando la caja al lado de su hijo- tal vez no…
-¿Puedes ayudarme con esto? La colocaremos sobre la mesa que está donde los sillones para buscar más tranquilos- dijo empujándola hacia aquél lugar.
-Trunks, escucha- habló volviendo a llamar su atención al mismo tiempo que dejaba la caja donde su hijo sugirió.
-¿Qué?
-Quizá no encuentres ninguna foto aquí- soltó - No encontrarás ninguna foto aquí- afirmó.
-¿Qué? Bien, buscaré en otro lado, aún queda un baúl lleno en aquella habitación- caminó hasta la entrada de la sala.
-No- dijo Vegeta logrando que Trunks frenara su paso- Tú no entiendes, no hay NINGUNA…
-¡Hola!- fue interrumpido, y se sintió algo aliviado.
-¡Mamá!- la abrazó el pequeño.
-¿Qué es esto?- preguntó luego de corresponder el abrazo de su hijo.
- ¡Ah sí! Estábamos buscando una fotografía que nos pidió la maestra para una sorpresa del día del padre. Debe ser mía y de papá- explicó mirando a Vegeta y luego volvió a Bulma.
El príncipe dirigió la mirada a donde su mujer, y esta lo observó.
-Pero…- comenzó a decir Vegeta con tono preocupado.
-¿A sí?- interrumpió la científica sonriendo- ¿Dices que estas buscando una fotografía con tu padre?- preguntó tomando asiento- Una… ¿como esta?- dijo descubriendo una foto que había mantenido oculta detrás de su espalda.
Trunks estiró su mano, la tomó para observarla bien y se acomodó sentándose entre medio de los dos, entonces Vegeta pudo observar la foto. Inexpresivo miró a Bulma por un instante y comprobó que esta también lo miraba. Desconcertado posó su vista nuevamente en el papel que tenía su hijo entre las manos:
Allí estaba él, en el antiguo cuarto de Bulma sentado sobre el colchón. Traía puesta su clásica vestimenta: el traje de lucha azul pero sin la pesada armadura ni los guantes. Únicamente se podía ver su peculiar cabello azabache en forma de flama y casi no se le veía el rostro debido a que su cabeza estaba gacha, observando muy concentrado un pequeño bulto entre sus brazos, a su pequeño hijo de un mes que estaba cubierto por una manta. Y entonces recordó ese momento.
-Que hermoso bebé, eres un hermoso bebé- dijo Bulma tomando la pequeña manito de Trunks para besarla y sonreír con ternura- Te amo- pronunció cargando al bebé en brazos y acariciando su carita.
La puerta de la habitación se abrió dejando ver a un Vegeta con el ceño más fruncido de lo normal.
-Oh- atinó a decir por la sorpresa- Hola, Vegeta. ¿Has venido a verlo?- preguntó- Mira pequeño, él es tu padre- dijo acercándose hacia el príncipe que se encontraba parado y de brazos cruzados delante de la puerta- Su nombre es Vegeta y es un prín…
-¡Aléjalo de mí! ¡No quiero tenerlo cerca!- gritó histérico.
-¿Qué?- pronunció descolocada.
-¡Que alejes a ese mocoso de mí!
-Vegeta- llamó en tono suave – su nombre es Trunks y…
-No me interesa- cortó.
-Está bien, está bien, tranquilo- dijo y descubrió el rostro del bebé para que pueda observarlo-¿Lo ves?
Vegeta lo miró de lejos y se molestó muchísimo más al notar un mechón de cabello lavanda, ¡lavanda! No podía creer lo que sus ojos veían, ¡eso no era para nada saiyajin! ¡No! ¡No merecía nada, ningún título, ningún reconocimiento! Y mayor fue su enojo al distinguir sus ojos claros. No era su hijo.
-Vegeta, este es nuestro hijo- presentó.
-¡Eso no es mi hijo, no es saiyajin! No merece tener mi sangre de guerrero.
-¡Sí es tu hijo!- reclamó.
-¡No! No es mi hijo, es una vergüenza- dijo retrocediendo y Bulma avanzó hasta quedar a pasos de él- Quítate- ordenó apuntando con un dedo al bebé en una amenaza- quítate- volvió ordenar.
-¿Qué harás?-preguntó asustada- ¿Qué estás haciendo Vegeta?- repitió levantando la voz logrando que la mirara a los ojos- ¿Qué es lo que haces?
Bajó la mano lentamente mientras se miraban. Él le dio la espalda y se cruzó de brazos en su típica postura.
-Él no… que decepción- terminó la frase.
-No digas eso- oyó la voz de Bulma a sus espaldas- Es sangre de tu sangre, tu hijo. Ni siquiera… no lo has tocado, ni lo has cargado- dijo más relajada.
Intentó acercarse a él pero de inmediato se alejó de ella quedando al lado de su cama.
-No lo quiero cerca de mí, ALEJALO, no me interesa verlo, no me importa, no…
-Tómalo- dijo Bulma extendiendo al bebé.
-¡NO!- gritó dando un paso hacia atrás.
-Tómalo- volvió a repetir calmada- Vamos, cárgalo- alentó extendiendo una vez más al pequeño.
El príncipe la miró por unos segundos y luego desvió la mirada a su hijo, viéndolo llorar y sacudir sus manitos. Negó de manera lenta con la cabeza aún con sus ojos en él. Bulma estudió cada uno de sus gestos, sus expresiones y vio a través de sus ojos.
-No- dijo con su potente voz.
-Si- contestó ella y en un rápido movimiento se acercó a él y colocó a su hijo en su pecho.
De manera inconsciente Vegeta cerró sus brazos alrededor de él e intentó retroceder, pero chocó con la cama de Bulma y cayó sentado en ella. Bajó su vista y lo encontró con los ojos entreabiertos sobre él, había dejado de llorar. Relajó sus facciones. Comprobó sus ojos azules y el extraño color de cabello… para nada parecía un guerrero de su raza, ¡no tenía nada de él! O eso le pareció.
Lo observó más detenidamente aún, tenía el ceño fruncido y una mirada bastante familiar, su nariz era tan pequeña y la forma de su boca era igual a la de él. Su rostro, era muy similar al de él. Y aunque fuese tan pequeño el parecido era notorio.
No recordaba cuánto tiempo estuvo con su hijo en brazos, no lo sabía, pero desde ese momento algo cambió en él. Pudo notar lo pequeño que era, se veía tan frágil y delicado, no se sintió seguro de tenerlo rodeado con sus fuertes brazos, parecía que iba a romperse.
El bebé estaba con sus manitos extendidas y movía sus piecitos, tirando patadas mientras se quejaba.
Vegeta sintió la necesidad de aproximarlo más a su cuerpo, de sostenerlo firme sobre su pecho y descansar su rostro sobre la frente de Trunks. De tenerlo cerca. ¡Pero qué demonios! Él no era un estúpido, débil y sentimental insecto. ¡¿Qué es lo que lo ocurría?
Sin decir más se puso de pié, devolvió al mocoso con su madre y salió de la enfermiza habitación, sin atreverse a mirar a la odiosa mujer. Entrenar. Eso es lo que haría, entrenar para destrozar a los estúpidos androides, porque él era el Gran Príncipe de todos los saiyajines.
Saliendo del transe apartó la vista de la fotografía y notó unos ojos azules pegados a él. Se miraron y ella sonrió para luego guiñarle un ojo.
-Intrépida, insolente e imprudente mujer- comentó con una media sonrisa.
-Nunca lo supiste, estabas tan concentrado. Estuviste viéndolo media hora, sin exagerar- dijo para luego levantarse y salir del lugar- Traeré algo para comer.
La vio desaparecer por la puerta.
-Papá- dijo sonriéndole ampliamente- ¿Sabes algo? Por un momento creí que no tendría una foto contigo, pero esta es genial. Eres genial, aún más que mamá… pero mejor que no se entere, no le digas nada- terminó divertido y volvió a la foto.
"Eres genial" se repetía el príncipe. "Aún más que mamá, pero no le digas nada"
Tal vez no estaba para nada feliz, estaba enojado, frustrado, no quería al mocoso y miles de cosas más, pero a partir de aquél momento sucedido hace más de ocho años algo se movió en su interior y ya no pudo odiarlo por más que quiso, entonces se odió a sí mismo por ser tan estúpido. Sin embargo, eso era cosa que no quería recordar, se avergonzaba y se odiaba por haberlo odiado, y su vida difícil no era algo con que justificar. Odió lo que ahora más ama, aunque tampoco lo admitía. Trunks sacó lo mejor de él y le demostró ser digno de su sangre. Un verdadero guerrero.
Ay, jamás se imaginó así.
Soy un zombi tratando de subir otro cap. Imagínense, ¡hasta casi me duermo en el baño! JAJAJAJA ni siquiera me acordaba cómo subir un capítulo D: Bueno, les digo eso que les digo siempre: gracias por los reviews y por leer blabla. La próxima les contesto, ahora no creo que mi cerebro pueda procesar información. Me duermo arriba del teclado (?)
¡Ay! Pero tengo unas ganas de hablar, siempre hablo un montón._. No se asusten. ¿Por qué piensan que Vegeta es tan… malote e irresistible para las mujeres? *-* ajá jejeje e.e
Eu, ¡conocí a un chico que es parecido a él! su carácter. Pero no se parece porque es alto.-. muy alto. Pero ya nos peleamos porque tiene un carácter de m* jaja ù.ú Bueno eh… chau? Cuídense y lean mucho:3
