Capítulo 10: La confianza aparece y un poco de miedo regresa


Umi.

Todo el lugar quedó en un profundo silencio.

Un sonido de asombro se escapaba del público en las gradas, la tribuna y el equipo contrario. Tan cerca. Tan cerca, maldita sea.

Mi flecha dio en el noveno espacio de la diana, tan cerca del centro.

—¡¿A caso eres un monstruo?! —Grito con un aire de odio e indignación una de las chicas del otro equipo. —Es imposible que le haya podido dar tan cerca…

Sí que estaba muy sorprendida, bueno, yo también, ¡todo el mundo estaba sorprendido! Es decir, contra todo pronóstico, desde esta distancia logre disparar lo más cerca que he podido del centro en toda mi vida. Era todo un logro. Por desgracia, no era un logro que podía celebrar.

Dirigí mi vista a la tribuna, donde los jueces discutían sobre qué escuela seria la ganadora. Quizá, había algo de esperanza…

Se escuchó un silbato y los jueces tomaron una decisión.

Sus palabras destrozaron el mínimo rastro de esperanza que tenía.

—¡Gana la preparatoria Azanishoka!

El equipo contrario se puso a celebrar, mientras que el nuestro se hundía en la depresión. Todo era mi culpa.

Me quedé estática en mi lugar y solo pude voltear a ver hacia las gradas. La cara de mi padre permanecía neutral, mi madre mostraba una leve sonrisa tratando de animarme, y Kotori… No me atrevía a ver a Kotori.

No puedo creer que haya roto otra promesa.

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Kotori.

Desde que salimos del lugar, Umi-chan no me dirigió la mirada desde que salimos. A nadie en realidad.

Las demás se fueron antes y dijeron que sería mejor que me quedara con Umi-chan. Me dolía verla en ese estado. Sus ojos reflejaban una tristeza que atravesaban mi alma ¿Tanto le importaba esa competencia? Solo era una competencia… Pesé a lo que pudieran opinar los demás de ella, yo seguiría a su lado.

Nos dirigíamos a su casa. La espalda de su papá estaba frente a nosotras junto a la de su mamá, dos figuras recortadas en la luz dorada del sol. Fue una tensión horrible todo el camino. Nadie decía nada, era realmente incómodo. Como si en cualquier momento una bomba fuera a estallar.

Sin previo aviso, su papá hablo sin mirar atrás, mientras caminaba en frente de nosotras.

—Está bien. Lo intentaras de nuevo el próximo año —dijo con una voz serena, pero que resultaba difícil descifrar que otras intensiones guardaba detrás.

Imponente. Esa es la palabra que usaría para describir en este momento al papá de Umi-chan. Sus palabras resonaban como una orden, la cual no había forma alguna de rechazar. De alguna manera, esas palabras me hacían sentir insignificante. Como si fuera una hormiga al lado de un coloso. No podía imaginarme como habrán hecho sentir a Umi-chan tales palabras.

Y la bomba estalló.

Umi-chan, que estaba a mi costado, abrió los ojos y dejo de caminar, apretó los puños y parecía estar reprimiendo la oleada de sentimientos que sentía en el momento.

Sus papás voltearon al notar que dejamos de caminar y lo único que ella dijo fue:

—Que injusto eres, papá. —Y salió corriendo.

—¡Umi! —llamo su mamá.

—¡Umi-chan…!

Por alguna razón, no reaccione al instante. Solo me quede ahí, estática en mi sitio, con la mano levantada intentado alcanzar su figura que cada vez más se alejaba. Me odie a mí misma por no ser capaz de ayudarla. Quería ayudarla, entender por lo que estaba pasando.

Una mueca de tristeza se formó en mi rostro, junto a un vacío que se generaba en mi corazón.

Ryu-san soltó un suspiro y se dirigió a mí.

—Kotori-chan ¿Podrías ir por ella? —Pronunció, mientras sacaba un cigarrillo de su bolsillo—. Solo por esta vez… olvidaremos este pequeño ataque de rebeldía que ha tenido…

Hice caso a sus palabras y fue corriendo en dirección a la que ella había salido.

A pesar del cansancio por el que yo imaginaba que estaba pasando Umi-chan, ella se las ingenió para pasar entre un montón de personas mientras yo seguía su paso.

Llegue a un punto en el que ya no sabía dónde estaba. Solo continúe caminando entre las personas, hasta que la vi.

A tres metros de mí y parecía estar sollozando, probablemente intentando limpiarse las lágrimas que salían de sus ojos. Me destrozaba el corazón el verla así, lo último que quería era verla llorar.

Camine hacia ella sin hacer mucho ruido. No había personas a nuestro alrededor. Parecía que se habían esfumado para este preciso momento.

Estando cerca de ella, observando su espalda, la llame.

—¿Umi-chan?

Ella se sobresaltó, un poco y comenzó a secarse las lágrimas que no dejaban de caer.

—Lo-lo siento, Kotori. No quiero que me veas así… —su voz se quebraba a medida que terminaba de hablar.

—Umi-chan yo… quizá podríamos-

Ella volteó y su mirada se encontró con la mía.

Sus ojos estaban hinchados y le ardían las mejillas.

—Lo siento —se disculpó, y no sé porque—, ahora no estoy de humor para nada. Ni-ni siquiera para una cita —dirigió su mirada hacia el suelo—. Me siento como una idiota.

Con todo lo que había pasado, se me había olvidado lo de la cita. Y la verdad es que eso pasó a ser un asunto secundario en todo esto que estaba sucediendo. «Umi-chan, en estos momentos, lo que menos me importa es la cita. Lo que más me importa eres tú. No me gusta verte así» Es lo que hubiera querido decir, pero no podía.

Enseguida, levanto la mirada, su voz flaqueaba y sus ojos me suplicaban.

—Kotori, llévame a mi casa. Por favor.

Un nudo se me formó en la garganta. No dije nada más, agarré su mano y nos dirigimos a su casa.

Yo iba en la delantera y ella atrás con la cabeza cabizbaja.

En el camino me di cuenta de algo.

Y en un pensamiento no relacionado con el anterior, pregunte.

—Umi-chan, ¿Tanto te importa esa competencia?

Ella asintió.

—Es todo lo que tenía —respondió en voz baja—, lo que siempre quise.

Sus palabras no solo le dolían a ella. También me dolían a mí.

En definitiva, no me quedaría de brazos cruzados. Tenía que hacer algo al respecto.

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Umi.

Los rayos del sol se infiltraban por mi ventana, despertándome de mi sueño… o pesadilla.

Lamentablemente, la pesadilla era real.

Mi madre llego antes de que fuera capaz de levantarme de la cama. No tenía ni idea de que hora era.

—Buenos días —dijo con una sonrisa.

Ella vestía un kimono azul oscuro con un diseño de flores celestes.

—Buenos días…

Era algo inusual. En la mayoría de los casos, ella no venía a despertarme o a venir a verme después de despertarme, ella confiaba en mí. Supongo que es normal por lo que paso ayer y lo que vendrá…

—Madre… —Intente pensar en la manera más educada de preguntarle porque estaba aquí—. ¿Por qué-

Sin dejarme terminar mi pregunta, levanto su mano, mostrando el termómetro que llevaba en ella.

Oh, claro. Esa estúpida fiebre. La causante de todo.

No. La verdad es que, todo es mi culpa.

Mi madre se acercó y me coloco el termómetro en la boca, mientras tocaba mi frente con la palma de su mano y una de las empleadas traía el desayuno.

—Ya veo… —asintió para sí misma con el termómetro en manos— Parece que ya está bajando. Qué bueno, ¿no?

—Sí, que bueno…

Justo ahora… Todo parece una cruel broma del destino. Si es que existe algo como eso…

—¿Se lo vas a decir, ¿verdad? Ella es tu mejor amiga y tu prometida.

Asentí.

—No estoy segura si decírselo hoy…

—Tienes que. No creo que quieras decírselo el mismo día.

Volví asentir, sin darme cuenta estaba presionando los puños contra las sabanas.

—Por cierto —dijo—, ella está aquí.

Esas palabras me descolocaron totalmente.

Me puse tan roja como un tomate y me oculté entre sabanas.

No quería que me viera en este momento. Tenía el cabello hecho un desastre y seguro que mis ojos estaban algo hinchados por lo que había llorado, sin mencionar que estaba en pijama.

—¡¿Aquí?! —pronuncie al borde del grito.

—Sí. Ahora debería estar subiendo las escaleras. ¡Oh, ahí está! Buenos días Kotori-chan.

—¡Buenos días, Sonoda-san! —escuché la melodiosa voz de Kotori y comencé a temblar.

—¡Oh! Cuanta energía desde tan temprano —comentó mi madre.

—¡Umi-chan! ¡Qué haces ahí escondida! ¡Tenemos que salir! —Se acerco e intento separarme de mi suave manta—. ¡Todas están esperando!

—¡Kotori no! ¡Todavía no estoy lista! ¿Eh?

Asomo mi cabeza por la sabana y pregunte:

—¿Todas? ¿A qué te refieres con todas? Es más, ¿A dónde se supone que vamos?

Ella me miro con una sonrisa y sus ojos dorados brillaban con avidez.

—Todas es todas, Umi-chan —declaro orgullosa—. Lo sabrás en su momento. Así que cámbiate rápido que tenemos que irnos. —Sin más que decir, salió disparada hacia el primer piso. Esa actitud me recordó un poco a la Kotori de cinco años.

Mi madre sonrió y yo solté suspiro.

¿Ahora qué sucederá?

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Kotori.

Umi-chan no se espera lo que sucederá.

Ya tenía todo preparado para el día de hoy. No podía quitarme de la cabeza la expresión que tenía Umi-chan el día de ayer, ¡Definitivamente no podía! ¡No gusta verla así, para nada! Así que idee un "plan" para subirle los ánimos. Aunque le diga "plan", en realidad no era uno. Es-es como una cita, pero no es una cita, porque está diseñado en exclusiva para subirle los ánimos. Además, que no soy la única que ira, todas estarán ahí.

Para que este día salga bien, Umi-chan debe solucionar uno de los problemitas que tuvo el día de ayer. Estoy segura que lo hará, porque en verdad lo desea.

Baje las escaleras, cruce la sala —que por alguna razón estaba vacía, algo fuera de costumbre— y salí al borde de la puerta. El resplandor del sol me segó por un momento. Hoy sí que era un día muy brillante.

—¿Cómo te fue, Kotori-chan? —pregunto Honoka-chan.

—En unos minutos debería estar bajando… Solo espero que logre animarse con esto.

—Seguro que lo hará, Kotori-chan. Gracias por hacer esto por Umi-chan nya.

Inclusive se nos unió Rin-chan, quien tuve oportunidad de conocer el día de ayer.

—Rin-chan tiene razón —agregó Nozomi-chan—, gracias por hacer esto. ¿Sabes? Si todo esto resulta bien habrás ganado un punto.

—Jeje ¿Cuántos puntos se supone que tengo? No es nada, en serio. Solo quiero ver a Umi-chan feliz, la Umi-chan de siempre —admití con un poco de rubor—. Espero que esto pueda solucionar la pequeña discusión que tuvieron…

—Sí que lo hará. Las cartas me dicen que ella también quiere reconciliarse —dijo asintiendo, mostrando una carta de tarot que sacó de su bolsillo—. Bueno, aun sin las cartas, sé que quiere reconciliarse.

Le esboce una sonrisa, a todas.

Escuche unos pasos detrás de mí. Gire mi cuerpo y trate de tapar la puerta o al menos que no le prestara atención por un momento.

Ahí venia Umi-chan, bajando las escaleras con la cabeza cabizbaja. Cuando ya estaba cerca de mí, levanto la mirada y yo le sonreí. Coloque mis manos detrás de mi espalda, levante el pecho y la mirada como si fuera un general. Sabía que apenas abriera la boca, Umi-chan se mostraría un poco reacia.

Su mirada seria trataba de ver a través de mí. Mala suerte Umi-chan, no lo lograras. No esta vez.

—¿Qué planeas, Kotori? —pregunto frunciendo el ceño, mientras se acomodaba su abrigo.

—Vamos Umi-chan~ No te pongas así~ Solo intento subirte el ánimo…

Al parecer mis palabras hicieron algo de efecto en ella. Dejo de fruncir el ceño y su expresión se suavizo.

—¿En-en serio?

Asentí. —Ahora vamos, que alguien en especial quiere verte.

Agarré su cálida mano y la guie hasta la entrada. Ella cedió.

Salimos y observe como la sorpresa se manifestó en su rostro.

Estoy segura que ella no se lo esperaba.

Intentó retroceder. No la deje. Apreté su mano más fuerte. Ella me miro con cierto temor en sus ojos y le devolví la mirada llena de determinación.

—Tú puedes, Umi-chan. Sé que puedes.

Nozomi-chan dio un paso al frente y dijo:

—Lo siento, Umi-chan. Eres de las personas más importantes de mi vida, así que por favor, perdóname.

Seguido de eso Umi-chan se lanzó a sus brazos y se dieron un abrazo.

—Yo también lo siento.

Me acomode junto a las demás y observamos la reconciliación de las "hermanas". Todo salió bien, por lo menos la primera parte.

Las dos se separaron y se miraron a los ojos.

Está bien, esto se estaba poniendo un poco raro. También me estaba dando un poco de celos. ¡Yo también quiero que Umi-chan me abrace! ¡Y algo un poco más que eso no estaría mal…!

—Kotori-chan —llamo Hanayo-chan desde atrás mientras me jalaba del abrigo—, ¿Ahora a dónde vamos?

—Si nya. Nos llamaste aquí, pero tampoco nos dijiste a donde ibamos nya.

—Fufufu, Hanayo-chan, Rin-chan. En realidad, ustedes, y obviamente Umi-chan, son las únicas a las que no les informe de a dónde íbamos.

—¿Y nosotras porque nya?

—Ya lo sabrás… Ahora vámonos que las demás también deben estar esperando.

—¿Las demás? Kotori, ¿Cuántas personas llamaste? —pregunto Umi-chan.

—Bu-bueno…

—Hola. —Saludo Eli-chan sin muchos ánimos y manera cortante. Olvide que ella no es muy sociable con personas desconocidas. Fue idea de Nozomi-chan invitarla. No era una mala idea, hasta que recordé la conversación que tuve con Ryu-san.

—Elicchi deberías mostrar tus modales, como buena presidenta del consejo estudiantil que eres.

—La-la única razón por la que vine fue porque me invitaste —contesto con un bufido y las mejillas rosadas, enseguida abrió los ojos al ver a Umi-chan—. Nos volvemos a ver, Umi.

—No esperaba verte aquí, Eli —contesto con una tenue sonrisa.

Algo no andaba bien… Parecía que, entre las dos, cuando se miraban salían chispas… Pero al contrario de Eli-chan, las chispas de Umi-chan carecían de la misma potencia y creo que la rusa lo notó.

Estoy segura que ellas no conocen la familia que hay detrás de la otra. Para evitar posibles problemas (Y una posible guerra entre mafias) tratare de evitar que toquen ese tema.

—¿Quiere que le compre un jugo, Tsubasa-sama? —pregunto Nico-chan con brillo en los ojos a la invitada de Honoka-chan.

—Está bien, pero asegúrate que sea el de caja. No me llevo bien con las latas.

—¡Por supuesto! —contesto con un saludo de militar y salió corriendo como un rayo en busca de la maquina dispensadora más cercana.

—¡Al fin llegaron! —Exclamo la chica de uniforme blanco, cabello corto castaño y gafas negras—. Mi nombre es Kira Tsubasa y voy a la preparatoria UTX. Mucho gusto. —Levanto su mano para que la estrechara.

—Jeje, mucho gusto… —Se veía como una persona muy extravagante a mis ojos.

—Tú debes ser Kotori —se levantó las gafas, revelando sus verdes ojos como esmeraldas y sonrió—. Mi pancito me hablo mucho sobre ti.

—¿Pancito?

—¡Tsu-chan! ¡Te-te dije que no me llamaras así delante de las demás! —se quejó Honoka-chan, jalando a su novia con un gran rubor en la cara.

—Yo también te dije lo mismo cuando te presenté a mis amigas. Y ahora no dejan de molestarme…

—Lo-lo siento… Es que me es muy natural llamarte así…

—No te preocupes. De hecho me gusta que me llames así. Mi pancito~ —respondió apretándole con cuidado la mejilla derecha.

—Y tú debes ser Umi-chan —dijo mirando a la mencionada, para después acercarse a ella y estrecharle la mano.

Había algo raro entre esas dos. Cierto "ambiente". Es raro de describir, pero era como una sensación en la que sabias que algo iba a suceder.

Umi-chan la miro dudosa, pero termino estrechando su mano con una sonrisa. Quizá ella también tuvo esa sensación.

—¿Eres amiga de Honoka?

—Soy su novia.

Me pareció escuchar un crujido y música rock.

Por alguna razón, Nozomi-chan le tapó los oídos a Eli-chan.

—… Lo siento, creo que escuche mal. Es imposible que Honoka tenga novia… —murmuró.

—Umi-chan~ mejor vayamos entrando~ —le agarre de los hombros y la aleje antes que esa posible conversación le fundiera el cerebro. Por más que increíble que sonara, era verdad. Honoka-chan tenía novia. Después se lo explicare…

Hanayo-chan se asomó por mi espalda junto a Rin-chan.

—Ne, ne, Kotori-chan…

—¿Sí?

—La razón porque no nos dijiste...

—A dónde íbamos nya…

—Era porque esto es…

—Un parque de diversiones nya…

—En efecto —respondí.

Como si esas palabras fueran el anuncio del inicio de una fiesta, las dos saltaron de alegría.

—¡Lo sabía Kayochin! ¡Mis ojos no me engañaban nya!

—¡Tenias razón, Rin-chan! ¡Entremos!

Y con las manos alzadas, las dos entraron al lugar sin pagar la entrada…

—¡Oigan tienen que pagar su entrada! —grito el señor de la caja en dirección a ellas y después de unos segundos, un policía obeso comenzó a perseguirlas.

Le di al señor el dinero y entre junto a Umi-chan y las demás. Umi-chan todavía murmuraba que era imposible que Honoka-chan tuviera novia.

Tuve la sensación que olvidábamos algo a medida que nos adentramos en el parque. Pero, ¿Qué era?

—¡Tsubasa-sama! ¡Ya traje su jugo en cajita! ¿Are?

Habíamos perdido a dos personas desde que entramos.

Esa era la razón por la que no quería decirle a Hanayo-chan y Rin-chan a dónde íbamos. La primera siempre se emociona con los parques de diversiones, a un nivel casi comparable con su fanatismo por las idols. Rin-chan no podía ser diferente por lo que me dijo Nozomi-chan. Por lo menos, se enteraron cuando llegamos. No quiero imaginar qué clase de desastre hubieran causado de camino aquí si les decíamos a donde íbamos.

Ahora solo quedábamos: Yo, Umi-chan, Honoka-chan, Tsubasa-san, Eli-chan y Nozomi-chan.

—Kotori. ¿Esta era tu idea? —me preguntó Umi-chan.

Asentí con alegría.

—Así que trata de divertirte Umi-chan, ¿De acuerdo?

—E-está bien… Gracias… —respondió y sus mejillas adoptaron cierto sonrojo. Se veía tan linda. No pudo evitar pegarme a su brazo.

—Por cierto —hablo Eli-chan—, ¿Deberíamos ir en grupo o cada una se va por su lado?

—¿A caso Elicchi quiere pasar un rato a solas conmigo? Tranquila, te haré sentir bien como la última vez.

Eli-chan y Umi-chan se sonrojaron.

—¡No-no me refería a eso Nozomi! Solo era una pregunta… ¡Y sabes que no me gustan esa clase de bromas!

—Eli-chan —dije—, ¿Por algo las invitamos a todas? ¿No? Es más divertido si vamos todas en grupo~

Ante mi respuesta, Eli-chan abrió los ojos y esbozo una sonrisa que no mostraba desde que empezó el día. Al parecer mis palabras causaron cierto impacto en ella.

—Sí, tienes razón…

—¿A dónde deberíamos ir primero, Kotori? —preguntó Umi-chan.

—Mmm… Elige tú Umi-chan. Al fin y al cabo, eres la razón por la que hicimos todo esto.

—¡¿Yo?! L-la verdad es que nunca antes había venido a un lugar como este…

—¡Eso es mentira! Cuando éramos pequeñas, me acuerdo que íbamos a una feria que no estaba tan lejos de nuestras casas. Lo recuerdo bien porque ahí fue donde ganaste un peluche de conejo para mí~

—Una pequeña feria es muy diferente a un gran parque de diversiones… ¡¿Y aun conservas el peluche?! Me sorprende que lo recuerdes.

—¡P-por supuesto! —mentí—. ¿Y a que te refieres con eso?

Cuando Umi-chan se fue, conserve ese conejo de peluche durante unos meses. Simplemente el peluche desapareció. Lo busqué por toda la casa y nunca lo encontré. Nunca salía afuera con el así que era muy probable que se haya perdido en la casa. Mis papás al verme triste quisieron comprarme uno, pero no era lo mismo. No, no lo era.

—No-no es nada…

—Mmmm…

—¿Ya decidieron a qué lugar iremos? Desde que llegamos al centro del parque no nos hemos movidos por unos siete minutos —recordó Tsubasa-san.

—¿Y si vamos a ese paseo en balsa donde van las parejas? ¡Eso sería muy romántico! ¡Vamos Tsu-chan!

—Esa… no es una mala idea, pancito —dijo mientras se lamia los labios.

—¡Es una mala idea!

—¡Es indecente!

Gritaron Eli-chan y Umi-chan. En mi opinión, no era una mala idea…

—Tenías razón pancito. Sí que Umi-chan es un poco densa. Quizá pueda darle algunos consejos.

—¿A-a qué te refieres?

—¿Sabes? Hagamos algo interesante —declaro Tsubasa-san—. Ya que Umi-chan no se puede decidir a donde ir. Vayamos ahí —señalo con el dedo la entrada a una carpa con la leyenda de: Reto de parejas.

—¿Qué se supone que es eso?

—Al parecer, es como una casa embrujada. El asunto es que en parejas de dos tienen que atravesar los tres niveles de la carpa y los ganadores recibirán un premio.

—Como era de esperarse de Nozomi-chan —dije—. ¡Utilizo el poder de las cartas para saberlo!

—Lamentablemente no. Esta vez utilice el poder del internet —alzó su celular para que todos podamos alabarlo.

—¿Y bien? ¿Qué les parece? Podemos ir ahí para empezar. Y para hacer un poco más picante el asunto, podemos poner un castigo. La pareja ganadora le puede poner un castigo a la perdedora. Por supuesto, Eli-san y Nozomi-san también participaran.

—¿Lo haremos?

—Por supuesto que si Elicchi.

—¡Me encanta la idea! —exclamo Honoka-chan lanzándose en un abrazo a Tsubasa-san.

—¡A mi igual!

—¿Qué dices, Umi-chan? ¿O tienes miedo? —provocó Tsubasa-san.

—Me parece perfecto. Esto es un reto Kira Tsubasa.

En sus ojos ardían llamas avivadas por la competencia y en cuestión de segundos, empezaron a correr hacia la carpa de aspecto tenebroso.

—¡Vamos Kotori!

—¡Vamos Honoka!

—¡Esto será divertido, Kotori-chan! —me dijo Honoka-chan mientras caminábamos hacia la carpa.

—¡Sí!

Honoka-chan y Nozomi-chan se adelantaron y entraron al lugar. Sentí que alguien me tocaba el hombro y volteé en su dirección. Era Eli-chan. Mi cuerpo se tensó por un momento. Sus ojos celestes analizaban cada movimiento mío.

—¿Sabes Kotori? Has cambiado.

Esas palabras me tomaron por sorpresa.

¿Yo? ¿Cambiar? ¿A qué se refería con eso? He estado actuando normal o eso me parece…

—N-no te entiendo Eli-chan.

—Me parece que en el pasado no hubieras hecho algo así por nadie. Es decir, reunirnos a todas. Es un poco… sorprendente. ¿Sabes? Siempre creí que tú y yo nos parecíamos, un poquito. Pero, has cambiado bastante desde que llego Umi. Te veo más confiada y decidida, en especial hoy. Ella debe ser alguien muy importante para ti.

En definitiva, era así. En el pasado nunca habría hecho algo como esto. Reunir a todas. Y creo que sería porque me faltaba algo de confianza. Esa confianza llego junto a Umi-chan y prueba de ello es lo que hice hoy por ella. Creo que nunca me había puesto a pensar en lo mucho que me importa ella. Por Umi-chan hice todo esto.

—Sí, tienes razón. Sin ella, mi mundo estaría incompleto —No me había dado cuenta de lo incompleto que había estado mi mundo hasta que ella regreso—. La quiero mucho.

Mi primera amiga. Mi mejor amiga. El amor de mi vida. Mi prometida.

Lo intente, pero no lo logre. Inevitablemente, mis labios se curvaron en una sonrisa tras decir esas palabras.

Caminamos hacia la carpa. Creo que Eli-chan me sonrío en el camino. No lo sé. Estaba concentrada mirando al frente, dirigiéndome hacia donde estaba Umi-chan.

El lugar estaba oscuro, las paredes eran de un morado oscuro y el piso eran losetas de plástico color negro. Ni bien entramos, al frente nuestro había tres puertas color chocolate que lo más probable es que nos llevaran por caminos diferentes. Aunque el lugar era una carpa (Una muy grande, por cierto), este "salón principal" era un espacio muy reducido con apenas espacio para nosotras seis.

Todas estaban agrupadas en frente de la puerta, esperándonos.

—¿Qué es esto? —pregunte acercándome junto a Eli-chan.

—Es el desafío máximo —respondió Tsubasa-san con una sonrisa y brillo en los ojos—. Como acordamos, el primero en salir de este lugar ganará y podrá ponerle un castigo a la pareja perdedora.

Trague saliva tras escuchar sus palabras. ¿Qué clase de castigo podría ponernos Tsubasa-san? Me imagino que Nozomi-chan nos pondría uno para burlarse de Umi-chan, pero ella… Ni idea. Su mente es un misterio y su mirada inquebrantable. Como era de esperarse de una de las school idol del momento.

—Muy bien —hablo la dueña de la devoradora de pan—, yo y Honoka iremos por la puerta de la izquierda, porque yo llegue primera y me dejaron esperando un buen rato en la entrada del parque. Eli-san y Nozomi-san irán por la del medio, porque Eli-san fue la segunda en llegar. Y Kotori y Umi-chan, usaran la de la derecha. ¿Todo están de acuerdo?

A todas nos pareció bastante justo. Tampoco es que tenga tanta importancia porque puerta iremos ¿O sí?

Mi corazón se aceleró un poco por lo que nos deparaba detrás de esa puerta. Me aferre a Umi-chan y observe como ella extendía su brazo hacia el plateado pomo de la puerta. Brillaba bajo la tenue luz del techo.

Agarro el pomo y jalo la puerta hacia adelante, emitiendo un rechinido que estremeció mi cuerpo y rasgo mis oídos.

La prueba había comenzado.

Era como una mansión embrujada. Un recorrido, sería la mejor palabra para describirlo. Como las pruebas de valentía que hacemos en las excursiones escolares.

El suelo ya no era de losas sino de césped, césped artificial que lucía muy real. A nuestro alrededor se esparcía una neblina que nos hubiera hecho pensar que era imposible pasar a través de ella, si no fuera por unas farolas que indicaban el camino hacia la salida.

Al frente nuestro había un cartel que decía:

"Sigan las farolas y sobrevivan a los monstruos. Necesitaran esto" Esto último señalaba con una flecha hacia el suelo donde había una de estas lámparas de mano antiguas que funcionan con aceite. Aunque de aceite no tenía nada, porque adentro tenía una bombilla. En este caso, ¿la apariencia es lo que importaba?

Umi-chan agarro la lámpara sin dudar, mientras yo me aferraba más a su brazo y comenzamos a avanzar hacia las farolas.

Nos adentrábamos cada vez más en el recorrido y este comenzaba a asemejarse a una jungla. Una jungla azulada y llena de lianas. Encima de nuestras cabezas se encontraba un cielo estrellado, que obviamente era falso.

Mientras que Umi-chan llevaba la situación bastante bien, por no decir que parecía una roca frente a todo lo que íbamos viendo; yo, por mi parte, era un manojo de nervios. Siempre lo he sido. Solo por esta vez intente no ser tan miedosa, por Umi-chan. Digamos que no me salió muy bien…

Caminamos en línea recta, siguiendo las farolas. Sin embargo, las dos nos detuvimos al encontrarnos con nuestro primer obstáculo. Una cabaña. Estaba hecha de madera muy maltratada por el tiempo, cubierta de telarañas y se escuchaban ruidos adentro de esta.

—¿De-deberíamos seguir? —pregunte nerviosa.

—¡Por supuesto que sí! Solo debemos pasar de esta, mas no entraremos. Apresurémonos antes que Honoka y Tsuabasa lo hagan. Vamos, Kotori.

Agarro mi mano y apresuramos el paso. Estando con Umi-chan me sentía más segura. Protegida. Aunque a veces es inevitable llevarse un buen susto.

Un golpe se escuchó, justo cuando estábamos en frente del umbral de la cabaña. Un golpe contra la puerta, el cual fue aumentando con forme pasaban los segundos.

Ninguna se lo espero y nos quedamos congeladas, observando lo que se avecinaba.

Agarre con más fuerza la mano de Umi-chan.

La puerta se abrió de golpe, librando consigo un olor pútrido y la imagen de un zombie se mostró ante nosotras. Tenía la piel en un tono grisáceo, la ropa rasgada, cojeaba, el ojo derecho le colgaba de la cara y sangre escurría por todas las heridas abiertas que tenía por el cuerpo.

No me asuste. De hecho, era muy gracioso ver como caminaba tan lento hacia nosotras.

De pronto, el zombie cayó de rodillas. Su cabeza se desprendió de su cuerpo y rodo hasta mí, chocando con mi bota.

Tarde unos segundos en procesar todo. Su cabeza todavía se movía, podía ver los pútridos interiores de su cuello y su ojo sin vida observándome.

Solté un grito y salte encima de Umi-chan.

—¡Umi-chan sácame de aquí por favor! ¡Ay no, ay no, que asco!

—¡Kotori tranquilízate! De seguro solo es un robot o algo por el estilo ¡Si te sigues moviendo te vas a lastimar!

—¡Entonces sácame de aquí!

Umi-chan decidió hacer caso a mis desesperados pedidos y salió corriendo del lugar llevándome en brazos.

No tengo más que decir. Tenía tanta vergüenza que no me despegue del pecho de Umi-chan en todo el camino. ¡Es que se veía tan real! De tan solo recordar su cabeza decapitada, mirándome con su único ojo hace que mi cara se ponga verde…

Sin que me lo esperara, Umi-chan comenzó a reírse.

—¡¿D-de que te ríes?!

—L-lo siento jaja… Es solo que, siempre fuiste una miedosa Kotori.

—Cla-claro que no…

—Estas mintiendo. Aún recuerdo cuando eras pequeña y pensabas que había un monstruo en tu armario. Estabas tan aterrada que fuiste a mi casa a dormir conmigo.

Me sonroje. Es increíble que aun recuerde eso.

—P-pues tú también eras una miedosa ¡Cuando dormimos en mi cuarto para enfrentar al monstruo, tú también estabas temblando!

—¿A si?

—¡Si!

—P-pues no lo recuerdo…

—¡Ay, que conveniente!

Nos miramos un momento y después comenzamos a reír. Nuestras risas inundaron el desolador lugar en el que estábamos. Lo cual era extraño. Dos chicas riéndose en medio de un lugar tan aterrador como ese ¿Cómo podía ser normal? Pero, lo era. Para nosotras. Y eso estaba bien.

Umi-chan me bajo de sus brazos y volví a posicionarme en el suelo. Lo cual no me agrado del todo, porque, quizá, un poco, en el fondo, quería que continuara llevándome en sus brazos durante todo el recorrido. Eso no habría estado mal.

Sin embargo, después de que volviera a tener los pies sobre la tierra. Umi-chan agarro mi mano con gentileza, me miro y dijo:

—Vamos.

Asentí y seguimos caminando hacia la salida. No era lo mismo que ser cargada por sus brazos, aunque, de alguna manera, era igual de reconfortante.

En el camino nos encontramos con diversos monstruos como el hombre lobo, vampiros (Grises, calvos y de ojos amarillos) y uno que otro alienígena verde, delgado y de cabeza grande. Me impresiono la facilidad que tenía el lugar para cambiar de atmosfera. En cuestión de segundos habíamos pasado de una jungla a una nave espacial, un cementerio y un acuario, donde vimos un tiburón enorme de cerca de quince metros. Obviamente era falso, diría que era una pantalla, aunque se veía muy real. Al igual que el zombie.

Algo inquietante pasó llegando a la salida. De un momento a otro, sentí el deseo de mirar atrás. Al hacerlo, observe una alcantarilla por la que habíamos pasado. Esta se movió, liberándose de su tapa y de ahí, dos orbes morados brillaron entre las sombras, observe con más atención y se trataba de un payaso o una payasa. Rostro blanco, nariz azul y labios pintados del mismo color, con una melena azulada en cola de caballo. Me guiño el ojo y volvió a los interiores de la alcantarilla, cerrando la tapa.

Una gota de sudor pasó por mi frente.

Suerte que no se acercó más. No hubiera querido que Umi-chan sea testigo de mi coulrofobia.

Había pasado algo muy extraño que no tarde en olvidar.

Termino el camino lleno de farolas y encontramos la puerta de la salida.

Una puerta de color marrón con una placa dorada que tenía el número "217".

—Según Nozomi-chan, el lugar se divide en tres niveles. Entonces, lo que este al otro lado de esta puerta debe ser el segundo nivel.

Termine de decir esas palabras y Umi-chan se encamino hacia la puerta con la intención de abrirla. Sin embargo, me puse en medio para que no pudiera hacerlo.

—¿Kotori? ¿Qué estás haciendo? Si no nos apresuramos Tsubasa nos va a llevar la delantera.

—Esta vez me toca abrir la puerta.

—¿Qué?

—La última vez tú abriste la puerta. Esta vez me toca a mí.

A decir verdad, me sentía un poco mal de que Umi-chan viera esa faceta tan miedosa de mí. Quería demostrarle que, aunque me costara, yo también puedo ser valiente.

Sí, estaba siendo un poco egoísta.

Ella soltó un suspiro y accedió.

—A veces creo que te consiento demasiado.

—Pero así me quieres ¿no? —Esboce una sonrisa.

—Sí. Definitivamente.

Mi mano izquierda sostenía la de Umi-chan y la derecha se encaminaba a abrir los interiores de aquella puerta.

En el dorado pomo ya se encontraba mi mano. Estaba frio. Lo gire hacia la derecha y a medida que se iba abriendo el espacio, una luz blanquecina deslumbraba nuestro alrededor.

Me vi obligada a cerrar los ojos.

Mi visión se aclaraba y lo primero que vi fue mi reflejo y el Umi-chan. Nuestro reflejo estaba distorsionado, éramos mucho más altas de cómo lo éramos en realidad. Y ese reflejo no era el único que nos hacía ver de manera extraña. Pues no era el único en el lugar.

Estábamos en una habitación de los espejos o algo así…

Por todo el lugar había espejos de diferentes formas y tamaños.

El recorrido fue mucho más sencillo que el anterior. No había ningún monstruo o algo por el estilo. Por lo cual solo debíamos encontrar la siguiente puerta.

Caminamos durante unos minutos, cuando nos topamos con un espejo normal. Este no distorsionaba nuestra imagen de alguna manera. Solo era nuestro reflejo. Y al vernos en ese espejo, me hizo ser más consciente del transcurso del tiempo.

Umi-chan llevaba un abrigo color beige y, de bajo, una blusa blanca, junto a una falda azul, medias negras y unos botines. Por mi parte yo usaba un abrigo blanco y una bufanda roja, falda negra y unas botas australianas. El viento ya estaba corriendo por esta época del año. Otoño.

Sí que han pasado muchas cosas desde que Umi-chan llego. Mucho ha cambiado. Pero sin duda, lo mejor es que ella ha vuelto.

Aunque el recorrido fue sencillo, me sentía muy intranquila en ese lugar. No dejaba de tener la sensación de que estaba siendo observada desde lejos. Pero hasta ahí se quedó eso, en una sensación.

En cuestión de minutos pasamos todo el recorrido de los espejos y pasamos a la siguiente puerta. Era una puerta de color amarillo eléctrico con una enorme rasgadura en forma de signo de interrogación. Como si un animal hubiera arañado la puerta con sus garras.

Esta vez, abrimos juntas la puerta.

Nuestro último desafió era… un laberinto.

Paredes amarillas de casi dos metros se erguían frente a nosotras, retorciéndose y haciendo más indescifrable su recorrido.

Umi-chan me dijo que continuemos y en el proceso encontraríamos la salida. Pero algo no me cuadraba a mí del todo. El lugar se veía bastante extenso desde donde nos encontrábamos. Mucho tiempo nos tomaría encontrar la salida y para ese entonces era probable que las demás se adelantaran. Y como dije algo no me cuadraba. Esto debía tener su truco.

—Umi-chan.

—¿Qué pasa, Kotori?

—Estas paredes deben medir como dos metros ¿Verdad?

—Pues, ahora que lo dices… tienes razón.

—¿Crees que podamos ver la salida desde arriba?

—No seas ridícula, kotori. Está claro que las personas que diseñaron este lugar se tomaron la molestia de tomar todas las medidas necesarias para que las personas no hagan trampas y por eso-

—Me pareció ver la cabellera de Honoka-chan asomarse por arriba...

—¡¿Qué?! ¡Hay no, hay no! ¡¿Qué-qué vamos a hacer?!

—Quizá, si uno de las dos sube, podamos ver el camino a la salida.

—B-bien, entonces ¿quién debería subir? Y-o estoy usando falda, así que...

—Umi-chan yo también estoy usando falda. Además, yo no tengo tanta fuerza como para cargar a una persona. Es decir, tendrás que cargarme~

—S-sí. Tienes razón.

Enseguida, ella se puso de cuclillas y me subí a su cuello.

—No te atrevas a voltear~ —dije burlándome de ella.

—¡N-no lo haré!

Cuando Umi-chan se levantó, me tambaleé por un momento, pero logré estabilizarme.

Era increíble, se podía ver toda la inmensidad del laberinto, incluyendo la salida. También a cierta persona que nombre antes...

—¡Honoka-chan! ¡Es ella!

Ella me escuchó, dirigiendo su mirada hacia mí y ensanchando sus ojos en el acto.

—¡Ahh! ¡Es Kotori-chan! ¡Tsu-chan, apresura el paso!

Tras decir eso, ella, digo ellas, comenzaron a avanzar más rápido que antes.

—¡Umi-chan ve de frente y luego a la derecha!

—¡Entendido!

Y así, comenzamos una carrera digna de un maratón para ver qué pareja sería capaz de hacerse con la victoria.

Honoka-chan y Tsubasa-san iban en la delantera. Ya nos faltaba poco para alcanzarlas.

Umi-chan corría muy rápido. Tan rápido que, si no fuera por la distancia que nos separaba, hubiera creído que las rebasaría en menos de tres segundos. Sin embargo, no era así.

Luego de tres segundos, alguien tropezó.

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Reviews:

Pilemimo: Veo que todos tienen la misma corazonada jeje, quizá no se equivoquen… Lo que le preocupa lo sabrás en el siguiente capítulo, así que ándese a leer Uwu Es bueno saber que le gusten mis actualizaciones n.n Por cierto, ya está en desarrollo en NozoUmi :D

Doge meme: Lamento decirte que te equivocaste con tu teoría conspirativa u.u Las cosas se pondrán tensas, entre todas… Bueno ya que te equivocaste con tu teoría conspirativa, te invito a hacer otra n.n ¿Quién se tropezó? Si adivinas te daré un premio uwu

Krishellsolis: Quizá lo de caos y destrucción sea un poco exagerado jeje… Aunque quizá haya una que otra explosión 7u7r Me pregunto qué pensaras al leer el siguiente capítulo (¿?)

Jaydisita8709: Espero que no te hayas muerto antes de leer este capítulo D: Jeje lamento la demora u.u Tendremos que esperar un poco para lo de la obra, lamentablemente… Me alegra saber que te ha gustado tanto como para dejar una review a las cuatro de mañana o.o Se agradece mucho n.n

Yqueyolera: Me causo mucha gracia tu comentario xD, es decir, son rusos y tienen apellido japonés xD, creo que tengo una explicación para eso, así que tu tranquila :3. Finalmente, aquí tienes dos capítulos ;)

Danaelchan: Finalmente llego el capítulo, bueno dos capítulos. Esas confirmaciones quizá lleguen en próximos capítulos. Saludos uwu

SilentDrago: Quien sabe… Aunque creo que di unos guiños en capítulos pasados en los cuales se puede saber más sobre eso. Para Kotori, Umi siempre será la numero uno n.n. Me ha comenzado a gustar eso de los juegos de palabras, principalmente porque ya no me gustan cuando los títulos son muy obvios. Aunque creo que prefiero que los títulos tengan un significado de trasfondo al igual que una escena. Saludos.