He estado en temporada de exámenes. Mis maestros los ponen cuando les da la gana ._. muchos terminaron ya la semana pasada y yo tendré el último este lunes. No he estudiado para ese aún. Oh bueno.
El hecho es que he estado ocupada y es por eso que tardé tanto en escribir este capítulo, pero ya está.
Hay mucho Nakamaship en este capítulo, pero me ocupé de agregar la parte de ZoRo correspondiente, aunque no es tan fuerte como en el capítulo pasado quiero pensar que es más significativo. Irá tomando más forma pronto, pues manejar la historia es de por sí bastante complicado. No me quejo, es mi reto personal y pienso superarlo.
Disc. One Piece no es mío, yo solo tomo prestados los personajes de Oda sama (*-*) para escribir mis loqueras.
Espero que les agrade.
Free World Now
Capítulo 2: Estrellas falsas
Para cuando Zoro llegó a la casa, todo estaba bastante quieto, contrario a lo que él hubiera esperado. Además de todo, quizás tuvo que ver en algo el hecho de que se tardó mucho más de lo que había planeado en llegar porque al tomar el subterráneo se equivocó de estación, tuvo que caminar y su escasa ubicación espacial no resultó muy buena para tales circunstancias.
Entró y se encontró con toda quietud, como antes, pero con la diferencia de que todos sus amigos, excepto Luffy, se encontraban sentados en la sala de la televisión, brazos cruzados, vista en el suelo, y una expresión derrotada y compartida que dirigieron hacia él cuando lo escucharon entrar.
-Vaya marimo, ¿Por qué no mejor esperaste hasta mañana, eh? ¿Pasaste a hacer las compras o algo?
Aunque Sanji trataba de ser cortante y burlón como siempre, a Zoro no se le pasó que a cada calada que le daba a su cigarrillo sus manos parecían más tensas y pálidas.
-Cállate- le dijo con calma y prefirió dirigirse a Franky, que estaba en el otro sillón- ¿qué pasó con Luffy?
Franky suspiró y torció un poco los labios.
-Tuve que noquearlo. El muchacho se puso como loco, apenas pudimos controlarlo.
Chopper yacía en otro sillón junto a Ussop, los dos luciendo de lo más cansados y tristes, uno recargado en el otro.
-Ahora duerme. Creímos que si llegabas a tiempo quizás podrías controlarlo, pero simplemente era demasiado peligroso dejarlo así por más tiempo, ya sabes cómo se pone.
-Sí. Entiendo.
Zoro y Luffy habían sido los mejores amigos desde hacía ya un tiempo. En ese entonces Sabo, uno de los hermanos de Luffy, ya había fallecido, y Ace lamentablemente no podía ponerle tanta atención como él hubiera deseado. Cuando Zoro apareció en su vida se convirtió en su compañero y confidente. Él, con su actitud seria y grave, complementó muy bien la natural despreocupación y alegría del joven, cuya máxima distracción durante un tiempo fue arreglárselas para hacer al joven espadachín sonreír o cuando menos abandonar esa pose ruda que siempre tenía.
De ahí que creciera entre ellos un lazo tan fuerte y por ende, que Zoro fuera –junto con Ace- el único que podía tranquilizarlo y mantenerlo quieto en cualquiera de sus lapsus.
Las circunstancias aún no eran claras para Zoro pero Franky no tardó en ponerlo al corriente. Habían pasado la noticia por la televisión en la mañana, mientras Luffy se preparaba para ir a la escuela, y todos escucharon de qué se trataba. Se puso furioso, como nunca lo habían visto, y se empeñó en salir a buscar a su hermano. ¿Qué pensaba hacer? Probablemente ni él mismo tenía una idea demasiado clara, lo cierto era que su comportamiento alarmó a sus amigos, que hicieron todo lo que estuvo en sus manos para controlarlo.
Fue entonces que se dieron cuenta de que Zoro no había vuelto en toda la noche. Él hubiera sido el primero en darse cuenta de lo que pasaba.
Cuando Sanji le habló por teléfono la situación era crítica, y finalmente decidieron que no podían esperarlo por mucho tiempo más.
Franky lo inmovilizó con una llave y le torció un poco el cuello, lo justo para que el alterado muchacho se quedara dormido por un buen rato.
-¡Ni siquiera es seguro lo de Ace!- intervino Ussop de pronto- Ya saben cómo se las gasta el gobierno. También dijeron que habían ejecutado a Dragon-san y ahí lo tienen, vivito y coleando y además liderando toda la revolución- su argumento era totalmente válido. Todos los presentes sabían que aquello era verdad. Un intento del gobierno para darle a la población esa falsa sensación de seguridad y de que los "enemigos de la paz" estaban siendo abatidos. Pero ellos debían saber perfectamente que si ponían las manos sobre uno solo de los cabellos de Ace tendrían que vérselas con Dragon y todo su poder. No asesinarían a Ace, a menos que necesitaran muy desesperadamente dar una muestra de credibilidad para la población.
-No creo que Garp san permita que le hagan daño, tampoco- razonó Brook, afinando su violín. Sanji asintió.
-No dudo que el viejo esté moviendo sus influencias para ayudar a Ace- opinó el rubio- si no para sacarlo, cuando menos para conseguir que le den trato preferente en la prisión. A ese hombre no se le escapa nada.
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La habitación estaba en penumbra cuando Zoro entró, lo más silenciosamente que pudo. El sombrero de paja de Luffy estaba colgado en un perchero de madera mientras el moreno reposaba en la cama.
A Zoro le llamó la atención que estuviera en una posición tan normal. Todo su cuerpo recto y bien distribuido sobre la cama. Normalmente, cuando dormía, se hacía un ovillo y se revolvía una y otra vez en las sábanas. Tanta quietud al dormir solo se veía en él cuando enfermaba o cuando estaba muy triste. La imagen que ofrecía a los ojos de Zoro era desalentadora, por decir lo mínimo.
Se acercó a su lado, y aunque lamentaba sacarlo de su sueño –se veía muy tranquilo, para variar- le puso una mano en el pecho y lo movió ligeramente.
Los párpados cerrados de Luffy temblaron un poco antes de que los abriera, lenta y pesadamente. Finalmente pudieron enfocar a Zoro, y al hacerlo volvió a la realidad de una manera tan abrupta que se incorporó de golpe, formando un ángulo recto con su espalda y la cama. Zoro le puso una mano en el hombro para mantenerlo donde estaba.
-Tranquilo, Luffy, escúchame.
-¡Ace!
-Ace está bien, Ussop se está comunicando con sus contactos para asegurarse de que lo de la sentencia es real –Luffy abrió mucho sus ojos, y finalmente volteó su mirada al suelo, como si repentinamente se diera cuenta de algo. Era verdad. Lo comprendía; nunca debía confiar en ese gobierno, en que lo que dijeran fuera verdad. Volvió a mirar a Zoro.
-Está encerrado. Sigue encerrado allí y es culpa mía.
-Claro que no. Tú sabes que no es tu culpa- trató de reconfortarlo, pero no encontró las palabras para hacerlo, y cuando al fin encontró algunas buenas, su tono sonó descortés y desconsiderado, como siempre.
-Pero si yo…si yo fuera…
-Cállate- le dijo una vez más, con firmeza-. Escucha, yo lo veo así: no puedes ponerte en evidencia, para cómo van las cosas. Sin ti ésta división se iría al demonio y solo meterías a Dragon en problemas y también a Ace. Cualquier golpe que demos debería ser muy bien planeado.
Luffy contuvo las lágrimas. Lo que Zoro decía era verdad pero…Ace era su hermano. Su corazón dolía de solo pensar en la posibilidad de perderlo. Sabía que Zoro tenía razón, pero simplemente rogaba porque hubiera una forma, que hubiera una salida.
-Por otro lado, Ace es tu hermano y estás en tu legítimo derecho de ir en su ayuda si lo crees necesario. Tal vez no sea lo más sensato pero puede que desde tu perspectiva sea lo correcto, y estoy tratando de ponerme en tu lugar. Sin importar lo que decidas yo te apoyaré, como siempre- repuso el espadachín después de un momento- si crees que vale la pena jugártela por Ace, aquí me tienes.
Luffy sintió su mano en el hombro y la sinceridad en sus palabras. Zoro hablaba con la verdad. Él lo sabía, nunca lo dejaría solo porque su lealtad estaba con él.
Lo pensó y lo consideró, aunque era realmente raro que de hecho lo hiciera. No estaban muy fuertes en ese momento y tal como le había dicho a su hermano, hacía mucho que no tenía noticias de su papá. Sabía que a estas alturas, cualquier paso en falso podría arruinar los planes que apenas estaban tomando algo de forma. La decisión fue difícil.
Miró a Zoro.
-¿Hablaste con las chicas?
-Solo me encontré con una de ellas. Acordamos en que las veríamos hoy en la noche, claro, si estás interesado.
Después de unos segundos de profundo silencio, Luffy asintió.
-Las veremos.
Zoro bufó mientras se pasaba las manos por la cara, y justo en ese momento el estómago de Luffy rugió como pocas veces. Él sonrió mientras se rascaba la nuca.
-No he comido nada desde ayer- aclaró, ahora sonriente. Zoro rodó los ojos y le sonrió.
-Iré a ver si cejas ya tiene algo para que almuerces. Mientras tanto, descansa un poco más, ¿quieres?
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La inmaculada cocina era quizás el lugar más vivo de esa casa. Sanji se la pasaba allí casi todo el día haciendo lo que más amaba hacer en esta y en cualquier otra vida: cocinar, cocinar y cocinar más. A veces –muy pocas- para halagar el paladar de sus amigo(mayor parte del tiempo cocinaba solo para mantenerlos alimentados), a veces para impresionar a alguna de sus compañeras de trabajo y a veces simplemente para distraer las constantes tensiones que se ceñían sobre él.
Esta vez estuvo a punto de mandarlo todo al carajo.
-No entiendo por qué estás tan nervioso- comentó Zoro, luego de haberse agachado un poco para esquivar ágilmente una sartén con aceite hirviendo que pasó volando justo sobre su cabeza cuando entraba. Sanji apretó los dientes.
-No estoy nervioso. Fuera de mi cocina.
-Estás muy alterado. Quizás si por una vez en la vida me dices lo que…
-¡Cierra la boca, no estoy alterado!- gritó e hizo amago de aventarle la cuchara que traía en la mano, pero se contuvo. Zoro levantó una ceja y estuvo a punto de reírse de él pero tuvo el buen tino de aguantar las ganas de hacerlo- Idiota-terminó diciendo Sanji mientras caminaba por la sartén que seguía en el suelo atrás de Zoro. Se incorporó de golpe y lo miró a la cara-. De pronto tú tienes la solución a todo, ¿No? ¿Vienes a confortarme un poco, ya que terminaste con Luffy?
-En realidad no. Solo vine a preguntarte si ya había algo de comer, Luffy está hambriento.
-Aún no. Ve y dile que no empiece a molestar, la comida estará cuando tenga que estar.
Zoro suspiró y rodó los ojos. Iba a caminar a su habitación cuando vio de reojo que Sanji se daba la vuelta y se recargaba en la orilla de la encimera donde había estado cortando unos vegetales, y suspiraba.
-Nunca lo había visto así- dijo de pronto, como si de un momento a otro estuviera dispuesto a darle a Zoro una explicación que él nunca había pedido, después de todo-. No tenía idea de que fuera tan fuerte. Me soltó un puñetazo en pleno rostro. Casi me noquea.
Fue entonces que Zoro se percató de que la mejilla de Sanji estaba ligeramente roja e hinchada. No hizo comentario alguno, hasta que él mismo comenzó a reír al tiempo que arrojaba un pedazo de papel al basurero que estaba a un lado de él, y Zoro percibió un aroma como a medicina.
-Es para dar lástima. Tenerle miedo a ese chiquillo.
-No es tan niño, Sanji. Y tú sabes bien las que ha pasado para ser así de fuerte.
-¡Te dije que te callaras, idiota! ¡Ahora sí, fuera de mi cocina!- le soltó nuevamente y Zoro, rodando los ojos una vez más, le hizo caso.
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Era más que evidente cómo el estado de ánimo de Luffy podía afectar a todos los habitantes de esa casa. Zoro comprendía muy bien el sentir de Sanji, pero a su parecer, no tenía que alterarse tanto, ya que prácticamente cualquier cosa que hiciera podía alterar a sus aún más sensibles compañeros Chopper, Ussop y Brook. Claro que Sanji, con lo sensibelero que podría ser, muchas veces no tomaba esas cosas en cuenta.
Para Zoro a veces representaba una gran carga tener que ser siempre el punto de apoyo de la banda, la personificación de la ecuanimidad. Todos, consciente o inconscientemente lo veían así. Si Luffy era el timón del barco, Zoro era la vela principal o el mástil.
Se podría esperar que por ser los mayores Franky y Brook pudieran guardar más la compostura y la ecuanimidad en aquellas situaciones, pero el hecho era que a pesar de que en muchas oportunidades habían sido capaces de mostrarlo, era un tanto difícil tratar con Luffy de la manera en que Zoro lo hacía.
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Franky descifró las coordenadas de la nota que Zoro le dio. No pudo evitar levantar una ceja cuando vio el número de teléfono anotado al reverso de dicha nota. Zoro se la quitó de las manos antes de que dijera algo más.
-No es tu asunto- espetó agresivamente, pero lejos de ofenderse, Franky le sonrió con expresión conocedora.
-Entonces me imagino que algo bueno salió de tu pequeña misión, ¿he?
-…-
-¿Qué tan sexy está?
Zoro se puso rojo y sus ojos casi se salen de sus orbitas con la pregunta.
-¡Que no es tu jodido asunto, idiota!
Franky comenzó a reír con mucha fuerza debido a la reacción de Zoro, que decidió salir de allí mientras todavía le quedara algo de calma dentro del cuerpo.
Sus compañeros no hacían mucho ruido. Después del almuerzo Chopper, Ussop y Luffy solían jugar un rato, o platicar, y luego tomar una siesta. Pero considerando el estado de ánimo de Luffy, lo más probable era que ni siquiera se les ocurriera tratar de jugar.
Cuando se asomó a la habitación de Chopper, sin embargo, le sorprendió encontrar a los tres dormidos profundamente, tirados en el suelo.
Supuso que sencillamente había situaciones en las que él no tenía mucho que hacer con respecto a Luffy. Es decir, podía comprenderlo, confortarlo, ponerlo en perspectiva en la mayoría de las situaciones, pero ciertamente no podía convivir con él ni agotar sus energías de la manera en que lo hacían Ussop y Chopper. Ellos podían jugar con él, contarle historias, correr a su ritmo, encontrar divertidas las mismas cosas. Y eso, lo quisiera o no, hacía sentir feliz a Zoro.
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Las 7 de la noche y ellos ya estaban listos para ir al lugar. Por lo que Franky pudo encontrar, irían a una especie de guarida subterránea. Podía visualizar la ubicación en el mapa, sin embargo ninguna cámara del gobierno de las que él tenía interferidas llegaban a ese lugar y de hecho en los mapas no estaba registrado, era como si no existiera, al menos legalmente, así era.
Se lo expuso a sus compañeros y esperó a oír sus opiniones. La idea atemorizaba ligeramente a Ussop, pero tanto Brook como Sanji y Zoro parecían estar de acuerdo en ir. Chopper había decidido confiar en lo que decidieran sus compañeros y finalmente solo faltaba la decisión de Luffy. Él ya le había dicho a Zoro que irían, pero había que ver si era prudente ir a ese lugar conociendo sus extrañas circunstancias.
La prudencia nunca fue el fuerte de Luffy, así que desde un principio pareció más que obvia su respuesta. En menos de 10 minutos ya se encontraban en camino.
El lugar no estaba demasiado lejos. Fueron caminando. La única dificultad era que según la nota tenían que tomar caminos separados para llegar allí. La mujer les había dado también coordenadas de algunos lugares que podían usar como entrada para llegar al lugar, de modo que Franky les explicó a sus amigos cómo llegar allí.
Sanji iría con Chopper. Zoro iría con Ussop y Franky tomaría un camino con Brook y Luffy.
Al cabo de un rato de recorrer diferentes caminos, callejones y escabullirse dentro de uno que otro edificio para camuflajearse un poco, Ussop, que iba guiado con un mapa proporcionado por Franky, encontró en el suelo de un callejón una alcantarilla.
-Aquí es- le indicó a Zoro. Levantó la vista y señaló un punto en la oscuridad-Ve. Esa cámara está apagada. Podemos entrar por aquí.
Zoro asintió y se agachó para abrir la alcantarilla. Ussop se inclinó un poco y sacó una lámpara que había entre sus cosas para inspeccionar dentro.
-¿Sabes? Creo que me está dando mi enfermedad de "no-puedo-entrar-en-alcantarillas-oscuras-a-altas-horas-de-la-noche".
-¿Altas horas? Ussop, ni siquiera ha oscurecido aún. Mira, podemos bajar por esa escalera. Ahora baja- esto último Zoro lo dijo en un tono que sonaba tan serio como amenazante. Ussop contuvo el aire, sabía que cuando Zoro hablaba en ese tono no cabía ninguna réplica. Sobre todo cuando traía sus espadas amarradas firmemente a su cintura como en ese mismo instante.
Un poco tembloroso, se sujetó de la orilla de la alcantarilla y comenzó a bajar por los delgados tubos que hacían las veces de escaleras. Sus brazos se sentían como mantequilla, y se quedó estancado en su lugar un par de veces, pero después de unos cinco minutos de descender finalmente se encontró en el suelo, lo cual le ayudó a respirar tranquilo. Atrás de él, Zoro también llegó al piso y pudieron inspeccionar el lugar.
No era, como habían pensado en un principio, una enorme red de desechos subterránea, sino que parecían más bien restos de una ciudad sobre la que se había construido la ciudad donde ellos vivían ahora. Parecía un enorme túnel que, según el mapa, los llevaría a encontrar a sus compañeros y posteriormente a las mujeres que querían negociar con Luffy.
Ussop tomó su celular y le marcó a Franky.
-Estamos bajo la alcantarilla- Zoro le escuchó decir al teléfono y aguardar un momento, recibiendo instrucciones- bien. Sí, entonces nos vemos allí.
Volteó hacia Zoro.
-Ya tiene nuestra ubicación, solo faltamos nosotros. Tenemos que caminar hacia allá- señaló el túnel que se extendía a la derecha- no tardaremos más de dos minutos, según Franky.
Zoro asintió, y ya que Ussop mostró algo de miedo otra vez, suspiró y le quitó la lámpara para seguir él adelante, claro, permitiendo que su compañero necesariamente lo corrigiera de vez en cuando para que no se equivocara en el camino.
El túnel por el que iban se fue estrechando, pero conforme esto pasaba, comenzaron a aparecer pequeñas luces alrededor que poco a poco se fueron haciendo más fuertes, de manera que al cabo de unos segundos Zoro no necesitó más la lámpara para caminar. Finalmente llegaron a lo que parecía una entrada, y al atravesarla, la luz se volvió mucho más clara aún.
Habían entrado a una especie de estancia, que aún tenía toda la pinta de ser subterránea: parecía una cueva, la madriguera de un conejo, pero estaba tan bien iluminada que daba la sensación de que alguien vivía allí.
Además, por todas partes había muebles viejos, pero todos acomodados y limpios como si alguien los usara más o menos regularmente.
En el centro de la estancia, Luffy, Franky y Sanji estaban sentados en un enorme sillón de tres sitios, Chopper estaba medio recostado en uno de los descansabrazos y finalmente Brook estaba sentado en otro sillón individual, afinando abstraído su violín.
-Vaya, hasta que llegan- expresó Sanji queriendo ser mordaz, pero luego de la escenita de esa mañana no logró convencer a Zoro.
-Nos quedan quince minutos antes de que lleguen las damas- observó Franky, una vez que Ussop y Zoro tomaron asiento en un enorme cojín y en el suelo, respectivamente- ¿Hay algo que debas decirnos acerca de esas mujeres, Zoro?
Zoro suspiró.
-Lo único que se me ocurre es que deben estar teniendo algún problema como para que consideren hacer una alianza con nosotros. Aunque…son buenas estrategas, debo admitir- y la sonrisa que se permitió para sí mismo en seguida fue interpretada por Sanji, solo que ambos se guardaron sus palabras para oír hablar a Luffy.
-A mí no me importaría que se unieran- dijo, con su característica simpleza- siempre que nos ayuden y no traten de hacernos daño alguno.
-¿Qué daño nos pueden hacer?- preguntó Zoro, en un tono bastante burlón-son solo un grupo de mujeres.
-Oh, vamos, tú mismo dijiste que eran buenas- protestó Ussop- tampoco podemos confiarnos.
-Espero que sean agradables- comentó Chopper con timidez.
-Todas las mujeres son agradables, Chooper- corrigió Sanji, entrado en modo de Mr. Prince-todas son hermosas, delicadas y suaves. Hasta el hombre más fuerte de este mundo se encuentra indefenso bajo la influencia de sus encantos y…
-¡Deja de soñar despierto, cejillas!
-¿Qué me dices, lechuga parlante?
-¡Lo que oíste, príncipe de los idiotas!
Y en un abrir y cerrar de ojos Sanji y Zoro se enredaron en una de sus más que familiares peleas. Lo mismo volaban patadas que sablazos, y esto ya era algo tan habitual que los demás no hacían mucho por calmarlos ni separarlos, más bien veían la situación desarrollarse con algo de aburrimiento.
El desastre duró unos minutos hasta que llegaron a ellos los ruidos de los pasos de lo que les pareció un grupo bastante grande de gente.
De uno de los túneles que desembocaban en esa estancia salieron varias mujeres en dirección a ellos. La más joven tendría 18 años, la mayor, unos 25. Todas iban vestidas con ropas muy comunes, nadie hubiera pensado nada sospechoso de ellas al verlas en la calle o trabajando o en la escuela.
Entre ellas, un grupo se distinguía por ir al frente, un poco separadas de las demás. Simplemente llamaban la atención, y todas eran muy lindas, tanto que Sanji hubiera muerto de un infarto si Chopper no hubiera estado allí para tranquilizarlo. Zoro pudo distinguir entre el grupo que formaban las últimas mujeres a Robin, quien iba caminando al lado derecho de la que iba en el centro, una pelirroja que debía ser de la edad de Luffy. Del otro lado de la pelirroja había una mujer morena de cabello azul y un poco más atrás otra chica que también tenía el pelo azul, pero la piel muy blanca. Finalmente se detuvieron ante ellos y Luffy tuvo la sensación de que debía ponerse al frente.
-¿Tú eres Luffy?-preguntó la pelirroja sin un atisbo de diplomacia, y la ansiedad que mostraban sus palabras puso alerta a Zoro.
-Sí. Soy yo.
-Bien. Mi nombre es Nami y soy la líder de este grupo. Necesito hablar contigo de algunas cosas- echó una mirada sobre ellos con cierta desconfianza plasmada en su rostro- pero me gustaría que fuera en privado.
Luffy en cambio, sin desconfianza alguna, asintió.
-Como quieras.
-Bien, por aquí hay un lugar, acompáñame- se acercó a él y se tomó de su brazo. Ella lo guio y los vieron instalarse en un lugar alejado donde también había espacio para sentarse. Ella se sentó frente a él y al parecer comenzó a hablar de manera muy seria.
Los demás no pudieron prestar mayor atención porque en seguida las demás mujeres se acercaron a ellos. La de piel clara se acercó y sonrió.
-Mi nombre es Vivi, mucho gusto. Ellas son mis compañeras, Nojiko, hermana de Nami, y Robin.
Las aludidas saludaron con un gesto de la cabeza, y antes de que Vivi continuara su presentación, Robin miró a Zoro.
-Es un gusto verte de nuevo.
Zoro asintió, un poco turbado. Era evidente que Sanji no esperaba esto, y se sintió algo celoso de que le pusieran atención a Zoro antes que a él, pero no dijo nada al respecto porque casi en seguida las demás mujeres comenzaron a moverse.
-Vengan, de éste lado les serviremos la cena.
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Sin duda esas mujeres eran grandes anfitrionas. La comida iba y venía y Sanji estaba fascinado con el sabor de todas aquellas delicias, pero sobre todo por todas esas encantadoras mujeres que estaban a su alrededor. Los demás estaban disfrutando la comida mientras lanzaban una ojeada al otro lado de aquella enorme y extraña catacumba, donde aún se veía que Luffy y Nami conversaban. A él también le habían llevado de comer, y advertidas por Ussop momentos antes, las mujeres le proveyeron de cantidades exageradas de comida que el joven líder consumía sin pestañear.
Zoro supuso que aquello significaba que tenían nuevas aliadas. Luffy solía tener un buen olfato con las personas y Zoro sabía que aquella no sería la excepción. Todo iba bien, al parecer, y en realidad a él no le molestaba que la división creciera siempre que el grupo principal se mantuviera entero e intacto.
No bien había terminado de comer y de procesar sus pensamientos, cuando lo distrajo un movimiento a su lado. Robin estaba en cuclillas a lado de él, y le habló con la voz realmente baja, como si no quisiera que nadie se diera cuenta de qué estaban hablando.
-Ven conmigo- le dijo con una sonrisa cómplice, y Zoro echó una mirada a su alrededor. Sanji estaba baboseando con cada mujer que le pasaba enfrente, Chopper y Ussop se divertían conversando con la que se había presentado como Vivi, Franky conversaba con la otra chica y Brook les mostraba a un grupo de mujeres que se habían acercado a él sus habilidades para tocar el violín. Suponiendo que nadie extrañaría su presencia, Zoro se encogió de hombros y se puso de pie, dispuesto a seguir a la mujer.
Ella le tomó la mano mientras comenzaban a caminar y lo guio hacia uno de los túneles que se comunicaban con la estancia.
-Por aquí. Ven, no te retrases, no tenemos mucho tiempo.
-¿De qué hablas?
-Confía en mí.
Continuaron por el mismo túnel por un par de minutos y luego este comenzó a descender un poco, para finalmente salir a un espacio mucho más grande. El techo quedaba mucho más arriba que en el lugar donde les habían servido la cena, era tan amplio que casi parecía ser un lugar al aire libre. Había unas pocas lámparas en los alrededores que evitaban que el lugar estuviera total oscuridad pero aun así estaba bastante en penumbras. Corrientes de aire entraban por los túneles, de manera que no era caluroso ni daba sensación de encierro.
Robin continuó caminando y finalmente llegaron a una parte que Zoro no hubiera podido definir de otra forma que como una pequeña colina.
-Vamos, hay que subir- le soltó la mano y comenzó a caminar sin mucha dificultad hacia arriba. Finalmente llegó a la parte más alta y allí tomó asiento graciosamente. Zoro, aún sin saber exactamente qué estaban haciendo allí, se sentó a su lado.
-¿No es una gran vista?- preguntó ella bromeando, pues desde allí lo único visible era el resto del lugar y las distintas entradas a los túneles. Zoro asintió sin muchas ganas- Mira hacia arriba.
En el momento en que Zoro lo hizo casi se va de espaldas. En el techo había comenzado a brillar unas pocas y pequeñas luces, que dada la oscuridad daban la ilusión de ser estrellas en el cielo nocturno.
-Es…- carraspeó un poco- interesante- luego volvió a bajar la mirada, esperando a que ella lo dejara ir. Ciertamente, no sabía qué decir, pero algo extraño le comenzó a picotear en el pecho.
Nunca había visto un cielo estrellado por la noche. Lo había visto en imágenes, en grabaciones de las cápsulas que el gobierno mandaba de vez en cuando al espacio.
Pero si por la noche se asomaba por la ventana de su habitación no podía ver más allá que el cielo perpetuamente negro.
-El aire está tan contaminado siempre que es probable que no quede una persona viva que recuerde haber visto un cielo nocturno con sus propios ojos- habló ella de nuevo, como si hubiera de alguna manera leído su mente y comenzado a hablar desde allí- nosotros tenemos nuestra propia versión. ¿Te gusta?
-Sí, supongo.
-Eres tímido.
-No lo soy.
La ligera risa resonó junto con una pequeña corriente de aire, y Zoro se permitió a sí mismo sonreír un poco. No estaba mal.
Miraron el techo por unos momentos más hasta que Robin volvió a hablar, sin mirarlo.
-Dime…. ¿tienes alguna fantasía?
Volteó a verla, sin saber qué contestar pues no comprendía exactamente a qué se refería. Ella lo miró y debió notar su confusión porque en seguida se apresuró a aclararse:
-Quiero decir, ¿hay alguna cosa que quisieras hacer con alguien alguna vez? ¿Cómo…besarte en un parque o en el cine?
-¡Claro que no! Sabes que eso está prohibido.
-Bueno, no pensé que te importaran tanto las leyes, después de todo estás aquí.
Zoro lanzó un bufido mientras jalaba sus piernas hacia él. Rodeó sus rodillas con los brazos y respiró profundamente.
-Tenemos que ser cuidadosos. No atraparon a Luffy junto con Ace y eso fue casi un milagro, sé que no puedo arriesgarme, no debo hacerlo.
-Vaya, entonces ¿te sientes responsable?
-Tenemos que mantener un perfil bajo al menos hasta el momento en que debamos actuar. Tenemos empleos y hacemos todo lo que tenemos que hacer y eso es todo lo que el gobierno quiere saber de nosotros por el momento.
-¿Por qué siempre hablas en plural?
-Porque mis compañeros y yo somos un equipo y sabemos que lo que haga uno afectará necesariamente a los demás.
Comenzaba a sentirse incómodo. Ella volvió su vista al cie….al techo, una vez más.
-Pero te estoy preguntando por ti. ¿No te gustaría hacer algo así alguna vez?
Y Zoro tuvo que preguntarse si Robin se refería a hacer algo con ella. Al final tuvo que negar secamente, pues no se le ocurría nada.
-¿Cómo se encuentran tus compañeros? Vi las noticias esta mañana. Me preocupó la reacción que pudiera tener Luffy con lo de Ace.
-¿Cómo sabes de Luffy y Ace?- preguntó él con algunas luces de alerta encendiéndose en su cabeza. La miró severamente, pero ella se conservó tranquilamente. Parecía que todo el tiempo tenía la sangre y la cabeza suficientemente frías para actuar.
-Es mi trabajo. No iba a traer a mis amigas a ver a un grupo de completos desconocidos, ¿no crees? Yo también tengo responsabilidades, igual que tú.
Zoro permaneció en silencio, preguntándose qué tanto sabría realmente ella, y si valía la pena continuar así, siguiéndole la corriente. Hasta ese momento se dio cuenta de que en las dos ocasiones que se habían visto, no había notado en ella una sola nota de disgusto, apenas una pequeña nota de incomodidad la noche anterior en aquella habitación. Eso no ayudaba a hacer que se sintiera un poco menos desconfiado hacia ella. Le gustaba, sí, bastante, pero no sabía cómo reaccionar a su comportamiento, no tenía idea de qué podía esperar de ella o a qué se estaba enfrentando.
-Bien, si no quieres decirme entonces yo te hablaré de mis amigas- resolvió entonces la morena, sacándolo de sus reflexiones y sonriendo con la misma tranquilidad de siempre- La pelirroja que se fue con Luffy se llama Nami. Ella y la chica morena de pelo azul, Nojiko, son hermanas. Ellas formaron primero nuestro grupo y al principio solo robaban para comer. Son parte de un sector muy pobre pero se las arreglaron para sobrevivir solas desde que su madre murió cuando eran muy pequeñas. Vivi es el caso contrario. Las conoció hace unos años, y ella es parte de una de las familias más poderosas de este país, los Nefertari.
Zoro levantó los ojos casi sin querer. Había escuchado ese apellido, Nefertari Cobra era uno de los hombres más ricos y de mayor influencia en la política. Había oído que tenía una hija, lo más probable era que fuera…
-Cobra san es un buen hombre, pero las exigencias de su posición lo alejaron un poco de su hija. Además Vivi tiene muchos pretendientes que solo la buscan por su posición. Ella juega el papel de la niña rica y mimada la mayor parte del tiempo, pero está totalmente a favor de nuestra causa y ya han sido varias veces las que se arriesga por Nami o por Nojiko. Como dije, ellas al principio solo robaban para comer y Vivi se les unió casi por diversión, pero fueron llegando otras chicas y nuestras metas se movieron en otras direcciones. Nos hemos llevado por delante a varios funcionarios corruptos y hemos violado los sistemas de vigilancia más de una vez. Este lugar es la prueba, es como nuestro centro de operaciones.
-Son más hábiles de lo que creí.
-Sin duda mucho más.
-¿Cuál es su nuevo camino, entonces?
Robin respiró profundo y suspiró. Por primera vez desde que podía recordar Zoro al mirarla, ella dejó que una intensidad desconocida tomara posesión de sus ojos y se dirigiera hacia él. Había algo en su mirada entre la preocupación y la tristeza que llamó su atención.
-Ese es el problema. El camino que empezamos a seguir era el de escapar.
Zoro no supo que contestar pero pronto vio que no sería necesario hacerlo, pues le daba la impresión de que ella estaba pensando qué iba a decirle a continuación así que esperó con paciencia, hasta que ella se decidió a abrir de nuevo los labios.
-Lo intentamos una vez. Casi nos descubren. A raíz de eso, varias se separaron de nosotras y algunas incluso desaparecieron por completo. Nami comenzó a temer mucho por la seguridad de las que quedan y por supuesto, por ella misma. Cada día se va una o dos más pero eso no es tan malo, lo malo es el riesgo que corren todas contra el gobierno. Por eso Nami decidió pedir la ayuda de Luffy y de todos ustedes, ya no podemos estar solas en esto.
-No creo que se encuentren en tanto peligro- fue la única respuesta que pudo formular, una realmente vacía, sin emoción alguna que saliera junto con su voz porque realmente no sabía que era lo que podía decir en ese caso. Ella sin duda lo notó, porque lo miró con el mismo vacío que él sabía que se reflejaba en su propia mirada.
-No. Juntas somos igual de poderosas que ustedes, de eso estoy más que segura. Pero ustedes tienen la protección de Dragon y eso es algo bastante invaluable.
Zoro volvió a quedarse en silencio. Pero no por mucho tiempo.
-Ya me hablaste de tus amigas- comentó con algo de timidez, mirando sus rodillas- ¿Tú de dónde saliste?
Robin se estiró. Apoyó sus manos en el suelo para inclinarse un poco hacia atrás y continuó mirando al cielo, daba la impresión de que lo encontraba fascinante pues en todo lo que llevaban allí casi no había hecho otra cosa. Luego comenzó a hablar, y su voz cambió a una ligeramente nostálgica, pero al mismo tiempo, hablando como si lo que fuera a decir careciera de importancia, como si fuera una historia muy común.
-Bueno, mi mamá murió cuando tenía 8 años- Zoro dirigió su vista de golpe hacia ella otra vez-, desde entonces quedé bajo la custodia del gobierno y comencé a formar parte de La Élite, como ella.
-Espera…espera un segundo, ¿La Élite? ¿Hablas en serio?- preguntó él, algo alarmado. Robin lo miró y le sonrió, como si esperara justo esa reacción de su parte.
-Sí. Debes habernos visto en la televisión o en alguna parte.
-Claro que sí. Pero es….- le fue difícil encontrar la palabra- ¡Absurdo!, ¿por qué alguien de la Élite estaría con un grupo de chicas que roban y se meten con el gobierno?- la situación no se tornaba ni un poco más tranquila para Zoro-, si se supone que ustedes tienen todo tipo de beneficios, viven bien y son respetados...
-Bueno, no todo es así siempre. Tengo mis motivos para estar aquí, y a decir verdad, tú no me has dicho mucho de ti mismo tampoco- levantó una ceja con aire triunfante-, hasta que no lo hagas no pienso darte más explicaciones.
Se sonrojó y no pudo evitarlo, pero la verdad era que no tenía muchas ganas de sincerarse de ningún modo con ella, tal era la sensación que le dejaba. Sentía, tal vez equivocadamente, que tenía qe mantenerse a la defensiva porque esa mujer estaba hecha de una pasta completamente diferente a la que él había imaginado en un principio. Tener su mirada encima, expectante…lo hacía perder por completo cualquier capacidad de hilar una frase coherente hacia ella.
¿Podría por una vez en la vida hablar de manera sincera con alguien acerca de sí mismo? ¿O simplemente –como siempre- se olvidaría de cualquier intento y simplemente guardaría silencio?
Ella no le dio tiempo de contestar pues nuevamente, Zoro ya había perdido la cuenta de cuantas veces lo había hecho, regresó su vista hacia el techo y pareció perderse en la ensoñación.
-Lo diseñaron Nojiko y Vivi. Un poco de mecánica, un poco de electricidad y un poco de programación. Todos son pequeños focos montados en una base con movimiento, controlada por una computadora que a su vez Nami y yo conseguimos utilizar para hackear los sistemas astronómicos y meteorológicos del gobierno. Todas esas luces tienen la colocación que un satélite capta desde el espacio y se mueven conforme pasan los días. En resumen,- acortó mientras Zoro miraba el techo de nuevo, impresionado- así se vería el cielo nocturno si hubiera una forma de disipar las nubes.
Zoro volvió a voltear hacia arriba, ahora, mucho más interesado en el techo estrellado.
-Increíble.
-No tanto. Con la tecnología y la información adecuadas se pueden hacer muchas cosas. Lástima que últimamente, allá arriba solo piensen en conquistar más territorios.
Zoro se encogió de hombros. En realidad no sabía mucho de eso. Nadie sabía más que lo básico para vivir. Si ellos sabían un poco más era porque tenían sus métodos, pero aún muchas cosas quedaban en la oscuridad, ya fuera porque no podían encontrarlas o simplemente porque no era lo que ellos necesitaban saber, según el momento. No le sorprendía que ella supiera, pues parecía saberlo todo.
-¿Quieres saber cuál es mi fantasía?- preguntó ella cambiando abruptamente de tema mientras volteaba a verlo con una sonrisa dulce. Zoro asintió sin hacer ninguna muestra de mayor interés. La sonrisa de ella se ensanchó.
-Bien, recuéstate.
-¡¿Qué?!
-Oh, no me mires así-ella rio con más ganas que nunca y a Zoro le pareció que era la primera vez que lo hacía, al menos genuinamente. Eso no cambiaba que se le hubiera erizado la piel cuando escuchó lo que ella quería que hiciera-, prometo que no haré nada raro. Solo recuéstate.
Zoro frunció un poco el ceño, pero pronto se relajó y se dejó caer hacia atrás lentamente. Miró de reojo que ella hacía lo mismo, pero no quiso voltear su cara hacia ella aunque le dio la impresión de que Robin sí lo estaba mirando fijamente.
Pronto sintió el suave roce de unos dedos contra su mano. La mano de Robin estaba fría cuando se sujetó a la suya, pero con el paso de los segundos se fue haciendo más cálida, mientras Zoro no dejaba de ver el techo. Ella dejó de mirarlo, y también dirigió su vista hacia arriba.
-Es todo. Es mi fantasía. Con un cielo real, claro. Algo simple, ¿no crees?
Bastante más de lo que él había pensado.
-¿Se te ocurre alguna manera de mejorarlo?
Zoro no contestó. Pero Robin realmente no se sorprendió cuando sus dedos se enredaron con los suyos firmemente. Mucho mejor que simplemente "tomarse de la mano". En cierto modo, era perfecto. Y lo fue durante los siguientes diez minutos.
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Para cuando volvieron a donde estaban los demás, se respiraba una extraña tranquilidad. Luffy ya estaba a la mesa con sus amigos y la mayoría de las chicas se habían ido. Nojiko y Nami conversaban con Vivi tranquilamente. Cuando los vieron llegar hubo varias expresiones, pero sobre todo llamó la atención la de Luffy.
-¡Zoro! ¡Nami y las demás serán nuestras nakamas ahora!
El joven se veía más que entusiasmado. Lucía muy feliz, más de lo que cualquiera de ellos recordaba haberlo visto últimamente. Zoro le sonrió.
-Bien, capitán.
Y por suerte nadie preguntó dónde habían estado, porque ciertamente no hubiera sabido qué contestar. Porque para ser sinceros, Zoro no tenía una idea muy clara de lo que acababa de ocurrir entre él y Robin.
No debía ser muy tarde aún, pero quedaron en tener pronto alguna reunión y cada quien se fue por su lado.
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Cuando llegaron al departamento que compartían, Nami no pudo aguantar más su curiosidad.
-Así que ese es Zoro, ¿eh? nada mal- le guiñó el ojo. Robin se sintió satisfecha-, y dime, ¿es definitivo? ¿Lo elegiste…en serio?
-Aún no lo sé. Me gusta, no voy a negarlo, pero no sé si pueda…
Nojiko se acercó y le alcanzó una taza de café que llevaba desde la cocina.
-Te preguntarán. Y él ya no podrá mantener el "bajo perfil" que quiere.
Robin le dio un pequeño sorbo y suspiró.
-Lo sé. No debería meterlo en esto, pero no lo pude evitar- sonrió- es demasiado interesante.
Nami rodó los ojos, divertida, pero en seguida se volvió a sentir una presión muy fuerte en el ambiente.
-Espero que podamos escapar antes de que la cosa se ponga seria- agregó Vivi, que también venía desde la cocina. Se sentó en uno de los sillones y apagó la televisión, que solo estaba haciendo un ruido molesto e innecesario- fue duro que las demás se fueran. No entiendo su decisión, fue tan repentino.
Después de que Nami y Luffy acordaran su alianza, las chicas habían anunciado que ellas ya no formarían parte del grupo. Una cosa era hacer robos menores en la ciudad y otra muy distinta era relacionarse directamente con los revolucionarios. Nami no dijo nada, ni Nojiko ni Vivi. Pero sí fue un golpe y tuvieron que esperar a volver al departamento para explicárselo a Robin. A ella no le sorprendió nada, pues era notorio- muy notorio- para ella, quienes tenían lo que hacía falta, y quienes no.
-Es lo mejor- dijo, sin darle mucha importancia- en adelante podríamos enfrentarnos a cosas peores que hasta ahora y ellas simplemente…no podemos esperar que sean tan fuertes como nosotras. No están al nivel.
Era un poco triste, pero era verdad.
Nami fue la primera en irse a dormir, luego Nojiko y por último Vivi. Robin se quedó hasta tarde leyendo. En la mañana tendría que salir muy temprano pero no le importó. Porque siempre lo hacía. Y las cosas siempre le salían bien.
Se creía sola, pero Vivi se asomó por última vez a donde ella estaba.
-Deberías renunciar. Te presionan demasiado. Me da miedo que puedan hacerte algo alguna vez.
Robin volteó a mirar a su amiga, y le sonrió, agradecida por su preocupación. Vivi permanecía parada en la puerta de la sala y a Robin le dio la impresión de que realmente nunca se había ido a dormir.
-Lo haré en algún momento, pero mientras tanto debo resistir, por todas. Falta poco, no te preocupes.
-Pero si mientras tanto te hicieran algo…
-Nada puede ser peor que lo que me han hecho hasta ahora.
Vivi suspiró y se dio la vuelta, para volver a su cuarto. Robin cerró su libro y lo dejó donde estaba luego de un intento muy infructuoso de continuar con su lectura.
Se acercó a una ventana y a través de ella vio el paisaje de la ciudad. Se le ocurrió que Zoro jamás imaginaría lo mucho que ella lo comprendía, pues prácticamente estaban puestos en la misma situación dentro de sus correspondientes grupos. Al menos él no tenía que lidiar también con las responsabilidades y la presión de ser parte de un grupo tan exclusivo como La Élite. Muchos beneficios, sí, pero a costa de mucho dolor sin duda.
Una vez más sus ojos repararon en el cielo y le pareció más gris y nublado que nunca. Se preguntó si Zoro tendría curiosidad, después de lo que le había mostrado, de ver el cielo nocturno esa noche antes de ir a dormir y tratar, como ella intentaba ahora, de descifrar cuál era más falso, el que tenían ellas en su escondite o el que podía ver desde su ventana.
Continuará
Siempre me ha gustado mucho la relación que tiene Zoro con Luffy y Sanji. Muchos seguidores de ZoRo ven a Chopper como un "hijo" de Zoro y Robin, y a mí también me gusta la idea, pero en términos de amistad creo que el Trio Monstruoso es sagrado. También me gustaría escribir algo con Chopper, ¿por qué no?, es muy tierno n.n
Bien, muchas gracias por prestarme un poco de su tiempo para leer. Se agradecen todo tipo de comentarios, sugerencias, preguntas, etc.
Saludos y hasta pronto (espero)!
Aoshika October
