#11 Superhéroe

Bakugou

Katsuki esperaba ser el primer niño de su grado que tuviera quirk. Era un chico dominante, un líder nato y con un sólo objetivo: ser el héroe número 1. Todo apuntaba a que su futuro sería brillante.

Sin embargo, la vida le jugó una mala pasada. El primer chico que despertó su quirk fue Midoriya. Si, aquel chico débil y desesperante, fue el primero. Por cierto, su quirk era superfuerza y dios, era asombroso. Le había quitado su puesto pero confiaba en que no tardaría en tener un quirk mucho más impresionante que el de él.

Aún así, pasó el tiempo y su quirk no se manifestaba. El rubio pensó que sería cosa de que el suyo era el mejor y por ello tenía que esperar un poco más. Esas y muchas excusas más le daban sentido a su espera. No podía ni imaginarse un mundo donde él, el grandioso Katsuki, fuera quirkless.

Su madre lo llevaba a cientos de estudios, alegando que ella tenía un quirk visible (igual que su padre) así que el chico debería, tarde o temprano, activar su poder. Pero los resultados nunca eran buenos y al chico se le acababan las excusas.

Un día, después de clases, su madre ya lo esperaba en la cocina con unos papeles esparcidos sobre la mesa. El rubio supo de qué se trataba mucho antes de que la mujer hablara.

-¿Nunca tendré mi quirk?-

-No- respondió en un susurro sin dejar de mirar fijamente los resultados. No podía ver ni el rostro de su hijo. Le había fallado.

-Está bien. No es tu culpa- amaba a su madre. Sabía que no era. Sabía que si ellos tuvieran una oportunidad, le darían sus respectivos quirks con tal de que se convirtiera en el héroe que anhelaba ser. Sin embargo, no pudo evitar que las lágrimas brotaran de sus ojos ni que se aferrara a su madre mientras lloraba toda esa frustración que le carcomía por dentro.

Su vida estaba arruinada.

Se volvió problemático, más de lo que ya era, y sus padres nunca lo detuvieron ni una sola vez. Despreciaba a todos los que deseaban entrar a la Academia U.A. y disfrutaba molerlos a golpes antes de que ellos pudieran devolverle el favor. Odiaba a cualquier aspirante a héroe, por el simple hecho de que tuvieran algo que él nunca tendría.

Un día, tuvo un encuentro de lo más curioso. A pesar de que eran altas horas de la noche, Bakugou caminaba por las calles como si fuera su dueño. Un hombre se acercó a él y le comentó, como si fuera nada:

"He oído que eres quirkless. ¿Te gustaría obtener uno?"

Aquel fue, en retrospectiva, la primera vez que se alejó de su camino de héroe. Si, obtuvo un quirk. Si, tuvo que trabajar con aquella gente despreciable. Si, tuvo que ser el espía dentro de la academia. Pero cada maldito segundo lo valía. Sería el maldito héroe número uno, costara lo que costara.

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N/A: Este fanfic es sólo un oneshot inspirado en otra de mis historias: "No deben existir los héroes" pero ahora con Bakugou como protagonista.
Como es mi escrito favorito, seguramente tenga una revisión más minuciosa (más adelante).