Los siguientes relatos son breves y son independientes. Todos pertenecen al mundo de Dragon Age, saga de videojuegos de RPG desarrollado por Bioware. Y surgieron como parte de un desafío de un relato por día a lo largo de Octubre (Taletober), aunque nunca llegué a completarlo.
Espero los disfruten
...
El Dios de la Venganza:
Narrativa sobre un Clan Dalishiano.
...
Sus hermanos se sentaron alrededor del Hahren, en contacto con el suave césped, atentos a las palabras. Los miró a los ojos y sintió que sus nervios aumentaban.
Conocía a cada uno de ellos. Tenían aproximadamente su misma edad, y se habían criado en el mismo Clan. Pero sus miradas parecían diferentes, como si la noche de vigía antes de la prueba, los hubiera forjado con la misma dureza que la de las armas de corteza de hierro que realizaba el Maestro Harran.
Alrededor del fuego, el anciano pronunció los principios, bajo la atenta mirada de la Custodio.
- Oídme, hijos e hijas del Pueblo. Así habló Andruil, nuestra señora: Soy la hermana de la luna, la madre de las liebres, la señora de la caza. Recordad mis enseñanzas, recordad la Vir Tanadahl, la vía de los tres árboles que os he dado – El Hahren elevó la voz, mientras las llamas danzaron frente a los jóvenes, y continuó recitando - Vir Assan, Sed rápidos y silenciosos. Golpead sin vacilar y no dejéis que vuestra presa sufra. Vir Bor'Assan, inclinaros como el retoño de un árbol. En la flexibilidad, encontrareis la resistencia; En la ductilidad, la fuerza. Vir Adahlen, recibid los dones de la cacería con humildad. Respeten el sacrificio de mis hijos. Sabed que en vuestras muertes ustedes los nutrirán a ellos, cuando llegue el momento. Esta es mi vía. – El Hahren hizo una pausa y dijo – Somos los últimos Elvhenan…
- … y nunca volveremos a ser sometidos – Completo a coro el Clan entero.
La joven también lo hizo, pero a destiempo. Se sintió enrojecer, pero el cielo no terminaba de aclarar, y la poca luz la ocultó. Internamente deseó que nadie hubiera notado su nerviosismo.
- Ahora, sois niños – Dijo el Hahren mirándolos con orgullo. Pasó por el círculo y tocó la cabeza de los cuatro que se entregaban a la caza – Pero volved con una piel. Y tendrán derecho a obtener sus Vallaslin.
- Que Mythal los proteja – Los bendijo la Custodio - Dareth Shiral.
Ella se levantó con las piernas entumecidas. Y dirigió una mirada rápida a Veranni, su mejor amiga, que había elegido la Vir Atish'an, la vía de la paz. Su rostro lucía las marcas de Sylaise, además de una calma envidiable. Estaba parada junto a la afable sanadora Fitriel, y ambas preparaban infusión de raíz élfica y pequeños lechos, esperando el regreso de los novicios de Andruil si acaso éstos volvían heridos.
Lejos, Liane cuidaba a las Hallas, y lucía la vallaslin de Ghilan'nain. Sus horas con el rebaño que siempre le habían parecido ridículamente aburridas, ahora le parecía algo sumamente atractivo para su futuro.
Parte de su alma le suplicaba no entrar al bosque, pero ella era una excelente arquera. Su puño se cerró sobre la pala de su endeble arco. E intentó inhalar más pausadamente. Pero el Maestro Harran la zarandeó, puesto que ella no había estado prestando atención a sus palabras.
- Dalen – Le llamó la atención – Van a introducirse al Bosque. ¿Puedes, por favor, dejar de soñar despierta?
- Lo siento – Se disculpó la elfa - ¿Decía, maestro Harran?
- Te estaba dando este arco – Dijo cediéndole una de sus obras – Te servirá bien. Mejor que esa cosa de tejo que te has empeñado en hacer – La joven cazadora levantó una ceja.
Habitualmente el maestro no menospreciaba las creaciones de los jóvenes. De hecho, solía alentarlas, esperando ese aprendiz que jamás llegaba. Sólo entonces notó que él también estaba preocupado. No hacía mucho, habían perdido a cazadores experimentados y ellos eran tan sólo niños.
- Ma serannas – Se inclinó, aceptando el regalo. – Volveré con la piel de una presa
- Si lo haces, te haré unas nuevas botas, Dalen – Le prometió el maestro antes de alejarse.
Ella se alejó con su nueva arma en su mano, sintiendo el roce de su daga sobre su cadera como un presagio. Detectó a sus tres hermanos, que la esperaban en el límite del campamento.
Cada uno debía avanzar por su cuenta, para evitar ayudarse entre ellos. Un cazador debía valerse por sí mismo. Pero era tradición que entraran juntos.
Los cuatro se miraron y asintieron. Los tres primeros avanzaron por la hojarasca con la agilidad propia de los suyos. Sus pasos fueron ligeros y silenciosos, para evitar delatarse ante sus presas.
Pero la cuarta cazadora se volvió hacia el tótem a Fen'Harel, antes de continuar. El Lobo Terrible le sonrió con malicia desde la roca tallada. Y ella se estremeció.
- Vir Banal'ras, joven Ionne. – Le susurró el Bosque - Vir Banal'ras, la quinta vía. No la olvides. Los Shems no la olvidan.
Su corazón latió con fuerza, y se adentró tras sus hermanos.
Unos minutos, unos metros. El instante que se tomó para observar al lobo, fue suficiente para torcer su destino.
Desde algún lugar del bosque, uno de los cazadores gritó. Y los pájaros elevaron el vuelo.
Otros dos gritos le avisaron de una tragedia. Su alma le dijo por última vez que no fuera al bosque.
Desvainó su daga, a sabiendas que sus presas no tendría piel para llevarle al Maestro Harran. A sabiendas de que su vallaslin terminaría siendo de Elgar'nan.
Vir Banal'ras…. La vía de las Sombras.
...
