Capítulo III,
-¿Es que se ha vuelto loco? -Cuestionó Sam, sinceramente intrigado. -¿Cómo puede solo ir a entregarse al enemigo así?
-Su intención era ir por la chica. -Dijo Steve, casi igual de intranquilo que su joven compañero. -Sabe que la tienen con vida gracias al aparato de Fury.
-Entonces, ¿por qué la nota?
Natasha pudo observar a Bruce salir de aquella habitación donde Fury los tenía prácticamente confinados, en un edificio que estaba en manos de Shield gracias a ciertos "pactos" que tenía con diversos políticos anónimos, mientras acababan de revisar la estructura de la torre para corroborar si seguía siendo segura; la tensión que había en el ambiente era evidentemente insoportable para él, era mejor así. Tony la miró entonces, como si buscara una respuesta de ella, o quizá solamente le estaba dando pie para que comenzara su teatro ayudado, asumiendo él de manera errónea, por la impulsiva decisión de su mejor amigo.
-Clint no fue allá para infiltrarse con ellos o algo parecido. -Comenzó ella con un tenue gesto de molestia en su tono de voz. -Tenía toda la intención de abandonarlos porque no estaba de acuerdo con el estúpido plan de Tony, el guardarnos como objetos en vez de personas con decisión propia.
-¿Cómo lo sabes? -Cuestionó el fornido rubio.
-Porque es una pe3rsona que va siempre de frente y ustedes lo saben, además no sabe mentir y no intentaría engañarnos con eso de que nos dejaba por deficientes. Incluso creo que está tomando la decisión correcta.
Eso petrificó a los tres hombres en la habitación, los cuales aun no se habían retirado sus usuales uniformes de batalla por aquello de las situaciones riesgosas. Nat estuvo a punto de doblegarse al ver el gesto de Steve, pero siguió con su teatro apoyado, de mala manera, por su amigo; ella misma creía que él había ido por la chica Kate en un impulso suicida de culpa por lo que le había sucedido, pero entrar como agente encubierto ya no era su estilo. No sabía mentir tan bien como ella, por eso mismo tenía sus dudas también.
-¿Qué diablos quieres decir? -Se atrevió a hablar Falcon, el primero en salir evidentemente de su sorpresa.
-Que escondiéndonos aquí no va a resolver nada, es cuestión de tiempo antes de que otros humanos "súper" decidan salir a combatirlos, y, ¿adivinen qué? Son humanos aquellos que están atentando en contra de ellos, esos a quienes decimos proteger, pronto estaremos ensalzados en una batalla contra nosotros mismos. -Resopló. -Habrá dos bandos al que estaremos obligados a escoger, y, como humana… he escogido el mío.
-Espera, Nat. -Dijo Tony.
Ella optó por salir de aquella sala en ese momento, sin querer seguir mirando a sus compañeros a los que debía abandonar para intentar ayudarles a su manera; caminó con prisa por el desolado pasillo insípido, de suelos blancos y paredes transparentes que mostraban escritorios con computadores encendidos envueltos en silencio, andando hasta queda en frente de las cromadas puertas del elevador. Presionó el botón para bajar, notando de manera inmediata la manera en que las puertas se abrían con lentitud usual, entrando en éste mientras intentaba aplacar, olvidar aquel ultimo gesto… una mano enguantada en café oscuro detuvo la puerta antes de que se cerrara, y ella pudo ver en frente a la última persona que quería mirar.
-¿Estas siendo completamente honesta ahora, o es un truco tuyo para…?
-Lo siento, Steve, en este momento no tengo mayor deseo de hablar al respecto. -Pero no podía evitar mirarlo fijamente.
-Pensé que estábamos avanzando, en eso de la confianza.
El elevador hizo por cerrar sus puertas, pero la presión de la mano evitó que se moviera siquiera unos centímetros.
-Creo que Clint fue por ella, sí, pero también creo que ha previsto a dónde va la situación y eligió su bando. No va a permitir que lastimen a gente inocente a causa de otros tantos.
-Nos atacaron.
-Pero ellos sabían que no podían hacernos daño, y sin embargo saben que nosotros podemos matarlos con facilidad. No quiero ser parte de esto.
Notó la mano sobre la puerta del elevador relajarse, y pronto se percató que probablemente sentía decepción por lo que estaba escuchando; ese era el momento de partir.
-Steve… tú eres el más sensato entre todo el tecnicismo de esa habitación. -Miró su rostro finalmente. -Eres el único capaz de darles cordura y mostrarles la realidad, eres el líder que ellos necesitan, incluso Tony.
-Nat…
Ella extendió la mano derecha hacia su rostro, pero acabó tan solo rozando su mentón con la yema de los dedos en una extraña caricia, dejándole un curioso deja vu, presionando a los pocos segundos antes de presionar el botón que cerraba las puertas del elevador, aprovechando que él ya no las detenía; se recargó en la pared cromada de éste tras sentir el movimiento, comprendiendo de pronto que esa sería la ultima visión que tendría la última visión que tendría de él.
-¿Es amor, agente Romanoff? -Se dijo.
No iba a mentirse. Cuando vio a James en el helicóptero, su cuerpo se sacudió con la intensidad de la incertidumbre y su corazón se aceleró como el de una adolescente, pero… de pronto é era ya como una grata memoria que guardaba en los confines de ella, y su cabeza inmediatamente la llevaba hacia Steve, el hombre por el que tuvo que luchar para ganarse su confianza. No, no parecía amor.
Acabó apartando sus pensamientos para centrarse en su misión,
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-Agente Clint Barton. -Habló el doctor Evans, sentado en un amplio sofá aterciopelado color azul rey, bastante seguro de si mismo en apariencia. -¿Qué le hace creer que voy a aceptarlo así como así en una asociación que quiere a su equipo…?
-Ex equipo.
-¿… ex equipo eliminado? Se que usted en alguna ocasión estuvo como un espía por parte de Shield.
El arquero se acomodó un poco mejor en el sofá de dos plazas donde se encontraba sentado, apenas intimidado por las palabras de aquél muchacho al menos de forma notoria; la habitación en la que estaban era bastante claustrofóbica para su gusto, apenas estaban aquellos dos muebles y una larga alfombra rústica a sus pies. Sin ventana alguna. Fácil podrían contenerlo allí como un prisionero.
-Ya se lo dije, póngame a prueba. O puede llanamente matarme y quitarse del problema que le estoy ocasionando.
La puerta se abrió en ese momento, atrayendo su atención de la hipnótica mirada verde del doctor; por allí había entrado el sargento Barnes, en su extraña vestimenta civil formal, seguido por una chica de largo cabello negro. Hizo un esfuerzo para no perder el control y evitar que su rostro cambiara de gesto.
-Supongo que ya conoce a mis elementos, señor Barton. El sargento James Barnes, y la agente Kate Bishop.
La chica llevaba un atuendo negro de espía, ese que odiaba utilizar como agente de Shield, el cual le cubría desde la mitad de su cuello hasta la punta de sus pies, así como las manos a excepción de los dedos, evitándole un shock más grande al ver la condición que tenía en su rostro: estaba lleno de laceraciones y moretones pintados en púrpura intenso, algunos casi cerrándole los azulados ojos. Le impresionaba que ella tuviese un gesto completamente neutro, incluso cuando su mirada se posó en la de él.
-Sí, el Soldado de Invierno es un blanco, por así decirlo, del Capitán América, con él puedes traumatizarlo e inhabilitarlo un rato. -Habló con toda la claridad que le era posible. -La chica pensé que era más bonita.
-Bueno, eso es lo que sucede cuando no se coopera y hay que tomar medidas extremas, pero mejorará con el tiempo.
-Entiendo eso.
-Bueno, señor Barton, ya que está tan ansioso de una prueba, se la daré. Va a tirar al Hellcarrier de Nick Fury del aire. ¿Qué le parece?
-Ambicioso para una prueba.
-Ya sabe, la primera impresión es lo que cuenta.
-Está bien, en ese caso solamente dígame la hora en que lo quiere abajo y lo haré.
-Hay algo más. -Hizo un suave movimiento con la cabeza. -Usted tiene que darme la "llave" para que la agente Bishop pueda entrar en la torre y sacar algo para mí.
-¿No es más fácil si yo…?
-Esa, agente Barton, es su verdadera prueba.
Clint asintió, pero notó también que el sargento tenía la mano de forma discreta sobre el arma ajustada a su cinturón.
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Era media noche.
Caía una curiosa llovizna, tenue y sin viento alguno, que ponía sumamente tensos a los habitantes de la torre tras el incidente de las explosiones, por lo cual nadie había podido dormir del todo como si esperaran a que otra cosa catastrófica sucediera en cualquier momento; aun así no tenían la capacidad física o mental para estar alertas, algo que Kate, en su interior, le asombró bastante… ¿en qué cosa tenía doctorado ese hombre?
-Estoy lista. -Dijo con el comunicador.
-Tienes diez minutos después de que coloques la flecha en el panel de entrada. -Dijo la voz de Clint por el comunicador, entre sonidos de viento fuerte. -Durante diez minutos estará paralizado el sistema de seguridad de manera indetectable, después se reiniciará y podrá detectar la tarjeta de acceso falsa.
-Entendido.
Se colocó sus lentes especiales, de mica color lila, para luego incorporarse desde el sitio donde estaba escondida, entre la oscuridad de un callejón estrecho formado por dos altos edificios, justo en frente de la torre; tomó una de sus flechas del carcaj que tenía atado con un cinturón a su cadera, ajustando la punta de ésta con los dedos, mientras esperaba la hora especificada para comenzar.
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-Es más astuto de lo que creía, señor Barton.
El helicóptero que había abordado ya había alcanzado la altura y distancia que él había especificado de una manera muy estricta como para caber en su carácter; en la nave había seis personas más con él, además del amenazante sargento por detrás con toda la intención de matarlo en caso de que estornudara fuera de lo normal. Sonrió con el halago, notando las miradas suspicaces de sus "compañeros", que se tomaban más en serio el asunto.
-Bueno, no estaba solamente con los Vengadores para lanzar flechas. -A través de sus lentes oscuros, especiales, pudo mirar con claridad el Hellcarrier, el cual no era visible para el resto por el camuflaje. -Mi función es más que nada neutralizar y distraer, soy bastante bueno en eso.
-Entonces dice que ese era el motivo por el que querías trabajar solo esta noche.
-Es una tarea bastante fácil. -Habló en voz alta. -Primero el generador de escudo, luego el centro de comunicaciones, y al final las turbinas. No hay una reacción rauda a una falla tan catastrófica, lo único que queda es la evacuación.
-Lo dejo en sus manos, señor Barton.
Resopló cuando aquella incómoda llamada terminó, optando por distraer su cabeza con el cronómetro en el reloj digital de su mano izquierda.
-Mantén la mirada en él, James. -Habló el doctor por el comunicador de sargento.
-Entendido.
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Hubo un pitido de aviso en su reloj.
Manteniéndose lejos del área de las cámaras de vigilancia, Kate tensó su arco de madera (ya que el plegable estaba, probablemente, dentro de la torre), teniendo entre sus dedos una glamorosa flecha que ella misma había diseñado desde antes: su largo cuerpo estaba hecho de fibra de vidrio, un excelente conductor de la electricidad cinética, además de ser transparente y completamente invisible a la lente de la cámara de vigilancia. Soltó aquella flecha, la cual pasó limpiamente por la calle hasta el tablero de acceso de la torre, en la cual se quedó firmemente unida; las cámaras se congelaron de forma inmediata, y un nuevo cronómetro comenzó en su reloj de pulso. 9:59.
-Voy a entrar. -Avisó con voz neutra a través de su comunicador.
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Clint se mantuvo tenso sobre el helicóptero en el aire, atado con un arnés al suelo del aparato para evitar volar con el fuerte impulso, situación que ponía en duda al suspicaz Soldado de Invierno. Tensó una de sus flechas que había preparado aparentemente hacia el vacío, con una concentración envidiable para cualquier tirador en el aparato.
-Cinco segundos. -Pronunció el arquero.
Soltó entonces la flecha; para la impresión de James, ésta voló haciendo una extraña parábola que, con el viento que hacían las aspas del helicóptero y la brisa nocturna, era prácticamente imposible. De pronto aquella flecha se quedó suspendida en el aire, y en unos cuantos segundos frente a ellos apareció el Hellcarrier como si las nubes se hubiesen despejado alrededor de éste, destellando su armazón oscuro entre el cielo nocturno.
-Generador de escudos, abajo.
Soltó otra de sus flechas antes de que el resto pudiese comprender lo que sucedía, dando con exactitud en la parte más alta de lo que parecía ser el centro de mando, una antena alta y esbelta. Hubo un destello, y la energía dentro de la nave comenzó a parpadear hasta que oscureció completamente. Tensó la tercera flecha que pretendía utilizar, pensando que ya tendría tiempo de averiguar lo que realmente sucedía (y disculpándose mentalmente por lo ocurrido), para soltarla con la fuerza suficiente y pegarla firmemente justo cuando se pegaba en una de las turbinas más grandes.
-Tic, tac. -Susurró, y hubo un fuerte estallido. -Boom.
Pronto, aquella nave que parecía indestructible comenzó a caer de costado, dejando una negra estela de humo en el cielo; de la nave comenzaron inmediatamente a escapar pequeños transportes con gente adentro, lo cual fue una especie de señal para los acompañantes del arquero. Pronto se acomodaron casi en frente de él, para apuntar con sus armas hacia aquellos transportes.
-Barton. -Exigió el sargento.
-No es mi trabajo. -Alzó ambas manos, sonriendo de forma infantil, el arco plegado entre los dedos de la izquierda. -El doctor me pidió que bajara un Hellcarrier, y eso hice.
Hubo disparos entonces, un calibre más grande del que hubiese creído, así como explosiones que él no quiso ver; se mantuvo con los brazos cruzados sobre el pecho y la azulada vista en el cielo oscuro, tratando de controlar la culpabilidad que sentía por lo que estaba ocurriendo.
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Kate entró con prisa dentro del enorme vestíbulo del edificio, pasando la tarjeta de forma inmediata por el lector del elevador, siempre la vista puesta en las oscuras esferas que hacían de cámara de vigilancia; pasó de nuevo la tarjeta, dentro del mismo, para así poder bajar al sótano ya que se encontraba con acceso restringido. Fueron apenas quince segundos antes de que la puerta se abriera… mostrando una especie de laboratorio casi totalmente cromado, y a Tony Stark en ropa deportiva color negro frente a un montón de pantallas encendidas.
-¿Cómo es que has…?
La chica tensó su arco con agilidad antes de que el líder pudiese activar la baliza de alerta para llamar a sus compañeros; una flecha con punta eléctrica, transparente como las anteriores, lo impactó en la espalda, electrocutándolo violentamente hasta dejarlo completamente inconsciente, tirado sobre el suelo. La arquera caminó con calma hacia donde el sujeto, corroborando que estaba inmóvil, para luego acercarse hacia aquellas computadoras, quedando de pie frente a ellas de forma automatizada. 8:42.
-Estoy dentro. -Dijo por su comunicador.
-Coloca la memoria en cualquier puerto dentro de la computadora central. -Habló Clint, aunque se escuchaba tenso. -Tan pronto tenga acceso a la red se iniciará solo y dejará expuesto el reactor, donde sea que lo esconda.
Ella hizo tal cual lo que le indicó, quedando prácticamente encima de Tony; cada palabra de Clint, dicha con una asombrosa calma casual, le causaba un estremecimiento que no podía reflejar de forma física, pues ella misma era prisionera de ese cuerpo. No comprendía en si la razón por la que él estaba haciendo aquello, no era su estilo eso de entrar como espía pues cargaba memorias terribles al respecto… a su lado, unido a un tubo cromado, se descubrió un extraño aparato de acaso 25cm de largo, brillante en un azul metálico. Sin pensarlo caminó hacia él para retirarlo cuidadosamente de su base, para luego colocarlo en el carcaj donde sus flechas así como la memoria que retiró inmediatamente.
-Voy saliendo. -Susurró.
El elevador se había abierto en ese momento, dejando ver a Steve Rogers con cara de sueño… la cual cambió a asombro y suspicacia antes de colocarse en posición de ataque, mirándose sumamente intimidante aun en ropa deportiva color azul y gris oscuro. Tanto su cuerpo como su mente se percataron de lo peligroso que era ese hombre, por lo que inmediatamente reaccionó al primer golpe que él le soltó, esquivándolo con una curiosa habilidad casi mecánica, para luego tomar una flecha electrificada y pegársela al muslo antes de que pudiera llamar a sus compañeros por el comunicador del elevador.
-¡Atención! ¡Nos…! ¡Agh!
El rubio capitán América cayó contra el mismo comunicador, tenso por la enorme carga de electricidad que llevaba aquella flecha al grado de dejarlo casi sin poder respirar o mover algún dedo. Dentro de ella sintió algo de pena por ese hombre. Caminó entonces hacia el elevador, cerrándolo de manera inmediata.
5:22. Había demorado demasiado.
-Están a dos minutos del punto de extracción. Dijo entonces la voz de James.
-Tardaré tres en llegar. Tuve un encuentro.
-Un minuto y medio.
-Entendido.
Pasó por el recibidor a toda velocidad, incluso debiendo romper la puerta de cristal reforzado con una flecha explosiva que, si no había llamado la atención de los habitantes antes con el grito desesperado del Cap, lo había hecho ahora; atravesó la puerta y comenzó una carrera, que fue interrumpida por unos cuantos misiles personales viniendo del cielo, y un gran hombre musculoso color verde que cayó en frente de ella, casi tirándola al suelo de la impresión.
-¡Alto! -Gritó Falcon desde el cielo.
Giró con agilidad para esquivar a aquellos dos, comenzando a correr por una estrecha calle llena de vehículos detenidos por un semáforo descoordinado; presionó un botón en su traje, haciendo que ésta comenzara a volverse traslúcido de forma lenta… pasó justo al lado de dos jóvenes con un atuendo extraño, nada inusual en esa ciudad tan exótica, pero el rostro de aquella niña rubia le pareció sumamente familiar. Sus ojos azulados cayeron sobre ella en esa pequeña fracción de tiempo antes de tomar su camino hacia el punto de extracción.
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Kate parecía ilesa, aunque con ese gesto de neutralidad en el rostro le sabía como ver un androide o una muñeca hiper realista, algo que lo ponía sumamente nervioso. Además, aquella visión estuvo a punto de enfermarlo, la de aquellos que habían sido exterminados cuando Hellcarrier de Shield caía; sintió la mirada de la chica en él, y solamente atinó a sonreírle en correspondencia. No obtuvo nada de ella.
-Señor Barton, hizo un trabajo envidiable. -El doctor Evans apareció entre las sombras de aquella habitación. -Tal como lo planeó, me encuentro muy complacido. Me parece que será una persona bastante cercana a mí.
-Me alegra serle de ayuda, doctor.
La luz nocturna entraba por el enorme ventanal de aquella oficina, iluminando el amplio sofá donde se encontraba sentado aquél hombre, así como el alfombrado exótico a sus pies; se mantenía entre Kate y James como una especie de estatua mal puesta, intentando mantenerse de lo más normal para él en su concepto.
-Bishop.
La chica se aproximó a él, tomando de su carcaj aquél aparato brillante que le había extraído de la torre, entregándoselo al doctor con sumo cuidado; con solo verla caminar pudo darse cuenta de las heridas que llevaba debajo de sus ropas era más graves de lo que pensaba, además de la férula en su brazo izquierdo.
-Muy bien. -Tomó el objeto con la yema de los dedos, haciendo destellar un poco su rostro. -Mañana comenzaremos con la siguiente fase.
-Entendido. -Corearon James y Clint.
