-aquí tienes…-Zecora le dio algunas frutas-pude recuperar tu extraño cuchillo-

-…no te hubieras molestado… gracias-el recibió la fruta y el cuchillo, empezando a comer-"no quisiera aprovecharme de la hospitalidad de Zecora… pero creo que será lo mejor por ahora, aunque debería buscar un lugar donde quedarme, le preguntare…"-

-¿necesitas algo mas?-

-quería preguntarte, ¿sabes donde podría quedarme a vivir?-

-…no… pero puedes quedarte aquí hasta que consigas un lugar-

-¿no crees que es poco espacio para ambos?-Zecora pensaba lo que hacer.

-podríamos hacer una pequeña casa improvisada en una cueva cerca de aquí-sugirió.

-claro… me parece una espectacular idea-

-mañana empezaremos-

-de acuerdo-el pensó un poco en lo que ella dijo-espera un minuto… ¿empezamos?-

-sip-

-no, no, no, yo lo hare-

-y yo te ayudare… ¿Quién crees que hizo todo esto?-respondió mirando toda la casa-además ¿Cuántos años tienes?-pregunto al verle mas detenidamente.

-17, ¿Por qué?-

-solo eres un niño…-

-¿y eso que? Solo no quisiera que le pasara algo a mi nueva amiga-

Esto sorprendió a Zecora, apenas se conocían de hace unas horas y ya la consideraba una amiga-¿amiga?-

-si… bueno… me salvaste la vida, no me atacaste aun siendo una criatura desconocida para ti… al contrario me ayudaste y me has curado-

-…bueno… yo también te agradezco por salvarme de ese lobo de madera-

-yo mas-rio mientras terminaba de comer.

-jejeje… ¿te gustaron?-

-sip, a decir verdad, nunca había comido frutas tan deliciosas como estas-era difícil de creer, pero era verdad, las manzanas eran mas jugosas, en general parecía que tenían mas sabor comparadas con las de su mundo.

-me alegra que te hayan gustado-

El observo por una pequeña ventana como el sol se ocultaba-ya se esta haciendo tarde… deberías ir a dormir… ha sido un día pesado-

-¿tu no dormirás?-

-no, creo que ya he dormido suficiente-

-vale… si necesitas algo no dudes en decirme-

-claro…-

Al ver que ella estaba completamente dormida, David salió de la casa de Zecora mientras exploraba una vez mas aquel bosque…

Paso mucho tiempo caminando que no se dio cuenta que ya estaba amaneciendo. Regreso a la casa de Zecora, durante la caminata estaba pensando en su familia, lo mas seguro es que su madre este preocupada por el, deseaba poder decirle que todo estaba bien, odiaba mucho preocuparla, pero no podía hacer nada en ese momento.

No estaba seguro de como su padre y hermano llevaban las cosas… quizás simplemente no les importaba, o tal vez ahora mismo estarían diciéndole lo imbécil que era. Tampoco le importaba lo que ellos estaban haciendo.

Sus amigos quizás le iban a visitar al hospital… o tal vez estaban en sus casa esperando noticias… ellos eran así, no dejaban a nadie solo.

Al llegar se encontró con una furiosa Zecora.

-…hola-

-¿Dónde estabas?-

-fui a dar un pequeño paseo nocturno… de hecho aproveche y traje algunas frutas-

-al menos avísame la próxima vez-

-esta bien…-

-bueno… mejor vamos a desayunar-

-claro-

Ambos se sentaron a desayunar, podía sentir la tención en el aire… David intento romper el hielo iniciando una conversación.

-¿de donde vienes?-pregunto Zecora sin quitarle la vista en ningún momento.

-pues… es difícil de explicar-respondió mientras se rascaba el cuello

-…¿Cómo es?-

David empezó a hablar de como vivía en la tierra, sobre su familia y amigos omitiendo algunas cosas, para evitar cualquier tipo de malentendido. Al terminar su desayuno decidió por salir a ver unas cosas, reviso sus bolsillos, no lo podía creer lo que había encontrado.

-…mi teléfono… ¡que suerte!... un 70 de carga...-sin pensarlo 2 veces lo puso en ahorro de batería-al menos podre escuchar música mientras estoy aquí atrapado-sin dudarlo puso una canción.

-¿de donde viene esa música?-volteo a ver a Zecora, el sonrió mientras le mostraba su celular

-es mi celular-el le dio el teléfono, Zecora lo observaba detenidamente-es un invento humano-

-¿y que hace?-

-tiene varios usos… aunque yo mayormente lo uso para escuchar música y comunicarme con personas lejanas… sabes, he conocido a varias personas fantásticas de otros países por esto… es alucinante-

-…ehh-

-oh, lo siento, estaba pensando en voz alta… solo que es impresionante-recordó un poco de sus amigos virtuales… obviamente no los conocía en persona pero sabia que podía confiar en ellos.

-es una melodía hermosa-Zecora se sentó al lado suyo disfrutando de la música-aquí tienes-le entrego el teléfono, se quedaron sentados hasta que la canción termino.

-bueno… supongo que seguiré con lo de la cueva-David empezó a estirarse, mientras se levantaba.

-seguiremos-respondió Zecora siguiéndolo, David simplemente sonrió, le agradaba saber que podía confiar en alguien mientras estaba en ese mundo desconocido.

No tardaron en empezar a trabajar, usando todo a su alcance lograron hacer algo básico, una mesa, bancos y una cama.

-¿falta mucho para llegar?-

-no, casi llegamos-

-y dime… ¿sabes como podría hablar con… las princesas?-

-¿para que quieres hablar con las princesas?-respondió con otra pregunta… se notaba que sospechaba un poco de el.

-…nada especial…-dijo aparentando que no le importaba.

-no lo se… quizás yendo a Canterlot-

-¿y cuanto crees que podría tardar para llegar haya?-

-ummm… un día, ¿un día y medio?-

-mierda…-susurro, era un largo viaje… no podía hacerlo.

-pero puedes ir en tren-

-no creo que dejen subir a "monstruos"-

-tu no eres un monstruo-

-quizás tu no pienses que lo soy, pero si alguien me ve seguramente saldrá corriendo, lo se, porque yo haría lo mismo al ver a un extraño ser pidiendo un boleto para el tren-

-creo que en eso te puedo ayudar-

-¿Cómo?-

-con una poción-

-¿una poción? ¿no es peligroso?-

-¿acaso dudas de mi?-

-no, no, no, claro que no… ¡es genial! Entonces iré en dos meses-

-¿en dos meses?-

-si, aun tengo que aprender varias cosas-

-de acuerdo… llegamos-

-bien… ordenemos esto-

Después de un largo tiempo limpiando un poco la cueva, no se dieron cuenta que ya se había hecho de noche, Zecora le invito a quedarse en su casa en lo que terminaba con la cueva, se negó, improvisando una almohada con una bolsa y hojas. Zecora ya había regresado a su casa, agarro una manta y regreso a la cueva, dándosela para que se protegiera del frio de la noche.

UN MES DESPUES.

Zecora de vez en cuando le visitaba llevándole pequeños detalles, los cuales el agradecía enormemente ya que no sabia como conseguirlos, también descubrió que había un pueblo cerca, Ponyville, una vez intento entrar al pueblo pero el grito de una yegua le detuvo, sabia que había sido mala idea, pero tenia curiosidad… también había notado que últimamente ya no soñaba con aquel ángel que le trajo a ese mundo. Era muy extraño, después de tanto tiempo de soñar con ella, solo desapareció.

Aprendió a usar el arco, con ayuda de Zecora, al principio el pensó que no podría hacerlo y que solo quería impresionarlo… y lo logro, no solo pudo usar el arco si no que también había dado en el centro de la diana que el dibujo en un árbol alejado.

De igual forma, cumplió con su palabra, le hizo una poción para poder ir desapercibido por los habitantes de Ponyville y Canterlot.

-¿estas segura que funciona?-

-¿acaso aun desconfías de mi?-

-mas bien desconfió de la magia-

-todo ira bien-

Asintió con la cabeza, tomo la poción, podía sentir como su cuerpo cambiaba de forma… era raro y doloroso a la vez, sentía como si un camión le hubiera atropellado. Al terminar estaba muerto de curiosidad y no podía evitar sentir nervios.

-¿Cómo me veo?-

-bien… a decir verdad-

-¿Cuánto dura esto?... no me digas que me quedare así toda la vida…-

-no, claro que no, dura 7 días, hice suficiente para 2 meses-

-de acuerdo-

UN MES DESPUES

Tras aprender lo básico, decidió que ya era momento de ir a Canterlot. Zecora le había regalado unas cuantas monedas, dirigiéndose directamente a la estación de trenes, solo faltaba esperar a que el tren llegara… lo único que podía pensar en que nadie lo notara… al llegar el tren, solo se subió y se sentó en silencio, otros tres ponis se sentaron a su alrededor, no le molestaba pero no quería hablar con ellos… sobre todo porque no quería meter la pata…