Notas: Que tal mis lectores :D Bueno, sigo siendo Arien, pero acá me llamo Patata Escarlata (nombre sin sentido si preguntan), a decir verdad, estamos cambiando varias cosas de lo que venía siendo el fic hasta ahora, también arreglamos algunas faltas, además de cambiar el sexo de uno de los participantes del torneo, pero es para algo crucial en la historia.
Disfruten de nuestro súper(?) capitulo.
Albus se levantó temblando de su asiento en la mesa de Slytherin, mientras que una oleada de aplausos y gritos comenzaba. Pálido y en medio de un shock avanzó hacia la sala detrás de la mesa de profesores. Al entrar se encontró con los representantes de Beauxbatons y Durmstrang. Eran un muchacho y una joven, el representante francés tenía el cabello negro y los ojos de un hermoso color violeta, era esbelto y con un semblante risueño; en cambio, la joven representante del colegio del norte, tenía el cabello largo hasta la cintura de color rubio casi blanco, sus ojos eran celestes y era de baja estatura, piel pálida y semblante tímido.
Al salir de nuevo al Gran Salón, luego de que se les hayan explicado ciertos asuntos legales respecto al torneo, Al se encontró con el recinto completamente vacío, salvo por una cara que reconoció al instante, su prima Rose.
-¡AL! ¡No puedo creer que tú seas el Campeón de Hogwarts! Es decir, es impresionante- Exclamo exaltada la joven pelirroja abrazando con fuerza al muchacho.
-Rose, no puedo respirar- La voz del pelinegro se oía apagada y entrecortada.
-Lo siento- Se disculpo algo avergonzada, pero su rostro cambió completamente antes de tomarlo de la muñeca y comenzar a caminar a paso rápido mientras le decía No-Se-Que-Cosa de una fiesta.
-o-O-o-O-o-
Scorpius no podía creer lo que acababa de escuchar, encolerizado, se levanto de golpe, dirigiéndose directamente a los dormitorios de Slytherin. Kaen Zabini, el mejor amigo de Scorpius, se percato de esto sabiendo lo que venía y sin ningún sonido siguió al rubio hasta la habitación que compartían, incluyendo a Potter.
-No puedo creer que salió Él, de todos los estudiantes ¡tenía que salir ÉL! ¡¿Por qué tiene que ser tan imbécil como para poner su nombre en ese estúpido cáliz!?- El perteneciente a la familia Malfoy estaba de tan malhumor que podría matar a cualquiera con menos piedad que Voldemord pero a Zabini poco le importaba.
-Tranquilízate Scorpius, no creo que le vaya a pasar nada, no siendo un Potter; lo lleva en su sangre o viene con su estupidez- Apuntó Kaen, pero pronto se dio cuenta de que la había jodido. Mierda, lo que dijo fue la gota que rebalsó el vaso.
-¿¡Cómo quieres que esté tranquilo si a la persona que amo se la va a comer un puto dragón?! ¡Lo van a descuartizar sirenas, se va a morir en un laberinto como paso hace unos años y Merlín sabe que más puede pasar!- Kaen rodó los ojos en muestra de molestia y aburrimiento mientras esquivaba un par de accesorios que le tiraba el rubio de vez en cuando, esa silla hubiera tenido una gran vida por delante.
-No estás pensando claramente- La mirada platinada lo miro con un profundo odio antes de que su dueño largara un suspiro.
-Puse ese papel en el cáliz para algo, ¿no? Yo debía haber salido no él- Ahora se encontraba sobre la cama con sus manos enredadas sobre sus cabellos.
-¿Así que lo amas? Wow, en serio no se nota. Digo, le tienes muy poca confianza si piensas que morirá así como así- El tono sarcastico y la sonrisa gatuna marca Zabini caracterizaba la típica burla hacia su persona, ya que a él rubio no le gustaba decir en voz tan alta sus sentimientos y cuando lo hacía Kaen estaba siempre a su lado para echárselo en cara.
-Si no te callas Zabini, te echare un Cruciatus y luego un Avada, si es necesario- Así sillas y mesas que venían junto con adornos comenzaron a sobrevolar en la habitación.
A veces se preguntaba como se pudo haber enamorado de alguien como Albus, pero toda duda se borraba cuando la sonrisa cotidiana de Potter se hacía presente en su rostro, y una sensación simplemente imposible de explicar en palabras inundaba todo su ser.
-o-O-o-O-o-
Albus se encontraba en medio de la sala común de Gryffindor, al parecer Lysander, perteneciente a la casa mencionada, había convencido a los leones de que la fiesta se hiciera en ese lugar.
Según su criterio, no les agradaban las mazmorras pero no se iban a privar del deseo de festejar junto a su campeón ya que, por más de ser un Slytherin, había hecho muy buenas migas con los pertenecientes a la casa de los valientes. Lo estaba pasando bien, de verdad, pero ya quería regresar a su habitación, quería dormir y arreglar un poco sus alborotadas ideas. Estuvo un par de horas en la fiesta, tomando un poco y charlando, hasta que se dio cuenta de que era su oportunidad de escapar, ya que Lorcan había atrapado en un fogoso beso a la pobre Rose, aunque está no se quedaba atrás, Lysander había desaparecido en algún momento del jaleo, Hugo y Lily estaban haciendo competencia de fondo banco con una botella de whisky de fuego, que Al sospecha que le envió Teddy en algún momento del año a su pequeña hermana. Suavemente se deslizó hasta el cuadro de la Dama Gorda, lo abrió y se escabullo fuera de la Sala.
Al salir, decidió tomar uno de los pasadizos que había encontrado unas cuantas navidades atrás, la navidad en la que sus padres se fueron de visita a la casa de los Dursley luego de que a la más pequeña hija de esa familia le llegara su carta de Hogwarts, una verdadera sorpresa ya que no había demostrado presencia de magia hasta los nueve.
Albus llegó a su Sala Común sin dificultades, se dirigió inmediatamente a la habitación que compartía con Kaen y Scorpius, encontrándose con un muy enojado Malfoy y un divertido Zabini.
-No te enojes Scorp, es la verdad; no puedes ignorar tus sentimientos- Escuchó que decía.
-¡SILENCIO, ZABINI!- En ese momento el joven Potter se adentró en la habitación, bloqueando el siguiente ataque a Kaen.
-No te la agarres con Kaen, él no tiene la culpa de que haya sido mi nombre el que salió del cáliz y no el tuyo- Malfoy miró a Albus cuando pronunciaba estas palabras y lo único que pudo articular, con voz queda y algo entrecortada como un mero susurro fue:
-¿Cuánto escuchaste?-
-Lo suficiente, sabía que no estarías del mejor humor al no ser el campeón de Hogwarts- Kaen sonrió divertido ante el suspiro de alivio proveniente de Scorpius, el cual ahora intentaba mantener la poca compostura que le quedaba.
-Vallamos a dormir, mañana empieza tu entrenamiento para la primera prueba, ¿no Potter?- Albus asintió estando de acuerdo, no le había desagradado la fiesta pero no tenía muchas ganas de que este día siguiera luego del susto que se pego con la noticia que le trajo el cáliz.
Me quedo la nota de abajo.
Holaa muggles amados por mí, como deben sospechar, soy Miyuu xDD
Espero que les haya gustado nuestro capítulo tanto como a nosotras :33
Vamos estar esperando reviews tanto buenos como malos –productivos- para seguir está historia. Byee-bee! °u°7
