Aquí está el segundo capítulo, que lo hice con mas drama que humor, espero le guste :)

Un besote a todooooooooos los lectores!

Disclaimer: One piece no me pertenece, todo es obra de Oda-Chin.


Nueva Vida

Entre azul y buenas noches

"Debo de irme acostumbrando" pensó, todas las mañanas era lo mismo. Cómo la típica bienvenida a los turistas cuando arriban a una nueva ciudad, igual que visitar hawaii dónde te reciben con un collar de flores, no es mucho pero claramente eso, con creces, era mejor que lo que miraban sus ojos a diario. Apenas y habían pasado tres lastimosos días desde el inicio de clase, los suficientes para entender cómo, o más bien "quienes", manejaban las cosas en ese lugar.

No es que madrugaran para llegar a la universidad temprano, pero siempre parecían ser ellos los primeros en estar ahí, ¿Tanto les gustaba la escuela? No, claro que no, era simplemente otro el motivo que les impulsaba a querer asistir.

El lugar era un mausoleo para la batalla, no sé explicaba como siempre había alguien para hacerles frente a los morenos, muy osado de parte de sus contrincantes. Explicando mejor la situación, el par de revoltosos hermanos peleaba a diario con quien fuera que tuviera las agallas para insultarlos a ellos o alguno de sus camaradas; y es que la envidia de muchos hombres les hacía cometer actos suicidas. Sumándole a eso, ellos eran de las personas más fuertes en el campus, y si de alguna manera querían hacerse notar, el método sería derrotarlos en combate, ya sea al par o algún otro cabecilla de la lista.

Nami había detallado poco en la fuerza que poseía el dúo de morenos, porque no era uno, ni dos los que les estaban haciendo frente. Trató de contar rápido y la suma quedó en 15 o tal vez más. Por curiosidad se detuvo a observar el encuentro, la pelirroja frenó su paso también al costado suyo y con una sonrisa arrogante contempló el espectáculo.

-Otra mañana agitada, Luffy –dijo el mayor al percatarse que eran rodeados.

-Solo será un calentamiento –se tronó los dedos. Estaba más que listo para entrar en acción.

-Esta vez no ganaran –Les amenazó uno de los sujetos.

-Les patearemos el trasero –habló con mucha confianza Luffy.

-¡Quiero ver que lo intentes!

Los hombres se les vinieron encima, tratando de atraparlos para dejar que otro se encargara de golpearlos. Sin embargo, las habilidades físicas de los hermanos estaban sobre lo normal, era como si anticiparan cada movimiento para evitar ser capturados. No importaba si se traba de 1 o 50, ellos eran demasiados débiles para su poder. Uno tras otro, de una patada o un puñetazo certero a una zona crítica caían los individuos presa del dolor. Ni siquiera estaban derramando una gota de sudor, cómo bien dijo el menor, era solo un calentamiento matutino.

Quedaban 6 hombres de pie, los otros yacían tirados en el piso ó tratando de reincorporándose para hacerse a un lado del campo de batalla. Los espectadores –manteniendo una buena distancia- observaban la exhibición de dominio por parte de los hermanos. Un silbido de admiración escapó de los labios de Yashiro, eran muy buenos peleando.

Ace habló advirtiéndoles que no era necesario seguir peleando, el resultado era notorio y no había algo que pudieran hacer al respecto. Obviamente estas palabras enfurecieron más a los atacantes, quienes ofendieron de mala gana al pecoso y acto seguido se abalanzaron contra él. Nami suspiró y dio media vuelta para retomar su camino… ya sabía lo que venía.

De un solo y conciso golpe en la cara, Mugiwara se llevó en cadena a cuatro de ellos, tumbándolos sobre el piso, adoloridos a morir. Su semblante estaba oscurecido, lo cual significaba que estaba más que molesto, miró con rabia a los dos que permanecían de pie; estos solo se limitaron a retroceder y a huir velozmente de la escena. Ace colocó su mano sobre el hombro del moreno, le sonrió señalando que todo estaba bien.

Los espectadores aplaudieron la victoria de los hermanos D., todos sabían que si algo hacía enfadar al chico con sombrero de paja era (aparte de no tener comida) el que insultaran a sus amigos, especialmente hablando de su hermano. Desde el momento en que vilipendiaron contra el pecoso su derrotaba estaba más que programada.

-Te estás haciendo muy fuerte, Luffy –comentó Ace mientras tomaba sus cosas del piso.

-¿En verdad lo crees? –preguntó con mucha emoción.

-Claro, pero aún no eres lo suficiente como para derrotarme.

-Ya ha pasado mucho tiempo desde que peleamos, ahora sí que podré ganar.

-No tienes ningún fundamento para asegurar eso.

-¿Quieres comprobarlo ahora mismo? –Lo desafío colocándose en posición de ataque.

-Sabes que nunca huyo de una pelea.

-Bien entonces…

-¡¿Qué se supone que es todo este alboroto?! –Gritó un hombre enfurecido, abriéndose paso entre la multitud.

Tanto Luffy como Ace no se dieron cuenta la presencia del mayor, estaban tan adentrados en su pelea que poco tomaban en cuenta su alrededor. Cuando el menor de los hermanos se disponía a lanzarle una patada al otro, su pie fue tomado con fuerza por el recién llegado. Girando su cuerpo con maestría y aun sujetando la pierna de Mugiwara lo arrojó contra el pasto, el chico se barrió de espaldas por el campo, llegando casi a los pies de Yashiro.

-¿Cuántas veces les he dicho que no peleen en este lugar? –Reclamó.

-Solo estábamos jugando Smoker –se excusó el pecoso.

-La próxima vez yo seré quien les dé una paliza a los dos.

-Está en contra de las reglas.

-En ese caso será una lección extra curricular –dijo metiéndose un puro a la boca.

-Hay rumores que dicen que sabes pelear muy bien.

-¿A caso quieres comprobarlo mocoso?

-No sería mala idea.

-Basta Ace –habló otra persona metiéndose a la conversación.

-Hola, Marco.

-Tu niñera te salvará esta ocasión… -dijo Smoker dando media vuelta para retirarse.

-¿Qué dijiste? –reclamó ofendido.

-¿Qué pasa aquí? –preguntó otra persona acercándose al trío.

-Kumadori –dijo Ace con fastidio-. No quiero escuchar sus sermones sobre la vida, adiós Marco.

-Recuerda que tenemos trabajo, no malgastes tus energías –expresó con seriedad el rubio.

-Sí, lo sé –corrió hacia con Luffy sin tomarle demasiada importancia a las palabras de Marco.

-¿A dónde se fueron todos Marco-Sensei? Yo que venía preparando un buen discurso.

-Ya tendrás otra oportunidad… -suspiró con desanimo.

Por otra parte, él que había sido lanzado apenas se reincorporaba, sacudía sus ropas llenas de polvo por la barrida que Smoker le había ocasionado. Al parecer estaba muy acostumbrado a eso, porque no parecía molesto, al contrario, se reía tontamente con las manos en la cintura. Yashiro seguía parada detrás de él observando el espectáculo, que por lo visto, acababa de terminar.

-¿Estás bien, Luffy? –preguntó Ace.

-No ha sido nada –contestó mientras giraba su hombro derecho.

-Es una lástima que no pudiéramos concluir la pelea.

-Yo iba ganando.

-En tus sueños hermanito.

-Ya me dio hambre, vayamos a comer algo –dijo con aparente desánimo y la mano en el estómago.

-Acaban de llegar a la escuela –pensó Yashiro en voz alta.

Los hermanos, quienes habían ignorado la presencia de la chica hasta ese entonces voltearon a verla, Ace le sonrió y empujó a Luffy para acercarse hasta ella.

-Hola Mashiro.

-Es Yashiro…. Y-a-s-h-i-r-o –le deletreó el nombre al menor.

-¿No has venido hoy con Nami? -Preguntó Ace.

-Sí, pero se ha ido hace unos momentos.

-Ace, tengo hambre –volvió a decir mientras los sonidos de su estómago reafirmaban lo dicho.

-Lo siento Luffy, pero no puedo faltar a esta clase.

-¿Qué estoy haciendo aquí con esos sujetos? –Pensó- Con su permiso me retiro.

-Espera, yo también voy en esa dirección… te veré para almorzar Luffy –se despidió el pecoso.

-Nos vemos –dijo con una gran sonrisa.

Ace corrió hasta alcanzar a Yashiro, se mantuvo caminando a su lado en completa seriedad, mirando de reojo de vez en cuando. De haberlo querido, juraría que jamás hubiera pasado, lo menos quería era darse a conocer ante la comunidad como una de las amigas de un par de hermanos busca pleito, pero la compañía del moreno era agradable, aunque no dijera absolutamente nada, despedía un aura muy reconfortante a su parecer.

-¿Kid no te ha vuelto a molestar?

-No… de hecho no lo he visto desde entonces.

-Me da gusto. Debes de tener cuidado… a veces las cosas son un poco complicadas aquí.

-Créeme que me he dado cuenta.

-Te adaptarás rápidamente, no hay de qué preocuparse.

-¿Por qué Luffy y tú pelean todo el tiempo? –preguntó con mucha curiosidad.

-Eso es algo difícil de contestar –se rascó la cabeza-. Supongo que es porque nos gusta.

Dicho esto Yashiro se alejó un poco de él con la cara de espanto.

-Mi hermano siempre ha querido ser el mejor, para eso debe de encararse con sujetos que tienen su misma ambición. Yo por otra parte suelo ser muy impulsivo, generalmente mis motivos para pelear en la escuela vienen a consecuencia de Luffy.

-Entiendo a tu hermano, pero… ¿tú solo peleas por gusto? –dijo con algo de miedo.

-Ambos no soportamos que se jacten de nuestros seres queridos… lo has visto con Luffy hace unos momentos, si hubiera sido el caso contrario, yo los habría golpeado hasta arrepentirse de sus palabras.

-Entonces tú…

-Peleo para que no hieran a las personas que quiero –declaró con una sonrisa en sus labios.

Yashiro se detuvo al escuchar sus palabras, cerró sus ojos y comenzó a reír entre dientes ¿Cuál era la posibilidad de escuchar la misma respuesta de personas diferentes?

-Es un buen motivo.

-Bueno, yo me quedo aquí. Nos veremos luego Shiro-chan.

-Adiós.

Poco lo conocía, no sabía realmente algo sobre Ace, pero esa extraña sensación de familiaridad la incomodaba mucho; era como escucharlo a "él", aunque tuvieran actitudes similares no era esa persona. Debería alejarse y evitarlo todo lo posible, no generar confusión a su mente… especialmente al corazón.

Del otro lado del campus, Luffy, sin éxito alguno por obtener comida en la cafetería, se dirigía con resignación a clases. Habían pasado 20 minutos desde la hora de entrada, pero eso no parecía importarle. Deslizó la puerta como sin nada en media clase, caminó decepcionado hasta su banco pasando por enfrente de todo mundo. Tomó asiento y se tiró sobre la paleta.

-Tengo hambre –se quejó.

-Siempre tienes, Luffy –bromeó su compañero de al lado.

-¡Silencio! –Gritó la voluptuosa sensei.

-¿Qué? Pero si Luffy ha llegado a media clase y no le ha dicho nada él.

-Yo no miré nada.

-Solo se hace la que no sabe –dijo otro.

-¿Qué dijiste? –Preguntó molesta.

-Nada… Hancock Sensei.

-Tengo hambre… -volvió a llorar el pelinegro.

-Luffy ¿en verdad tienes mucha hambre? –preguntó la maestra al moreno, cambiando drásticamente de tono.

-Si…

-To-toma mi almuerzo –sacó una cajita desde su escritorio-. No es bueno mal pasarse, el desayuno es la comida más importante del día –dijo sonrojada mientras se acercaba tímidamente hacia él.

-¡Sensei no se puede comer en el salón de clase! – Protestó alguien.

-Pues no está nadie para supervisar –reputó molesta.

-¡Se supone que usted es la encargada! –exclamó en coro el grupo.

-Luffy… ¿te gusta? –preguntó en tono dulce mientras veía comer al moreno.

-Si…está…muy bueno –habló con la boca llena.

-No es justo, yo también quiero comer. ¿Sensei no tiene un obento para mí?

-¡No!

-¿Las relaciones maestro-alumno no están prohibidas? –cuchicheó alguien de atrás.

-Se supone…

-Bastardo afortunado –se quejó mientras miraba la cara de tonta que ponía su sensei al ver al moreno.

-La verdad, creo que Luffy no se da cuenta que es acosado por Boa Sensei.

-Es lo más probable…

Mientras tanto en otro lugar del campus.

Todo lo que hacía era quejarse, chasqueando con la boca para liberar su enojo. El paso firme que llevaba no concordaba nada con lo que en realidad estaba ocurriendo, ¿Cuántas veces había pasado por el mismo lugar? ¿Unas 5, tal vez? Estaba irritado y con la poca paciencia que le quedaba abrió de golpe una puerta, los presentes respingaron por el susto y lo miraron con temor; para nada tenía un semblante amigable.

-Mierda, no es aquí –dijo Zoro con molestia. Volvió a cerrar la puerta y continúo caminando.

Todos se abrían paso en cuanto lo miraban por el corredor, ya conocían la fama de temperamental que poseía, además, era el alumno número uno del club de kendo B, así que no se atrevían a interponerse en su camino; mejor para él, no le gustaba lidiar con las personas.

Zoro era una de las personas con peor reputación en todo el campus; ocasionalmente participando en peleas junto a Luffy, combatiendo contra Tashigi, desafiando a cualquiera que osara molestarlo. Claro que si hicieran al lado todas las temerarias etiquetas, podría darse cuenta que tras ese amargado caparazón había un despistado amante del buen Sake.

-Debe ser aquí –dijo muy confiado mientras corría la puerta.

-¿Zoro? ¿Qué haces por aquí? –Preguntó Usopp.

-Mmh, tampoco es aquí.

-Oye, oye oye… ¿no me digas que estás buscando tu salón de clase?

-Sí… -respondió desganado.

-¡Pero si cuando hice tu horario escogí salones contiguos para que no pasara esto! –le gritó.

-Debiste equivocarte…

-¡Claro que no!

-Hola Franky –Saludó Zoro al recién llegado.

-Hola ¿Qué haces en el taller?

-Busco mi siguiente clase.

-Pensé que las llevabas del lado norte.

-¿Qué es aquí? –preguntó muy despistado.

-Sur-Oeste…

-¿He? –Puso cara de fastidio- Usopp, esto es tu culpa –lo señaló.

-¡De ninguna manera! –Reclamó el narizon-. Recuerda que por eso reprobaste todas las materias el semestre pasado, porque nunca llegabas a tiempo.

-Eso no fue culpa mía…

-¡No me vengas con eso!

-Franky ¿sabes cómo llegar aquí? –le dio una hoja, ignorando completamente al narizón.

-Zoro… ¿Cómo es que has parado hasta acá? –dijo percatandose que Usopp estaba en lo correcto.

...

Caminaba con cuidado a través del parque, no fuera a ser que Kid y su pandilla estuviera por ahí acosado a una nueva persona. Para su fortuna –o algo así- solo estaba el peli verde espadachín, preguntando a un desconocido como llegar a su bendito salón (ahora se encontraba del lado poniente del campus, y ya había pasado una hora desde su encuentro con Usopp).

Aún no hacía muchos amigos, por lo cual le daba gusto encontrarse con Kaya y Vivi, las únicas –junto con Nami- que parecían ser las más normales del extraño grupo de amigos... si, todavía recordaba su peculiar bienvenida.

No sabía con exactitud cuál fue el motivo que la llevó a esconderse detrás del pilar, asomó su cabeza solo lo suficiente para poder observarlos mejor. Estaba cerca así que podía escuchar de lo que estaban hablando, la situación era en sí normal pero extraña a la vez. En esos pocos días había observado mucho a uno de los hermanos D., no por algo en especial, simplemente ponía un poco más de atención en él que al resto; por eso podía decir que no era algo cotidiano de su parte.

A pesar de ser alguien sumamente popular poco hablaba con alguna otra mujer que no fuera de su grupo de amigos, Yashiro entraba en esa categoría involuntariamente por ser la compañera de Nami. Después de todo era normal que fraternizara con Vivi, pero, la manera en que sonreía, como sus ojos parecían brillar más de la cuenta, eso si no era lo de siempre. Además, él no tenía nada que hacer en ese edificio, entonces… solo había ido para encontrarse con ella. Ace sacó algo de su mochila, parecía una carta pues le había entregado un sobre a la peli azul.

-Hace mucho quería darte esto… pero no había encontrado la oportunidad adecuada –dijo Ace.

-No tenías que hacerlo –expresó con algo de pena.

-Pero ya lo había prometido.

Una sonrisa de satisfacción se apoderó del rostro de Vivi una vez que observó el contenido del sobre.

-Muchas gracias Ace, ha sido muy lindo de tu parte.

-Será un secreto entre ambos –le sonrió.

-Lo tendré siempre conmigo –dijo antes de darle un abrazo, el cual fue correspondido por parte del moreno.

Yashiro no sabía qué pensar ¿ellos eran novios? O posiblemente recién comenzaban a salir. Ahora que lo pensaba, el primer día de clase Vivi fue la primera en preguntar si había sido acompañada por Ace, aunque después de eso se porto muy hable –y hasta la fecha- posiblemente lo había hecho para asegurarse que no intentaba algo con él. Tenía que admitir que sentía un poco de decepción al respecto, Vivi era mucho para él.

Se escondió un poco más para evitar ser vista una vez que el par terminó su conversación. Esperó un poco y aparentando que no había visto o escuchado algo ingresó como de costumbre al aula. No era algo de su incumbencia los aires amorosos de los demás, pero la imagen de ellos abrazados no parecía querer abandonar sus pensamientos. Esos mismos recuerdos trajeron algunos suyos de vuelta, suspiró; las cosas terminarían mal a ese ritmo.

Prácticamente un día sin percances mayores, gracias al cielo, todo lo que pedía su cuerpo era una ducha con agua bien fría para quitarse el calor de encima. Caminaba un tanto desganada rumbo a la salida principal, a la distancia observó a Nami en compañía de Luffy y Vivi, la pelirroja le hacía señas para que llegara a donde ellos.

-Buenas tardes –saludó a todos.

-Hola Shiro-chan –respondió Nami-. Saldremos a comer ¿quieres ir?

-No tengo mucho dinero en realidad… -mintió.

-No te preocupes por eso, Ace nos ha invitado y dijo que pagaría todo –dijo muy feliz y con algo de cizaña.

-Si él va a pagar ¿no se supone que debe ser él quien me invite?

-Ace no es ningún tacaño –reprochó Luffy de inmediato.

-Nunca dije lo contrario.

-Anímate –sugirió Vivi.

-Paso esta vez –Declinó la oferta, después de todo, solo acabaría siendo el mal tercio.

-Te lo pierdes –dijo resignada la pelirroja-. Nos veremos más tarde.

-Diviértanse mucho –se despidió.

Su primera semana de clase había acabado al fin, frente al espejo del baño se colocaba una bandita sobre la nariz, quejándose de su ingenuidad por pensar que ya no estaría envuelta en más pleitos que ni mínimamente le concernían. Esta ocasión el golpe iba por cuenta de Bellamy y los maniáticos de Jabra y Kaku, quien intentando detener los vandalismos del primero terminaron golpeando a todo mundo, incluida ella, quien casualmente pasaba por ahí… y se supone que son los encargados de la seguridad, « patrañas» pensó.

Solo para consentirse por su muy mala semana decidió ir a pasear por la ciudad, era viernes por la tarde, lo cual suponía que habría muchas personas dando una vuelta por ahí; gente normal, eso era lo que necesitaba.

Dobló en una esquina cualquiera mientras comía un bollo que había comprado por ahí, la noche estaba cayendo lo cual sugería que era hora de volver a casa.

Ahora que lo pensaba bien, no conocía mucho la ciudad; solamente se había bajado del autobús y caminado por el centro sin tomar en cuenta la dirección. Miró alrededor notando la soledad de la calle, quien sabe dónde estaba metida y no pretendía descubrirlo, lo único que de momento le interesaba era encontrar una parada de autobús para abordarlo e intentar regresar.

Los faroles que estaban encendidos eran pocos y ocasionalmente, como si fuera una película de terror, cuando pasaba debajo de ellos, uno que otro se apagaba. Sus nervios crecían con cada paso, maldijo su suerte, todo por querer un segundo de normalidad en su fatídica semana.

De pronto escuchó unos pasos detrás de ella, asincrónicos a los suyos y a juzgar por ellos se trataba de más de una persona. Apresuró su andar para ver si podía perder a esa molestia, sin embargo, parecían estarle siguiendo. Prácticamente corría a través de las calles desoladas, para intentar buscar un lugar más iluminado o alguna avenida principal; más lo único que obtuvo fue un largo callejón oscuro que se interconectaba con otro de las mismas dimensiones.

No había vuelta atrás, tenía que cruzar a toda velocidad ese lugar si quería escapar de quien venía persiguiéndola. Desafortunadamente no pudo avanzar mucho ya que fue sujetada por el brazo. Eran tres hombres de aspecto rudo, unos malhechores cualquiera.

Quien había sujetado su brazo la llevó al suelo de una bofetada, Yashiro cayó de rodillas, no era posible lo que estaba pasando. Usando su pie el sujeto hizo que cayera de espaldas al suelo, enseguida él se colocó sobre ella y sin el más mínimo tacto, aprovechando la poca luz del lugar, desgarro totalmente la blusa de la chica, dejando muy en claro sus intenciones. Los otros dos parados detrás del abusador solo se limitaban a expresar una sonrisa mórbida.

Intentó gritar pero esto fue evitado por otro de los sujetos, tapó su boca con las dos manos mientras que el que estaba por encima de ella con una mano sujetando sus brazos, usando la otra para tocar los pechos de ella. Trataba de moverse con brusquedad para evitar que la siguiera tocando de esa manera, pero era imposible, estaba totalmente sometida.

No supo cómo, tampoco de donde, pero el sujeto que estaba a horcajadas suya salió volando por un lado, sus ojos observaron el pie de de alguien pasar de largo y rápidamente volver en un giro veloz para darle en la cara a quien tapaba su boca. Estaba tan asustada que no podía distinguir de quién se trataba.

-¿Estás bien? –Preguntó el muchacho mientras con paciencia se desabotonaba la camisa.

-S…Sí –contestó inquieta.

-¡Pagaras por lo que hiciste niño! –le gritó al que había pateado en primera instancia.

Le arrojó su camisa a Yashiro y sonrió arrogante. Con suma maestría esquivó el primer ataque del hombre, moviéndose a su costado y quedando detrás de él, con fuerza golpeó su nuca dejándolo automáticamente noqueado. Otro de ellos se abalanzó con la mano en puño, el golpe iba directo a su rostro, sin embargo, con la mínima fuerza detuvo el puñetazo con una de sus manos. Ahora era su turno de atacar.

El golpe sonó seco y preciso en su rostro, mandándolo de espaldas contra su tercer compañero. El que había sido golpeado se sujetaba la nariz sangrante con la mano, parecía alterado al igual que el otro.

-Esa forma de pelear, yo la conozco…. –pensó Yashiro.

-Con que aquí estás, Ace –dijo una voz conocida saliendo del callejón que estaba conectado con ese.

-¿Thatch-Sensei? –Cuestionó por debajo al observar a los dos hombres.

-¿Tú eres… Hiken no Ace? –preguntó asustado el que acaba de recibir el golpe.

-Así es.

Para que quedara muy en claro el por qué lo nombraban así no dio tregua al par, comenzó a darles la paliza de su vida en ese callejón. No les quedó más remedio que huir, con la poca compostura que les quedaba, dejando tirado a su noqueado compañero. Una vez ahuyentados Ace regresó a dónde estaba Yashiro.

-¿Te han hecho algo malo? –la cuestionó mientras le daba la mano para que se pusiera de pie.

-No mucho…

-¿Qué haces por aquí jovencita? –cuestionó Marco.

-Me perdí –respondió apenada.

-No son lugares para una mujer indefensa –regañó Thatch.

-¿Qué hacen ustedes aquí?

Los tres se voltearon a ver sin saber que responder, al final fue Marco quien contestó.

-Trabajo.

-¿Trabajo? -Preguntó extrañada. Que hacían dos profesores y un alumno en un callejón olvidado de Dios.

-Así es –Aseveró Thatch.

-¿Por qué ésos sujetos te llamaron Hiken? –Le preguntó a Ace.

-Bueno eso es porque… -se rasco la nuca, no sabía muy bien que responder.

-¿Nunca has tocado a Portgas verdad? –Preguntó Thatch-. Ace es un sujeto extraño –lo tomó por el cuello con su brazo- siempre tiene la temperatura elevada, pero es natural.

-Oh…

-Las personas que han recibido un golpe por parte de Ace dicen que es como si literalmente un puño de fuego te pegara, de ahí viene su apodo –Explicó.

-No tenía la menor idea.

-Ya terminamos nuestros asuntos, así que, Ace saca a Yashiro-San de aquí –Ordenó Marco.

-De acuerdo -Asintió el pecoso sin pensarselo mucho.

-Nos veremos en clase, ten cuidado para la próxima.

-Adiós.

-Vámonos –pidió Ace.

De todas las personas en el mundo, él era la última que pensaba que la ayudaría. Al parecer era una maldición, siempre tenía que conocer a los hombres en situaciones extremas como la que acababa de pasar.

Sin el mayor de los problemas Ace rápidamente dio con la calle principal, no estaban tan lejos, pero al lugar al cual había decidido correr mientras era perseguida iba en dirección opuesta a ella. Con la luz apropiada pudo observar claramente la espalda desnuda del moreno, dónde relucía con elegancia el gran tatuaje en ella, ¿Qué significaba para él esa calavera? Siguió examinándolo meticulosamente, sus ojos ahora se posaron en su brazo izquierdo, específicamente en el otro tatuaje que estaba ahí. Al parecer el pecoso tenía muchos misterios rodeándolo, especialmente ese "trabajo" del cual se suponía que venían él, Thatch y Marco ¿Qué tanto estaban relacionados esos tres?

Sus pensamientos se vieron interrumpidos por un peculiar olor, llevaba puesta su camisa, ya que la de ella prácticamente había quedado hecha giras. No se trataba de perfume, era un olor muy varonil y agradable, inundaba todo su sentido del olfato, erizándole la piel por lo agradable que era; simplemente era el aroma natural que despedía su cuerpo, oliendo a hombre, un poco de sudor tal vez, pero eso no restaba mínimamente lo bien que se sentía respirar contra el cuello o alguna otra parte de la prenda.

Sacudió su cabeza, no estaba bien pensar de esa manera. Él era el novio de una de sus amigas, además, ella también tenía un compromiso, por lo cual le estaba rotundamente prohibido tener pensamientos de esa índole por él o cualquier otro hombre en la faz del universo. Aunque resultara prácticamente innegable el atractivo físico que poseía el muchacho, que hasta alguna que otra señora se quedaba embobada en su desnuda y perfecta anatomía.

Sus ojos se observaron un punto a lo lejos, venia caminando en dirección hacia ellos, lo cual no era para nada favorable. Necesitaba una escapatoria y rápido, antes de que la encontraran ahí y en tales condiciones. Miró a su alrededor vislumbrando una excusa.

-Ace, iré a comprar unos dulces… vuelvo enseguida –le dijo al moreno.

-Te espero aquí entonces.

-Lo siento, pero no puedo permitir que me vea ahora, no así… -pensó mientras se disponía a cruzar la calle.

Inmediatamente cruzó para ingresar a un local, desde el ventanal de la tienda miraba a la persona que estaba próxima a cruzar, lo que no se esperaba era que se detuviera con Ace. Ambos se miraron sin muchos ánimos, de hecho, parecían fastidiados por el hecho de encontrarse.

-¿Trabajo, Portgas? –preguntó el de gorro moteado.

-Algo así, Law.

-Parece que el viejo te tiene más de lo normal.

-Eso no es problema, tampoco algo que te incumba.

-Cierto. Por eso es mejor ser independiente, bien con tus habilidades podrías serlo…

-No me interesa –aseguró.

-Eres muy temperamental –rió-, salúdame a Luffy, hace tiempo que no lo veo –le dijo antes de seguir su camino.

-De tu parte –respondió con fastidio.

Yashiro observaba desde dentro como terminaba la conversación entre los dos, sentía una particular inquietud por el hecho de que esas dos personas resultaran ser conocidos, nada estaba saliendo como pensaba, tal vez había sido mala idea pedir ese intercambio a Osaka.

-¿Derecha o izquierda? –preguntó al pecoso mientras se acercaba a él.

-Derecha.

-Toma –le extendió una paleta helada.

-Esa es la izquierda…

-Lo sé –se rió- pero a ti te gustan más las paletas de mora azul ¿o me equivoco?

-¿Cómo sabes eso? –preguntó curioso mientras abría el empaque.

-Siempre te veo comiéndolas –hizo un mohín, eso había sonado un tanto acosador- digo, cuando llego a toparme contigo…

-Que observadora –dijo mientras reanudaba el paso.

-Me pregunto de que habrá hablado con Law –pensó.

-Sabes, me sorprende que actúes tan natural después de lo que acaba de pasar.

-Ah, eso es porque ya me había pasado algo similar… Supongo.

-Y dices que nosotros somos los problemáticos –se burló.

-Creo que fue mala idea venir a Osaka…

-¿Lo crees? Pienso que es cuestión de adaptación, hay muchas personas divertidas aquí.

-Es fácil decirlo para ti.

-Anímate, solo tuviste un mal día.

-¡Fue una horrible semana! –Gritó enojada, lo cual llamó la atención de las personas a su alrededor, quienes la veían extraño.

-Te gusta llamar la atención.

-Mira quien lo dice.

El resto del camino fue más silencioso, contrario a lo que pudo pensar, Ace era una persona seria (cuando se lo proponía). Caminaba a sus espaldas, figurando en su mente lo mucho que el moreno le recordaba a la persona con la cual tenía una relación; ya tenía varios indicios de eso, lo cual no acabada de decidir si era algo bueno o no, pues sabía que eran similitudes superficiales, y mientras más encontrara, posiblemente, terminaría por gustarle.

La casa donde vivían los hermanos D. quedaba dos cuadras después del departamento donde vivían Nami y ella. Así que, antes de regresar con Luffy, Ace se aseguró de llevar a Shiro hasta la puerta de su hogar sana y salva. Las luces estaban encendidas, lo cual indicaba que la pelirroja seguía despierta.

-Gracias por todo –Yashiro le ofreció una reverencia.

-No fue nada.

-Se que te preocupas por mi porque soy amiga de Nami, pero descuida, tratare de no darte más problemas… esta es la segunda vez que me salvas –se disculpó.

-¿De qué hablas? No lo hago solo porque eres amiga de Nami… Me agradas y te considero una amiga –le sonrió dulcemente, a lo cual Yashiro se ruborizo.

-Muy amable de tu parte considerando que solo tenemos una semana de conocernos.

-No sé si interpretar eso como un halago o no –dijo frunciendo el ceño.

-Solo digo que confías muy rápido en las personas –señaló.

-¿Tú crees? –Se llevó ambas manos a la cabeza mientras hacía un gesto infantil.

-S…sí –respondió nerviosa desviando la vista, el cuerpo de Ace era mucha tentación para su mente.

-Bueno –suspiró- será mejor que me vaya, saluda a Nami de mi parte.

-Gracias de nuevo-agitó su mano en señal de despedida-. Espera, te daré tu camisa.

-No importa, puedes devolvérmela después.

-Claro…

-Buenas noches –le sonrió antes de dar media vuelta y andar.

-Esto es muy malo… -susurró quedamente mientras sus mejillas se coloreaban de escarlata.

-¿Qué es malo? –preguntó Nami abriendo la puerta detrás de ella.

-¿He? No nada –dijo sorprendida.

-¿Y eso? –La miró confundida por la pinta que tenía.

-Te explico adentro…